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Texto digital de Los silvas y Ayalas

Fecha de publicación: 22 de agosto de 2026

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los silvas y Ayalas. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/los-silvas-y-ayalas.

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LOS SILVAS Y AYALAS

Jornada primera

Pag. 1

Dentro

Sale Romero y don Vela.

Romero.

Reniego de mula roma

y de caballo trotón,

quien quisiere navegar

por tierra con arrocines,

Pag. 2

Romero.

que ay tormenta entre Cefiros

Como en escollos del mar

que quien Con mayor exceso

lamenta sus tiranías

no an visto Por tantos dias

Como yo la muerte a el peso

Sale Don al. Diego, y Pollon

D. v.

o pesia tal Con las postas

muy largas y muy angostas

Poca carne y mucho ueso

Polli.

otro Cauallo Compadre

ay en la tierra peor

D. v.

donde?

Polli.

en la venta de Amor.

Rom.

esos los corre su Madre

Poll.

ox. en palabras sucintas

me la pego el escudero

Pag. 3

Poll.

Cobro y vuelo. Caualleros

La Carrera y para cintas

Rom.

que locura! Son las postas

choques y bien batidos

quedamos dellas Señor,

y hemos de pagar las costas

Post.

o picaros Caminantes

D. V.

Cuales son para maesprima

Post.

no la vee garapina encima

quien no me pagare antes

Pero muerto, y a mi costa.

Se echa don V. la mano a la faltriquera despacio

D. V.

Tomad que esto es burla hermano

Dale dineros

Post.

pues si da el a la mano

del que afondo la posta

Pag. 4

Postillón.

buenas ancas, y un doblon;

Don Vicente.

y no traeras mas de una?

Postillón.

es cossa muy inportuna

traer mas un postillon.

Despidendosse del un postillon

Postillón.

Dios os de buena ventura

Don Vicente.

y a vos ganados mejor

Postillón.

en ningun lugar Señor

ay buena cavalgadura.

Vase el postillon

Román.

mas muestras de postas di

Porque aqui te as apeado

y no en el Cerro dorado

emulo del Potosi.

Don Vicente.

oye si saver desseas

Román.

hablo a lo antiguo? Di de que

ver que vienes a toledo

y en Bargas o pueblo te apeas

Pag. 5

Romero.

Del modo que me apercibes

el cuydado con que vienes

las suspensiones que tienes

el recelo con que vives

previenen a mi valor

aperciban en tu Tierra

mi espada para la guerra

mi yngenio para el amor

dispon de cualquiera suerte

pues soy tu criado yo

Don Vela.

Amigo criado no

Romero.

Tuyo soy

Don Vela.

Romero advierte

esta es mi patria Toledo

si vien infelice patria

de tantos Cezares, Roma

de tantos Virgilios, Mantua

noble y rico naci en ella

a Dios le debo las gracias

que pudiendo nacer menos

nasci don Vela de ayala

Pag. 6

Don Vela.

del conde de Fuensalida,

señor antiguo en España,

es descendiente mi padre,

Dios le guarde edades largas.

Murió mi madre y dejóle

en mí, y una bella hermana,

consuelo en sus soledades,

báculo en su edad cansada.

Soy en mi casa el primero

no con lustre de mi casa.

hoy pierdo

cuando el ocio permitía

a mis años y a mi gala

desnudar peto de acero,

vestir coleto de ámbar,

el domingo que se sigue

a la más florida Pascua,

en el religioso Toledo

a los Agustinos baja,

el día de Cuasimodo.

Pag. 7

Don Vela.

cuando en Toledo se calzan

silvanos amantes que hicieron

treguas la Semana Santa;

esto pues, entre unas rejas

miré al sol que a la mañana

sus hierros con sus rayos

hermosamente doraba.

No me cegó, aunque le vi

opuesto de cara a cara,

porque nació mi deseo

águila de noble casta.

mas apenas le vi atento

cuando con amor me abrasa,

que no usa flechas amor,

rayos adornan su aljaba;

vi en efecto una señora

hablando a lo de mi patria,

que puede serlo del mundo

pues tiene imperio en las almas.

Luego que la vi me dije

para animar mi esperanza,

Pag. 8

Don Vela.

si es humilde será mi dama;

encomendé a un criado

se informe de nombre y casa,

yéndome por evitar

las malicias cortesanas.

A mediodía me dijo

cómo Clavela se llama,

cómo es de don Juan de Silva,

mi mayor contrario, hermana.

Entonces con más afecto

incliné el deseo a amarla,

porque las dificultades

son espuelas de quien ama.

Libre medio hace el oro,

y más fácilmente halla

que no a Dánae en una torre,

Clavela entre criadas.

En breve tiempo a sus ojos

pudieron llegar mis cartas,

y en breve tiempo a su oído

mis suspiros y mis ansias.

Pag. 9

Don Vela.

Lo que a nobles obra amor

permitió a la confianza,

y obediencias sirvientes

con dulces lazos nos ata,

mas viendo ser imposible

casar Silvas con Ayalas,

la historia en penas traslada

la enemistad heredada.

Oye la causa, dije a Clavela,

ignorante de la causa,

que no llegan al estrado

los libros de las batallas.

Díjome: "Señor don Vela,

nuestras sangres son contrarias".

"Amor en las almas vive,

no tienen sangre las almas".

Amante y agradecido

me arrojé a besar la planta

del más precioso clavel

de la real de Lusitania,

si bien juzgando imposibles

buen fin a mis esperanzas.

Pag. 10

Don Vela.

Determiné como cuerdo

pasar a servir a Italia,

Clavela, que anteponía

a su deseo su fama,

permisión le dio a mi ausencia,

razones para olvidarla.

Militábamos los dos

en las guerras de Toscana,

cuando mi padre a Toledo

me llama por una carta;

como amigo me lo pide,

como ofendido me llama,

como viejo me aconseja,

como padre me lo manda.

Muchos enemigos Silvas

dice que se le adelantan,

que a quien le faltan los hijos

la mayor fuerza le falta;

dejé, corriendo la posta,

en el Piamonte y la Francia,

por mi padre una jineta,

y un don Vela una escuadra.

Pag. 11

Don Vela.

Mas perlas dejé a Clavela

que debe este campo del alba,

porque no hay amor sin llanto

porque no hay nobleza ingrata;

no se ha espantado mi amor

del estruendo de las armas,

que le enseñó Marte a amar

entre pífaros y cajas.

Si amando a Italia me fui,

más amante vuelvo a España,

enemigo de don Juan,

agradecido a su hermana.

Su belleza he de ofender

si mido con él la espada,

y si lo escuso, cortés,

indigno soy de mi casa.

Como amante y caballero

entre estas confusas llamas,

si acudo a mi padre Anquises,

pierdo a mi Creúsa amada.

Pag. 12

Don Vela.

Agora, agora, Romero,

son tus acciones bizarras,

agora, agora el valor,

tu fe, tu amor, tu constancia;

en casa de mi enemigo

te ha de introducir la traza,

y de Clavela y don Juan

has de ser fiel atalaya.

Porque no nos viesen juntos

en la puente o en la plaza,

mandé que en aquestos cerros

nuestros caballos pararan.

Vete por la puente, amigo,

yo pasaré por la barca,

que en San Pedro de Saelices

abre corrientes de plata;

advertidamente vive,

mira que hieren y matan

las Silvas en la ciudad,

los Silvas en la campaña.

Pag. 13

Rom.

Ablas mas savio, Caton,

que en tus acciones generales;

si peleas, miro a Aquiles,

si ablas a Ciceron.

Mas no tratas llanamente;

si con preambulos tratas,

que la execucion dilatas

cuanto tardas eloquente.

Vete con Dios a Toledo,

que boy a librar en suma

intermedio en una pluma

y en el arte de mi dedo.

D. J.

Vete, que espero contento

que as de ser en mi Ciudad

simbolo de la amistad,

y yo de agradecimiento.

Rom.

A el guesso di, señor,

donde vives.

D. J.

Junto al conde,

mi pariente.

Pag. 14

Rom.

O silva, adonde.

D. J.

Junto al de montemayor

Rom.

aunque advertidos estan

Los silvas en Dios espero

que en avito de romero

no me conozca Don Juan

D. J.

Por esta cuesta del Tajo

voy a toledano suelo

Rom.

A toledo van y al cielo

Por asperezas y trabajos.

Vase cada uno por su parte y sale alvaro de ayala viejo y gusman criado

Gus.

Para que as madrugado

Al.

Porque mayor reposo no conviene

gusman a mi cuidado

que mal puede dormir quien penas tiene

y pues es ya de dia

sal alava a Dios philosophia

desome por consuelo

Pag. 15

Al.

a su hermana María y a Isabel,

la que vive en el cielo,

mas ay de mí, que hacen mil penas graves,

si bien a mi memoria están presentes;

satisfecho estuviera mi deseo,

qué contento viviera,

que para ver el bien faltan mis ojos.

en Guadamur, lugar de mi pariente,

pues el tiempo tirano lo consiente,

y viva en una villa

la sangre de un infante de Castilla,

en los civiles bandos de Murena

fuerte constituidos

para varios sucesos de la guerra.

Pag. 16

Al.

a los Silvas revueltos

mis parientes, mañana juegan cañas

y en batalla compuestos

disponen para el campo las hazañas

volveráme ya loco

si te viera salir, don Vela, al coso

pues no has venido, hijo

algunas veces cobramos recelo

ya en tu muerte me aflijo

Guzmán.

Albricias mis, señor, don Vela.

Álvaro.

Sosiégate, alma mía,

no te vayas del cuerpo de alegría.

Sale don Vela.

Don Vela.

Padre.

Álvaro.

Hijo, con abrazos

me aprieta. Llégate a mí,

que al un para abarcarte a ti

faltan vigor a mis brazos,

a mucho que me dejo así.

Pag. 17

Álvaro.

¿Cómo vienes? ¿Cómo estás?

Don Vela.

Con salud, si tú la tienes.

Álvaro.

¡Qué aprisa barbando vas!

¡Qué grande, don Vela, vienes!

Fortuna, no puedes más.

¿Cómo en la guerra te ha ido?

¿Adónde vienes herido?

¡Ay de mí, si vienes sano!

Guzmán.

Oh famoso castellano,

que bien muestra lo que ha sido.

Álvaro.

Si bien el valor te abona,

no te he de dar perdón,

si no muestras un tejón

que me diga en tu persona:

esta me dio mi enemigo.

Hay muchas honras mentidas

escritas en los papeles,

y en las glorias adquiridas

son los testigos más fieles

la señal de las heridas;

Pag. 18

Don Vela.

o vuelto a la pica y bala

del belicoso furor

califique con valor

que soy de Álvaro de Ayala

legítimo sucesor,

y si no estás satisfecho,

mete en mi pecho tus manos,

verás si soy de provecho,

verás que a los toledanos

siempre yeren en el pecho.

Álvaro.

Yo creo tu valentía.

Don Vela.

¿Cómo mi hermana María

para abrazarme no viene?

Álvaro.

Razón de estado la tiene

fuera de la casa mía.

En Guadámur ha vivido,

mas pues su hermano ha venido,

ve luego, Guzmán, por ella,

Pag. 19

Álvaro.

y guarde a su hermana bella,

mientras la damos marido,

ve, Guzmán, por tu señora,

no venga el sol sin la aurora.

Don Vela.

Vaya, y a Dios te guarde.

Álvaro.

Don Vela, ya es a la tarde

de la que te gocé ahora;

con hidalga emulación

hacen fiestas los Ayalas,

y pues viniste a ocasión,

para las cañas dispón

caballos, color y galas;

¿qué colores sacarás?

Porque las traiga, don Vela.

Don Vela.

Tu padre me las dará,

que es a quien estimo más.

Pues que no son de Clavela.

Vanse.

Salen de fiesta, en verano como están en un jardín, don Juan de Silva y Clavela.

Pag. 20

Don Juan.

Terrible sol.

Clavela.

Gran calor.

Don Juan.

Rayos fulmina crüel,

la sombra deste laurel

nos libre de su rigor

pues supo librarse dél.

Las mudanzas de la edad

en el sol y laurel pruebo

pues en esta amenidad,

está Dafne con piedad

está riguroso Febo.

Cuán poco, Clavela, fío

en lo que tengo presente,

que mañana fácilmente

será aquella fuente río

y aquel río será fuente.

Clavela.

Como estás libre de amores,

qué filósofo que estás.

Don Juan.

En te estas plantas y flores

moralidad hallarás

como en los libros mejores.

Aquel álamo que ves

de bellas hojas vestido

cuando las tenga a sus pies

Pag. 21

Don Juan.

retrato será advertido

de lo que has de ser después;

por eso a tu rostro hermoso

y a tu verde primavera

prevengo logro dichoso

que presto verná tu esposo.

Clavela.

¡Ay don Vela, antes yo muera!

Don Juan.

Advierte en este Narciso

que da para amar aviso,

mira este hermoso escarmiento

que abrazos bellos fue exento

y una vana sombra quiso.

Clavela.

Narciso vio en una fuente

la causa de su deseo

y amo más locamente,

él amó sombra presente,

yo amo lo que no veo.

Don Juan.

En árboles, plantas, flores,

que deste hermoso pensil

son ornamento gentil,

Pag. 22

Don Juan.

tragedias verás de amores

si las inquieres sutil.

Dichoso yo que no sé

sus glorias ni penas, que

cuando media su flecha

rota se cae y deshecha

al imperio de mi pie.

No sé qué celos ni lloros

y si tal vez me ha obligado

es de Eliodoro pintado,

que es más fuerte un Eliodoro

que entre sus flechas armado.

Don Juan.

A tu ociosidad, hermana,

atenciones permito,

no te quiero presumida

ni en profanidad leída

que la principal mujer

se gana por lo entendida,

Pag. 23

Don Juan.

pierde por lo bachiller.

Clavela.

Tu escrúpulo me condena

a no oír la culta avena

de nuestro español ilustre.

Don Juan.

No dio a Córdoba más lustre

la de Lucano ni Mena,

mas el cordobés valiente

no se escribe para una dama

que se escribe más altamente.

Clavela.

¿A quién se escribe?

Don Juan.

A la fama,

y a los doctos solamente.

Pag. 24

Don Juan.

A ti ingenio peregrino

tan alto estilo convino,

no es imitarte acertado

mal puede ser imitado

un espíritu divino.

Clavela.

El arte a lo natural

no imita perfectamente.

Don Juan.

Ya en el mar de Portugal

entra el sol y nos consiente

lo ameno del cigarral.

Clavela.

Menos son ya los calores

que a la napea español

quiere amenazar el sol

poniéndose aquí a las flores.

Don Juan.

Mientras que anochece intento

salir al campo a buscar

dos plumajes que quitar

con el arcabuz al viento.

Pag. 25

Don Juan.

o es mármol de aquella fuente

Entra un criado

Criado 1.

con el suave rumor

que hacen las fuentes y las aves

en estas ramas suaves

apenas, don Juan señor,

que mandas

Vase el criado

Don Juan.

dame Mateo, dame la malla

el arcabuz y el coleto

que siempre es poco discreto

a mi enemigo en batalla

porque los Ayalas son

nobles y de engaño ajenos

los enemigos más buenos

sospecho me hacen traición

y así vivo más seguro

Clavela.

¡qué cobarde hermano estás!

Don Juan.

con guardar mi hermana más

la honra, lisonjearlos procuro

Pag. 26

Don Juan.

siempre en la paz he vivido

como en la guerra el soldado

porque mata al confiado

el cobarde prevenido

o valor, ¿cuántos engañas?

Entran dos criados con una espada, arcabuz, frasco y coleto y lo demás nuevo para vestirse

Criado 1.

lo que mandas está aquí

Vistiéndose

Don Juan.

dame. ¿quién fue a Toledo?

Criado 2.

yo fui.

Don Juan.

¿qué hay de toros, qué hay de cañas?

Criado 2.

de Portusa en esta siesta

por aquí pasaron veinte

que aún allí se ve la gente

y en Toledo todo es fiestas

Don Juan.

corran toros, vistan galas

de mi pesar su alegría

Pag. 27

Don Juan.

que otro día por la mía

tendrán pesar los Ayalas

Clavela.

bien encubierto pudieras

mañana los toros ver

Don Juan.

en secreto no has de hacer

lo que en público no hicieras

no miro, Clavela, no,

cuando alguna acción intento

que me mira el mundo atento

sino a lo que debo yo.

Criado 2.

date prisa que no hay luz

para tirar cuatro tiros

Don Juan.

dame el frasco, pon los tiros

de viento es el arcabuz

Vistiéndose y toma el arcabuz

Criado 1.

señor

Don Juan.

¿qué me dices?

Criado 1.

digo

Pag. 28

Criado 1.

que a aquel álamo arrimado

te espera, y trae un soldado

cartas de Ciudad Rodrigo

Don Juan.

llega soldado

Entra Romero

Criado 2.

buen brío

Don Juan.

¿qué quieres?

Romero.

dame tus pies

Don Juan.

alza

Romero.

esta carta es

Don Juan.

dame, será de mi tío

Dale Romero una carta y lee, don Juan

Romero.

aunque en mi vida temí

con Marte, y Venus recelo

si tiende su red el cielo

que me ha de coger a mí

vengo a amor, y veo guerra

Don Juan.

mi tío manda en efeto

que os tenga con secreto

en mi casa y en mi tierra.

Pag. 29

Don Juan.

¿cuál es la vuestra galán?

Romero.

bueno, o malo, soy por Dios

de la tierra que sois vos

Don Juan.

Toledo

Romero.

no, sino Adán

Don Juan.

vellaco es

y entendido

¿qué patria?

Romero.

soy de granada

Don Juan.

¿qué armas?

Romero.

solo esta espada

y esta capa.

Don Juan.

¿qué apellido?

Romero.

el que va, y viene señor

de Roma a Jerusalén

el que huele siempre bien

Don Juan.

Romero

Romero.

y yo soy la flor.

Don Juan.

¿qué casta la vuestra es?

Romero.

si la verdad te confieso

opiniones hay en eso

Pag. 30

Romero.

mas yo me haré montañés

que pienso con mi soldada

conquistar ciertos amigos

que juren como testigos

que soy Velasco, o Estrada.

mas tú que curioso inquieres

es condición cortesana

o quieres darme tu hermana

o un hábito darme quieres.

infórmate si soy fiel

para servirte, y valiente

que es esto más conveniente

que ser Barroso, o Gudiel.

Don Juan.

no te cause maravilla

haga examen del criado

a quien yo fío mi lado

y de mi hermana la silla

Romero.

según eso en casa quedo

Don Juan.

sí amigo

Romero.

dame tu mano

Pag. 31

Don Juan.

jamás fío del villano

lo que del hidalgo puedo

Romero.

¡oh ley por mí condenada

donde es siempre preferida

a la virtud adquirida

cualquier nobleza heredada!

Don Juan.

no es eso para jardines

ven conmigo, adiós hermana

Romero.

ya estoy dentro

Clavela.

a la ventana

voy que cae a los jazmines

Vanse, y sale de camino doña María, y Guzmán

Guzmán.

mientras que llega tu hermano

señora doña María

destos bellos cigarrales

los edificios admira

Pag. 32

Doña María.

quién te diera ya los brazos

hermano del alma mía

viene muy galán mi hermano

Guzmán.

como una pascua florida.

Sale Clavela a la ventana

Clavela.

decid peñascos que ya

tenéis de mi mal noticia

pues penas de amor os mueven

dulcemente repetidas

si como vos en el centro

están en mi alma fijas

si en este infierno de amor

terné un instante alegría.

Guzmán.

hermosa casa de campo

Doña María.

fuerte es, amena, y rica

labradas son contra el tiempo

las torres de sus esquinas.

Guzmán.

bella dama

Clavela.

¿qué miráis?

Doña María.

que ha errado su curso el día

si cuando se pone el sol

presta el alba al campo risa.

Pag. 33

Doña María.

mucha humildad es soberbia

donde hay beldad conocida

Clavela.

muy hermosa es la modestia

Doña María.

muy fea la hipocresía.

Clavela.

¿quién sois hermosa señora?

Doña María.

heredera en esa villa

Clavela.

y de los rayos del sol

que en el occidente aspira.

Doña María.

verdades dice la Diosa

que silvestres bosques pisa

nunca las deidades pagan

las verdades con mentiras.

Clavela.

beldad e ingenio os adornan

Doña María.

hermosa sois y entendida.

Clavela.

¿vais a la fiesta?

Dentro

Dentro.

vais a ver el toro, guarda guarda

Pag. 34

Doña María.

¡ay Guzmán! ¿de qué es la grita?

Guzmán.

los toros para Toledo

que están ahora en la Sisla

Dentro

Dentro.

guarda el toro, aparta aparta

Clavela.

¡ay señora! ¡qué desdicha!

que un toro por esos altos

surca el viento, tala vidas

Doña María.

¿qué haremos amigo?

Guzmán.

¿qué?

subir a esa torre aprisa

que tiene contra los toros

inmunidades divinas.

Clavela.

mi casa y mi voluntad

tenéis franca, entrad amiga

Guzmán.

es para un toro un lanzón

segura treta de esgrima.

Va doña María a entrar

Doña María.

ya voy a daros mis brazos

y será señora mía

la primera vez que el miedo

tuvo ejecución de dichas

Repárase

Pag. 35

Doña María.

¡Ay, amigo! ¿Qué es aquello

que aquel mármol tiene encima?

Guzmán.

Un león, en que reparas.

Don Martín.

¡Válgame Dios! ¡Qué desdicha!

De los Silvas son las armas,

casa es esta de los Silvas.

Guzmán.

En necesidad tan grande,

no es la razón discursiva.

Don Martín.

Y la constancia, Guzmán.

Guzmán.

¿Qué constancia, donde miras

muerte en los cuernos de un toro,

en aquellos brazos vida?

Don Martín.

Su casa los Ayalas...

Guzmán.

Entra, y tu nombre no digas.

Don Martín.

No hay causa que obligue a un noble

hacer acciones mentidas.

Retíranse.

Clara.

¿Dónde vais? Temed el toro,

entrad, no seáis esquiva,

si Europa no sois, que yace

en sus campos de Castilla.

Pag. 36

Dentro.

¡Guarda el toro!

Clara.

Que se acerca.

Doña María se va corriendo y diciendo:

Clara.

Ayala debe de ser.

¡Oh constancia peregrina!

Mas por el ruido mi hermano

a su casa se retira.

Ven, don Juan, aprisa, aprisa,

no pierdas, noble mancebo,

la alta ocasión que te obliga;

heroica hazaña te llama,

Pag. 37

Clara.

favorece tu enemiga,

que amparar a los contrarios

son acciones más lucidas.

Dentro.

Saca, Guzmán, esa espada.

Sale don Juan con la escopeta cargada y Romero alborotado.

Don Juan.

¿Qué es esto, hermana?

Clara.

¿No miras

aquel toro, aquella dama

que a matarla se encamina?

Don Juan.

No puedo llegar a tiempo,

recela alguna desdicha,

donde no puede la espada

Pag. 38

Don Juan.

llegue el plomo.

Clara.

Apunta.

Romero.

Tira.

Dispara don Juan el arcabuz y, en disparando, se entra.

Clara.

El toro ha caído muerto.

Romero.

Baja el galán corriendo,

en sus brazos pone vida,

Clara.

Ya se levanta, gran dicha.

Cortésmente se agradecen.

Romero.

Necedad de cortesía.

Clara.

Yo voy a darla mis brazos.

Romero.

Yo a darte consejos, Silva.

Vase Romero a entrar y sale don Vela.

Don Vela.

No parecen. ¡Ah, galán!

Romero.

Doctrina es de majadero

llamar los que aprisa van.

¿Qué queréis, señor?

Don Vela.

Romero.

Romero.

Ya fui Sinón de don Juan,

ya estoy dentro, mas tú di,

Pag. 39

Romero.

¿vienes a retarle a él,

o siguiendo tu neblí,

o buscas algún clavel

de los que hay por aquí?

¿O a saber viene el cuidado

cómo está tu serafín?

Como en Troya entró el rocín,

y me introduje criado

deste español paladín.

Vive Dios que le vi ahora

despedirse de tu aurora,

con un arcabuz al hombro

que a este monte le dio asombro,

y vida a aquella señora,

de entre los cuernos de un toro

diestro la libró y valiente.

Sale Clavela.

Don Vela.

Calla, Romero, detente,

que este es el ángel que adoro

y aquella mi hermana y gente.

Clavela.

Descompuesta voy a ver

esta bizarra mujer,

Pag. 40

Clavela.

que no se rindió al temor.

Mas, don Vela, ¿es este amor?

Ya piadoso quieres ser,

soldado mío.

Don Vela.

Clavela.

Hace que cae de los chapines.

Clavela.

Mal hayan los embarazos

que me impiden tus abrazos,

valga a mi amor la cautela.

Dame, mi ausente, tus brazos.

Romero.

En sus gustos tropezó,

sobre sus brazos cayó.

Quiera Dios que sea por bien,

que otras caen porque no ven,

y Clavela porque vio.

Clavela.

Bien haya, amén, mi memoria,

y este criado mal haya,

pues me impide tanta gloria.

Romero.

Ya comienzo en vuestra historia

primer paso de atalaya.

Don Vela.

Yo le he introducido aquí

solo por saber de ti,

dame sin temor las manos,

Pag. 41

Romero.

que vienen vuestros hermanos.

Don Vela.

¿Cómo juntos?

Clavela.

Oye.

Don Vela.

Di.

Salen doña María y don Juan, y está Romero en medio de los cuatro que están apartados.

Don Juan.

Bien se ha trocado la suerte,

pues eres tú mi homicida

que yo te he dado la vida

para que me des la muerte.

En tu constancia me advierte

mi discurso tu rigor.

Que a quien no venció el temor

y un toro esperó constante,

mal le vencerán, triunfante,

lágrimas de tierno amor.

Doña María.

Los Silvas me han dado vida,

sí; Ayalas, el primer ser;

ingrata, no he de perder

la gloria de agradecida.

reconociendo deudor

mi pecho a tan gran valor.

Pag. 42

Romero.

Que vienen, y es desatino

no echar la centinela.

Don Vela.

Vive Dios que fue, Clavela,

valor de mármoles digno.

Clavela.

Ya nos han visto.

Doña María.

Don Vela,

como quien se vio en el mar,

entre sus olas perdida,

te vengo, hermano, a abrazar.

A don Juan debes mi vida,

yo se la pienso pagar.

Aparte.

Don Vela.

Bien he sabido tu historia,

digna de eterna memoria,

y cómo don Juan valiente

quitó a tu vida la gloria

de morir tan noblemente.

Romero.

En Italia oí decir

a muchos: un bel huir,

che tutta la vita onora,

Pag. 43

Romero.

mas de un toro dico ancora,

più onora un bel fugir.

Don Juan.

No, Ayala; viva María,

su casa honrando, y la mía,

que ha de vivir, en España,

a la sombra de su hazaña,

eterna mi cortesía.

Y seáis muy bien venido,

señor don Vela, a Toledo.

Don Vela.

Observante siempre he sido,

don Juan, en lo que yo puedo,

a leyes de agradecido.

Clara.

Vos, divina emulación

de la constancia y beldad,

mis brazos tomad, tomad,

que, aunque Silvas vuestros son,

no huyáis de mí con crueldad.

Doña María.

Menos fiera, y ya más grata,

me ofrezco a vuestro servicio,

mi amor de pagaros trata,

que no quiere ser ingrata

quien confiesa el beneficio.

Jornada segunda

Pag. 44

Segunda jornada

Salen don Juan de Silva y Romero.

Romero.

Del mar las arenas cuentas,

atrevido el cielo escalas,

el viento surcas sin alas,

cuando con amor intentas

juntar los Silvas y Ayalas.

Posible cuidado elige,

mejor tus acciones rige,

que mil imposibles veo,

y a un atrevido deseo

cuerdo discurso corrige.

Don Juan.

Excusas de dar consejo,

pues apenas tienes rubio el bozo,

y del oficio de mozo

no te pases al de viejo.

Pag. 45

Ro.

Doña María, señor,

es digna de tanto amor,

merece tantos trofeos.

D. J.

Lisonjea mis deseos.

Ro.

Y así medraré mejor.

D. J.

¿Qué dices?

Ro.

Que se ha ofrecido

en el caso sucedido

camino de verla llano,

siendo amigo de su hermano,

pues que no tiene marido.

D. J.

No es a todos conveniente

una misma medicina,

que, según es el doliente,

le aplican la más decente.

Ro.

No sé de otra más fina.

Pag. 46

D. J.

Yo la amo, yo la adoro

y por ver sus ojos lloro.

A.

Peores males esperas

de amor que la vez primera

viste en los cuernos de un toro.

Mas deja un rato, señor,

metafísicas de amor

cuando te lleva el cuidado

a ofrecer a tu cuñado

la flor, de la mejor flor.

Ya te he avisado, don velo,

vigilante centinela,

como por fuerza o por grado

mañana a su desposado

entrega el fuerte Clavela.

Pag. 47

Ro.

Si vieras en esta cuesta

los Toros para la fiesta

o eran aves, o eran gamos.

D. J.

mientras que llega don P. o

pues en las fiestas te allaste

dimelas Romero

Ro.

escucha

sin latinizar Romance.

a Toledo vine ayer

a lo que vine, ya sabes

doña María, esta buena

no puede estar malo, un anjel.

a la Placa me lleuaron

el ruido, de los pretales

a donde goce la fiesta

sobre este leon de Joannes

estaba Zocodover

vestido, de tafetanes

Pag. 48

D. J.

Canta Homero a los Ayalas,

que cuando opuesta mi sangre

hicieras a mis oídos

consonancias agradables;

y más cuando Ayala soy,

ninguno Silva me llame,

que amor me ha mudado el nombre

que me dejaron mis padres.

Ro.

Este es amor, pesia tal,

más fino que los corales,

transformándose en lo amado,

negar su ser el amante;

y no amor que se transforma

como espejo por instantes

en abad, si mira abad,

en fraile, si mira fraile.

Pag. 49

vanse

Sale Clavela.

Cl.

Don Vela vino ante ayer

y oy Don Pedro por mi mal

porques desdicha fatal

seguir la pena ael placer.

engañome el poseher

cogiome el mal sin pensar,

si bien me envio a abisar

que quand Don Vela vino

a mi corazón previno

que estaba cerca el pesar.

ya le abise con Romero

de mi desdichada suerte

que me quieren dar la muerte

Pag. 50

Sale Roseta criada

Ro.

dos nuevas te vengo a dar

y la una es de alegría.

con ella Señora mía

compensa la del pesar

aquel, que solía andar

tras tu silla recatado

entro en casa demudado.

y para tu desposorio

viene Don Pedro Tenorio

con galas de desposado.

Entra Don Vela alborotado

Pag. 51

d V.

de quatro años de ausente

a Toledo vine ahora

para allarme mi señora

en tristes vodas presente

y mi corazón valiente

quen celos, y amor se arde

sin que nada le acobarde

a tu casa me a traido

para morir de atrebido

si e de morir de cobarde.

el.

veniste ante ayer Don vela,

y apenas veniste cuando

Talamo le estan labrando

o Tumulo a tu cautela.

mi hermano quen mi honor vela

me casa o mata, y yo digo

que quiero morir contigo

sera mi mal mas humano

si me a de matar mi hermano

que me mate

mi enemigo.

Pag. 52

Don Vicente.

Ojalá, mi bien que antes

a ti mis ojos volvieran

muerte en Italia me dieran

los franceses arrogantes.

Pues mudaron dos instantes

la causa de mi venida

que de Clavela querida

celos la muerte me dan

y mi enemigo don Juan

a mi hermana la da vida.

Pag. 53

Elvira.

¿Qué he de hacer, don Vela amado?

Don Vela.

Defenderte, dueño mío.

Elvira.

¿Qué ha de aprovechar mi brío,

si me ha de forzar mi hermano?

Don Vela.

No tiene ningún humano

imperio en el albedrío.

Lugar las lágrimas mías

tuvieron en tu belleza,

que se obliga la nobleza

con amorosas porfías.

Que me amabas repetías

y cuando un semejante

se muestra cautela amante,

si no es fingido su amor,

obligaciones de honor

la obligan a ser constante.

Pag. 54

Cl.

ó sea clavel, ó Rosa

hieres mi zentro, y mi Rama

y en ti vivira mi fama

mas fragante, y mas hermosa

si de ti Rama preciosa

me arrancaré Tirania

cesara la pena mia

muriendo luego Señor

pues vive apenas la flor

fuera de su zentro un dia.

Pag. 55

DV.

No serás tan fiel o necia.

L.

Pues por los cielos que ves

que mejor nombre me des

cuando con bríos constantes

sepas que me maté antes

y no gozada después.

DV.

No te casarás, Laurela.

L.

No puedo sin libertad.

DV.

¿Qué te falta?

L.

Voluntad.

DV.

¿Quién la tiene?

L.

Tú, don Vela.

Aucto.

¡Cuán poco amor se desvela!

¡Oh pobres enamorados,

pues que los más recatados

en sus penas o placer

no se pueden defender!

Pag. 56

de notas de los criados.

Cl.

cuán poco previene amor

el peligro con que estás,

vete.

D. V.

no te casarás.

Cl.

no doncella.

A. cri.

mi señor,

Cl.

a dónde llegas.

A. cri.

al corredor.

Cl.

entra en esos entresuelos.

D. V.

no haré tal, viven los cielos.

Cl.

mataránte mis parientes.

D. V.

no son todos tan valientes

como mi espada con celos.

Entra don P.º Tenorio de camino = y don Juan de negro y Romero

Cl.

¡ay, triste!

D. P.

señor don Vela,

en mi casa.

Cl.

¡ay Hado injusto!

Pag. 57

dV.

vengo a pagar como es justo

deudas de amor, sin cautela,

vengo a serviros, y a ver,

porque en nuestra calidad

no impide la enemistad

la gloria de agradecer;

distes a la casa mía

una vida, y yo, señor,

vengo a pagar con amor

lo que no puede María.

Y porque mejor se vea,

quien no fuere vuestro amigo

de mi espada es enemigo,

como este Ayalas no sea.

dG.

Ya los Silvas toledanos

trofeos son, si obligáis

cuando en la guerra no estáis

con términos cortesanos.

Ro.

¿Qué te parece tu esposa?

Si con tantos rayos ves

dL.

que ninfa del Tajo es

Pag. 58

Cl:.

¡Ay amiga, y qué temor

mi corazón ha tenido!

A. cria.

Tenle bien fortalecido

para el peligro mayor.

d. V.

Ser vuestro amigo prometo.

d. F.

Conoced a el desposado.

A.

¡Qué cavallero ha estorbado

con título más discreto!

d. V.

Gozad como yo deseo

la hermosa Clavela.

A.

Amén.

A. cria.

Seguro es el parabién.

A.

¡O Judas,

A. cria.

y no Tadeo!

d. F.

De la merced que me hazéis

daré en cualquier ocasión

hidalga satisfacción.

d. V.

Y vos mill años gocéis

en dulce y santo Himineo,

el recién venido amante

siempre con veldad constante.

Pag. 59

Ro. cria.

¡Oh, Judas

R.

y no Tadeo!

Isabel.

Guardeos, caballero, Dios,

que firme gozar confío

mil años del dueño mío,

y siendo el testigo vos.

Vase a arrodillar don Pedro.

Don Pedro.

Si favor tan soberano

de vuestra boca recibo ,

no será a la mía esquivo

el cristal de vuestra mano.

Sabré, por fin de mis penas,

si a besarla llego ahora,

si vuestras manos, señora,

son de jazmín o azucenas;

dádmelas, no venga en vano

a coger desde Sevilla

nácar en vuestra mejilla,

si perlas en vuestra mano.

Aparte.

Isabel.

Levantad, primo, del suelo,

y mal venido seáis.

Don Pedro.

Si haré, pues me levantáis,

a glorias de vuestro cielo.

Pag. 60

Don Vela.

Voyme, que he de alborotar

la casa con mi dolor.

A Dios.

Hace cortesías don Juan de acompañar a don Vela.

Don Juan.

Permitid, señor,

que os vamos a acompañar.

Don Vela.

No salgáis del aposento,

porque en semejantes días

anda con las cortesías

muy libertado el contento.

Don Juan.

Id con Dios.

Don Vela.

Seguro voy,

aunque en tierra de enemigos.

Don Juan.

Casa es de vuestros amigos.

Don Vela.

Don Juan, vuestro amigo soy.

Vase don Vela.

Roberto.

Qué galán, y qué sencillo,

sobre las ancas de un toro

se ha escapado mi Medoro.

Pag. 61

del hermano, y del Nouillo.

D. P.

pues ya Don Vela señora

no inpide nuestros abrazos

y a el alma pusistes lazos

poned los a el cuello a hora.

Cl.

esta mi hermano delante

D. F.

yo dare hermana lugar.

D. P.

por primo los puedes dar.

si cuando no por amante.

Cl.

En mas mi recato estimo

perdonad. señor por Dios

que no es separable en vos

lo enamorado, y lo Primo

D. P.

pues pisa ya mi esperanza

términos de posesion

sufrid. sufrid corazón

que no puede haber mudanza.

D. F.

dale licencia a Tenorio

Pag. 62

cl.

sí haré de muy buena gana.

Do. cn.

¡Qué buen sí de desposorio!

d P.

Si estáis esquiva y ausente,

aunque en la gloria me veo,

terná que hacer el deseo.

d Z.

¡Oh, qué tierno estáis, pariente!

Venid.

d P.

A Dios, ángel bello.

cl.

Id con Dios, que yo, mortal,

voy a prevenir puñal

o lazos para mi cuello.

R. cia.

Yo espero, bríos constantes,

veros con menos firmezas,

que labran vuestras durezas

las firmezas de diamantes.

R.

¿Es murmurar eso, amada?

R. cia.

Soy advertida en mi oficio.

R.

¿De dónde ha cogido el vicio?

R. cia.

De seis años de criada;

y, en efeto, ha de quedar

hidalgo en mi compañía.

Pag. 63

A.

en eso de la hidalguía

hay mucho que averiguar.

A. cría.

quién le enseñó la malicia

A.

un vecino majadero

A. cría.

cómo se llama

A.

Romero.

A. cría.

de do bueno

A.

de Galicia

A. cría.

trae la malicia de allá

A.

ya es Galicia toda España

A. cría.

que hay allá

A.

y mucha castaña

y lo que hay por acá

poca fe poco dinero

poco dar, y prometer

quien carbón hacía ayer

con humos de caballero

pobre y sola la verdad

bien vestido el embeleco

el villanaje muy hueco

en coche la liviandad.

la poltronería afecta

y tan pobres los señores

que no tienen los mejores

Pag. 64

Juan.

se pasa sin beneficio,

beben las damas por vicio

aloja de Ribadavia.

Tienen, por no te cansar,

del abad al monacillo.

Pag. 65

R. cria.

Deo gracias

R.

iba a decillo

mas no quiero murmurar.

R. cria.

O hipocresía profana

R.

esto es murmurar venial

que aborrezco la mortal

R. cria.

si hubiera cada semana

para murmurar un día

R.

que de cosas que enmendaras

que temprano madrugaras

crítica filosofía

Saca Romero una tabaquera y toma tabaco

R. cria.

cara tienes de vellaco

R.

tú la tienes de medusa

R. cria.

qué haces

R.

lo que se usa

R. cria.

qué sorbes

R.

tomo tabaco.

cómo te llamas

R. cria.

Roseta

R.

contigo juntarme quiero.

Pag. 66

A. cria. criada.

La confección solemnizo,

mas tú, cualquiera que seas,

si limpio, ¿por qué moqueas

si no tienes romadizo?

Toma más.

A.

¡Oh, mentecata, y no ves

no hay sin tabaco valiente,

ni caballero sin fuente,

ni galán sin mal francés!

A. cria. criada.

dobla la hoja del tabaco,

para discurrir mejor,

porque viene mi señor.

A.

Adiós, medusa.

A. cria. criada.

Adiós, caco.

Pag. 67

vase Roseta y al irse Romero sale Don Juan y aséle de la capa a Romero

D. J.

Romero confidente amigo mío

que en dos días de criado

te confío mi cuidado

y mis venturas te fío.

Amor que piadoso vuela

y agradable en mi afición

me ha traído la ocasión

de mis dichas, con Don Vela.

Pues pagando la visita

que me hizo cortesano

veré a el ángel soberano

que mi reposo me quita.

Don Pedro está descansando.

Descansen pues mis enojos

que me lo piden mis ojos

ya con risa, ya llorando.

Voy a visitarle luego.

Ven Romero, ven conmigo.

Pag. 68

vase y trae el Romero de adentro

Q.

no ofendo Ayala tu honor

que soy criado de ley

ni quito ni pongo Rey

sino sirvo a mi Señor - vase.

Sale Álvaro de Ayala y doña María

Álvaro.

Siembra en el campo el labrador dichoso

Maria el rubio grano

y dale en el verano

el fructo agradecido, y jeneroso

y el labrador ufano

aclamale contento

simbolo al campo de agradecimiento.

Paga la tierra el beneficio al doble

y el que yo he recibido

le niego aunque he nacido

tierra mejor con anima mas noble

Pag. 69

vase Álvaro de Ayala

Dm.

Para agradecer mejor

vuestra hija consultad

allareis Padre y Señor

Pag. 70

salen don joan. julita y Romero y quedase la

Pag. 71

Doña María.

¿Don Juan de Silva por ti?

Mas, ¡ay, triste corazón!,

pues gozo lo que deseo,

y en las posesiones veo

peligros y confusión.

Si bien deseava verte,

no con peligro tan llano,

que si mi padre o mi hermano

vienen, te darán la muerte.

Don Juan.

examino, mal seguro,

que son del amor más puro

crisol las dificultades;

sin temer a tus parientes

me trajo a tu casa amor,

que cobra fuerza mayor

con zelos e inconvenientes;

vengo a saver, dueño hermoso,

si en tus vellos ojos vivo.

Pag. 72

D. m.

pues mira de un loco amante

si tardo mucho la pena

D. J.

quien la vida no aventura

ni es amante ni es valiente

D. m.

irse a el peligro evidente

es specie de locura.

mas yo te estoy despidiendo

cuando estoy a ser dispuesta

eco en el monte, y floresta

don Juan, don Juan repitiendo.

D. J.

no temas señora mia

que aunque nos vean inporte

porque traigo un pasa porte

librado en la cortesia

D. m.

como

D. J.

oye

Ro.

no es muy noble

Romero lo que enprendeis

Pag. 73

Entra don Vela

Don Vela.

Don Juan, en la casa mía,

y del techo al pavimento

arcos triunfales no ostento

dignos a su cortesía.

Bronces contra las edades

levanten en tu memoria,

pues es la mayor victoria

triunfar de las voluntades.

Don Juan.

En mi casa consentí

lisonjas y adulación

por no hacer contradicción

a ninguna cosa allí;

mas ahora, pues me ultrajas

también con lisonjas bellas,

me opongo en tu casa a ellas,

que aquí no tengo ventajas.

Don Vela.

Con imperio y potestad

gobierna en la mía y rige,

ella por dueño te elige

y yo de mi voluntad.

Abrazándose

Pag. 74

Don Martín.

Amor que piadoso yaces

entre don Juan y mi cuello

lazo forma santo y vello

que aseguren estas paces

Aparte

Don Vela.

Si a mis ojos atendieras

del alma fieles cristales

en mi corazón mis males

y a tu hermana conocieras

Aparte

Don Juan.

Si más tardaras temía

conocieras mi pasión

que alterado el corazón

tu hermana está aquí decía

Aparte

Don Vela.

Pues ya mi voluntad viste

entra a ver el quarto mío

Don Juan.

Aunque es tuyo mi albedrío

solo en esto se resiste

que pues he visto a tu hermana

no quiero pasar de aquí

Pag. 75

D. M.

nunca supe agradecer

lisonjas de un cortesano

cuando me diera mi hermano

licencia de responder.

D. V.

Adelante, Alcides, pasa,

y guíanos tú, María.

Al.

Si tal estrella me guía

no me perderé en tu casa.

Vanse entrando, y dice doña María quedo, llegándose a don Juan:

Vanse, y queda Romeo.

D. M.

Por el favor de la estrella,

señor, vuestras manos beso.

Pero no os fiéis en eso,

porque va perdida ella.

Ro.

Mientras mi amo se entretiene,

figuras de este portal,

oíd un cuento moral

que a la boca se me viene.

Pag. 76

sale dovela

Ju.

Romero Romero mio

Ro.

no van a Santiago mas

Ju.

que ay de vodas como estas

A.

triste si verdad te digo

R.

triste yace mi señora

don J.º entre seda y grana

que para correr mañana

esta descansando ahora

Ju.

casarase

Ro.

si señor

que si vienes Dafne toda

es gran en Plasto una voda

para ablandar un Rigor.

Pag. 77

Don Vela.

Primero a las manos muera

de mi dolor infinito,

Romero.

vaya un poco de loquito,

vaya espada, y capa fuera.

Mas si te mueres, y abrasas,

pide a don Juan a Marcela,

que más de una vez, don Vela,

se han juntado vuestras casas.

Don Vela.

¿Cómo disuadirle puedo

si está por su fe obligado

y ha venido el desposado

para cobrar a Toledo?

Aquí persuasiones van,

para su hermana, Romero,

dáselo, y a Dios, que no quiero

que me eche menos don Juan.

Vase aprisa don Vela.

Romero.

Pues toda bellaquería

en mí vienen a pegar,

Pag. 78

sale don Juan muy contento

d. J.

Romero

R.

más Romería

no ha tenido el Romeral

d. J.

con cien lenguas de metal

canten la ventura mía

que tan venturoso he sido

que sin celos, ni rigor

crece en María mi amor

amando correspondido

a solas mi prenda amada

oyo, mi amor, y firmeza

que de Ayala la nobleza

me dio lugar confiada

Pag. 79

R.

Alto libelo a Marfodio,

mas ninguno anda discreto

de un pasquín en confiar,

que puede un mármol hablar

por descubrir un secreto;

y aun es una acción más loca,

que no es de piedra el pasquín,

sino criado, y al fin,

pecho de barro, y con boca.

Vase.

Fin del acto 2º.

Jornada tercera

Pag. 80

Sale doña Maria y Romero

Doña María.

Dime necio tu en mi sala

as entrado descortes

saues questa casa es

de Aluaro lopez de Aiala

saca un papel y besandolo dice

inca la rodilla

Romero.

bien se ques esta su casa

y que eres su hija vella

que mal se encubrira en ella

el sol que a Toledo abrasa

del suceso del Nouillo

vengo a darte el parabien

y a probar si en tu desden

hace sangre, este cuchillo.

Don Juan de silua.

Pag. 81

Doña María.

no te

si me cortara la mano

Toma el papel doña María y Romero está hincada la rodilla y a este tiempo entra don Vela.

Doña María.

Ay de mí, viome mi hermano.

Deja caer el papel doña María y Romero que está de rodillas tómale y saca otro escondiendo el que se cayó a doña María y vuélvese a don Vela y dale el papel que sacó y tómale don Vela.

Romero.

Pues yo lo remediaré,

viniendo de Alcalá a Huete,

la Abadesa, mi señora,

me mandó a una media hora,

te diese aquese billete,

no te he hallado en la ciudad

y porque de prisa estaba

Pag. 82

Alejandro.

a este ángel encargaba

le diese con brevedad,

no quiero más porte dél

que hallarte, ver, y servir.

Don Vela.

Mal me pudiera encubrir

de un desdichado papel.

Alejandro.

Nada sé de tu tragedia,

porque en la razón de estado

solo consulta al criado

la dama de la comedia.

Aparte don Vela abre el papel, y doña María está turbada.

Doña María.

¿Qué le diste?

Alejandro.

Tu papel.

Doña María.

¿Pues cómo?

Alejandro.

Sin advertirlo.

Doña María.

Bien le llamaste cuchillo,

pues me matarán con él.

Papel

Don Vela.

Con ejemplos de constancia

Pag. 83

Don Vela.

fortificas mi valor

y esta dispuesto mi amor

a serlo de los amantes

Porque triunfando del miedo

por no ofenderte (Clavela),

se ira mañana (Don vela),

a un conuento de Toledo

esta noche ternas llana

la entrada por el Postigo

ven que no podras amigo

verme ni oirme mañana

D. Ju.

así quiera Dios que sea

que no consiste en perderte

Señora mia mi muerte

sino en que otro te posea

D. m.

muerte dijo, y a mi honor

con mi vida ha de acabar

solo me ha de consolar

que muero al fin por amor

R.

disculpa mas principal

es esa en una mujer

Pag. 84

Romero.

que no morir por comer

barrillos de Portugal.

Mirando al papel, aparte

Don Vela.

Pluma del ave mejor,

que obligada de piedad

anuncias serenidad

en las tormentas de amor,

siempre estaré agradecido

de las nuevas que me das,

aunque no llegue jamás

a las puertas de tu nido.

Romero.

Ay entierro, o casamiento

has de responderme hoy.

Vase Don Vela, y saca Romero el billete que escondió, y muéstrale a doña María, diciendo

Don Vela.

Espera, que ya me voy

a escribir a mi aposento.

Romero.

Baste ya el socarronismo.

Toma el cuchillo discreto

más agudo que un concepto,

Pag. 85

A.

del griego culteranismo.

Toma doña María el papel.

Doña María.

¿El que ahora diste aquí,

tuyo era?

A.

Necia estás,

nunca quieras saber más

de lo que te toca a ti.

Lee, y no preguntes nada,

que soy del amor fullero

y es la flor de este romero

jugar con carta doblada.

Lee el papel doña María.

Doña María.

Un rato se levanta mi esperanza,

pendiente en los favores de tu mano.

A.

¡Oh, ladrón del divino Toledano!

Buena, señor don Juan, está la chanza.

Doña María.

¿Pues no es suyo este soneto?

A.

El verso primero no,

que a Garcilaso le hurtó

Doña María.

el sitio, como discreto.

Pag. 86

R.

mas no es ese verso vrtado

porque acordandome voy

que ese libro conpro oy

y le pago de contado

La honrra le destituio

suios esos versos son

que no puede ser ladron

si es el garcilaso suio.

de aquestos ay vn collejio

donde aqualquier matalote

le dan Borla, y capirote

de sabio de Preuilejio.

d. m.

ay Preuilejios de sabio?

Ro.

también como de idalgia

que asta la sabiduria

enseño a comprarla fabio.

era vn mocuelo inprudente

tinto necio en Bachiller

perdido por parecer

docto, musico, y Valiente.

Pag. 87

Al.

murióse un grave dotor

y compró su librería,

y, sin entenderla, hacía

juicios de sabio censor.

Faltábale para todo

lo músico y valentón,

y Ausonio, un gran socarrón,

le dijo de aqueste modo:

«Si comprando solamente

muchos libros eres sabio,

armas compra y liras, Fabio,

serás músico y valiente».

Solamente hablo contigo,

no sé si me oyen más.

Don.

¡Qué satírico que estás!

Al.

Mucho veo y poco digo.

Estos me han de matar, estos

discretos de tropelía

que libran su ciencería

en rumiar y en hacer gestos.

Pag. 88

Doña María.

o malicias

Romero.

o ladrones

mas esto es hablar de vicio

quiero volverme a mi oficio

y hablar en mis peticiones

has de responder a esa

Doña María.

sí, mas viene ya mi hermano

esconda el papel y entra don Vela y dale un billete a Romero

Don Vela.

este dad en propia mano

Romero.

yo le daré a la abadesa

Don Vela.

ven hermana

vase Don Vela y tras él doña María y al entrar tírala Romero de la capa y a la puerta del vestuario se detenga

Romero.

no hay alguna

respuesta de mi papel

Doña María.

sí, viene don Juan por él

Romero.

cuándo

Doña María.

esta noche a la una

Pag. 89

R.

¿Qué señas?

Doña María.

Llegué a la puerta

R.

¿De tu casa?

Doña María.

De mi sala,

porque como ronda Ayala

toda la noche está abierta.

Éntrase doña María.

Ro.

Los que a ajena casa vais

aviso, y el ojo alerta

si la vuestra queda abierta

ved el peligro en que estáis.

Vase Ro.

Sale Clavela y Roseta.

Clavela.

Rica nací, y con nobleza

de una casa generosa,

no sé si fea, o hermosa,

sé que no envidio belleza

mas la honra, y la riqueza.

Pag. 90

Clavela.

ya tú, Roseta, lo sabes,

y así no te lo repito,

que repetir el delito

hace las culpas más graves.

Y pues amarle es forzoso,

dime si bien determino,

que si me caso, adivino

que me ha de matar mi esposo,

si cuando más amoroso

en mis brazos se divierte,

amando de aquesta suerte,

cuando me llame Clavela,

diré por Pedro don Vela

y diré por vida muerte.

Lucía.

Quién está determinada,

para qué consejos pide?

Quién mal sus acciones mide,

de quién se queja agraviada?

No replica la criada

cuando pretendo agradar.

Pag. 91

Roseta.

y tienes de perdonar

si excuso de responder,

que es tiempo de obedecer

mejor que de aconsejar.

Isabel.

Eres mi amiga discreta.

Roseta.

Al fin, ¿qué piensas hacer?

Isabel.

Mañana al amanecer

irme a Santa Fe, Roseta,

y mi voluntad secreta

con lágrimas publicar,

y desde ahora llorar

tristes efectos de amor,

si este alivio mi dolor

quiere a mis ojos dejar.

Saca un pañuelo como que llora y entra don Pedro Tenorio.

Don Pedro.

Si no vengo a conquistar,

¿de qué temes, corazón?

¿Para qué sospechas son

cuando me vengo a casar?

Pag. 92

Unknown.

quien goza sin desear

no distingue el mal del bien

y lo que mis ojos ven

es agradable rigor

que está más hermoso amor

en los brazos del desdén.

y tu divina Señora,

cuyo desdén, en efeto

será mañana discreto

cuanto impertinente ahora,

por quien tu corazón llora

cese el llanto, prima, amiga,

si ya no quieres que diga

con tantas lágrimas bellas

que pues lloran tus estrellas

causa superior te obliga.

Clara.

Cautivo la voluntad

y aunque en ello gano tanto

ofrezco obsequias de llanto

a mi muerta libertad.

Pag. 93

Doña Leonor.

si es extremo perdonad

afectos del corazón;

mas no merece perdón

corazón enternecido

que al cautiverio elegido

le llora como prisión.

Don Pedro.

Yo la tengo en tus cabellos,

mientras merezco tus brazos,

y aumentas lazos, a lazos

todos fuertes, todos bellos.

Yo soy quien preso está de ellos,

yo el cautivo, tú el señor,

y solo tengo temor

al tiempo que he de perderte,

cuando desate la muerte

fuertes cadenas de amor.

Entra don Juan de Silva.

Don Juan de Silva.

¡Oh, qué caseros amantes,

disponéis ya vuestra casa

Pag. 94

Don Juan.

que cuando el cuerdo se casa

siempre la dispone antes,

como en tiempo de placeres.

¿Lloras, hermana?, y recelo

que de aljófares el suelo

bordar en tus bodas quieres.

Tristes tus ojos están;

temerás, enamorada,

soledades de casada,

con marido tan galán.

Elena.

A solas me enternecí,

si bien en mis bodas, miedo;

no porque voy con Don Pedro,

mas porque te dejo a ti.

Este tierno afecto humano

más mi voluntad abona,

tu Don Pedro le perdona,

que me le agradece, hermano.

Don Pedro.

A términos cortesanos

tan agradecido soy,

que a Clavela el alma doy,

y a Don Juan beso las manos.

Pag. 95

Don Juan.

Tanto a los dos os estimo,

que con voluntad mañana

a don Pedro doy mi hermana,

a Clavela doy mi primo.

Doña Ana.

Con el alba lo veredes,

cuando el hermano y marido

hallen sin pájaro el nido,

y a Clavela entre paredes.

Sale Romero y pónese al lado de don Juan, y apártale.

Don Juan.

Romerico, tú que vienes

donde mi señora está,

di, ¿qué nuevas hay allá?,

¿qué hay de dichas?, ¿qué hay de bienes?

Romero.

Oye, esta noche, don Juan,

gozarás bellas caricias;

¿no das al Adán albricias?

Don Juan.

No te entiendo, ¿qué es Adán?

Romero.

Principio debe de ser,

que a ver a un primer favor,

buen Adán me ha dado Amor,

dijo un culto a una mujer.

Pag. 96

Don Juan.

No comentes disparates

cuando muriendo me ves.

Ribera.

Escucha pues.

Hacen como que hablan

en secreto apartados

Don Juan.

Jamás los bienes dilates.

Elvira.

Esta natural tristeza

perdonad por vida mía.

Don Pedro.

No he visto melancolía

jamás con tanta belleza.

Don Juan.

Desde el uno al otro polo

mi dicha envidien, amigo,

tú serás de ella testigo.

Ribera.

Mejor es que vayas solo

que para amantes mejor

la soledad.

Don Juan.

Dices bien,

yo me voy antes que den

doce en la iglesia mayor.

Ribera.

Y aunque es más tarde te juro

Pag. 97

Don Juan.

despídete brevemente

de tu primo de presente

y cuñado de futuro.

Don Juan.

Veníos, primo, a acostar

a vuestro cuarto, que es tarde.

Don Pedro.

Adiós, prima.

Isabela.

El cielo os guarde.

¿Adónde, hermano?

Don Juan.

A rondar.

Isabela.

¡Detenedle un siglo, cielos!

Yéndose.

Don Juan.

Perdóneme, amor, doncella.

Yéndose.

Don Pedro.

Tristezas de mi Isabela,

no solicitéis recelos.

Vanse don Pedro y don Juan.

Isabela.

Espía de mi desdicha,

¿diste a tu amo el papel?

Ramiro.

Y aun traigo respuesta de él.

Isabela.

¿Y verna a verme, por dicha?

Dala Ramiro una carta o billete.

Ramiro.

Esta lo dirá más cierta.

Pag. 98

Leonor.

Pues, ¿cómo la traes abierta?

Roberto.

Porque faltó, te prometo,

hostia, y anillo, señora.

Leonor.

Pues selle este anillo ahora

en tus labios el secreto.

Dale un anillo, y pónese

Clavela a leer apartada.

Roberto.

¡Clavela en aqueste anillo

a mi señora! ¿Clavela?

Velador que el castillo vela

lleve gajes del castillo.

Domingo.

¿Es diamantón, o clavete?

Roberto.

No es sino cornerina.

Domingo.

pues quema.

Roberto.

Como tufina.

Domingo.

Salvo en todo lo alcahuete,

con el sortijón que goza

obispo será, o dotor.

Roberto.

Obispo será mejor,

Domingo.

no de mitra, de coroza.

Pag. 99

Don Juan.

aunque no estás entre espinas

por Dios que picas discreta.

Roseta.

pues no ve que soy Roseta

de abrojos de diciplinas.

Silvia.

Respóndeme que estará

desde las doce esperando

que en esa esquina llorando

fuerte de mármol será.

Mete el billete en la manga de manera que se vea en la manga.

Silvia.

Si don Juan se ha ido aprisa

le trae Romero a mis brazos

y mil últimos abrazos

que venga a gozar le avisa.

Roseta.

Voy, señora, con cuidado,

astuto como vellido,

a ver si el uno ha partido,

a ver si el otro allegado.

Viene el uno, parte el otro

frente a frente, no quisiera

que en medio de la carrera

chocase potro con potro.

Pag. 100

Vase Romeo. Sale don Pedro hablando aparte.

Don Pedro.

Quien dice que ama miente,

si celos puede sufrir,

que yo no puedo vivir

con sospechas solamente.

Hoy, Clavela, en tu aposento

vi a un galán, tú muy hermosa,

siempre triste y desdeñosa,

y elevado el pensamiento.

Con estas informaciones

advertidamente hechas

solicitas mis sospechas

a velar en tus acciones.

Y quiero en estos combates,

pues don Juan se ha ido a rondar,

con prudencia examinar

de tu valor los quilates.

No quiero dudar, marido,

que es más noble y acertado

morirme de enamorado

que vivir arrepentido.

Pag. 101

Estela.

Señor don Pedro, aquí dentro,

¿adónde volvéis ahora?

Don Pedro.

Adonde, animo, señora,

a tus ojos, a mi centro.

Estela.

Jesús, y qué impertinencia,

dejadme a solas un rato.

Don Pedro.

Muestras da el oro de ingrato.

Pasa adelante, experiencia.

Perdona si te ofendí

en volver a tu retrete.

Estela.

Que me place, vete, vete,

porque no estás bien aquí,

y otra vez, sin mi licencia,

no perturbes mi recato.

Don Pedro.

Peor es libre que ingrato.

Pasa adelante, experiencia.

Sospecha me da mortal

que me despides cruel,

obligada del papel

que tu manga encubre mal.

Estela.

¿Yo papel? Yo encubro nada.

Don Pedro.

Eso, Estela, es peor.

Pag. 102

Don Luis.

que hace la culpa mayor

quien la niega averiguada,

examen de la prudencia,

mucha liga tiene el oro,

ni le codicio ni adoro

Don Luis.

a Dios.

Don Pedro.

a Dios,

de experiencia.

Vase por una parte don Luis y sale por otra parte don Juan enfadado y Romero.

Don Juan.

En esa calle contento

esperé tiempo, y lugar

para venir a gozar

finezas en tu aposento,

entré en yéndose don Juan

con Romero, y vi señora

primo, marido, y galán.

injusto ha sido el engaño

ejecutado conmigo.

Pag. 103

Cl.

Ved si vinieron los celos

aprisa tras las sospechas,

¿hay más rayos, hay más flechas

que arrojar contra mí, cielos?

Cuando te adoro, y te estimo,

y cuando, por ti en efeto,

ahora me vi en aprieto

de perderme con mi primo,

cuando por este papel

temí, la muerte me diera

con fantástica quimera,

tú me la anuncias crüel.

Si te engaño, si te miento,

suspende el juicio a mañana,

que de una, y otra romana,

seré asombro en un convento.

Pag. 104

DV.

Su nombre será inmortal,

Clavela, si no te casas

sin dar a tu pecho brasas

ni a tu corazón puñal.

Pues con mejor providencia

que la Romana triunfante

has elegido constante

armas contra la violencia;

que si te vas a un convento

jamás dudará el honor

si entre la fuerza y amor

tuviste consentimiento.

C.

¿Yo dar a otro la mano

te merezco menosprecio?

DV.

Amor si confía es necio,

C.

si desconfía es villano.

DV.

No tomo el cristal, amiga,

de tu mano celestial.

C.

Si es mi mano de cristal,

ella claro te lo diga.

Dale la mano y tómala doña Julia.

Pag. 105

D V.

verdades me dice cielos

el.

fea estube sospechosa

D V.

Jamas te vi mas hermosa

que mirandote con zelos

Lucía.

que bien parecen los dos

mal aya quien los aparta

A.

o Piadosísima Marta

llora, y pideselo a Dios.

Lucía.

ella es flor, un sol es el

y encendida esta el anela

A.

dale el calor de don Vela

locano aliento a el clavel

Lucía.

como un Mayo esta la sala

que amor, viento lisonjero

clavel, Rosetas, y Romero

los mueve a el gusto de Ayala

A.

deja flores, y ojo alerta

que ay en la puerta Rumor

Lucía.

es hijo de herrero amor

y sabe abrir cualquier puerta

Pag. 106

Ro.

Don Pedro viene.

Cl.

¡Ay de mí!

vete, vete.

D.V.

A Dios, Clavela.

Cl.

Aprisa, aprisa, don Vela.

Vase a entrar don Vela por la parte donde sale don Pedro y tópanse cara a cara, y todos hazen asen a don Vela de la capa diciendo:

Todos.

Por acá no, por ahí.

Sale don Pedro, y pónense opuestos empuñando las espadas.

Cl.

¡Ay, desdichada mujer!

D.P.

No pases de aquí, experiencia.

D.V.

Ánimo, ten paciencia.

D. Cia.

Qué de muertes ha de haber.

D.P.

Aunque no está por mi cuenta,

esta al fin, mozuela loca,

a mí por don Juan me toca

la venganza desta afrenta.

Pag. 107

ponen mano a las espadas

y tirandose hablan

Don Vela.

dad me don Pedro lugar

Don Pedro.

si le rompéis por mi pecho

tu me tiras

Romero.

esto es hecho

no ay que disimular

Don Vela.

las puertas llanas estan

vmd. Roseta y clavela

Clavela.

sal a la calle don Vela

antes que venga don joan

vanse acuchillando a don Pedro por una parte y por otra clavela y Roseta

salen doña María y don joan con broquel en la cinta y espada desnuda

Pag. 108

Sale delante doña María a escuras.

Don Juan.

¿Por qué me llevas, señora,

sin luz, que te muestre bella,

si eres en la noche estrella,

si eres en el día aurora?

Si de vecinos reflejos

no me ciega el esplendor,

porque mucha luz mejor

se determina de lejos;

y si como el sol no ciegas,

con desigualdad me admites,

si tus manos me permites

cuando tus ojos me niegas.

Si te merece mi oído,

si te dignas a mi mano,

no niegues bien soberano

al más superior sentido;

que en respetos de mujer,

donde hay beldad singular,

pocas se dejan tocar,

y todas se dejan ver.

Pag. 109

D. m.

Verte mi alma desea

y aunque amor, mi error disculpa,

con luz temo que mi culpa

me muestre a tus ojos fea.

es bien al deseo venza

este modesto temor

qu'en el más estrecho amor

parece bien la vergüenza.

Consiénteme aqueste trato

sin llamarle ingratitud

qu'es género de virtud

pecar, don Juan, con recato.

Si a luz de cera me niego

es celosa de mi fama

que me parece su llama

si será lengua de fuego.

Y temo que se publique

mi mal, mi amor, mi osadía

cuando una, a otra bujía

su llama le comunique.

D. j.

Permite una luz amiga

que yo aseguro el secreto

Pag. 110

Vanse entrando como a

tientas.

Doña María.

¿Qué te negará quien ama?

Ven, don Juan, a mi aposento.

Don Juan.

Tu voz sigo.

Doña María.

Ven con tiento.

Cae dentro un bufete con

platos y ruido como que tro

piezan en un aparador.

Dentro.

Don Juan.

¡Jesús!

Alfonso.

¡Guzmán!

Guzmán.

¿Quién me llama?

Salen don Juan y doña María

como a escuras turbados como

buscando la puerta.

Don Juan.

Tu padre nos ha sentido.

Pag. 111

d. m.

ay mujer mas desdichada

Al.

toma esta luz, y esta espada

que ay en la ante sala Ruido.

cae un golpe

Al.

que cayo

guz.

el aparador

y el ante sala esta abierta

DJ.

azia donde esta la puerta

D m.

estoy turbada Señor.

que torpe la culpa es

Plomo se a vuelto el chapin

que pone el delito a l. fin

grillos de Plomo a los pies.

salen Al. de. Ayala en cuerpo con una espada desnuda y guz man con otra. y una luz. y don J.an saca el broquel y cubrese con el y doña m.a a firmandose

guz.

aquí ay, un hombre, y mujer

DJ.

muestra el corazón invicto

D m.

es muy cobarde el delito

Al.

don Juan debe de ser.

Pag. 112

Guz.

cuán poco con la edad ves

que aunque no son en sus años

estos afectos extraños

no son aquellos sus pies.

Al.

pues el broquel, y la espada

opuesto en campo me ofrece.

no es mi hijo. y me parece

galán de alguna criada

Guz.

harán por casarse a cuestas

Pag. 113

Al.

cualquiera bellaquería

no aprenderán de María

las enseñanzas honestas

aunque el estilo no abono

remito el atrevimiento

como pare en casamiento

descubríos, yo os perdono.

D. J.

de vuestra casa señor

salir sin vernos, es fuerza

Al.

aun tienen mis manos fuerza

que nunca es viejo el honor.

y entiendo, que mal os cuadre

reñir sequillo, y severo

D. J.

hable la lengua de acero

va don Juan a tirar una estocada a Al. de Ayala estando afirmado y doña María arrojóse sobre el brazo de don Juan y detiénele, y dice dando un grito, el verso siguiente

D. m.

no le ofendas que es mi Padre

Pag. 114

Apártase Al. y don Juan queda descubierto

Al.

Vio a su padre un hijo mudo

muerte le daban atroz

y con amorosa voz

su vida defender pudo

mas tú por adversa suerte

cuando me la dan con mengua

vino a hablar tu muda lengua

para acelerar mi muerte

queriendo que así revoque

lo que de vida me resta

que da la muerte más presta

la lengua que no el estoque.

Y si ha de ser mi homicida

mi hija de aquesta suerte

hiriéndome da muerte

o hablando me da la vida.

Dime tu estado, y tu nombre

que con prudencia, y secreto

casar a los dos prometo

sin que lo sepa otro hombre

y a Dios pongo por testigo

de cumplir lo que deseas.

Pag. 115

D J.

dadnos lugar

Al.

yo colijo

pues callas, daño maior

que da voces el honor

a las armas de mi hijo

y si nos oie ay de ti

ques mas bravo que prudente

entra Clavela y Roseta y

Clavela diciendo los dos versos

siguientes entrando dentro

Cl.

aquí ay luces, aquí ay gente

sígueme Roseta a mi

Álvaro de Ayala

sabio caballero

por armas, y letras

César en Toledo

Don joan es mi hermano

apellido tengo

de Tenorio, y Silva

tu sabes si es bueno.

Pag. 116

Cl.

y volvió don Vela

de Italia a Toledo,

su luz a mis ojos,

el alma a su centro,

que si dos se aman

el amor eterno

preservado vive

Cl.

ausencia y tiempo.

Cl.

fue a rondar don Juan

y don Vela, ¡ay, cielos!,

para despedirse

vino a mi aposento.

Don Diego, que andaba

con amor inquieto,

dando mis desdenes

causa a sus recelos,

entró en mi retrete,

y viéndole dentro,

desnudó el agravio

su valiente acero.

Pag. 117

Cl.

de hijo gallardo

bravo como un

Cl.

se le opuso, airoso

atrevido, y diestro,

Cl.

amiga

Cl.

de venir huyendo,

pues miro en tus manos

prevenido acero

y en tu casa a todos

armados los veo

o el alma te ha dicho

el triste suceso,

o si ofende el hijo

se arma el padre cuerdo

en tan gran peligro

consulto con ruegos

ahora a tu espada

después a tu ingenio.

Pag. 118

Al.

Para males tan extraños

si en mayor constancia vienes

poderoso Dios me tienes

vivo con setenta años

Pag. 119

el.

gran peligro tu hijo tiene

Al.

eso es contingente amiga

aquí evidencia me obliga

doña María dice que d adon Jo angel responde quedo detras del Broquel

D. m.

di tu nonbre

d J.

no con viene.

Pag. 120

El.

tu hijo quieres perder

Al.

Peor es que mi honor pierda

El.

poco amor

Al.

cuando fue cuerda

con voluntad la mujer

y tu con resolución

manifiesta el nonbre, y cara

o en mi y en guzman Repara

la furia de un escuadrón.

acuchillandose

Dj.

riñes al fin con ventajas

Al.

Privilegio es de ofendido

El.

ay triste

Dm.

ay Padre querido

Pag. 121

Entra Romero y don Vela con las espadas desnudas, diciendo:

Don Vela.

¿Qué ruido es este, señor

padre? María, ¿Clavela?

Alonso.

Pregúntaselo, don Vela,

a tu hermana y a tu honor,

ellos dirán lo que pasa;

a tu hermana, en conclusión,

hallé con aquese hombre.

Don Vela.

¡Muera!

Alonso.

Otro tal castigo espera

de tu atrevida afición.

La venganza y la defensa

del uno y del otro insulto,

mientras con la edad consulto,

tú con las armas le piensa.

Pag. 122

Apártanse.

Pag. 123

D. Fer.

tu que con infamia grave

constante aumentas la injuria

opuesto siempre a mi furia

como Remora a la nave,

de cuyo silencio infiero

pues atrevido me ofendes

y callando te defiendes

que eres sabio, y cavallero

mas no eres noble, ni sabio

que si fueras bien nacido

ni encubrieras tu apellido

ni ofendieras con agravio

cualquier que seas que inporta

para detener mi mano

Pag. 124

va D. v. y Al. y guzman a envestir con Don Juan. el cual vaje el broquel descubriendo el rostro que dandose a firmar

D. J.

Señor Don Vela de Ayala

deteneos que soy don Juan.

D. V.

Don Juan de Silva

el.

ay de mi

Al.

confusion a confusion

Ro.

otro ofo a el escorpion

Dentro suena Jente sutil

Pag. 125

De espadas, y dice dentro

Don Pedro.

¿Luces y gente hay aquí?

Quien lo defendiere muera,

el que se opusiere muera.

Entran con armas Don Pedro y gente.

Don Juan.

Primo.

Don Pedro.

Con Chavela estás,

ya tus afrentas sabrás.

Don V.

Don Pedro Tenorio, espera,

la noble espada suspende,

pues en vano yo la mía,

cuando Don Juan con María

dentro en mi casa me ofende.

Ya nuestra honra y cuidado

vista de laurel y oliva,

esta política viva

de la doctrina de estado

busca, padre, en la experiencia

noble, discreta y sagaz.

Pag. 126

Si.

para las armas paz

D. J.

para el honor conueniencia

como noble y como sabio

de nuestras honras dispon

desnudando ael corazón

los afectos del agrabio

Al.

parte soy y juez me haces,

fallo los quatro os caseis

paraque principio deis

a mas venturosas paces

como esposos, como hermanos

Don Juan de Silva y Don vela

a maria y a Clavela

den los brazos den las manos.

D. J.

yo tu esclauo desde oy

sujeto el cuello a tus lazos

y mis hermanos doy los brazos

y maria el alma doy

Pag. 127

D. P.

yo pues no soy tu marido

remito Prima el exceso

y a los tres las manos beso

y a las dos los brazos pido.

D. V.

yo tan obediente soy

que con a morosos lazos

doy los brazos

doy.

hechandoles la vendicion

R.

yo que e sido la maleta

don de vino la ocasión

Ruego que me deis Perdon

sin casarme con Roseta

R.ta.

a lo acabado conmigo

Pag. 128

R.

perdonaste lo gallego

D. Vela.

de todos eres amigo

M.

vamos, prevénganse galas

en tan bizarra ocasión

R.

y a el poeta den perdón

los Silvas y los Ayalas