Cañizares
Viejo marido de doña Lorenza, rico, enfermizo y extraordinariamente celoso; su afán de encerrar y vigilar a su esposa desencadena el conflicto principal.
Miguel de Cervantes Saavedra
Fecha de publicación del resumen: 18 de junio de 2026
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En una casa urbana cuidadosamente cerrada, doña Lorenza se lamenta de su matrimonio con el anciano Cañizares, cuya extrema vigilancia convierte la riqueza doméstica en encierro y desdicha. Con ayuda de la vecina Hortigosa y bajo la mirada burlona de Cristina, se trama la entrada de un galán joven, pero la maniobra casi se descubre cuando el viejo, obsesionado por los celos, interpreta todo como amenaza. La riña final, probablemente situada en el ambiente festivo de San Juan según la canción conclusiva, reúne a vecinos y músicos y termina con una reconciliación aparente que subraya el conflicto entre celos, honra y deseo.
La acción se abre en la casa de Cañizares, un anciano extremadamente celoso, donde doña Lorenza se lamenta ante Hortigosa y su sobrina Cristina de la vida que lleva desde su matrimonio. Aunque vive rodeada de riqueza, vestidos y joyas, se siente desdichada porque su marido, viejo y enfermizo, la mantiene prácticamente encerrada, vigilando puertas y ventanas y privándola de cualquier trato con el exterior. En la conversación se perfila con claridad el conflicto central: la diferencia de edad entre los esposos, la frustración de Lorenza ante un matrimonio impuesto o poco libre, y el deseo de Hortigosa de introducir en la casa a un galán joven para aliviar aquel encierro. Lorenza vacila por miedo a perder la honra, pero también expresa con fuerza su hartazgo, mientras Cristina, con tono más desenfadado, anima la idea y ridiculiza la obsesión del viejo.
Poco después aparece el propio Cañizares, primero hablando con un compadre y luego dentro de casa, lo que permite confirmar su carácter receloso. Él mismo reconoce que teme hasta al sol y al aire que tocan a su mujer, y explica las precauciones con que la guarda, convencido de que las vecinas y las visitas son origen de males y engaños. Esa prevención se pone a prueba cuando Hortigosa llega fingiendo vender un guadamecí y pidiendo ayuda para sacar de la cárcel a un hijo. Mientras despliega la pieza, consigue introducir ocultamente a un galán rebozado, aunque la treta está a punto de descubrirse. Cañizares advierte la presencia de una figura masculina y se alarma, pero una interpretación equívoca de las “pinturas” del guadamecí desactiva de momento su sospecha; finalmente compra o socorre a Hortigosa con dinero y la despide con visible irritación, quedando más alterado aún por la sola mención de las vecinas.
Tras la salida de Hortigosa, la tensión doméstica aumenta. Lorenza, ya excitada por la intriga, provoca a su marido con palabras ambiguas sobre el galán que le ha traído la suerte, mezclando burla, desafío y deseo de vengarse de sus celos. Cañizares, fuera de sí, intenta comprobar lo que ocurre y termina creyendo verdad lo que acaso había empezado como provocación, de modo que irrumpe con violencia y desencadena los gritos de Lorenza, que se proclama inocente y acusa al viejo de convertir sospechas en certezas por pura malicia celosa. El escándalo atrae a músicos y vecinos, que interpretan el conflicto como una riña conyugal. Para restablecer la paz, Cañizares pide perdón a Hortigosa por haber pensado mal de ella, y la escena concluye con música y canto festivo sobre las disputas de San Juan, mientras el anciano reafirma su desconfianza hacia las vecinas y Cristina remata el entremés con una nota jocosa al recordar el frailecillo que esperaba recibir.
Viejo marido de doña Lorenza, rico, enfermizo y extraordinariamente celoso; su afán de encerrar y vigilar a su esposa desencadena el conflicto principal.
Joven esposa de Cañizares, descontenta con su matrimonio y con el encierro en que vive; expresa el deseo de libertad y participa en la intriga que provoca la crisis final.
Vecina y alcahueta práctica que idea la entrada de un galán en la casa mediante un engaño con un guadamecí; su intervención mueve la acción.
Sobrina o muchacha cercana a Lorenza, de tono cómico y desenfadado; anima a su tía, comenta la acción y sirve de cómplice verbal de la intriga.
Interlocutor del viejo en una escena clave, que permite conocer de forma directa la intensidad de sus celos y su visión del matrimonio.
Joven introducido ocultamente por Hortigosa; aunque su presencia escénica es breve o parcialmente encubierta, representa la amenaza amorosa que teme Cañizares.
Espacio central de toda la acción; funciona como casa, prisión conyugal y lugar donde se manifiestan los celos, el engaño y la disputa matrimonial.
Lugar más íntimo y objetivo de la intriga, adonde Hortigosa planea introducir al galán y donde se concentra el conflicto entre deseo, recato y vigilancia.
Elementos espaciales decisivos porque materializan el encierro impuesto por Cañizares y regulan entradas, sospechas y descubrimientos.
Espacio exterior desde el que llegan Hortigosa, el compadre, los músicos y la vecindad; representa el mundo social del que Lorenza está apartada.
La obra gira en torno a los celos extremos de un marido anciano que interpreta cualquier contacto con el exterior como amenaza y acaba provocando el conflicto que teme.
Se muestra el desajuste entre una esposa muy joven y un marido viejo, presentado como origen de frustración, descontento y ridículo.
La vigilancia de puertas, ventanas y visitas convierte la casa en un espacio opresivo y evidencia la falta de libertad de doña Lorenza.
Lorenza vacila ante la posibilidad de aceptar al galán porque teme comprometer su honra, mientras Cañizares vive obsesionado con la posible infidelidad.
La intriga depende de las trazas de Hortigosa, que usa disfraces verbales y artimañas domésticas para burlar la vigilancia del viejo.
El entremés convierte la desavenencia conyugal, los malentendidos y la intervención de vecinos y músicos en una escena festiva y burlesca.