Aurora
Duquesa de Parma e hija del duque de Urbino; esposa desdeñada de Alejandro, sufre por los celos y el abandono, pero acaba siendo la figura decisiva que protege a Blanca y restablece el orden.
Desconocido
Summary publication date: June 18, 2026
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En una corte italiana dividida entre Urbino y Parma, Aurora sufre el abandono de su marido Alejandro, duque de Parma, que se enamora de Blanca, hija de don Ventura. Mientras Blanca ama fielmente a don Juan, el duque intenta conseguirla por engaño y violencia en casas, jardines y aposentos palaciegos, lo que provoca celos, desafíos nocturnos y persecuciones. Con ayuda de Aurora, que antepone el honor y el buen gobierno a sus agravios personales, la razón termina imponiéndose al deseo del príncipe y se restablecen el matrimonio ducal y la unión de Blanca con don Juan.
La obra se abre con la confesión de Aurora a su criada y confidente Celia. Aurora recuerda cómo, siendo hija del duque de Urbino, fue dada en matrimonio a Alejandro, duque de Parma, de quien se enamoró antes de las bodas. Tras una breve etapa de felicidad conyugal, la muerte de su padre altera la situación: Alejandro se entrega a sus vicios, abandona a Aurora y la convierte en esposa desdeñada. El dolor de Aurora nace no solo del desamor, sino también del escándalo político y moral que supone que un príncipe olvide sus obligaciones. Muy pronto se descubre la causa principal de su mudanza: el duque pretende a Blanca, hija de don Ventura. Blanca ama desde hace tres años a don Juan, vasallo favorecido por el propio duque, y ambos mantienen una relación honesta y correspondida. Don Juan se ve entonces en un conflicto grave, pues su señor le encarga que interceda en favor de sus deseos amorosos, mientras él mismo es el verdadero enamorado de Blanca.
Durante la primera y la segunda jornada el enredo se complica por los intentos del duque de conseguir a Blanca por fuerza o por engaño. De noche entra en el aposento de la joven para declararle su pasión e intenta violentarla, pero don Juan, que ha acudido en secreto, interviene espada en mano y facilita la huida de ambos antes de ser reconocidos con claridad. El duque, para cubrir su conducta, finge ante don Ventura que perseguía a un desconocido que se había refugiado en la casa. Poco después Aurora intercepta un billete de don Juan dirigido a Blanca, descubre así el amor entre ambos y comprende que esa es también la raíz de su propio infortunio, aunque no descarga su ira contra la joven, sino que termina inclinándose a protegerla. Mientras tanto, el duque, consumido por los celos, manda a don Juan averiguar quién se opone a sus designios y, en otra escena significativa, hace prender a don Ventura cuando este se atreve a defender la justicia frente a una decisión arbitraria del príncipe. Ya en una quinta o jardín campestre, Aurora previene a Blanca del peligro, la lleva consigo a palacio para ampararla y vuelve a enfrentarse verbalmente al duque, censurando su abuso de poder y su persecución de una mujer honrada.
En la tercera jornada Aurora oculta en palacio a Blanca, a don Juan y a don Ventura, con ayuda de Inés y mientras Morcón aporta el contrapunto cómico. Don Ventura, una vez liberado, acuerda con don Juan una solución definitiva: encontrarse de noche en el postigo del huerto para que Blanca le dé la mano con el consentimiento paterno y bajo la protección de la duquesa. El plan se desarrolla en medio del peligro, porque el duque continúa rondando el jardín y después irrumpe con furia, convencido de que Aurora ampara a sus enemigos dentro de sus aposentos. Cuando parece inminente el castigo, Aurora se postra ante él y pronuncia una defensa decisiva: recuerda su fidelidad de esposa, afirma la honestidad de Blanca, declara que Blanca y don Juan están ya casados o unidos con voluntad legítima según el pasaje conservado, y suplica al duque que mire por su honor y por el buen gobierno de sus estados. Estas razones vencen por fin la pasión del príncipe. Alejandro reconoce la lealtad de Aurora, renuncia a Blanca, concede mejor fortuna a los perseguidos y se reconcilia con su esposa. La obra concluye así con la restauración del orden amoroso y político: don Juan y Blanca quedan legitimados como pareja, don Ventura recupera su tranquilidad y el propio título resume el desenlace, pues el amor desordenado del duque queda finalmente sometido a la razón.
Duquesa de Parma e hija del duque de Urbino; esposa desdeñada de Alejandro, sufre por los celos y el abandono, pero acaba siendo la figura decisiva que protege a Blanca y restablece el orden.
Duque de Parma; marido de Aurora y señor de don Juan. Su pasión por Blanca desencadena el conflicto, pues abusa de su poder, persigue a la joven y solo al final vuelve a la razón.
Hija de don Ventura y amada de don Juan; resiste con firmeza los intentos del duque y defiende su honor a lo largo de toda la acción.
Vasallo del duque y enamorado correspondido de Blanca; se debate entre la obediencia al señor y la defensa del honor y del amor legítimo, hasta enfrentarse al duque y huir por ello.
Padre de Blanca; representa la prudencia y la autoridad paterna. Defiende la justicia frente al duque, es encarcelado y luego favorece la unión de su hija con don Juan.
Criada y confidente de Aurora; escucha sus quejas, la acompaña en sus celos y colabora en los momentos de mayor tensión doméstica.
Criada de Blanca y auxiliar en los enredos; ayuda a ocultar encuentros, sirve de enlace entre los amantes y coopera con Aurora en la protección de la joven.
Gracioso vinculado a don Juan; introduce el contrapunto cómico y participa en los desplazamientos, ocultamientos y escenas de riesgo.
Centro político y doméstico de la obra; allí se manifiestan el conflicto conyugal entre Aurora y Alejandro, los abusos del poder y la reconciliación final.
Espacio de la honra de Blanca; en sus aposentos tiene lugar la irrupción nocturna del duque y la defensa armada de don Juan.
Lugar de encuentros amorosos, vigilancia y acecho; en su ámbito campestre se desarrollan conversaciones decisivas entre Blanca, Aurora y el duque.
Espacio secreto de acceso nocturno al palacio, utilizado para introducir a don Juan y preparar la solución favorable a los amantes.
Refugio provisional de don Juan y Morcón durante su huida; simboliza el destierro momentáneo del amante perseguido y sirve de puente hacia el desenlace.
Lugar al que es llevado don Ventura por orden del duque; hace visible el uso arbitrario del poder y el peligro que pesa sobre la casa de Blanca.
La acción gira en torno a la necesidad de preservar la honra de Blanca y también la de Aurora frente al deseo ilegítimo y la violencia del duque.
El amor fiel entre Blanca y don Juan se contrapone al deseo caprichoso de Alejandro, cuya pasión rompe el orden moral y político hasta ser corregida.
El duque utiliza su autoridad para perseguir a Blanca, encarcelar a don Ventura y presionar a sus vasallos, de modo que la obra muestra los peligros del gobierno guiado por el apetito.
Los celos mueven tanto al duque como a Aurora, pero en cada caso producen efectos distintos: destrucción y violencia en él, lucidez y acción reparadora en ella.
Don Juan encarna el choque entre la obediencia debida al señor y la obligación moral de defender a la mujer amada y actuar con honra.
El desenlace recompone los vínculos alterados: se reconcilia el matrimonio ducal, se reconoce la unión de los amantes y se corrige, al menos momentáneamente, la desviación del poder.