San Isidro
Protagonista central de la obra en sus dos últimas jornadas; labrador madrileño de vida santa, esposo de María de la Cabeza, autor o receptor de varios milagros y modelo de humildad, trabajo y devoción.
Pedro Lanini y Sagredo, Andrés Gil Enríquez, Francisco de Villegas, Juan Bautista Diamante, Juan de Matos Fragoso y Francisco de Avellaneda
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Zitiervorschlag
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En el Madrid sitiado del tiempo de Alfonso VI, Fernando Manuel conquista de noche la puerta de la Vega para rescatar a Elvira y facilitar la entrada del rey en la ciudad, mientras en casa de Juan de Quintana nace milagrosamente el niño que recibirá el nombre de Isidro. Ya en el Madrid campesino de la parte principal de la obra, Isidro, casado con María de la Cabeza, vive como labrador ejemplar y vence las asechanzas del demonio, los posibles celos y las dificultades cotidianas mediante la oración, la humildad y la caridad. Los milagros de los ángeles que aran, del agua sacada de la peña y de la salvación del hijo caído al pozo preparan la muerte santa de Isidro y el anuncio de su glorificación pública en Madrid.
La acción comienza en un Madrid fronterizo amenazado por la guerra entre moros y cristianos. En el bando musulmán, Jarifa y Tarife ocupan un lugar principal, y en torno a ellos se mueve Elvira, joven mozárabe o cristiana sometida a ese entorno, de cuya hermosura se enamora Fernando Manuel. Elvira rechaza con firmeza la declaración amorosa de Tarife, tanto por lealtad a Jarifa como por fidelidad a su propia fe y a su vínculo con Fernando. Mientras tanto, el rey Alfonso VI, que tiene sitiada la ciudad, espera refuerzos y se irrita por la tardanza de Fernando Manuel, cuya ausencia se interpreta primero como desobediencia. Cuando este llega, explica que se ha demorado por la nieve y por las dificultades del camino, aunque en realidad también lo mueve el deseo de rescatar a Elvira del peligro en que vive dentro de Madrid. Con la ayuda de Enrique y de Juan de Quintana, mozárabe de los arrabales, decide escalar de noche la muralla por la puerta de la Vega y tomar una torre estratégica.
La empresa militar culmina con éxito. Fernando y los suyos suben a la muralla, vencen a los defensores y abren paso a las tropas cristianas, de modo que Alfonso VI entra en Madrid. En medio de la confusión del combate nocturno, Elvira y Leonor buscan a Fernando, mientras Jarifa queda dolorosamente apartada al comprobar que Elvira ama al caballero cristiano. El rey reconoce el mérito de Fernando y le concede honra pública por haber ganado la torre y facilitado la entrada en la ciudad; además, ampara su unión con Elvira. Paralelamente, Juan de Quintana, que ha servido al rey en esta acción, corre a su casa movido por una inquietud extraordinaria y presencia un prodigio: el nacimiento de un hijo rodeado de resplandores, músicas celestiales y signos sobrenaturales. Convencido de que ese nacimiento se debe a la intercesión divina, y en particular al favor de san Isidoro, decide poner al niño el nombre de Isidro. El final de esta primera parte presenta así a Madrid como ciudad favorecida por una doble gracia: la recuperación cristiana y el nacimiento del futuro santo.
La segunda y la tercera jornada se concentran en la vida santa de Isidro ya adulto, casado con María de la Cabeza y dedicado al trabajo del campo en los alrededores de Madrid. El demonio, que observa con temor su virtud, intenta quebrar su constancia mediante celos, engaños y tentaciones, aprovechando el interés amoroso de don Pedro de Luján por María; sin embargo, ni Isidro sospecha injustamente de su esposa ni María falta a su honestidad. La santidad del matrimonio se manifiesta en diversos milagros: los ángeles aran mientras Isidro reza, brota agua de una peña para socorrer a un sediento y, más adelante, el hijo pequeño del matrimonio cae a un pozo y reaparece vivo por intervención celestial. Isidro y María, agradecidos, hacen voto de castidad y se orientan cada vez más a una vida de perfección espiritual. Junto a esta línea principal se inserta otra de honra, en la que Isidro media con éxito para que don Luis de Mendoza repare casándose con Isabel, hija de don Pedro de Avendaño. Finalmente, Isidro enferma y muere santamente, pronunciando el nombre de Jesús, asistido por familiares, vecinos y visiones celestiales; los ángeles reciben su alma y se anuncia que Madrid le levantará templo y le dará culto, de modo que la obra concluye uniendo vida, muerte gloriosa y futura colocación devota del santo labrador.
Protagonista central de la obra en sus dos últimas jornadas; labrador madrileño de vida santa, esposo de María de la Cabeza, autor o receptor de varios milagros y modelo de humildad, trabajo y devoción.
Esposa de Isidro, presentada como mujer bella, honesta y piadosa; comparte su vida de pobreza y santidad, sufre pruebas y participa en los milagros y en el voto de continencia final.
Padre de Isidro según la acción dramática; mozárabe valiente que ayuda a Alfonso VI en la toma de Madrid y presencia el nacimiento prodigioso de su hijo.
Caballero cristiano enamorado de Elvira; llega con el tercio de Segovia, gana la torre junto a la puerta de la Vega y hace posible la entrada de Alfonso VI en Madrid.
Joven cristiana o mozárabe que vive en el ámbito musulmán; rechaza a Tarife, mantiene su lealtad afectiva a Fernando y queda finalmente unida a él tras la conquista de Madrid.
Agente antagonista que comenta la acción, teme la santidad de Isidro e intenta destruir su virtud por medio de tentaciones, engaños y perturbaciones.
Rey cristiano que combate por Madrid; reconoce el valor de Fernando, entra en la ciudad y queda vinculado al marco histórico en que nace Isidro.
Caudillo o personaje principal del bando moro en la primera jornada; pretende a Elvira y representa la amenaza militar y amorosa rechazada por ella.
Dama mora de alta posición, vinculada a Tarife y a Elvira; su relación con ambos contribuye al conflicto afectivo de la primera jornada.
Pretendiente de María de la Cabeza en la segunda jornada; su presencia sirve al demonio para intentar despertar celos y alterar la paz del matrimonio de Isidro.
Padre de Isabel en la trama secundaria de la tercera jornada; acude a Isidro para restaurar la honra de su casa.
Caballero implicado en la deshonra de Isabel; Isidro le mueve al arrepentimiento y al matrimonio reparador.
Espacio rector de toda la obra, primero como ciudad sitiada y conquistada por Alfonso VI y después como marco urbano y devocional de la vida, muerte y futura veneración de San Isidro.
Lugar principal de la vida adulta de Isidro; allí trabaja como labrador, reza, ocurren los milagros agrarios y se muestra su santidad cotidiana.
Espacio militar decisivo de la primera jornada, donde Fernando Manuel y sus hombres escalan, toman la torre y abren la entrada a las tropas cristianas.
Ámbito doméstico donde se produce el nacimiento milagroso de Isidro, acompañado de luces y músicas celestiales.
Lugar del milagro en que el hijo de Isidro y María cae al agua y reaparece vivo por intervención divina.
Espacio donde Isidro hace brotar agua para remediar la sed, manifestando el auxilio divino en medio de la sequía.
Lugar de oración y mediación espiritual en la tercera jornada; allí Isidro oye misa y resuelve el conflicto de honra de don Pedro e Isabel.
Espacio familiar donde se manifiestan su pobreza, su afecto conyugal, el dolor por el hijo y la decisión de hacer voto de castidad.
La obra presenta la santidad de Isidro no en un retiro excepcional, sino en el trabajo del campo, el matrimonio, la pobreza y las obligaciones diarias.
Los sucesos sobrenaturales acompañan toda la trayectoria del santo, desde su nacimiento portentoso hasta los milagros del agua, los ángeles labradores y la salvación del hijo.
Isidro aparece como ejemplo de quien une el esfuerzo material con la devoción, entendiendo el trabajo como deber cristiano y la oración como fuente de ayuda sobrenatural.
La relación entre Isidro y María de la Cabeza se construye sobre la fidelidad, la confianza mutua, la obediencia a Dios y la renuncia compartida en busca de perfección espiritual.
La obra incluye conflictos de honra tanto en la trama bélica y amorosa inicial como en el episodio de Isabel, resuelto por la mediación moral de Isidro.
El demonio intenta repetidamente desviar a Isidro por celos, engaños o desorden, pero la constancia del santo y la ayuda celestial frustran sus planes.
Madrid aparece primero como ciudad conquistada por la fe cristiana y después como comunidad que reconoce, honra y promete culto a su santo labrador.