Ulises
Héroe náufrago y protagonista de la fábula central, sometido a la prueba de resistir el poder conjunto de la belleza visible y la voz seductora.
Pedro Calderón de la Barca
Fecha de publicación del resumen: 18 de junio de 2026
Aviso
A continuación se ofrece un resumen automático no revisado de la obra, generado con ChatGPT (modelo 5.4) a partir del texto disponible. Puede incluir errores y omisiones. Si detectas problemas o incoherencias, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Tinacria desierta, entre costa, montes y escollos marinos, una comunidad rústica celebra la llegada de unas deidades mientras presencia el naufragio del barco de Ulises. Escila, dueña de la hermosura mortal, y Caribdis, señora de la voz seductora, compiten por perder a Ulises, que vacila entre lo que ve y lo que oye hasta descubrir el engaño. Al intentar escapar por mar, Ulises solo se salva atado, con ojos y oídos impedidos, mientras Escila y Caribdis acaban convertidas en peñascos; la obra concluye con una mojiganga burlesca de Juan Rana en la Zarzuela.
La pieza se abre en un ambiente rústico de pescadores y zagalas que se quejan del rigor invernal y de la dureza del mar, en contraste con las exageraciones idealizadas de los poetas. Ese paisaje áspero cambia cuando corre la noticia de la llegada de unas altas deidades o personajes nobles femeninos, acompañadas de ninfas, cuya presencia devuelve simbólicamente la primavera al campo. Los pastores y pescadores preparan festejos en su honor, aunque uno de ellos, Alfeo, manifiesta temor a irritar a dos poderes locales temibles: Escila, semidea de los montes, y Caribdis, hija de Glauco y de una sirena, señora de las rocas marinas. Ambas atraen y destruyen a los náufragos, una por el hechizo de su hermosura y otra por el encanto mortal de su voz. Mientras se canta la bienvenida a las nuevas deidades, irrumpe el espectáculo de un navío en peligro. Los lugareños, incapaces de socorrerlo, observan el naufragio, que sirve de transición entre la loa festiva y la acción fabulosa principal.
Del desastre marítimo se salvan Ulises y sus compañeros Dante y Anteo, que llegan a la Tinacria desierta sin saber aún que han caído entre las esferas de Escila y Caribdis. Un pescador rústico, de tono cómico, les explica con torpeza que aquella isla está dominada por esas dos fuerzas hostiles. Entonces las propias Escila y Caribdis se encuentran, discuten cuál de las dos posee mayor poder —si la belleza visible o la voz que penetra en el alma— y acuerdan competir sin revelar su identidad a los recién llegados. Ulises, que se precia de haber vencido otras seducciones, se ve puesto a prueba: Escila aparece como una mujer perseguida y desmayada, despertando su compasión y atracción; Caribdis, oculta, lo atrae mediante un canto argumentativo en defensa de la superioridad del oído sobre la vista. Ulises vacila entre seguir a la hermosa desconocida o a la voz invisible, y esa vacilación se convierte en el núcleo de la obra. Cuando dos villanos revelan finalmente que la bella mujer era Escila y la voz era Caribdis, Ulises comprende que ambas buscaban su perdición. Decide entonces huir de aquel lugar en una barca, aunque para ello obliga al pescador a servirle de guía.
La huida provoca la reacción de Escila y Caribdis, heridas en su soberbia amorosa y en su deseo de venganza. Una culpa a la otra y ambas convierten su rivalidad en alianza para castigar a Ulises: Escila hace caer peñascos sobre el mar y encierra a la villana Celfa en una torre encantada; Caribdis convoca al coro de sirenas para que, con su canto, perturben la travesía. En la embarcación, Ulises vuelve a sentir el tirón de la vista y del oído, pues distingue la figura de Escila sobre las rocas y escucha la armonía de Caribdis y las sirenas. Sus compañeros y el propio héroe reconocen que la única defensa consiste en vendarle los ojos y taparle los oídos, atándolo al árbol de la nave hasta superar el golfo; así, Ulises escapa y deja una lección ejemplar sobre cómo resistir los extremos de la hermosura y la gracia. Como desenlace fabuloso, Escila y Caribdis, frustradas, se despeñan al mar y quedan transformadas en peñascos, origen mítico de los peligros del paso marítimo. Después, la pieza deriva hacia una mojiganga burlesca centrada en Juan Rana, arrastrado por un monstruo marino a otro espacio escénico, donde se ve envuelto en un encantamiento cómico relacionado con Mari-Brava y con una aventura paródica de desencantamiento; esta última parte funciona como remate festivo y caricaturesco, desligado en buena medida del conflicto heroico principal.
Héroe náufrago y protagonista de la fábula central, sometido a la prueba de resistir el poder conjunto de la belleza visible y la voz seductora.
Semidea de los montes y antagonista principal, que atrae a los hombres por su hermosura para conducirlos a la destrucción desde su torre o sus peñas.
Deidad o potencia marina vinculada al golfo de las sirenas, rival de Escila, que seduce y mata mediante el encanto de su voz.
Compañero de Ulises en el naufragio, participa en la exploración de la isla y en la fuga final por mar.
Otro compañero de Ulises, que lo asiste en la búsqueda de salida y en la travesía de escape.
Pescador de relieve en el marco rústico inicial; introduce noticias, comentarios cómicos y cautelas sobre Escila y Caribdis.
Zagala del ambiente pastoril y pareja de diálogo de Alfeo; más tarde es castigada por Escila con un encantamiento en la torre.
Figura cómica fundamental en la parte final de mojiganga; pescador o villano burlesco que enlaza el naufragio con el remate paródico de encantamientos.
Nombre con que se designa a la mujer encantada de la mojiganga final; el pasaje disponible la identifica de manera probable con la villana presa en la torre tras el encantamiento.
Espacio marítimo central de la acción heroica, dominado por Caribdis y las sirenas, donde se produce el naufragio y la fuga final de Ulises.
Isla o región donde arriban los náufragos y donde confluyen los dominios de Escila y Caribdis; marco general de la fábula principal.
Ámbito terrestre asociado a Escila, lleno de breñas, riscos y sendas inciertas, donde Ulises encuentra a la falsa mujer desvalida y donde se despliega la competencia entre vista y oído.
Lugar de peligro constante entre tierra y mar, desde el que Escila amenaza a la nave y donde finalmente ambas potencias quedan convertidas en peñas.
Espacio de reclusión y muerte para los incautos que siguen a Escila; en la parte final sirve también como prisión encantada de la villana.
Espacio rústico del comienzo, desde el que se contempla el temporal, se organizan los festejos y se introduce el contraste entre mundo pastoril y fábula marina.
Lugar mencionado primero en el marco pastoril y retomado al final en clave burlesca; funciona como espacio teatral de la mojiganga y del encantamiento paródico.
La acción se organiza en torno a la disputa sobre qué sentido domina más al ser humano: la belleza que entra por los ojos o la voz que cautiva el alma.
Escila y Caribdis atraen a sus víctimas mediante apariencias piadosas, cantos dulces y promesas implícitas, ocultando una intención destructora.
Ulises debe demostrar que su prudencia y su fama heroica pueden imponerse al deseo, aunque solo lo logra con ayuda externa y medidas extremas.
El mar aparece como espacio de inestabilidad, muerte y tránsito, desde el naufragio inicial hasta el paso arriesgado por el golfo de las sirenas.
Las dos antagonistas convierten su rivalidad en castigo contra Ulises cuando este intenta escapar de su poder, y su reacción nace del despecho y del orgullo herido.
El desenlace explica de forma fabulosa el origen de ciertos escollos marinos, al transformar a Escila y Caribdis en peñascos permanentes.
La obra combina un núcleo mitológico serio con intervenciones rústicas y una mojiganga final protagonizada por Juan Rana, que rebaja y parodia el mundo maravilloso.