
Publication date: August 22, 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El sacramento de la Eucaristía. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-sacramento-de-la-eucaristia.
Interlocutores
Virtud
Ociosidad
Justicia
Tiberio
Ambrosio
Ángel
Truhán 1
Truhán 2
Portugués
En la primera jornada salen Tiberio y Ambrosio, y cantan el villancico siguiente:
Tal pan donde Dios se encierra,
digno es de reverenciar
el fuego, el aire y la mar,
también el cielo y la tierra.
Con fuego de caridad,
con gracia divina,
con manjar que alienta contino
alma y cuerpo apacienta,
pues el bien que allá se encierra
es bastante a sustentar
el fuego, el aire y la mar,
también el cielo y la tierra.
Ilustrísimo senado,
¿quién delante de aquel pastor,
tan hermoso ganado,
podrá perder el temor
para dejar su pecado?
Como paje de embajada
vengo a decir lo que os quiero,
la lengua traigo turbada,
pues me cerca de una breña
por otra peña tajada.
Que vos andéis disfrazado
hecho pastor, y al ganado
se da en manjar a comer,
me hace ahora tener
el juicio embelesado.
Y ver por la misma suerte
que la oveja se convierte
lobo, y al pastor persigue,
y el pastor que al lobo sigue
darle vida con su muerte.
Es extremo tan extraño
cuán ver estar a la oveja
saliéndose del rebaño,
pues de Dios se aparta y deja
de su alma el desengaño.
Tanto me admira y aflige
considerar este extremo
que el miedo y temor me rige,
y aun pienso que soy yo loco,
que acobardo, dudo y temo.
No es justo que me acobarde,
vergüenza, pues tengo poca,
más vale luego que tarde;
lo que pido es punto en boca
y que silencio se guarde.
En esta primera jornada salen Ambrosio y Tiberio, y dice Ambrosio de esta manera.
Tiberio, ¿qué fiesta es esta
que está el mundo alborotado?
Confuso estoy y espantado
ver tanta gente compuesta
en uso diferenciada.
Todos cuantos veo cantan,
bailan, corren, juegan, saltan,
y no lo entiendo ni creo
si sueño, o si devanean,
y estas visiones me espantan.
Como tanta es tu ignorancia
que no entiendes que este día
Dios al hombre da y envía
un pan de eterna sustancia
por quien se hace alegría.
Dime, bárbaro ignorante,
pues por un pan solamente
se ha de juntar tanta gente,
y ha de haber quien dance y cante
por modo tan diferente.
Sí, porque solo un bocado
tiene poder tan preciado
que sustenta todo el suelo;
tierra, mar, infierno y cielo
obedecen su mandado.
Bien aliviado estuviera
el mundo si no tuviera
otra cosa que comer.
Tiberio, no puede ser
seso de aquesa manera.
Mal tu saber se conforma
para misterio tan alto,
que este pan trae tal forma
que al hombre en Dios le transforma
si en gastarle no está falto.
¿De otro tal? Como el pasado
de tu necedad me duelo.
¿Cómo puede ser mudado
hombre en Dios, si está enfadado
que hay solo un Dios en el cielo?
En verdad yo lo confirmo,
mas ese Dios, según siento,
hoy se nos da en sacramento,
y así lo paso y afirmo
para proseguir mi intento.
Misterio más encumbrado
te diré sin que errar pueda:
y es, que Dios en un bocado
se da al hombre, y así queda
Dios en él pues le ha gustado,
y este bocado contiene
cuerpo y sangre, carne y Dios,
y ansí de cielo viene
para que entendamos nos
el grande amor que nos tiene.
Y para que más se asombre,
el pan es Dios verdadero;
después que le gusta el hombre,
se hace Dios, quedando entero
Dios, para mayor renombre.
Yo no entiendo ese lenguaje,
ni alcanza mi entendimiento
a saber tal argumento.
Aquí salen la Virtud y la Ociosidad, que son dos damas muy bien aderezadas, y cantan este villancico:
Eso es justo que se ataje,
que música y gente siento.
Este pan de admiración
sustenta y abre los ojos,
y llévase por despojos
el alma y el corazón.
Este pan tiene un primor,
y es de tan cierta ganancia,
que tiene de Dios sustancia,
y de pan tiene sabor.
Templa cualquiera pasión,
sustenta y abre los ojos,
y llévase por despojos
el alma y el corazón.
Es la fuerza de este pan
igual a la de Dios fuerte,
que pues en Dios se convierte,
iguales fuerzas ternán.
Quita el yugo y sujeción
y aquellos viejos enojos,
y llévase por despojos
el alma y el corazón.
Dos damas de presunción
vienen gallardas y hermosas;
lleguemos a ver quién son,
que a fe que son donairosas
en garbo y disposición.
Damas, ¿dónde camináis
solas por este camino?
Yo aquí vengo donde estáis.
Pues yo os seguiré contino,
si acaso de ello gustáis.
Yo os prometo que no quede
yo sin vuestra compañía,
mas decid por vida mía,
¿cómo os llamáis?, si ser puede,
que recibiré alegría.
Yo me llamo la Virtud,
y al que sigue mis pisadas
ahora en la juventud,
le serán gratificadas
muy bien en la senectud.
Y vos, ¿cómo os llamáis, dama?
Nómbrome la Ociosidad,
y el que sigue mi amistad
come, bebe, duerme en cama,
sin tener dificultad.
Siempre le tengo contento,
jamás el pesar le empece,
mengua en trabajo y tormento.
en gusto y regalo crece
sin ningún desabrimiento.
bien me parecéis hermosa
y me habéis enamorado.
di, víbora ponzoñosa,
¿cómo no estás temerosa
de estar conmigo a mi lado?
mirad qué envidia que tiene
la miserable mujer,
que rabiosa y fuerte viene,
viendo que os doy a entender,
amigos, lo que os conviene.
para que vais al infierno
os promete tal regalo,
sin fe, sin Dios, ni gobierno,
no olvidéis a Dios eterno
por un deleite tan malo.
mirad que en la cruz murió
manos y pies enclavado,
y mirad que en un bocado
su cuerpo y sangre nos dio,
veislo allí, do está encerrado.
el ayuno y disciplina,
la perfecta contrición,
penitencia y oración,
y la caridad contina,
os darán la salvación.
que si de mí os apartáis,
y a esa vil os entregáis,
olvidando a Dios piadoso
por un deleite vicioso,
al infierno os condenáis.
amigos, con el deleite,
con comer, beber y holgar,
también os podréis salvar;
tomad mi gala y afeite,
que es locura el trabajar.
y no tengáis de eso temor,
que si quebrantáis la ley,
diciendo a Dios con amor:
Domine memento mei,
perdonará vuestro error.
y no curéis de esas consejas,
seguid a mi voluntad,
gozad de vuestra mocedad,
que Dios abre las orejas
a quien le pide piedad.
¿qué te parece que hagamos?
¿cuál de ellas escogeremos?
que tras la virtud nos vamos,
que con ella alcanzaremos
todo cuanto deseamos.
vamos con la Ociosidad,
que lo demás es locura,
¿no veis su mucha beldad,
su talle, gracia y cordura,
su donaire y gravedad?
¿y tú no veis que es desatino
seguir a tan vil mujer?
que con deleite y placer
nos llevará por camino
tal, que nos haga perder.
no mires en eso, vamos,
que Dios nos perdonará
cuando nos arrepintamos,
que si ahora nos holgamos,
poco al fin se perderá.
buena disculpa tuviera
si por seguir tu amistad
de la virtud me eximiera,
por buscar la ociosidad,
virtud mía, con fe entera
pienso seguir tu camino.
Pues yo contigo me voy.
No hagas tal desatino.
Bien me hallo donde voy,
que Dios es manso y benigno.
Pues de mí te has apartado
y nuestra amistad se quiebra,
no quedaré yo culpado.
Mira que quedas colgado
de una delicada hebra,
y no des lugar que se rompa,
que si se rompe en el suelo
vivirás con desconsuelo,
aunque tu voz y mi trompa
con gemido y llanto el cielo.
Vámonos, Virtud amiga.
Vámonos, Tiberio amigo,
dejemos esta enemiga.
Y a tan pérfido enemigo.
Nada de eso me fatiga.
Aquí se van Tiberio y la Virtud, cantando el villancico siguiente:
A solo Dios quiero,
y a falso amigo
quita, que no quiero
que burles conmigo.
Pues te has apartado
de nuestra amistad
y a la Ociosidad
por Dios has tomado,
vete, lisonjera,
traidor enemigo,
quita, que no quiero
que burles conmigo.
Ambrosio regalado,
si gustas de mi dulce compañía,
serás remunerado,
tendrás por cualquier vía
placer, descanso, gusto, gala y guía.
Ociosidad, bien veo
el gusto que a tu causa voy sintiendo,
y ansí con tu empleo creo
que estoy por ti viviendo,
y en amoroso fuego todo ardiendo.
Goza tu edad florida,
bien puedes a deleites entregarte,
que para la otra vida
con solo confesarte
tendrás cierta esperanza de salvarte.
Ahora salen dos truhanes con sus guitarras y comienzan a cantar delante de Ambrosio y de la Ociosidad, de esta manera:
Caloco, templa y toca,
que este es día principal.
Caloco, templa y toca,
que este es día principal.
Decid, ¿dónde vais, galanes?
Señora, somos truhanes,
socarreros,
que por ropas y dineros
copleamos.
Componemos y apodamos
de repente.
Damos música excelente
muy gustosa.
Y mandadnos cara de rosa
clavel fresco.
Y costarle de tu deseo
dadnos algo
sois caballero hidalgo
o mercader.
A fe que me dais placer
pasa adelante.
¡Oh qué príncipe triunfante!
valeroso
magnánimo y generoso
y qué cordura!
Y contemplo la hermosura
de esta dama
que me enciende en viva llama
por su amor.
Ahora cantan los truhanes
este villancico siguiente
Toca, loco, con primor
que en fiesta de tanto peso
es seso perder el seso.
Es cordura la locura
en tan altivo lugar
pues en él pienso ganar
tiempo, lugar y ventura
no pierdas la coyuntura
toca, loquillo travieso
que es seso perder el seso.
No me quedaré atajado
en esta congregación
si unas calzas y jubón
me dais príncipe estimado
y si fueren de brocado
no me enojaré por eso
que es seso perder el seso.
Ambrosio, ¿qué te parece
de esta alegre y suave suma?
Que a mi contento crece
como en la mar el espuma
cuando el viento sopla brama.
Pues atiende, que verás
cosas más desguisadas
De gente siento pisadas.
Escucha, señor, verás
en verso mi ensalada.
Ahora entran la Virtud
y Tiberio cantando este
siguiente villancico
El que pretende seguir
la Ociosidad sin mudanza
determínese a sufrir
tormento sin esperanza.
Y quien deja la celestial
que en este manjar se encierra
muera a fuego, sangre y guerra
con Lucifer infernal
porque si quiere vivir
con tan vana confianza
determínese a sufrir
tormento sin esperanza.
Ambrosio, amigo, despierta
del sueño profundo esquivo
porque ansí vives cautivo
de tu libertad incierta.
Oh, qué extraño desconcierto
del juicio; estás enfermo,
pues se te antoja que duermo
hallándome yo despierto.
Mira, pues, lo que ha ganado
con este nuevo ejercicio,
pues trae perdido el juicio
y el gesto y talle mudado.
Serpiente o tigre dormido
está, pues de Dios se olvida,
dejando la eterna vida
por un deleite fingido.
Por qué, amigo, ansí das guerra
a tu mismo Redentor,
y a quien por solo tu amor
bajó del cielo a la tierra.
Y pues por ti se convierte
Dios en manjar y comida,
para darte eterna vida,
¿por qué ansí le quieres dar muerte?
Come, pues, de aquel manjar,
mira que está Dios en él,
y por un mismo nivel
en él tú puedes estar.
O estás loco o no te entiendo,
o tú, necio, no te entiendes,
pues afirmas y defiendes
lo que yo no comprendo.
¿Cómo puede ser ansí?
Parece cosa deforme
que Dios o yo me transforme
y Dios se transforme en mí.
Luego por ese camino
es caso notorio y llano
que Dios se vuelve hombre humano
y el hombre Dios divino.
Sí, mas bien cabe en razón
que Dios esté de esta forma,
porque al hombre en sí transforma
por su participación;
y que quien le gusta y recibe
a Dios sirve de aposento,
pues está en el Sacramento
aunque en manjar se apercibe;
y ansí el hombre en quien asiste
alcanza divinidad,
y Dios con su humanidad
de nuestro amor se reviste.
Menos ahora te entiendo,
vete, déjame entender
en mi deleite y placer,
que ya de verte me ofendo.
Te ofende mi compañía
y te agrada esa vil fea,
que aunque veis que te recrea,
te ofende por otra vía.
Yo gusto de estos regalos,
vete si quieres mi paz,
y no me repliques más,
que te haré cargar de palos.
Y tu perversa malicia
te ha de llevar al lago escuro averno,
de Dios vendrá justicia,
y ese tu mal gobierno
tendrá castigo en el profundo infierno.
Aquí se van la Virtud y Tiberio, y se quedan la Ociosidad y Ambrosio, y entra luego un portugués cantando en su lengua lo que se sigue y dice de esta manera.
Pois o corpo de Deus vem
polo jonde o pecador,
olhai, não que de ninguém,
que não morra por seu amor.
Bueno viene el portugués,
adereza tu guitarra
y echaremosle al través.
¿Has visto cómo desgarra
en el compás de los pies?
Prosigue su canción el portugués cantando, como que no ha visto a ninguno, y dice:
Deus o genas, Deus paon
que desfaz nosso mal,
el vino a Portugal
de os ceos fasta o chan.
En Lisboa o Santarén
fazem festas de primor,
olhai, não que de ninguém,
que non murra por seu amor.
Ahora habla el portugués. Prosiguiendo su tema, dice:
A procissão de Lisboa,
o muito boa,
o muito boa,
a festa de Lisboa.
Ansí, señor portugués.
Deixai-me, non me faleis,
castelhanos,
bergantes, sujos, vilões,
descorteses,
olhai que os portugueses
non falam son com fidalgos.
Debe de hablar con galgos,
él latine,
el arrogante y mohíno,
dale loco.
Digámosle poco a poco
si se halló en la Aljubarrota.
Ainda la palla no se nota
da fornela,
que a castelhanos espera
muito fermosa.
Si es tan brava y orgullosa
como pensáis,
cómo ya hola le vais
en las batallas.
Porque no as pelejras ni mallas
que las resistan,
se con su nome conquistan
todo so mundo.
Cómo viene furibundo
el vil lacayo,
mira, compañero, el sayo,
qué hay que decir.
Quién acorta de vestir,
señor seboso,
cara de galgo y de oso
tiene el gesto.
En qué muladar ha puesto
esas botas,
pregunto, las ligas rotas
son de carcoma.
Consagro a Deus que vos coma
en duos momentos,
canes, sujos, sarnientos,
deixai-me hacer,
que boto a Deus que ou...
e que bus cague
e que bus torne a comer
y ahora señor portugues
no able en eso
que se le pondra algun gueso
en la garganta
nada deso naum mespanta
para miño corazón
porque teño presunzon
para comerme a Castela
corazón tiene señor portugues
no lo crea que los portugueses
no tienen corazón
pois que tein
yo se lo dire señor portugues, abrais de
saber que como los portugueses fueron
tan cobardes en estas guerras pasadas
la naturaleza de lastima que tubo
dellos les proveyo de unas alas para
que se escapasen de las manos y oios
de los castellanos.
pois como sou non teño alas, cora causi
consagro a deus porque sou non fugi
castelaos
ya voy veamos señor portuguesito, cara
de bodico, vaya vaya y dejen ruynes
nos diego la posada pa que queremos
dar una musica
ollay, ollay, que anda quesoxa de cas-
telaos, por ser musicos sus dare miñas
entranas
pues quiere nos ayudar señor portugues.
sou lo hace muy to bomen te
sabe tocar flauta
y si se tanger todos os estrumentos
de seomundo
pues tome beamos como tocais
pos day ca, tenpray bosas gitarras que
sou tangere
aqui tañe una flauta llena de arina con la cual se ensuzia la cara y barbas y riense los truanes y biendolos reir dize el portugues
de que bus reydes castelaos suzos.
pues no se bey señor portugues.
pois que teño
mirese cual esta y bayase a meter
en una colada que me parez en que
lo ha muy bien menester
o castelaos rabudos suzos, de ista
manera se faz burla de vn fidalgo
como sou, pus consagro a deus glutino
de abrasar toda castela
vase el portugues enojado
muy bueno ba el señor portugues
que le parez e baleroso prinzipe, de
la burla que le abemos fecho
abeis lo fecho muy bien, yo os dare
dos pares de bestidos de mi recamara
agora entra la justicia divina con una espada desnuda en la mano cantando y dize
en la sala de justicia
esta ya determinado
que muera aquel que peco
contra el cordero sagrado
porque en esta sentencia
está el proceso cerrado,
y, tirano, pagarás
tu vivir desconcertado.
Prosigue la Justicia hablando.
Aquí, Ambrosio enemigo,
de aquel que por ti solo en cruz se puso,
pagarás el castigo
que el Redentor dispuso
para el que sigue tan infame uso.
Desde el cielo cuajado
va la Justicia, de justicia llena,
para que tu pecado
pague la justa pena
que al infierno tenebroso te condena.
Aquí se va la Justicia.
¡Ay, triste, que me abraso y me consumo!
¡Que desespero ya de la esperanza,
que me convierto en fuego, viento y humo,
que la mísera muerte ya me alcanza!
Que en tormento eterno me desumo,
no tengo en Dios ninguna confianza,
que ya dentro el infierno me devuelvo
y mi pasada gloria en pena vuelvo.
Diciendo Ambrosio estas palabras se va desnudando de todos sus vestidos con mucha ira y rabia, y acabadas, se consume en el infierno, y dice la Ociosidad.
Ya mi contento es cumplido,
y le dejo anegado en el profundo
con llanto dolorido,
donde el gusto del mundo
se le convierte en fuego furibundo.
Atónito y espantado
estoy de ver aquí tal accidente.
Yo quedo embelesado,
y nuestra dicha consiente
que no nos baja bien con el de repente.
Vanse los Juanes, y entran la Virtud y Tiberio, y cantan este villancico siguiente:
Gustad tan alta comida,
alma, vos,
que es huésped, manjar y Dios
el que convida.
Es huésped el convidado,
y es manjar en el banquete,
que quien le gusta promete
cuerpo y sangre en un bocado.
Gozad gloria tan cumplida,
alma, vos,
que es huésped, manjar y Dios
el que convida.
Cual pelícano está hecho
Dios en este tal manjar,
pues no tuvo más que dar
que la sangre de su pecho.
No perdáis esta comida,
alma, vos,
que es huésped, manjar y Dios
el que convida.
Tiberio, amigo del alma,
alma vivida y suave,
pues tal virtud en ti cabe,
goza esta triunfante palma,
y aunque gusano eres del suelo,
quiero postrarme por...
pues en tu pecho se encierra
el señor de tierra y cielo.
Virtud, señora, de tanta
que eso a mí solo toca
ser justo pan en la boca
donde tu pie se levanta,
y que negarse consienta
por criado el que es señor,
y si es para darme favor
lo recibo por afrenta.
Después que comunicaste
a Dios por el Sacramento
se te debe acatamiento
pues su deidad albergaste.
Aquí baja un ángel con una corona en las manos y canta el que se sigue:
Gloriosus apparuisti in conspectu Domini.
Responden los músicos:
Propterea decorem induit te Dominus.
Habla el ángel con Tiberio:
Tiberio, amigo del alma,
pues el tiempo es ya llegado
a que Dios de ti se acuerde
para mostrar lo que pierde
aquel que vive en pecado.
Y para que mejor se entienda
el gusto de aquel manjar
y el bien que nos puede dar
caminando por su senda,
Dios me envía a coronarte
con corona de victoria,
y a que él te promete gloria
y puede glorificarte
de aureola en tu cabeza.
Llega, mancebo escogido,
que quien tan bien ha vivido
bien merece tal riqueza,
y toma el compás de este suelo
para vivir con gobierno,
pues el malo va al infierno
y el bueno goza del cielo.
Vuélvese el ángel y cantan los músicos.
Divino pan sagrado,
manjar bien sazonado,
preciosa fuente celestial y pura.
Dios todopoderoso,
licor dulce y amado,
señor de toda humana criatura.
Mansísimo cordero,
león en braveza fiero,
piadoso y justiciero,
en ti solo se encierra
la potestad del cielo y infierno y tierra.
Extremos son de extremos,
extremo de la vida,
vida que nos alarga a más gloriosa.
Gloriosa la tendremos,
tendremos tal comida,
comida dulce, alegre y deleitosa.
Deleitosa con gloria,
gloria celestial y cierta,
cierta ganancia se ordena.
Se ordena que la pena
de nosotros se aparte.
luego gloria cierta,
cierta gracia da en tanto
que te alabamos con sonoro canto.
Villancico con que acaban y bailan todos de dos en dos.
En vos, pan del cielo,
Dios transformado,
de haberos gustado.
Manjar de la vida,
la gracia infinita,
dulzor que nos quita
toda la amargura,
carne de Dios pura,
vida me habéis dado,
de haberos gustado.
Oh dulce comida,
cocida en amor,
divino dulzor
que nos da la vida,
la gracia perdida
ya la he alcanzado,
de haberos gustado.
Fin de la cuarta obra.