Aurelia
Joven mantuana, hija de Octavio Camilo, enamorada de Enrique pero casada por engaño con Filipo bajo el nombre de Teodosio; sufre como supuesta esclava y es finalmente restituida en su honor.
Pedro Calderón de la Barca
Summary publication date: June 18, 2026
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Entre Ferrara, Mantua y después Génova, Filipo suplanta al noble Teodosio, muerto por salteadores en el camino, y consigue casarse engañosamente con Aurelia, a la que su padre Octavio había prometido obedeciendo acuerdos previos. Aurelia, que amaba a Enrique, acepta el matrimonio por obediencia filial y, cuando descubre ya de viaje la verdadera identidad de su esposo, soporta convertirse en supuesta esclava dentro de la casa genovesa de Laura, la primera mujer de Filipo. La intervención final de la Virgen, motivada por la devoción de Octavio y Aurelia, restituye el honor de la joven, la une con Enrique y obliga a Filipo a reconocer su culpa y a permanecer con Laura.
La acción arranca con la muerte violenta de Teodosio, noble caballero de Ferrara que se dirigía a Mantua para casarse con Aurelia, hija de Octavio Camilo, a la que solo conoce por un retrato. Herido por unos salteadores, Teodosio alcanza a contar su identidad y su destino antes de morir, encargando a dos viajeros que comuniquen la noticia a Octavio y a Aurelia. Sin embargo, uno de esos hombres, Filipo, al ver el retrato de la joven y enterarse de su hermosura, decide aprovechar la ocasión en su propio beneficio: hace desaparecer el cadáver en un río, toma las cartas y pertenencias del muerto y se presenta en Mantua bajo su nombre, acompañado del gracioso Tabaco. Mientras tanto, en casa de Octavio, Aurelia lamenta que su padre quiera casarla con ese esposo concertado, pues ella ama a Enrique; aun así, se somete obedientemente a la voluntad paterna. Cuando Filipo llega fingiendo ser Teodosio, Octavio lo recibe como al prometido esperado y Aurelia, ignorante del engaño, queda desposada con él.
El conflicto se agrava cuando Enrique, desesperado al ver perdida a Aurelia, la increpa y la maldice, deseando que su nuevo marido la trate como esclava y que sufra una vida amarga. Poco después se descubre que Filipo ya estaba casado en Génova con Laura, y que además había estado implicado en la muerte del verdadero Teodosio; no obstante, gracias a arreglos y cartas de su entorno, queda libre para volver a su casa. Ya casado con Aurelia, Filipo obtiene el consentimiento de Octavio para llevarla consigo, alegando asuntos de herencia, pese al dolor del anciano, que encomienda solemnemente a su hija a la Virgen antes de la partida. En el camino, Filipo confiesa a Aurelia la verdad: no es Teodosio, sino el hombre que usurpó su identidad tras presenciar su muerte. Aurelia queda sobrecogida por la traición, pero, una vez consumado el matrimonio y sin otro amparo humano, decide seguir a Filipo y declararse “esclava” de su marido; para evitar los celos de Laura, acepta incluso presentarse en Génova como esclava comprada y dejarse herrar, gesto extremo que materializa su sometimiento y su firme resolución de conservar su honra dentro de la desgracia.
En Génova, Laura recibe a Filipo con alegría, pero pronto sospecha de la hermosura de la supuesta esclava, llamada allí Constanza, y la somete a malos tratos, insultos y amenazas. Aurelia soporta en silencio humillaciones y golpes, sostenida por su devoción mariana. La situación cambia con la llegada de Enrique, que reconoce a Aurelia y empieza a desvelar la maraña del engaño; en ese momento, cuando la violencia parece inminente y el honor de la joven vuelve a ponerse en peligro, interviene milagrosamente la Virgen. La aparición divina declara que acude por la devoción de Octavio y Aurelia, libera a la muchacha de los hierros, confirma su honestidad y ordena la restitución final: Aurelia debe dar la mano a Enrique, que ve así cumplido su deseo de casarse con ella, y ambos han de volver a Mantua para reunirse con Octavio antes de su muerte. Filipo, reprendido por haber engañado a todos siendo hombre casado, promete enmendarse y queda unido legítimamente a Laura. La obra concluye con perdones generales, reconciliaciones y la restauración del orden moral, familiar y religioso quebrantado por el fraude inicial.
Joven mantuana, hija de Octavio Camilo, enamorada de Enrique pero casada por engaño con Filipo bajo el nombre de Teodosio; sufre como supuesta esclava y es finalmente restituida en su honor.
Principal agente del conflicto: presencia la muerte de Teodosio, usurpa su identidad para casarse con Aurelia y la lleva a Génova, donde pretende ocultarla como esclava pese a estar ya casado con Laura.
Pretendiente verdadero de Aurelia antes del matrimonio impuesto; sus celos y maldiciones acompañan el desarrollo de la trama, y al final recibe a Aurelia como esposa por disposición milagrosa.
Padre anciano de Aurelia, noble de Mantua que concierta su matrimonio con Teodosio y luego sufre la partida de su hija, a quien encomienda devotamente a la Virgen.
Esposa legítima de Filipo en Génova; recibe a Aurelia como esclava, desconfía de ella por sus celos y termina reconciliándose tras la revelación final.
Caballero de Ferrara destinado a casarse con Aurelia; muere al comienzo de la obra y su identidad es usurpada por Filipo, lo que desencadena toda la acción.
Gracioso y criado de Filipo, acompañante constante del impostor; aporta comicidad, participa en las maniobras del engaño y al final proyecta casarse con Julia.
Criada vinculada a Aurelia y luego a la casa donde se desarrolla la acción; sirve de interlocutora en los asuntos amorosos y queda asociada al desenlace de Tabaco.
Amigo y mensajero relacionado con Filipo y Génova; comunica noticias decisivas sobre la situación legal y familiar del impostor.
Núcleo inicial de la acción cortesana y familiar: allí vive Aurelia con su padre, se prepara el matrimonio concertado y se producen los enfrentamientos con Enrique.
Ciudad de la segunda parte de la obra y casa de Laura, donde Aurelia es ocultada como esclava y alcanza su punto máximo el conflicto de celos, identidad y honor.
Espacio de tránsito donde Teodosio es asaltado y muere, hecho que permite a Filipo apropiarse de su nombre y cambiar el curso de la trama.
Ámbito doméstico de Mantua en el que se debate la obediencia de Aurelia, se recibe al falso Teodosio y se organiza la salida de la joven con su supuesto esposo.
Espacio central del cautiverio de Aurelia en Génova, donde se materializa su condición de esclava fingida y se resuelve finalmente el engaño.
Lugar de plegaria que estructura el sentido religioso de la obra, especialmente cuando Octavio encomienda a Aurelia a la Virgen y cuando se produce la intervención milagrosa final.
La obra gira en torno al peligro que sufre la honra de Aurelia a causa del engaño matrimonial y a su restauración final mediante el reconocimiento público de su inocencia.
Filipo desencadena la acción al hacerse pasar por Teodosio, apropiarse de su lugar y contraer un matrimonio ilegítimo que altera todas las relaciones entre los personajes.
Aurelia ama a Enrique, pero acepta la voluntad de su padre y se somete al matrimonio dispuesto, lo que provoca el conflicto central entre deseo y deber.
La transformación de Aurelia en esclava de su propio marido, primero en sentido moral y luego material al ser presentada como sierva, constituye el motivo más singular de la trama.
Los celos de Enrique primero y los de Laura después intensifican el drama, alimentando maldiciones, sospechas, violencia y enfrentamientos verbales.
La protección de la Virgen, invocada repetidamente por Octavio y Aurelia, orienta el desenlace y convierte la resolución final en un acto de justicia sobrenatural.
El final insiste en la confesión de la culpa de Filipo, la necesidad de enmienda y el perdón mutuo como cierre moral de los desórdenes causados por la traición.