La capeadora (segunda parte)
Atribución de autoría
Atribución tradicional
Atribución estilometría
No analizada No concluyente
Resumen automático de la obra
En un entorno urbano que se infiere cortesano, probablemente vinculado a las costumbres festivas de Madrid, doña Gusarapa intenta volver a engañar a don Arrumaco, quien la reconoce como una hábil capeadora y ladrona de bolsillos. Tras no lograr que le abran la puerta, Gusarapa se disfraza de mendiga vergonzante, finge un desmayo y consigue sacar dinero y objetos de socorro a Arrumaco, confirmando su destreza para explotar la compasión ajena. La parte final convierte el caso particular en sátira de todo el año festivo, pues los doce meses desfilan alegóricamente para mostrar cómo cada ocasión sirve de pretexto para pedir regalos, coches, comidas y aguinaldos a los galanes.
