Don César
Galán perseguido por haber matado a don Alonso; vuelve en secreto a Madrid, se esconde en casa de Celia y queda enredado entre su amor pasado por Lisarda y su nueva obligación con Celia.
Pedro Calderón de la Barca
Summary publication date: June 18, 2026
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En el Madrid cortesano, probablemente en un tiempo contemporáneo al de la escritura, don César vuelve ocultamente desde Portugal tras haber matado a don Alonso y se refugia en la casa de Celia, mientras sigue ligado afectivamente a Lisarda. La acción se concentra sobre todo en una casa urbana dividida en aposentos y pasadizos secretos, donde un tabique, una escalera escondida, una mudanza inesperada y varios disfraces provocan encierros, celos, persecuciones y errores de identidad. El desenlace reúne a don César, Celia, Lisarda, don Juan y don Félix en una escena de reconocimiento general en la que se aclara que Celia y don César están casados, se satisfacen las exigencias de honra y cesan las sospechas.
La obra comienza con la llegada secreta de don César y su criado Mosquito a las afueras de Madrid, donde esperan la noche para entrar en la ciudad. Don César explica que ha vuelto desde Lisboa, adonde huyó tras matar en duelo a don Alonso, hermano de Lisarda y deudo de don Juan, a causa de un conflicto nacido en torno a Celia, a quien entonces pretendía mientras seguía enamorado de Lisarda. Desde Portugal ha recibido una carta de Celia en la que ella le ofrece refugio en su propia casa, aprovechando la ausencia de su hermano don Félix. Don César acepta no solo por seguridad, sino también por la esperanza de volver a ver, aunque sea de lejos, a Lisarda. Cuando se acercan a Madrid, un coche vuelca en la Casa del Campo y don César socorre a una dama desmayada, que resulta ser Lisarda. Ella, al reconocerlo, mezcla el agradecimiento por haberle salvado la vida con el rechazo motivado por ser él el matador de su hermano. Poco después, la acción se traslada a casa de Celia, donde se descubre que don Félix ha regresado inesperadamente de Italia, movido por sospechas sobre la honra de su hermana. A través de una conversación con don Juan de Silva, primo y prometido de Lisarda, don Félix confirma además que ambos desean encontrar a don César para vengar la muerte de don Alonso.
Celia, consciente del peligro, introduce a don César en su casa y le revela el ingenioso escondite que ha preparado: una escalera interior condenada por un tabique entre dos aposentos, uno de ellos alquilado a un extranjero llamado don Diego. Allí quedan ocultos don César y Mosquito, pero el plan se complica de inmediato. Don Félix, tras una nueva riña nocturna en la calle, decide abandonar la casa y llevarse consigo a Celia para guardarla mejor; con la mudanza se desmontan muebles, colgaduras y cerraduras, y los dos escondidos quedan encerrados, sin salida ni alimentos, dentro del hueco secreto. La situación empeora cuando don Diego alquila precisamente esos cuartos a don Juan y a su futura esposa Lisarda, de modo que el escondite de don César queda ahora dentro de la nueva vivienda de la pareja. Durante esta larga serie de equívocos, Mosquito logra salir disfrazado con un vestido de Beatriz, criada de Lisarda, y avisa a los amigos de don César, mientras Celia, ya retenida por su hermano, se atreve a volver disfrazada para entregar a don César una llave con la que pueda huir. Sin embargo, los celos y las sospechas se multiplican: Lisarda cree ver indicios de una mujer escondida en casa; don Juan piensa que puede haber un hombre oculto; don Félix sospecha que Celia ha ido a buscar a don César; y hasta el viejo don Diego se ve envuelto en una cadena de visitas, registros y puertas cerradas que convierten la casa entera en un laberinto cómico y peligroso.
En la tercera jornada, la tensión llega al extremo. Celia, desmayada y luego escondida en casa ajena, se siente traicionada al oír que don César parece seguir dominado por su amor hacia Lisarda, aunque en realidad él procura encontrar un medio de salvarla a ella sin descubrirse. Don Juan y Lisarda discuten por las señales contradictorias que cada uno ha percibido durante la noche, mientras don Félix, todavía obsesionado por la honra de su familia, busca a su hermana y al mismo tiempo persigue a don César. Mosquito cae en manos de don Juan, pero su prisión momentánea dentro del mismo cuarto secreto acaba facilitando nuevos encuentros y confusiones. Finalmente, todos convergen en la casa cuando se descubre a una dama tapada y a un hombre oculto que afirma no poder revelar todavía su identidad. Cercado por don Juan, don Félix y don Diego, don César acaba declarando quién es y explica la verdad: estaba escondido allí porque Celia lo había acogido, y la dama tapada es la propia Celia. El conflicto de honra se resuelve cuando se sabe que ambos están ya casados, de modo que don Félix deja de considerarse agraviado y pasa a reconocer a don César como cuñado; don Juan, por su parte, recibe satisfacción suficiente para no proseguir la venganza; y se aclara también que Mosquito fue quien robó el vestido y otros objetos de Beatriz durante el encierro. La comedia concluye así con el levantamiento general de los equívocos, la restauración de los vínculos familiares y la integración del perseguido en el orden social del que había quedado excluido.
Galán perseguido por haber matado a don Alonso; vuelve en secreto a Madrid, se esconde en casa de Celia y queda enredado entre su amor pasado por Lisarda y su nueva obligación con Celia.
Hermana de don Félix y figura decisiva de la intriga; protege a don César, idea el escondite del tabique, se arriesga por salvarlo y aparece finalmente como su esposa.
Dama principal, hermana del difunto don Alonso y prometida de don Juan; rechaza a don César por la muerte de su hermano, pero queda implicada en los equívocos del ocultamiento y de los celos.
Primo y prometido de Lisarda, también deudo de don Alonso; busca vengar su muerte, sospecha de lo que ocurre en la casa y participa activamente en la resolución final.
Hermano de Celia; vuelve de la guerra y de Italia alarmado por la honra de su casa, persigue a don César y acaba aceptándolo como cuñado al descubrirse el matrimonio secreto.
Criado de don César y principal agente cómico; acompaña a su amo en el escondite, sufre el encierro, sale disfrazado de mujer y provoca varios equívocos con sus hurtos y comentarios.
Extranjero o residente forastero que ocupa parte de la casa y luego interviene como autoridad doméstica y moral; su aposento y su mediación resultan fundamentales en el desarrollo de la trama.
Criada de Lisarda, muy activa en la vertiente cómica y práctica de la acción; su vestido sirve para el disfraz de Mosquito y su presencia ayuda a articular los secretos domésticos.
Espacio central de la obra; en él se organiza el refugio de don César, se levanta el tabique, se producen la mudanza, los encierros y la mayor parte de los equívocos.
Lugar oculto entre los dos cuartos que funciona como escondite físico de don César y Mosquito y como núcleo material de la intriga de secreto, vigilancia y encierro.
Marco urbano general de la acción, asociado al peligro judicial, a la honra cortesana, a las visitas, los duelos y la movilidad nocturna de los personajes.
Paraje de las afueras de Madrid donde se inicia la acción visible y donde el accidente del coche permite el primer reencuentro entre don César y Lisarda.
Espacio de tránsito y vigilancia donde se producen seguimientos, detenciones, pendencias y señales convenidas con las que se comunica el mundo exterior con el escondite.
Dependencias interiores que, una vez alquilada la casa por los nuevos moradores, amplían la red de malentendidos amorosos y facilitan la confusión entre hombre escondido y dama tapada.
La muerte de don Alonso, las sospechas sobre Celia y la persecución de don César hacen que casi toda la acción esté determinada por la necesidad de reparar o defender la honra familiar.
Escondites, tapadas, disfraces, entradas nocturnas y personajes que no revelan su nombre sostienen la intriga y retrasan el reconocimiento verdadero de las relaciones entre ellos.
Don César oscila entre Lisarda y Celia, Lisarda sospecha de don Juan y Celia se siente herida por creer vivo el amor de César por su rival, lo que impulsa buena parte del conflicto.
La casa urbana se convierte en un mecanismo dramático de puertas, tabiques, cuartos arrendados, llaves y mudanzas que complica la acción y transforma lo cotidiano en aventura.
Aunque la obra parte de un homicidio y de graves problemas de honra, la acción se resuelve mediante enredos, hurtos, disfraces y comentarios de criados que introducen una constante comicidad.
Los criados y amigos actúan con fidelidad desigual, desde Mosquito hasta don Juan y don Diego, y su conducta influye decisivamente en la protección, persecución o salvación de los protagonistas.