Onofre
Rey de Tebas y protagonista de la obra; monarca cristiano, caritativo y casto que renuncia al poder para vivir como anacoreta en el desierto, donde vence tentaciones y muere en fama de santidad.
Pedro Lanini y Sagredo
Summary publication date: June 18, 2026
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Tebas, el rey Onofre desea abandonar la corona para retirarse al desierto, mientras Alejandro, ayudado por un falso Aurelio que luego se revela demoníaco, trama usurpar el reino y apoderarse de Matilde en medio de motines cortesanos. Tras un incendio y un asalto al palacio, Onofre huye milagrosamente a los desiertos de Egipto, donde vive como anacoreta asistido por ángeles; años después, Filipo, Matilde y su hijo Carlos naufragan en esa misma región y quedan separados entre riesgos, piratas y prodigios. En el desenlace, el desierto egipcio se convierte en lugar de reencuentro, arrepentimiento y revelación: Alejandro se convierte, Filipo recupera su legitimidad regia y Onofre muere santamente después de recibir favores celestiales, quedando exaltadas la fe, la penitencia y la providencia divina.
La obra presenta a Onofre como rey de Tebas, soberano cristiano y piadoso que ha transformado su alcázar en hospicio para pobres y que siente cada vez con más fuerza el deseo de abandonar la majestad para llevar vida retirada. Mientras tanto, en la corte se articulan varias tensiones. Alejandro, noble ambicioso, cree haber perdido a su aliado Aurelio, pero este reaparece de manera maravillosa; más adelante se sugiere con claridad que esa figura era en realidad el demonio bajo apariencia humana, decidido a derribar a Onofre. Aurelio y Alejandro conciertan la toma de Tebas y la muerte del rey, prometiéndose mutuamente poder y matrimonio con Matilde. A la vez, el pueblo exige que Onofre se case con su sobrina Matilde y deje sucesión, mientras ella ama a Filipo, también sobrino del rey y heredero probable. En medio de estos conflictos, la santidad del monarca se confirma con un prodigio: al cargar sobre sus hombros a un pobre rechazado del hospicio, descubre que se trata de Cristo, que le premia por su caridad. Poco después, el plan del enemigo se intensifica: se fomentan motines, se provoca un equívoco nocturno en el jardín entre Matilde, Filipo y el rey, y finalmente se incendia el palacio y se desencadena un asalto armado. Onofre, ya vestido de monje para huir del mundo, es salvado milagrosamente por un ángel y abandona Tebas camino de Egipto.
En el desierto egipcio, Onofre alcanza la vida eremítica que anhelaba. Dios le concede auxilios extraordinarios: un ángel lo guía, le anuncia que será rey de aquellas soledades y hace levantar para él un humilde palacio celestial; además, espíritus angélicos le traen alimento y lo coronan simbólicamente, en contraste con la corona terrenal que había dejado. Mientras tanto, la suerte de los personajes cortesanos se complica. Cinco años después, Filipo, Matilde y un hijo pequeño nacido de su unión navegan hacia Hungría, pero una tormenta los arroja al mismo ámbito desértico. En el desastre, un león arrebata al niño, Filipo pierde a Matilde y ambos quedan separados. Matilde, sola y afligida, encuentra socorro invisible del cielo en la cueva de Onofre sin reconocerlo al principio; allí recibe pan milagroso y decide perseverar en penitencia. El niño, lejos de morir, es llevado por una leona a la cueva del anacoreta Panuncio, donde se cría prodigiosamente, asistido también por el gracioso Lagarto. Por su parte, Filipo es apresado por piratas húngaros, pero el pasaje conservado permite inferir que acaba siendo reconocido y elevado al trono de Hungría, desde donde reúne fuerzas contra Alejandro. Paralelamente, el demonio continúa tentando a Onofre con visiones de guerra y falsas apariencias angélicas para apartarlo del retiro, pero el santo resiste, guiado por su custodia celestial.
En la última parte, el conflicto espiritual y político converge. Filipo desembarca con ejército para recuperar Tebas, y Alejandro también llega al desierto; el demonio quiere que Onofre contemple la ruina de los suyos y sufra nuevas penas, por lo que le envía enfermedades, fiebre y ceguera. Sin embargo, el santo acepta todo como prueba enviada por Dios. Matilde reconoce por fin a su hijo Carlos, y poco después es acosada por Alejandro; al intentar huir, se produce un milagro decisivo: la peña se abre y aparece Onofre, que increpa al usurpador y le revela que Aurelio era en realidad un espíritu infernal. Conmovido, Alejandro se arrepiente, reconoce a Cristo como verdadero Dios y renuncia al cetro. Antes de morir, Onofre recibe extraordinarias visiones de Cristo y de la Virgen, quienes le ofrecen su corazón como premio espiritual y le anuncian su próxima gloria. Ya en trance final, recibe milagrosamente el sacramento y muere en santidad asistido por Panuncio. Entonces convergen Tebanos y Húngaros con Filipo, Matilde y Carlos; una voz angélica confirma que Filipo es el legítimo rey de Tebas y de Hungría, mientras el cuerpo de Onofre queda oculto por mandato divino. La obra concluye con la exaltación del santo rey anacoreta, cuya vida de renuncia, penitencia y caridad recibe reconocimiento celestial y efecto providencial sobre el orden político.
Rey de Tebas y protagonista de la obra; monarca cristiano, caritativo y casto que renuncia al poder para vivir como anacoreta en el desierto, donde vence tentaciones y muere en fama de santidad.
Noble ambicioso que conspira contra Onofre para apoderarse de Tebas y obtener a Matilde; actúa instigado por el demonio y termina arrepintiéndose al final.
Sobrina de Onofre y amada de Filipo; su mano resulta central en las disputas sucesorias y sufre largos trabajos en el desierto antes de reunirse con su esposo e hijo.
Sobrino de Onofre, amado por Matilde y heredero legítimo; tras separarse de ella, llega a reinar en Hungría y vuelve con ejército para recuperar Tebas.
Figura ambigua cuya presencia inicial impulsa la conspiración; el desenlace aclara que la apariencia de Aurelio había sido tomada por un espíritu infernal para engañar a Alejandro.
Anacoreta del desierto que acoge y cría a Carlos y se convierte en testigo privilegiado de la santidad de Onofre y de su muerte.
Criado o figura graciosa vinculada primero a la corte y después al desierto; acompaña a Filipo y a Panuncio, aportando alivio cómico y participando en la peripecia del niño.
Hijo de Filipo y Matilde, arrebatado por un león en la infancia y criado prodigiosamente en el desierto; su identidad resulta decisiva para la continuidad dinástica.
Mensajero y protector celestial que guía al santo, lo salva de peligros, le lleva alimento y confirma la dimensión providencial de su retiro y de su muerte.
Marco político principal del inicio de la obra; allí se desarrollan la crisis sucesoria, las intrigas de Alejandro, los motines populares y la huida de Onofre.
Espacio cortesano donde se manifiestan la caridad del rey, los equívocos amorosos, el incendio y el ataque que precipitan la salida del protagonista.
Lugar central de la segunda y tercera jornadas; ámbito de penitencia, tentación, milagro y transformación espiritual de Onofre y, después, de dispersión y reencuentro de los demás personajes.
Retiro del santo en el desierto, convertido en centro de sus ejercicios ascéticos, de sus visiones y de las pruebas demoníacas que padece.
Refugio del anacoreta que cría a Carlos; funciona como espacio de conservación de la descendencia legítima y de testimonio de los prodigios del desierto.
Lugar del gran equívoco nocturno en el que Matilde, Filipo y Onofre quedan envueltos por las astucias del enemigo infernal.
Espacio de tránsito y catástrofe desde el que Filipo, Matilde y su hijo son arrojados al desierto, iniciándose su separación.
Reino vinculado a la herencia de Matilde y Filipo; aunque muchas acciones se narran más que representarse, resulta clave para la legitimidad política y el desenlace dinástico.
La obra gira en torno al abandono voluntario de la corona por parte de Onofre, que prefiere la soledad del desierto y el servicio de Dios a la majestad terrenal.
Los sucesos decisivos se resuelven mediante intervenciones celestiales: apariciones de Cristo, auxilio angélico, alimento milagroso, protección en el desierto y revelaciones finales.
El conflicto religioso enfrenta la fe cristiana de Onofre y Filipo con el culto a falsos dioses promovido por Alejandro y por el engaño diabólico.
El demonio interviene activamente con disfraces, visiones, tempestades, enfermedades y engaños para derribar a Onofre y desordenar la vida política y afectiva de los personajes.
La sucesión de Tebas y de Hungría, el matrimonio de Matilde y Filipo y la usurpación de Alejandro articulan una reflexión dramática sobre quién debe reinar legítimamente.
Onofre aparece como rey santo porque une ejercicio del poder y misericordia hacia los pobres, y esa caridad queda confirmada por la revelación de Cristo bajo figura humilde.
La relación entre Matilde y Filipo sostiene buena parte de la acción, marcada por separaciones, malentendidos, búsqueda mutua y reencuentro final.
Los trabajos físicos y morales de Onofre y de Matilde se presentan como pruebas aceptadas por amor de Dios y convertidas en camino de purificación.
El desenlace concede gran importancia al reconocimiento de la culpa por parte de Alejandro, que abandona su error religioso y político ante la santidad de Onofre.