María
Protagonista central de la obra, presentada desde su origen milagroso hasta su maternidad divina; es modelo de pureza, humildad, obediencia y caridad.
Francisco Jiménez Sedeño
Fecha de publicación del resumen: 18 de junio de 2026
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Nazaret y Jerusalén se narran la concepción milagrosa de María, su crianza santa y su desposorio con José, cuyo vínculo queda definido por la castidad, la humildad y la caridad hacia los pobres. En Nazaret y en la casa montañosa de Isabel y Zacarías, María recibe la anunciación, concibe por obra del Espíritu Santo y visita a su prima, mientras Luzbel teme que se cumplan las profecías del nacimiento del Mesías. Tras la duda de José y su aclaración angélica, ambos viajan en tiempo invernal a Belén por mandato de Octaviano, donde Jesús nace en un portal y es adorado por unos pastores que reconocen en el Niño la salvación del mundo.
La obra comienza con la celebración de los desposorios de María y José, contemplados por varios personajes que exaltan la honestidad y perfección de la joven. A partir de esa ocasión se reconstruye la historia familiar de María: sus padres, Joaquín y Ana, descendientes de David, viven santamente en Nazaret, pero sufren durante muchos años la esterilidad y la humillación pública. Joaquín es rechazado en el Templo por esa causa y se retira afligido al monte; allí recibe la visita de un ángel que le anuncia el nacimiento de una hija extraordinaria, preservada de toda mancha y destinada a una misión única en la historia de la salvación. Joaquín regresa, se reúne con Ana en Nazaret y nace María, que más tarde es llevada al Templo. Cuando llega el momento de casarla, los sacerdotes disponen que los varones de la casa de David acudan con varas, y la de José florece milagrosamente, señalándolo como esposo elegido. Tras el matrimonio, María y José, lejos de iniciar una vida conyugal ordinaria, se comunican mutuamente su deseo de guardar castidad perpetua y de repartir sus bienes con los pobres, quedando así unidos en una concordia espiritual presentada como ejemplar.
En la segunda jornada la acción se amplía con la intervención alegórica de Luzbel y la Envidia, que desde un espacio áspero y montañoso lamentan los signos de la derrota del mal: la pureza de María y José y, sobre todo, el embarazo milagroso de Isabel, esposa anciana de Zacarías. Mientras tanto, María medita en Nazaret las profecías de Isaías sobre la Virgen que ha de concebir al Mesías. Entonces recibe la anunciación del ángel Gabriel, quien le comunica que el Espíritu Santo obrará en ella la encarnación del Hijo de Dios; María acepta humildemente la voluntad divina y queda encinta. José percibe señales sobrenaturales en la casa, aunque en ese momento no conoce su causa. Poco después, María pide licencia para visitar a su prima Isabel en las montañas, y José consiente con reverencia. En casa de Zacarías, Isabel recibe a María con júbilo profético, reconociéndola como madre de su Señor, y la estancia de la visitante trae consuelo y alegría a la familia. María permanece allí unos tres meses, asiste al nacimiento de Juan y presencia cómo Zacarías recupera el habla al imponerle ese nombre al niño; finalmente se despide de sus parientes y regresa con José.
La tercera jornada se centra primero en la crisis de José, que al advertir el embarazo de María sin comprender su origen se ve desgarrado entre el amor, el honor y la duda. Decide apartarse en silencio, pero en sueños recibe la revelación del ángel Gabriel, que le declara el misterio de la concepción divina y le ordena no temer. Desengañado y consolado, José reconoce la santidad de María y ambos se preparan para obedecer el edicto de Octaviano César que obliga a trasladarse a Belén por razón de su linaje davídico. El viaje, emprendido en pleno invierno y con María avanzada en su preñez, conduce a la pareja a una ciudad abarrotada donde varios conocidos y parientes les niegan alojamiento; solo se les indica un portal arruinado fuera del lugar. Allí, en la pobreza más extrema, nace Jesús entre dos animales, mientras los pastores de la comarca reciben de un ángel el anuncio del nacimiento y acuden con música, alimentos y ofrendas humildes a adorar al Niño. La obra concluye con la exaltación de la Natividad como triunfo de la misericordia divina y con la proclamación de María como “Aurora del sol divino”, es decir, la que anuncia y trae al mundo a Cristo.
Protagonista central de la obra, presentada desde su origen milagroso hasta su maternidad divina; es modelo de pureza, humildad, obediencia y caridad.
Esposo de María, elegido prodigiosamente; comparte con ella el voto de castidad, atraviesa la crisis de los celos y recibe la revelación del misterio de la encarnación.
Principal figura antagonista, que expresa la rebelión infernal y la envidia ante la elección de María y la inminencia del nacimiento de Cristo.
Prima de María y esposa de Zacarías; su embarazo milagroso prepara la visita de María y permite reconocer proféticamente la grandeza de la encarnación.
Mensajero divino que anuncia a María la concepción de Jesús y después esclarece a José el origen sobrenatural del embarazo.
Padre de María, humillado por su esterilidad y consolado por un ángel con el anuncio del nacimiento de su hija.
Madre de María, esposa de Joaquín; concibe milagrosamente a la futura madre de Cristo y participa en su consagración al Templo.
Esposo de Isabel, sacerdote anciano que aparece ligado al embarazo milagroso de su mujer y a la imposición del nombre de Juan.
Hijo de Isabel y Zacarías, cuya llegada se presenta como signo previo de la redención, aunque su intervención directa es todavía infantil.
Interlocutor destacado de la primera jornada, encargado de relatar la vida de los padres de María y de enlazar episodios fundamentales de la historia sagrada.
Lugar principal de la vida doméstica de María y José, donde se sitúan el desposorio, la anunciación y buena parte de la preparación espiritual de la encarnación.
Ciudad del linaje de David a la que viajan María y José por mandato imperial y donde culmina la acción con el nacimiento de Jesús.
Espacio humilde y decisivo del desenlace, escenario de la Natividad y de la adoración de los pastores.
Lugar de la visitación de María, del reconocimiento de su maternidad divina y del nacimiento de Juan.
Espacio sagrado donde Joaquín sufre la humillación por su esterilidad, María es presentada de niña y José es elegido como esposo por el milagro de la vara florecida.
Marco pastoril recurrente desde el que se narran varios sucesos, se anuncia el nacimiento de Cristo y se organiza la adoración de los pastores.
Lugar de retiro y aflicción del padre de María, transformado en espacio de revelación por la aparición angélica.
Espacio alegórico desde el que se manifiestan la envidia demoníaca y la oposición del mal al plan divino.
La acción entera se orienta hacia el anuncio, concepción y nacimiento de Jesús como remedio de la caída humana y cumplimiento de las promesas divinas.
La obra insiste en la castidad voluntaria de ambos esposos y en la concepción sobrenatural de Cristo, núcleo del conflicto y de la exaltación religiosa.
Joaquín, Ana, María y José reciben gracias extraordinarias no por poder terreno, sino por su humildad, obediencia y vida recta.
Los personajes atraviesan incertidumbres y sufrimientos, especialmente José, pero las revelaciones angélicas muestran que Dios guía los acontecimientos.
María y José desean repartir sus bienes entre los pobres, y el nacimiento del Niño en un portal convierte la pobreza en signo de elección espiritual.
La presencia de Luzbel y la Envidia dramatiza la oposición infernal al cumplimiento de las profecías y al triunfo redentor de Cristo.
Los anuncios de Isaías y otras figuras veterotestamentarias se presentan como confirmación del carácter providencial de los hechos narrados.
Pastores e Isabel perciben antes que otros la grandeza del misterio, lo que subraya el valor espiritual de la sencillez y la fe.