digitanler Text von Lan recanídan del anlman | BITESO
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digitanler Text von Lan recanídan del anlman

Veröffentlichungsdatum: 22. August 2026

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La recaída del alma. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/la-recaida-del-alma.

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LA RECAÍDA DEL ALMA

Stanrt

Pang. 1

La recaída del Alma =

Auto sacramental -

Legajo 21

18

Pang. 2

R 9

18

Recaída del alma

y el Árbol de la gracia dentro

Jornada primera

Pang. 3

Auto Sacramental De la Recaída del alma

Personas El Alma. El Celo. Los cinco sentidos. El Rigor. El Entendimiento. La Misericordia. La Voluntad. San Juan. Lucifer. San Mateo. Un ángel. Un Sacerdote. La Memoria. La Justicia.

Sale el Alma de penitencia, y salen con ella los cinco sentidos y el Entendimiento y la Voluntad.

Alma.

Pasadas glorias mías,

perdidas horas, tiempo mal gastado

en vanas alegrías,

buena me habéis dejado,

pues apenas llegáis y habéis pasado.

Ligero gusto vano,

¿qué bienes me has dejado o qué provecho,

sino un vivo gusano

que me roya este pecho,

con vergüenza y dolor de lo que he hecho?

Y este es el cierto fruto

del mal obrar, la justa paga es esta.

Pang. 4

Alma.

Por debido tributo,

ay, loca, ay, vana fiera,

no más, no más placer que tanto cuesta,

¡ay Dios!, ¡ay, quién se fuera

a un páramo a vivir libre de gentes,

adonde solo viera

los pájaros presentes

y los árboles solos y las fuentes!

Mas, ay de mí, qué digo,

qué sirve huir las gentes y poblado

si al fin están conmigo

mis sentidos al lado,

que todos en mi mal se han conjurado.

¡Ay desdichada casa,

que en toda ella no hay de quién fiarme!,

pues si esto por mí pasa,

en qué he de asegurarme,

o quién podrá y querrá de mí librarme

si tanto no me amara

mi verdadero esposo en quien confío.

Ay Dios, en qué parara

mi loco desvarío,

y qué fuera de mí y del ser mío.

Las gracias que yo os debo

alaben por mí los ángeles que saben,

porque yo no me atrevo,

mas ellos os alaben,

sin cesar os bendigan y no acaben.

Hola.

Oído.

Señora.

Alma.

A vos digo,

ya veis el mal que me ha hecho

este rapaz enemigo.

este rapaz enemigo,

el que los demás ha hecho

no vivan ni estén conmigo;

hágase cuenta con ellos

y despídanse al momento,

donde ya no pueda vellos,

porque no tendré contento

si no me viere sin ellos.

Entendimiento.

Alma ilustre, ¿no veis

cómo podré conservarte,

porque os dio de por medio

tu esposo para adornarte?

Para despedirlos no,

de suerte que aunque sin tasa

se aflija y se sirva dellos,

mientras esta vida pasa

tienes de vivir entre ellos

y has de tenerlos en casa.

Ellos son determinados,

traviesos y bulliciosos,

contrarios ya declarados,

contrarios pero forzosos,

y enemigos no excusados.

Guardarte dellos podrás,

que el sentir no te convenza,

y guarda bien tu compás,

que si un paso das delante

te han de volver mil atrás.

Alma.

Vos érades el leal,

el más seguro y más fiel,

más probado y más cabal,

e infame rapaz cruel,

principio de mi gran mal,

notas que me quejo en vano,

que tú fuiste el instrumento

Pang. 5

Alma.

yo tuve el seso liviano

pues de mi consentimiento

no darle fe fue en mi mano

de todas las de mi casa

puedo en general quejarme

todas fuisteis en la masa

error en la leña echarme

tú y otra en soplar la masa

llamadme acá la memoria

que es la que mejor me cuenta

los sucesos de mi historia

y me forma representa

mi vana y pasada gloria

ve por ella Entendimiento

Entendimiento.

yo pondré por obra al punto

todo lo que es tu contento

Alma.

ve presto y con ella junto

te aguardo en mi decaimiento

Voluntad.

Joya del cielo rica prenda cara

Alma.

calla enemiga calla no me alteres

que para hablarme y verme tienes cara

tan sin vergüenza erras tan libre eres

Voluntad.

han visto villano han visto cuál me para

suplícote Señora que me esperes

qué causa tuve y qué razón tienes

para que ansí me ultrajes y condenes

si palabra he dicho que en tu daño sea

ni falsé paso jamás mi fantasía

nunca de enojada yo te vea

ni a mi vuelta al estado que solía

Alma.

ay loca voluntad liviana y fea

principio y fin de la desdicha mía

que por haber seguido tus antojos

me has hecho en mil barrancos dar de ojos

y he ofendido a mi Dios que es lo primero

y primer daño, de mis muchos daños

perdido tiempo mío aunque ligero

y mal logrado de mis tiernos años

perdí la gracia que en pensarlo muero

viniendo de un engaño en mil engaños

perdí la voluntad por culpa tuya

y no quieres que me queje y que te arguya

bien sabe el cielo soberano eterno

ira eterna de Dios que soberana

que me pusiste a puerta del infierno

por ser tan novelera y tan liviana

muévase voluntad mi llanto tierno

cánsese ya conmigo cautivada

no me alborotes más que des batalla

tu libre fuerza enfrena para y calla

Voluntad.

esas razones cesen alma mía

que son indignas de esos dulces lazos

que parece que andamos a porfía

yo por tu gusto y tú por mis enojos

Alma.

no quiero gusto tuyo en ningún día

que me salen muy caros tus antojos

acíbar es su miel su oro escoria

amargo su dulzor, pena su gloria

gastar contigo el tiempo es desatino

calla no me repliques que es enfado

vos mi alto Señor mi Rey divino

mi verdadero y dulce enamorado

estad en mi defensa de contino

no os apartéis un punto de mi lado

que no tengo otro ser valor ni brío

si el que de vos me viene Jesús mío

ay triste que os ofendí yo lo confieso

Pang. 6

Alma.

que tiene con razón poder negallo,

mas dejadme enmendar este proceso

antes que echéis señor sobre él el fallo,

quisiera fuera mi mal de poco seso

poco hubiéradeis vos en perdonallo,

mas por haber mi culpa sido tanta

se aumenta vuestra gloria y se adelanta.

Vanse, y salen tres demonios.

Demonio 1º.

La justicia del cielo ¿qué se ha hecho?

¿Adónde está de Dios el brazo airado?

¿Que a bien hecho el alma lo que ha hecho

con tal facilidad la ha perdonado?

Demonio 2º.

Que ni tiene honra Dios, ni tiene pecho,

su gran ser y valor ya es acabado,

más mudable el que arica o seca hoja,

que ya tiene amistad y ya se enoja.

Demonio 3º.

Para solos nosotros no hay manos,

por un pecado pronunciado apenas,

altos tormentos, crudos, inhumanos,

allí grillos, mazmorras y cadenas,

dará el alma mil pasos locos vanos,

darás de un hierro en otro a manos llenas,

con un ay peque la abrase luego

rayos del cielo que la abrase en fuego.

Demonio 1º.

Ay si yo fuera Dios por solo un día

y a Dios una hora en mi lugar tuviera,

qué plena fuera la venganza mía,

qué cosa para mí tan dulce fuera,

qué vueltas diera a aquesta monarquía,

qué máquinas tan bravas que hiciera,

cómo pusiera al cielo en el infierno,

y en eternos tormentos Dios eterno.

Demonio 3º.

Que menos a nosotros este fuego

mientras se cumplen tus deseos varios,

y goce Dios su gloria, entramos luego

los mandos mudarás y señoríos.

Demonio 1º.

De ese Dios, de su gloria y bien reniego.

Demonio 2º.

Si vino a escapar destos brazos míos.

Demonio 3º.

Si vino a pesar suyo a este tiempo todo

cuanto tuviere en sí, y aun Dios y todo.

Demonio 2º.

Confusión, confusión, gemido y grita,

guerra, fuego, discordia, aullidos fieros.

Sale Luzbel.

Luzbel.

¿Qué es esto, gente mísera y prescita?

¿Aquí probáis la fuerza a los aceros?

¿Ira del cielo os da rabia maldita?

Consuma esta braveza y estos fieros.

A olas braveáis mar en el caos,

no sabéis contra el alma dar un paso.

Fuera más gentileza y gallardía

revolver esa mano y esa espada

contra el injusto Dios que al alma mía

me tiene a mi pesar tiranizada,

esta fuera muy justa valentía,

pues que fue justa guerra a Dios ganada

y nos la arrebató de entre las manos

como el mayor tirano de tiranos.

No sentí tanto ser del alto cielo

en eternos abismos arrojado,

como siento de verme ardiendo en celo

y posesión tan rica despojado;

desdichado de mí que no hay consuelo

para el que quiere bien y es despreciado.

¡Ay alma! ¡Ay quién te viese ay alma mía!

sujeta a mi poder como solía.

Demonio 1º.

No hay para qué pasar más adelante,

Pang. 7

Apetito.

Que si hubiera en nosotros honra alguna

comenzar a decillo era bastante

para abrasar el sol y arder la luna.

Guiemos un cuartel que al mundo espante

encargando la suerte a la fortuna,

hagamos guerra a Dios, que nunca cese

hasta que vuelva el alma aunque le pese.

Gula.

Flacas son nuestras fuerzas y sin brío

para cargar sobre ellas tanto peso

que pretender con Dios más desafío

es gran temeridad y poco seso.

Envidia.

Será más acertado el voto mío,

pues no podemos ya salir con eso,

que urdamos tal enredo y tal maraña

que lo que falta en fuerzas, sobre en maña.

Luzbel.

Que porque a Dios suponga esta alma humana

en libre libertad como es derecho,

que es injusta razón y ley tirana

alzarse Dios con ella ansí de hecho;

y quien la rindiere esta dé de gana

que goce su favor a su provecho.

Soberbia.

Hay bastante razón para que se enoje

y pues se pica Dios despique, y tanto

aquí se podrá ver cuánto él la orea

y si le quiere al alma tanto tanto

que otra ocasión es esta en que él la orea

y si vemos que el alma inclina en tanto

hacia Dios, y a su lado se acarrea

entonces sin razón y ley alguna

lo echaremos al golfo de fortuna.

Ira.

¡Oh, discreta razón aguda y digna!

Viva, que por siempre el pecho de dorales

viva tal parecer, tal voto viva

pues vive el que le dio en eternos males.

Luzbel.

Viva el Príncipe nuestro, arriba arriba

suba sobre estos hombros infernales

y sin punto de descanso y de sosiego

démoste de a crédito un santuario.

Gula.

No me le dejéis, que el año es largo,

mas al fin somos carneros compañeros,

y hoy me cabe a mí este trago amargo,

y podéis para mañana disponeros.

Pagarme la tenéis, dejadme el cargo

aunque al lado de Dios quedéis groseros

y en esta misma silla os acomodo

no os librará de mí su fuerza toda.

Luzbel.

Mas esta venganza ahora se suspenda

que la ocasión del alma me lo impide

y no quiero que nadie nada entienda

sino en hacer que el alma a Dios olvide

aquí solo se asista, aquí se atienda

pues grave caso y gran cuidado pide

que la defiende el cielo por mil modos

y es más bien menester las manos todos.

Apetito.

Yo reniego de mí y a mi alma digo

porque encareces esta empresa tanto

quédate en casa y quédense contigo

los moradores del eterno llanto

que yo solo me ofrezco y me obligo

con solo un jarro de agua y con un canto

dar más vueltas al alma en un momento

que una veleta tocada del viento.

Gula.

Tu poco esfuerzo a todo el mundo enfada

tus miedos nos ofenden y tus quejas

que con un solo puño de cebada

con sola una escudilla de lentejas

haré yo en el alma más entrada.

Pang. 8

Gula.

que cada tiene un panal de abejas

dos mil veces Dios vuelve por ella

mil veces ayuda más pienso vencella

Soberbia.

Si como en las palabras dais la muestra

respondéis en las obras y en el brío

si como habláis con lengua libre y diestra

sabréis a diestro batir al desafío

la victoria del alma cierta es vuestra

y habrá sido sin causa el miedo mío

y si obráis como habláis yo os digo y juro

que no está el mismo Dios de vos seguro

Luzbel.

Y pues tan bravo pecho en todas siento

nuestro deseo más no se dilate

favorezca el infierno nuestro intento

y sus furias pestíferas desate

que mezclándose acá en nuestras entrañas

brote la tierra lazos y marañas

Éntranse, y salen el Ángel y Memoria.

Ángel.

Ansí que pues que el alma ha comenzado

el áspero camino y verdadero

de parte de su esposo y Dios sagrado

una y dos y tres veces te requiero

que estés siempre contándole a su lado

lo presente, pasado y venidero

el mal de que escapó y el bien que espera

lo que Dios hizo y lo que hacer pudiera

Acuérdale también Memoria hermana

que es sombra un breve y no pensado día

en que este cuerpo y esta pompa vana

que con tanto regalo y cuenta cría

tendido le verá en la tierra llana

convertido en ceniza muda y fría

brotando de los ojos lengua y manos

un ejército entero de gusanos

tú la dirás la senda y el camino

por do caminará sola y sin guía

y cuando llegue al tribunal divino

de aquella majestad y monarquía

quién llevará a su lado por camino

quién le dará favor y compañía

Memoria.

No más, ángel de Dios, no trates dello

que me erizan tus palabras el cabello

Ángel.

Quédate pues aquí fiel tesorera

y pues eres del alma la memoria

allá entre ti y el alma considera

lo que es eterna pena, eterna gloria

de sus dos suertes una el alma espera

en pasando esta vida transitoria

que conforme su vida mala o buena

o eterna gloria habrá o eterna pena

Memoria.

Pues aunque el alma fuera de un diamante

de un duro bronce o de un acero fuerte

solo este pensamiento era bastante

para no descuidarse si lo advierte

Ángel.

Pues para que lo advierta es importante

que siempre se lo acuerdes de tal suerte

que en ningún ejercicio esté ocupada

que no le des un toque y aldabada

Memoria.

Mas que yo se lo acuerde ¿qué aprovecha

ángel divino que en el cielo habitas

si tú con amistad y fuerza estrecha

no me ayudas en ello y solicitas?

que no guardará el alma la paz hecha

aunque tiene razones infinitas

muévela de tu parte noche y día

Pang. 9

Memoria.

que yo haré otro tanto de la mía,

Ángel.

yo me ofrezco, Memoria, y me obligo

de no faltar al alma ni un momento,

y de asistir con ella aquí contigo

aunque estoy sobre el alto firmamento.

Atiende bien a todo lo que digo,

y siempre se lo trae al pensamiento,

que aunque la piedra es dura y el agua blanda

con una y otra gota al fin se ablanda.

Entra el Entendimiento.

Entendimiento.

¡Oh, ángel soberano!

Ángel.

¡Oh, mayordomo,

o Entendimiento! Bien venido seas.

¿Cómo está el alma, amigo? Dime, ¿cómo?

Entendimiento.

Como yo lo procuro y tú deseas.

Ángel.

Gran contento me das, gran gusto tomo,

en este contento y gusto siempre veas.

Memoria.

¡Entendimiento fiel!

Entendimiento.

Memoria amiga.

Memoria.

El cielo te conserve.

Entendimiento.

Él te bendiga.

Pide el alma por ti y así me envía

a que te lleve al punto a su presencia,

que de todos nosotros no se fía

ni hay quien la ose hablar sin su licencia.

Memoria.

Ángel de mi Dios, me alumbra y guía.

Ángel.

Alúmbrete mi Dios por su clemencia

y su luz te encamine de tal modo

que en todo aciertes tú y el alma y todo.

Ve con la bendición de Dios sagrado

y ten con lo que he dicho mucha cuenta,

y porque el alma en este nuevo estado

en estas nuevas olas y tormenta

nuevo favor del cielo tenga al lado

y nuevo auxilio y nuevas fuerzas sienta,

quiero acudir al cielo por favores.

Entendimiento.

A más ver, ángel santo.

Ángel.

A más ver, señores.

Vase el Ángel y sale el Alma y la Voluntad.

Alma.

¿Y que estos cielos tan bellos

fueron para mí criados?

Memoria.

Y de estrellas adornados

para que pises en ellos.

Los prados frescos, sombríos,

bordados de mil colores,

los árboles y las flores,

los montes, plantas y ríos,

los diamantes y el tesoro

que en su seno el mar encierra,

las riquezas de la tierra,

las esmeraldas y el oro,

aves, peces, animales,

a tus pies están rendidos

sin otros bienes crecidos

más ricos y principales.

Alma.

¡Ay de mí!, no sé qué haga.

Si todo esto está a mi cuenta,

Memoria.

Dios con poco se contenta,

solo quiere amor por paga;

y si a pagar no te atreves

bienes que valen tan poco,

mal podrás pagar tampoco

otros mayores que debes,

otras mercedes primeras

y otros más antiguos bienes.

Pang. 10

Alma.

¿Y qué son?

Memoria.

El ser que tienes.

Alma.

¿Y qué más?

Entendimiento.

El bien que esperas.

Hízote Dios libremente,

que si hacerte no quisiera,

no dejara ser quien era,

rico, eterno, omnipotente;

que su amor ya había criado

millares de ángeles bellos,

siendo él sin ti y sin ellos

rico y bienaventurado;

y pudiéndote hacer

ave, bestia, piedra o planta,

su bondad eterna es tanta

que te ha dado eterno ser

con el cual por siempre vivas.

Y ves en tu ceguedad

sin luz y sin claridad

millares de almas cautivas;

su afición contigo es tanta,

que su bondad infinita

no te hizo sarracina

ni china ni garamanta;

diote ley, diote doctrina,

y con mano llena y llana

te da el comer si estás sana,

y si enferma medicina.

Finalmente él te conserva

en el estado en que estás,

y porque le debas más

hízote libre de sierva.

Estabas por tu pecado

sujeta al infierno todo,

y Dios con su fuerza y modo

te sacó de aquel estado;

costó la libertad tuya

precio sin medida a un hombre,

que Cristo tuvo por nombre,

dio a Dios la vida suya.

Alma.

Pues, ¿qué tengo, bueno, yo

para hacerme bienes tales?

Memoria.

No mira Dios lo que vales,

solo mira que te amó;

mira a sí y a honor suyo,

remedió todos tus daños,

y mira treinta y tres años

gastados para bien tuyo.

Si a lo que vales te atientas,

es valor de poca estima,

y pues a lo que Dios te anima

vales, Dios, pues que Dios cuentas.

Alma.

¿Tienes caudal, mayordomo,

para tan ricas mercedes?

Entendimiento.

Sí, si tú quieres darlo puedes;

yo a mi cargo el pagar tomo.

Alma.

Pues yo, ¿qué puedo o de qué

que a tal deuda satisfaga?

Entendimiento.

Dios se satisface y paga

con obras de amor y fe.

Alma.

Y esta fe y amor, ¿no es suyo?

¿No me viene de su mano?

Entendimiento.

En esto verás bien llano

que no pide nada tuyo,

ni hayas miedo que te pida

si lo mismo que él te diere,

más el bien que te hiciere,

que tu culpa no le impida.

Pang. 11

Entendimiento.

esto pide con instancia,

que es tan rico y liberal,

que es suyo todo el caudal,

y para ti la ganancia.

Alma.

¡Ay de mí, enemiga fiera!

¡Que tal Dios se ve ofendido

y el cielo no me ha hundido

ni me ha tragado la tierra!

Fueron, ni serán jamás,

las víboras tan ingratas.

¡Buen Jesús, si ansí me tratas,

como al bueno, tratarás!

¡Ay, mi Dios, quién valiera algo

para valer algo por ti!

Mas, toda me doy a ti,

poco o mucho, lo que valgo.

¡Hola, Voluntad amiga!

¡Hola, amigo Entendimiento!

No haya solo un pensamiento

que a Dios y a su ley no siga.

Entendimiento.

Si yo de ti me olvidare,

buen Jesús, Rey soberano,

esta mi derecha mano

me olvide y me desampare.

Voluntad.

Si tu bondad, dulce y santa,

de mi memoria cayere,

péguese, si hablar quisiere,

esta lengua a la garganta.

Memoria.

Fáltenme las glorias mías

que de ti, mi Dios, espero,

si no fueres tú el primero

en mis gustos y alegrías.

Entra el Oído.

Oído.

Un recado llega agora

y está esperando aquí fuera.

Entendimiento.

¿Dónde?

Oído.

Aquí os aguarda.

Entendimiento.

Espera;

avisarás, alma señora.

Alma.

Yo le oiré el mensaje,

si es de mi esposo.

Entendimiento.

Sí es.

Entra el Ángel.

Alma.

¡Oh, Ángel, dame esos pies!

Ángel.

¿Los pies pides a que bese

un gusano? Los suyos me da,

pues Dios los estima tanto.

Alma.

¡Oh, Ángel divino y santo,

levántate, acaba ya,

que no hay a quien no le asombre

de verte tan llano y tal!

Ángel.

Es este mi natural,

después que Dios se hizo hombre.

Alma.

¿Cómo está mi dulce esposo?

¿Vive de mí confiado?

Ángel.

En extremo enamorado,

mas en extremo celoso;

tiene un excesivo amor

a tu gracia y tu beldad,

pero de tu libertad,

gran recelo y gran temor.

Alma.

¿Pues no hay otro que le iguale

de quien puede tener celos?

Bien sé yo que en tierra y cielos

no hay quien valga lo que él vale.

Pang. 12

Ángel.

Alma hermosa, no te espantes

que hubo al tiempo en fin.

Alma.

No más,

ya sé, amigo, dónde vas,

mas ya no soy la que antes.

Dices que un tiempo pequé,

¡ay de mí!, yo lo confieso.

Ángel.

Sí, mas no pretendo en eso

darte en cara lo que fue,

que aunque hayas pecado más

con más culpas que hay estrellas,

ya Dios se ha olvidado de ellas

con los suspiros que das.

Alma.

Y a un Dios que ansí me amó

ofendí, la razón pide

que aunque mi culpa se olvide,

que nunca la olvide yo.

Lloraré noches y días

con dolor y con afán,

y mi llorar, regarán,

las tristes lágrimas mías.

Deben de ser de metal

corazón y infame mío,

pues las lágrimas que envío

en piedras hacen señal,

en un duro pedernal

los golpes de aqueste pecho

hubieran ya fuego hecho,

y en vos nunca, por mi mal.

Ángel.

Alma, escucha, aplaca el llanto,

que aunque a mí muy bien me suena,

no es mi intento darte pena,

no lo he dicho yo por tanto,

helo dicho porque sé

que tu fuerza es flaca y poca,

y que no diga tu boca

de esta agua no beberé,

que a otros más fuertes varones

en los yermos y desiertos

vimos perdidos y muertos

probados en ocasiones.

Vi yo a un Pedro y muchos Pedros

perdidos y sometidos,

y por el suelo caídos

los más empinados cedros;

mas no por eso desmayes,

que no es el intento mío

que faltes al desafío,

antes quiero que te ensayes;

que otras muchas tiernas almas

tienen hoy por sus proezas

guirnaldas en las cabezas

y en las manos frescas palmas,

gozando eterno trofeo,

que por vencer sus antojos

han llegado a ver sus ojos

do no llegó su deseo;

escoge como discreta,

pues tienes lugar agora,

o ser con tu Dios señora,

o con Lucifer sujeta.

Alma.

Luego, ¿tú temes también

como mi esposo?

Ángel.

Lo mismo.

Alma.

Antes que trague el abismo

Pang. 13

Alma.

Que tal pase por mí, amén,

si alguno hay que me pretende,

da a entender que no se entienda

quién puede haber que me ofenda

si a mi Dios quién me defiende,

pues si mi carne me inquieta

ya la estrecho y la castigo,

y a Lucifer, mi enemigo,

tengo en esta castañeta;

y de ti, mundo, y tus placeres,

ningún recelo tendré,

pues lo que ellos valen sé,

y sé también quién tú eres.

Sé tus falsías y marañas,

y sé quién tus guías son:

carcoma en el corazón

y veneno en las entrañas.

Por amigo te publicas

mas como enemigo pagas,

que si con la boca halagas

al fin con la cola picas;

muestras senda fresca y verde

y es barrancos tu camino,

buen color tiene tu vino

mas como culebra muerde.

Y te agradezco los daños

que en un tiempo me hiciste,

pues los gustos que me diste

me sirven de desengaños.

Ángel.

Hay música tan suave,

debida amigos como esta,

hay canción también compuesta,

hay tono tan dulce y grave;

conserve el cielo este intento

y su luz de cuando en cuando

vaya siempre acrecentando

tan discreto pensamiento.

Entendimiento.

Libre nos Dios de ocasiones,

que si en ellas nos hallamos

todos en olvido echamos

mi razón y mis razones;

antes de entrar en batalla

publicamos fortaleza,

y en disparando una pieza

todo el mundo se avasalla.

Volver todos nuestros desconciertos

de su desconcierto nacen,

porque los daños se hacen

al entrar de tornavueltos;

el alma de sí se fía,

yo tras de los dos ciego

y vamos de yerro en yerro

por tenerte a porfía.

Memoria.

No es razón que más se alargue

por agora este argumento,

que solo el entendimiento

toda la culpa se cargue;

porque si tú no consientes

ni dejas del mal llevarte,

en ello no tomas parte

de tantos inconvenientes.

Aquí entran dos demonios disfrazados con guitarras y dice el ángel.

Ángel.

Galanes por cortesía

Pang. 14

Ángel.

que echéis por esotra plaza

que esta música embazaba

cierto gusto y cosquilla

Demonio 1º.

este gusto caballero

pretendéis vosotros acaso

así vedarnos el paso

ni vos podéis ni yo quiero

Ángel.

muy poco respeto es este

y no acaban de entenderos

que si no queréis volveros

volver tenéis aunque os pese

Demonio 2º.

paso señor poco a poco

que sois uno y aquí dos

Ángel.

está de mi parte Dios

y todo el infierno es poco

Demonio 1º.

Pues Dios no quiere ni manda

que esto a palos se defienda

mas que del alma se entienda

cuán libre en servirle anda

y si es fuerza que lo sabéis

es muy grande tiranía

Ángel.

yo requiero todavía

que por otra calle echéis

Demonio 2º.

y ha de ser con empellones

y con fuerza y con desdén

Ángel.

pues que no queréis por bien

será a puros bofetones

alma alma al arma presto

que el peligro está en las manos

Alma.

Voluntad memoria hermanos

Voluntad.

señora

Memoria.

qué quieres

Entendimiento.

Qué es esto

Alma.

siento una turbación grande

que mi sosiego me quita

Entendimiento.

nunca el cielo tal permita

Voluntad.

ni tal quiera

Memoria.

ni tal mande

Entendimiento.

acude a tu disciplina

Memoria.

vienes contemplar un poco

Alma.

buen Jesús tu nombre invoco

y tu clemencia divina

dame acá ese espejo hermana

que quiero ver lo que soy

Dale una calavera

Memoria.

esto ha sido de ti hoy

será de ti mañana

en esos huecos vacíos

dos que un tiempo fuesen bellas

que ardieran émulos bellos

los mármoles y los ríos

esta fue una viva fuente

y veo aquí una boca tal

que era el labio de coral

y una perla cada diente

fue tal el rubio cabello

que esta cabeza cubría

que oro y cristal parecía

sobre la garganta y cuello

qué de locos pensamientos

se encerraba en esta caja

Alma.

ay cómo la muerte ataja

sus ruedas y movimientos

Pang. 15

Alma.

Qué se hizo la hermosura

deste cuerpo y su belleza,

dónde está su gentileza.

Memoria.

Ya es todo ceniza pura.

Alma.

Ay, cómo todo se acaba,

y esta vida es sola una hora;

quién sabe adó mora agora

el alma que aquí moraba.

Qué suerte alcanzado habrá

si está libre o con esposas,

ay, qué habrá visto de cosas

después que salía de acá.

De la cabeza a los pies

tiemblo con esta memoria.

Memoria.

Oh, qué linda que es la gloria,

cuán malo el infierno es.

Aquí salen dos demonios con Lucifer.

Demonio 1º.

Fuerza al alma y se consiente,

¿habré visto cosa igual?

Ángel.

Miente quien dijere tal.

Demonio 2º.

Verdad es.

Ángel.

Otra vez miente,

¿para qué mi intento tuerces?

Que yo no quiero forzalla,

antes entiendo guardalla,

para que tú no la fuerces.

Demonio 1º.

Ya has hecho tu diligencia

y la has ayudado, anda.

Ángel.

Yo me estoy donde Dios manda.

Demonio 1º.

Yo traigo de Dios licencia.

(Vase.)

Ángel.

Pues si él lo quiere y permite,

él sabe el cómo y por qué,

Dios su fuerza al alma dé

y ansí la tuya se quite.

Anda, infernal Satanás,

que tu industria ha de ser vana,

que aunque piensas ir por lana

trasquilado volverás.

Luzbel.

Acude a tu alma, Memoria,

y entretenla de tal suerte

que ni se acuerde de muerte

ni de infierno ni de gloria.

Tú, el Entendimiento, ve

y preséntale mil cosas,

dudas vanas y curiosas

de su Dios y de su fe.

Y el alma a mí me dejad,

que yo me avendré con ella,

porque pienso de vencella

con su propia voluntad,

o pese a quien me crió.

Perros, ¿en qué os detenéis?

¿Veis al alma cual la veis

y no sentís lo que yo?,

que más me abraso y consumo

de verla llorar con sosiego

que verme amarrado a un fuego

desta eterna llama y humo.

Demonio 1º.

Aguarda, haré de modo

que el sol hiele y arda el frío.

Demonio 2º.

Tú verás si a un toque mío

no da en tierra el cielo todo.

Pang. 16

Demonio 1º.

Caballero, soy de casa.

Entendimiento.

De casa soy, ¿qué queréis?

Demonio 1º.

Que me digáis si sabéis

quién labró esta rica casa.

Entendimiento.

Cual el alma, el mismo Dios

la ha labrado para sí.

Demonio 1º.

Bien eso se dice ansí,

pero entendedlo ansí vos.

Entendimiento.

Digo que sin duda alguna

quiere Dios morar en ella.

Demonio 1º.

Necesidad tiene de ella,

que no tiene otra ninguna,

antes que esta casa obrase

Dios ¿en qué casa vivía?

¿Qué trataba o qué hacía

antes que el mundo criase?

Y ya que ansí lo dispuso

con esos cielos tan bellos

encima de todos ellos

¿qué elemento o cosa puso?

Entendimiento.

Por Dios que son muy curiosas

esas preguntas, hermano.

Demonio 1º.

Pues mirad y mano a mano

os diré otras muchas cosas.

Vanse el Entendimiento y Demonio 1º.

Alma.

¿Quién le entremete a mi pecho

en tan locas fantasías

y en estas dudas vacías

tan sin fruto ni provecho?

Que no quiero saber nada

sino salvarme y no más,

esto y todo lo demás

lo tomo a carga cerrada.

Demonio 2º.

Paréceos, dama, que os quiero

en algo yo conocer.

Memoria.

Un amigo puede ser,

¿de dónde sois?

Demonio 2º.

Forastero.

Memoria.

Pues, ¿dónde o cuándo me vistes?

Demonio 2º.

Pienso que no ha muchos días

que os vieron dar alegrías

que en cierta fiesta tuvistes,

¿tan presto olvidar los tiempos

en que vieron vuestros ojos

los placeres a manojos

y todos los pasatiempos?

Memoria.

Luego volveré a notar.

Alma.

Pues, ¿dejarme sola, amiga?

Vase.

Memoria.

Es fuerza que vaya y siga

tras un pensamiento agora.

Alma.

Dadme esfuerzo, Dios me ayude,

quien me asienta agora a mí

los gustos en que me vi

cuando quise y cuando pude.

Contentos falsos, pasados,

no me turbéis mi sosiego,

dejadme, por Dios os ruego,

pues yo os tengo ya dejados.

Luzbel.

¡Qué buen rato te has llevado

de contemplación muy alta!

Alma.

Supla el Señor lo que falta.

Luzbel.

Ni una tilde te ha faltado

y es cosa de espanto llana

Pang. 17

Luzbel.

a quien ninguna se iguala,

que, habiendo sido tan mala,

hayas dado en ser tan buena.

Con los suspiros que ofreces,

por tus culpas satisfaces,

y con la vida que haces,

un cielo y aun más mereces.

Alma.

¿Quién sois vos, que ansí me habláis?

Luzbel.

Soy quien servirte desea.

Alma.

Pues, para que yo lo crea,

¿no diréis cómo os llamáis?

Luzbel.

Ángel soy que fue criado

en el alto empíreo cielo.

Alma.

Pues, ¿de qué es este recelo

y este temor que me ha dado?

Entra el ángel, el entendimiento, memoria y voluntad.

Ángel.

El ángel de luz jamás

causa espanto a quien se llega.

Alma.

¡Ay de mí, cuitada y ciega!

Creo que eres Satanás.

¡Hola, amigo entendimiento!

¡A quien digo, hola, mi memoria!

¿De mí el demonio victoria?

¡Qué sonoro pensamiento!

Entendimiento.

A las estrellas, hermano,

se cuentan a cuantas son,

qué vana contemplación,

y así será el fruto vano,

porque ansí se le llenase

de vanas curiosidades.

Mas estas son variedades,

bien pueden quedarse aparte.

¿Qué hace el alma, mi señora?

Dime, ¿ha hallado acaso menos?

Ángel.

Pensamientos de aire llenos

os hurta en el tiempo agora.

Oh memoria, vuelve en vos,

que os ha el alma menester.

Memoria.

Desconsiderado has de saber

que fue en ofensa de Dios.

Vase.

Luzbel.

En fuego eterno se arda

y el abismo trague y sorba

quien mis intentos estorba

y al alma defiende y guarda.

E imposible es mi victoria,

de alcanzallo me despido

si con ver que me ha vencido

no da el alma en vanagloria,

y por no faltar en nada

quiero el hábito mudar,

porque no me ha de quedar

por corta ni mal fechada.

Ángel.

Alma, en solo Dios confía,

que es el que sabe y puede,

manadas son de mercedes

que Dios del cielo te envía.

Entra Lucifer de ermitaño.

Luzbel.

Qué hábito y qué destreza,

has vencido en solo un punto

a todo el infierno junto

reuniendo con presteza.

Pang. 18

Luzbel.

Dichoso el pecho gallardo

que a tal golpe ha resistido.

Dichosa tú que has sabido

resistir tan fiero dardo.

Alma.

Hecho he, cierto, lo que puedo.

Ángel.

Ten, Alma.

Alma.

¿Y no os da mal?

Ángel.

¡Ay, mi Dios!

Luzbel.

Segura vas.

Ángel.

Buen tener.

Luzbel.

No tengas miedo.

Que cierto, ninguna hubiera

que hiciera tal valentía.

Voluntad.

Pensó el traidor que lo había

con Alma, así como quiera.

Pensó que era algún Sansón.

Más fuerte es y más ardid,

más santa es ya que David,

más sabe que Salomón.

Alma.

Esos no fueron varones,

sino gente para poco.

Voluntad.

Fue Sansón perdida loca.

Alma.

Y estos otros dos, regalones.

Yo no ceso noche y día

de darme dos mil azotes.

Voluntad.

Ya no es bien que más te azotes,

que harto has hecho, reina mía.

Alma.

Harto he hecho, bien lo siento;

no hay quien ventaja me lleve.

Voluntad.

¡Ajá, a Dios el cielo se debe!

Alma.

Y aun ciento si hubiera ciento.

Voluntad.

Tan hermosa ha quedado hoy

que no me atrevo a abrazarte.

Alma.

Nada de eso será parte

para encubrir mi deseo.

Dame un rico abrazo,

así, uno y otro, y bien estrecho.

Abrázanse.

Alma.

Fuerza le falta a tu pecho,

pues no la tienen tus brazos.

Voluntad.

Perdóname, alma mía,

que te abrazo con respeto.

Alma.

Si no falta amor perfeto,

ya sabrá la cortesía.

Abrázanse.

Voluntad.

Pues yo tornaré a abrazarte,

dejando el respeto a un lado.

Alma.

Ya este amor es enterado,

y no quiero amor con arte,

que el amor muy diestro es

en todas las ocasiones,

y no recibe liciones,

sino las que el pecho da.

Que las que de acá no salen,

que son cumplimientos, juro,

para mí no las procuro,

ni a mi gusto nada valen.

Ángel.

¡Oh, desdichado suceso!

¡Oh, caso desventurado!

Alma triste, ¿en qué ha parado

tu diligencia y tu celo?

¿Dónde están los desengaños

de tan noble pensamiento?

Pues, por ser en un momento...

Pang. 19

Ángel.

los bienes de tantos años

ay de ti desnuda y triste

cuando caigas en la cuenta

que es el traidor que te tienta

el mismo que tú venciste

qué disculpa o qué razón

has de dar de esta malicia

que ya viene la justicia

a ponerte en la prisión.

Entra un portero.

Portero.

Sed presa por Dios eterno

que es Padre de Jesucristo

que vuestro proceso ha visto

y os condena a obscuro infierno.

Ángel.

Paso, ¿dónde la lleváis?

Portero.

Donde Dios manda, al profundo.

Ángel.

Pues mientras vive en el mundo

¿para qué de él la sacáis?

Que aunque peque muchas veces

mientras tiene aquí morada

aquí ha de ser juzgada

que alcaldes hay y jueces.

Portero.

Conmigo os cansáis en balde

que yo no me meto en eso

si ha visto Dios el proceso

¿qué hay que aguardar a otro alcalde?

Ángel.

Ahora yo requiero amigos

cuantas veces puedo y debo

que no hagáis esto de nuevo

y sedme todos testigos.

19

Portero.

Ella presa ha de quedar.

Ángel.

Y requiero una vez y ciento.

Portero.

Que vuestro requerimiento

no nos lo puede estorbar.

Ángel.

Quede presa en hora buena

pero la sentencia dada

no sea luego ejecutada

basta la prisión por pena

que me iré a informar al Rey

este agravio a la memoria

del Alma la ejecutoria

de su privilegio y ley.

Portero.

Haced vuestra diligencia

que aquí haremos nuestro oficio.

Ángel.

Hacedlo, mas sin perjuicio

de esta antigua preeminencia.

Portero.

Por Satanás a Lucifer

y todo el obscuro infierno

Dios justísimo y eterno

en quien es todo el poder

deja presa en la cadena

de vuestra fiera inhumana

esta Alma loca y liviana

de soberbia y arte llena

su Mayordomo os entrega

porque fue curioso y vano

y está por eso liviano

y ésta por errada y ciega.

Ángel.

No se os entrega y remata

sino que se os deposita

mientras que se licita

cierta causa que se trata.

Pang. 20

Ángel.

que a su lado y compañía

pienso andar siempre con ella,

porque no piense habella

a gracia ni de maña.

Luzbel.

Mi fuego se aumente y arda

hasta los cielos postreros,

si exime en esto tus fieros

ni tu fuerza ni tu guarda;

quede ella en estos brazos

y hagan los tuyos por ella.

Ea, amigos, dad sobre ella,

dadla un lazo y muchos lazos,

porque no os llevo al infierno.

Ángel.

Pídoos por Jesús eterno

que miréis que es hija de algo.

Luzbel.

Más hijo de algo soy yo,

y por una niñería

me quitó mi hidalguía

el mismo que me la dio.

Que el Alma es una villana

formada en tierra pechera.

Muera, amigos.

Demonio 1º.

Muera.

Demonio 2º.

Muera.

Ángel.

No desesperes, hermana,

llama a Dios, y en él confía,

que por su bondad y gloria

guardará tu ejecutoria

y saldrás de tiranía.

Éntranse y sale la Justicia divina, el Celo, el Rigor y siéntanse en audiencia.

Justicia.

Qué ejecutoria es esa y preeminencia,

por donde el Alma agora se defiende,

piensa escapar ansí de mi sentencia,

mal lo tiene pensado, mal se entiende.

Rigor.

Hubo escándalo alguno o resistencia,

o qué intento es el suyo, o qué pretende.

De nuestro tribunal la fuerza ignora,

qué ejecutoria o ley alega agora.

Celo.

No habló una palabra el Alma triste,

que su pecado y mal la tiene muda,

mas su Ángel santo que con ella asiste

es quien habla por ella y quien la ayuda.

Justicia.

Pues resiste el castigo.

Celo.

No resiste,

no vee que lo merece.

Rigor.

Quién lo duda,

mas quiere que se cause allá el precio

del delito del Alma y poco seso.

Justicia.

Mal fundamento lleva, y su intento es vano

si el Ángel no podrá salir con ello.

Celo.

Dice que Jesucristo soberano

le tiene dado ejecutoria dello,

firmada de su nombre y de su mano,

sellada con su sangre y con su sello,

y que está en el registro, a lo que creo,

al veinte Juan y al dieciséis Mateo.

Justicia.

Pues cuando sea ansí que esté ganada

alguna ejecutoria y yo la admita,

no será para mí por cierto nada,

que mi fuerza es eterna e infinita,

que esté el Alma o no esté privilegiada.

Pang. 21

Justicia.

ni me acrecienta el mando ni me quita,

ni hay mano que a mi mano estorbar pueda

que en la causa del alma no proceda,

actúe su proceso llanamente.

Celo.

Calla, por Dios, Justicia airada, cesa,

aplaca tu rigor, Señora, tente,

aguarda a ver si acaso el alma pena,

y sobre sí se vuelve y se arrepiente.

Justicia.

¿De qué buen celo es ese en que te pones?

Rigor.

Tiene para enojarse mil razones,

que habiendo sido el alma perdonada,

y a su primera gracia reducida,

fuera razón vivir más recatada,

menos altiva y más agradecida.

Justicia.

Desde luego la doy por condenada,

en que la deje Dios como a perdida,

sus deleites gozar y devaneos,

sin ir nadie a la mano a sus deseos,

condenola también en que tropiece,

y de uno en otro daño siempre caiga,

y pues tan mal los bienes agradece,

que ningún bien para su mal haya.

Rigor.

Justísima sentencia me parece.

Celo.

Ninguno habrá jamás que en contra vaya.

Justicia.

Pues ansí lo pronuncio y lo defiendo,

pro tribunale en mi lugar sedendo.

Sale la Misericordia, el Ángel, San Juan y San Mateo.

Misericordia.

Bien te vas despachando, Justicia, quisiera

que el alma reconozca este cuidado,

porque tu diligencia y fe sincera

su causa va poniendo en buen estado.

Ángel.

Misericordia eterna, quien pudiera

por el inmenso bien que en mí has dado y usado,

habiendo con el alma un tal oficio

haberse un soberano sacrificio.

Mas yo te ofrezco en recompensa y paga

de la merced tan grande que me has hecho,

las llagas de Jesús y aquella llaga

que rompió sus entrañas y su pecho,

esta paga a tal deuda satisfaga

porque quedes del todo satisfecho,

que si la merced hecha es infinita,

la paga que te doy nada te quita.

Misericordia.

Bastante paga y a mi gusto es esta,

yo la admito por tal, mucho me agrada,

mas no has salido agora con tu empresa,

que aunque está el alma triste perdonada

en sus hierros si está cautiva y presa

que aun no está suelta agora ni librada.

Que lo que agora acá se solicita

es que su causa al Mundo se remita

y esto es lo que hasta agora se ha tratado

y lo que tiene Dios prohibido

que el delito del alma y su pecado

sea así juzgado o remitido,

y a ti en el tribunal allá sentado

y su Alcalde que fue establecido

con plena potestad y mano llena

de atar y desatar de culpa y pena.

San Juan.

Aquesta potestad es Alcaidía

Pang. 22

San Juan.

ese juez, este tribunal divino

dejó Dios en la tierra en aquel día

que acabó su jornada y su camino;

que, estando junta aquella compaña

de su santo colegio, en medio vino,

y dando paz, mostrando sus señales,

su virtud espiró con cosas tales:

«Tomad mi Santo Espíritu divino,

y juzgad a los hombres en el suelo;

y al que viereis que es de perdón digno,

por digno de perdón daré en el cielo,

y al que viereis que es de gracia indigno,

por de mi gracia indigno juzgarélo,

y estaré yo en el cielo satisfecho

de lo que en tierra fuere por vos hecho».

Y esto pasó ante mí, yo doy fe dello,

y puse en testimonio el signo mío.

Misericordia.

Yo conozco este signo y este sello.

Leal y fiel sois, Juan, yo lo confío;

mas no hay por qué reparar agora en ello,

que esta jurisdicción y poderío

tenía Cristo a Pedro concedida,

y aun antes que partiese desta vida,

«Las llaves he de darte —le decía—

del reino de los cielos soberano,

tú tendrás el tesoro y arca mía,

y el abrir y cerrar será en tu mano».

Cumplióse esta palabra en aquel día

que salió del sepulcro, alegre, ufano,

sacando del infierno los despojos,

quebrantando candados y cerrojos.

«Y esto pasó ante mí, que soy Mateo,

escribano del número divino,

y puse aquí mi signo».

Misericordia.

Bien lo veo.

¡Oh, fiel, leal y poderoso signo!

Todo se va ajustando a mi deseo;

no habrá sido en vano tu camino.

Ángel.

Poderoso señor, con tal alcalde,

no pienso hará camino alguno en balde.

Y así suplico a la clemencia tuya

que se le guarde al alma este derecho,

y que esta preeminencia y gracia suya

que se le cumpla.

Misericordia.

Vive satisfecho.

Ángel.

Pues haz que se remita y restituya

al sacerdote el alma.

Misericordia.

Será hecho.

Ángel.

Y la Justicia eterna no proceda

contra el alma inmortal que presa queda.

Misericordia.

La Justicia de Dios muy bien procede

en causar contra el alma su proceso;

en nada se adelanta, en nada excede,

con mucho acuerdo y con mucho peso;

que solo el sacerdote es el que puede

sacarle de las manos este preso

si se presenta ante él en su estrado

y le dé bendición de sus pecados.

Haz, entre tanto, tú, que se aperciba

a penitencia el alma, y se disponga,

que yo haré al juez que el alma quede viva.

Pang. 23

Ángel.

y que lo procesado se reponga

su sacra Majestad por siempre viva

y para que por obra yo lo ponga

dame tu bendición

Misericordia.

el cielo ordene

que el Alma acierte el haber lo que conviene

Vase el Ángel a los santos, y llega la Misericordia a la audiencia de la Justicia.

Justicia.

misericordia eterna alegre el día

Misericordia.

Justicia soberana esta alegría

yo la debo tomar en tu presencia

Justicia.

aquí te has de sentar

Misericordia.

bueno sería

Justicia.

no has de mostrar en ello resistencia

Misericordia.

quiero cumplir tu gusto porque en todo

me cumplas tú también como yo fío

Justicia.

como en favor del Alma no te hable

pues está condenada ya en juicio

en todo lo demás me es agradable

que se cumpla tu gusto y tu servicio

Misericordia.

harto es la desdichada o miserable

templa el rigor y el celo de tu juicio

que la bondad de Dios más resplandece

en hacer bien a aquel que mal merece

cuanto más que yo no pido y quiero

que se quede así el Alma sin castigo

mas castíguese allá según su fuero

esto es lo que pretendo y esto digo

Justicia.

¿el pecado del Alma es tan ligero?

bien se castigarán casos tan feos

si juzgan hombres a hombres son los reos

Celo.

no hay por qué reparar ahora en esto

que es cosa larga y ya determinada

Misericordia.

acuerdo fue de Dios y orden expreso

piadosa estaba y justa ley guardada

queriendo al hombre flaco en carne y hueso

hecho de una bajeza y de una nada

cuando por su flaqueza al fin pecare

hombre le juzgue y hombre le repare

pero no se dispute sobre aquesto

y pues que con mi ruego más te irritas

no te quiero enfadar acerca de esto

tratemos con rigor pues hoy le imitas

la voluntad de Dios se manifieste

que es que al punto repongas y remitas

y que esta ejecutoria sea guardada

que con su santa sangre está sellada

alcaldes tiene el Alma a ellos fulminen

su proceso su causa y su delito

ellos aprueben y ellos determinen

pues les es concedido

Justicia.

yo remito

la causa al sacerdocio en tal estado

Celo.

repugniéndole en ella lo pasado

Misericordia.

no hay lugar detén señora espera

Celo.

pues ha de replicarse a la real carta

Misericordia.

hase de replicar y aun de manera

que no se dé ninguna sobrecarta

Celo.

bueno será que el Alma ahora quiera

después de bien perdida y de mal acta

haber que se revoque y se deshaga

Pang. 24

Celo.

antes que se confiese y satisfaga

y su confesión se tome entera y llena,

humilde, verdadera y dolorosa,

y repóngase luego en hora buena.

Justicia.

Por cierto, esa razón no es rigurosa,

pues hasta ver si el alma ansí lo ordena,

reponer ni innovar no es justa cosa,

sino que se remita solamente

hasta que al sacerdote se presente.

Misericordia.

Harto rigor usáis.

Celo.

Justicia es pura,

digo que yo la admito, sea en buen hora.

Justicia.

Si el alma su remedio y bien procura,

como no se confiesa gime y llora,

goce de la ocasión y coyuntura

que con el tiempo Dios le ofrece agora,

y pues vive en el mundo no se aguarde

a cuando salga, ya que será tarde.

Sale el Alma con prisiones, salen con ella sus Potencias y el Ángel.

Cáese.

Alma.

¡Ay, vida penosa y larga!

¡Ay, pesados hierros fríos!

¡Ay, livianos hombros míos

para tan pesada carga!

¡Ay, amigos!, ¿qué haré,

que pesan mis males tanto

que ya de puro quebranto

no puedo tenerme en pie?

Ángel.

Dios te esfuerce, Dios te guarde, ayude.

Llama a Dios, alma, levanta,

¡oh, misericordia santa,

acude, señora, acude!

Misericordia.

Haz que luego se confiese

con pecho limpio y sincero,

y enmiende lo venidero

y en lo pasado le pese.

Alma.

Llorad, alma, llorad, pues

no por el mal que padezco,

sino por lo que merezco

por mi gusto y mis antojos.

¡Ah, memoria!, ¡ah, voluntad!,

¡ah, mi entendimiento ciego!,

pues me ayudastes al fuego,

a matarle me ayudad.

Entendimiento.

Como busca el ciervo herido

las fuentes y el agua clara,

busco yo, mi Dios, tu cara

que es mi sol que se ha escondido.

¿Cuándo esta sed matará

que en tu ausencia el alma siente,

y cuándo saldrá a la fuente

tu cara me enseñará?

Memoria.

Lágrimas mi pan serán

y mis manchas noche y día,

en decirme cada día

adónde tu Dios está.

Voluntad.

El sentido y el ser pierdo,

sin valor y fuerza estoy

cuando pienso en lo que soy

y de lo que fui me acuerdo.

Entendimiento.

Pues ya a mí Dios me toca

y me da la luz del cielo

Pang. 25

Alma.

Pues a ti se quita el velo,

rompa el nudo de mi boca;

mas yo, ¿qué espero o qué aguardo?

¡Ay, mi Dios, que te he ofendido!

Confesión, confesión pido,

presto, presto, que me ardo.

Ángel.

Voluntad, sé diligente;

memoria, llégate acá;

y tú, mayordomo, está

a lo que digo presente:

ves aquí el alcalde a quien

fue tu causa reducida.

Sale un sacerdote y siéntase en una silla.

Alma.

Señor, merced de la vida.

Sacerdote.

Dios te la conceda. Amén.

No te espantes ni te alteres;

hombre soy, pierde el temor,

y más que tú, pecador,

por más pecadora que eres.

Di aquí tus culpas a voces

en estas orejas mías.

Hija, ¿de qué desconfías

si a Dios y a su amor conoces?

Vesle aquí a un palo puesto,

abierto el pecho y los brazos,

para darte mil abrazos,

y a perdonarte dispuesto.

No temas que de enojado

te ha de querer castigar;

llega, bien puedes llegar,

Sale un Cristo.

Sacerdote.

y verás que está enclavado.

Alma.

Pues fueron estas señales

y estas traspasadas sienes

el principio de mis bienes

y el remate de mis males,

encienda este pecho frío

estas centellas extrañas

y báñenme estas entrañas

las gotas de este rocío.

Del que tal pasa por mí

grande será la afición;

pero grande es la traición

que ya contra él cometí.

Tuve una vez fantasía

de que vencí un pensamiento,

como si este vencimiento

fuera cosa propia mía.

Fue de Dios omnipotente,

y yo a mí me le apliqué;

grave este pecado fue,

y me acuso gravemente.

Después desto, ha sido tanta

mi soberbia y furor loco,

que vine a tener en poco

mucha gente limpia y santa.

Un día entero natural

duré en estos desatinos,

y de cosas de vecinos

juzgué cuatro veces mal;

esto y todo lo demás

que no tengo en la memoria

nació de una vana gloria.

Pang. 26

Alma.

Que me ofreció Satanás

ya el alto cielo pluguiera

que cuando el mal me ofreció

su infierno sufriera yo

y su engaño no sufriera,

mas ya quedo escarmentada

y porque más no se atreva

yo propongo vida nueva

y aborrezco la pasada.

Misericordia.

¿Qué resta ya, Justicia? ¿Qué se espera

para que se reponga y se revoque

la sentencia muy justa aunque severa

que diste contra el Alma.

Vase.

Justicia.

A aqueste toque

yo repongo y revoco en tal manera

que el fino acero de este fuerte estoque

que estaba a su garganta amenazando

se ponga en su defensa y de su bando.

Y en consecuencia de esto determino

que Dios no deje el Alma de su mano

ni la consienta andar por el camino

del falso gusto y apetito vano,

mas tóquela el espíritu divino,

inflámela su aliento soberano,

porque su santo amor se encienda y arda

y ansí venga a gozar del bien que aguarda.

Celo.

Mudose la sentencia pues se muda

a más dichoso estado el alma bella.

Rigor.

El cielo santo a su favor acuda

y bórrese lo escrito en contra de ella.

Misericordia.

Qué humilde confesión que bien te ayuda

mas ¿qué ha de hacer agora este juez con ella?

veamos si la absuelve a culpa y pena

o en las costas siquiera la condena.

Sacerdote.

Estaba pensando, hija,

que este es el punto y la hora

que en ver que tu pecho llora

el cielo se regocija.

Que con tus tiernos sollozos

de música el cielo llenas,

y este manojo de penas

es manojo de gozos.

Siendo de tierra pesada

de viento mejor dijera,

di, ¿cuándo acá tan ligera,

tan arriba y levantada?

¿De cuándo acá estimación

el polvo y la vil ceniza?

¡Oh cuán mal que se matiza

sobre polvo presunción!

Hija, si otra vez te vieres

en ocasión semejante,

pon tu flaqueza delante

y considera que eres...

Que en ver que tu culpa lloras

no me alargo en esto más.

Tú a solas después podrás

gastar en esto tus horas.

Tu proceso, pues, bien visto,

por tu entera confesión

y vista la comisión

dada a mí en nombre de Cristo,

Pang. 27

Sacerdote.

hallo que debo absolverte

de esta instancia tu pecado,

que por le haber confesado

te has escapado de muerte.

Que en el tribunal mío

donde yo juzgo y prescribo,

condenando al negativo,

doy por libre al que confiesa;

yo te absuelvo.

Ángel.

¡Oh, sumo bien, singular regocijo!

Sacerdote.

En nombre del Padre y del Hijo

y del Espíritu Santo. Amén.

Y en las costas te condeno

que están de tu parte hechas,

que son las lágrimas que echas,

y ese propósito bueno.

Penitencia no te encargo

porque es tu dolor esquivo,

y estas lágrimas recibo

por ungüento y por descargo;

que, envueltas en su Pasión

que sufrió Cristo en un palo,

las recibe él por regalo

y llena satisfacción.

Y porque mi firma entiendo

que el cielo la está mirando,

ansí lo pronuncio y mando,

pro tribunale sedendo.

Ángel.

Afuera, viles cadenas,

afuera, bajo metal,

que este fuero asienta mal

sobre lágrimas tan buenas.

Mejor asienta sobre ellas

este limpio y blanco velo

en señal que el mismo cielo

dará a Dios en precio de ellas.

Entendimiento.

Liviano desatino,

por qué despeñaderos me has llevado.

Cuán áspero camino

era el que había tomado,

si no me hubiera Dios la vuelta dado.

Voluntad.

Ya a mí amanece el día,

ya se descubre el sol, ya se aparece;

pasó la noche fría,

que todo lo escurece,

ya mi clara mañana me amanece.

Memoria.

A riberas de estos ríos

me sentaré despacio lamentando

mis locos desvaríos

y viviré penando

en mi dulce Sión siempre pensando.

Sacerdote.

Parece, hija, que estás

sin aliento y desmayada.

Alma.

Estoylo, y tan afrentada

que no puedo estarlo más.

Los cielos y las estrellas

no han mirado mis pisadas.

Sacerdote.

Por estas manos sagradas

que están olvidadas de ellas.

Levántate y cobra aliento,

no estés desmayada tanto.

Alma.

He miedo si me levanto

Pang. 28

Alma.

Tropezaré al momento.

Sacerdote.

No temas ni te acobardes,

mas denuedo te apareja

que dejes la vida vieja

y un nuevo espíritu cobres;

y si la fuerza te falta

por faltarte de comer

yo te podré proveer

de una mesa rica y alta,

rica y alta de tal modo

que a los ángeles sustenta

y aun el mismo Dios se asienta

a ser convidado y todo;

porque es un manjar de vida,

donde en especies de pan

carne y sangre de Dios dan

y al alma de Dios unida.

y aunque pecador yo y malo,

por la bondad que en él cabe,

me quiso a mí dar la llave

para darte este regalo;

y ansí a la palabra mía,

en su virtud y en su nombre

baja el mismo Dios y hombre

a mis manos cada día.

Entendimiento.

Tanto bien se nos promete,

alma, y en tal coyuntura,

que será poca cordura

no aceptar este banquete.

aceptarle te aconsejo.

Pues ves lo que padecemos,

Voluntad.

alma, que nos perecemos.

Memoria.

¿Qué aguardas?

Alma.

El aparejo.

Que no sé cómo podré

a tal mesa yo llegarme.

Entendimiento.

Como tu pecho se arme

de amor, esperanza y fe;

porque estas ricas preseas

serán de tu bien testigos.

Alma.

¿Qué me aconsejáis, amigos?

Entendimiento.

Que esperes.

Voluntad.

Ames.

Memoria.

Y creas.

Alma.

Todo es tuyo, oh buen Señor,

y de ti se ha de esperar.

Dame con firme confiar;

haz de mí digno aposento,

donde su majestad viva

y dignamente reciba

tu divino sacramento.

Sacerdote soberano,

puesta en tus manos estoy;

yo quiero recibir hoy

esta merced de tu mano.

mas, ¡ay Dios!, ¿y qué hará

la gente que está a mi cuenta,

que viene flaca y hambrienta?

¿De dónde o qué comerá?

Sacerdote.

Toda aquesta compañía

de tu casa y familiares,

cabrán en la casa mía;

no es nada estrecha la casa;

ensancha tú el apetito,

que el manjar es infinito.

Pang. 29

Sacerdote.

y la voluntad sin tasa.

Alma.

Y el entendimiento mío.

Sacerdote.

Venga y cobrará victoria.

Alma.

Y memoria.

Sacerdote.

Más memoria.

Alma.

Y la voluntad.

Sacerdote.

Más brío.

Alma.

Y mis pasos, ¿qué harán?

Sacerdote.

Alma, ¿por qué te detienes?

Que la eternidad de bienes

se encierran en este pan;

todos seréis regalados

con este manjar divino.

Alma.

Seguiremos tu camino

tras esos pasos sagrados,

ve, Señor, que tras ti voy.

Entendimiento.

Yo iré delante, señora,

porque a la fe importa agora

y yo su aposento soy.

Músicos.

Ha estado tan discreto y tan prudente,

tan diestro y acertado el sacerdote,

que su sentencia enmienda no consiente,

ni hay quien falta alguna en ella note.

Celo.

Afírmese por tal.

Rigor.

Por tal se asiente.

Músicos.

En regocijo y gloria el cielo brote,

y los ángeles todos en cuadrillas

celebren el reparo de sus sillas;

espíritus eternos celestiales,

¿qué es de los instrumentos de alegría?

¿Qué es del clarín y órganos reales,

la dulzaina, trompeta y chirimía?

Dad hoy de vuestro amor claras señales,

celebrad tan dichoso alegre día,

en que el Alma de culpa es perdonada

y a vuestro Pan y Mesa convidada.

Fin.

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