Aldemaro
Joven hidalgo de Lerín que se enamora de Florela y, bajo el nombre fingido de Alberto, entra en su casa como maestro de danza para cortejarla.
Lope de Vega Carpio
Fecha de publicación del resumen: 18 de junio de 2026
Aviso
A continuación se ofrece un resumen automático no revisado de la obra, generado con ChatGPT (modelo 5.4) a partir del texto disponible. Puede incluir errores y omisiones. Si detectas problemas o incoherencias, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Tudela, durante unas fiestas nupciales, Aldemaro se enamora de Florela y, para poder tratarla en casa de su padre Alberigo, se disfraza de maestro de danza bajo el nombre de Alberto. Mientras enseña a Florela y a Feliciana, los papeles amorosos, las citas nocturnas en la reja y el jardín y los celos de Bandalino, Tebano y los criados enredan la acción y ponen en peligro la honra de la familia. Tras una falsa acusación de robo y varios engaños descubiertos, se aclara la noble identidad de Aldemaro, Bandalino queda desengañado y Alberigo acepta finalmente el matrimonio entre Florela y el fingido maestro.
La acción comienza en Tudela, adonde Aldemaro, joven hidalgo navarro de Lerín recién venido de la guerra, llega con su criado Belardo para asistir a unas fiestas y queda súbitamente enamorado de Florela, hija del rico caballero Alberigo. Al saber que la recién casada es Feliciana, hermana de Florela, y no la dama a la que ama, decide no volver a Lerín y buscar un medio para permanecer cerca de ella. Como en Nápoles aprendió a danzar con gran destreza, idea hacerse pasar por maestro de danza para entrar en la casa de Alberigo. Allí se presenta como aragonés llamado Alberto y logra ser admitido para enseñar a las dos hermanas. Su habilidad, su cortesanía y su ingenio le permiten ganarse la atención de la familia, mientras por la noche escucha oculto a Bandalino, otro galán principal, declarar a un supuesto confidente su amor por Florela y confesar que ya le ha escrito un billete. La situación se complica cuando Feliciana, mal casada con Tebano y atraída por Bandalino, intercepta el papel que este envió a Florela y, con ayuda de su criada, decide responderle fingiendo ser su hermana para hablar con él en la reja. De este modo se pone en marcha una cadena de engaños amorosos en la que Aldemaro, todavía oculto bajo su disfraz de maestro, queda en posición de mediador y de rival a la vez.
En la segunda jornada los enredos se intensifican. Aldemaro descubre a Florela lo ocurrido la noche anterior y termina revelándole su verdadera identidad noble y el artificio con que ha entrado en su casa; ella, lejos de rechazarlo, le hace saber que le agrada y le promete favorecerle, aunque ambos deben actuar con cautela. Entretanto Feliciana continúa utilizando el nombre de su hermana para atraer a Bandalino y proyecta encontrarse con él en el jardín, con peligro evidente para la honra de Florela si el engaño llega a cumplirse. Al advertirlo, Florela decide impedirlo: escribe una respuesta falsa en la que desvía a Bandalino y procura defender su buen nombre con la ayuda de Aldemaro. Bandalino, confundido entre papeles, promesas y citas nocturnas, cree unas veces que Florela le corresponde y otras que ha sido burlado. Tebano, marido de Feliciana, empieza además a sospechar al hallar fragmentos de cartas y al notar movimientos extraños en la casa. Cuando Bandalino entra de noche en el huerto creyendo acudir a una cita con Florela, esta lo desengaña con firmeza y lo obliga a reconocer que ha sido víctima de una traza ajena; poco después, un alboroto en la casa termina con una paliza cómica a Tebano, confundido con un ladrón. Paralelamente, desde Lerín llegan Pomarino, padre de Aldemaro, y sus allegados, escandalizados por la noticia de que el joven se ha rebajado a ejercer de maestro de danza; Aldemaro finge locura para librarse de ellos y permanecer en Tudela, señal de hasta qué punto el amor ha alterado su conducta.
En la tercera jornada Feliciana, todavía empeñada en alcanzar a Bandalino y en apartar a Aldemaro, conspira con Tebano y con el criado Cornejo para desacreditar al falso maestro: hacen colocar unas joyas robadas en su aposento y consiguen que sea prendido como ladrón, mientras Bandalino es nuevamente atraído a la casa con promesas ambiguas. Florela, que ya ama a Aldemaro y conoce su inocencia, maniobra para salvarlo, al tiempo que Alberigo va descubriendo el verdadero alcance de los engaños de Feliciana. En medio del enredo final, Bandalino es sorprendido dentro de la casa y, mostrando una cédula que cree prueba de su derecho, provoca una escena de máxima tensión; para evitar una deshonra mayor, Alberigo llega a pensar en obligarlo a casarse con Florela, pero esta y su padre terminan revelándole que todo ha sido una ficción urdida por Feliciana y que Aldemaro, aunque se disfrazó de maestro, es noble y pretendía honestamente a la joven. Bandalino, desengañado y herido en su amor propio, rompe con esa pretensión. Entonces irrumpen Ricaredo, Andronio y Belardo disfrazados, ayudan a liberar a Aldemaro y aclaran el caso de las joyas. Conocida ya la calidad de Aldemaro y aceptado su amor por Florela, Alberigo le concede el perdón y consiente la unión. La comedia concluye así con la restauración de la honra, el fracaso de las intrigas de Feliciana y la resolución feliz del amor principal, después de que el fingido maestro de danzar vea premiada su industria.
Joven hidalgo de Lerín que se enamora de Florela y, bajo el nombre fingido de Alberto, entra en su casa como maestro de danza para cortejarla.
Hija de Alberigo y dama principal de la obra; corresponde finalmente al amor de Aldemaro y trata de defender su honra frente a los engaños de su hermana y de Bandalino.
Hermana de Florela y esposa reciente de Tebano; descontenta con su matrimonio, suplanta a su hermana en cartas y citas para atraer a Bandalino, causando gran parte del enredo.
Galán noble que pretende a Florela y resulta repetidamente engañado por las maniobras de Feliciana y por las confusiones provocadas en torno a los papeles amorosos.
Padre de Florela y Feliciana, caballero rico y noble cuya casa es el centro de la acción y cuya preocupación final es preservar la honra familiar.
Marido de Feliciana, celoso y algo ridículo en su papel dramático; sus sospechas y su colaboración en la trama contra Aldemaro agravan el conflicto.
Criado y confidente de Aldemaro, testigo de sus decisiones amorosas y colaborador activo en sus disfraces, riesgos y desenlace.
Pariente y amigo de Aldemaro, vinculado también al mundo caballeresco inicial; interviene al final para ayudar a liberarlo y resolver el conflicto.
Espacio central de la comedia, donde Aldemaro entra como maestro de danza, se imparten las lecciones, circulan los papeles y se concentran los conflictos de honra y amor.
Lugar de los encuentros nocturnos, de las conversaciones amorosas fingidas o verdaderas y de los engaños que comprometen la reputación de Florela y confunden a Bandalino.
Ámbito doméstico donde se desarrollan las escenas de enseñanza, las conversaciones entre las hermanas y la trampa de las joyas que lleva a la prisión de Aldemaro.
Ciudad en la que se celebran las fiestas y bodas del comienzo y donde se inserta socialmente la trama de galanes, criados, visitas y rumores.
Lugar de procedencia de Aldemaro y de su padre Pomarino; funciona como referencia de su linaje y de la presión familiar que contrasta con su aventura amorosa en Tudela.
El enamoramiento de Aldemaro lo lleva a ocultar su identidad noble y a fingirse maestro de danza para acercarse a Florela.
Las cartas, las citas nocturnas y las falsas apariencias ponen en riesgo la reputación de Florela y de la casa de Alberigo, lo que determina muchas decisiones del desenlace.
Feliciana suplanta a su hermana en mensajes y encuentros, y otros personajes alteran papeles, identidades y pruebas, provocando confusiones continuas.
La obra contrapone el linaje verdadero de Aldemaro a la apariencia humilde de su oficio fingido, cuestionando la relación entre condición social y conducta visible.
Bandalino, Tebano y el propio Aldemaro experimentan sospechas y rivalidades que impulsan acciones precipitadas y escenas de tensión cómica.
Los personajes buscan resolver sus deseos mediante trazas, invenciones y recursos prácticos, desde el disfraz inicial hasta las estratagemas finales para salvar a Aldemaro.