Rosimunda
Reina de los longobardos y protagonista de la obra; busca vengar la muerte y afrenta de su padre promoviendo el asesinato de Alboino, pero termina destruida por sus propias traiciones.
Manuel Morchón
Veröffentlichungsdatum der Zusammenfassung: 18. Juni 2026
Warnung
Nachfolgend wird eine noch nicht redigierte automatische Zusammenfassung des Werks vorgestellt, die mit ChatGPT erstellt wurde (Modell 5.4) aus dem verfügbaren Text. Sie kann Fehler und Auslassungen enthalten. Wenn Sie Probleme oder Unstimmigkeiten feststellen, kontaktieren Sie uns bitte, damit wir Aktualisierungen einarbeiten können.
Zitiervorschlag
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la corte longobarda de Pavía, tras la guerra contra los gépidos, Rosimunda impulsa la muerte de su esposo Alboino para vengar la humillación sufrida por la muerte de su padre y la afrenta de la copa hecha con su calavera. El asesinato del rey, ejecutado en palacio con ayuda de Elmige y Paradeo, provoca de inmediato el remordimiento de la reina y la rebelión popular, que obliga a los culpables a huir durante la noche. En Ravena, ya bajo identidades fingidas, la red de engaños se vuelve contra Rosimunda: intenta envenenar a Paradeo para salvarse, pero ambos mueren, y Longinos con Albisinda quedan como salida política y dinástica del conflicto.
La acción se inicia en la corte longobarda, en un momento posterior a una guerra victoriosa del rey Alboino. Mientras él lamenta el rapto o cautiverio de su hija Albisinda y dispone una expedición contra su enemigo Longinos, se muestra también alterado por la melancolía de su esposa Rosimunda. Esta, en conversación secreta con Elmige, revela el origen de su odio: Alboino mató a su padre Eunimundo, rey de los gépidos, la tomó por esposa tras la derrota y, en el banquete nupcial, la obligó a beber en una copa fabricada con la cabeza de su padre, afrenta que ella considera insoportable para su honor. Con ese recuerdo como motor, Rosimunda persuade a Elmige y luego a Paradeo para que participen en la muerte del rey, presentando el regicidio como venganza justa contra un tirano y como restitución del honor ofendido. Aunque la llegada inesperada de Alboino obliga a fingir, la reina mantiene su propósito y deja preparada la conjura.
En la segunda jornada, Alboino procura agradar a Rosimunda con festejos, música y danzas, ignorando que ella aprovecha ese clima cortesano para facilitar el asesinato. Cuando el rey se duerme en una estancia del palacio, Rosimunda ata su espada para dejarlo indefenso y hace entrar a Elmige y a Paradeo, que lo acometen. Alboino se defiende un instante, acusa a su esposa de ser la verdadera traidora y finalmente muere a manos de los conjurados. Sin embargo, la satisfacción de Rosimunda dura poco: al contemplar el cadáver, se desmaya y empieza a sentir el peso moral de la acción. Pronto se alza además la reacción política de la ciudad de Pavía: el pueblo y los leales al monarca claman venganza por la muerte de Alboino y amenazan a los culpables. Ante el peligro inmediato, Rosimunda decide huir de noche con Paradeo, Elmige, Garrote y los suyos, llevándose joyas y dinero y anunciando que podrá volver con fuerzas para recobrar el poder, aunque la agitación popular deja claro que el delito no quedará impune.
La tercera jornada sitúa a los fugitivos en Ravena, bajo la protección de Longinos, donde Rosimunda y los suyos viven encubiertos con nombres fingidos. Longinos comunica su intención de castigar a los asesinos de Alboino, sin saber al principio que los tiene cerca, y termina enamorándose de Rosaura, nombre bajo el que se oculta Rosimunda; al mismo tiempo, se infiere de la acción conservada que Albisinda sigue junto a él y acaba siendo reconocida como figura principal para la restauración final. Cuando Longinos descubre la verdadera identidad de Rosimunda y la amenaza con la muerte o con obligarla a casarse con él, la protagonista, para salvarse, resuelve eliminar a Paradeo, su esposo y cómplice, envenenándolo en el baño. Pero Paradeo advierte la traición, la fuerza a beber del mismo veneno y ambos mueren, mientras Rosimunda confiesa públicamente haber matado a Alboino y reconoce que su castigo responde a sus propios delitos. Tras esta doble muerte, Longinos y Albisinda quedan unidos y se encaminan hacia el poder sobre los longobardos, mientras Garrote cierra la comedia recordando la lección moral que recorre toda la trama: la razón, entendida como justicia de los hechos, acaba buscando y hallando venganza.
Reina de los longobardos y protagonista de la obra; busca vengar la muerte y afrenta de su padre promoviendo el asesinato de Alboino, pero termina destruida por sus propias traiciones.
Rey de los longobardos; vencedor militar y esposo de Rosimunda, cuya antigua crueldad contra ella desencadena la conjura que acaba con su vida.
Noble o capitán al servicio de Alboino que participa en el regicidio y huye con Rosimunda; después aparece como su esposo y víctima final de un nuevo intento de traición.
Confidente de Rosimunda y colaborador decisivo en la conjura contra Alboino; su lealtad vacilante al principio cede ante la presión de la reina.
Enemigo de Alboino y señor en Ravena; acoge a los fugitivos sin reconocerlos de inmediato, desea castigar a los asesinos y termina vinculado a la resolución final junto a Albisinda.
Hija de Alboino, mencionada primero como cautiva o retenida por Longinos; en la parte final adquiere relieve dinástico y queda unida a Longinos.
Criado gracioso, observador de los sucesos y voz cómica de la obra; aporta noticias esenciales y cierra la acción con una formulación moral del desenlace.
Espacio central de las dos primeras jornadas; en él se desarrollan las conversaciones secretas, los festejos cortesanos y el asesinato de Alboino.
Capital del poder longobardo y marco político del conflicto; tras el regicidio, su pueblo y sus nobles reaccionan contra Rosimunda y fuerzan la huida.
Lugar de refugio de los fugitivos en la tercera jornada; allí continúan los engaños, se produce el reconocimiento de identidades y se consuma el castigo final.
Ámbito íntimo dentro del palacio donde la reina expone su pasado, organiza la conjura y facilita la entrada de los asesinos.
Espacio de la acción final en Ravena, donde Rosimunda intenta envenenar a Paradeo y la trama desemboca en la muerte de ambos.
Toda la trama se articula en torno al deseo de Rosimunda de vengar una afrenta extrema, pero la obra muestra cómo esa violencia genera nuevas represalias hasta volverse contra ella.
La humillación sufrida por Rosimunda en relación con la muerte de su padre y el banquete nupcial es el motivo directo de su conducta y del conflicto principal.
La muerte de Alboino no solo es una venganza privada, sino también un acto de traición contra el soberano, con graves consecuencias públicas para la corte y el reino.
Tras consumarse el crimen, Rosimunda experimenta miedo, desmayo y contradicción interior, y finalmente reconoce su culpa antes de morir.
La obra enfrenta varias nociones de autoridad: el rey conquistador, la reina que pretende gobernar, la reacción del pueblo y la recomposición final del poder en torno a Longinos y Albisinda.
Los personajes recurren a fingimientos, ocultaciones y cambios de nombre para sobrevivir o tramar nuevas acciones, especialmente en la huida a Ravena.