Diego de Céspedes
Protagonista de la comedia, hidalgo de Ocaña célebre por su fuerza descomunal; mata a Trillo en duelo, huye a Flandes, sirve con gran lucimiento a Carlos V y termina casándose con Leonor.
Juan Bautista Diamante
Summary publication date: June 18, 2026
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Ocaña del reinado de Carlos V, la envidia de don Pedro Trillo hacia Diego de Céspedes desemboca en un duelo en el campo, donde Trillo muere y Leonor jura perseguir al vencedor, aunque ya se siente atraída por él. Huyendo desde la ribera del Tajo hasta Bruselas, Céspedes entra al servicio del duque de Alba y del emperador, gana fama por su fuerza extraordinaria y vuelve a cruzarse con Leonor, que lo sigue disfrazada de soldado. En la campaña de Alemania y Flandes, Céspedes destaca en la guerra contra los luteranos, salva a sus superiores y aun a sus enemigos personales, y la revelación final del disfraz de Leonor permite que Carlos V sancione el matrimonio de ambos y la reconciliación general.
La obra comienza en Ocaña, donde don Pedro Trillo manifiesta su irritación tras haber perdido en el juego y, sobre todo, tras verse humillado por la superioridad física y la fama de Diego de Céspedes, conocido como el Hércules de Ocaña. Su hermana Leonor intenta templar su enojo, aunque ella misma admira secretamente a Céspedes y lamenta que el conflicto enfrente a dos hombres ligados a sus afectos. Trillo, movido por la envidia, busca a Céspedes y lo provoca hasta llevarlo a un duelo en el campo, cerca del convento y fuera de la villa. Céspedes procura evitar la pelea por respeto a Leonor, pero finalmente se ve obligado a defenderse. En el combate mata a Trillo, aunque queda afligido porque comprende que con esa muerte puede haber perdido toda esperanza de alcanzar a Leonor. Avisado de que ella llega airada al lugar del suceso, huye de Ocaña con ayuda de su criado Ortuño. Leonor, desgarrada entre el dolor por su hermano muerto y el amor que empieza a disculpar a Céspedes, jura perseguirlo hasta vengarse, y decide partir acompañada por su primo don Diego, con el propósito de seguir las huellas del fugitivo sin volver a Ocaña hasta cumplir su promesa.
En la huida, Céspedes llega a la ribera del Tajo, en el paraje de la Barca de Acequia, donde conoce al duque de Alba. Al saber que ha matado a un hombre en desafío y que quiere probar fortuna como soldado, el duque lo toma bajo su amparo y encamina su destino hacia la campaña imperial en Flandes al servicio de Carlos V. Antes de embarcarse, Céspedes demuestra su fuerza extraordinaria deteniendo con las manos la rueda de un molino, pese a una trampa del molinero, y después prosigue el viaje. Ya en Bruselas, acompañado por Ortuño, busca al duque y se ve envuelto en nuevos episodios que confirman su energía temeraria: arranca una reja para entrar en una casa de damas, se enfrenta a varios flamencos y, sin saberlo, cruza su camino con el propio emperador disfrazado. Más adelante, en presencia de Carlos V y del duque de Alba, relata con jactanciosa amplitud sus hazañas pasadas en Ocaña y La Mancha, desde sus ejercicios de fuerza y velocidad hasta sus peleas con toros, cuadrilleros y rivales envidiosos. El emperador, admirado por su singular valentía, lo incorpora a su servicio. Paralelamente, Leonor ha llegado a Flandes disfrazada de hombre con el nombre de don Iván de Avendaño para poder acercarse a Céspedes y observarlo, mientras doña Ana de Cisneros, otra mujer vinculada a la trama amorosa, también aparece siguiéndolo, de modo que la intriga sentimental se entrelaza con los lances militares y cortesanos.
En la tercera jornada, la acción se centra en la campaña de Alemania contra los príncipes luteranos. Don Diego, consumido por la envidia, los celos y el resentimiento, sigue odiando a Céspedes, mientras Leonor vacila entre la obligación de vengar a su hermano y la creciente admiración que le inspira la nobleza de su enemigo. Céspedes acrecienta su fama en el ejército imperial con acciones prodigiosas: castiga a unos herejes que no se descubren ante una procesión de la Cruz, salva al emperador de un caballo desbocado, lleva agua a Carlos V tras derrotar a varios enemigos y, sobre todo, cruza a nado el río Albis para apoderarse de las barcas contrarias y facilitar el paso del ejército. En ese trance salva también la vida de don Diego, perdonando así a quien había intentado matarlo. Durante la batalla final, contribuye decisivamente a la victoria imperial y entrega prisionero a Iván Federico de Sajonia. Como premio, Carlos V le ofrece mercedes, pero Céspedes pide ante todo poder casarse con don Iván de Avendaño; entonces se revela que ese alférez valeroso era en realidad Leonor disfrazada. El emperador actúa como mediador, Leonor acepta darle la mano y la obra concluye con una doble reconciliación: la unión de Céspedes y Leonor, que supera la cadena de muerte, persecución y servicio militar, y el enlace de don Diego con doña Ana, cerrando así los conflictos de honor, amor y rivalidad bajo la autoridad del César.
Protagonista de la comedia, hidalgo de Ocaña célebre por su fuerza descomunal; mata a Trillo en duelo, huye a Flandes, sirve con gran lucimiento a Carlos V y termina casándose con Leonor.
Hermana de don Pedro Trillo y enamorada de Céspedes; tras la muerte de su hermano jura vengarse, pero lo sigue hasta Flandes disfrazada de hombre y acaba reconciliándose con él.
Caballero de Ocaña dominado por la envidia hacia Céspedes; provoca el duelo inicial y su muerte pone en marcha la persecución y el conflicto principal.
Criado y compañero de Céspedes, de tono cómico, que lo ayuda en la fuga, comenta sus hazañas y lo acompaña en Flandes y en la guerra.
Primo de Leonor y rival amoroso y moral de Céspedes; acompaña a Leonor en su búsqueda, siente celos y envidia, intenta dañarlo, pero termina reconciliado y casado con doña Ana.
Emperador que reconoce el valor extraordinario de Céspedes, lo premia por sus servicios militares y resuelve el desenlace matrimonial con su autoridad.
Gran señor y jefe militar que ampara a Céspedes en su huida, lo conduce al servicio imperial y avala continuamente su mérito en la campaña.
Dama española que también sigue a Céspedes por motivos amorosos o de agravio, interviene en la intriga secundaria y acaba unida a don Diego.
Villa de origen de los personajes y núcleo del conflicto inicial, donde nacen la rivalidad, el duelo y el juramento de venganza de Leonor.
Espacio del desafío entre Trillo y Céspedes y del hallazgo del cadáver, decisivo para desencadenar la fuga del protagonista.
Lugar de tránsito en la salida de España, donde Céspedes encuentra al duque de Alba y orienta su destino hacia la milicia imperial.
Centro cortesano y militar en Flandes donde Céspedes entra en la órbita de Carlos V, aumenta su fama y se reencuentra indirectamente con Leonor y otros perseguidores.
Marco general de la acción bélica, donde el protagonista transforma su fuerza personal en servicio político y militar al emperador.
Espacio culminante de la jornada final, donde Céspedes realiza su hazaña más decisiva al cruzar a nado, facilitar el paso del ejército y contribuir a la victoria imperial.
La acción gira en torno a las proezas físicas y militares de Céspedes, cuya fuerza extraordinaria determina su fama, sus conflictos y su ascenso.
La envidia de Trillo y después la de don Diego desencadenan duelos, persecuciones y resentimientos que sostienen buena parte de la trama.
Leonor ama al hombre que ha matado a su hermano, por lo que su deseo afectivo choca con la obligación familiar de vengar la muerte.
La obra desplaza el conflicto privado hacia la guerra imperial, donde el valor de Céspedes se legitima al ponerse al servicio de Carlos V y de la fe católica.
El disfraz masculino de Leonor como don Iván de Avendaño permite seguir de cerca a Céspedes, intervenir en la guerra y retrasar la resolución sentimental.
El desenlace convierte antiguas ofensas en pactos y matrimonios, gracias al perdón entre rivales y a la mediación de la autoridad imperial.