Texto digital

Texto digital de El sacristán mujer

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Pedro Calderón de la Barca
Atribución estilometría
Sin resultados estilométricos disponibles
Género
Entremés
Procedencia
El texto ha sido preparado por Iván Rodríguez Caballero.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Gómez Caballero, Iván. Texto digital de El sacristán mujer. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/sacristan-mujer-el.

EL SACRISTÁN MUJER

Sacristán estantigua, ¿qué me quieres?2 Coco de las mujeres, fosero de los más amigos, tarasca universal de los bodigos,3 tumba de honras, apura vinajeras4, responde, ¿qué me quieres? Que me quieras. Brígida, albarda mía, pues me matas, pon en aquestos labios tus dos patas, que serán olorosos ramilletes si los tienes acaso con juanetes. que rabio per besallos, por ver si las deidades tienen callos.5 Y pues de enmaridar te da modorra, maridito me fecit, mi cachorra. El que por verme moza, bella y rica, para ser su esposica quiera echarme la garra, ha de tañer en arpa y en guitarra, danzar, zapatear, cantar un tono, ser poeta in utroque y dar un como.6 Vaya a Alcorcón y se le harán de barro.7 Respondéis a propósito, Don Jarro ¡Ah de casa, abran aquí! ¡Ah de casa, ábranos presto! ¡Ábranos ya! ¿Qué se tarda? ¡Ábranos, ábranos luego! ¿Qué es esto? Algunos mocitos que quieren después de abiertos pretender plaza de seises9 en la iglesia de Toledo. ¿Quién llama? Tres pretendientes de tu alegre casamiento. Tres dignos opositores. Y tres valientes sujetos, que soy el mismo Jusquín en la música. Y yo Orfeo en el arpa. Y yo en el aire bailo, brinco y zapateo. Pues según eso yo soy el mismo Apolo en los versos: cásaste con todos cuatro. Oye, señor mascafrenos, quien me hubiere de llevar ha de tener por sí mesmo todas esas gracias juntas sin ayuda. Ese sum ego, ego sum, Brígida mía, ego sum, dulcis requiebrum, generalis Licenciatus in dancis, in zapateus, in arporuni que ticatum, in canticis et in versus. Date mihi, michi manum blanca. Sacristanum, quedum, quedum, totis faciamus alardum de graciarum. Sum contentus. ¿Quién me llevará ventaja? Ego cum bonete meo. Sois un sucio. Tu mentitis. ¡Ténganse digo! ¿Qué es esto? Con el mentís le agravió. No ha estado el agravio en eso, el mentís es papasal. Pues ¿en qué ha estado? En el meo. Déjense deso, y ahora den muestras de sus ingenios. Vusted haga un villancico a San Cristóbal. Lo acepto. Y a San Francisco vusted. Oigan un romance vuelto de Apacible Basilisco.14 Venenoso es el concepto. Apacible Basilisco, mátame siempre mirando y si no puede ser siempre, mátame de cuando en cuando, que si orando el Demonio te tentó, ¿qué culpa te tengo yo? Échale la culpa a él que ligero se desagua según vuelan por el agua tres galeotas de Argel, Linda cosa. Mala cosa. Suelto el mío, estenme atentos: Cristóbal Santo, una duda me tiene con grande asombro, viéndoos con el Mundo al hombro en pensarlo un hombre duda. Aquesta mi duda es: decid, santo tremebundo, si traéis al hombro el Mundo ¿a dónde ponéis los pies? ¿Cómo el río pasaréis? Y responde Cristóbal con gran donaire, la calcita caída, la pierna al aire. Vítor, vítor. Cola, cola.15 Tú eres cola y colaverunt,16 la colada y la colambre. Chispa con bragas, callemos.17 Oigan de arte mayor otra que hice yo a lo mesmo: el Santo Cristóbal estaba a la puerta de la ribera del mar caudaloso, para pasar cierto niño gracioso, con su bastón y capilla cubierta... No hay aquí ningún indio, que yo soy cristiano viejo. Lo viejo veo no más, vaya vusted prosiguiendo. Era la hora... De tercia llegada Esa es oración de ciego. Quien sólo niega... ¡Por Cristo que te ponga!... En un madero. Hagan sus habilidades, y atajen tantos rodeos. Envídole con mi arpa un tanto. Quiero, y mi resto. Si los sones que hacéis en el arpa queréis que se luzcan haciendo labor, procurad con las manos tocarlos escarapelados, pues son en arpón. ¿Quién este donaire, galán, inventó? Aunque otros lo hacen, quizá me era yo. Bullendo me están los pies con el son, Brindis, mancebo. ¿Quién no ha de hacer la razón en bebiendo el compañero? Vítor el Dómine, vítor. ¿Hay tal desgobernamiento?23 Lagartija almidonada, ¿agora sales con eso? ¿No digo yo que es demonio? Tomen vustedes sujetos,24 vusted los ojos, vusted la nariz, el compañero la boca, vusted las manos, vusted todos cuatro intentos, y todos cinco me llenen esta cabeza de versos y plegue a Dios que me harten. A Dios, y aventura empiezo, ojos... Ojos que sin ser aojados aclaran a ojos cerrados el ojeo de un desdén, aquestos ojos me den en todos mis jabonados. Nariz... Nariz de blanco perfil que haces afrenta al marfil, hoy en tu limpieza toco que eres exenta de moco como moco de candil. Boca... Boca que en verte me arrobo, ¿cómo al discreto y al bobo clara te permites ver, si en queriéndote coger te vuelves boca de lobo? Manos... Manos, mal despacho espero, pues en lo blanco y grosero sois con un trato infiel, para unos de papel para otros de mortero. No nos deja resollar, ¡vive Cristo que le temo! Esto ha sido por vustedes que agora va mi soneto: Boca más sazonada que el arroz y más recta que un juez, blanca nariz, manos más blancas que la regaliz, y ojos más segadores que una hoz, manos que, como patas, pegan coz, ojos que echan de rayos un cahíz,25 boca que está de zape y dice miz, y nariz que la sirve de albornoz, nariz con el catarro pertinaz, ojos que miran sesgos cualque vez y boca que repudia el alcuzcuz. Si las manos me dais en sana paz como a una mona de Tetuán o Fez, las morderé un poquito y haré el buz. ¡Revítor mil veces! Suya es la moza sin remedio. ¿Hay tal cólera de coplas como ha echado de su cuerpo? tarabilla con sotana, ¿cuándo escupes? Cuando quiero. ¿Y cuándo quieres? Ahora. Esto es agravio, per Deum, pues no te lo dan y escúpeslo, duende, capón, pollo, clueco. Él ha de ser mi marido, que es general y discreto. General o Provincial yo le pongo impedimento. ¿Y cuál es? Que no ha cumplido con las leyes del concierto, pues no nos ha dado el como. Este le tengo tremendo. Aún peor está que estaba, con cien palos me contento. Es el como... Dilo ya, apriesa. Pues, ea, direlo ¡Dilo ya con treinta diablos! Que soy mujer. Según eso yo sola soy la del como. Vive Cristo verdadero, que lo quise yo decir en mirándole tan suelto. Brígida, en sede vacante eres mía de derecho. Vaya, que a falta de pan buenas son tortas. Bailemos30 solemnizando la burla deste sacristán supuesto. Afuera, que sale el baile el sacristán Pedro Tierno el bonete en la cabeza y en los hombres el pescuezo. Juzgándole ya marido todos le tienen por muerto, mas desta suerte le dicen viendo que ha salido güero. El marido y la mujer una misma cosa es. La doncella y el infanzón para en uno son. Con la sal de mis donaires y el picón que dando estoy, Brígida y los convidados tendrán lindo salpicón. Descubriose la maraña, que llegada a conclusión, boda de dos llaves huecas no la he visto nunca yo. La doncella y el infanzón para en uno son.