Texto digital de Los silvas y Ayalas
Fecha de publicación: 22 de agosto de 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los silvas y Ayalas. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/los-silvas-y-ayalas.
LOS SILVAS Y AYALAS
Jornada primera
Pag. 1
Dentro
Sale Romero y don Vela.
Reniego de mula roma
y de caballo trotón,
quien quisiere navegar
por tierra con arrocines,
Pag. 2
que ay tormenta entre Cefiros
Como en escollos del mar
que quien Con mayor exceso
lamenta sus tiranías
no an visto Por tantos dias
Como yo la muerte a el peso
Sale Don al. Diego, y Pollon
o pesia tal Con las postas
muy largas y muy angostas
Poca carne y mucho ueso
otro Cauallo Compadre
ay en la tierra peor
donde?
en la venta de Amor.
esos los corre su Madre
ox. en palabras sucintas
me la pego el escudero
Pag. 3
Cobro y vuelo. Caualleros
La Carrera y para cintas
que locura! Son las postas
choques y bien batidos
quedamos dellas Señor,
y hemos de pagar las costas
o picaros Caminantes
Cuales son para maesprima
no la vee garapina encima
quien no me pagare antes
Pero muerto, y a mi costa.
Se echa don V. la mano a la faltriquera despacio
Tomad que esto es burla hermano
Dale dineros
pues si da el a la mano
del que afondo la posta
Pag. 4
buenas ancas, y un doblon;
y no traeras mas de una?
es cossa muy inportuna
traer mas un postillon.
Despidendosse del un postillon
Dios os de buena ventura
y a vos ganados mejor
en ningun lugar Señor
ay buena cavalgadura.
Vase el postillon
mas muestras de postas di
Porque aqui te as apeado
y no en el Cerro dorado
emulo del Potosi.
oye si saver desseas
hablo a lo antiguo? Di de que
ver que vienes a toledo
y en Bargas o pueblo te apeas
Pag. 5
Del modo que me apercibes
el cuydado con que vienes
las suspensiones que tienes
el recelo con que vives
previenen a mi valor
aperciban en tu Tierra
mi espada para la guerra
mi yngenio para el amor
dispon de cualquiera suerte
pues soy tu criado yo
Amigo criado no
Tuyo soy
Romero advierte
esta es mi patria Toledo
si vien infelice patria
de tantos Cezares, Roma
de tantos Virgilios, Mantua
noble y rico naci en ella
a Dios le debo las gracias
que pudiendo nacer menos
nasci don Vela de ayala
Pag. 6
del conde de Fuensalida,
señor antiguo en España,
es descendiente mi padre,
Dios le guarde edades largas.
Murió mi madre y dejóle
en mí, y una bella hermana,
consuelo en sus soledades,
báculo en su edad cansada.
Soy en mi casa el primero
no con lustre de mi casa.
hoy pierdo
cuando el ocio permitía
a mis años y a mi gala
desnudar peto de acero,
vestir coleto de ámbar,
el domingo que se sigue
a la más florida Pascua,
en el religioso Toledo
a los Agustinos baja,
el día de Cuasimodo.
Pag. 7
cuando en Toledo se calzan
silvanos amantes que hicieron
treguas la Semana Santa;
esto pues, entre unas rejas
miré al sol que a la mañana
sus hierros con sus rayos
hermosamente doraba.
No me cegó, aunque le vi
opuesto de cara a cara,
porque nació mi deseo
águila de noble casta.
mas apenas le vi atento
cuando con amor me abrasa,
que no usa flechas amor,
rayos adornan su aljaba;
vi en efecto una señora
hablando a lo de mi patria,
que puede serlo del mundo
pues tiene imperio en las almas.
Luego que la vi me dije
para animar mi esperanza,
Pag. 8
si es humilde será mi dama;
encomendé a un criado
se informe de nombre y casa,
yéndome por evitar
las malicias cortesanas.
A mediodía me dijo
cómo Clavela se llama,
cómo es de don Juan de Silva,
mi mayor contrario, hermana.
Entonces con más afecto
incliné el deseo a amarla,
porque las dificultades
son espuelas de quien ama.
Libre medio hace el oro,
y más fácilmente halla
que no a Dánae en una torre,
Clavela entre criadas.
En breve tiempo a sus ojos
pudieron llegar mis cartas,
y en breve tiempo a su oído
mis suspiros y mis ansias.
Pag. 9
Lo que a nobles obra amor
permitió a la confianza,
y obediencias sirvientes
con dulces lazos nos ata,
mas viendo ser imposible
casar Silvas con Ayalas,
la historia en penas traslada
la enemistad heredada.
Oye la causa, dije a Clavela,
ignorante de la causa,
que no llegan al estrado
los libros de las batallas.
Díjome: "Señor don Vela,
nuestras sangres son contrarias".
"Amor en las almas vive,
no tienen sangre las almas".
Amante y agradecido
me arrojé a besar la planta
del más precioso clavel
de la real de Lusitania,
si bien juzgando imposibles
buen fin a mis esperanzas.
Pag. 10
Determiné como cuerdo
pasar a servir a Italia,
Clavela, que anteponía
a su deseo su fama,
permisión le dio a mi ausencia,
razones para olvidarla.
Militábamos los dos
en las guerras de Toscana,
cuando mi padre a Toledo
me llama por una carta;
como amigo me lo pide,
como ofendido me llama,
como viejo me aconseja,
como padre me lo manda.
Muchos enemigos Silvas
dice que se le adelantan,
que a quien le faltan los hijos
la mayor fuerza le falta;
dejé, corriendo la posta,
en el Piamonte y la Francia,
por mi padre una jineta,
y un don Vela una escuadra.
Pag. 11
Mas perlas dejé a Clavela
que debe este campo del alba,
porque no hay amor sin llanto
porque no hay nobleza ingrata;
no se ha espantado mi amor
del estruendo de las armas,
que le enseñó Marte a amar
entre pífaros y cajas.
Si amando a Italia me fui,
más amante vuelvo a España,
enemigo de don Juan,
agradecido a su hermana.
Su belleza he de ofender
si mido con él la espada,
y si lo escuso, cortés,
indigno soy de mi casa.
Como amante y caballero
entre estas confusas llamas,
si acudo a mi padre Anquises,
pierdo a mi Creúsa amada.
Pag. 12
Agora, agora, Romero,
son tus acciones bizarras,
agora, agora el valor,
tu fe, tu amor, tu constancia;
en casa de mi enemigo
te ha de introducir la traza,
y de Clavela y don Juan
has de ser fiel atalaya.
Porque no nos viesen juntos
en la puente o en la plaza,
mandé que en aquestos cerros
nuestros caballos pararan.
Vete por la puente, amigo,
yo pasaré por la barca,
que en San Pedro de Saelices
abre corrientes de plata;
advertidamente vive,
mira que hieren y matan
las Silvas en la ciudad,
los Silvas en la campaña.
Pag. 13
Ablas mas savio, Caton,
que en tus acciones generales;
si peleas, miro a Aquiles,
si ablas a Ciceron.
Mas no tratas llanamente;
si con preambulos tratas,
que la execucion dilatas
cuanto tardas eloquente.
Vete con Dios a Toledo,
que boy a librar en suma
intermedio en una pluma
y en el arte de mi dedo.
Vete, que espero contento
que as de ser en mi Ciudad
simbolo de la amistad,
y yo de agradecimiento.
A el guesso di, señor,
donde vives.
Junto al conde,
mi pariente.
Pag. 14
O silva, adonde.
Junto al de montemayor
aunque advertidos estan
Los silvas en Dios espero
que en avito de romero
no me conozca Don Juan
Por esta cuesta del Tajo
voy a toledano suelo
A toledo van y al cielo
Por asperezas y trabajos.
Vase cada uno por su parte y sale alvaro de ayala viejo y gusman criado
Para que as madrugado
Porque mayor reposo no conviene
gusman a mi cuidado
que mal puede dormir quien penas tiene
y pues es ya de dia
sal alava a Dios philosophia
desome por consuelo
Pag. 15
a su hermana María y a Isabel,
la que vive en el cielo,
mas ay de mí, que hacen mil penas graves,
si bien a mi memoria están presentes;
satisfecho estuviera mi deseo,
qué contento viviera,
que para ver el bien faltan mis ojos.
en Guadamur, lugar de mi pariente,
pues el tiempo tirano lo consiente,
y viva en una villa
la sangre de un infante de Castilla,
en los civiles bandos de Murena
fuerte constituidos
para varios sucesos de la guerra.
Pag. 16
a los Silvas revueltos
mis parientes, mañana juegan cañas
y en batalla compuestos
disponen para el campo las hazañas
volveráme ya loco
si te viera salir, don Vela, al coso
pues no has venido, hijo
algunas veces cobramos recelo
ya en tu muerte me aflijo
Albricias mis, señor, don Vela.
Sosiégate, alma mía,
no te vayas del cuerpo de alegría.
Sale don Vela.
Padre.
Hijo, con abrazos
me aprieta. Llégate a mí,
que al un para abarcarte a ti
faltan vigor a mis brazos,
a mucho que me dejo así.
Pag. 17
¿Cómo vienes? ¿Cómo estás?
Con salud, si tú la tienes.
¡Qué aprisa barbando vas!
¡Qué grande, don Vela, vienes!
Fortuna, no puedes más.
¿Cómo en la guerra te ha ido?
¿Adónde vienes herido?
¡Ay de mí, si vienes sano!
Oh famoso castellano,
que bien muestra lo que ha sido.
Si bien el valor te abona,
no te he de dar perdón,
si no muestras un tejón
que me diga en tu persona:
esta me dio mi enemigo.
Hay muchas honras mentidas
escritas en los papeles,
y en las glorias adquiridas
son los testigos más fieles
la señal de las heridas;
Pag. 18
o vuelto a la pica y bala
del belicoso furor
califique con valor
que soy de Álvaro de Ayala
legítimo sucesor,
y si no estás satisfecho,
mete en mi pecho tus manos,
verás si soy de provecho,
verás que a los toledanos
siempre yeren en el pecho.
Yo creo tu valentía.
¿Cómo mi hermana María
para abrazarme no viene?
Razón de estado la tiene
fuera de la casa mía.
En Guadámur ha vivido,
mas pues su hermano ha venido,
ve luego, Guzmán, por ella,
Pag. 19
y guarde a su hermana bella,
mientras la damos marido,
ve, Guzmán, por tu señora,
no venga el sol sin la aurora.
Vaya, y a Dios te guarde.
Don Vela, ya es a la tarde
de la que te gocé ahora;
con hidalga emulación
hacen fiestas los Ayalas,
y pues viniste a ocasión,
para las cañas dispón
caballos, color y galas;
¿qué colores sacarás?
Porque las traiga, don Vela.
Tu padre me las dará,
que es a quien estimo más.
Pues que no son de Clavela.
Vanse.
Salen de fiesta, en verano como están en un jardín, don Juan de Silva y Clavela.
Pag. 20
Terrible sol.
Gran calor.
Rayos fulmina crüel,
la sombra deste laurel
nos libre de su rigor
pues supo librarse dél.
Las mudanzas de la edad
en el sol y laurel pruebo
pues en esta amenidad,
está Dafne con piedad
está riguroso Febo.
Cuán poco, Clavela, fío
en lo que tengo presente,
que mañana fácilmente
será aquella fuente río
y aquel río será fuente.
Como estás libre de amores,
qué filósofo que estás.
En te estas plantas y flores
moralidad hallarás
como en los libros mejores.
Aquel álamo que ves
de bellas hojas vestido
cuando las tenga a sus pies
Pag. 21
retrato será advertido
de lo que has de ser después;
por eso a tu rostro hermoso
y a tu verde primavera
prevengo logro dichoso
que presto verná tu esposo.
¡Ay don Vela, antes yo muera!
Advierte en este Narciso
que da para amar aviso,
mira este hermoso escarmiento
que abrazos bellos fue exento
y una vana sombra quiso.
Narciso vio en una fuente
la causa de su deseo
y amo más locamente,
él amó sombra presente,
yo amo lo que no veo.
En árboles, plantas, flores,
que deste hermoso pensil
son ornamento gentil,
Pag. 22
tragedias verás de amores
si las inquieres sutil.
Dichoso yo que no sé
sus glorias ni penas, que
cuando media su flecha
rota se cae y deshecha
al imperio de mi pie.
No sé qué celos ni lloros
y si tal vez me ha obligado
es de Eliodoro pintado,
que es más fuerte un Eliodoro
que entre sus flechas armado.
A tu ociosidad, hermana,
atenciones permito,
no te quiero presumida
ni en profanidad leída
que la principal mujer
se gana por lo entendida,
Pag. 23
pierde por lo bachiller.
Tu escrúpulo me condena
a no oír la culta avena
de nuestro español ilustre.
No dio a Córdoba más lustre
la de Lucano ni Mena,
mas el cordobés valiente
no se escribe para una dama
que se escribe más altamente.
¿A quién se escribe?
A la fama,
y a los doctos solamente.
Pag. 24
A ti ingenio peregrino
tan alto estilo convino,
no es imitarte acertado
mal puede ser imitado
un espíritu divino.
El arte a lo natural
no imita perfectamente.
Ya en el mar de Portugal
entra el sol y nos consiente
lo ameno del cigarral.
Menos son ya los calores
que a la napea español
quiere amenazar el sol
poniéndose aquí a las flores.
Mientras que anochece intento
salir al campo a buscar
dos plumajes que quitar
con el arcabuz al viento.
Pag. 25
o es mármol de aquella fuente
Entra un criado
con el suave rumor
que hacen las fuentes y las aves
en estas ramas suaves
apenas, don Juan señor,
que mandas
Vase el criado
dame Mateo, dame la malla
el arcabuz y el coleto
que siempre es poco discreto
a mi enemigo en batalla
porque los Ayalas son
nobles y de engaño ajenos
los enemigos más buenos
sospecho me hacen traición
y así vivo más seguro
¡qué cobarde hermano estás!
con guardar mi hermana más
la honra, lisonjearlos procuro
Pag. 26
siempre en la paz he vivido
como en la guerra el soldado
porque mata al confiado
el cobarde prevenido
o valor, ¿cuántos engañas?
Entran dos criados con una espada, arcabuz, frasco y coleto y lo demás nuevo para vestirse
lo que mandas está aquí
Vistiéndose
dame. ¿quién fue a Toledo?
yo fui.
¿qué hay de toros, qué hay de cañas?
de Portusa en esta siesta
por aquí pasaron veinte
que aún allí se ve la gente
y en Toledo todo es fiestas
corran toros, vistan galas
de mi pesar su alegría
Pag. 27
que otro día por la mía
tendrán pesar los Ayalas
bien encubierto pudieras
mañana los toros ver
en secreto no has de hacer
lo que en público no hicieras
no miro, Clavela, no,
cuando alguna acción intento
que me mira el mundo atento
sino a lo que debo yo.
date prisa que no hay luz
para tirar cuatro tiros
dame el frasco, pon los tiros
de viento es el arcabuz
Vistiéndose y toma el arcabuz
señor
¿qué me dices?
digo
Pag. 28
que a aquel álamo arrimado
te espera, y trae un soldado
cartas de Ciudad Rodrigo
llega soldado
Entra Romero
buen brío
¿qué quieres?
dame tus pies
alza
esta carta es
dame, será de mi tío
Dale Romero una carta y lee, don Juan
aunque en mi vida temí
con Marte, y Venus recelo
si tiende su red el cielo
que me ha de coger a mí
vengo a amor, y veo guerra
mi tío manda en efeto
que os tenga con secreto
en mi casa y en mi tierra.
Pag. 29
¿cuál es la vuestra galán?
bueno, o malo, soy por Dios
de la tierra que sois vos
Toledo
no, sino Adán
vellaco es
y entendido
¿qué patria?
soy de granada
¿qué armas?
solo esta espada
y esta capa.
¿qué apellido?
el que va, y viene señor
de Roma a Jerusalén
el que huele siempre bien
Romero
y yo soy la flor.
¿qué casta la vuestra es?
si la verdad te confieso
opiniones hay en eso
Pag. 30
mas yo me haré montañés
que pienso con mi soldada
conquistar ciertos amigos
que juren como testigos
que soy Velasco, o Estrada.
mas tú que curioso inquieres
es condición cortesana
o quieres darme tu hermana
o un hábito darme quieres.
infórmate si soy fiel
para servirte, y valiente
que es esto más conveniente
que ser Barroso, o Gudiel.
no te cause maravilla
haga examen del criado
a quien yo fío mi lado
y de mi hermana la silla
según eso en casa quedo
sí amigo
dame tu mano
Pag. 31
jamás fío del villano
lo que del hidalgo puedo
¡oh ley por mí condenada
donde es siempre preferida
a la virtud adquirida
cualquier nobleza heredada!
no es eso para jardines
ven conmigo, adiós hermana
ya estoy dentro
a la ventana
voy que cae a los jazmines
Vanse, y sale de camino doña María, y Guzmán
mientras que llega tu hermano
señora doña María
destos bellos cigarrales
los edificios admira
Pag. 32
quién te diera ya los brazos
hermano del alma mía
viene muy galán mi hermano
como una pascua florida.
Sale Clavela a la ventana
decid peñascos que ya
tenéis de mi mal noticia
pues penas de amor os mueven
dulcemente repetidas
si como vos en el centro
están en mi alma fijas
si en este infierno de amor
terné un instante alegría.
hermosa casa de campo
fuerte es, amena, y rica
labradas son contra el tiempo
las torres de sus esquinas.
bella dama
¿qué miráis?
que ha errado su curso el día
si cuando se pone el sol
presta el alba al campo risa.
Pag. 33
mucha humildad es soberbia
donde hay beldad conocida
muy hermosa es la modestia
muy fea la hipocresía.
¿quién sois hermosa señora?
heredera en esa villa
y de los rayos del sol
que en el occidente aspira.
verdades dice la Diosa
que silvestres bosques pisa
nunca las deidades pagan
las verdades con mentiras.
beldad e ingenio os adornan
hermosa sois y entendida.
¿vais a la fiesta?
Dentro
vais a ver el toro, guarda guarda
Pag. 34
¡ay Guzmán! ¿de qué es la grita?
los toros para Toledo
que están ahora en la Sisla
Dentro
guarda el toro, aparta aparta
¡ay señora! ¡qué desdicha!
que un toro por esos altos
surca el viento, tala vidas
¿qué haremos amigo?
¿qué?
subir a esa torre aprisa
que tiene contra los toros
inmunidades divinas.
mi casa y mi voluntad
tenéis franca, entrad amiga
es para un toro un lanzón
segura treta de esgrima.
Va doña María a entrar
ya voy a daros mis brazos
y será señora mía
la primera vez que el miedo
tuvo ejecución de dichas
Repárase
Pag. 35
¡Ay, amigo! ¿Qué es aquello
que aquel mármol tiene encima?
Un león, en que reparas.
¡Válgame Dios! ¡Qué desdicha!
De los Silvas son las armas,
casa es esta de los Silvas.
En necesidad tan grande,
no es la razón discursiva.
Y la constancia, Guzmán.
¿Qué constancia, donde miras
muerte en los cuernos de un toro,
en aquellos brazos vida?
Su casa los Ayalas...
Entra, y tu nombre no digas.
No hay causa que obligue a un noble
hacer acciones mentidas.
Retíranse.
¿Dónde vais? Temed el toro,
entrad, no seáis esquiva,
si Europa no sois, que yace
en sus campos de Castilla.
Pag. 36
¡Guarda el toro!
Que se acerca.
Doña María se va corriendo y diciendo:
Ayala debe de ser.
¡Oh constancia peregrina!
Mas por el ruido mi hermano
a su casa se retira.
Ven, don Juan, aprisa, aprisa,
no pierdas, noble mancebo,
la alta ocasión que te obliga;
heroica hazaña te llama,
Pag. 37
favorece tu enemiga,
que amparar a los contrarios
son acciones más lucidas.
Saca, Guzmán, esa espada.
Sale don Juan con la escopeta cargada y Romero alborotado.
¿Qué es esto, hermana?
¿No miras
aquel toro, aquella dama
que a matarla se encamina?
No puedo llegar a tiempo,
recela alguna desdicha,
donde no puede la espada
Pag. 38
llegue el plomo.
Apunta.
Tira.
Dispara don Juan el arcabuz y, en disparando, se entra.
El toro ha caído muerto.
Baja el galán corriendo,
en sus brazos pone vida,
Ya se levanta, gran dicha.
Cortésmente se agradecen.
Necedad de cortesía.
Yo voy a darla mis brazos.
Yo a darte consejos, Silva.
Vase Romero a entrar y sale don Vela.
No parecen. ¡Ah, galán!
Doctrina es de majadero
llamar los que aprisa van.
¿Qué queréis, señor?
Romero.
Ya fui Sinón de don Juan,
ya estoy dentro, mas tú di,
Pag. 39
¿vienes a retarle a él,
o siguiendo tu neblí,
o buscas algún clavel
de los que hay por aquí?
¿O a saber viene el cuidado
cómo está tu serafín?
Como en Troya entró el rocín,
y me introduje criado
deste español paladín.
Vive Dios que le vi ahora
despedirse de tu aurora,
con un arcabuz al hombro
que a este monte le dio asombro,
y vida a aquella señora,
de entre los cuernos de un toro
diestro la libró y valiente.
Sale Clavela.
Calla, Romero, detente,
que este es el ángel que adoro
y aquella mi hermana y gente.
Descompuesta voy a ver
esta bizarra mujer,
Pag. 40
que no se rindió al temor.
Mas, don Vela, ¿es este amor?
Ya piadoso quieres ser,
soldado mío.
Clavela.
Hace que cae de los chapines.
Mal hayan los embarazos
que me impiden tus abrazos,
valga a mi amor la cautela.
Dame, mi ausente, tus brazos.
En sus gustos tropezó,
sobre sus brazos cayó.
Quiera Dios que sea por bien,
que otras caen porque no ven,
y Clavela porque vio.
Bien haya, amén, mi memoria,
y este criado mal haya,
pues me impide tanta gloria.
Ya comienzo en vuestra historia
primer paso de atalaya.
Yo le he introducido aquí
solo por saber de ti,
dame sin temor las manos,
Pag. 41
que vienen vuestros hermanos.
¿Cómo juntos?
Oye.
Di.
Salen doña María y don Juan, y está Romero en medio de los cuatro que están apartados.
Bien se ha trocado la suerte,
pues eres tú mi homicida
que yo te he dado la vida
para que me des la muerte.
En tu constancia me advierte
mi discurso tu rigor.
Que a quien no venció el temor
y un toro esperó constante,
mal le vencerán, triunfante,
lágrimas de tierno amor.
Los Silvas me han dado vida,
sí; Ayalas, el primer ser;
ingrata, no he de perder
la gloria de agradecida.
reconociendo deudor
mi pecho a tan gran valor.
Pag. 42
Que vienen, y es desatino
no echar la centinela.
Vive Dios que fue, Clavela,
valor de mármoles digno.
Ya nos han visto.
Don Vela,
como quien se vio en el mar,
entre sus olas perdida,
te vengo, hermano, a abrazar.
A don Juan debes mi vida,
yo se la pienso pagar.
Aparte.
Bien he sabido tu historia,
digna de eterna memoria,
y cómo don Juan valiente
quitó a tu vida la gloria
de morir tan noblemente.
En Italia oí decir
a muchos: un bel huir,
che tutta la vita onora,
Pag. 43
mas de un toro dico ancora,
più onora un bel fugir.
No, Ayala; viva María,
su casa honrando, y la mía,
que ha de vivir, en España,
a la sombra de su hazaña,
eterna mi cortesía.
Y seáis muy bien venido,
señor don Vela, a Toledo.
Observante siempre he sido,
don Juan, en lo que yo puedo,
a leyes de agradecido.
Vos, divina emulación
de la constancia y beldad,
mis brazos tomad, tomad,
que, aunque Silvas vuestros son,
no huyáis de mí con crueldad.
Menos fiera, y ya más grata,
me ofrezco a vuestro servicio,
mi amor de pagaros trata,
que no quiere ser ingrata
quien confiesa el beneficio.
Jornada segunda
Pag. 44
Segunda jornada
Salen don Juan de Silva y Romero.
Del mar las arenas cuentas,
atrevido el cielo escalas,
el viento surcas sin alas,
cuando con amor intentas
juntar los Silvas y Ayalas.
Posible cuidado elige,
mejor tus acciones rige,
que mil imposibles veo,
y a un atrevido deseo
cuerdo discurso corrige.
Excusas de dar consejo,
pues apenas tienes rubio el bozo,
y del oficio de mozo
no te pases al de viejo.
Pag. 45
Doña María, señor,
es digna de tanto amor,
merece tantos trofeos.
Lisonjea mis deseos.
Y así medraré mejor.
¿Qué dices?
Que se ha ofrecido
en el caso sucedido
camino de verla llano,
siendo amigo de su hermano,
pues que no tiene marido.
No es a todos conveniente
una misma medicina,
que, según es el doliente,
le aplican la más decente.
No sé de otra más fina.
Pag. 46
Yo la amo, yo la adoro
y por ver sus ojos lloro.
Peores males esperas
de amor que la vez primera
viste en los cuernos de un toro.
Mas deja un rato, señor,
metafísicas de amor
cuando te lleva el cuidado
a ofrecer a tu cuñado
la flor, de la mejor flor.
Ya te he avisado, don velo,
vigilante centinela,
como por fuerza o por grado
mañana a su desposado
entrega el fuerte Clavela.
Pag. 47
Si vieras en esta cuesta
los Toros para la fiesta
o eran aves, o eran gamos.
mientras que llega don P. o
pues en las fiestas te allaste
dimelas Romero
escucha
sin latinizar Romance.
a Toledo vine ayer
a lo que vine, ya sabes
doña María, esta buena
no puede estar malo, un anjel.
a la Placa me lleuaron
el ruido, de los pretales
a donde goce la fiesta
sobre este leon de Joannes
estaba Zocodover
vestido, de tafetanes
Pag. 48
Canta Homero a los Ayalas,
que cuando opuesta mi sangre
hicieras a mis oídos
consonancias agradables;
y más cuando Ayala soy,
ninguno Silva me llame,
que amor me ha mudado el nombre
que me dejaron mis padres.
Este es amor, pesia tal,
más fino que los corales,
transformándose en lo amado,
negar su ser el amante;
y no amor que se transforma
como espejo por instantes
en abad, si mira abad,
en fraile, si mira fraile.
Pag. 49
vanse
Sale Clavela.
Don Vela vino ante ayer
y oy Don Pedro por mi mal
porques desdicha fatal
seguir la pena ael placer.
engañome el poseher
cogiome el mal sin pensar,
si bien me envio a abisar
que quand Don Vela vino
a mi corazón previno
que estaba cerca el pesar.
ya le abise con Romero
de mi desdichada suerte
que me quieren dar la muerte
Pag. 50
Sale Roseta criada
dos nuevas te vengo a dar
y la una es de alegría.
con ella Señora mía
compensa la del pesar
aquel, que solía andar
tras tu silla recatado
entro en casa demudado.
y para tu desposorio
viene Don Pedro Tenorio
con galas de desposado.
Entra Don Vela alborotado
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de quatro años de ausente
a Toledo vine ahora
para allarme mi señora
en tristes vodas presente
y mi corazón valiente
quen celos, y amor se arde
sin que nada le acobarde
a tu casa me a traido
para morir de atrebido
si e de morir de cobarde.
veniste ante ayer Don vela,
y apenas veniste cuando
Talamo le estan labrando
o Tumulo a tu cautela.
mi hermano quen mi honor vela
me casa o mata, y yo digo
que quiero morir contigo
sera mi mal mas humano
si me a de matar mi hermano
que me mate
mi enemigo.
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Ojalá, mi bien que antes
a ti mis ojos volvieran
muerte en Italia me dieran
los franceses arrogantes.
Pues mudaron dos instantes
la causa de mi venida
que de Clavela querida
celos la muerte me dan
y mi enemigo don Juan
a mi hermana la da vida.
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¿Qué he de hacer, don Vela amado?
Defenderte, dueño mío.
¿Qué ha de aprovechar mi brío,
si me ha de forzar mi hermano?
No tiene ningún humano
imperio en el albedrío.
Lugar las lágrimas mías
tuvieron en tu belleza,
que se obliga la nobleza
con amorosas porfías.
Que me amabas repetías
y cuando un semejante
se muestra cautela amante,
si no es fingido su amor,
obligaciones de honor
la obligan a ser constante.
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ó sea clavel, ó Rosa
hieres mi zentro, y mi Rama
y en ti vivira mi fama
mas fragante, y mas hermosa
si de ti Rama preciosa
me arrancaré Tirania
cesara la pena mia
muriendo luego Señor
pues vive apenas la flor
fuera de su zentro un dia.
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No serás tan fiel o necia.
Pues por los cielos que ves
que mejor nombre me des
cuando con bríos constantes
sepas que me maté antes
y no gozada después.
No te casarás, Laurela.
No puedo sin libertad.
¿Qué te falta?
Voluntad.
¿Quién la tiene?
Tú, don Vela.
¡Cuán poco amor se desvela!
¡Oh pobres enamorados,
pues que los más recatados
en sus penas o placer
no se pueden defender!
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de notas de los criados.
cuán poco previene amor
el peligro con que estás,
vete.
no te casarás.
no doncella.
mi señor,
a dónde llegas.
al corredor.
entra en esos entresuelos.
no haré tal, viven los cielos.
mataránte mis parientes.
no son todos tan valientes
como mi espada con celos.
Entra don P.º Tenorio de camino = y don Juan de negro y Romero
¡ay, triste!
señor don Vela,
en mi casa.
¡ay Hado injusto!
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vengo a pagar como es justo
deudas de amor, sin cautela,
vengo a serviros, y a ver,
porque en nuestra calidad
no impide la enemistad
la gloria de agradecer;
distes a la casa mía
una vida, y yo, señor,
vengo a pagar con amor
lo que no puede María.
Y porque mejor se vea,
quien no fuere vuestro amigo
de mi espada es enemigo,
como este Ayalas no sea.
Ya los Silvas toledanos
trofeos son, si obligáis
cuando en la guerra no estáis
con términos cortesanos.
¿Qué te parece tu esposa?
Si con tantos rayos ves
que ninfa del Tajo es
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¡Ay amiga, y qué temor
mi corazón ha tenido!
Tenle bien fortalecido
para el peligro mayor.
Ser vuestro amigo prometo.
Conoced a el desposado.
¡Qué cavallero ha estorbado
con título más discreto!
Gozad como yo deseo
la hermosa Clavela.
Amén.
Seguro es el parabién.
¡O Judas,
y no Tadeo!
De la merced que me hazéis
daré en cualquier ocasión
hidalga satisfacción.
Y vos mill años gocéis
en dulce y santo Himineo,
el recién venido amante
siempre con veldad constante.
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¡Oh, Judas
y no Tadeo!
Guardeos, caballero, Dios,
que firme gozar confío
mil años del dueño mío,
y siendo el testigo vos.
Vase a arrodillar don Pedro.
Si favor tan soberano
de vuestra boca recibo ,
no será a la mía esquivo
el cristal de vuestra mano.
Sabré, por fin de mis penas,
si a besarla llego ahora,
si vuestras manos, señora,
son de jazmín o azucenas;
dádmelas, no venga en vano
a coger desde Sevilla
nácar en vuestra mejilla,
si perlas en vuestra mano.
Aparte.
Levantad, primo, del suelo,
y mal venido seáis.
Si haré, pues me levantáis,
a glorias de vuestro cielo.
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Voyme, que he de alborotar
la casa con mi dolor.
A Dios.
Hace cortesías don Juan de acompañar a don Vela.
Permitid, señor,
que os vamos a acompañar.
No salgáis del aposento,
porque en semejantes días
anda con las cortesías
muy libertado el contento.
Id con Dios.
Seguro voy,
aunque en tierra de enemigos.
Casa es de vuestros amigos.
Don Juan, vuestro amigo soy.
Vase don Vela.
Qué galán, y qué sencillo,
sobre las ancas de un toro
se ha escapado mi Medoro.
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del hermano, y del Nouillo.
pues ya Don Vela señora
no inpide nuestros abrazos
y a el alma pusistes lazos
poned los a el cuello a hora.
esta mi hermano delante
yo dare hermana lugar.
por primo los puedes dar.
si cuando no por amante.
En mas mi recato estimo
perdonad. señor por Dios
que no es separable en vos
lo enamorado, y lo Primo
pues pisa ya mi esperanza
términos de posesion
sufrid. sufrid corazón
que no puede haber mudanza.
dale licencia a Tenorio
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sí haré de muy buena gana.
¡Qué buen sí de desposorio!
Si estáis esquiva y ausente,
aunque en la gloria me veo,
terná que hacer el deseo.
¡Oh, qué tierno estáis, pariente!
Venid.
A Dios, ángel bello.
Id con Dios, que yo, mortal,
voy a prevenir puñal
o lazos para mi cuello.
Yo espero, bríos constantes,
veros con menos firmezas,
que labran vuestras durezas
las firmezas de diamantes.
¿Es murmurar eso, amada?
Soy advertida en mi oficio.
¿De dónde ha cogido el vicio?
De seis años de criada;
y, en efeto, ha de quedar
hidalgo en mi compañía.
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en eso de la hidalguía
hay mucho que averiguar.
quién le enseñó la malicia
un vecino majadero
cómo se llama
Romero.
de do bueno
de Galicia
trae la malicia de allá
ya es Galicia toda España
que hay allá
y mucha castaña
y lo que hay por acá
poca fe poco dinero
poco dar, y prometer
quien carbón hacía ayer
con humos de caballero
pobre y sola la verdad
bien vestido el embeleco
el villanaje muy hueco
en coche la liviandad.
la poltronería afecta
y tan pobres los señores
que no tienen los mejores
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se pasa sin beneficio,
beben las damas por vicio
aloja de Ribadavia.
Tienen, por no te cansar,
del abad al monacillo.
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Deo gracias
iba a decillo
mas no quiero murmurar.
O hipocresía profana
esto es murmurar venial
que aborrezco la mortal
si hubiera cada semana
para murmurar un día
que de cosas que enmendaras
que temprano madrugaras
crítica filosofía
Saca Romero una tabaquera y toma tabaco
cara tienes de vellaco
tú la tienes de medusa
qué haces
lo que se usa
qué sorbes
tomo tabaco.
cómo te llamas
Roseta
contigo juntarme quiero.
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La confección solemnizo,
mas tú, cualquiera que seas,
si limpio, ¿por qué moqueas
si no tienes romadizo?
Toma más.
¡Oh, mentecata, y no ves
no hay sin tabaco valiente,
ni caballero sin fuente,
ni galán sin mal francés!
dobla la hoja del tabaco,
para discurrir mejor,
porque viene mi señor.
Adiós, medusa.
Adiós, caco.
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vase Roseta y al irse Romero sale Don Juan y aséle de la capa a Romero
Romero confidente amigo mío
que en dos días de criado
te confío mi cuidado
y mis venturas te fío.
Amor que piadoso vuela
y agradable en mi afición
me ha traído la ocasión
de mis dichas, con Don Vela.
Pues pagando la visita
que me hizo cortesano
veré a el ángel soberano
que mi reposo me quita.
Don Pedro está descansando.
Descansen pues mis enojos
que me lo piden mis ojos
ya con risa, ya llorando.
Voy a visitarle luego.
Ven Romero, ven conmigo.
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vase y trae el Romero de adentro
no ofendo Ayala tu honor
que soy criado de ley
ni quito ni pongo Rey
sino sirvo a mi Señor - vase.
Sale Álvaro de Ayala y doña María
Siembra en el campo el labrador dichoso
Maria el rubio grano
y dale en el verano
el fructo agradecido, y jeneroso
y el labrador ufano
aclamale contento
simbolo al campo de agradecimiento.
Paga la tierra el beneficio al doble
y el que yo he recibido
le niego aunque he nacido
tierra mejor con anima mas noble
Pag. 69
vase Álvaro de Ayala
Para agradecer mejor
vuestra hija consultad
allareis Padre y Señor
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salen don joan. julita y Romero y quedase la
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¿Don Juan de Silva por ti?
Mas, ¡ay, triste corazón!,
pues gozo lo que deseo,
y en las posesiones veo
peligros y confusión.
Si bien deseava verte,
no con peligro tan llano,
que si mi padre o mi hermano
vienen, te darán la muerte.
examino, mal seguro,
que son del amor más puro
crisol las dificultades;
sin temer a tus parientes
me trajo a tu casa amor,
que cobra fuerza mayor
con zelos e inconvenientes;
vengo a saver, dueño hermoso,
si en tus vellos ojos vivo.
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pues mira de un loco amante
si tardo mucho la pena
quien la vida no aventura
ni es amante ni es valiente
irse a el peligro evidente
es specie de locura.
mas yo te estoy despidiendo
cuando estoy a ser dispuesta
eco en el monte, y floresta
don Juan, don Juan repitiendo.
no temas señora mia
que aunque nos vean inporte
porque traigo un pasa porte
librado en la cortesia
como
oye
no es muy noble
Romero lo que enprendeis
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Entra don Vela
Don Juan, en la casa mía,
y del techo al pavimento
arcos triunfales no ostento
dignos a su cortesía.
Bronces contra las edades
levanten en tu memoria,
pues es la mayor victoria
triunfar de las voluntades.
En mi casa consentí
lisonjas y adulación
por no hacer contradicción
a ninguna cosa allí;
mas ahora, pues me ultrajas
también con lisonjas bellas,
me opongo en tu casa a ellas,
que aquí no tengo ventajas.
Con imperio y potestad
gobierna en la mía y rige,
ella por dueño te elige
y yo de mi voluntad.
Abrazándose
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Amor que piadoso yaces
entre don Juan y mi cuello
lazo forma santo y vello
que aseguren estas paces
Aparte
Si a mis ojos atendieras
del alma fieles cristales
en mi corazón mis males
y a tu hermana conocieras
Aparte
Si más tardaras temía
conocieras mi pasión
que alterado el corazón
tu hermana está aquí decía
Aparte
Pues ya mi voluntad viste
entra a ver el quarto mío
Aunque es tuyo mi albedrío
solo en esto se resiste
que pues he visto a tu hermana
no quiero pasar de aquí
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nunca supe agradecer
lisonjas de un cortesano
cuando me diera mi hermano
licencia de responder.
Adelante, Alcides, pasa,
y guíanos tú, María.
Si tal estrella me guía
no me perderé en tu casa.
Vanse entrando, y dice doña María quedo, llegándose a don Juan:
Vanse, y queda Romeo.
Por el favor de la estrella,
señor, vuestras manos beso.
Pero no os fiéis en eso,
porque va perdida ella.
Mientras mi amo se entretiene,
figuras de este portal,
oíd un cuento moral
que a la boca se me viene.
Pag. 76
sale dovela
Romero Romero mio
no van a Santiago mas
que ay de vodas como estas
triste si verdad te digo
triste yace mi señora
don J.º entre seda y grana
que para correr mañana
esta descansando ahora
casarase
si señor
que si vienes Dafne toda
es gran en Plasto una voda
para ablandar un Rigor.
Pag. 77
Primero a las manos muera
de mi dolor infinito,
vaya un poco de loquito,
vaya espada, y capa fuera.
Mas si te mueres, y abrasas,
pide a don Juan a Marcela,
que más de una vez, don Vela,
se han juntado vuestras casas.
¿Cómo disuadirle puedo
si está por su fe obligado
y ha venido el desposado
para cobrar a Toledo?
Aquí persuasiones van,
para su hermana, Romero,
dáselo, y a Dios, que no quiero
que me eche menos don Juan.
Vase aprisa don Vela.
Pues toda bellaquería
en mí vienen a pegar,
Pag. 78
sale don Juan muy contento
Romero
más Romería
no ha tenido el Romeral
con cien lenguas de metal
canten la ventura mía
que tan venturoso he sido
que sin celos, ni rigor
crece en María mi amor
amando correspondido
a solas mi prenda amada
oyo, mi amor, y firmeza
que de Ayala la nobleza
me dio lugar confiada
Pag. 79
Alto libelo a Marfodio,
mas ninguno anda discreto
de un pasquín en confiar,
que puede un mármol hablar
por descubrir un secreto;
y aun es una acción más loca,
que no es de piedra el pasquín,
sino criado, y al fin,
pecho de barro, y con boca.
Vase.
Fin del acto 2º.
Jornada tercera
Pag. 80
Sale doña Maria y Romero
Dime necio tu en mi sala
as entrado descortes
saues questa casa es
de Aluaro lopez de Aiala
saca un papel y besandolo dice
inca la rodilla
bien se ques esta su casa
y que eres su hija vella
que mal se encubrira en ella
el sol que a Toledo abrasa
del suceso del Nouillo
vengo a darte el parabien
y a probar si en tu desden
hace sangre, este cuchillo.
Don Juan de silua.
Pag. 81
no te
si me cortara la mano
Toma el papel doña María y Romero está hincada la rodilla y a este tiempo entra don Vela.
Ay de mí, viome mi hermano.
Deja caer el papel doña María y Romero que está de rodillas tómale y saca otro escondiendo el que se cayó a doña María y vuélvese a don Vela y dale el papel que sacó y tómale don Vela.
Pues yo lo remediaré,
viniendo de Alcalá a Huete,
la Abadesa, mi señora,
me mandó a una media hora,
te diese aquese billete,
no te he hallado en la ciudad
y porque de prisa estaba
Pag. 82
a este ángel encargaba
le diese con brevedad,
no quiero más porte dél
que hallarte, ver, y servir.
Mal me pudiera encubrir
de un desdichado papel.
Nada sé de tu tragedia,
porque en la razón de estado
solo consulta al criado
la dama de la comedia.
Aparte don Vela abre el papel, y doña María está turbada.
¿Qué le diste?
Tu papel.
¿Pues cómo?
Sin advertirlo.
Bien le llamaste cuchillo,
pues me matarán con él.
Papel
Con ejemplos de constancia
Pag. 83
fortificas mi valor
y esta dispuesto mi amor
a serlo de los amantes
Porque triunfando del miedo
por no ofenderte (Clavela),
se ira mañana (Don vela),
a un conuento de Toledo
esta noche ternas llana
la entrada por el Postigo
ven que no podras amigo
verme ni oirme mañana
así quiera Dios que sea
que no consiste en perderte
Señora mia mi muerte
sino en que otro te posea
muerte dijo, y a mi honor
con mi vida ha de acabar
solo me ha de consolar
que muero al fin por amor
disculpa mas principal
es esa en una mujer
Pag. 84
que no morir por comer
barrillos de Portugal.
Mirando al papel, aparte
Pluma del ave mejor,
que obligada de piedad
anuncias serenidad
en las tormentas de amor,
siempre estaré agradecido
de las nuevas que me das,
aunque no llegue jamás
a las puertas de tu nido.
Ay entierro, o casamiento
has de responderme hoy.
Vase Don Vela, y saca Romero el billete que escondió, y muéstrale a doña María, diciendo
Espera, que ya me voy
a escribir a mi aposento.
Baste ya el socarronismo.
Toma el cuchillo discreto
más agudo que un concepto,
Pag. 85
del griego culteranismo.
Toma doña María el papel.
¿El que ahora diste aquí,
tuyo era?
Necia estás,
nunca quieras saber más
de lo que te toca a ti.
Lee, y no preguntes nada,
que soy del amor fullero
y es la flor de este romero
jugar con carta doblada.
Lee el papel doña María.
Un rato se levanta mi esperanza,
pendiente en los favores de tu mano.
¡Oh, ladrón del divino Toledano!
Buena, señor don Juan, está la chanza.
¿Pues no es suyo este soneto?
El verso primero no,
que a Garcilaso le hurtó
el sitio, como discreto.
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mas no es ese verso vrtado
porque acordandome voy
que ese libro conpro oy
y le pago de contado
La honrra le destituio
suios esos versos son
que no puede ser ladron
si es el garcilaso suio.
de aquestos ay vn collejio
donde aqualquier matalote
le dan Borla, y capirote
de sabio de Preuilejio.
ay Preuilejios de sabio?
también como de idalgia
que asta la sabiduria
enseño a comprarla fabio.
era vn mocuelo inprudente
tinto necio en Bachiller
perdido por parecer
docto, musico, y Valiente.
Pag. 87
murióse un grave dotor
y compró su librería,
y, sin entenderla, hacía
juicios de sabio censor.
Faltábale para todo
lo músico y valentón,
y Ausonio, un gran socarrón,
le dijo de aqueste modo:
«Si comprando solamente
muchos libros eres sabio,
armas compra y liras, Fabio,
serás músico y valiente».
Solamente hablo contigo,
no sé si me oyen más.
¡Qué satírico que estás!
Mucho veo y poco digo.
Estos me han de matar, estos
discretos de tropelía
que libran su ciencería
en rumiar y en hacer gestos.
Pag. 88
o malicias
o ladrones
mas esto es hablar de vicio
quiero volverme a mi oficio
y hablar en mis peticiones
has de responder a esa
sí, mas viene ya mi hermano
esconda el papel y entra don Vela y dale un billete a Romero
este dad en propia mano
yo le daré a la abadesa
ven hermana
vase Don Vela y tras él doña María y al entrar tírala Romero de la capa y a la puerta del vestuario se detenga
no hay alguna
respuesta de mi papel
sí, viene don Juan por él
cuándo
esta noche a la una
Pag. 89
¿Qué señas?
Llegué a la puerta
¿De tu casa?
De mi sala,
porque como ronda Ayala
toda la noche está abierta.
Éntrase doña María.
Los que a ajena casa vais
aviso, y el ojo alerta
si la vuestra queda abierta
ved el peligro en que estáis.
Vase Ro.
Sale Clavela y Roseta.
Rica nací, y con nobleza
de una casa generosa,
no sé si fea, o hermosa,
sé que no envidio belleza
mas la honra, y la riqueza.
Pag. 90
ya tú, Roseta, lo sabes,
y así no te lo repito,
que repetir el delito
hace las culpas más graves.
Y pues amarle es forzoso,
dime si bien determino,
que si me caso, adivino
que me ha de matar mi esposo,
si cuando más amoroso
en mis brazos se divierte,
amando de aquesta suerte,
cuando me llame Clavela,
diré por Pedro don Vela
y diré por vida muerte.
Quién está determinada,
para qué consejos pide?
Quién mal sus acciones mide,
de quién se queja agraviada?
No replica la criada
cuando pretendo agradar.
Pag. 91
y tienes de perdonar
si excuso de responder,
que es tiempo de obedecer
mejor que de aconsejar.
Eres mi amiga discreta.
Al fin, ¿qué piensas hacer?
Mañana al amanecer
irme a Santa Fe, Roseta,
y mi voluntad secreta
con lágrimas publicar,
y desde ahora llorar
tristes efectos de amor,
si este alivio mi dolor
quiere a mis ojos dejar.
Saca un pañuelo como que llora y entra don Pedro Tenorio.
Si no vengo a conquistar,
¿de qué temes, corazón?
¿Para qué sospechas son
cuando me vengo a casar?
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quien goza sin desear
no distingue el mal del bien
y lo que mis ojos ven
es agradable rigor
que está más hermoso amor
en los brazos del desdén.
y tu divina Señora,
cuyo desdén, en efeto
será mañana discreto
cuanto impertinente ahora,
por quien tu corazón llora
cese el llanto, prima, amiga,
si ya no quieres que diga
con tantas lágrimas bellas
que pues lloran tus estrellas
causa superior te obliga.
Cautivo la voluntad
y aunque en ello gano tanto
ofrezco obsequias de llanto
a mi muerta libertad.
Pag. 93
si es extremo perdonad
afectos del corazón;
mas no merece perdón
corazón enternecido
que al cautiverio elegido
le llora como prisión.
Yo la tengo en tus cabellos,
mientras merezco tus brazos,
y aumentas lazos, a lazos
todos fuertes, todos bellos.
Yo soy quien preso está de ellos,
yo el cautivo, tú el señor,
y solo tengo temor
al tiempo que he de perderte,
cuando desate la muerte
fuertes cadenas de amor.
Entra don Juan de Silva.
¡Oh, qué caseros amantes,
disponéis ya vuestra casa
Pag. 94
que cuando el cuerdo se casa
siempre la dispone antes,
como en tiempo de placeres.
¿Lloras, hermana?, y recelo
que de aljófares el suelo
bordar en tus bodas quieres.
Tristes tus ojos están;
temerás, enamorada,
soledades de casada,
con marido tan galán.
A solas me enternecí,
si bien en mis bodas, miedo;
no porque voy con Don Pedro,
mas porque te dejo a ti.
Este tierno afecto humano
más mi voluntad abona,
tu Don Pedro le perdona,
que me le agradece, hermano.
A términos cortesanos
tan agradecido soy,
que a Clavela el alma doy,
y a Don Juan beso las manos.
Pag. 95
Tanto a los dos os estimo,
que con voluntad mañana
a don Pedro doy mi hermana,
a Clavela doy mi primo.
Con el alba lo veredes,
cuando el hermano y marido
hallen sin pájaro el nido,
y a Clavela entre paredes.
Sale Romero y pónese al lado de don Juan, y apártale.
Romerico, tú que vienes
donde mi señora está,
di, ¿qué nuevas hay allá?,
¿qué hay de dichas?, ¿qué hay de bienes?
Oye, esta noche, don Juan,
gozarás bellas caricias;
¿no das al Adán albricias?
No te entiendo, ¿qué es Adán?
Principio debe de ser,
que a ver a un primer favor,
buen Adán me ha dado Amor,
dijo un culto a una mujer.
Pag. 96
No comentes disparates
cuando muriendo me ves.
Escucha pues.
Hacen como que hablan
en secreto apartados
Jamás los bienes dilates.
Esta natural tristeza
perdonad por vida mía.
No he visto melancolía
jamás con tanta belleza.
Desde el uno al otro polo
mi dicha envidien, amigo,
tú serás de ella testigo.
Mejor es que vayas solo
que para amantes mejor
la soledad.
Dices bien,
yo me voy antes que den
doce en la iglesia mayor.
Y aunque es más tarde te juro
Pag. 97
despídete brevemente
de tu primo de presente
y cuñado de futuro.
Veníos, primo, a acostar
a vuestro cuarto, que es tarde.
Adiós, prima.
El cielo os guarde.
¿Adónde, hermano?
A rondar.
¡Detenedle un siglo, cielos!
Yéndose.
Perdóneme, amor, doncella.
Yéndose.
Tristezas de mi Isabela,
no solicitéis recelos.
Vanse don Pedro y don Juan.
Espía de mi desdicha,
¿diste a tu amo el papel?
Y aun traigo respuesta de él.
¿Y verna a verme, por dicha?
Dala Ramiro una carta o billete.
Esta lo dirá más cierta.
Pag. 98
Pues, ¿cómo la traes abierta?
Porque faltó, te prometo,
hostia, y anillo, señora.
Pues selle este anillo ahora
en tus labios el secreto.
Dale un anillo, y pónese
Clavela a leer apartada.
¡Clavela en aqueste anillo
a mi señora! ¿Clavela?
Velador que el castillo vela
lleve gajes del castillo.
¿Es diamantón, o clavete?
No es sino cornerina.
pues quema.
Como tufina.
Salvo en todo lo alcahuete,
con el sortijón que goza
obispo será, o dotor.
Obispo será mejor,
no de mitra, de coroza.
Pag. 99
aunque no estás entre espinas
por Dios que picas discreta.
pues no ve que soy Roseta
de abrojos de diciplinas.
Respóndeme que estará
desde las doce esperando
que en esa esquina llorando
fuerte de mármol será.
Mete el billete en la manga de manera que se vea en la manga.
Si don Juan se ha ido aprisa
le trae Romero a mis brazos
y mil últimos abrazos
que venga a gozar le avisa.
Voy, señora, con cuidado,
astuto como vellido,
a ver si el uno ha partido,
a ver si el otro allegado.
Viene el uno, parte el otro
frente a frente, no quisiera
que en medio de la carrera
chocase potro con potro.
Pag. 100
Vase Romeo. Sale don Pedro hablando aparte.
Quien dice que ama miente,
si celos puede sufrir,
que yo no puedo vivir
con sospechas solamente.
Hoy, Clavela, en tu aposento
vi a un galán, tú muy hermosa,
siempre triste y desdeñosa,
y elevado el pensamiento.
Con estas informaciones
advertidamente hechas
solicitas mis sospechas
a velar en tus acciones.
Y quiero en estos combates,
pues don Juan se ha ido a rondar,
con prudencia examinar
de tu valor los quilates.
No quiero dudar, marido,
que es más noble y acertado
morirme de enamorado
que vivir arrepentido.
Pag. 101
Señor don Pedro, aquí dentro,
¿adónde volvéis ahora?
Adonde, animo, señora,
a tus ojos, a mi centro.
Jesús, y qué impertinencia,
dejadme a solas un rato.
Muestras da el oro de ingrato.
Pasa adelante, experiencia.
Perdona si te ofendí
en volver a tu retrete.
Que me place, vete, vete,
porque no estás bien aquí,
y otra vez, sin mi licencia,
no perturbes mi recato.
Peor es libre que ingrato.
Pasa adelante, experiencia.
Sospecha me da mortal
que me despides cruel,
obligada del papel
que tu manga encubre mal.
¿Yo papel? Yo encubro nada.
Eso, Estela, es peor.
Pag. 102
que hace la culpa mayor
quien la niega averiguada,
examen de la prudencia,
mucha liga tiene el oro,
ni le codicio ni adoro
a Dios.
a Dios,
de experiencia.
Vase por una parte don Luis y sale por otra parte don Juan enfadado y Romero.
En esa calle contento
esperé tiempo, y lugar
para venir a gozar
finezas en tu aposento,
entré en yéndose don Juan
con Romero, y vi señora
primo, marido, y galán.
injusto ha sido el engaño
ejecutado conmigo.
Pag. 103
Ved si vinieron los celos
aprisa tras las sospechas,
¿hay más rayos, hay más flechas
que arrojar contra mí, cielos?
Cuando te adoro, y te estimo,
y cuando, por ti en efeto,
ahora me vi en aprieto
de perderme con mi primo,
cuando por este papel
temí, la muerte me diera
con fantástica quimera,
tú me la anuncias crüel.
Si te engaño, si te miento,
suspende el juicio a mañana,
que de una, y otra romana,
seré asombro en un convento.
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Su nombre será inmortal,
Clavela, si no te casas
sin dar a tu pecho brasas
ni a tu corazón puñal.
Pues con mejor providencia
que la Romana triunfante
has elegido constante
armas contra la violencia;
que si te vas a un convento
jamás dudará el honor
si entre la fuerza y amor
tuviste consentimiento.
¿Yo dar a otro la mano
te merezco menosprecio?
Amor si confía es necio,
si desconfía es villano.
No tomo el cristal, amiga,
de tu mano celestial.
Si es mi mano de cristal,
ella claro te lo diga.
Dale la mano y tómala doña Julia.
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verdades me dice cielos
fea estube sospechosa
Jamas te vi mas hermosa
que mirandote con zelos
que bien parecen los dos
mal aya quien los aparta
o Piadosísima Marta
llora, y pideselo a Dios.
ella es flor, un sol es el
y encendida esta el anela
dale el calor de don Vela
locano aliento a el clavel
como un Mayo esta la sala
que amor, viento lisonjero
clavel, Rosetas, y Romero
los mueve a el gusto de Ayala
deja flores, y ojo alerta
que ay en la puerta Rumor
es hijo de herrero amor
y sabe abrir cualquier puerta
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Don Pedro viene.
¡Ay de mí!
vete, vete.
A Dios, Clavela.
Aprisa, aprisa, don Vela.
Vase a entrar don Vela por la parte donde sale don Pedro y tópanse cara a cara, y todos hazen asen a don Vela de la capa diciendo:
Por acá no, por ahí.
Sale don Pedro, y pónense opuestos empuñando las espadas.
¡Ay, desdichada mujer!
No pases de aquí, experiencia.
Ánimo, ten paciencia.
Qué de muertes ha de haber.
Aunque no está por mi cuenta,
esta al fin, mozuela loca,
a mí por don Juan me toca
la venganza desta afrenta.
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ponen mano a las espadas
y tirandose hablan
dad me don Pedro lugar
si le rompéis por mi pecho
tu me tiras
esto es hecho
no ay que disimular
las puertas llanas estan
vmd. Roseta y clavela
sal a la calle don Vela
antes que venga don joan
vanse acuchillando a don Pedro por una parte y por otra clavela y Roseta
salen doña María y don joan con broquel en la cinta y espada desnuda
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Sale delante doña María a escuras.
¿Por qué me llevas, señora,
sin luz, que te muestre bella,
si eres en la noche estrella,
si eres en el día aurora?
Si de vecinos reflejos
no me ciega el esplendor,
porque mucha luz mejor
se determina de lejos;
y si como el sol no ciegas,
con desigualdad me admites,
si tus manos me permites
cuando tus ojos me niegas.
Si te merece mi oído,
si te dignas a mi mano,
no niegues bien soberano
al más superior sentido;
que en respetos de mujer,
donde hay beldad singular,
pocas se dejan tocar,
y todas se dejan ver.
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Verte mi alma desea
y aunque amor, mi error disculpa,
con luz temo que mi culpa
me muestre a tus ojos fea.
es bien al deseo venza
este modesto temor
qu'en el más estrecho amor
parece bien la vergüenza.
Consiénteme aqueste trato
sin llamarle ingratitud
qu'es género de virtud
pecar, don Juan, con recato.
Si a luz de cera me niego
es celosa de mi fama
que me parece su llama
si será lengua de fuego.
Y temo que se publique
mi mal, mi amor, mi osadía
cuando una, a otra bujía
su llama le comunique.
Permite una luz amiga
que yo aseguro el secreto
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Vanse entrando como a
tientas.
¿Qué te negará quien ama?
Ven, don Juan, a mi aposento.
Tu voz sigo.
Ven con tiento.
Cae dentro un bufete con
platos y ruido como que tro
piezan en un aparador.
Dentro.
¡Jesús!
¡Guzmán!
¿Quién me llama?
Salen don Juan y doña María
como a escuras turbados como
buscando la puerta.
Tu padre nos ha sentido.
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ay mujer mas desdichada
toma esta luz, y esta espada
que ay en la ante sala Ruido.
cae un golpe
que cayo
el aparador
y el ante sala esta abierta
azia donde esta la puerta
estoy turbada Señor.
que torpe la culpa es
Plomo se a vuelto el chapin
que pone el delito a l. fin
grillos de Plomo a los pies.
salen Al. de. Ayala en cuerpo con una espada desnuda y guz man con otra. y una luz. y don J.an saca el broquel y cubrese con el y doña m.a a firmandose
aquí ay, un hombre, y mujer
muestra el corazón invicto
es muy cobarde el delito
don Juan debe de ser.
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cuán poco con la edad ves
que aunque no son en sus años
estos afectos extraños
no son aquellos sus pies.
pues el broquel, y la espada
opuesto en campo me ofrece.
no es mi hijo. y me parece
galán de alguna criada
harán por casarse a cuestas
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cualquiera bellaquería
no aprenderán de María
las enseñanzas honestas
aunque el estilo no abono
remito el atrevimiento
como pare en casamiento
descubríos, yo os perdono.
de vuestra casa señor
salir sin vernos, es fuerza
aun tienen mis manos fuerza
que nunca es viejo el honor.
y entiendo, que mal os cuadre
reñir sequillo, y severo
hable la lengua de acero
va don Juan a tirar una estocada a Al. de Ayala estando afirmado y doña María arrojóse sobre el brazo de don Juan y detiénele, y dice dando un grito, el verso siguiente
no le ofendas que es mi Padre
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Apártase Al. y don Juan queda descubierto
Vio a su padre un hijo mudo
muerte le daban atroz
y con amorosa voz
su vida defender pudo
mas tú por adversa suerte
cuando me la dan con mengua
vino a hablar tu muda lengua
para acelerar mi muerte
queriendo que así revoque
lo que de vida me resta
que da la muerte más presta
la lengua que no el estoque.
Y si ha de ser mi homicida
mi hija de aquesta suerte
hiriéndome da muerte
o hablando me da la vida.
Dime tu estado, y tu nombre
que con prudencia, y secreto
casar a los dos prometo
sin que lo sepa otro hombre
y a Dios pongo por testigo
de cumplir lo que deseas.
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dadnos lugar
yo colijo
pues callas, daño maior
que da voces el honor
a las armas de mi hijo
y si nos oie ay de ti
ques mas bravo que prudente
entra Clavela y Roseta y
Clavela diciendo los dos versos
siguientes entrando dentro
aquí ay luces, aquí ay gente
sígueme Roseta a mi
Álvaro de Ayala
sabio caballero
por armas, y letras
César en Toledo
Don joan es mi hermano
apellido tengo
de Tenorio, y Silva
tu sabes si es bueno.
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y volvió don Vela
de Italia a Toledo,
su luz a mis ojos,
el alma a su centro,
que si dos se aman
el amor eterno
preservado vive
ausencia y tiempo.
fue a rondar don Juan
y don Vela, ¡ay, cielos!,
para despedirse
vino a mi aposento.
Don Diego, que andaba
con amor inquieto,
dando mis desdenes
causa a sus recelos,
entró en mi retrete,
y viéndole dentro,
desnudó el agravio
su valiente acero.
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de hijo gallardo
bravo como un
se le opuso, airoso
atrevido, y diestro,
amiga
de venir huyendo,
pues miro en tus manos
prevenido acero
y en tu casa a todos
armados los veo
o el alma te ha dicho
el triste suceso,
o si ofende el hijo
se arma el padre cuerdo
en tan gran peligro
consulto con ruegos
ahora a tu espada
después a tu ingenio.
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Para males tan extraños
si en mayor constancia vienes
poderoso Dios me tienes
vivo con setenta años
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gran peligro tu hijo tiene
eso es contingente amiga
aquí evidencia me obliga
doña María dice que d adon Jo angel responde quedo detras del Broquel
di tu nonbre
no con viene.
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tu hijo quieres perder
Peor es que mi honor pierda
poco amor
cuando fue cuerda
con voluntad la mujer
y tu con resolución
manifiesta el nonbre, y cara
o en mi y en guzman Repara
la furia de un escuadrón.
acuchillandose
riñes al fin con ventajas
Privilegio es de ofendido
ay triste
ay Padre querido
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Entra Romero y don Vela con las espadas desnudas, diciendo:
¿Qué ruido es este, señor
padre? María, ¿Clavela?
Pregúntaselo, don Vela,
a tu hermana y a tu honor,
ellos dirán lo que pasa;
a tu hermana, en conclusión,
hallé con aquese hombre.
¡Muera!
Otro tal castigo espera
de tu atrevida afición.
La venganza y la defensa
del uno y del otro insulto,
mientras con la edad consulto,
tú con las armas le piensa.
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Apártanse.
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tu que con infamia grave
constante aumentas la injuria
opuesto siempre a mi furia
como Remora a la nave,
de cuyo silencio infiero
pues atrevido me ofendes
y callando te defiendes
que eres sabio, y cavallero
mas no eres noble, ni sabio
que si fueras bien nacido
ni encubrieras tu apellido
ni ofendieras con agravio
cualquier que seas que inporta
para detener mi mano
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va D. v. y Al. y guzman a envestir con Don Juan. el cual vaje el broquel descubriendo el rostro que dandose a firmar
Señor Don Vela de Ayala
deteneos que soy don Juan.
Don Juan de Silva
ay de mi
confusion a confusion
otro ofo a el escorpion
Dentro suena Jente sutil
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De espadas, y dice dentro
¿Luces y gente hay aquí?
Quien lo defendiere muera,
el que se opusiere muera.
Entran con armas Don Pedro y gente.
Primo.
Con Chavela estás,
ya tus afrentas sabrás.
Don Pedro Tenorio, espera,
la noble espada suspende,
pues en vano yo la mía,
cuando Don Juan con María
dentro en mi casa me ofende.
Ya nuestra honra y cuidado
vista de laurel y oliva,
esta política viva
de la doctrina de estado
busca, padre, en la experiencia
noble, discreta y sagaz.
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para las armas paz
para el honor conueniencia
como noble y como sabio
de nuestras honras dispon
desnudando ael corazón
los afectos del agrabio
parte soy y juez me haces,
fallo los quatro os caseis
paraque principio deis
a mas venturosas paces
como esposos, como hermanos
Don Juan de Silva y Don vela
a maria y a Clavela
den los brazos den las manos.
yo tu esclauo desde oy
sujeto el cuello a tus lazos
y mis hermanos doy los brazos
y maria el alma doy
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yo pues no soy tu marido
remito Prima el exceso
y a los tres las manos beso
y a las dos los brazos pido.
yo tan obediente soy
que con a morosos lazos
doy los brazos
doy.
hechandoles la vendicion
yo que e sido la maleta
don de vino la ocasión
Ruego que me deis Perdon
sin casarme con Roseta
a lo acabado conmigo
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perdonaste lo gallego
de todos eres amigo
vamos, prevénganse galas
en tan bizarra ocasión
y a el poeta den perdón
los Silvas y los Ayalas
