Licímaco
Príncipe de Colcos y personaje central del conflicto; al verse apartado del trono por la ley sucesoria, mata a su hermana Eliodora para intentar asegurarse la corona.
Juan de la Cueva
Summary publication date: June 18, 2026
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En los reinos de Colcos y Lidia, tras concertarse la boda de Eliodora con el rey Lido, el príncipe Licímaco se rebela al verse excluido de la sucesión por ser hijo menor. Incitado por Trasildoro y por Alecto disfrazada de Merope, Licímaco asesina a su hermana en un jardín, mata luego a su cómplice y el crimen se descubre cuando las sombras de ambos lo revelan ante el rey. Aunque el rey ordena en palacio y en la cárcel un castigo ejemplar, la fuga del príncipe y la intervención de Beraldo lo llevan finalmente a perdonarlo y a jurarlo heredero para evitar la ruina política del reino.
El rey de Colcos anuncia que ha concertado el matrimonio de su hija mayor, Eliodora, con el rey de Lidia, de manera que ambos reinos queden unidos bajo un mismo cetro. Como Licímaco, el príncipe, es hijo menor, la ley sucesoria lo aparta del trono y le deja únicamente el señorío de la ciudad de Fasis, con la posibilidad remota de heredar después si su hermana y el rey Lido muriesen sin descendencia. Aunque en presencia de su padre acepta obediente esta disposición, en cuanto queda solo revela una profunda ira al verse desposeído. A esa ambición se suma la incitación infernal de Alecto, que decide tomar la figura de Merope, ama de la princesa, para empujarlo al crimen. Trasildoro, confidente del príncipe, le propone abiertamente matar a Eliodora para alcanzar la corona, y ambos preparan una emboscada en un jardín por donde la infanta suele pasear. Alecto, fingiendo lealtad materna hacia Licímaco, le entrega un collar supuestamente destinado a Eliodora y aviva todavía más su furor, hasta convencerlo de que la muerte de su hermana es el único camino para impedir la boda y la pérdida definitiva del reino.
Cuando Eliodora pasea confiada por el jardín en compañía de la falsa Merope, el príncipe y Trasildoro salen de su escondite y la acuchillan. La princesa intenta aplacar a su hermano ofreciéndole voluntariamente la corona, pero Licímaco persevera y la mata; luego entierran apresuradamente el cadáver en una fosa abierta de antemano. Para asegurar el secreto, el príncipe asesina también a Trasildoro y lo arroja a la misma sepultura. Entretanto, el rey, ignorante todavía del crimen, ordena llamar a su hija para comunicarle la conclusión feliz del matrimonio; al no hallarla en palacio, manda prender a Merope y a su marido Gracildo como responsables de su custodia. Licímaco finge preocupación y recibe el encargo de interrogarlos, pero su intención es silenciar a Merope, a quien cree cómplice viva de la trama. Durante la noche siguiente el rey queda sumido en un dolor extremo por la desaparición de Eliodora y dice verse perseguido por sombras espantosas. Para aclarar el prodigio hace venir a Cratilo, sabio capaz de conjurar espíritus. Ante el rey, las sombras se manifiestan y primero habla Eliodora, que acusa a su hermano de haberla matado por envidia del reino y señala el jardín como lugar donde yace sin sepultura.
Después comparece el alma de Trasildoro, que confirma la acusación, confiesa su propia participación en el consejo homicida y declara inocentes a Merope y Gracildo. El rey, horrorizado, ordena encarcelar al príncipe y libera a los falsamente acusados. En la jornada siguiente, dominado por el dolor y por un severo concepto de la justicia regia, decide que Licímaco sea condenado a una muerte ejemplar y pública. Calcedio y Cratilo, nombrados jueces, vacilan por el parentesco con el reo y por el peligro político de dejar sin heredero al reino, pero finalmente dictan la pena capital. Mientras tanto, Gracildo, agradecido por haber sido absuelto, se compadece del príncipe y le facilita la fuga mediante una mina abierta en la cárcel; Licímaco escapa y se refugia en casa de Beraldo. Cuando se descubre la huida, el rey monta en cólera y manda prender a Arganto, responsable de la guardia. Sin embargo, Beraldo comparece ante el monarca y le persuade de que ejecutar al príncipe causaría mayores males al reino, pues provocaría luchas sucesorias y convertiría la justicia en daño común. Vencido entre el rigor y la prudencia, el rey revoca la sentencia, concede perdón seguro a su hijo y ordena que sea jurado públicamente como heredero de Colcos. La obra concluye así con una reconciliación política impuesta por la razón de Estado, aunque el crimen de Eliodora queda sin reparación proporcional en el plano humano.
Príncipe de Colcos y personaje central del conflicto; al verse apartado del trono por la ley sucesoria, mata a su hermana Eliodora para intentar asegurarse la corona.
Padre de Licímaco y de Eliodora; dispone la boda de su hija, descubre el crimen mediante revelaciones sobrenaturales y oscila entre la justicia severa y la necesidad política de perdonar a su hijo.
Infanta de Colcos y heredera legítima del reino; su matrimonio con el rey de Lidia desencadena la envidia de su hermano, que la asesina en el jardín.
Confidente del príncipe; le aconseja matar a Eliodora y participa en la emboscada, aunque luego es asesinado por Licímaco para encubrir el delito.
Furia infernal que, transformada en Merope, enciende la ira de Licímaco y contribuye decisivamente a conducirlo al fratricidio.
Marido de Merope, injustamente encarcelado al comienzo de la investigación; una vez absuelto, guarda al príncipe preso y le facilita prudentemente la fuga.
Grande del reino y consejero del rey; participa en la investigación, actúa como juez en la causa del príncipe y defiende repetidas veces una solución política más clemente.
Sabio o astrólogo con poderes de conjuración; obliga a las sombras a declarar la verdad y luego interviene como juez y consejero del rey.
Vasallo discreto y bien considerado por el rey; acoge al príncipe huido y logra convencer al monarca de que lo perdone por el bien del reino.
Espacio principal del poder y de la deliberación política; allí se acuerda el matrimonio, se descubre la desaparición de Eliodora y se decide finalmente el perdón del príncipe.
Lugar decisivo de la acción trágica; en este paseo habitual de Eliodora se prepara la emboscada, se comete su asesinato y se entierran los cuerpos de ella y de Trasildoro.
Espacio donde es encerrado Licímaco tras descubrirse el crimen; desde allí se organiza la ejecución y también la fuga secreta del príncipe mediante una mina.
Refugio al que acude Licímaco después de escapar; funciona como espacio de protección y de mediación política antes de la reconciliación final.
Ciudad de Asia asignada a Licímaco como señorío en lugar del reino; su mención inicial explica el agravio político que alimenta la ambición del príncipe.
La acción nace del conflicto entre la ley hereditaria y el deseo de Licímaco de reinar, lo que lo lleva a eliminar a su propia hermana.
El rey intenta castigar ejemplarmente el crimen, pero termina moderando su decisión al considerar el peligro que la muerte del heredero supondría para el reino.
La obra presenta un núcleo trágico de parricidio simbólico y fratricidio, pues los vínculos de sangre quedan destruidos por la ambición y el miedo a perder el poder.
Alecto, disfrazada de ama fiel, manipula al príncipe y muestra cómo fuerzas infernales y apariencias engañosas impulsan la acción criminal.
Tras el asesinato, Licímaco intenta borrar toda huella matando a su cómplice, pero la verdad sale a la luz mediante las sombras de los muertos convocadas por Cratilo.
La obra subraya que la sucesión del trono afecta al conjunto de Colcos, y que un castigo jurídicamente justo puede provocar guerra, desorden y disputa entre poderosos.