
Veröffentlichungsdatum: 22. August 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El levantamiento del ilustre Teófilo (segunda parte). BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-levantamiento-del-ilustre-teofilo-segunda-parte.
El levantamiento del ilustre Teófilo.
Comedia en 3 jornadas.
Leg. 6
12
Salen el Hechicero Albencuyquil y Lucifer con una carta en la mano.
Detente, gran Lucifer,
y enséñame aquella carta
que de los cielos aparta
a Teófilo, ese placer
me harás.
Harta
desventura viene en ella
para el pobre arcediano.
Del daño, ¡oh, hechicero!, fue de tu mano
este hecho.
¿Quieres vella?
Sí quiero, querido hermano.
Pues no, no has de ver el papel.
Pues, ¿por qué? Si fui yo aquel
que le engañó, y a tu mano
le trujo.
¡Oh, villano!
¿No sabes que soy Luzbel
y en quien el saber cifrado
está de aquellos querubes
que derribé de las nubes?
Y yo, ¿quién soy?
Un cuitado
que, siendo siervo, te subes
a Albencuyquil, es un hombre
encantador y hechicero,
hebreo falso, lisonjero,
y al fin eres un vil hombre,
ingrato al bien verdadero.
Que ya sé que soy judío.
Y sé que estoy en mi ley.
Pues ¿para qué muestras brío?
¿No me conoces por rey?
¿No sabes ya que eres mío?
¿Y que la ciencia que sabes
de la nigromancia cruel
que te la enseñó Luzbel?
Bien lo sé, mas no te alabes.
Acuérdate de Miguel.
¡Oh, tacaño! Y en la boca
tomaste a aqueste traidor.
Detente un poco, señor,
deja una furia tan loca,
que no fue muy grande error
decirte que me enseñases
la carta a donde negó
Teófilo a Cristo; si yo
le engañé y que le alcanzases
de cuenta fui causa yo,
y yo le hice renegar
de Jesucristo y María.
Sí, pero esa gloria es mía,
que soy de tu ardid la mar,
dorada a aquel que en sí fía,
y bien sabes que se prendieron
los de Adán hoy te quisieron,
que, mas si no te acudiera,
Teófilo, y preso corriera.
Bien sé lo que en eso hicieron,
y no renueves la historia,
que lastima mi memoria
si no la carta me muestra,
porque mi industria sea diestra
para quitar de la gloria
a los que caminando van,
y echándolos a tus manos
hacer que sean mis hermanos.
Grande contento me dan
esas palabras.
Son vanos
los que otra cosa pretenden.
Dásela.
La carta y los brazos toma,
que al mayordomo se doma
con ella a do comprehenden
sus letras la infeliz coma.
Carta, a donde está escrito
el nombre que era bendito
de Teófilo, aquel varón
que puso en admiración
al mundo y a su distrito,
y aquí firmó de su mano.
como de Cristo reniega
y a su madre santa niega.
¿Ya anegó el viento soberano
y a aquella maldad se entrega?
Y, ¿no fue una excelsa victoria
con la que habemos salido?
Fue tan grande que en memoria
ha de quedar sin olvido,
aunque de olvidarla gloria.
Y sellóla el triste también,
y por tuyo se entregó.
Pues eso negocié yo.
Gran cosa has, gran vaivén.
Fue él que aqueste enredó.
Tal venza y quiebre prisiones.
¿Quieresme un gran gusto dar?
Di qué gustas, sé primor.
De que me quieras contar
esta historia.
Con amor,
y la quiero narrar al punto.
Pues abrevia, porque quiero
ir al infierno ligero
y a todo el báratro junto
de gusto nuevo alegrar.
Oye, príncipe mayor.
Di, famoso encantador.
Que a escuchar tus razones
con las tuyas me dispones,
di lo que sabes mejor.
Y imperando Justiniano
en la gran ciudad de Roma,
y el grande Cosroes en Persia
en la vil ley de Mahoma,
subió un hombre tan ilustre
en Adana la famosa,
que Teófilo se llamó,
el que ilustró por sus obras
tan sabio y santo que el mundo
por portento, ¡oh milagrosa!,
tuvo su vida y la tiene;
porque no saben las cosas
que han pasado a este varón,
a quien el mundo coloca,
que tan levantado estuvo
en contemplación de gloria.
Y sacerdote y arcediano
fue este clérigo, y notoria
fue su virtud en el mundo,
que en las partes más remotas
se sumió su perfección,
y se sabrá su deshonra
cuando el siglo la censure
con su maldiciente boca.
A este varón que me refiero,
viendo el obispo sus cosas,
le eligió por mayordomo
que reparta sus limosnas;
las cuales hizo tan grandes,
de su hacienda casi todas,
a pobres avergonzantes
y viudas menesterosas.
Que dejó el mundo elevado
y a Lucifer sin memoria,
acompañólas también
de penitencias grandiosas.
Y finalmente era un gran santo,
una planta prodigiosa
que dio tan excelso fruto
de ejemplo que el vulgo adora.
Su nombre ilustre, a quien dan
nombre de gusto y su historia
Eutiquiano la escribe,
hombre feliz de memoria.
Y pues viendo tú, Lucifer,
esta luz tan prodigiosa,
envidioso y confuso
de la que perdiste, la gloria,
y esarraconza delante,
pasa.
Que te asombra,
persiguióle tu saber
hasta alcanzar dél victoria.
Y murió el obispo que había,
y todo el pueblo le nombra
por su pastor y su obispo,
mas él no admitió tal honra.
Y el metrópoli llamóle,
a quien ruego pide y exhorta
reciba la dignidad;
y él por indigno se nombra.
Y diole tres días de lugar
en los cuales fue de forma
la persuasión de los buenos,
a que acepte aquesta gloria.
Y que se entendió la aceptara,
la mitra porque otros lloran,
no la quiso recibir
con una humildad grandiosa.
Y teniéndose por indigno,
y siendo cosa forzosa,
el metrópoli, a Silverio
consagró en la silla honrosa.
Y quedó el varón más ilustre
con esta humildad preciosa.
Mas la sierpe ponzoñosa,
y que inficionó al primer padre
con una envidia rabiosa,
tomando por instrumento
a un Lecio de vil memoria
y a un infame Celidón,
le pusieron en discordia
con el obispo de modo
que le quitaron la honra.
Y echándole de su casa,
la mayordomía le roban;
el adulador de Lecio,
cuenta le piden y toman.
Y con rigor de aquellos bienes
y con desprecio le arrojan
en presencia del senado,
por cuya tragedia lloran
y todos sus aficionados.
Al principio se reporta
este famoso varón,
mas la sierpe cautelosa
y le acude con pensamientos,
diciendo que es perniciosa
la vida que ha de pasar
afrentosa y con deshonras.
Y que está muy obligado
a volver por su persona,
porque muchos le afrentaron.
A esto Lucifer le provoca,
y tanto número de veces
que al fin esta fuerte roca
desfalleció y me buscó
porque remedie sus cosas.
Y como me había él librado
de la muerte trabajosa,
yo se lo quise pagar
engañándole de forma
y que le lleve a Lucifer,
y con la vía cautelosa
hice al triste renegar
de la Virgen milagrosa
y de Jesús consagrado.
Y aquesta carta escabrosa
es la que Teófilo hizo,
sellada y firmada en forma
y de esclavo de Lucifer,
porque le vuelva su honra y
el cual ya se carteaba
con Justiniano en Roma,
y a su ejército bendijo,
el cual salió con victoria
y viene ya caminando
con Membrón en duras sogas,
un general del de Persia;
esta es la trágica historia,
pero al fin ya es tu cautivo,
y esa mano poderosa
le derribó de su cumbre
a una hoya tenebrosa,
cumple con él, Lucifer.
Dásela.
Cumpliré, y será de forma
que mandemos al su obispo;
es cosa cierta y me importa,
ahora quiero ir al infierno
a recrear las mazmorras
con aquesta alegre nueva.
Venga la carta dichosa,
que en el archivo cruel
do está la tuya dañosa
la torceré si sellada ves;
y al obispo que reposa,
y así está sobre una silla,
en la tarde calurosa,
le pienso atemorizar
y hacer que vuelva la honra
al humilde renegado,
que ya el infierno devora.
Bien me puedes ayudar,
que vanagloria me sobra,
vete a aconsejar con él,
no le dejes, que me importa,
que presto daré la vuelta.
Pues yo te guardo.
Tú me honras.
Vanse cada uno por su puerta y salen el Obispo, Celidón, Lesio y Gonzalo.
Salen el Obispo, Lesio y Celidón y un estudiante Gonzalo.
Gran pena tengo y cuidado
en ver que andéis, ¡ay, Lesio!
de negocios, y que andéis
en vuestra hacienda ocupado
y al bien común no miráis,
y muy clara se ve la falta
de aquel famoso varón
Teófilo, cuya afición
el mundo adora y esmalta,
y yo, su gran perfección;
todos se me andan quejando,
y los pobres me atormentan,
y andan de vos murmurando,
y los ilustres aumentan
el mal de mí detractando,
porque a Teófilo quitéis
el cargo por dalle a un hombre
que solo se oye su nombre
en murmuración, no sé
cómo mi opinión falsa fue,
con aqueste mal renombre,
y todo ha de ser adquirir
riqueza, y esta codicia
del obispo, caso extraño.
¿No veis que habéis de morir?
Dejad un tan grande engaño,
y porque si no lo dejáis,
en verdad que os alejéis.
y os quite lo que juntáis,
que es de los pobres, pues yo
soy su padre.
¿Qué escucháis?
Muchos días ha que os lo he dicho,
la codicia rompe el saco.
Saca una bota grande.
Y a mí me rompe el Dios Baco,
porque soy de vino un nicho.
Como el trago al sobaco.
Y vos derribasteis, sin duda,
con envidia su valor.
Muy excelente señor,
aquesta lengua está muda
en volver hoy por mi honor,
y mi inocencia me ayuda.
Gran error fue que tan presto,
sin haber información,
le quité a aquel gran varón
el cargo, y a este he puesto
con tanta contradicción.
Los hombres que saben poco,
señor, todo es adquirir,
haciendo a los ramos reír,
y pues que me llaman loco,
verdad os he de decir.
Detente, Gonzalo Bustos,
y no el de Lara, que harás...
Que te he de dar mil disgustos,
y adiós, y vos no hurtaros
tanto a los pobres.
¡Qué sustos!
Eres loco y lo demás
no te quiero decir.
Con ello podrías mentir.
Gonzalillo, no haya más,
a un loco podréis sufrir,
que me sirve de dar gustos,
y vos, cuerdo, dais disgustos
al mundo y hasta a sus locos.
Vuestros defectos, no pocos,
juzgan cuales cuerdos y justos.
Y retiraos todos allá,
que quiero quedarme a solas,
que anda mi pecho en las olas
de la mar, aunque está acá.
Entre sus olas temo las...
Con que yo me iré a cansar
a un pajar con un pollino,
agüita pútrida, no en rubino.
Os entrego desde hoy
yo a Baco, a Ceres y Juno.
Éntranse todos y queda el obispo, y prosigue.
Todos se me andan quejando
desde que Teófilo falta,
y no hay día que no falto
su valor y, a cuenta dando,
me cae este hombre con su falta.
Y envidia, sin duda, fue
la que a este santo quitó
el cargo y le derribó,
y esta culpa mía fue.
Mal mi valor lo miró.
Quiero aquí cobrar el sueño,
que con la pena me aflige,
aunque pienso que se elige
para enfermar a su dueño,
y trasunto de esta efigie.
siéntase en una silla y duerme y sale el ángel custodio
duermes ouispo
siduer mo
como a Dios ynjuriaƒte
y a un ƒierbo ƒuyo quitaƒte
el cargo
eƒtaba enfermo
de enuidia
Sale Lucifer
mal le en uiaƒte
agora que eƒta durmiendo
quiero a medrantalle a gritos
porque buel ba con eƒtruendo
el cargo que le quitos
a Teófilo eƒtoy durmiendo
y pues que eƒ a queƒto ay de mi
muy en loxi bo la ración
y a no me atrebo a eƒta eƒgrima
no es eƒte ƒu ángel
si
ca xeda todo de prima
pues como un rrenegado
favorece ángel de Dios
mi nego cio hacer boƒo
yo me e dado buen bado
probaremonos los dos
y a queƒta es mala ƒeñal
no me a he cho ten blaron
delos que temen mi nombre
si a queƒte eƒte eƒ gran mal
y gran razón que me aƒonbre
y que buƒcas fal ƒo mal bado
bete que no es meneƒter
la fuerza de tu poder
que Dios la ƒuya le a dado
no te a cabo de entender
y ni es meneƒter que me entiendas
bete al mo mento de a qui
que Dios lo manda y o entiendas
en eƒte caƒo
ay de mi
grandes ƒeran mis contiendas
y confuƒo boy y rabiando
no entiendo eƒta
es miƒtica y mas que endo
parte al infierno bolando
y por a qui anda ƒu marido
y pero yo de que me afli jo
ƒi el mal bado rrenego
de la que es madre de el hijo
y de el hi jo y tengo yo
la eƒcritura ado eƒta fi jo
y quien la tiene de ƒacar
de mis uñas
Dios lo sa be
des pues ƒea bra de tra tar
en mi pecho mucho ca be
dale con la eƒpada
bete luego a tu peƒar
ya peƒea el cielo y que es eƒto
y peƒe a los que allá y faron
pues con migo no ba faron
que penƒe de traer me el rreƒto
peƒe te a ti a quien echaron
dale el ángel con la eƒpada a Lucifer echale fuera y prosigue con el ouispo el cual eƒta durmiendo
y como sin informa cion
he ciƒte tal yn juƒti cia
como eƒtaba la malicia
metida en mi corazón
y tenia de honor codicia
como debarte dejaste
deel pensamiento primero
como estaba por terrezero
de un mal sinque em mi engaste
y de ambicion cuenta y coro
no fuera bueno mirar
como se hacía esta justicia
estaba yo dentro el mar
dela honra con codicia
y así me uine a anegar
pues por tu ocation cayo
huna gran coluna en tierra
hizome el demonio guerra
y con victoria salio
mas aquí gran mal se encierra
a un hombre de gran uirtud
des onrraste y a frentaste
no tenia mial ma salud
y así dio con todo al traste
conque cayo en su a taud
uase
mira lo que as de hacer
que a Dios tienes enojado
pienso llorar mi pecado
y su oficio le volver
delante el clero y senado
entrase el ángel, despierta el ouispo alborotado
sale celidon y gonzalo
ola criados, camarero
no me oyen ay de a quien llamo
señor
socorred me que me muero
que es lo que tiene mi amo
que esta enojado y sebero
que es lo que dices señor
no uistes
que hemos de ver
lo que terrible pabor
pues no lo echastes de ver
estas oy sin tu valor
sin duda que esta soñando
uistes la que sucedio
algo de mie des a ...
que dices que estas hablando
soy menester aquí yo
quiero callar, no se altere
la ciudad, partid al punto
y con todo el clero junto
traime a Teófilo
que quiere
al pueblo tan en su punto
balgame el cielo y que quiere
con tan grande brebedad
y be y unon a ciudad
y a los principales requiere
que me hagan amistad
de aconpañar a aquel santo
y legio de nacion uien
balgame el cielo, y que espanto
pienso que del esteban uen
rrompido tieso su en canto
que es lo que aguardando estays
haced luegolo que mando
Señor, yo parto, volando.
Y vos, ¿por qué no voláis?
Ya voy turbado y temblando.
Entranse los dos y prosigue el obispo.
¡Oh, qué mal hice en quitar
a aqueste santo el gobierno!
Mal le debí de afrentar.
Piedad, Señor ab eterno,
que es un tormento de pesar.
¿Viose cosa semejante?
El ángel me amenazaba
y por Teófilo abogaba,
que en la virtud es gigante.
¡Oh, qué temor me agravaba!
Que a un nuncio de Satanás,
que con el custodio andaba
peleando y disputaba,
yo creí, muchos de esos males,
y el ángel le atropellaba.
¡Válgame el cielo y qué es esto!
Yo vido en tiempo tan corto,
mi entendimiento, que es corto,
no alcanza esto, Jesucristo.
De todo me hallo absorto.
Y a ambiciosos tractadores
y impugnadores del mal,
que alegrarán de errores
a ansiosos y desleales,
Lesio va con disfavores.
Entra Lesio y Celidón y Gonzalo y Teófilo y el gobernador y los que pudieren de ciudadanos y clérigos.
Ya tienes en tu presencia
a Teófilo y junto el clero.
Abrázalo.
¡Oh, mi amado amigo, muero
después que siento tu ausencia!
Que te agravió un lisonjero.
Dame los brazos leales.
Que los extremos de fe,
qué tragedias a sus males,
con que ya se doblan sus males
y que te ves sin fe.
Señor, turbado estoy,
no eres ya sino mi amo.
Como a tal te estimo y llamo.
Cargo y honra te vuelvo hoy,
quitándola a quien infama.
Y perdóname, que engañado
fui de quien mal te quería,
y ya estoy desengañado.
Deja el cargo, cruel arpía,
que es tan mal empleado.
Y vuelve tú, como primero,
y en mis tierras, posesiones,
y iglesias y procesiones,
quedes administrador y go [ilegible] ,
con todas jurisdicciones,
y con más amplio poder
y autoridad que primero,
que quité al ciego, fiero,
el cargo y le di a un grosero,
que no le supo tener.
vuelve al lugar que de gaste
y no se desse aún luz bel
a quien tu igual bueno onrraste
que yo e de ser san Miguel
pues tu no le derribaste
en publico te ofendi
y en publico honra te doy
des de oy tu amigo soy
que hasta oy te perdi
y oy e ganado des de oy
y senor es tanto el favor
que me haces que no se
que satisfacción te de
que me lebanta tu honor
amol de el que ya dese
el traidor nunca medra
este es castigo del cielo
noes ahora side el suelo
vuestra gravedad cayo
nunca el traidor alzó vuelo
mira Lucifer quan presto
me hizo dar honra y palma
triste de mi y de mi alma
como cumplio lo propuesto
y como quedo yo en calma
tan bien querra cumplayo
la negación que a Dios hice
en gran miseria cayo
mi alma pues que tal hice
tal castigo mereció
bamos y entregale luego
los papeles y rrecados
que andaban mal governados
mas que los abrase un fuego
y en polbo sean transformados
no era bana mi sospecha
Dios volvió por este santo
pareze cosa de encanto
el gemir no te aprobecha
tu mereciós otro tanto
entranse todos y sale el hechizero solo
quiero ir aber al amigo
pues que ya el dorado apolo
deja el horizonte solo
y el mundo obscuro prosiga
en mi rico mauseolo
que la capa de la noche
quitara que no me bean
los que mi dano desean
si Cintia en su blanco coche
no hace al mundo que me bean
que si sale a pasear
proserpina no podré
al gran Teófilo hablar
y en peligro me pondre
y así le boy a buscar
entrase y salen el emperador y la emperatriz y fuston y algien de a conpanamiento
al fin llegan ya las jentes
cajas y pifanos suenan
y las tronpetas resuenan
considera la presente
que por berte todos penan
entra el ejército marchando con mucha orden
Sale Belisario de general, sacan con una cadena a Membrón y Mania; todos saldrán con capas y banderas y los que pudieren de soldados galanes.
¡Oh, Belisario famoso,
seas mil veces bien venido!
Dame esos pies, generoso
emperador no vencido,
Alejandro victorioso.
Levántate, que no es bien
que los hinojos entierra
éste, quien vence en la guerra,
generales.
Dices bien.
Gran valor su pecho encierra.
Levanta, gran Belisario,
que Dafne te ha prometido
el laurel que has merecido,
pues venciste al contrario,
a todo el mundo has vencido.
Este señor es Membrón,
el capitán general
de los moros.
Principal
parece y fuerte varón.
No hay en su corte otro igual.
Llega, arrójate a sus pies,
que es clemente y justiciero,
y a su majestad, que así
con ese rostro severo,
verás benigno después.
Ah cruel fortuna, y adversa,
que he de sujetarme a un hombre
que aguarda en prisión el preso,
de Membrón se acabó el nombre.
Con fortuna tan diversa
dame aquesos pies reales,
que pues hoy mi rostro vuelvo,
de los hombres principales
la fortuna ha puesto el sello
con que destierra mis males.
Y ufano de la victoria
puedes estar, gran señor,
goza en paz de tanta gloria,
que yo a servirte me ofrezco,
pues mi desdicha es notoria,
y delante un rey soberano
vea maniatada mi persona
con el nudo que su diadema
se ve ya envuelta en la cadena
con su favor y de su mano.
No te espantes, general,
que la guerra a unos hace reír
y a victoria general
si a unos da a otros quita,
porque su rueda ha de andar.
Y háganse fiestas a punto
al valiente Belisario.
Con el efecto que has junto
se le debe que he de dar
me dé del triunfo trasunto.
Y a ti que con tanto mal
lloras tu adversa fortuna,
te doy perdón, general,
no quiero en ti pena alguna,
por tu rescate ni un real.
Grandezas de un rey cristiano
son las que hace esa mano.
Tanta bondad me destierra,
por el cielo, lo verán.
Llega, que mi mano real
quiere desatar el nudo
de Gordio, que aún principal,
aunque Alejandro no pudo.
Desátale.
Yo quedo aún doble leal.
Tan agradecido estoy,
viéndote en mí tan propicio,
que determino desde hoy
de quedarme en tu servicio,
por lo cual dichoso soy;
y quizá mudaré de ley,
que a Cristo tengo afición
desde pequeño garzón.
Si allá perdieses un rey,
acá ganas salvación,
y tendrás oficio en mi casa.
Cual merece ese valor.
Determínate, señor,
que el corazón se me abrasa
por sacarte de ese error.
Tengo gran gana de verme
con un Teófilo famoso
de tu reino.
Es milagroso.
Allá su nombre no duerme.
En todo el mundo es dichoso.
Y yo también le he de ir a ver.
Que está en la ciudad de Adana.
Nuestro amigo quiero ser.
Pues vamos de buena gana.
Abrázanse.
Y dadme los brazos leales.
Seremos grandes amigos.
Eso es de hombres principales.
De los grandes enemigos,
enmiéndanse, vuelven leales.
Éntranse todos marchando y salen los dos Ciudadanos y Gonzalo.
Y notable cosa, por cierto,
que su cargo le volvieron.
En eso bien anduvieron.
De que él es santo es muy cierto,
y mucho le ofendieron.
Y hay de notar que de Dios
esto no es injusticia.
Con ninguno tenía paz,
era un Caín, estotro Abel,
y para todo capaz.
Ya veis cómo era aquel necio,
como a los ricos vestidos,
hombres bastos, malmirados,
avarientos, que en desprecio
ponen al más moderado,
y que les parece que ya
no tiene sobre ellos Dios
dominio ni se le da
de él un clavo.
Vos
decís la verdad que es,
y que se huelga todo el mundo.
a los bajos ceden grandes victorias fuese toda esta niñez mudanzas al mundo que son notorias obra no da males que esperan sos
yo alomenos de mi parte
me huelgo
el les reparte
con un amor muy profundo
a los pobres gran parte
y a mayor domo no quiere
ser pelon ni audioso
tan sebero y an visioso
todo lo hurga y lo inquiere
y es un bruto cauteloso
como se an de holgar
los pobres y los viudas
sus deudas an de pagar
y mas que son tan agudas
que lo sabran negociar
de que sepan que le an vuelto
el cargo que le quitaron
se banaran en contento
pardios muy vien lo miraron
el obispo esta resuelto
y creo que seré menester
que a muchos hace falta
bamos que le hemos de ver
que a este santo el cielo esmalta
con humildad y saber
Entran se todos y sale Teófilo y el hechicero
que al fin tu honra y tu cargo
te volvieron con gran gusto
mira si el príncipe es largo
aparte
y si de servir le es justo
ay que espero un trance amargo
y mira que presto cumplio
contigo lo prometido
muy grande favor me dio
es su valor muy crecido
aparte
mi desbentura crecio
y tan bien a ti te agradesco
lo mucho que por mi heciste
tu tan bien me redimiste
toda mi vida te ofrezco
al fin con tu onra saliste
a ambos las gracias as doy
por el uien que me haceys
ruego os que no me oluideys
que a vuestro servicio estoy
aparte
afe que vas a pique de ir
y mien tras yo viva a lo menos
no cayras de el alto cunbre
en que estas
aparte
cay de la cunbre
de ado cayeron los buenos
que ahora padesen cunbre
y no querría que viniesen
algunos a me dar pesadunbre
y en esta casa veniesen
pues yo os aseguro a vuessa
los enemigos semejen
de noche a qui nos beremos
y allá en tu casa tan vien
muchas cosas trataremos
porque mejor nos va yeden
que. da en paz
no hagais estremos
entra se el hechicero y prosi. Teófilo solo
ay de mi y que de ges
que al fin me e de condenar
después de tanto ayunar
mas ahora lo e de be
si estoy sumido en su mal
y por cierto que el que yo hice
una grande necedad
y en ella una gran maldad
pero ya a quien se e de
si no ay virtud ni bondad
y cada bez que se me acuerda
se me aflije el corazón
con una grande pasión
pero ya todo se pierda
pues hice tal negación
y ejemplos tenemos deesto
en Salomón santisimo
y en orijenes que al resto
lo aborreció mas que al diablo
ya había un noble incesto
y osio de cordoba obispo
hombre de mucha virtud
y saber que su quietud
ymitaba al gran francisco
y era del pueblo salud
y los que digo rrenegaron
y otros muchos por un poco
que cuando el ingenio es loco
menosprecia al ser divino
que tienblo cuando le ynboco
y al fin pararan en mal
pero que remedio hallo
en esta angustia mortal
si aquel soberbio caballo
me despeño en su raudal
y de tristeza me da sueño
que el que vive en el pecado
de la muerte es un traslado
porque de el espanta el dueño
un hombre precipitado
y quiero en aquesta silla
rreposar a ver si puedo
desechar aqueste miedo
pero será marauilla
que esto mi espíritu acedo
siéntase y duerme y sale el ángel con un dardo de color de oro y la punta como fuego
A la madre teresa de Jesús inuisible mente una vision seme jante a esta y lo padeció. le su vida ca 29 folio 254
a quel que es Justo señor
aquel señor que solo es bueno
que no quiere al pecador
que muera con el beneno
de tantos falsos herrores
y el que al pecador no quiere
que muera según se infiere
siendo penitencia estribo
mas que se convierte y viva
que Dios esto solo quiere
y este señor poderoso
se duele de este cuytado
miserable desdichado
a quien luzbel cauteloso
con su astucia a derribado
y que las obras que este hizo
cuando vivió santo en Dios
an ablandado a su juez
y son contra el mal que hizo
aunque se uea perdido
y así el señor no permite
que se pierda hombre que a hecho
tantas limosnas y admite
su penitencia de pecho
le convierte y le rremite
y ayunos y diciplinas
oraciones y sermones
que todos son piedras finas
metieron sus petissiones
a las personas divinas
y an si no el señor le enuia
sobre d este gran pecado
que a hora le tiene agrabado
mediando la virgen pia
a de ser resucitado
llega se a el el ángel
duermes en profundo sueño
duerme mi alma en el pecado
durmiendo
pues no es un cargo pesado
si pero como es mi dueño
me tiene ya muy atado
con que cadena teofi
que tan dura es de romper
con el deseo de querer
mandar esto me mato
ya quel sabio y el saber
pues y tu libre albedrio
no te valió allí de nada
fue muy larga mi jornada
de tentaciones y rigor
donde se ahogo el nadar
que es lo que piensas hacer
ay de mi ay de mi alma
quien llebara la palma
Dios si me vuelve a hacer
aunque mi vida esta en calma
si Dios te diesse dolor
haria gran penitencia
preguntalo a mi conciencia
que con ese suave olor
conbalece su dolencia
pues por mandado de Dios
te arrojo aquesta saeta
de dolor
aprieta
tente que me matan Dios
que me abrasa una cometa
desapareze el ángel despierta Teófilo alborotado prosigue
ángel santo a do te fuiste
que el corazon me pasaste
o que dolor me dejaste
en el alma que tubiste
en custodia y la guardaste
ay dolor de mi gran mal
que haré desbenturado
que me veo aprisionado
del aquel traidor Belial
y a Jesús Cristo negado
a dolor de mis pecados
que pensé que con la sangre
de Jesús Cristo borrados
abian de ser y su sangre
los tenia ya a rros dos
cualquier pecador por malo
ques lo que se apiada
al remedio de el altar
pero aqueste pecadilo
separado a de estar
o princesa soberana
si a ella me virgen pia
pero soy tan uil arpia
que mi pretension es bana
pues tanuien negue a María
o hechicero maldito
quien te me dio a conocer
ay de mi triste y aflito
quien me podrá favorecer
solo uer
que hice un grande delito
sali a orillas a uer
si podrá labarme herror
con lo sano de el seno
allí esta el ymorable
allí clausuro y labor
mas baliera a aquel malhado
he chizero que en fiello
que nacio y no queri ciero
en un tan grande pecado
con Lucifer bestia fiero
o por dor yo mereci
el tudano y fue en mi daño
yo a remediarte sali
y me hice un daño estraño
pues la muerte me di a mi
a donde iré pecador
que nege a Dios y a su madre
o que terrible herror
rre cogeme como padre
quel pródigo soy señor
y no es faborece al cuitado
a los malos aunque esten
en trabajos que desmayen
que el mal ser castigado
porque a quien me encomiendan y fien
esto merece el traidor
que al demonio se a ynclinado
permitiendolo el señor
que por soberbio y mal bado
sea engañado en tal herror
aqueste pago es de el mundo
que el deseo de mandar
de tener y gobernar
viene a dar en el profundo
de el yn fierno sin parar
al demonio la escritura
quien se la a de dar señor
o que grande desbentura
que ni la hi zo sellar
y firmar o fuerte juro
de fuego eterno soy digno
y no siento algún remedio
sino se ponga por medio
a aquel tesoro divino
de la virgen de el remedio
Jesús y que gran horror
como es aquesto en que e dado
que desprecie el cuido y nado
con un tan grande valor
y reniege por ser criado
a do estaba mi juicio
queriendo ser desleal a Dios
pide favor al señor
por su madre que propicia
te hallaras con amar
Entra Lucifer
y este es terrible tormento
que le a de estar animando
de mi a Dios de mi amando
déjale pues fue contento
cuando a Jesús fue negando
bete de aquí cruel serpiente
haz esto que yo te digo
la virgen será tu a brigo
pues como esto se consiente
con este intento prosigo
y pues a donde querias ir
que al cielo no abras mirado
cuando serás castigado
mas barato te es morir
cual judas desesperado
que el otro solo entrego
a Cristo a aquellos mal bados
mas tu sabes renegar
de los bien aventurados
pues su cabeza nego
ay Dios que mal pensamiento
en Dios quiero confiar
y a la virgen suplicar
me saque de este tormento
eso as de hacer y asertar
eso yo no te aconsejo
no abras abierto la boca
cuando en ti como en espejo
verás tu vergüenza poca
y el castigo por mas flojo
por do piensas comencar
y en balde te as de cansar
mira que en balde te esfuercas
bed que son flacas mis fuerzas
y ya me boy a anegar
bete al tenplo de la virgen
y allí con gran contrición
por medio de ella el perdón
pide a Dios y allí se fijen
el dolor y devoción
esto es lo que pienso hacer
a madre y hijo ofender
de María me he de baler
pues tan desdichado fui
que la nege por baler
advierte hombre desdichado
que ya no tienes remedio
que esta la escritura en medio
que con tu mano as firmado
ahorcarte es mejor medio
o que grande tentacion
que base varbara y grande
no pongas mas dilación
a que estaba con me agrada
abro ya don lloron
entrase Teófilo y sigen el ángel y Lucifer
y a ti mis mo gran pecado
mas si piensas de el trazar
siendo inysoy de el gracia
la madre te a de anparar
y ángel de ti formo queja
no ves que no le esta quento
a Dios le haz de el tormento
de este mi es cu char su queja
en tal caso se funda miento
y si Dios a aquien perdona
no esta cierto y esta llano
que se yran de el pie a la mano
y al mismo día le per sona
negando le a tan de mano
y que cay y a tento doblado
de bolberse a arrepentir
será de muchos de ja do
por rriquezas adquerir
sumidos en su pe cado
o traidor falso malvado
refrena esa lengua ynfi
no sabes de teologia
pues respuesta no me as dado
yo te respondere cruel arpia
bien sabes falso infernal
que el hombre es quebzadizo
y sujeto a cualquier mal
y que por yso Dios le hizo
con este remedio igual
y que lo que al hombre le faltare
desel espíritu puro
con este gran yncremento
que aún que cayga como un muro
que supi le lebanta
y a ti mejor te estuviera
pues te precias de saber
tu culpa e char y de ver
dejando esa vana fiera
mas ya no puede volver
y que como eres inflexible
no te consientes domar
en tu obstinacion terrible
y así no te as de gozar
sin aquel rigor infalible
pues quien eres tu ay fado
que con mi grandeza bas
reponer
un soldado
que te tengo de bencer
aunque eres soverbio ayrado
y si tu saber es grande
te quiero ahora preguntar
como a Dios querias echar
de su silla esto no es grande
imprudencia y necedad
que a su faz
y a Dios que te hizo de nada
te quisiste ante poner
con tu soberbia hinchado
como no echaste de ver
que en jamás quien nada es nada
y parezme si soys sabio
ay tanto como decís
que os hicisteis grande agravio
por Dios en eso mentis
si atendeys ami grande hermos
y aún mentis un bofeton
viene a quento mas ya es ido
cuando
cuando Miguel con baston
fue por jeneral nonbrado
y os hecho de bofeton
y soberbio a esa infame
caystes avergonzado
o uillano mal mirado
guarda mi uista no inflame
y en fuego os transformado
y pues no miras que soy
aquel que rruy soberano
aún que en este estado estoy
a quien deso de su mano
tu Dios a quien germo doy
y que en lo que es mi saber
y mi poder que es eteryno
y lo será en el infierno
para solo padecer
en aquel estigio aberno
x en lo que es escurecientabes
que Dios me tiene agraviado
tu soberbia y tu pecado
tienen de este mal la llabe
que te tienen obstinado
x ya sabes que fue mi luz
casi pura y yna cesible
tan yna según fue cesible
pues la escure cio la Cruz
de aquel señor yn falible
x bien sa beys bos y Miguel
que fui la ymajen de Dios
mas perfeta que los dos
y que me abentaje a el
y a los demas como vos
x entiendo se por luz bel
una luz tan clara y bella
que es de el mismo Dios centella
y el rrayo fue mi Cael
ese fue pequeña estrella
x en refulgición ardiendo
andas en fuego voraz
no te estas des bane ciendo
es mi valor tan capàz
que os confundire durmiendo
x enesta ocasión veremos
el que sabe delos dos
que a de saber an fin Dios
mas de aquesto nos infernos
al fin os sujeta y vos
x beamos como le li bros
de mis uñas y mis manos
Dios tiene los brazos sanos
yo veré como le li bros
yo veré estos cuentos vanos
entran se el ángel por una puerta y Lucifer por otra y sale eutiquiano y celidon
x espantado estoy por cierto
en ver quan po co pare ce
Teófilo y tengo por cierto
y a mi pensamuento ofrece
algún grande des concierto
x o cu parse a en hora cion
y en cosas de el obispado
a mi me tiene espantado
su po ca conver sacion
andara muy ocupado
entra gonzalo
x el ouispo mi señor
os llama
nos llama
si
pues yremos ala mano
entranse los dos que do y pro sige gonzalo
loueis al sastre en miami
que soy el correo mayor
x a quel corri cacon ccio
de lecio dio tal cayda
que es de todos el desprecio
y es de su vida homicida
por guardar de el que.rd precio
x con solo pan y cimielos
y una miga ja de queso
sustenta su vida enpeso
y los cabos de los belos
sirven de to cino y hueso
en las ollas cuando alguna
en su casa de milagro
se hace a la media luna,
sirve de tocino magro
siendo su virtud ninguna;
y tiene un anillejo
debe ser en abundancia
el famoso minganejo,
pero es con tanta elegancia
que no se le cae el pellejo;
y tiene un conejo colgado
para hacer ostentación
de un oso triste pelón
y le tiene embalsamado
y dura sin corrupción;
y como el cargo le han quitado,
siento que le ha de faltar
el mismo Dios al cuitado,
y todo él es suspirar
metiendo al mundo en cuidado.
Y un criado que pues que tiene
no hay rabo ni perro de muestra
que a traer disparos y muestra
con el olfato que aviene
cuando a la caza va a diestra,
y como él cuando le da un cerco
a la olla más hinchada
del vecino, y sazonada,
y ansí el bellaco puerco
suele dalle una uñada
y que los entraños afuera
le saca de un torniscón,
y si topa un corte con
se gasta la olla entera
aunque arda más que un tizón;
y cuatro veces me ha comido
la ración que me da mi amo,
y es más ligero que un gamo
y ando estrecho y deshambrido,
que es de la hambre el reclamo.
Y el avariento pelón
de su amo dice que tiene
de doblones un cajón,
y de él a veces se mantiene
siendo fiel camaleón.
Y, ¡oh avarientos desdichados!
hambrientos viles mendigos,
que en todo sois apocados,
nunca tuvistes amigos
ni tenéis sino pecados.
Entrase, y sale Teófilo de penitencia con una cadena al cuello como aprisionado de penitencia, con ceniza por la cabeza y las barbas.
Cuando miro, Señor, mi gran pecado
y me miro en miserias sumergido,
siento lo que es el haberos ofendido,
habiendo a vuestra esencia ansí negado;
mi pecho que hasta ahora endurecido
estuvo, ya de el todo se ha ablandado,
y ansí con gran dolor y penitencia
os pido, gran Señor, vuestra clemencia.
Y a ti, preciosa madre, consagrada,
que eres remedio sumo de afligidos,
recoge aquesta oveja en tu manada
y no me menosprecies mis gemidos;
si tiene el gran Jesús la mano alzada,
deténla, excelsa reina, y oprimidos
sean por ti sus soberanos brazos,
sirviendo a tu valor de estrechos lazos.
Y cuarenta días quiero con cuidado
ayunar y gemir mi culpa grave,
y de noche y de día a Dios sagrado
pedir clemencia a aquel olor süave
de el Verbo eterno sumo ya humanado,
en quien tanto saber y bondad cabe;
y pues es en la carne rey y hermano,
pídale con dolor me dé su mano.
x la capilla esta abierta de el remedio
donde esta la princesa soberana
por Cuya intercesión ay mi remedio
pienso alcanzar de quella carne humana
de aquel berbo divino en este medio
pienso que gran salud mi alma gana
quiero me rrecojer cuarenta días
a llorar Con dauid y jeremias
entrose Con que da fin la primer jornada
sale el obispo y Celidón y lesio
x dícenme que belisario
a menbron trujo Cautibo
es de corazón altibo
aún que el otro es temerario
x el emperador sin duda
estará de esta victoria
Con una notable gloria
como Con Cuydado acuda
x al gobierno de el imperio
en Corto tiempo bendra
a tener de el emisferio
la mayor parte
saldra
x Con cuanto quiera enprender
que tiene un gran capitan
en belisario
y mas que estan
las cosas en gran poder
x Teófilo su bendición
que a el otro ana corita
a los bandos dio perdón
hecho Con alma contrita
x y fue la fe que tuvieron
tan perfeta y de tal modo
que aunque fuera el mundo todo
hicieran lo que hicieron
El emperador me escribe
que quiere venir a ver
a Teófilo y a saber
la santa vida que vive.
entra Eutiquiano
¿Quién viene ahí?
Eutiquiano,
¿a do queda tu señor?
Queda con notable amor
en el templo.
Es soberano.
Vive tan bien que no hay hombre
que no dice que es un santo,
y casi en oír su nombre
causa a todos gran espanto,
causa devoción y llanto.
Vamos, y responderé
al señor emperador,
y a Teófilo avisaré
qué merece aqueste honor.
Que yo no pienso hacer cosa
que con él no la consulte,
para él nada se oculte
que es su vida prodigiosa.
Entranse todos y sale Teófilo de penitente
El que piensa y entiende esté levantado
mire no caiga, avisa Pablo y dice
a los corintos, hoy y a su senado,
el que se ve favorecido del supremo
Jesús, y tiene indicios de su gracia,
mire por sí no caiga en este extremo,
que posible es caer del tal estado
a otro miserable y tan infeliz
como Teófilo ha hecho desdichado.
En el Apocalipsis, Juan glorioso,
oh, qué bien nos propuso estas razones
contra el fiero dragón rey cauteloso,
que cuando San Miguel, amante eterno,
arrojó a Lucifer, cual rayo ardiente,
y le lanzó de un golpe en el infierno,
y después de aquel pregón que se había dado,
que los del cielo se alegren con gran gusto
porque el impugnador era arrojado,
se oyó sonar muy claro y constantemente
otra voz que decía con qué llanto:
"Ay de la triste y miserable gente
que vivís en la tierra y en los mares,
que desciende el demonio entre vosotros
a daros mil asaltos y pesares".
Y mira que va con tal coraje y rabia
que el tiempo le parece que es muy poco
que Dios le da para venganza y saña,
y que contra el triste hombre enarbola
banderas y saetas penetrantes,
por ser imagen de Dios única y sola.
Y el santo Job a aquesta bestia fiera
la llama Behemot, y que tan ardiente
perseguidor perpetuo hasta la esfera;
y del fiero Behemot dice que tiene
barras de acero en lugar de huesos,
y que en lugar de nervios, los cuales
las tiene de hierro.
El cual es fiero y comedor soberbio,
que los montes no hacen sino criar sus hierbas
para tragar gustoso en este abismo;
y que bebe tanto que se bebe un río
y que tiene esperanza de tragarse
el Jordán caudaloso con su brío.
Y de Leviatán nos dice aquel texto santo
que su cuerpo espantable es un tejido
y arnés de escamas duras y de espanto,
y que de su estornudo furibundo
salen centellas, tiros fulminados,
con que inficiona y daña a todo el mundo.
Y de aquellos fieros ojos encendidos
dice que del amanecer salen sus rayos,
con que encandila y ciega a los nacidos.
Sale Lucifer.
y de la boca mil hachas ardiendo
saca y al rededor de aquellos dientes
todo es espanto, admiración poniendo;
de sus narices sale humo obscuro,
y que su aliento enciende los carbones
más fríos, ¡ay, Dios! ¿quién está seguro?
Su dureza se opone al pedernal ardiente
o al yunque de las fraguas de Vulcano.
¡Ay, dolor de la triste y pobre gente!
Dice, pues, que la lanza, y no se teme,
más que la paja, ni del duro hierro
la maza más pesada; llora y teme.
Hace hervir a los abismos hondos,
y, bullendo la mar como caldera,
de espuma la corona, altos y fondos.
En fin, no hay fuerza en la tierra triste
que con la suya fiera se compare.
¿Y quién a este dragón siempre resiste?
¡Oh, Virgen Jesús María soberana!
de aquella bestia fiera tú me libra,
pues de esa clara fuente mi bien mana.
¡Duelete de mi gran desventura!
¡Ay, alma mía triste, y naufragio
que nos ha sucedido, y qué amargura!
Ya casi es medianoche y suena ruido.
¿Quién a tal hora viene a aqueste templo?
Mas Lucifer malvado es el que ha venido.
¡Ay, Dios! ¿Y qué haré? ¡Desventura [ilegible] !
¿Qué tienes de hacer, sino de un golpe
acabar como un vil desesperado?
Y no busques más remedio,
ni trates de salvar,
que aunque te partas por medio
conmigo has de ir a morar.
Yo quiero desengañarte
que, aunque llores los extraños
de aquestos años extraños,
es imposible escaparte.
¿Cómo te quieres salvar?
Quien por el hombre murió
me tiene de perdonar.
Murió por quien le negó.
Y por los que quieren valerse
de su pasión santa y pura.
Vase Lucifer y prosigue Teófilo.
Murió por toda criatura;
eso después podrá verse.
Yo te aconsejo a lo menos,
si quieres andar discreto,
que te quites de este aprieto,
porque en eso haces menos;
cuarenta días ha que estás
martirizando tu cuerpo, y contemplo
que no tienes ahora más
que cuando viniste al templo.
Pero, ¿para qué me canso,
si yo te tengo seguro?
Que yo asisto al tiempo escuro;
no has de hallar a Dios manso.
¿Hasta cuándo, princesa esclarecida,
aquesta cruel congoja de la muerte
me tiene de apretar? ¡Ay, triste suerte!
que temo que mi alma es ya perdida.
Resucítala en gracia y a la vida,
emperatriz santísima, y advierte
que tu valor magnánimo es tan fuerte
cuanto tu gran bondad está crecida.
No desprecies, señora, los gemidos
de aqueste pecador que por tu medio
pretende ser de hoy de los escogidos;
y pues que eres la Virgen del remedio,
remedio pido para los crecidos
pecados, y perdón; ponte ya en medio.
Suena música y aparece la Virgen con mucha majestad, con su corona imperial y su cetro de oro, por el aire en una nube hasta llegar adonde está Teófilo
Hombre, ¿por qué tan loca y atrevidamente
me das molestia y importunas tanto?
Pidiéndome favor si tú negaste
a mi hijo y mi Dios, di, con qué cara
le rogaré perdone tan gran culpa.
Con qué ojos miraré yo en favor tuyo
a la majestad sagrada que negaste.
¿En qué grado piensas hombre que yo siento
que a mi hijo y mi Dios sea ofendido?
Mucho lo siento, que cualquier otros pecados
que cometen los hombres fácilmente,
si con dolor y pena de lo hecho
ocurren a mí, tan piadosa, me piden
favor, yo los amparo y favorezco,
alcanzando perdón del soberano
hijo de mi alma pura y Dios eterno.
Mas quien se atreve a hacer tal insolencia
y una tan grave maldad como tú hiciste
mucho me ofende, y con dificultad su inmensa
majestad templaré, porque fue grande
la ofensa cometida.
Fue muy grande.
Y bien veo, señora mía muy bendita,
y esperanza del linaje humano,
que fue gravísima y atroz mi ofensa
contra tu hijo inmenso, omnipotente,
y contra tu pureza sacrosanta.
Mas hallo mil ejemplos que me animan
y todos en el alma me lastiman.
Comienza a declararlos, porque quiero
ser hoy tu juez piadoso y no severo.
Sé que muchos santos han sido perdonados
por medio de tu bondad y fortaleza,
y por su confesión y pena grande.
Si en los ojos de Dios la penitencia
no valiera, señora santa y pura,
di, ¿cómo se salvarán los de Nínive?
¿O Raab meretriz, cómo se salvara?
Y David que era santo y gran profeta,
rey con corona y cetro en su mano,
cayó en grave adulterio y homicidio,
y por su penitencia a la privanza
de Dios volvió de nuevo, como antes
profetizó en su gracia santa y pura.
Y Pedro, príncipe de los apóstoles,
columna de la iglesia fuerte y alta,
que recibió de Cristo tal grandeza,
que le entregó las llaves de los cielos,
no una sino dos y tres veces nególe,
al fin lloró su culpa, alcanzó gloria,
perdonándole Cristo y entregándole
el rebaño de ovejas y su iglesia,
siendo cabeza de ella muy insigne.
Sin penitencia como al publicano,
después de muchos robos le hicieron
evangelista; y al gran San Pablo apóstol,
y de perseguidor le hizo puro
y vaso de elección de gran doctrina.
Cipriano fue mago y tenía dado
al demonio su alma sin remedio
y usando sus encantos y hechizos
partió por medio mil hembras preñadas,
y por santa Justina advertido
vino a hacer penitencia de sus culpas
y vino a ser del cielo participante
y lustre del martirio
en compañía de la misma santa.
Por lo cual yo, miserable, confiado
con tantos ejemplos llego a tu presencia
para que esa tu voz hoy me remedie
y me alcance el perdón de mis pecados,
de Jesús [ilegible] .
Con su sangre sean borrados.
Confiesa, pues, que soy la verdadera
madre de Jesucristo, a quien negaste,
y que él es Hijo de Dios verdadero
y que ha de juzgar muertos y vivos,
y yo le rogaré que te reciba
a aqueste gran dolor y penitencia,
a aquesta humildad y esa paciencia.
¿Cómo, Señora mía, si no me guías
y das esfuerzo, osaré yo, indigno
y miserable, abrir mis labios sucios
con que negué a tu Hijo, Dios inmenso,
a pedirle clemencia de mis culpas?
Y no solo le negué y dejé [ilegible]
sino por un escrito que dejé en su mano
de aquel perverso, horrendo tirano.
No tengas pena, llega confiado,
y pídele perdón de tu pecado.
Confiesa luego al punto la fe santa
que negaste, y confiesa mi pureza,
que al serafín más alto se adelanta.
humilde y llorando
Adoro y glorifico a Jesucristo,
y creo que fue muerto y sepultado,
y fue al tercero día resucitado,
haciendo divina unión y un puro misto.
Y creo que [ilegible] del malquisto
cuando estaba en la cruz recién clavado,
y creo que a los infiernos fue abajado,
y que sacó a los padres este Cristo.
Pero ahora a vos, Virgen soberana,
os quiero confesar, y así confieso
que de vos Jesucristo carne humana
tomó, sin mancha alguna o contrapeso,
y que toda pureza de vos mana.
Pues a Jesucristo, a quien confieso,
Desaparécese la Virgen y prosiga Teófilo en pie.
pues al bautismo santo ve teniendo
respeto, y a la fe que has confesado,
al divino Hijo, Señor, pues te ha dado
hoy aquesta penitencia que has tenido.
Pues desde luego al punto entiendo
en tu negocio así he confiado
y pide a aquella llaga del costado
que remedió allí tus culpas le puniendo,
que con la sangre santa que ha vertido
al humano linaje ha rescatado
si no es que se ha perdido o algún perdido
que nunca a su bondad ha sido negado
que honrando el pecador de alma un gemido
su sangre se refresca a su llamado.
Paloma serena y mansa,
que vas a rogar por mí,
vuelve a remediarme aquí
si mi maldad no te cansa.
Pero de día claro es ya,
a las doce de la noche
la Virgen vino en su coche,
mucho ánimo tengo ya.
Y quiero con mi penitencia
adelante proseguir,
por la Virgen pienso ir
a Cristo suma excelencia.
Éntrase, y sale el Hechicero, solo
¡Qué novedad es esta, y desconsuelo!
que el bravo Lucifer hoy me ha contado
que Teófilo se quiere alzar del suelo,
habiendo al gran Jesús menospreciado,
pues ya no puede verse allá en el cielo
que de Dios y su madre ha renegado;
de qué sirve ahora andar con novedades
si lo que digo son puras verdades.
Yo fui testigo de su grande ofensa,
ante mí renegó, y halló la carta,
firmándola, y diciendo: "De la inmensa
bondad de Jesucristo, de esta me aparto".
Yo no sé cómo el salvarse piensa,
que tiene Lucifer justicia harta,
y allí considero yo al triste en el infierno,
y a mí junto con él para in eterno.
Éntrase, y salen el Obispo y Celidón, y Lesio, y Gonzalo, siempre con media sotanilla.
Para el domingo que viene
aderezad el recado,
que estoy muy determinado
de decir misa solene
delante todo el senado.
Harase como lo mandáis,
todo estará apercibido.
Entra Eutiquiano
Aquesto que habéis oído
haréis.
¡Oh, mísero e infortunado!
¿Cómo vienes?
Sin sentido.
¿De qué suerte?
Estame atento,
oirás una novedad.
Pues dila con brevedad.
Si no me falta talento
la contaré con verdad.
Pues cuente, y mire por cierto
que hay quien busca las razones,
ochenta mil objeciones,
y fuerte caso es de muerte,
verse uno entre dos ladrones.
Señala a Lesio, y a Celidón
En el templo de la Virgen
queda Teófilo el santo
haciendo cruel penitencia,
y tal, que espanta el contarlo,
y postrado por el suelo,
y con rigor y quebranto
con sus manos se lastima,
con un muy profundo llanto.
Con gemidos, y sollozos,
está perdón demandando
a Dios, por la intercesión
de la Virgen, que es su amparo;
y púdelo bien escuchar,
y ansí lo estuve escuchando,
porque al templo fui a rezar.
ado le hallé llorando
y oí sus grandes gemidos,
y poco a poco llegando,
llegué y vile, como digo,
caído en tierra y suspirando.
Nunca con tal contrición,
cuanto ha que le sirvo y trato,
le he visto ni pienso ver,
y de lo visto me espanto;
y más de cuarenta días
que duerme en el templo santo,
haciendo mil penitencias
que admiran y ponen pasmo.
Cuando su cuerpo y su cuello
con una soga de esparto
lo ciñe, por dar afrenta,
y una cadena arrastrando.
Ceniza en cabeza y rostro
se había espolvorizado,
que un espectáculo horrible
anuncia aún solo el pensallo.
¡Triste de mí! ¿Y qué ha de hacer
un hombre para ser santo?
¡Qué acuitado queda ya,
con qué sudor y trabajo!
Muchos días ha que falto
y yo me quedo espantado.
Con aqueste cuidado dél,
sin duda Dios lo ha ordenado.
A verle pienso partir.
¿Has de ir solo?
Allí a un lado
os podréis quedar vosotros.
Quiero respetar a un santo.
Vamos ya, que es menester
tomar ejemplo dél todos;
adviertan, míseros viejos,
que os ha de llevar los diablos.
Y no hagáis caso deste necio,
antes es un gran bellaco.
A lo menos sé lo que digo,
y verdad que mi intención no es burlada.
Éntranse todos y sale Teófilo, penitente.
De rodillas
Y tres días ha que mi señora
está rogando por mí,
y a estas horas vino aquí
aquella divina aurora.
Las doce pienso que son
de la noche; quiero hacer
oración, que en el poder
de Dios espero perdón.
Y pues que la Virgen pura
es mi amparo y mi remedio,
siempre aspiro por su medio
librarme de la escurura.
Estrella y cándido lirio,
escala sacra del cielo,
patrona del cielo e imperio,
remedio desde el suelo,
ilustración del martirio.
Huerto de Jesús sagrado,
ciprés, oliva, espejo,
limpio armiño no manchado,
carmesina y fiel paloma,
sin corrupción de pecado,
y de aguas vivas fuente clara.
espejo limpio y sin mancha
estrella de la mar ancha
y de Aarón la recta vara
que hoy al pecador ensancha
paloma gallarda hermosa
cedro y Líbano empinado
memoria que a Dios ha dado
una fuerza milagrosa
contra el mundo del pecado
y para decir de vos
lo más con que os puedo honrar
es que sois madre de Dios
con que os vuelvo a confesar
pues madre de Dios sagrada
pues que sois mi amparo y medio
acudid ahora al remedio
de aqueste hombre que os enfada
que aspira a un todo en tal medio
Suena música y aparece la Virgen muy contenta
Hombre de Dios, ya mi Hijo
aceptó tu penitencia
aunque el diablo en competencia
tiene de andar muy prolijo
menester tienes paciencia
tus lágrimas y oración
gemidos y penitencia
por mi santa intercesión
son de la suma excelencia
recibidos, fiel varón
procura con gran concordia
lo que te queda de vida
vivir con grande medida
pues ves que mi misericordia
lleva tu alma perdida
Por cierto, señora mía
como lo mandas lo haré
y después de Dios pondré
en ti la esperanza mía
y en todo te seguiré
y confiado en tu amparo
y auxilio no me faltará
en lo que he dicho que haré
que cuesta el desterrar caro
¡ay de mí, y cómo os renegué!
Ya al fin sé por experiencia
que los que a ti nos llegamos
remedio sin tu presencia
por lo cual gracias te demos
oh mar grande de clemencia
quien jamás desfavoreció
de ti, reina celestial
que su tormento y su mal
contigo no se acabó
a pesar de Belial
y así, humilde, te suplico
que de Lucifer malvado
de quien hoy me has rescatado
te pido un tesoro rico
que es la escritura que ha quitado
y como en ella me ve
a ese valor soberano
si no la veo en mi mano
con gran angustia estaré
temiendo a aquel cruel tirano
Persevera en la oración
válete de mi rosario
Desaparece la Virgen con música y prosigue Teófilo
Desapareció el erario,
donde está mi corazón,
verdugo de mi adversario.
Emperatriz soberana,
a que me ha de mediar,
tu rosario ha de esperar,
pues que de él tanto dimana;
sus fuentes me han de ayudar,
al agente.
Mortales que habitáis en este suelo,
si buscáis el remedio a los pecados
y queréis del libro sean borrados,
que escritos están, escritos en el cielo,
pedid a la Virgen que os levante en vuelo
al hijo, con los bienaventurados,
que por ella han de ser hoy perdonados,
si os presta su clemencia el santo celo;
mira que él os tiene escogidos,
y un tanto monta de virtud suprema,
y entre todas la más pura criatura
es amparo fiel de compungidos;
por ella pienso yo romper la nema
y el sello he de arrancar de mi escritura.
Entrase y salen el emperador Cosroes y dos caballeros de acompañamiento.
Vuestra Alteza al opuesto ha aflojado,
que si a mis bravos vencieron, aquí quedo,
su valor y grandeza firme y fijo,
yo vengaré tu agravio y la deshonra
del valiente Membrón, que la fortuna
a veces suele restituir la honra.
Tarde se muda el que una vez abajo,
con quien toma ojeriza a alzar le vuelve,
en vano el abatido allí trabaja.
Señor esclarecido, vivo eres,
vibra la espada en la temida mano,
y de cobrar tu honor no desesperes.
Haz gente al punto, que Tiniano muera,
atemorizad el mundo con tu rostro,
tiemble de tu mano imperio de tu esfuerzo.
¡Ah Membrón desdichado, infeliz hombre,
que esclavo mío afrentosas padeces,
pena me da de oír mentar tu nombre!
¿Qué gente murió de la nuestra?
Muy grande cantidad, no lo preguntes.
Dará pena a la grandeza vuestra.
Pues Justiniano advierta que no tiene
de quedar glorioso en tanto gusto,
yo haré que su victoria se enfrene;
mi poder juntaré y de una vez quiero
darle muerte o morir, y al [ilegible]
a la lid, al que el galo está más fiero,
aunque fue la derrota tan extraña
y tanta la matanza en nuestra gente,
no por eso se aplaca mi gran saña.
Y un invicto emperador y rey famoso
destruye tu enemigo a Membrón bravo,
pues te conoce el mundo por furioso.
Pon en campaña tu poder supremo,
tiemble de tu grandeza el orbe o globo,
en vista de tu poder con grande extremo.
Alto, a consejo llame en mi palacio,
a consejo de guerra, las trompetas
se toquen a gran priesa y sin espacio.
Tocan trompetas y entran todos, y sale Lucifer y el Hechicero.
¿Y qué la Escritura pretende?
Ahora con tantas verás
agrada en esas quimeras.
Yo entiendo que no se entiende.
Antes se entiende de verás.
Que la madre se corre
con el hijo y de tal suerte
que en todo traza su muerte,
y él por la oración se acorre
con ellos que es muro fuerte.
¡Mentiras, locuras es,
y te iré comiendo el sebo
de las manos!
Ya lo ves,
en gran posesión está,
grande mi desdicha es.
Como si ahora tú quisieses
dejar esa vana edad
y huir de mi calidad
y al bando de ellos te fueses.
No haré tal, no de verdad.
No lo puedes tú hacer,
que a mí mil veces me has dado
y esa alma has entregado,
y todo tu gran saber
yo solo te lo he enseñado.
Pero eso fue ya y se
está, ya muy adelante,
ya en penitencia es gigante,
la madre le muestra amor
y el hijo ya no es diamante,
y dos veces le he visto yo
con María a mi despecho,
y él en lágrimas deshecho,
a su hijo ha confesado
y a mí me dejó deshecho.
Pero primero que saque
la Escritura de mis uñas
ha de meter mil cuñas.
¡Qué día mísero bajé!
¡Ay traidor, cómo la empuñas!
Y ¡ay de mí!, ¿y qué ha de ser?
No tuve jamás temor
al infierno, con horror,
sino esta noche, que a ver
bajé su pena y terror.
Y vime en un profundo llanto,
en el profundo, ¡ay dolor!,
adonde con grande temor
vi de un mundo no pequeño
adonde todo era rigor.
Y el suelo de mil serpientes
y víboras esmaltado,
y en un lugar apartado
mil tormentos diferentes.
Y yo de todo espantado
preguntele al compañero
que a aquel lugar me bajó
por un angosto andero,
es este adonde bajó
Lucifer, el lugar fiero.
Y díjome: "este es
el infierno, abre los ojos,
y este tormento que ves
comienza a tener despojos
de uno que a Dios desprecia".
Y para quién es el tormento...
tan excesivo y cruel
se guarda, dijo, contento,
para un hechicero infiel
que es de maldad un portento;
y para un que engañó
a Teófilo de tal suerte,
que le pretendía la muerte,
y al fin él le derribó,
siendo una columna fuerte.
Albencayque el maldito
se llama aqueste traidor,
y nigromántico, y horror
de todo el ancho distrito,
a quien dio Dios su rigor.
Vi una caldera de pez
hirviendo en llamas voraces,
y en ellos vi muchas haces,
dando gritos, y otra vez
dijo: "Mira lo que haces,
que para ti este lugar
está aparejado y presto".
Yo, congojoso y molesto,
me quise de allí apartar;
dijéronme: "Mira esto".
Y vi de un horno terrible,
con llamas oscuras, verdes
y azules, porque te acuerdes
que venir aquí es posible,
¿sientes mal de descreer?
y asiéndome de la mano,
me guió por otro sendero,
y vi, ¡oh, Dios soberano!,
que de congoja me muero:
cosas vi de que no hay
hombre que contarlas pueda;
con un miserable ¡ay!
andaban en una rueda
de navajas, diciendo: "¡ay!"
Y infinitos hombres juntos,
y tan soberbios aullidos
que atronaban los oídos,
los cuales eran difuntos
y estaban allí oprimidos,
y para mientras Dios lo fuere,
decía uno: "Aquí estaremos
haciendo grandes extremos,
y aquí ninguno se muere,
aunque aquesto padecemos".
¡Ay de mí!, y qué mil de cosas,
¿qué será cuando yo esté
en lances tan congojosos?
Pero, ¿a quién me quejaré,
que son ciertas y forzosas?
¿Qué estás hablando entre dientes?
Paréceme que estás triste.
Pues, ¿en qué lo conociste?
Sé más que los descendientes
de Adán, mi saber te enviste.
Villano sucio, ¿qué intentas?
¿Piensas que no te he entendido?
Ahora estás arrepentido,
tus miserias acrecientas,
muy tarde te has conocido,
y para desengañarte
te quiero ahora advertir
que aunque Dios quiera librarte,
en dejando de vivir,
pienso conmigo llevarte.
... pero tú, en cuerpo y en alma,
piensa que irás al infierno.
Juro a Dios eterno,
como mi alma está en calma,
ya eres de aquel lago averno.
Y porque comiences luego
a padecer con rigor,
y a gustar mi angustia y fuego,
quiero mostrarte el señor
que sirves con tal sosiego.
Ahora verás mi figura,
que es la que traigo aprestada.
Entrase Lucifer y al entrar se le va de encuentro una tramoya, y la hace dar una vuelta de presto, y aparece una figura de un demonio muy feo, con un cohete ardiendo en la boca, que al acabar de un estampido, prosigue luego el Hechicero.
Comienza a temblar.
¡Ay, alma desventurada!
Y, ¿qué será en la hondura,
do tenéis cama y morada?
¡Ay de mí!, ¡y qué gran temblor
que desmiembra mi persona!
¡Qué miedo y qué gran horror!
¿Fue aquel que vide en la corona
del infierno y qué furor?
Y, ¡qué de figuras horribles!,
¡qué de espíritus dañados!,
¡qué voces de desesperados!,
que parecían imposibles
los aullidos desusados.
Y, ¿qué haré, triste, afligido?
No osaré mirar al cielo,
según le tengo ofendido,
y cómo me sufre el suelo,
no lo sé ni lo he entendido.
¡Ay, que tengo gran temor
que me tiene de llevar
Lucifer con gran horror
en cuerpo y alma a fumar,
y no hay quien me dé favor!
Mil veces he renegado,
y de María también;
ya estoy muy desesperado,
mi alma está en gran vaivén,
pues con todo al traste ha dado.
Quiero de mi ángel de guarda
valerme en esta ocasión,
quizá tendrá compasión
de mí la Virgen, que aguarda,
aún malo, y gana perdón.
Entrase, y salen el Obispo y Lesio y Celidón y Gonzalo.
Notable cosa es, por cierto,
ver la penitencia grave,
la que Lesio hace de cierto,
y como es hombre que sabe,
en lo que hace va cierto.
Y en todo el tiempo que ha estado
de la Virgen en su templo,
día ninguno ha celebrado,
y yo en aquesto contemplo
que la humildad lo ha causado.
Y quiere que el Sacramento
se administre y le dé yo;
él va con gran fundamento,
mil cosas me declaró
de Dios con grande talento.
Teófilo es un gran santo.
Es grande de Jesucristo.
Solo a mí me causa espanto
cómo el demonio malquisto
no le persigue.
Ese encanto
él solo lo ha de pasar,
que no puedo yo creer
que el demonio su poder
le deje de molestar,
como lo suele hacer.
Mil historias no leemos
de santos que hasta la muerte
sus combates no sabemos,
y si es dichosa su suerte,
Dios hace por do la vemos.
Y no hay duda sino que habrá
el demonio perseguido
a este varón escogido,
aunque ahora en secreto está,
mas todo ha de ser sabido.
Y aderezad el recado,
que quiero sacrificar,
pues la palabra he apostado
y a Teófilo comulgar
delante todo el senado;
dos días faltan solamente.
Alto, luego a aderezar
el recado diligente,
Gonzalo.
Quiero callar,
por ahora, señor presidente,
mande allá a su criado Taparte,
el pelonazo avariento,
que al mundo tiene enfadado.
Siempre sois de mal contento.
Vamos, y tened cuidado.
Entranse y salen el Ángel y Lucifer riñendo con sus espadas, Lucifer saca la escritura en la mano.
Suelta, vil, esa escritura,
que Jesucristo lo manda.
Esa es injusta demanda,
mucho este trance me apura.
¿No ves que al mando de Dios
no hay resistencia ninguna?
Veo mi siniestra fortuna,
y agravio que me hace Dios,
y cómo me manda quitar
la escritura que me hizo
Teófilo, si él se hizo
mi esclavo.
Sin replicar,
luego que has de hacer
lo que Dios te manda aquí.
Qué tal burla hace de mí,
la causa quiero saber,
porque esta es gran injusticia.
En Dios no puede haber.
Pues eso quiero saber.
Dale.
Muy crecida es tu malicia,
y pues tan rebelde estás,
y no te quieres rendir,
toma, traidor.
Déjame ir,
ves ahí la carta que mostrás,
que del ruego y mayor
es tu fuerza y tu poder,
que de Luzbel el saber.
Entrase Lucifer huyendo y déjale la escritura al Ángel.
Huye, demonio mayor.
quiero a la madre de Dios
dar la carta porque luego
a Teófilo dé sosiego
que es hombre a quien ama Dios.
Gracias doy a Jesucristo
y de la vil servidumbre
de Belial, y en la cumbre
de el Señor ya hecho un misto.
Éntrase el Ángel y sale Teófilo con un rosario grande de penitencia.
de rodillas
Hermosa escala que al cielo
con tan santos escalones
alzas al hombre de el suelo,
y con esas peticiones
le pones en alto vuelo.
Cuentos que vienen a cuento
del hombre que ha de dar cuenta
del cuento de la tormenta
de los pecados sin cuento
que nos ponen en afrenta.
Rosario que arroba el alma
de el que de vos se remedió,
rosa injerta en verde palma
que entre Dios y el hombre medió
y sale su alma de calma.
Refulgente y clara luz
por do caminan al cielo
los hombres que en este suelo
con vos abrazan la cruz
de adonde toman consuelo.
Por vos pienso las criaturas
ver libre, y libre por vos
mi alma en quietud segura,
que en mi abono habláis a Dios
con su madre Virgen pura.
Porque a la Virgen María
se habla en este memorial
y ella nos libra de mal
como tan santa y tan pía
a pesar de Belial.
Y en ella estoy confiado
que se me ha de mostrar madre
y apadrinar con el Padre
y con el Hijo sagrado,
aunque más Lucifer ladre.
Y hoy hace justos tres días
que la Virgen se partió
a allí donde se requirió
mi escritura; espero yo
como la vista Tobías.
Quiero al Espíritu Santo
invocar con devoción,
haciendo humilde oración
que ahuyenta con gran espanto
y da al alma perfección.
¡Oh, Espíritu santísimo,
amor y unión del Padre sempiterno,
y de el Hijo bonísimo,
consolador que libras de el infierno,
desciende sobre un triste,
pues el resucitarme a bien tuviste.
Alumbra, ¡oh, consagrado!,
con esa refulgencia tuya y pura
el lugar apartado
y más hondo de esta vil criatura,
un tiempo con gran precio
y depravada por mí quedó sin precio.
Y a mi sequedad venga
la preciosísima agua consagrada
ya que su amor mantenga
a aquesta alma triste y lastimada,
y el interior hombre
renazca en esa gracia con tu nombre.
Con la penetrante
saeta de tu amor, puro y divino,
penetra este diamante
y haz con ella un toque de oro fino,
y enciende a aqueste helado
corazón con tus llamas abrasado.
Y luego mis secretos
escudriña, Señor, de aqueste nido,
dejando más perfectos
los sentidos y en ti con más cabida;
quedando ya iluminados,
y en aquesta excelencia examinados,
y embriaga en el arroyo
manso y suave de tu fiel deleite
con un suave apoyo
el alma, que sedienta a tu corriente
está la boca abierta,
pretendiendo de ser dichosa puerta.
Júzgame, pues, diferenciando
mi causa de la gente que no es buena,
y hazme que yo obrando
suba de hoy al punto de por buena,
mansiones disponiendo
en mi morada, que te está temiendo.
¡Oh bienaventurado,
oh dichoso sin cuento y muy dichoso,
aquel que te ha hospedado
y ha merecido ser tan venturoso,
que del Padre y del Hijo
será aposentador perfecto y fijo!
Ven, Consolador benigno,
del alma adolecida y lastimada,
portento divino,
ven, la oportunidad tan deseada;
pues ya soy, Jesús mío,
ven, oh purificador de los males míos.
Tú, serena y pía
paloma mansa sin pecado alguno,
purísima María,
acude en este tiempo, hoy oportuno,
que la [ilegible] esperanza,
pues ya mi Juez Jesús no es tan severo.
Y más, ¡ay!, que en mi persona
siento un fuego suave y soberano.
El cielo santo entona
el canto que me viene de su mano.
Las jerarquías cantan,
y yo durmiendo escucho cual discantan.
Quédese dormido, suena música, aparece la Virgen con la escritura en la mano, vendrán dos ángeles, si pudieran, con ella de acompañamiento.
Teófilo querido, hijo,
ves aquella tu carta,
de aquel malvado te aparta,
pues que te quiere mi Hijo,
y con la victoria salimos;
con penitencia llorar,
que es la que puede acabar
con Dios aquesto querimos,
y pensó el falso Satanás
que había ganado la palma,
y fue del cuerpo nomás,
que no la ganó del alma.
Salióle en blanco la firma,
y el sello se le quebró,
que lo que entonces obró
él mismo nos desfirma.
La firma no quedó firme,
pues el golpe de una cuenta
frecuentado fue más firme
con la penitencia envuelta.
Goza, Teófilo, sagrada,
con esta gran victoria,
espera presto la gloria
y vive en Dios confiado.
Tocan música y deja caer la Virgen la escritura sobre el pecho de Teófilo y desaparece la Virgen. Despierta Teófilo.
Soberana Virgen bella,
mansa paloma y hermosa,
del sacro espíritu esposa
que mis males atropella,
madre del sacro cordero,
como desapareciste,
la escritura que trujiste
¿no es esta, oh Dios verdadero?
¡Oh maravillas de Dios!
La Virgen me dio la carta,
que cual otra santa Marta
cuida de la honra de Dios.
Y no puedo creer que te veo,
carta que a Dios me quitaba,
y de hermoso me hacías feo,
y al alma atemorizaba;
y en siete letras tan solo
confirmo las de mi...
que son del Océano Apolo
que cuando menos son...
A Dios y a la Virgen pura
se debe la gloria dar
de aquesta grande ventura
que hoy...
¡Oh papel que del consuelo
y angustia a este pecho has dado!
Tan blando estoy y turbado
en ver que bajas del cielo.
Y qué gran diferencia ha habido
en las manos que has andado:
las de la Virgen han sido,
y otras de Luzbel malvado;
y en el infierno y el cielo
has estado, y en mi mano
te tengo, caso inhumano,
cual nunca se vio en el suelo.
Por suyo Luzbel me tuvo
atado con esta soga,
mas la Virgen me sostuvo
y a él solamente ahoga.
Y aunque soga de papel,
tan gruesa era y tan fuerte,
que tuvo cierto Luzbel
el darme con ella muerte.
Pero ya el bello Faetón...
ausentada la obscura sombra
y es de día en conclusión,
que el cielo muestra su asombro.
Quiero al obispo acudir
y confesar lo que pasa,
que vendrá, a mi parecer,
a la iglesia de su casa;
confesarme con él,
y al pueblo leerá esta carta,
y verán mi pecho infiel,
que un tiempo de Dios se aparta.
Entrase y da fin la segunda jornada.
Jornada tercera de el levantamiento de el ilustre Teófilo
Tocan a marchar y sale Cosroes, rey de Persia, con bastón y cuatro caballeros con él.
¡Qué bien me suenan las cajas,
el pífaro a mis oídos!
Recrea ya mis sentidos,
no es música de las bajas,
sino grave y caudalosos.
Y del ocio y del pasatiempo,
no hay corneta sonorosa
como la trompa animosa,
ni gasto mejor el tiempo
que entre gente belicosa;
un ver tremolar banderas
al vendaval entregadas,
un ver espesas hileras,
un ver haces ordenadas,
cual relucientes esferas.
Y me causan mayor contento
que la caza ni el truhán;
aquí se aumenta el talento,
y cuando mayor afán,
es mayor mi sufrimiento;
y qué mayor gusto que ver
mil caballos ensillados
bufar, relinchar, correr,
y sus dueños bien armados
que quieren acometer.
Y un Alejandro segundo
tenemos en tu grandeza.
Haz, señor, temblar el mundo.
Ese tu tan bravo pecho
sea en campaña o mar profundo.
Y muera el vil Justiniano,
tiemble el romano poder
de aquesa potente mano.
Presto lo tienes de ver.
¡Oh, qué valor soberano!
Y doscientos mil hombres tienes
en campaña para dar
a Justiniano pesar,
si de él clemencia no tienes.
De él me codicio vengar,
y luego al momento partamos,
que estoy con tan gran rabia
que este tiempo que tardamos
me parece confusión
que me engaña. Alto, vamos.
Entra un paje.
Un soldado está a la puerta
que quiere hablarte, señor.
Vase el paje.
Pues que la tienes abierta,
dile que entre, que temor
no siento, ni estado asienta.
Y veamos qué novedad
tenemos, que yo seguro
quedo aún en la ciudad;
es mi pecho fuerte muro,
y grande mi calidad.
Entra el soldado.
Dame aquesos pies reales.
¿Quién eres?
Soy un soldado.
¿Qué nuevas traes?
De tus males,
el mundo se va alterando.
Valor tienes para todos,
mil veces emperador
seas del mundo.
Sabrás, supremo Cosrroes,
rey de Persia, que del mundo
a pesar de los malvados,
que los asirios malvados,
mesopotamios, capadocios,
vienen sobre ti con furia
y quieren ser tus verdugos,
y para acortar vuestras carnes
vienen más de cien mil turcos,
con otros muchos amigos
que pagan paria y tributos;
gran número de flecheros,
y envés del campo robustos,
con largos fierros tostados,
armados de cueros duros,
imitan los marroquines
otra escuadra en un confuso
de mancebos que con hondas
envían pedernales duros.
y cueras de ante barreadas
con otros mil cueros crudos,
que son de mayor defensa
que el acero de los tulios.
Y no pases más adelante,
que por los dioses te juro
de poner dentro en dos horas
a ese en quien traidor procuro
y toca a marchar, que en viniendo
el aurora a aquestos brutos
no perdono, a Justiniano,
porque me ha ofendido mucho;
y de [ilegible] caballeros.
Guerra, señor, que del mundo
merecías que lo fueses.
Guerra, y queden confusos
y tus enemigos, y tú
con victoria y sin segundo.
¡Viva el valiente Cosrroes!
¡Viva el famoso Nabuco,
y viva el gran Gedeón!
¡Muera Justiniano al punto!
Toca a marchar, camina,
que soy [ilegible] .
Tocan cajas a marchar, éntranse todos y salen Gonzalo y Celidón con el báculo y recado.
Da priesa, Gonzalillo,
que el obispo está en la iglesia
y estás muy descuidadillo,
que ansí no me tratan. ¡Pesia
al hígado del ladrillo!
Vendimieme un bozalillo,
siendo yo hombre y tan honrado,
que me respeten es dado.
Alto, pues, vamos de aquí,
que está ya todo aprestado,
y el gran Teófilo está ya
en nuestra iglesia mayor,
con el obispo y señor,
que quiere hallarse allá
en misa de tanto honor.
Y todo el senado está junto,
y todos los ministriles
están ya con sus atriles.
Pues aún no está todo junto,
pues falto yo entre los miles.
Y solo las mitras faltan
y el báculo pastoral
que tú llevas.
Pesia tal,
por Dios que pienso que cantan.
Y cantarán por tu mal,
y porque han de venir
por la tardanza.
Yo sé
que con tiempo llegaré,
señor cara de albañir.
Mira que me enojaré.
Pues tendrá el señor licenciado
dos males que remediar.
uno en haberse enojado
y otro en se desenojar.
Ya casi estoy enfadado.
Y enfadado, y ¿qué tenemos
por eso? Vos, ¡vive Dios!,
que el pastor que aquí vemos
si me enoja, entre los dos
meta la res y haga extremos.
Y ese es necio, que es mejor
llevarle por bien, que es loco.
Hijo, vete poco a poco
que todo aquesto es amor.
Y vamos.
Ya me provocó
a ir por ese camino,
pero por mal, yo soy malo.
Conmigo él, el pan y el palo;
no ha de haber más pan y vino.
Verás como reniega.
Éntranse, y salen un paje y un repostero del emperador enojados.
Y alto, a aderezar recado,
que quiere el emperador
partirse luego.
Señor,
no sea tan bien mandado.
Yo haré lo que he de hacer
y lo que a mi oficio toca.
Désele un punto en la boca,
que lo tiene menester.
Y agraviase porque digo
lo que le importa hacer.
¿Quién le mete en eso, amigo?
Ya he dicho lo que he de hacer.
Y aquestos pajes pobretos,
como andan cuelliestirados,
quieren mandar y son mandados,
y más que esclavos sujetos.
Vosotros sois los que menos
valéis y menos mandáis.
Mucho os desvergonzáis
siendo el más vil y el más menos.
No es honra madrugar
con vos, y ansí no os quiero
responderos, majadero.
Más que le dé la landre.
Y aguarde un poco, vos, que...
Al fin no me oye el perro,
su revieja y pelada merced.
Y hora quiero ordenar
de aderezar de mañana
la recámara, que a donde
habemos de caminar.
Éntranse y sale Lucifer por una puerta y el ángel por otra.
¿A dónde vas, obstinado?
Y vos, que por obstinar,
estáis con tanto hablar,
¿a dónde vais determinado?
Yo pregunto.
Y yo a la mar.
¿Y qué más profundo que ella?
Que sois, no debéis de pensar,
porque no formáis querella
de que os hicieron dejar
la escritura, y no a vella.
Y no es ese el primer agravio
que Dios me ha hecho, mas fío
que ya conoce mi brío
y sabe si yo soy sabio
y fuerte en el reynomío.
¿Y piensas que el hechicero
que no se te ha de escapar?
No me mates, déjale estar,
que casi de rabia muero
si la pudiera pasar.
Y ya yo he metido cizaña
a que le prendan, que quiero
que muera y luego con maña
le llevaré al horno fiero
ado vengaré mi saña.
Y tanto me apretarás
y me pondrás en tal calma
que si voy en cuerpo y alma
me le he de llevar.
No harás,
que aún no es muy cierta tu palma,
que sin licencia de Dios
tú no le puedes llevar.
Pues a mí me ha de quitar,
no hará tal Dios si es Dios
ni de tal se ha de hablar,
que a mil veces renegado,
que en las barbas y cabellos
tiene pelos el malvado.
Dios que cuenta el menor de ellos
sabe si es predestinado.
Y yo sé que está precito,
que sus obras me lo cuentan.
No hay quien sepa si está escrito
en el libro do se cuentan
los de la vida. Maldito,
el más alto serafín
no lo sabe, solo Dios.
¿Y sabéislo vos?
No, que soy criatura en fin.
Y yo en fin soy sin fin,
y quiero no gastar razones
e ir luego a hacer le prendan
y muera el vil en mi poder.
Mira, rey, a lo que te opones.
Vase el demonio.
Casi al infierno va a padecer.
Yo quiero al santo varón
Teófilo, de Dios querido,
que su santa contrición
más que [ilegible] .
Entrase el ángel y sale el dicho hechicero solo y triste.
¡Ay de mí, triste, afligido!
¡Ay alma triste en fuertes eslabones!
¡Ay corazón perdido,
cómo a la perdición ya te dispones!
¡Ay alma encadenada,
cómo se acerca la infernal morada!
Cual de un sueño pesado
despierto en mil males sumergido,
y hallome ligado
sin Dios, que me crio, que le he perdido,
y he hecho tantos males
que no espero los bienes celestiales.
Dan golpes de dentro.
Dan golpes de otra parte.
Entran el alguacil y todos alabarderos.
pero a un ladrón que al lado
de Jesucristo estaba padeciendo
en un palo colgado,
el cual, de su clemencia se valiendo,
alcanzó en un promiso
un hoy serás conmigo en paraíso.
Y a una Madalena
que ungió los pies de mi Jesús divino,
porque miró con pena
y allí lloró su grande desatino,
los labios consagrados
cantaron el perdón de sus pecados.
Pues un Pablo que, siendo
perseguidor de Dios y de su Iglesia,
y a Esteban persiguiendo,
con un furor violento echando un pesia,
Jesús, que es fuerte muro,
le hizo un vaso cristalino y puro.
Mas, ¿dónde voy cuitado,
tan cargado de ejemplos y de historias?
Que todo esto es pintado
respecto de mi mal, que ya notorias
son mis grandes maldades
y el mundo de mí dice mil verdades.
Virgen soberana,
¿quién se atreviera a pedir remedio
a aquella arca y maná,
por vuestra intercesión y vuestro medio?
Mas, mirá que he negado
mil veces a Jesús crucificado.
Y a vuestra gran pureza
lo mismo he hecho en muchas ocasiones,
y sin tener pereza
aprobaba a los malos y ladrones,
el vicio favoreciendo
y las maldades viles adquiriendo.
Mil hechizos y encantos,
ligando hombres, consumiendo hembras,
que causan espantos,
convirtiendo en víboras culebras
el conyugal de los casados
metiendo mil cizañas y pecados.
Yo hice al varón fuerte
y santo Teófilo que renegase,
y que se diese muerte,
y que la tal carta sellase y firmase,
y yo soy quien más hechizos atroces
ha hecho y tantos cuantos son mis voces.
¿Cómo osaré mirar al cielo?
Dejarme condenar eso es acertado,
y pues me sufre el suelo
quiero llorar mi culpa y gran pecado.
Quizá tendrá clemencia
mi buen Jesús, si hago penitencia.
Mas, ¡ay triste!, ¿qué ruido
siento en mis puertas?, que es lo que me quieren,
con este alarido,
mísero desdichado, ¡ay!, me hieren,
las puertas han quebrado.
Date a prisión, hebreo malvado.
Por cierto, ya sujeto
estoy, la muerte venga, que ya es hora,
pagar quiero el defecto.
¡Tanta maldad en ese pecho mora
que aún engañarnos quieres?
Ya al fin sacado a luz quién eres.
Y asidle con prisión, ¡tenle!,
¿que no has, infame, vil, escarmentado?
Y en la vieja cabeza,
que a tantos hombres buenos ha matado,
¡cómo arderá en las llamas!
No has de ser libre si al infierno llamas.
Llevadme, hijos míos,
que yo la muerte quiero y la merezco.
Que al fin no tienes bríos.
Yo a Jesucristo desde aquí me ofrezco.
¡Por Dios, que no es pequeño consuelo!
Parece que a salvarse ya se aplica.
Pues, ¡alto!, hechicero,
venid, que ya no hay Teófilo que os libre.
Vamos, que yo espero
verme de Lucifer quitado y libre.
Que del alma tengo pena,
que el cuerpo pene y muera enhorabuena.
¡Ay, Jesucristo, mi Dios!
Tener perdón ofrezco dos mil veces
a Dios, y cien perdidas
fueran sin interés y sin dobleces.
Vamos, hijos queridos,
rogad a Dios que escuche mis gemidos.
Vamos, padre, que el cielo
tendrá clemencia de esa grave culpa
y os dará consuelo,
que el dolor de las culpas es disculpa.
¡Doleos, Señor, de mis pecados,
y con aquesta sangre sean borrados!
Métenle preso y salen dos ciudadanos.
Mal hecimos en no estar
hoy en la misa mayor,
porque está allá lo mejor
de Getafe.
Yo tuve que negociar,
y cierto que me ha pesado
de no me hallar allá,
que ganara más que acá,
que perdí do he jugado.
¿Y hubiérades visto en fin
misa de pontifical?
Cierto que me he dicho mal.
Pues ya da aprisa el fin,
y vamos allá paseando,
veréis al obispo ir
a su casa.
Alto, a partir,
y irémosle acompañando.
Entranse y salen Belisario y Membrón y Fustón de camino.
Ya los reyes han comido
y quedan viendo un jardín
por un modo entretenido,
que se van holgando, en fin,
a cumplir lo prometido.
Y nosotros en esta huerta
podemos entretener
la vista y tomar placer.
entre tanto,
con Jesucristo divino.
bien sea cierto,
y más que hermosas frescuras
que de rosas y rosales
casi hacen arquitecturas,
que de fuentes de cristales,
que de alfombras verdes claras.
Por cierto, fuente famosa
es la que presente está.
¡Qué agua tan clara y preciosa!
Pues más preciosa será
cuando te dé vida animosa,
y cuando te has de bautizar;
pues ya estás catequizado
y en la doctrina enseñado.
Cuando acabe de llegar
a Adán, que lo he jurado,
y que quiero el bautismo santo
recibir con devoción
de las manos de aquel santo
Teófilo, fuerte varón,
que el mundo coloca tanto.
Y téngole un notable amor
sin haberle visto, y sé
que en ello no perderé.
¿Sabe de él el emperador?
Ya lo sabe.
Y yo lo sé.
Y diré que mi padrino
ha de ser en esta acción.
Tengo un gusto peregrino.
Y yo grande devoción
Vamos a ver si los reyes
orden dan de caminar.
Los caballos han de herrar.
Dices verdad, que son leyes
que no se pueden dejar.
Entranse todos y sale Teófilo y Eutiquiano.
Hijo querido, a comer
te puedes ir, que yo quiero
quedarme con el lucero
que me ha dado de beber;
por quien de amores muero.
Y aquí con la Virgen pura
en su sagrada capilla,
huelgo de ver la maravilla
que su vista el alma apura
y la deja sin mancilla.
Pues, mi señor, yo también
te quiero hacer compañía
toda la noche y el día.
En eso no haces bien,
deja ya tanta porfía;
que es diferente mi intento
del que piensas, luego puedes
volver acá muy contento.
Así lo haré, aunque excede
en mi gusto un gran tormento.
Y yo voy y ruega por mí,
que al fin, como tan gran santo...
Échele la bendición y baje Eutiquiano
Doy gracias, Señor,
soy espanto
de la caída que di,
Dios se cubra con su manto.
¡Ay, qué gloria, contento y qué alegría
que siento, rey eterno y soberano,
bien se conoce ser de vuestra mano,
y por intercesión de la María!
El veros hoy aquí fue dicha mía,
que os vi patente en gloria, muy ufano,
y yo que he endiosado con mi hermano,
quemando allí la carta injusta y impía.
Y mi rostro, como el sol resplandeciente,
con vuestro amparo santo alumbraba
a vista del gran número de gente.
Milagros vuestros son, ya que se obraba
a vista de Dios es más clemente,
aunque de aquel gran yerro siempre me acordaba.
Entrase y salen los dos ciudadanos
Esta es la plaza mayor,
un milagro pienso he oído.
Pues suena gran rumor.
El pueblo está suspendido.
Aquí viene mucha gente.
Y con muy grande tropel.
No sé qué haya acontecido.
Veamos si hay quien lo cuente.
Entra Eutiquiano
Yo, señor Eutiquiano.
En la iglesia ha sucedido
algo de que es el ruido
de una cosa notable, hermano.
Pues contadlo, por su vida,
que lo deseo saber.
al obispo la entregaba
Si lo queréis entender,
dadme la atención debida.
En la catedral iglesia
de la gran ciudad adana
hoy celebró nuestro obispo
la misa santa y sagrada.
Y al tiempo del evangelio,
Teófilo confesaba,
salió una carta del pecho,
y a su pesar toda labrada
el cual, muy maravillado,
habló al pueblo estas palabras:
«Venid, cristianos, veréis
las maravillas más altas
que se han visto en nuestros tiempos,
porque deis a Dios mil gracias
a la bondad de su grandeza
y su bondad sacrosanta.
Venid, los siervos de Cristo,
veréis que Cristo no ama
la muerte del pecador,
si llora su suerte amarga.
Venid, santos religiosos,
sacerdotes de orden sacra,
veréis qué hace el dolor
y los gemidos del alma.»
Considerad la paciencia
de la majestad sagrada
que admira su gran bondad.
Y diciendo estas palabras
leyó la carta perversa,
la cual estaba sellada
y firmada de Teófilo,
y en sus letras declaraba
cómo reniega de Cristo
y de su madre sagrada,
que el demonio le engañó
con la ponzoña dorada
y de la ramera famosa
que el evangelista trata.
Dolió a Dios de sus culpas,
diole una contrición santa
e hizo grandes penitencias
llorando con grandes ansias,
y por medio de la virgen
su penitencia fue grata
a los ojos de Jesús
y la misma madre santa.
Después que le apareció
dos veces allá en su casa,
le presentó la escritura,
dando a Dios mil alabanzas.
Estuvo cuarenta días
llorando su suerte mala
y ayunando sin cesar,
y aquí el obispo repara
diciendo: «¡Oh, caso de espanto!,
que al gran Moisén le fue dada
la ley escrita en dos piedras
ayunando esta jornada
de otros cuarenta días,
que el cuarenta a Dios agrada;
y ayunando a este tiempo,
le fue su carta librada».
Pidió Teófilo al obispo
que quemase la vil carta
y allí, en presencia de todos,
la quemó, se tornó en nada.
Todos lloraban alegres
dando a Dios mil alabanzas,
e hizo levantar del suelo
a Teófilo, que con cara
amarga y muy vergonzosa
los ojos en tierra clava,
y absolvióle de la culpa
y el pueblo se sosegaba.
Pasó adelante la misa
y la comunión sagrada
le dio, adonde se vio
un gran milagro que espanta,
que de el rostro de Teófilo
un gran resplandor exhala,
y quedó su rostro más claro
que la hermosa Diana,
o que el sol que sale hermoso
matizando las montañas.
Y en acabando la misa,
a la misma iglesia marcha.
A do la Madre de Dios
le habló y le dio la carta,
y allí queda de rodillas.
Señores, aquesto pasa,
y toca ver para alabar
a Dios, que nos dé su gracia.
Espantado me he quedado.
Yo también, vámosle a ver.
No hay árbol tan levantado
que el rayo no ha de temer.
Éntranse los dos ciudadanos y prosigue Eutequiano
Nadie diga "bien estoy",
nadie se tenga por santo
mientras vive, que es espanto
ver lo que hace el dedo de Dios hoy.
Mira la caída tan grande
que dio aquesta gran coluna
y de una santa fortuna
vino a miseria tan grande.
Escrita tengo gran parte
de su vida, este suceso
quiero escribir, que es de peso
y pide primor y arte.
Éntrase y salen Celidón y Lesio
Vióse mayor novedad.
Maravillada quedó
la ciudad, y el espanto
toda la universidad.
No hay cosa sin maravillar.
Mientras vive el hombre en la tierra
está sujeto a la guerra
que dice Pablo.
Qué amargura.
El santo Job nos lo muestra,
dice la vida del hombre.
Es milicia.
Fue gran hombre
y en las batallas a diestro.
Pues muy gran culpa tuvimos
de este desastre nosotros.
Muy mal en eso anduvimos,
pero al fin lo han hecho otros.
Con todo, será razón
que con muy grande humildad
le pidamos su perdón.
Vamos luego, caminad,
y más que le sobrevino
luego una enfermedad.
Que [ilegible] su camino.
Saldrá de calamidad.
Suena gran ruido dentro
Qué rumor es el que suena.
Que vanos, y al hechicero
ninguno causa pena.
Que miente aquel falso fiero
que al santo dice que engañó.
Dicen que sin o mal hado,
al infierno sepultado
irá.
Dios sabe eso, que yo no.
Esa causa y las demás
Dios las tiene de juzgar.
Lo que se puede rastrear...
Lo dicho digo y no más.
Entra el obispo y Gonzalo
En qué estáis, qué tratáis.
Oh, gran señor,
tratamos del hechicero.
que ya castigan su error,
era falso y embustero,
y al gran Teófilo engañó,
y le hizo renegón.
Acaban de pasar
de esta iglesia.
Dicen de dentro.
¿Qué son?
Traen por aquí al hechicero.
Retirémonos a un lado,
veremos al falso fiero
cómo viene aherrojado;
pero escuchad el pregón,
cómo dice.
Bien se oirá.
Mas, si dice por ladrón...
Él mismo nos lo dirá.
Comiencen a dar el pregón dentro, y a que vayan en la mitad de él, saquen al hechicero con su ropa blanca de justiciado y una caperuza azul, con un Cristo en la mano, y un fraile al lado; una soga al pescuezo, la cual llevará un verdugo delante, los dos alabarderos a los lados con sus alabardas, y el alguacil mayor detrás con vara alta de justicia, y Lucifer detrás del justiciado.
Salgan con todos los dichos.
En Jesucristo sagrado
los ojos y el corazón
poned, y hallaréis perdón
de vuestro grande pecado;
y confesaos por pecador,
y por malo en su presencia,
que ansí hallaréis clemencia
de este supremo Señor.
Yo soy aquel que he cometido
más delitos y maldades
que el pregón dice, y he sido
quien destruyó las verdades;
y yo soy aquel que al famoso
Teófilo engañé y le hice
que renegase y deshice
su santidad.
¡Oh, alevoso!
Yo soy la misma maldad,
y merezco dos mil muertes;
yo soy tan sin caridad
como el demonio.
¡Tristes suertes!
Y ansí merezco el infierno;
mas en este Cristo santo
espero de aquel espanto
librarme y del lago averno.
No tienes que cansar,
que a perros ha de salir
ese alma ruin cuando ayer
conmigo se ha de llevar.
Clemencia, Señor sagrado.
Y si su ira real cansa...
Haré escudo su costado,
que es hecho a prueba de lanza.
Y si con su mano fuerte
te arroja a un golfo cruel...
Haré con su clavo fuerte.
Y lastimaráse en él;
¿y no ves que tiene la espada
de la justicia en su mano?
Por eso está horadada,
y le duele como a humano.
A vergüenza es verte pedir
perdón con tantos pecados.
Con su sangre sean borrados,
y esto es siempre de pedir.
Pedilde agora clemencia,
que los brazos tiene abiertos
para sanar tal dolencia,
pues resucita a los muertos.
Acuérdate, gran Señor,
que por mí, triste afligido,
pasaste pena y dolor,
y que estoy arrepentido.
Y yo soy la oveja perdida
que al silbo de mi pastor
vuelvo a llorar mi error,
si es que me dan acogida,
y porque mejor lo notes,
aunque tan perverso fui,
acuérdate que por mí
tienes cinco mil azotes.
Alto, a caminar con él.
La bendición, gran prelado,
me dad.
Dios sea loado
que cristiano te ha hecho y fiel.
La mía y la de Dios te alcance.
Échale la bendición.
Él lleva mala ventura
y va a un desdichado trance.
Dios se duela de su hechura,
y no le queméis vivo, ¡hola!
Señor, ya se ha confesado
y grandes muestras ha dado
de contrición.
Esa sola
basta para que el Señor
se duela de sus pecados.
Alto, a pagar vuestro error.
Desespero.
¡Oh, malvados!
Y cuál le llevan al pobre.
Va en manos de la justicia.
Pagará ahora su malicia.
¿Qué dice el cara de cofre?
Aparte.
Llevan al hechicero con el aparato mismo que salió, y prosigue el obispo con su gente.
Y en verdad muestras ha dado
de ir contrito el hechicero.
Clemente es y no severo
Dios, que al hombre ha rescatado,
y que al gran Teófilo engañó,
y le hizo renegar...
Entra un paje.
Ahora acaba de llegar,
que la vista me engañó...
¿Y quién?
El emperador.
¿Es posible?
Sí, señor,
y la emperatriz también.
Buenas albricias os den.
Salgámosle a recibir.
Antes debe de estar ya
muy cerca y quizá querrá
que no le sientan venir.
Pues alto, a priesa partamos,
que importa salir a priesa.
Haced que pongan la mesa,
entre tanto que allá vamos.
Éntranse todos y sale Teófilo enfermo, y Eutiquiano.
Hijo querido, haz presto
que me aderecen la cama,
que esta enfermedad me inflama.
Ya aderecé este puesto.
Y en este mismo aderezo,
delante la Virgen pura,
que me trujo la escritura,
he de estar, y fallecer.
Que es razón que quien trató
con una Reina Imperial
tan excelsa y liberal,
deje el mundo a quien dejó.
Y que lo poco de vida
que Dios me diere en su casa,
se gaste, que mi caída
no fue pequeña, ni escasa.
base eute
y pues yo voy a aderezar
lo que mandas al momento
aquí te puedes sentar
en tre tanto
soy contento
siéntase Teófilo en una sillay prosigue
sueño me da y parece
ael que la virgen me dio
cuando el papel me entrego
valame Dios como crece
duermese
sale un ángel con unagui tarray canta los que se sige
ylustre y santo baron
apercibetus jornada
que te esperan en la gloria
las tres per sonas sagradas
la soberana princesa
quiere coronar tu alma
que así paga los servicios
de quien la sirve de gracia
agora estienpo que el tiempo
se ocupe en cosas sagradas
disputiendo de los que ofos
que son del mundo mudanzas
entrase el ángel despierta Teófilo y dice
yalfin de esta enfermedad
quiere Dios que mi jornada
sea cabeza en buena hora
que ya de mi es deseada
dejaré esta triste vida
adonde ay tantas borrascas
tantas miseras caydas
que al alma traen arrastrada
sale eutequiano
ya señor esta conpuesta
la cama y muy aprestada
pues hijo mientras me acuesto
parte bolando ami casa
toma estas lla ves y be
abre escritorios y arcas
y saca cuantos dineros
hallares y las alhajas
y ben melo aquí trayendo
y luego por toda adana
da una vuelta y cuantos pobres
hallares y gente honrada
que pasane cesidad
melatra a esta santa casa
que quie ro dalles mis vienes
no me repliques palabra
y trame tinta y papel
que quie ro hacer mis mandas
a yglesias y obras pias
que sea caba mi jornada
de ti no me olvidaré
que quien vien sirvió en mi casa
espera buen galardon
esto conviene se haga
pues señor tu por tu mano
lo as de dar
esto me agrada
pongamos lo por es crito
queyo lo daré mañana
pues quien mejor que su dueño
la hacienda quie se haga
que no se hace poca hacienda
en déjenme dar un alma
la lus en la noche es cura
adeyr delante el que marcha
por un lodoso camino
lleno de hoyos y tranpas
porque si lalleba atros
quien bera a don de las plantas
ade poner ni las piedras
que le esperan ni los cantos
por estas manos a de ir
dado cuanto ay en mi casa
y lo qe me quedara
con la orden que mas balga
a pobres y a las yglesias
a de darse aquesto se haga
y si acaso no te mueres
as de que darte sin nada
no apures tanto las cosas
obedece
de buena gana
yo voy que tu como santo
sabes si pierdes o ganas
base eutequiano y prosigue Teófilo
y yo me voy a a costar
en aquella po bre cama
para no alzarme ya della
rruego a Dios que sea de mi alma
a las manos de el señor
que con su sangre sagrada
la conpro y la rredimio
y la faborezca estampa
entrase y salen el rey de persia cos rroes y los 4 caballeros
harto se a hecho en rresistir
a aquesta bruta canalla
harta sangre nos costo
y gente a costado harta
o barbaros benedicos
los mas de as peras montañas
que obstinados y rrebeldes
estuvieron en canpaña
es gente muy belicosa
gente soberbia enperrada
en quien no ay siguridad
son traydores de mil castas
los mas de ellos son mestizos
o espurios de gente baja
aficionados a gerras
y no e jersitan las armas
las hondas nos destruyeron
las flechas per sandaban
flechas y piedras espesas
que unas en otras topaban
una mi ne importa
no des cuidar me en mi cosa
que se momean de ynquietar
estos ruiles que me en fadan
contento justiniano
estará y con la mudanza
deel mal vado yuil menbron
que nos vuelve las espaldas
el cual se vuelve cristiano
y es cierto señor
sin falta
o per berso y que castigo
de los dioses os a guardo
harto haré en de fender
mi reino mi lley y patria
de aquestos brutos uillanos
que son tantos que me espantan
eso es lo que se conviene
apercibe los es quadros
deja ahora a justiniano
que otro día abra beng anca
uien dices vamos al punto
vamos y no aya tardanza
quela fortuña se muda
nunca viene esa mudanza
entranse todos y salen el emperador justiniano y la emperatriz y al donca dama y belisario y menbron y fuston
como viene de el camino
vuestra majestad señor
bueno bengo y ena mor
de ese valor peregrino
de seando estoy de ver
a Teófilo aquel santo
el cual tubo valor tanto
como lo e chas tes de ver
pues su bendi cion fue parte
para al cancar la victoria
Y para mí será gloria
conocer a Dios de este arte.
Y yo traigo grande deseo
de verle y que me bendiga.
Y yo quiero que me diga
los evangelios.
Y a la fe,
que me echa la bendición,
la cual le pienso pedir.
A sus pies me he de rendir,
que al fin, el santo varón
tuvo tan grande fe
en Dios por su bendición,
que esforzó mi corazón
y la victoria gané;
y, ¿qué gente es esta que viene?
Será el obispo, sin duda.
Toda la ciudad se muda.
Muy sin duda aviso tiene.
Entra el obispo, y Lefio, y Celidón, y Gonzalo, y un paje, y el Justicia Mayor con algún otro acompañamiento.
Sea vuestra majestad
tan bienvenido cual yo
lo deseo.
Esta amistad
la estimo y la quiero yo.
¿Cómo viene, mi señora?
Que ya a vuestra majestad
veo con prosperidad
de salud.
Agora
de cansancio traigo un poco;
del camino, su señoría
está bueno.
Señora mía,
estoy de contento loco.
Y si es que decir tal se puede,
en ver tan grande grandeza;
¿a dónde está mi bajeza?
Mas, al fin, me hace quien puede.
Deme vuestra majestad
la mano.
¿Quién es este hombre?
A quien dan por sobrenombre
Justicia Mayor.
Levantaos.
¿A do está el santo bendito?
Que gustaré de le hablar.
Que le vengo a visitar.
Siempre en Dios está contrito.
Y, señor, le ha sucedido
una variable historia
que quedará por memoria
y no se pondrá en olvido.
Y mientras llegamos allá,
la contaré con primor.
Holgará el emperador,
que a solo verle va allá.
Éntranse, guardando sus cortesías todos, y salen los dos ciudadanos.
¿Ya queda el vil hechicero
en el campo hecho ceniza?
De la rama una tomiza
le agarrotó aquel garguero.
Y él pagó ya su pecado.
Dios le perdone su alma;
a todos nos pone en calma
lo mucho que se ha enmendado.
Y al fin en la muerte dio
en grande arrepentimiento;
tenía pecados sin cuento;
casi salvó.
O se perdió.
Y él no se pudo escapar
o del infierno o del cielo,
o el purgatorio.
Cantar,
pues allí cayó en el suelo,
y Teófilo por cosa cierta,
se dice que morirá
de este mal.
La puerta abierta
del cielo entiendo hallará.
Y dicen que el emperador
le vino a ver, y su gente.
Todo el mundo, con razón, se
quiere a hombre tan excelente.
Y en la iglesia donde está,
lo mejor de Adán a todo
le acompaña, y de tal modo
que no ha de salir vivo.
Y toda su hacienda ha dado
por su mano a gente pobre.
Que acá quedará burlado;
no hay temor que no le sobre.
Y ¡cuánto mal que conmoción
del cielo habrá dispensado
de sí, ruines!
¡Gran varón!
De un todo anda acertado.
Y dicen que ha sido un espanto
las limosnas que ha hecho
y de los bienes juntando
para que la gloria ha hecho.
Vamosle a ver, si queréis.
Por cierto, vamos por mí,
pues que no somos aquí
de provecho.
Ya lo veis.
Éntranse, y sale el emperador y la emperatriz, y Aldonza dama, y Belisario, y Membrón, y Justo, y el obispo, y Lefio, y Celidón, y Gonzalo, con el acompañamiento que pudieren.
¿Qué tal historia ha pasado?
Como vuestra majestad
lo ha oído.
Espantado
estoy de oírlo, en verdad.
Y mientras que el hombre vive,
está sujeto a caer.
Mucho le deseo ver.
Mucho consuelo recibe
mi espíritu cuando miro
que tuvo fin tan dichoso;
caso fue muy milagroso,
y que todo el mundo admiró.
Sale un paje.
Si sus majestades quieren
ver a Teófilo con vida,
alarguen el paso, que en vida
al cielo presto se quiere
ir. Desde ayer a mediodía
le ha crecido el accidente
tanto, que toda la gente
dice no verá otro día;
y a do la Madre de Dios
le hizo tantos favores,
muere agora, y sin dolores,
que solo su gusto es Dios;
y toda la ciudad está
llorando a su cabecera.
Según eso, la postrera
será esta visita ya.
¡Ay mí, que su muerte me aflige!
Ya a mí me da desconsuelo;
Dios en su gloria le fije,
que él desampara este suelo.
Y a buena ocasión venimos.
Daranos su bendición.
Ese será el galardón
que de un santo recibimos.
Y a mí me dará el bautismo,
antes que de aqueste suelo
salga y se vaya al cielo,
o saldrá mi alma de un abismo.
Pues no nos tardemos más;
antes que muera; y con
que le pidamos perdón,
no pienso deciros más.
Éntranse todos y salen los dos ciudadanos.
Y esta es la puerta mayor.
¡Oh, qué de gente hay dentro!
Entremos allá, en su centro,
que viene el emperador.
Éntranse, y sale el emperador por otra puerta, y la emperatriz...
bony belisario y fuston y el
obispo con su gente que son lejio y celidon y gon-
calo y el acompañamiento que pudiere
y en esta iglesia sagrada
esta Teófilo señor
el cual pone en Dios su amor
y en la virgen consagrada
tirad aquesa cortina
y bera su majestad
esa santidad divina
será con gran voluntad
tirande una cortina grande y aparece Teófilo en una cama como mejor parezca y eutiquiano a su cabecera y los dos ciudadanos a los lados ya comoden se de manera que todos vean al santo
a mi rey le viene a bisitar
el señor emperador
háceme mucho favor
Dios se lo quiera pagar
y la emperatriz también
Dios la tenga de su mano
o mi muy querido hermano
como le ba ahora
muy bien
soy pecador mas con todo
pienso encomendalle a Dios
y agora digo a los dos
y al pueblo lo digo y todo
que tomen ejenplo en mi
y miren mi gran cayda
que ya mi alma era perdida
la cual Dios remedio aquí
no ay de entienda de stan fuerte
que no ay para el tentacion
que al que miere esta asicion
le niche en ella la muerte
si en el hombre ay fortaleza
esa le viene de Dios
si entendemos perdenos
se vuelve en debil flaqueza
si el hombre hace algo bueno
dele a Dios la honrra de todo
que al fin fue hecho de lodo
y no se tenga por bueno
porque el día que consintiere
un poco de esta materia
contra Dios bolberse quiere
siendo la misma miseria
y castiga con rigor
la bana gloria y soberbia
que se entra con un color
insentir y el uien a brebia
la humildad y caridad
les encomiendo y quietud
y mire su majestad
de el reino por su salud
anpare los afligidos
socorra a quien poco puede
que los pobres abatidos
andan y su alteza quede
de rrodillas
o gran Teófilo perdón
aún hombre que tan grosero
de rrodillas
como hice yo
desonrrando su persona
rruege a Dios no nos castigue
conforme a tan gran pecado
a todos e perdonado
ya Dios rruego se mitige
con bosotros y os de
gracia con que le sirbays
como de mi vos oluidays
esa bendicion me de
y antes es mas asertado
que a todos juntos aquí
nos la de
y yo pagado
seré pues dichoso fui
hagalo que a Dios hara
en ello un grande servicio
de su seño y de el oficio
grande gusto me dará
de rrodillas
xo de Dios y la mía tanuien
les alcance y les bendiga
y de Dios su santa liga
con serbe por siempre amen
una cosa de importancia
falta que hacer que este hombre
que es un hombre de clemencia
y casi adora ese nombre
quiere que el bautismo santo
se de y costunbre santa
que quiere ser una planta
de un ortelano tan santo
fue general de los persas
y Dios le quiso tocar
por sus suyos y nos mostrar
son sus grandezas diversas
y estaya clarequi cado
ya sabe la ley de Dios
y de todo esta informado
quien son padrinos
los dos
el enpera y emperatriz
ay rrecado prebenido
todo estra a qui aderezado
pues el señor sea loado
que a tan buen tiempo a benido
caballero vos queréis
ser cristiano
yo si quiero
y como el nombre teneys
juan y el que tengo no quiero
pues juan en el nombre santo
de el padre y hijo que es hizo
y de el espíritu santo
yo aún que yn digno oy os bautizo
echa el agua ponele bestidura blanca
o si agora viese el su alma
que linda y que rutilante
esta y con dichosa palma
Dios se la ponga de lante
ya siento que el cuerpo triste
quiere bolberse a la tierra
y el alma dejar la gerra
que contra basos rresiste
agora reina de el cielo
me anpara en esta agonia
con so me con tu belo
muestrate ahora madre pia
ángel custodio Jesús
Jesús sea siempre en mi ayuda
su auxilio agora me acuda
me medie di a medios Jesús
quedase muerto
ya espiro
o gran santo
y que dolor siento y quien
todos a Dios gracias den
y alcancen de el otro tanto
pues vuestra majestad advierta
un coloquio a pensar
pues en pieza a balontar
pues tienes licencia abierta
yo eutiquiano pecador y un ilde
que nací en su casa deste baron santo
Teófilo y después fui yndigno clerigo
bi por mis ofos la confesion que el hizo
su penitencia y vida pues lo escri to
para enseñanza de cristianos fieles
cuarenta días ayuno continuos
sin intermisión noche e ndia
con grandes penitencias y oraciones
al cabo de los dies rreferidos
le apareció la virgen según sabe
aquella majestad rreal excelsa
al cabo de tres días volvió a verle
la princesa de el cielo santa y pura
para dar el remedio a sus trabafos
volvió tercera vez con la mil carta
pusola sobre el pecho soberano
desperto de el alegre y mi osueño
comunico a louis po su gran culpa
y luego semiro aquel gran protenso
en el rrostro sagrado de Teófilo
que rresplandecio como el sol a medio día
uino se de desli a estarsanta casa
adoledio al prouiso de la muerte
aquella enfermedad que ha domado
al alma santa de este muero cuerpo
finalmente y se es crito aqueste historia
verdadera la cual a sido yn signe
ynsigne y babiable pura y santa
de aquesto gran columa y bella planta
al fin coronista fuiste
de Teófilo sagrado
muy bien te as enpleado
pues que su vida es cribiste
y pues fuiste coronista
de el santo su mismo cargo
te doy
con tumista
recibo merced y cargo
hagase a Teófilo y lustre
un sepulcro muy labrado
y alti su bulto elebado
de un alabastro de lustre
de el entierro se de orden
que quiero hallarme en el
que el santo y amigo fiel
no aya en a questo desorden
el demonio y su quimera
se quedo puesto de lodo
y aquí se acabad el todo
esta y storia verdadera
Laus deo finis 1619.
debajo dela corrección dela santa madre iglesia romana