Marcelo
Galán principal que vuelve de Milán enamorado de Belisa, sufre su mudanza, intenta olvidarla en Madrid y termina enamorándose de Rosela, a cuya casa entra disfrazado.
Lope de Vega Carpio
Veröffentlichungsdatum der Zusammenfassung: 18. Juni 2026
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Zitiervorschlag
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En el Madrid cortesano de la plaza Mayor y la calle Imperial, Marcelo vuelve de Milán para reunirse con Belisa, pero descubre que ella ha mudado de amor y busca consuelo entre los ramilletes y flores que estructuran la vida galante de la ciudad. Al enamorarse de Rosela en el mercado de flores, Marcelo entra disfrazado en su casa como labrador y luego como jardinero, lo que provoca celos en Belisa, sospechas en Lisardo y una confusión añadida por el fingido tesoro escondido en el huerto. Tras la jornada regia de Burgos e Irún y nuevas cartas, celos y equívocos, la acción se resuelve con un reajuste final de parejas: Marcelo queda para Rosela y Fineo para Belisa, restableciéndose así el honor familiar.
Marcelo regresa de Milán a Madrid después de una pendencia con un alférez y movido, sobre todo, por su amor a Belisa, de quien espera fidelidad tras la ausencia. Sin embargo, al reencontrarse con ella advierte una frialdad inesperada: Belisa apenas corresponde a sus abrazos y, por medio de Inés y de sus propias evasivas, se hace evidente que su voluntad ha mudado. Fabio, criado y consejero de Marcelo, le propone entonces buscar remedio para ese desengaño en la calle Imperial, junto a la plaza Mayor, donde por las mañanas se venden flores y acuden muchas damas. Allí, entre los «ramilletes de Madrid», Marcelo ve a una hermosa labradora de Leganés que resulta ser Rosela, hermana del alférez Lisardo, antiguo rival suyo. Fascinado por su belleza, averigua dónde vive mediante una florista y decide cortejarla con una traza ingeniosa: enviarle flores y un papel amoroso fingiendo ser un labrador. Mientras tanto, Belisa, al oír a Fabio describir a la supuesta nueva dama de Marcelo y enterarse de una cena con una tal Cardenia, siente renacer los celos y acude de noche a la casa de Marcelo. Allí él le hace creer por un momento que piensa casarse con otra, pero acaba confesándole que todo era fingimiento para mover sus celos, aunque Belisa se retira todavía ofendida y sin que el conflicto quede resuelto.
En la segunda jornada, Belisa y su familia procuran evitar nuevas ocasiones de sospecha haciendo construir en casa un jardín para que ella no tenga que salir a buscar flores a la plaza. Marcelo aprovecha esta circunstancia y, disfrazado ahora de jardinero llamado Andrés, entra en la casa para continuar su galanteo de Rosela. Durante la traza del jardín, los dos quedan a solas y Marcelo se da a conocer: declara que la ama con intención honesta y Rosela, aunque alarmada por el atrevimiento y consciente del peligro, reconoce que empieza a inclinarse hacia él. La situación se complica cuando llega Lisardo y descubre a su enemigo en su casa vestido de villano; está a punto de matarlo, pero Marcelo le explica que había abandonado a Belisa por su mudanza, que buscó en Rosela remedio para su pena y que ignoraba al principio su parentesco. Para aplacar a Lisardo, este finge que el motivo verdadero de su presencia es un tesoro morisco escondido en el huerto, invención que el alférez acepta por amistad. Paralelamente, Belisa, movida por los celos, reconoce a su hermano Liseo que ama de nuevo a Marcelo y le pide que procure su matrimonio con él; Liseo lo considera razonable y llega a hablar favorablemente de Marcelo incluso con Fineo, pretendiente de Belisa. Fineo, que también la ama, sufre al saber que Marcelo es el elegido, pero Marcelo, enterado de ello, decide apartarse generosamente y marchar a la jornada de Burgos e Irún con el duque de Sessa para no estorbar a su amigo. Antes de partir mantiene con Belisa una despedida ambigua: ella le reprocha su desdén, le pide recuerdos y termina asegurando con despecho que quizá lo recibirá mudada. Además, en el entorno de Rosela, el falso asunto del tesoro enciende la codicia del viejo Otavio, padre de ella, que cree haber sido engañado para sacar el oro oculto de su casa.
La tercera jornada presenta, por un lado, la indecisión de Belisa ante el matrimonio y, por otro, las consecuencias de la ausencia de Marcelo. Fabio vuelve desde el viaje con cartas y noticias de la gran jornada regia en Burgos, San Sebastián, Fuenterrabía e Irún, donde se celebran las entregas de princesas entre España y Francia; pero también trae una carta en que parece darse por cierta la boda de Belisa, lo que hace regresar precipitadamente a Marcelo. Mientras él está fuera, Rosela visita a Belisa para darle el parabién por su futuro casamiento con Fineo y, al hablar con ella, descubre que ambas aman al mismo hombre: Marcelo. Esa revelación precipita el desenlace. Marcelo entra bruscamente para impedir la boda de Belisa, Fineo y Liseo acuden también, y el enredo queda al descubierto. Poco después Lisardo, irritado por la ofensa hecha a su hermana Rosela, busca a Marcelo espada en mano; pero al saber Marcelo que es hombre noble, propone una solución conciliadora: él se casará con Rosela, a quien verdaderamente ha enamorado y comprometido con su entrada en la casa, y Fineo podrá casarse con Belisa, cuyo enlace ya se venía tratando. Lisardo acepta y da por satisfechos sus agravios. Así, tras los celos, mudanzas, fingimientos y disfraces provocados inicialmente por el desengaño amoroso y por el espacio seductor de los mercados florales madrileños, la comedia concluye con una doble reordenación amorosa y social en la que cada pareja queda encaminada hacia un enlace acorde con el honor y con las nuevas afinidades nacidas en la acción.
Galán principal que vuelve de Milán enamorado de Belisa, sufre su mudanza, intenta olvidarla en Madrid y termina enamorándose de Rosela, a cuya casa entra disfrazado.
Dama inicialmente amada por Marcelo; se muestra mudable y celosa, rechaza al galán a su regreso, luego desea recobrarlo y finalmente queda orientada hacia Fineo.
Hermana de Lisardo e hija de Otavio; Marcelo la conoce entre las flores de Madrid, la corteja con disfraces y acaba correspondiendo prudentemente a su amor.
Criado y confidente de Marcelo, pieza decisiva en la intriga por sus consejos, engaños, recados amorosos y descripciones del mercado de flores y de la jornada de Irún.
Alférez y hermano de Rosela, antiguo adversario de Marcelo en Milán; al descubrirlo en su casa se convierte en obstáculo principal hasta aceptar la reparación final del honor.
Caballero que ama a Belisa y amigo de Marcelo; sufre por verla inclinada a otro, pero actúa con nobleza y queda finalmente como su prometido más adecuado.
Hermano de Belisa, mediador importante en los matrimonios, pues procura primero casar a su hermana con Marcelo y luego sostiene el acuerdo final.
Criada de Belisa, intermediaria verbal de muchos secretos amorosos y testigo de la mudanza de su señora y de sus posteriores celos.
Padre de Rosela y Lisardo, personaje movido por la codicia cuando cree que en su casa hay un tesoro morisco, lo que complica la trama doméstica.
Marco general de la comedia y centro cortesano donde se cruzan los amores, los celos, los disfraces y los conflictos de honor.
Lugar del mercado de flores y ramilletes donde Marcelo, aconsejado por Fabio, conoce a Rosela y se pone en marcha la nueva intriga amorosa.
Espacio del primer reencuentro frustrado con Marcelo y de las escenas en que se manifiestan la mudanza, los celos y las conversaciones sobre su futuro matrimonio.
Lugar decisivo de la segunda jornada, donde Marcelo entra disfrazado de jardinero, declara su amor a Rosela y se desencadena la sospecha del tesoro escondido.
Espacio de la fingida cena con Cardenia y de la escena nocturna en que Belisa, movida por los celos, acude a comprobar la supuesta traición.
Escenarios de la jornada regia narrada en la obra; sirven para alejar temporalmente a Marcelo y enmarcar históricamente la acción con el viaje cortesano y las entregas entre España y Francia.
La acción se articula en torno a los cambios de voluntad de Belisa, los celos que eso provoca en Marcelo y los celos recíprocos que reactivan antiguos amores.
Los enamoramientos, disfraces y visitas a casas ajenas solo pueden resolverse plenamente cuando se recompone el honor de las familias mediante acuerdos matrimoniales aceptables.
Marcelo se introduce en la trama bajo identidades falsas de labrador y jardinero, y además se inventan cenas, damas y tesoros para probar voluntades o evitar violencias.
La comedia muestra la corte madrileña, especialmente el mercado de flores, como lugar de encuentros amorosos, observación pública y circulación rápida de noticias y deseos.
La relación entre Marcelo, Lisardo y Fineo mezcla competencia amorosa, agravios pasados, generosidad y pactos de caballeros que condicionan el desenlace.
Los ramilletes, macetas y jardines no son mero adorno, sino instrumentos de seducción, símbolos del cambio afectivo y motores concretos de la acción dramática.