Don Juan
Caballero llegado de las Indias y prometido de Leonor; por error entra en su casa haciéndose pasar por don Diego, causa sin saberlo la deshonra de la dama y al final descubre que él mismo es el responsable del agravio que lo atormenta.
Cristóbal de Monroy y Silva
Veröffentlichungsdatum der Zusammenfassung: 18. Juni 2026
Warnung
Nachfolgend wird eine noch nicht redigierte automatische Zusammenfassung des Werks vorgestellt, die mit ChatGPT erstellt wurde (Modell 5.4) aus dem verfügbaren Text. Sie kann Fehler und Auslassungen enthalten. Wenn Sie Probleme oder Unstimmigkeiten feststellen, kontaktieren Sie uns bitte, damit wir Aktualisierungen einarbeiten können.
Zitiervorschlag
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Granada de la obra, Leonor ama a don Diego, pero su tío don Enrique dispone su boda con don Juan, y una cita nocturna en casa de la joven acaba en engaño cuando el recién llegado, perdido en la oscuridad, ocupa el lugar del amante esperado. El equívoco ocurrido entre la casa de Leonor, las calles nocturnas y luego los jardines y espacios de recreo del Jaraguí desencadena celos, desafíos, cambios de pareja y un conflicto de honor que afecta a Leonor, don Diego, Beatriz y don Juan. Tras el matrimonio y después de averiguar la verdad mediante la banda y la joya intercambiadas en la noche del engaño, don Juan reconoce que él mismo causó la afrenta y resuelve prudentemente el conflicto, restaurando el honor de todos.
La obra comienza en Granada con los amores secretos entre Leonor y don Diego. Leonor recuerda cómo se enamoró de él al verlo galantear a otra dama en el paraje del Jaraguí y confiesa que desde entonces ambos se han correspondido durante largo tiempo. Sin embargo, su tío don Enrique, que ejerce autoridad sobre ella, decide casarla con otro caballero, don Juan, recién llegado de las Indias y hospedado en casa de su primo don Pedro. Angustiada, Leonor pide a don Diego que entre de noche en su casa para confirmar su amor y acaso buscar una salida a la boda impuesta. Esa misma noche, bajo una tormenta y en gran oscuridad, don Juan se extravía por las calles; al pasar junto a la casa de Leonor, ella lo confunde con don Diego y lo hace entrar en secreto. Don Juan, advirtiendo el error, finge ser el amante esperado, acepta los favores de la dama en la oscuridad y sale después con una banda y una joya como pruebas del encuentro. Poco después llega el verdadero don Diego, ve salir a un hombre embozado de la casa de Leonor y queda preso de celos y sospechas sin alcanzar a aclarar lo sucedido.
Al día siguiente, don Juan refiere a don Pedro, con tono admirado y jactancioso, la aventura nocturna, aunque sin saber quién era la dama. En seguida se concierta formalmente su matrimonio con Leonor por mediación de don Enrique. Cuando Leonor intenta explicar a don Diego que fue él, según cree, quien entró en su casa, él lo niega y ambos descubren la verdad parcial del engaño: ella ha perdido el honor con un desconocido y él se considera traicionado. Ofendida y desesperada, Leonor jura vengarse, mientras don Diego, herido por los celos y el honor, abandona su antiguo amor y corteja a Beatriz, prima de Leonor e hija de don Enrique, obteniendo de este permiso para casarse con ella. En la segunda jornada Leonor, vestida de hombre, cita a don Diego para desafiarlo y exigirle reparación, pero él sostiene que no fue el causante directo de su deshonra y le promete al menos guardar silencio sobre el hecho. Pese a ello, la boda doble sigue adelante: don Juan con Leonor y don Diego con Beatriz. En vísperas del casamiento, don Diego reconoce por la banda que Beatriz no fue la mujer de la noche oscura, mientras don Juan, temiendo una desgracia que no se atreve a declarar abiertamente, propone sin éxito trocar las damas para evitar males mayores.
Ya casados, la inquietud persiste. En la tercera jornada don Juan, ahora esposo de Leonor, reflexiona a solas sobre su honor y sobre si debe vengar la ofensa que cree haber recibido al desposarse con una mujer deshonrada antes del matrimonio. Se debate entre callar para no hacer pública la afrenta o matar a Leonor para restaurar su fama. Mientras tanto, durante una salida festiva al Jaraguí organizada por don Enrique, don Juan observa la conducta de los demás y sospecha cada vez más. Más tarde, mediante una estratagema con la joya recibida aquella noche, confirma que Leonor fue la dama engañada; ella misma termina confesándole toda la historia: su amor con don Diego, la cita nocturna, el error cometido en la oscuridad y el posterior silencio. Contra lo esperable en una solución trágica, don Juan comprende que él mismo fue quien causó el daño al hacerse pasar por otro y concluye que, al haberse casado con Leonor, ya ha reparado en parte la ofensa que él mismo provocó. Por eso se define como “ofensor de sí mismo”: agraviado y culpable a la vez. Finalmente reúne a Leonor, Beatriz y don Diego, declara públicamente la verdad esencial, exonera a los demás de culpa mayor y restablece el honor de todos, de modo que las parejas quedan confirmadas y la acción concluye con reconciliación y regreso a Granada.
Caballero llegado de las Indias y prometido de Leonor; por error entra en su casa haciéndose pasar por don Diego, causa sin saberlo la deshonra de la dama y al final descubre que él mismo es el responsable del agravio que lo atormenta.
Sobrina de don Enrique y prima de Beatriz; enamorada de don Diego, lo cita de noche, confunde a don Juan con él y queda en el centro del conflicto de honor que condiciona después su matrimonio.
Primer galán de Leonor y luego pretendiente de Beatriz; sus celos ante la salida del hombre embozado y su renuncia a Leonor impulsan buena parte de la acción amorosa y del enredo.
Prima de Leonor e hija de don Enrique; termina siendo esposa de don Diego y ocupa un lugar decisivo en la trama porque los indicios materiales del engaño pasan por sus manos y contribuyen a la confusión.
Tío y tutor de Leonor, y padre de Beatriz; dispone los matrimonios y orienta la acción desde la autoridad familiar y social.
Criado gracioso de don Juan; acompaña a su señor, aligera la acción con episodios cómicos y participa en la averiguación final al mostrar la joya que sirve de prueba.
Primo y anfitrión de don Juan en Granada; escucha el relato de la aventura nocturna y actúa como apoyo en la concertación del matrimonio.
Criada de Leonor y Beatriz; sirve de intermediaria en diversas escenas domésticas y presencia algunos momentos clave del enredo.
Espacio decisivo de la acción, pues allí se produce la cita nocturna, el error de identidad y la pérdida del honor que origina el conflicto central.
Marco urbano general de la comedia, donde se desarrollan las rondas, las visitas, las negociaciones matrimoniales y las relaciones entre las familias nobles.
Lugar de recreo y naturaleza asociado al inicio del amor de Leonor y don Diego y al desenlace parcial de los conflictos, pues allí se celebran paseos y conversaciones decisivas.
Espacio de oscuridad, tormenta y confusión donde don Juan se pierde, es tomado por otro y se desencadena el equívoco principal.
Ámbito de encuentros amorosos, diálogos reservados y reflexiones sobre los celos y el honor, especialmente en la parte central y final de la obra.
La acción gira en torno a la pérdida del honor femenino, la obligación de repararlo y el modo en que esa afrenta afecta a la reputación de los personajes nobles.
La oscuridad permite que don Juan sea confundido con don Diego, y ese equívoco desencadena todo el enredo dramático.
Los vínculos entre Leonor, don Diego, Beatriz y don Juan están atravesados por celos, sospechas y cambios de inclinación que modifican las alianzas amorosas.
Las bodas no aparecen solo como desenlace amoroso, sino como medio para ordenar el conflicto, reparar la honra y restablecer la paz familiar.
El título se cumple cuando don Juan reconoce que el daño que lo aflige procede de su propia acción, de modo que es al mismo tiempo ofendido y culpable.