María
Madre de Jesús, presentada como virgen, pobre y próxima al parto; centra la acción del nacimiento y recibe la adoración de pastores y reyes junto al Niño.
Gaspar de Mesa
Fecha de publicación del resumen: 18 de junio de 2026
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En una noche de invierno, probablemente en las cercanías de Belén y durante el empadronamiento ordenado por César, José y María no hallan posada y se refugian en un portal donde nace Jesús. Los pastores, avisados por un anuncio angélico y preparados por sueños y señales, llegan al pesebre, adoran al Niño y le ofrecen dones humildes entre cantos de júbilo. La obra culmina con la presentación del Niño en el templo y con la llegada de los Reyes Magos guiados por la estrella, subrayando que el nacimiento inaugura la redención del género humano.
La acción se inicia en una venta o mesón cercano a Belén, en una noche de frío, nieve y gran agitación provocada por los viajeros que acuden a empadronarse por mandato del César. El mesonero, ocupado en alojar a cuantos llegan, se muestra rudo y niega hospedaje a quienes no puede o no quiere recibir. En ese contexto aparecen José y María, presentada ella como una mujer encinta y próxima al parto, que solicita humildemente amparo. A la petición se opone la dureza del mesonero, mientras un personaje de condición rústica o cómica, designado como loco, percibe con lenguaje visionario la singularidad de la pareja y afirma que en María ve una luz extraordinaria. Rechazados de la posada, José lamenta la falta de caridad de los hombres y conduce a María hacia un portal o cobertizo medio arruinado, donde solo hay una mula y un buey; allí ambos animales, en contraste con la insensibilidad humana, parecen ofrecer su espacio al Niño que va a nacer.
En el portal tiene lugar el nacimiento de Cristo, presentado como el advenimiento del sol verdadero en medio de la noche. María contempla al Niño con ternura y pobreza, lamentando no tener con qué abrigarlo, mientras José procura asistirla y reconoce la grandeza divina de lo que presencia. Poco después entran en escena pastores, algunos de tono cómico, que venían resguardándose del frío y contando sueños o visiones simbólicas: uno de ellos refiere haber contemplado en sueño una serie de imágenes proféticas —torre, escala, palma, estrella, luna y sol— que anticipan el misterio del nacimiento. La música celestial interrumpe su conversación con el anuncio de los ángeles, que proclaman gloria a Dios y les comunican que ha nacido en Belén el salvador, acostado en un pesebre entre animales. Los pastores acuden entonces al portal, reconocen al Niño, ofrecen presentes modestos y expresan su gozo con cantos y danzas. En medio de esa adoración aparecen también indicios de la futura Pasión: el llanto del Niño y ciertos objetos del portal sugieren ya el madero y los sufrimientos que padecerá por la redención humana.
La última parte amplía el sentido doctrinal del auto al presentar alegóricamente a la Justicia divina y al Género humano. Este último se reconoce deudor por el pecado, y se declara que Cristo ha venido a pagar con su propia persona la deuda que el hombre no podía satisfacer; así, la misericordia no niega la justicia, sino que la cumple mediante la encarnación. Después la acción pasa al templo, donde José y María llevan al Niño para ofrecerlo conforme a la ley, con la humilde ofrenda de dos tórtolas. Allí un sacerdote recibe a la familia y Simeón reconoce en el Niño la luz prometida a los pueblos, aunque anuncia de modo implícito o explícito el sacrificio futuro del cordero inocente. Finalmente llegan los tres reyes guiados por la estrella, hallan el portal, adoran al Niño y le ofrecen oro, incienso y mirra, interpretados en el texto como dones debidos a un rey, a Dios y a quien habrá de padecer. La obra concluye con alabanzas al recién nacido y con la afirmación de que este es el nacimiento del gran Redentor, integrando en una sola secuencia la Natividad, la adoración de pastores y reyes y la prefiguración de la redención cristiana.
Madre de Jesús, presentada como virgen, pobre y próxima al parto; centra la acción del nacimiento y recibe la adoración de pastores y reyes junto al Niño.
Esposo de María y protector de la Sagrada Familia; busca posada, asiste en el nacimiento, conduce a María al portal y participa después en la presentación del Niño en el templo.
Recién nacido y eje absoluto del auto; es adorado como Dios, rey y redentor, y su infancia se vincula desde el principio con la futura Pasión y la redención humana.
Responsable de la posada que niega alojamiento a José y María, encarnando la falta de caridad de los hombres frente al misterio divino.
Figura de tono cómico y a la vez profético que, pese a su aparente locura, reconoce la grandeza de María y del Niño antes que otros personajes.
Grupo de personajes rústicos que reciben el anuncio angélico, acuden al portal y ofrecen presentes sencillos; uno de ellos relata un sueño simbólico de fuerte valor profético.
Figura alegórica que interviene en el tramo doctrinal para explicar la deuda del pecado y la necesidad de satisfacción por parte de Cristo.
Personaje alegórico que se reconoce culpable y endeudado, y cuya salvación depende del pago redentor asumido por Cristo.
Anciano del templo que reconoce en el Niño la luz prometida y anticipa el sentido sacrificial de su venida.
Monarcas venidos de Oriente, guiados por la estrella, que adoran al Niño y le ofrecen oro, incienso y mirra.
Lugar central de la obra, adonde llegan José y María tras ser rechazados en la posada y donde nace Jesús, es adorado por pastores y reyes y se concentra el sentido salvífico del auto.
Espacio inicial de la acción, marcado por el bullicio de viajeros y por la negativa del mesonero, que provoca el desplazamiento de la Sagrada Familia al portal.
Marco general del drama, identificado por la estrella, la presencia de pastores y la localización del nacimiento del Mesías.
Espacio donde los pastores se resguardan del frío, conversan, relatan sueños y reciben el anuncio angélico antes de dirigirse al nacimiento.
Lugar de la presentación del Niño conforme a la ley, donde Simeón y el sacerdote reconocen su condición sagrada y sacrificial.
Espacio de procedencia de los Reyes Magos, importante como referencia del alcance universal del nacimiento aunque su presencia escénica sea secundaria.
La obra presenta el nacimiento de Jesús como llegada de Dios al mundo en forma humana, centro de toda la acción dramática.
José, María y el Niño aparecen en extrema humildad, sin posada ni abrigo suficiente, mientras otros personajes muestran insensibilidad o rechazo.
El auto explica que Cristo nace para pagar la deuda del pecado y salvar al hombre, idea desarrollada de manera alegórica en el diálogo con la Justicia divina.
Sueños, señales, música celestial, la estrella y el reconocimiento de pastores, Simeón y reyes muestran cómo la identidad del Niño se va manifestando a distintos personajes.
Pastores y Reyes Magos coinciden en rendir homenaje al Niño, indicando que su venida afecta a todas las condiciones sociales y a todos los pueblos.
Desde el pesebre se insinúan el sacrificio futuro, el cordero, el madero y el dolor de María, uniendo nacimiento y muerte redentora.