Astrea
Princesa del Bósforo y eje del conflicto dramático; es pretendida por Filipo y Lidoro, sufre la amenaza del imperio cita y defiende su derecho a elegir esposo conforme a su inclinación y a la razón.
Agustín Moreto y Cavana
Veröffentlichungsdatum der Zusammenfassung: 18. Juni 2026
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Zitiervorschlag
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la corte del Bósforo, probablemente en un tiempo legendario y orientalizado, Filipo de Atenas y Lidoro de Alania llegan para pretender a Astrea y la libran de ser entregada al poder cita junto con otras doncellas. Tras rescatarla y quedar heridos, ambos compiten cortesmente por su mano, pero mientras Astrea se inclina hacia Filipo, una nueva guerra da a Lidoro una victoria que el pueblo y el rey quieren convertir en título para el matrimonio. Cuando parecía imponerse la obligación política sobre el amor, se descubre que Lidoro es en realidad hijo del rey del Bósforo y hermano de Astrea, lo que permite casar a la princesa con Filipo y restablecer el orden dinástico y afectivo.
La obra se abre en las cercanías de la corte del Bósforo, donde dos príncipes forasteros coinciden tras socorrer uno de ellos al otro de una caída de caballo. El primero es Filipo, duque de Atenas, enamorado de Astrea, princesa del Bósforo, a cuya corte ha acudido para pretender su mano; el segundo es Lidoro, príncipe de Alania, criado en otro tiempo en la órbita de Citia y movido por el mismo propósito. Ambos se declaran rivales amorosos, pero pactan competir noblemente y mantener su amistad. En ese momento descubren la grave situación del reino: el padre de Astrea ha debido aceptar, por presión del poderoso imperio cita, la entrega periódica de cien doncellas, incluida la propia princesa, y el pueblo, cobarde y resignado, no ha sabido defender su honor. Cuando Astrea y las demás jóvenes son conducidas para su entrega, ella reprocha a sus vasallos su cobardía. Filipo y Lidoro, con sus ejércitos ya próximos, se enfrentan por separado a Tebandro, capitán de las fuerzas citas, y desencadenan una batalla para rescatar a la princesa. Tras el combate, las tropas de Atenas y Alania vencen, Astrea queda libre y ambos príncipes resultan gravemente heridos, aunque no muertos, por lo que son llevados a palacio para ser curados.
En la segunda jornada, ya restablecidos los dos defensores, el rey del Bósforo y su sobrina Fénix acuerdan que Astrea elija entre ambos y que Fénix se case con el rechazado, para evitar ofensas entre dos pretendientes igualmente dignos. Astrea examina entonces sus propios afectos y llega a la conclusión de que su inclinación se dirige hacia el más triste y desconfiado, es decir, Filipo, mientras que Lidoro se muestra más alegre y confiado en su fortuna. Una disputa cortesana sobre si ama con mayor fineza quien teme perder o quien espera confiado confirma interiormente a Astrea en esa preferencia. Sin embargo, antes de que pueda declararse, una nueva invasión cita altera la situación: Filipo sale primero al campo por decisión del rey y es derrotado mediante una emboscada. El enemigo, lejos de matarlo, lo deja libre para que lleve un desafío a Lidoro. Astrea, al hablar con Filipo después de su regreso, procura convencerlo de que su derrota militar no lo rebaja en su estima; al contrario, insinúa con creciente claridad que su inclinación lo favorece. Entretanto, Lidoro parte al combate y consigue una gran victoria sobre los citas, captura a sus jefes y devuelve al reino seguridad y prestigio. Aunque Astrea sostiene que la fortuna no debe decidir por sí sola una elección amorosa, el triunfo de Lidoro cambia el equilibrio político y social de la corte.
En la tercera jornada, el éxito de Lidoro lo convierte en favorito del pueblo y del consejo, que lo aclaman como futuro esposo de Astrea. La princesa se opone con energía: recuerda a su padre que él mismo la autorizó a elegir y defiende que entre los dos pretendientes no debe pesar más la fortuna que el merecimiento, pues Filipo también ha arriesgado su vida y ha perdido por su causa honra y soldados. Pese a ello, el rey, alegando el decoro del reino y la fuerza de la decisión pública, se niega a revocar la elección y ordena silencio, olvido y obediencia. Filipo, creyéndose ya definitivamente perdido, se despide con dolor y decide partir; Astrea intenta detenerlo, pero no logra alterar todavía la resolución paterna. Cuando todo parece dispuesto para las bodas de Astrea con Lidoro, llega Tebandro con noticias del senado cita y, en un giro final, revela que Lidoro es en realidad hijo del rey del Bósforo, ocultado en su infancia para salvarlo de la persecución enemiga y criado sin conocer su origen. Reconocido así como príncipe del reino y, por tanto, hermano de Astrea, Lidoro renuncia de inmediato a casarse con ella y la entrega noblemente a Filipo. El conflicto entre amor y obligación queda resuelto mediante este reconocimiento familiar: Astrea puede unirse al hombre que ama, Lidoro recibe a Fénix y la intriga secundaria concluye con la unión cómica de Tostón y Nise.
Princesa del Bósforo y eje del conflicto dramático; es pretendida por Filipo y Lidoro, sufre la amenaza del imperio cita y defiende su derecho a elegir esposo conforme a su inclinación y a la razón.
Duque de Atenas, enamorado de Astrea desde antes del inicio de la acción; la socorre militarmente, compite noblemente con Lidoro y acaba siendo el esposo de la princesa.
Príncipe de Alania, también enamorado de Astrea; valiente rival y amigo de Filipo, obtiene una gran victoria militar y al final se descubre que es hijo del rey del Bósforo, por lo que renuncia al matrimonio con Astrea.
Padre de Astrea y soberano del reino amenazado por Citia; oscila entre la gratitud hacia los príncipes, el respeto inicial a la elección de su hija y la presión política del reino y del pueblo.
Capitán ligado al poder cita y figura decisiva en el desenlace; combate contra los príncipes y finalmente revela el origen verdadero de Lidoro, que conocía por una historia antigua del reino.
Prima y confidente de Astrea; escucha sus dudas amorosas, media en conversaciones decisivas y termina unida a Lidoro tras descubrirse la imposibilidad de su boda con Astrea.
Criado de Filipo y principal figura cómica; acompaña a su señor en la empresa amorosa y militar y desarrolla una intriga burlesca con Nise.
Criada, llamada en tono burlesco 'ilustre fregona', vinculada a Astrea y Fénix; participa en el contrapunto cómico amoroso junto a Tostón y Zancajo.
Centro político y sentimental de la obra; allí se concentran la amenaza sobre Astrea, las deliberaciones del rey, la curación de los príncipes, la elección matrimonial y el desenlace final.
Espacio donde se libra la defensa del reino frente a los citas y donde Filipo y Lidoro prueban su valor en las dos campañas decisivas para la trama.
Lugar inicial del encuentro entre Filipo y Lidoro y punto desde el que ambos descubren la crisis del reino y se encaminan a intervenir en ella.
Ámbito cortesano donde se manifiestan sus distintos estados de ánimo, se escuchan músicas amorosas y Astrea observa los indicios que orientan su elección.
Potencia enemiga evocada constantemente como origen de la opresión política y militar; aunque no aparece como escenario directo principal, determina toda la acción del drama.
La acción enfrenta la inclinación amorosa de Astrea hacia Filipo con las exigencias políticas, dinásticas y públicas que parecen imponer su matrimonio con Lidoro.
Los personajes discuten si debe premiarse al más afortunado o al más digno, especialmente cuando la victoria militar de Lidoro altera una elección amorosa ya casi decidida.
La entrega de doncellas al enemigo y la pasividad del pueblo presentan una crisis de honor colectivo que solo se remedia mediante la valentía de los príncipes forasteros.
Filipo y Lidoro rivalizan por Astrea, pero mantienen entre sí una relación de respeto caballeresco que estructura buena parte del drama y evita una enemistad degradante.
La obra muestra la tensión entre el poder del padre y del consejo para disponer del matrimonio de la princesa y el derecho que la propia Astrea reclama a escoger con razón y voluntad.
El descubrimiento del verdadero origen de Lidoro resuelve el conflicto principal y restablece el orden familiar y político sin destruir los vínculos de afecto ya formados.
Las peripecias de Tostón, Nise y Zancajo reproducen en clave burlesca los temas del cortejo, la elección y la rivalidad, aligerando la tensión de la trama principal.