Polifemo
Figura central del auto y principal antagonista; aparece como trasunto del demonio, del orgullo y del poder del pecado, enemigo declarado de Cristo y perseguidor de Galatea.
Juan Pérez de Montalbán
Fecha de publicación del resumen: 18 de junio de 2026
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un marco alegórico de historia sagrada y paisaje pastoril, Polifemo, figura del demonio y del pecado, recuerda su antigua rebelión y declara la guerra a Cristo, presentado como Pastor y nuevo Ulises que entra en el mundo para salvar a los cautivos. En el campo donde vive Galatea, imagen del alma, Apetito y Polifemo intentan apartarla del Pastor mediante promesas de riqueza, placer y libertad, pero ella acaba reafirmando su vínculo con Cristo pese a sus culpas y flaquezas. La acción culmina con la pasión redentora del Pastor, que paga con su sangre la deuda del alma, derrota el dominio de Polifemo y deja a Galatea libre para unirse con él, en un final de clara afirmación sacramental y salvífica.
La obra presenta a Polifemo como figura alegórica del Mal, identificada con el ángel soberbio caído que, tras rebelarse contra Dios, fue arrojado al abismo y desde entonces persigue a la humanidad. En un largo parlamento inicial recuerda cómo ha actuado en la historia sagrada bajo distintas formas, desde la serpiente del Paraíso hasta la envidia y la idolatría, y explica que su mayor enemigo es Cristo, a quien describe por medio de la reescritura del episodio homérico de Ulises y el cíclope. Según su relato, Cristo entra en la cueva del mundo para rescatar a los cautivos del pecado; Polifemo intenta destruirlo y devora cruelmente a sus compañeros, pero Cristo lo vence mediante el leño de la cruz, lo deja ciego y escapa disfrazado de cordero. Desde ese momento, el gigante jura vengarse del Pastor divino y de Galatea, que en el auto representa al alma humana, y convoca a sus aliados, que son personificaciones del Judaísmo, el Engaño, el Sentimiento natural y otras fuerzas enemigas de Cristo.
La acción se traslada después al ámbito pastoril donde Apetito intenta apartar a Galatea de su Pastor, seduciéndola con una vida fácil, sensual y desordenada bajo el poder de Polifemo. Galatea se muestra vacilante por momentos, pero reconoce el peligro de la tentación y defiende finalmente su amor al Pastor. Cuando aparece Polifemo, corteja a Galatea con promesas de riquezas, placeres, poder y abundancia, contraponiendo su grandeza material a la humildad de Cristo; sin embargo, ella rechaza de manera expresa sus ofertas y afirma que ama más al Pastor, aunque sea pobre y sufriente. El cíclope, irritado por ese desdén, amenaza con matar a Cristo y obliga a Galatea a enfrentarse al conflicto central de la obra: la esposa del Pastor sabe que su desvío amoroso y sus culpas contribuyen a la pasión del amado, pero prefiere que Cristo muera a manos de su enemigo antes que por abandono suyo. Poco después el Pastor entra en escena, se enfrenta a Polifemo con la fuerza de la cruz y, tras herirlo y contener su soberbia, se ofrece a pagar las deudas de Galatea con su propia sangre.
En la parte final, Polifemo retiene a Galatea como esclava por las culpas que ha cometido, y se desarrolla un debate doctrinal sobre la identidad de Cristo, verdadero hombre y verdadero Dios, y sobre la posibilidad de que redima infinitamente la ofensa humana. El Pastor declara que venderá su propia sangre para rescatar a su esposa y se despide de ella anunciando su pasión, mientras Galatea lamenta su partida y teme quedar otra vez sometida al enemigo. Tras ese sacrificio, Cristo vuelve ya triunfante y afirma haber pagado con su sangre cuanto Galatea debía, por lo que la llama a subir con él y la libera del poder de Polifemo. El gigante protesta, pero no puede impedir la salvación del alma redimida. Aún queda el problema del Apetito, que pretende acompañar a Galatea; Cristo lo excluye del banquete celestial mientras conserve ese nombre, de modo que la salvación exige también la purificación interior. Finalmente, el Pastor asegura a Galatea que, aunque muera, no la dejará, pues permanece con ella bajo otra forma, aludiendo de manera probable al sacramento eucarístico, y la obra concluye con la unión definitiva entre Cristo y el alma rescatada.
Figura central del auto y principal antagonista; aparece como trasunto del demonio, del orgullo y del poder del pecado, enemigo declarado de Cristo y perseguidor de Galatea.
Protagonista redentor de la obra; bajo figura pastoril y cristológica rescata al alma, vence a Polifemo, asume la pasión y paga con su sangre la deuda humana.
Esposa del Pastor y representación alegórica del alma humana; es objeto de tentación, cae en culpa de manera probable, sufre cautiverio y finalmente es redimida.
Personificación de la inclinación sensual y del deseo desordenado; procura apartar a Galatea del Pastor y simboliza el obstáculo interior para la salvación.
Alegoría que se pone al servicio de Polifemo y participa en la persecución de Cristo, especialmente en los pasajes vinculados a la pasión.
Personificación aliada de Polifemo que representa la traición y la astucia dirigidas contra Cristo y contra el alma.
Figura alegórica secundaria pero relevante, asociada a la dimensión humana del temor, el dolor y la flaqueza ante la muerte de Cristo.
Espacio decisivo que simboliza de manera explícita el mundo sometido al pecado; en ella Polifemo encierra a sus víctimas y allí se reescribe alegóricamente el enfrentamiento entre Cristo y el cíclope.
Espacio principal de la tentación amorosa y del conflicto moral; en este paisaje se enfrentan la humildad de Cristo y las promesas materiales de Polifemo.
Lugar al que Polifemo y sus aliados se dirigen para consumar la guerra contra Cristo; funciona como marco de la pasión, muerte y triunfo redentor.
Espacio de origen y de destino final de la acción sagrada; se menciona como lugar de la creación y caída de Polifemo y como término de la elevación de Galatea redimida.
Espacios evocados en los anuncios de la traición, la prisión y el sufrimiento de Cristo; no siempre se desarrollan escénicamente, pero resultan operativos en la trama alegórica.
La obra se centra en cómo Cristo asume la deuda del ser humano, muere para pagarla y rescata al alma cautiva del poder del pecado.
El conflicto principal enfrenta al Pastor con Polifemo, figura del Mal, en una guerra espiritual que atraviesa toda la historia humana y culmina en la pasión.
Galatea es solicitada por el placer, la riqueza y el engaño, pero debe decidir entre seguir a Polifemo o mantenerse fiel al Pastor.
Polifemo encarna la arrogancia rebelde, mientras Cristo vence desde la pobreza, la mansedumbre y el sacrificio, invirtiendo los valores del poder mundano.
La acción insiste en que el pecado genera una deuda que el ser humano no puede satisfacer por sí solo y que solo una reparación infinita puede saldar.
Diversos pasajes discuten que Cristo es verdadero hombre y verdadero Dios, cuestión decisiva para fundamentar su capacidad redentora.
El final sugiere de manera probable que Cristo permanece con Galatea bajo otra forma tras su muerte, lo que remite a la permanencia sacramental del Pastor con su esposa.