Justicia
Acusadora del linaje humano, que reclama reparación proporcionada a la ofensa y acaba aceptando la ofrecida por Cristo.
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Zitiervorschlag
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Justicia acusa a Adán y a su descendencia ante Dios y reclama castigo eterno. Misericordia defiende a la humanidad y sostiene que su flaqueza y arrepentimiento deben abrir la posibilidad del perdón. Cristo ofrece hacerse hombre y padecer para satisfacer la deuda. La Trinidad acuerda la Encarnación y las condiciones de la salvación; Justicia y Misericordia se reconcilian y los coros dan gracias. Un ángel anuncia a Adán y Eva la futura redención y su espera en el Limbo. Ambos reciben el consuelo, lamentan su culpa y se comprometen a vivir en penitencia y esperanza.
Justicia presenta ante Dios Padre una acusación contra Adán y sus descendientes. Enumera los dones de la creación, la razón y el libre albedrío, y considera que quebrantar el único precepto recibido exige un castigo eterno por ofender a un Dios infinito. Misericordia interviene para impedir que perezca la humanidad y recuerda tanto su propia condición divina como la flaqueza de la criatura. Ambas sostienen una extensa controversia sobre la responsabilidad, la transmisión del pecado y la posibilidad de arrepentimiento, sin que ninguna quiera renunciar a sus exigencias.
Ante la imposibilidad de hallar un hombre capaz de satisfacer por sí solo la deuda, Cristo ofrece asumir naturaleza humana y padecer por los pecadores. Dios Padre acepta la reparación, mientras el Espíritu Santo explica cómo se obrará la Encarnación en María. Las personas de la Trinidad establecen entonces el remedio del pecado, las condiciones del perdón y la espera de los justos antes de la venida del Redentor. Justicia se declara satisfecha y se abraza con Misericordia; los coros agradecen que el Hijo divino haya evitado la condenación definitiva.
Un ángel comunica a Adán y Eva la decisión celestial: después de su muerte esperarán en el Limbo, hasta que Cristo los libere por su Pasión. Les exige fe, buenas obras y penitencia, y les anuncia las edades futuras del mundo, desde el diluvio y la ley escrita hasta la Encarnación, muerte y resurrección del Mesías. La pareja recibe el anuncio con alegría y dolor por el sacrificio que su culpa hará necesario. Finalmente decide perseverar en el arrepentimiento y canta su gratitud y esperanza de salvación.
Acusadora del linaje humano, que reclama reparación proporcionada a la ofensa y acaba aceptando la ofrecida por Cristo.
Defensora de la humanidad que alega su debilidad y arrepentimiento y procura evitar su perdición eterna.
Preside el proceso y acuerda el remedio de la culpa con las otras personas de la Trinidad.
Se ofrece a encarnar y padecer para pagar la deuda humana y reconciliar las exigencias enfrentadas.
Explica la preparación de María y participa en las disposiciones de la redención.
Comunica a los primeros padres el decreto celestial y anuncia las edades futuras hasta la redención.
Reciben el anuncio del perdón, lamentan las consecuencias de su pecado y renuevan su penitencia.
Ámbito del debate entre Justicia y Misericordia y de la decisión de la Trinidad sobre la salvación humana.
Lugar no precisado donde el ángel comunica a la pareja la resolución y recibe su respuesta agradecida.
La controversia examina cómo reparar la culpa sin destruir a la criatura humana.
La naturaleza divina y humana de Cristo hace posible la reparación que ningún hombre alcanza por sí solo.
La responsabilidad de Adán se vincula al libre albedrío, mientras el arrepentimiento abre una vía de perdón.
El anuncio angélico ordena las edades del mundo en relación con la futura venida del Mesías.