Judas
Figura central de la obra. Pasa de príncipe supuesto de Herodes a fugitivo, sedicioso y finalmente apóstol traidor; descubre que ha matado a su padre y se ha casado con su madre, entrega a Cristo y termina ahorcándose en la desesperación.
Damián Salucio del Poyo
Summary publication date: June 18, 2026
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Judea de tiempos de Herodes y de la Pasión de Cristo, un príncipe violento descubre en la corte de Jerusalén que no es hijo legítimo del rey, mata a Arquelao y comienza una vida errante de crimen y rebeldía. La acción pasa por palacio, el mar de Galilea, los montes de salteadores, el Jordán de Juan Bautista y una huerta cercana a Jerusalén, donde Judas acaba reconociendo que ha matado a su padre y se ha casado con su madre. En los días finales de Jesús, Judas lo vende por treinta dineros y luego se desespera y se ahorca, mientras Dimas se arrepiente en el Calvario y obtiene la promesa del Paraíso frente a la obstinación de Grismas.
La obra comienza en la corte de Herodes, donde el príncipe mayor, tenido hasta entonces por hijo del rey, aparece como un joven violento, soberbio y dado a excesos continuos. Tras nuevas quejas por sus abusos, Herodes decide apartar de palacio a varios servidores y castigar el desorden de su casa, pero el conflicto estalla cuando el príncipe agrede a Arquelao, el hijo legítimo de Herodías. Entonces la reina revela públicamente que ese príncipe no es hijo suyo ni de Herodes, sino un niño hallado años atrás en una caja llegada por mar a la playa de Ascalón, al que hizo pasar por heredero fingiendo un embarazo. Aunque Herodes vacila, el joven, encolerizado por la afrenta, da crédito a las palabras de Herodías y, aprovechando la confusión, mata a Arquelao y huye. Desde ese momento queda marcado por una identidad incierta, por su carácter criminal y por una cadena de persecuciones que lo separan del ámbito cortesano y lo empujan fuera de la ley.
Tras la huida, la acción sigue al personaje ya identificado como Judas el Sedicioso. En el mundo de bandoleros que domina en torno a Judea, Judas captura a Poncio Pilato, recién llegado para gobernar Palestina, pero, por cálculo económico, lo deja vivo esperando rescate. Poco después, junto al mar de Galilea, unos pescadores sacan con sus redes a dos hombres supervivientes de un naufragio: Dimas y otro fugitivo cuya vida aparece marcada por innumerables desgracias, y ambos son recogidos por la cuadrilla de Judas. Dimas, de origen judío y vida azarosa, entra en la banda y muestra disposición a arrepentirse; el otro náufrago, de extrema ferocidad, ofrece una larga relación de delitos que lo presentan como criminal monstruoso. La intervención de Juan Bautista resulta decisiva: sus predicaciones de penitencia abren la posibilidad de conversión para los salteadores. Dimas se inclina a la enmienda y acaba comportándose con compasión, mientras Judas oscila entre la violencia y ciertos gestos de liberalidad. En Jerusalén, Judas busca vengarse de Pilato, pero es traicionado por Longinos, a quien antes había salvado, y Pilato manda matarlo dentro del templo; sin embargo, el desarrollo posterior del texto sugiere que la tradición dramática hace sobrevivir o reconfigura a Judas para conducirlo hacia el reconocimiento final de su origen, punto que el pasaje transmitido no permite precisar de forma plenamente inequívoca.
En la segunda parte, Judas aparece escondido en casa de Simón, hortelano, al servicio encubierto de Pilato. Un altercado en la huerta acaba con la muerte de Simón, y la viuda Arbolea es obligada por Pilato a casarse con el matador para reparar el daño. Ya casados, Judas presume de origen regio y muestra un bolsico conservado desde la infancia; entonces Arbolea reconoce en él al hijo que ella misma dio a luz en Carot y que, por una visión que anunciaba que mataría a sus padres, fue arrojado al mar dentro de un arca por su padre Simón. La revelación demuestra que Judas ha matado a su padre y se ha casado con su propia madre. Desesperado, intenta ahorcarse, pero un hombre lo disuade y le aconseja buscar a Cristo. En la tercera jornada, mientras los jefes judíos conspiran contra Jesús, Judas, que es uno de los doce y despensero del grupo, lo entrega por treinta dineros, justificando la suma con razonamientos interesados y señalándolo con un beso. Después, al ver el proceso y oír a Malco confesar la divinidad de Cristo, se arrepiente, devuelve el dinero y cae en desesperación, ahorcándose. Paralelamente, Dimas, Grismas y Barrabás son llevados al desenlace de la Pasión: Barrabás queda libre, Dimas y Grismas son crucificados con Cristo, y solo Dimas reconoce a Jesús como Hijo de Dios y le pide misericordia. Cristo le promete el Paraíso, mientras Grismas persevera en su blasfemia. La obra concluye con la muerte redentora de Jesús, que da sentido último a la historia de culpa, traición, penitencia y salvación desplegada en torno a Judas.
Figura central de la obra. Pasa de príncipe supuesto de Herodes a fugitivo, sedicioso y finalmente apóstol traidor; descubre que ha matado a su padre y se ha casado con su madre, entrega a Cristo y termina ahorcándose en la desesperación.
Presencia culminante de la tercera jornada. Es entregado por Judas, padee la Pasión y muere en la cruz; su mansedumbre y su poder salvador permiten la redención de Dimas.
Ladrón asociado primero a Judas y luego inclinado a la penitencia. Se muestra compasivo, protege a inocentes y en el Calvario confiesa a Cristo, por lo que recibe la promesa del Paraíso.
Reina que revela que Judas no es hijo suyo ni de Herodes, sino un niño hallado en el mar. Su confesión desencadena la caída del falso príncipe y el asesinato de Arquelao.
Rey de Judea en cuyo palacio se inicia la acción. Debe afrontar los excesos del príncipe supuesto, la muerte de Arquelao y, más tarde, la remisión de Cristo desde la jurisdicción de Pilato.
Esposa de Simón y después, sin saberlo al principio, esposa y madre de Judas. Reconoce por las señales del bolsico y del relato del parto la verdadera identidad del protagonista.
Hortelano de Carot y padre de Judas. Recoge al fugitivo como criado y muere en una riña de la huerta, sin que Judas sepa entonces que ha matado a su propio padre.
Presidente romano de Judea. Es capturado por Judas, luego protegido por Longinos, interviene en la peripecia de Judas y preside el proceso que conduce a la crucifixión de Cristo.
Predicador del Jordán cuya llamada a la penitencia influye en Dimas y en otros personajes. Anuncia la venida de Cristo y ofrece un marco moral de conversión frente al delito.
Ladrón compañero de Dimas y contrapunto suyo. Persiste en la dureza y en la blasfemia hasta el final, muriendo impenitente en la cruz.
Criado vinculado a la corte y luego testigo de la Pasión. Tras ser curado por Cristo, afirma su divinidad y exhorta a Judas a arrepentirse antes del suicidio.
Bandolero del mismo ambiente criminal que Judas, Dimas y Grismas. Termina siendo el preso liberado en lugar de Cristo durante la Pascua.
Centro político y religioso de la acción. En su corte, su templo, sus calles y su entorno inmediato se desarrollan la caída inicial de Judas, la conspiración contra Cristo y el desenlace final.
Espacio donde se presenta la falsa filiación de Judas, se manifiestan sus excesos y se produce la revelación de Herodías que desencadena el primer gran giro argumental.
Lugar culminante de la Pasión donde son crucificados Cristo, Dimas y Grismas. Allí se decide el sentido último de la obra entre condenación y salvación.
Ámbito doméstico y rural donde Judas entra como criado, mata a Simón y contrae matrimonio con Arbolea antes de descubrir su verdadera identidad familiar.
Espacio de la vida bandolera de Judas, Dimas, Grismas y Barrabás. En él se cometen robos, se muestran distintas actitudes morales y se perfila el contraste entre delito y compasión.
Lugar de predicación y bautismo donde se formula con claridad la llamada a la penitencia y se anuncia la venida de Cristo.
Escenario del naufragio y del rescate de Dimas y otro superviviente por las redes de los pescadores, episodio que enlaza la trama de bandoleros con el mundo evangélico.
Espacio sagrado que interviene tanto en la persecución de Judas por Pilato como en el arrepentimiento final del traidor, cuando devuelve el precio de la venta de Cristo.
Lugar recordado en el relato de Herodías y en la anagnórisis posterior, pues allí fue hallado o arrojado al mar el niño que llegaría a ser Judas.
La obra concede un lugar central al momento en que Judas entrega a Jesús por treinta dineros y a las motivaciones interesadas con que intenta justificar su acción.
Frente a la posibilidad del arrepentimiento anunciada por Juan Bautista y cumplida en Dimas, Judas cae en la desesperación y se condena al no confiar en el perdón.
La trama desarrolla el descubrimiento de la verdadera identidad de Judas mediante señales materiales y relatos del pasado, lo que revela el parricidio y el incesto involuntarios.
Los jueces, reyes y sacerdotes actúan movidos por intereses, venganzas o cálculos, mientras que la obra contrapone a ello una justicia divina que se manifiesta en la Pasión y en la salvación del penitente.
Aunque el personaje parece marcado desde el nacimiento por signos funestos, la acción insiste en que sus decisiones lo llevan al crimen, a la traición o, en otros casos, a la conversión.
La oposición entre Dimas y Grismas organiza buena parte del desenlace y sirve para mostrar dos respuestas extremas ante el sufrimiento y ante Cristo: confesión o blasfemia.
La corte de Herodes, los bandoleros, los abusos de Pilato y la agitación popular presentan un mundo alterado por la crueldad, la tiranía y la inestabilidad del poder.