Roberto, el Duque
Galán principal de la obra, antiguamente virtuoso y luego desordenado por su pasión por Leonor; persiste en buscarla, provoca el conflicto de honor y, tras morir asesinado, reaparece para revelar su salvación final.
Juan Pérez de Montalbán
Summary publication date: June 18, 2026
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un ambiente nobiliario que el texto sitúa probablemente en una ciudad española con proyección hacia Roma, el Duque Roberto persigue a Leonor, antigua amante suya y ya esposa del Marqués Alejandro, poniendo en peligro la honra de la casa. Leonor confiesa que amó a Roberto pero que fue obligada a casarse, y aunque permanece fiel a su honor conyugal, sus celos y la obstinación del Duque hacen crecer la sospecha del marido y frustran también el amor de Ángela. Alejandro organiza una emboscada nocturna y mata a Roberto, pero el muerto se le aparece después para declarar que se salvó por su arrepentimiento final y para demostrar que la misericordia divina supera las apariencias humanas.
La obra presenta desde el inicio al Duque Roberto dominado por una pasión desordenada por Leonor, antigua enamorada suya, ahora casada con el Marqués Alejandro. Aunque sus criados y Fabio intentan apartarlo de ese amor, Roberto insiste en conquistarla o incluso en quitar de en medio al marido. La ocasión parece favorecerlo cuando Alejandro debe partir a Roma y Leonor le hace llamar secretamente. Sin embargo, el encuentro no conduce a una cita amorosa, sino a una explicación decisiva: Leonor confiesa que lo amó durante seis años, pero que su padre, enemigo de la casa de Roberto, la forzó con amenazas a casarse con Alejandro. Desde entonces vive sin gusto ni alegría, pero se mantiene firme en su honor conyugal. Por eso ruega a Roberto que deje de rondar su casa, pues sus demostraciones públicas ponen en peligro su fama, y le pide además que vuelva su afecto hacia Ángela, su cuñada, que lo quiere sinceramente. Roberto no acepta de verdad este cambio, mientras Ángela, enamorada de él, sufre al verse convertida en remedio imposible de una pasión ajena.
En la segunda jornada el conflicto se agrava. Roberto frecuenta la casa de Ángela, pero lo hace movido en gran parte por el deseo de seguir cerca de Leonor. Ángela intenta obtener de él un compromiso amoroso e incluso matrimonial, pero Roberto declara con vehemencia que no puede olvidar a Leonor. Lisardo, hermano de Roberto y amigo leal del Marqués, advierte al Duque del escándalo y del riesgo en que pone la honra de la casa, mientras Alejandro, receloso desde antes de partir, vuelve secretamente y comprueba con sus propios ojos que Roberto sigue merodeando el lugar. Más tarde, escondido en casa, escucha a Leonor hablar con Inés y descubre no una traición consumada, sino los celos que ella siente al ver a Roberto galantear con Ángela. Esa mezcla de amor antiguo, celos presentes y peligro para la reputación basta para que Alejandro se convenza de que su honor no estará seguro mientras Roberto viva. Obliga entonces a Leonor, bajo amenaza, a escribir al Duque un billete para citarlo de noche en la casa, con el propósito de tenderle una emboscada.
La tercera jornada lleva la acción al desenlace trágico y providencial. Leonor, desesperada, imagina una y otra vez el asesinato que teme, y poco después se oyen los golpes de la agresión: Alejandro, ayudado por otros hombres, acomete a Roberto en la oscuridad y lo mata a traición dentro de la casa. Para encubrir el crimen, hace circular la sospecha de que Lisardo pudo ser el responsable y prepara su marcha a Roma. Leonor y Ángela lamentan juntas la muerte del Duque, cada una desde su propio amor frustrado. Sin embargo, cuando Alejandro cree ya asegurado su honor, se le aparece el propio Roberto, no como simple fantasma vengador, sino como alma venida por permiso divino. Le reprocha no haber mandado decir la misa que Alejandro acostumbraba ofrecer por quienes morían violentamente sin sacramentos, y le revela que, aunque expiró blasfemando, recibió en el último instante una gracia eficaz, se arrepintió de corazón, se confesó interiormente ante Dios y se cortó la lengua con los dientes en penitencia por su blasfemia, alcanzando así el perdón y la salvación. El prodigio mueve a Alejandro a renovar esa práctica piadosa, a partir enseguida a Roma para componerse con los deudos y con Lisardo, y a ordenar su casa prometiendo a Ángela otro matrimonio ducal. La comedia concluye afirmando, a través de este caso extremo, la imprevisibilidad de la justicia y la misericordia divinas, es decir, los juicios del cielo.
Galán principal de la obra, antiguamente virtuoso y luego desordenado por su pasión por Leonor; persiste en buscarla, provoca el conflicto de honor y, tras morir asesinado, reaparece para revelar su salvación final.
Dama central del conflicto, enamorada en otro tiempo de Roberto y casada por fuerza con el Marqués; vive entre el amor pasado, la defensa de su honra y el temor constante al escándalo y a la violencia.
Esposo de Leonor, noble celoso y obsesionado con la defensa de su honor; sospecha de Roberto, le tiende una trampa mortal y al final recibe la lección espiritual del aparecido.
Cuñada de Leonor y enamorada de Roberto; su amor es utilizado por Leonor como posible salida para apartar al Duque, pero acaba siendo víctima sentimental de la misma pasión ajena.
Criado y acompañante de Roberto, figura de gran presencia escénica que comenta, aconseja, intermedia y aporta un contrapunto cómico al desarrollo de la intriga.
Hermano de Roberto y amigo fiel del Marqués; intenta sostener el honor de Alejandro y apartar a su hermano del peligro, aunque después su nombre queda bajo sospecha por el asesinato.
Criada y confidente de Leonor, mediadora en cartas y entrevistas; participa en la circulación de secretos y resulta clave en las escenas de celos, vigilancia y encubrimiento.
Figura secundaria pero relevante en la resolución del crimen y en la lógica del honor familiar; ampara a su hijo y comparte la visión de la honra como valor supremo.
Espacio esencial de la acción dramática, donde viven Leonor y su esposo y donde se concentran la vigilancia del honor, los encuentros clandestinos, los celos, la emboscada y la muerte de Roberto.
Lugar íntimo y simbólico en el que se expresan el conflicto interior de Leonor, la escritura del billete forzado y la amenaza directa del marido contra la libertad de la esposa.
Ámbito en el que Roberto finge o intenta atender el amor de Ángela mientras sigue pendiente de Leonor; sirve como espacio de desvío amoroso y de observación de la conducta del Duque.
Marco de rondas, murmuración pública y violencia urbana; allí se percibe el riesgo del escándalo y se proyecta la fama de Roberto como hombre turbulento y pendenciero.
Destino del viaje del Marqués y referencia política y eclesiástica importante; al final se convierte en lugar de reparación y de búsqueda de acuerdos con deudos y autoridades superiores.
La acción gira sobre todo en torno al temor de que la fama de Leonor y la honra del Marqués queden manchadas, incluso antes de que exista una culpa efectiva, por la sola apariencia y la murmuración social.
Leonor y Roberto se amaron de verdad, pero ese vínculo entra en conflicto con el matrimonio impuesto y con la obligación de la esposa de mantenerse fiel a su estado.
Los celos del Marqués desencadenan la violencia, pero también Leonor y Ángela padecen celos amorosos, de modo que toda la trama avanza por sospechas, comparaciones y miedo a perder al amado.
Roberto vive entregado a conductas agresivas y Alejandro responde con una emboscada mortal, mostrando cómo la defensa del honor se convierte en justificación de la sangre.
El desenlace insiste en que la salvación no depende solo de las apariencias externas, pues Roberto, pese a su vida pecadora y su muerte violenta, alcanza el perdón gracias a una conversión extrema en el último instante.
La obra subraya que los hombres juzgan por indicios y sospechas, mientras que el cielo decide de otro modo, inesperado y superior, el sentido último de la culpa, la pena y la salvación.
Leonor explica que fue obligada por su padre a casarse con Alejandro, de modo que la obra muestra el peso de la autoridad familiar y de los linajes en la vida afectiva de la mujer noble.