Texto digital de El reloj y los genios de la venta
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Pedro Calderón de la Barca
- Atribución estilometría
- Pedro Calderón de la Barca Segura
- Género
- Entremés
- Procedencia
- El texto ha sido preparado por Iván Rodríguez Caballero.
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Cita sugerida
Gómez Caballero, Iván. Texto digital de El reloj y los genios de la venta. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/reloj-y-los-genios-de-la-venta-el.
EL RELOJ Y LOS GENIOS DE LA VENTA
Mete esas mulas Diaguillo, mientras que yo busco a Juana que es la flor de la canela, pero ella sin duda canta. En llamando a la Venta3 responde el gato, y en diciendo ¡zape! se va mi amo. Muy canora está Juanilla, yo también quiero ayudalla. Al revés del diluvio la venta es, Juana, porque en ella los cuervos vuelven al arca. El vinagre y el vino se han concertado, y el primero que llega se entra en el jarro. ¡Ah, señora Juana!, ucé se deje ver esa cara, que hay gente honrada en la venta. Mucho más acá hay posada. Yo soy honrado y rehonrado. Tu alma, Perico, sea honrada. delante de Dios, y vamos a lo de más importancia. ¿Acomodaste las bestias?4 Cierto que eres mentecata, ¿Pues tú dónde has visto bestias que no estén acomodadas? Mas dejando esto, sepamos: ¿qué hay que cenar? Nunca falta. ¿Y qué tenemos? Que aquí no es segura la vianda, y debajo de otros nombres andan las cosas trocadas, y le llaman palomino al que antes fue Mosén Graja. Pues porque sepas, Perico, que eso es verdad apurada, te diré puntualmente lo que en la venta se gasta.5 Aquí, Perico, el conejo en los tejados se caza, y puesto en el asador a los ratones espanta. Si se muere algún rocín en toda aquesta comarca, como él muera abintestato, llega el ventero, y lo embarga. El pan es membrillo cocho,6 hijo de negro y mulata, el agua es muy detenida y la sal muy arrojada. Los manteles son de jaspe, todos de colores varias. Las camas son de Chinchón, y la ropa de la Mancha. Las aceitunillas son de San Crispín abogadas. La vianda es de Rodrigo y el vino no es de la Cava.7 Y, finalmente, Perico, el ventero que lo traza, es de Lovaina su cuerpo y es del infierno su alma. Aqueso, Juana, se entiende con los pobretes que pasan, mas con mozos de camino que son hombres de importancia, cada cosa es lo que pinta. ¿Quién lo duda, camarada? Y tú, ¿qué gente has traído? Traigo figuras extrañas.8 Y mientras que se adereza, por reírte, has de escucharlas: uno hay con hipocondria, y otro hay que siempre habla de su lugar, y en su tierra cuanto hay en el mundo, pasa. Y otro preciado de hacer vestidos, y que los traza y los guisa de buen gusto,9 y de aquesto sólo trata.10 Otro hay que trae reloj, y cada instante lo saca, y que venga o que no venga la hora que es nos encaja. Pero ahora los verás, y salgan fuera, salgan para que tú los registres y vaya de gusto. Vaya. ¡Ah, señores de la tropa! Mientras la cena se trata, todo el mundo salga fuera. Como ello no haya guitarra, ni música, ni alegría, porque eso a mí mal me mata, parlemos en hora buena. Todos sentándose vayan Ello no hay camas, tiéndanse a lo ancho y aquí, en el duro suelo, hagamos rancho.12 Yo aquí, junto a Perico, me recuesto. ¡Que un hombre con reloj ande en aquesto! Bien hice en no traer a estos desmanes el vestidillo de los tulipanes.13 Perdónenme, por Dios, que yo quisiera traerle a cada uno si pudiera una cama de tela aquí volando. Para camas de tela, Villalpando. Ya no puede la noche malograrse, oye, que han comenzado a calentarse.14 ¿Saben ustedes que he notado hoy día que no se estima ya la hipocondría? ¡Oh, es dada solamente al entendido! De hipocondría tengo yo un vestido. Este es un triste mal y es barbarismo decir aqueso Pues por eso mismo, que es una tela de un color muy triste,15 que vella sólo da melancolía,16 y por eso se llama hipocondría.17 No se porfíe y vamos a otra cosa. Cierto que hace una noche muy famosa y las siete cabrillas18 muy bien puede la vista distinguillas. ¿Siete son? Siete son. Yo imaginaba que eran seis. Siete son ¿no es cosa brava? Esa porfía presto se remedia, si, serán en verdad, y aún siete y media. ¿Siete y media? ¡Jesús! ¿Qué está diciendo? ¿Quién oyó desatino tan horrendo? ¿En el reloj cabrillas? ¿Es esfera? Juzgué que se dudaba qué hora era, y quise vello, porque no es más cierto el Sol que este reloj que estáis mirando. Para eso de relojes, Villalpando.19 Ya escampa. Este es más fuerte disparate:20 de reír me duele ya el gaznate.21 ¡Que haya en el mundo nadie que se ría! No es para todos, no, la hipocondría. Y usted, hidalgo, ¿no se ríe de ello? ¿Aqueso un hombre honrado ha de decirme? ¡Pobre de mí! Pues ¿puedo yo reírme? ¿Quiere que eche a perder, si me entretengo veinte años de hipocóndrico que tengo? ¡Que cuanto Dios me dio desperdiciara porque un hijuelo mío se inclinara a ésta mi enfermedad lóbrega y negra! Pero es un picarillo que se alegra. Pues ¿es contra estatuto el alegrarse o es pecado mortal que usted se ría? No es para todos, no, la hipocondría. Vea uced bailes, vea mojigangas, perderá ese color verde y cetrino. Agora que uced habla de colores, no estuvieran muy malas unas mangas, así de un colorcillo alcaparrino y que el aforro fuera pepinino.22 ¿Pepinino decís? No hay quien lo entienda. No se haga, por Dios, todo contienda, sino recemos mucho aquesta noche porque mañana no se vuelque el coche, que a la bajada de esta cuestecilla, viniendo el otro día de Sevilla, torcí el coche, y milagro fue patente no despeñarme yo y toda la gente. El Ángel de la Guarda anda en aqueso y a todas horas nos está velando. Para Ángeles de Guarda, Villalpando. No he tenido jamás noche tan buena. Mientras se acaba de guisar la cena, va de aqueso, por Dios, que es gusto oíllo. Pues yo, guisando estoy un vestidillo y de este modo. Veamos si os agrada: aquí un golpe y aquí una cuchillada,23 y aquí otro golpe. ¡Pese al muy figura! Estese quedo; y luego, prensadura. ¡Tome el bergante! Aquesto paró en voces. Guarnezca el vestidillo destas coces. Detente, Pedro. Aquesto más me emperra. Dale, que le da al uso de mi tierra. Pues ¿con mi cara hacéis demostraciones? ¡Ay si se me han quebrado los brahones!24 No tenéis que cuidar, no se quebraron. En punto de las ocho os patearon. Eso me irrita más, que no las coces. Tener, y parar a dar fin a estas voces. Mozas que en la venta estáis. ¿Qué mandáis? Mozos que bailar sabéis.25 ¿Qué queréis Que cantando, tañendo y bailando, figuras tan grandes aquí celebréis. El reloj del cochero, señor hidalgo, con el pie señala no con la mano. Diga de Villalpando cosas mayores. En verdad que imagino que es voto en Cortes. En verdad que imagino que es voto en Cortes.
