Irene
Reina de Nápoles y esposa de Polidoro; sus celos hacia Laura desencadenan el conflicto y luego debe defender su honra frente a una acusación falsa de adulterio.
Francisco Agustín Tárrega
Summary publication date: June 18, 2026
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la corte de Nápoles, durante unas fiestas de cañas, el amor secreto entre el rey y Laura despierta los celos de la reina Irene y mueve a Belisardo a probar la fidelidad de la dama pidiéndola por esposa. Tras un bofetón de Irene a Laura y la llegada del duque Norandino, Belisardo acusa falsamente a su hermana de adulterio, el rey la encarcela y la honra de la reina queda sometida a un juicio por combate. En el desenlace, la verdad sale a luz por la confesión de Belisardo, Irene recupera su honor, el rey se reconcilia con la reina y Laura termina unida a Belisardo, mientras la ciudad celebra la restauración del orden.
La acción se sitúa en la corte de Nápoles, donde unas fiestas de cañas organizadas por el rey revelan, mediante colores, motes y miradas, los afectos amorosos de varios nobles. El monarca cae en la plaza al ser embestido por un toro, y ese accidente provoca el desmayo de Laura, dama principal, lo que hace visible para Irene, reina y hermana de Belisardo, que entre el rey y Laura existe una inclinación amorosa. Irene, casada con el conde Polidoro, confiesa a su hermano que sospecha de la infidelidad de Laura y del rey, y entre ambos urden una prueba: Belisardo pedirá a Laura por esposa para averiguar su verdadera voluntad. Cuando el rey conoce ese proyecto, se altera y trata de impedirlo, con lo que confirma sus sentimientos. En presencia del rey, Polidoro anuncia a Laura el casamiento con Belisardo como si estuviera ya resuelto, pero la dama rechaza que se decida por ella y declara que su voluntad no puede ser forzada. El rey interviene entonces como protector de Laura frente a la coacción de su hermano, y Belisardo, herido en su amor propio y en sus sospechas, acusa al monarca de encubrir con apariencia de justicia su pasión por la joven.
En la segunda jornada, la tensión entre Irene y Laura estalla en el palacio. La reina, consumida por los celos, afrenta a Laura con palabras injuriosas y llega a darle un bofetón. Laura muestra al rey la marca del ultraje y exige reparación; el rey y Belisardo llegan incluso a disputar sobre quién debe vengar la ofensa, el uno como soberano y amante encubierto de Laura, el otro como hermano de la reina y posible esposo de la dama. La llegada del duque Norandino, primo del rey y afamado general recién venido de la guerra, suspende por un momento el conflicto. Sin embargo, Belisardo, deseoso de apartar a Irene y de alcanzar a Laura, cambia de estrategia y decide perder a su propia hermana: hace creer al rey que Irene mantiene amores antiguos con Norandino y que su honor conyugal está manchado. El rey, turbado por los celos, manda prender a la reina y también al duque cuando este intenta defenderla. Al mismo tiempo, Laura, que había alentado a Belisardo a vengar su bofetón, descubre que el rey ya no quiere casarse con ella y que también sospecha de las mujeres en general; despechada, acaba revelando que la acusación contra Irene procede de Belisardo. Aun así, el rey, confundido entre testimonios interesados y la presión de la opinión pública, mantiene a Irene presa y dispone un juicio de honor mediante combate singular.
En la tercera jornada se prepara la batalla judicial que decidirá la vida y la honra de la reina. Norandino consigue salir de su prisión con ayuda comprada y trata de socorrer a Irene, pero ella, movida por una extrema lealtad hacia su marido, no quiere que el duque combata contra el rey si este va disfrazado como acusador. El rey, aunque todavía inclinado a creer la infamia, se muestra interiormente dividido y delega la causa en Polidoro, al tiempo que permite escuchar a Irene. La reina defiende su inocencia con humildad y pide, si ha de morir, al menos hacerlo sin deshonra. Llegado el combate, comparecen varios defensores posibles, entre ellos Norandino y otro caballero vestido de negro, cuya identidad no se conoce de inmediato. Irene elige precisamente a ese guerrero negro, porque se infiere que prefiere arriesgar su propia vida antes que poner en peligro la del rey si este es el acusador oculto. Poco antes o en el mismo marco del desafío, Laura entra en el campo y obliga a Belisardo a confesar que inventó la acusación por amor a ella y por deseo de vengarse. Irene admite que sus celos dieron ocasión al engaño, pero queda restituida en su honra; el rey reconoce su error, perdona a Belisardo, se reconcilia con la reina y acepta la unión de Laura con el propio Belisardo. La obra concluye con perdones generales, restitución del orden cortesano y celebración pública en Nápoles.
Reina de Nápoles y esposa de Polidoro; sus celos hacia Laura desencadenan el conflicto y luego debe defender su honra frente a una acusación falsa de adulterio.
Monarca de Nápoles, enamorado de Laura; su pasión amorosa y sus celos lo llevan a oponerse al casamiento de la dama y a ordenar el proceso contra Irene.
Dama principal amada por el rey y pretendida por Belisardo; su relación ambigua con ambos provoca los celos de Irene y su actuación final contribuye decisivamente al esclarecimiento de la verdad.
Hermano de Irene y pretendiente de Laura; movido por los celos y la ambición amorosa, idea la prueba del matrimonio y luego acusa falsamente a su hermana.
Conde y marido de Irene; participa en los planes matrimoniales, presencia el conflicto de honor y acaba desempeñando una función judicial y mediadora.
Duque, primo del rey y prestigioso general; es utilizado como supuesto amante de Irene y se convierte en potencial defensor de la reina.
Servidor y hombre de confianza del rey, muy presente en la intriga cortesana, en los desplazamientos del monarca y en la custodia de personajes presos.
Marco general de la acción, donde se cruzan relaciones de poder, honor y deseo entre el rey, la reina, los nobles y las damas.
Espacio inicial decisivo, pues allí se hacen visibles los afectos amorosos, el rey cae ante el toro y comienza el desencadenamiento de los celos.
Lugar de conversaciones privadas, enfrentamientos entre Irene y Laura, decisiones políticas del rey y desarrollo principal de la intriga cortesana.
Espacio donde se trata el proyectado casamiento de Laura con Belisardo y donde el rey irrumpe para impedirlo, intensificando el conflicto.
Ámbito de encierro que materializa la sospecha regia y desde el que se preparan maniobras de fuga, defensa y revelación.
Escenario del juicio de honor final, donde la acusación contra Irene se somete a combate y termina saliendo a la luz el engaño de Belisardo.
La acción gira en torno a la pérdida, defensa y restauración del honor, especialmente el de Irene, condicionado por la opinión de la ciudad y por los procedimientos de justicia nobiliaria.
Los celos de Irene hacia Laura, los del rey respecto de Irene y Norandino, y los de Belisardo respecto del rey impulsan los principales giros de la trama.
El deseo del rey por Laura altera decisiones políticas y judiciales, mostrando cómo la autoridad se ve contaminada por pasiones privadas.
Buena parte de la obra se construye sobre indicios, fingimientos, acusaciones interesadas y tentativas de averiguar la verdad por medios dudosos.
Laura rechaza que su hermano o sus tutores hablen por ella en materia matrimonial, e Irene queda expuesta a decisiones masculinas sobre su vida y su fama.
El desenlace recompone los vínculos rotos mediante confesión, reconciliación y perdones, cerrando la comedia con restitución del orden social y afectivo.