Texto digital de El mayor de los milagros por premio de un santo celo y santos corporales de Daroca
Fecha de publicación: 22 de agosto de 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El mayor de los milagros por premio de un santo celo y santos corporales de Daroca. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-mayor-de-los-milagros-por-premio-de-un-santo-celo-y-santos.
EL MAYOR DE LOS MILAGROS POR PREMIO DE UN SANTO CELO Y SANTOS CORPORALES DE DAROCA
Pag. 1
[Cubierta del manuscrito. Encuadernación jaspeada con lomo oscuro. En el lomo se lee verticalmente: "MENESES. EL MAYOR DE LOS MILAGROS". En la parte inferior del lomo hay un tejuelo blanco que dice: "Mss" y debajo "15313". En la esquina inferior derecha aparece la marca de agua: "Biblioteca Nacional de España".]
Pag. 2
[Cubierta interior con papel jaspeado. En la esquina superior izquierda hay dos tejuelos pegados, uno con la inscripción "Vv 239" y otro con "Mss. 15313".]
Pag. 3
V-239
Mayor de los Milagros por premio de un Santo celo y corporales de Daroca
Tello de Meneses (Antonio)
Pag. 4
1
2
MS. O. 11
Mayor (el) de los Milagros por premio de un Santo Celo
Santos Corporales de Daroca
163
Tello de Meneses (Antonio)
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2
Mayor (el) de los Milagros por premio de un Santo celo y Santos Corporales de Daroca Don Antonio Tello de Meneses
Jornada primera
Pag. 6
La gran Comedia, El Maior delos Milagros, por premio de Un Santo Zelos que son los Corporales de Daroca. Personas El Rey Don Jaime. Don Berenguel Entenza. Don Guillen Bouillon. el Capitan de Daroca. el Alferez de Daroca. Zaen Rey Moro Abencedrat Moro el Vizconde de Cardona. Zambor Gracioso
Abdelamelet Moro Doña Violante Reina Berenguela Dama Mesgelina Dama Celia. Un Sacerdote de bomba el Comendador de Alcañiz Soldados 2
Al Son de Cajas, y Clarines, Salen el Rey, Don Berenguel, Don Guillen, el Vizconde, el Comendador con habito de la Ca rraca, la Reina con las Damas, y Zambor gracioso, y Soldados – y entran cantando
Monarquia ilustre, a fe Sonora aclara.
Sol Iberos, la frontera defensora.
Don Joaquin excelso, a fe Valor ilustre.
en el belico terror, Maestre Segundo.
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Encargo aragonés, en cuyas leyes
goza fundar su régimen los Reyes.
Héroe que logras ver, infeliz rama
católico Tello, logrando fama.
Y el bárbaro agareno horrorizado
queda, más afligido que castigado.
Y a la fiera de Alí, infiel traidora
en el pecho de Codo, su afrenta llora.
Y lamenta su trágica fortuna
sintiendo eclipses la africana luna.
Y a por la altiva que gime vencida
vuelve la victoria de la nacida.
Para que así triunfante de esa corona
se eternice inmortal, la tu rüina.
Magnánimos, generosos españoles,
Alcides en valor, y en lealtad soles,
cuyas frentes heroicas, hazañas
fortalezcan con gloria, las campañas,
y que abrigues de esfuerzo invencido
de este laurel, que ciñe pedazos
con ilustre entereza
se debe la más sólida firmeza,
pues resuelto celo vigilante,
mantenéis fiel el amor almirante,
y del Rey el respeto
dando con el ilustre reflejo
los vasallos se animan
donde aprenden hazañas, y se giman
para la guardia de tus alientos,
que al mirar en los choques más sangrientos
con tan exorbitante acción más enemiga
cubierta mi cabeza de fatiga,
y en los acentos que fundas
no me desamparan las armas duras,
pues que haciendo destrozos, alardes
ninguno, a ejemplo mío se acobarde;
y supuesto que el cielo
favorece nuestro celo
por el santo evangelio cristiano
que defiende católico cristiano
de Darío la tierna hermosura
se arruine y llore llorosa
porque, a pesar de tanta resistencia
primero en las murallas se baten las
ya que se muestra Dios de nuestra parte
fiémosle de la cruz el estandarte.
que posea templo, y que el invicto
confiese adoración, súbase al culto
del pérfido Mahoma,
del alma, idolatría asoma.
En vista de la fe, en los blasones
en brío en que arden los corazones
tributen al Señor, que el más divino,
o albe áurea voces de mi dehesa,
abrase su enamorado empeño;
para tan santa, y memorable empresa
en que el mérito ilustre se disfraza
a este reino envestido.
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y porque el Bárbaro está fortalecido
del continuado sitio, con horrores
altera los alientos legionarios
antes que el cruel filo de la hambre
corte de todos el vital estambre;
por esto ha prevenido mi cuidado
que traiga en su distrito celebrando
la deliciosa estancia la Burriana
la beldad de su amante Roxana
a su cuarto, que el numen poderoso
no vuelve con paciencia victoriosa,
los horrores belicosos, ni la gloria
a que amor le aspira, y la memoria
continuamente le desvela
causará su tormento, y si este celo
rendido ya a su brazo
en que sin dudar queda el embarazo
la victoria que labró su desgracia
el soberbio Castillo de Xátiva
con otros siete, que levanta el Moro
por presagio infeliz de su desdoro.
La resolución es tan plausible
que más cierta la juzgo que posible
cuando golpe tan vario
acobarda la fuerza del contrario
Su ejército orgulloso
es, según se ha sabido numeroso
y para dar en él, que se disponga
brioso recongoje
contra el insolente de sus vasallos
de cuatrocientos belicosos caballos
que con valor traban tajos
aunque siguiendo van diez mil infantes.
Aunque tuviera escuadrones bárbaros
mi fuerte corazón no se asustara
y en esta empresa arguyo
que es mucho mi valor, que el poder suyo.
Batalla le hubiera prestando
si Vuestra Majestad le hubiera dado
a mí en su permiso
la osadía
(Capitán general) nos viene a día
pues dicta la experiencia
que a quien vence sin riesgo, es la prudencia
En la fútil campaña
que con cristales líquidos se baña
su ardicia cautelosa
previene de la ruina ignominiosa
en que hallará con trágica mudanza
asentado sepulcro su esperanza.
Asoman tan venturosos escuadrones
a vista grandiosa de tus pendones
suplicantes se rinden
y sumisa la pérdida, que gimen;
en el metal escruendo del varón lleno
de gozos que alarga su faena
y pues que con fuerzas singulares
van creciendo los trofeos militares
a vuestro aliento fío
seguros la victoria, y el trofeo.
De su esfuerzo invencibles entran
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se aquietan caballeros, y franceses
y para su defensa en justa guerra
se unen Aragón, Linza, la tierra.
Obra de lealtad tanta
la emulación, que el crédito adelanta
fuerza es don Berenguel, que en esta saña
el que no ha llegado
cuando a todos la fama les convoca
el Ejército armado de Daroca.
cuando en la piedad el lauro es uno
Dentro todos el Rey Don Jaime invicto. Dase con cajas y clarines.
¿Qué denota esta salva lisonjera?
Que de Marte en la esfera
rumba escuadra belicosa, cuyo acento
festiva declamación repite al viento.
Salen el Capitán y Alférez de Daroca, el Sacerdote y Tambor.
Poderoso, invicto, grande
a todas luces, Monarca
a vuestras plantas postrados
de Daroca los leales,
obedientes, que a esta jornada
y leales, y tantas hazañas.
Y yo que Capitán necio
vengo a que los invictos
con milicia en su crianza
en nombre de todos vengo
a hacer ofrenda bizarra
de mil vidas, que gustosos
en tu defensa consagran.
El blasón que al ar en alza
a vuestro poder se humilla
acción digna, e gloria tanta.
También Señor el Estado
eclesiástico, que igualar
con el honor, que profesa
el celo de Dios, que abrazo
en mi persona se ofrece
lealtades en que se exalta
y sabiendo que la guerra
justamente se declara
contra la obstinada altivez
bárbara, astuta canalla
que del infame Mahoma
las supersticiones guarda
cuando en ella se defiende
del Supremo Dios la causa
le colosal
y Daroca, la Sagrada
eclesiástica milicia
a tanta empresa no falta,
pues cuando se contra enemigos
de la Iglesia, la campaña
obra se pone prudente
sus incontrastables armas
recelando del Marcial estruendo
las separaciones santas
cabales lechos
corazón, que la espada.
A los Ministros Sagrados
Siempre ha debido mi ardida
En el margen derecho: Rey. Buen estado en vosotros parece este fin heroico que la piedad de mi celo ensalza por [?] de las Regias lealtades [?]
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en las muy ardidas campañas
las mayores confianzas.
con su mirlada sotana
viene este Sacerdote, que
se deja ver clara
que se me dan los Bonetes
le gozan en esta hermosura.
en la Parroquial Iglesia
de San Christobal, gozaba
el titulo de Rector.
Y abandonando con él
los fieles de su cura
a nuestro Capellán viene
nombrado.
Sangre heredada
de su misma acción es digna;
Por Dios, y el Rey, y la Patria
si los renuevos de Cristo
subieran, las desguarnecen.
que estas grandezas caducan
y nunca muere la fama.
¡Resolución generosa!
Desde hoy gozaréis la plaza
de mi Real Capellán Mayor
de mi ejército;
y qué aguarda
Su Magestad. Para el page?
Yo me acordaré
Cosa gorda.
que en palabras de Soberanos
nunca faltan desengaños.
Mosen Matheo Martinez
conmigo se compadezca
no suene vuestra piedad
vile de esa parte, amada
qué decís?
Lo dicho dicho
no atendáis a la ignorancia
con que responde;
Ignorancia
a mí? mira lo que hablas
no sabe que es sol?
quién eres?
Ab eterno, y ab infancia.
soy un racional hombre
Hombre sois?
y de prosapia
tan ilustre, que en el mundo
otra no será más sonada.
soy hermano del clarín
primo carnal de la flauta
del pífano compañero
pariente de las sonajas.
sois eclesiástico?
Etiam.
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¿Tomáis mucha renta?
Magna.
¿Qué órdenes tenéis?
Menores.
Sois latino.
En abundancia.
¿Tenéis valor?
Usque ad numerum.
¿Tenéis quimera?
Salgamos.
¿Habéis reñido?
En la calle.
¿Y de soldado?
Requetepeor.
Humor tiene entretenido.
Mucha discreción reparte.
Vuestro nombre le pregunto,
¿cuál es?
Según voces varias
es Pasquín. Por eso ser
alegre como una Pascua.
Pues ¿por qué os llaman Tambor?
Porque al nacer yo, se hallaba
mi tatarabuelo presente,
y viendo lo que gritaba,
dijo, según por los altos
pechos, con bizarra alzada,
muestra mi voz que con asombro
gran cabal, y valiente,
desde aquel punto me llamen
Tambor, y por dar un tiento
le dando las espaldas,
a un mudo que renta
catorce bellísimas ganas
le hacen cristal de ovejas
de la dehesa machovetana.
Que me parece, que dando
miserables las entrañas.
Arrogancia es valerosa.
Pues más es lo que se calla,
que en turbadas ocasiones,
es gran altivo mandria.
Y si fuesen más los moros
que los nuestros.
A pisarlos.
Con suma osadía.
Pues ¿no sabe, que el que ama
el peligro en él perece?
No se logra el fin, mas
sí el martirio.
Media entonces
acción farta de imprudencia.
¿Por qué?
Porque no hace caso
el que vuelve las espaldas.
Recibid a vuestro amo,
No le dejaré un punto asaras,
que los Tambores de Yglesia
son del caso en la campaña.
Aunque las importunidades
no hay respeta la lanza.
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Don Berenguel, no parece
conveniente, que una escuadra
acometa a los contrarios
al dar vista de la Plaza
dispuesto, que el rubio
Apolo, nazca el alba.
Su dictamen apruebo
porque con eso se alcanza
que el bárbaro se horrorice
en las fuerzas duplicadas.
que se irán a la empresa.
Sois Entenza, y esto basta.
Ya deseo, que mi brazo
corte el vuelo, que levantan
las orgullosas deidades
del poco seguro altar.
si bien, que nuestro remedio
acudirá a la batalla
en que María, de una hermosa
nube, flechas le dispara.
Don Guillén, son las lealtades
efecto de noble causa.
Pues si quieren vencidas
las aguilillas bastardas.
Y señor, a la lid aspiro.
Ya en crónicas son hazañas.
Daroca en prudente brío
hasta que de sus murallas
se aleje la funesta
sombra de las lunas africanas.
Y lo aseguremos todos.
Y con mucha instancia
se dé obediencia a María,
defendiendo la Fe Santa.
Pues si dan en dar orejas
a moros de la morisca casta.
Mosén Machaca, guiad
con vuestra prudencia sabia
aquello que más convenga.
Vivan edades tan largas
y felices, que desmientan
el bárbaro de la Arabia.
Este es lindo consejero
si no fuera algo Machaca.
Vamos esperando todos
con nueva festiva salva.
La Fe Católica viva,
y defienda su Fe Santa.
Sale la Reina, y las Damas.
Que a los leones, asombre
de las garras doradas
que alta la corona ostentan
en ambas, que toca al arma
y dice para alumbrarnos
toca, clarín, canta el ave.
Qué vistoso ostenta
el trono de nácar
la Rosa, que Reina
se corona en duplicadas
hojas de enramadas.
Qué bien resuena en mis oídos
la armoniosa consonancia
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con que suspende el acento
toda la atención del alma;
y más cuando asiente bulto
la música retirada,
de este vergel generoso
en la deliciosa estancia;
a su sombra que los cielos
con influencias sagradas
restituyan triunfantes
en su presencia adornada
del Rey. Le victorias
en inmarcesible guirnalda.
Madre hermosa, Violante,
saber templar a las quejas
de la impaciencia el furor,
y notar que se levanta
cristal del sentimiento
contra el efecto de ausencia.
y solo lisonjea
alienta a débiles afectos
sabe deshacer, corazón
que bebe cenizas frías
Pero reconocer desmayos
se avivan, y se disparan.
Cátedra de aduladoras
pueden regentar entrambas.
Berenguela, Marcelina,
estimo de vuestra hidalga
atención la vanidad,
pero excede la alabanza
en quien cumple los preceptos
que amor soberano manda.
El Rey, mi señor, defiende
de la esclavitud tirana
sus dominios, y conquista
las demás que avasalla
del yugo cruel el peso;
y así goza libertad
de su presencia ufana
poderosa eficacia,
porque es sabido también que entre
en las muy duras batallas
los generales se alientan,
los soldados no desmayan,
todos se esfuerzan, y llega
a poseer buenas andanzas;
porque el sol, y sus reflejos
benévolos se dilatan
en los vasallos, que gozan
el esplendor que él derrama.
Con que no debo sentir
su ausencia, cuando se allana
a cumplir con sus mandatos
la ley de un ciego monarca.
Cuando quisierais el pesar
con cautela disfrazada
ocultar al fiero muro
de tu corazón, bastaba
destos arroyos que brotan
dar el tributo en fragancia
la amenidad de afligir,
mal haya violenta ansia,
cuando aquí advierto en mi vida
que os quejáis, y os halla
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La copiosa variedad
la santa obstinada envidia
las más rigurosas penas
divierte, con lo que piensa.
Aparte.
Aplauden mucho las flores
porque a las flores asisten.
Las piedades providas
desta lumbre ilesas
a sus virtudes prevengan
coronas inmarcesibles inmensas.
Venid, y pedidle a Dios
que las victorias armen
a sus huestes, y en su nombre postren,
Infelicidades tantas
venga adornado de triunfos
que los suyos le formen.
entre bárbaros horrores
Y las remotas, y extrañas
naciones, fieles vasallos
la lealtad nuestra aplaudan.
A Dios me elevo, si comienzan
a ensalzar con plegarias.
Vanse, y salen Zaén, Abencedral y moros.
¿Por qué padecéis sola
cobardes, que mi grandeza
a los rigores del cielo
experimenta violencia?
¿Cómo consientes, que lleguen
esta ciudad opulenta
a ser mudo funesto
de astuta invasión advierta?
Huyendo yo de tan pocos
soldados, siendo Zaén
que fin, para más furias,
se reproduce mi afrenta?
Contra mi poder soberano
como los hados no me tiemblan?
cuando por dueño absoluto
postrados me reverencian
tantos ricos dilatados
dominios de mar, y tierra.
¿Cómo no teme el Cristiano
burlarse de mi soberbia
pues de un rebelde, que brutos
a concitarle la impaciencia?
Ya, supuesto este alboroto
que he causado en las arenas
venga cualquiera varón
a lidiar siendo palestra
el campo, en que su ignorancia
siembra, y desgarra en celos?
¿no ve como el rayo, que fiero
no es fulminar centellas
que sus vuelos remontados
abatan, o desvanezcan?
¿Abencedral?
Gran Señor.
Porque el Cristiano no advierta
en tan riguroso asedio
nota alguna de flaqueza
en nosotros; se prevenga
que en la Ciudad, se prevengan
en públicas luminarias
aclamaciones diversas.
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que alternen en los estruendos
de cajas, y de trompetas,
y así conocerá
que poco me amedrenta
el terror de su amenaza
porfiada como necia.
Con presunción escusas
la gallarda jactancia,
pues mi rigor de ese modo
que nuestros escuadrones espante,
que de sus fuerzas mayores
las altiveces desprecias.
Y llegando al tiempo mismo
la armada de naves negra,
que en campaña sangrienta
con las altas lunas bellas
por esferas cristalinas
vela se encara, y vuela;
esta ciudad logrará
el socorro, que desea,
con que alentada respire,
porque asustada se altera.
Toda la gente que viene
con don Jaime, rey de Valencia,
según oye por espías
advertidas, y alerta,
son sesenta mil infantes
y mil caballos, que llenan
con pertrechos militares
toda la circunferencia,
jamás alentados.
Suspende
el acento, que me ofende;
empañarán mis timbres
con la bajeza ajena,
un número es tan corto
que me corro de que venga
a ser lustro sangriento
de mi sañuda fiereza,
que me asusten mil hombres
con Jaime, cuando están
los campos en mi defensa.
Sale Abulamelet.
Advierte, rey Zaén,
que es nuestra desgracia incierta.
Prosigue, que a mis alientos
no consternan contingencias.
La armada de Túnez
Di.
Hallo cerrada la puerta
del grao, y los Alarcones
hacen fuerte resistencia,
que inútil se la juzga
para auxiliar la barcaza.
Frustróse nuestra esperanza
del socorro, y ya viéndose
consternados, cuando miran
su frágil, y vana barcaza
que con lamentables ayes
se aperciben las exequias.
En cada aliento respira
de vivo volcán centellas,
que esta ola de disgusto
nuestra osada resistencia
no basta, que los Alcaides
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Cristianos, asi se atrevan,
a sitiar a Xativa bella
Sino que de tus favores,
Sintiendo la clemencia
faltando el socorro a tantos
que de tu valor lo esperan?
no se como el Corazon
de mi colera en la hoguera,
con incendios fuesen
salamandra no se quema.
De tu furor gran Señor
el fiero nublado templa
que si bien usas las armas
pues tiene maña y engaño
que la rescate, la grandeza
Abulamelet bien dize,
y pues a el alto Planeta.
que fue en mi cuna rubi
Propicio luces me nega,
tumba, que me temo da guerra.
es bien que luche la fiereza.
no los lamentos de quejas
sino festivos aplausos:
que los enojos desmientan.
Sientense Don Berenguel, el Capitan, y Tambor
Pues ya los funestos lutos
de la lobrega tiniebla,
Prometen dejar escura
en la lúz que le destierra,
intento, Moros ilustres
avisar los centinelas
Porque del enemigo
los movimientos se adviertan
y den aviso a todos.
Cuerda prevencion es esa
porque a veces, vence mas
el ingenio, que la fiereza;
no los sirva prevenidos
viva bellisima Cena
porque la guerra que aqui reina
todo ha de tener ademan.
y a aquel Valor del principio
como desmaya?
al Rey
que no es esto, que mi pena
desmayo sino flaqueza:
Paje algunos enemigos
salen de la plaza llenos,
mira con todas las armas
para embestirlos.
y asi creo
que al que les cerceno
vino, abras las orejas.
como espera defender
la religion, esta guerra?
Sabemos los compañeros
los sacerdotes, en ellos.
como Ministros de Dios:
Pues para su dios cualquiera
manda que el que no tuviere
espada, su diligencia
la busque, y para comprarla
asta la tunica venda.
Esto, que yo daré a el
lo que me baso en la tremenda
de su desvelo, que sienta
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esta acuchilla espigas,
yéndoseles en tales
burlas.
¿Dónde?
En la espesura,
porque creciendo entre
frondosos, lechugueras.
¡Ah fiera inaceptable
luz de la bella estrella!
amada zambra lucida.
¡Al arma, que la primera
lucero que bate grados!
Necesaria es la prudencia
en estos lances.
No hay más
que arrancar la baqueta.
Encájese en el cañón.
En la silenciosa quieta
triste estación de la noche
muerta, voces de armas
se escuchan.
¡Pues a daros
acometemos!
Sea en el rigor
de su furor conocido
mi persona, y pues se quedan
retirados, sin lucida
la dudosa competencia
en la ciudad, pues entramos,
y de la propuesta idea
en la ejecución vencemos
en disimuladas cautelas.
Seguidme.
Ya obedecemos.
No es una precisa deuda
ya en obediencia.
Entranse.
Por esos derribados venid.
Pues nos ofrece la fortuna
esta ocasión, no perdemos
la dilación. Entremos.
¡Al arma!
En la divina, de Dios la diestra
sigan de nuestro propósito
fuerte en la lid
en el brazo, que el acero
esgrime, por su defensa;
Padre de luz y de días
y de los tiempos. Empezamos en puerta
sacudiéndoles el polvo
que bebieron en la yerba.
Acompañadme; que gente
¿Quién se atreve a nuestros muros?
¿No responden?
No sé que
sienten, un aire se llenara
la frescura, que nos
infama la estafeta.
De la sombra.
Sin duda temen
Ledo de la infame guadaña
eres sordo? y a ti
vea con que presteza
le hagos, que del sol que ves,
apenas declina. Y
pues toca, no es mora?
Va el ministrillo de toca?
Nadie en el campo parece
esperar.
Isabel blanca,
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así a dar golpes has
que a mí sin duda ensordezcas.
Puesto de lodos, y que dados
has al fresco.
Con que al alba
se entraron en la ciudad.
Esta nación agarena
en mí asienta,
Viven que
viven de ardid que revuelva
lo de arriba abajo, y saque
todo lo de adentro, afuera.
Y aliviaron los enemigos
nuestro cerco y su urgencia.
Con que fin desea tan grande
victoria, lo que se acata y media
le di a un moro su vejamen
y a gritos llamando queda
al Zancarrón.
¿Quién? ¿Adónde?
Que la campaña desierta
está, de nuestros contrarios.
Y sin que remedio tenga
estaban abriendo ya
de Vulcano las calderas.
Mira lo que dices.
¿Bien vuelves
a oponer a mi prudencia?
Prueba notable mayor.
¿Qué hace? ¿No consideras
que es oprobio?
Sino que ahí hablas
de un necio en berengena.
Que de más de ser los gatos
pardos, aunque negros sean.
De qué ladera tenga
sin reparo cabizbaja
a los moros, y a los alarbes
que la morería engendra.
Clarín, y cajas.
Tendrás de Zaén la gloria
que en su aplauso se haga lenguas
la fama.
Tocan.
Y a los mártires
la fama nunca venera
a quien adora deidad
de pleito en la cabeza.
Con la zambra, y algazara
los moros a entender dan
que la obstinación del sitio
no sienten.
Estratagema
es la de perder sin ella
de los peligros mil saca.
¿No sentís?, que echanos plantas
que es Argel esa galea.
¿En qué lo conoce?
En que
faltan para su trompeta
que para que no se sequen
el paladar, y la lengua
en continuado ejercicio
ya que no mascan, vocean.
Pues ya del padre del día
la presurosa risueña
viste las orlas que esmalta
con tantas vívidas perlas
y pues se resisten fuertes
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abrigos, y la violencia
con que el odio los oprime.
a su tragica experiencia
conocerán, que postrados
toda torpedad prevenga,
por asalto se la rinda.
Quítese lo benigno, luzca
el rigor, ofenda el clemente, y llore
la indignación más severa.
no tengo de dar cuartel
ni al Rey, si a caso llega.
Pues Señor, solos a nuestros
con ansiosa diligencia
desde el campo al cielo vienen.
mucha novedad excita,
Señor. Nuestro Rey invicto
don Jaime. Venid ordena
a reconocer del cerco
la guarnición, porque intenta
tomar la ciudad gloriosa;
Poderosa es la paciencia
para vencer, y alcanzar
con su gentil empresa.
Pues antes, que los aceros
desenvainen las luces bellas
de conseguida alta ofrenda
que a sus Reales pies ofrezca,
Dios soberano, merezca
vuestra lealtad, y vuestros
gustos gocen en su fuerza.
ninguno de estos guzmanes
quede vivo. todos mueran.
Vanse. y salen el Rey, Don Guillen, y soldados.
Mucho gusto he recibido
entre vos, en que se prueba
la lealtad, y obediencia
infiel, del brío de Entenza,
y fiome, que tanita lid
la de este glorioso cerco
al Veng, ha de ser mirado
por resolución, por descaro.
la ciudad, y el dulce
de su lealtad opulenta.
porque de toda humilde
sumisión, de Berenguela.
con que lograda el socorro
de tener? Hasta Berenguela
de Berenguela, a la vista.
para la armada, y alguna
los robados de la plaza.
conocieron la bandera,
y cuando rechazaron furia,
los vanagloriosos, y soberbia.
mucho resentida, y de su
con su dulce semblante
de su dulce, y manifestado
a Magdalena; y la que era
amorosa, con que quebraba
el alma, y de la fuerza.
con que en todos los aceros
y sus lealtades, y con ella
la armada, y asegurada.
Pag. 20
a defender las trincheras.
la disposición gallarda
de las militares tiendas
cobardía les infunda,
temiendo lo que respetan.
Nuestras vidas rendiremos
al filo de la inclemencia,
antes que el bárbaro logre
el laurel.
¡Oh siempre excelsa,
ínclita lealtad de España,
digna de alabanza eterna!
Grande falta de vuestro favor
necesitamos.
Margen derecho: Caja clara
las flechas
no cesen de dispararse,
que ya vencemos;
¡A la empresa!
Vivan, los campos se abrasen.
Señor, pues la causa es vuestra,
en tan sangrienta batalla
amparadla, y defendedla.
Premio es cada cristiano.
con cobardía, y afrenta
a la ciudad se retiran,
pero la marcial palestra
por nuestra ha quedado.
El cielo
confianzas nos alienta.
Viva España.
y la luz que la
demuestra fue resplandeza.
Salen Don Berenguel, el Capitán y Alférez de Daroca, Vizconde y Comendador.
Fatiga feliz, y alcanza,
la gloria de tantas penas,
invictísimo monarca.
Y envidiando que merezca
ofrecer en el sagrado
templo, en que amante os venera
la lealtad, esta victoria,
en que aficionada queda
del mahometano furor
la pacífica residencia;
y para que de Daroca
trasfiera el celo adeudado
a consagrar a vuestras plantas
leal y amante fineza,
cuantos dominios el orbe
ciñe, en regiones diversas;
siempre en el choque pudimos
estar delante, y bandera
impedida, que acredita.
especial valor se acrecienta;
El Portal de los Serranos,
que era muro, y fortaleza
de la ciudad,
ganaron;
con tal destreza,
que vencieron de un traidor
una multitud inmensa.
con emulación gloriosa
todo el campo lo celebra.
Pag. 21
De el celo de Dios, las armas
tan poderosas, se ostentan
que con rayos, que despiden
a su tiempo vencen, y ciegan.
Agradecido a tan noble
y leal correspondencia
y cuando premia las fatigas
es muy precisa deuda
por las banderas rendidas
con gloriosa preeminencia
os concedo el privilegio
que desde hoy pongáis en ellas
de las Barras de Aragón
la insigne divisa regia
para que admirado el mundo
de tales hazañas, sepa
que el Rey don Jaime a leales
con un blasón mismo premia.
Cuelga en bronces la fama
Señor, tu justicia recta.
Dentro unos.
Entrega la plaza antes
que tanta gente perezca;
Por librarse oprimidos
ya solicitan la entrega.
Y de la ciudad, un moro
ha salido, y con presteza
a nuestro campo ha llegado.
La inmunidad se liberta
del embajador, que vino
no llegará a ser permitida,
Sale Abulamelet.
Don Jaime, Rey soberano
de la segunda deidad
Él te sea
propicio, gallardo moro.
¿Qué motivo a esta nueva
inopinada salida
di?
Para que hacerlo pueda
espero piedad de los
dos.
Que te la conceda
es mi deudor, retiraos
todos.
La nuestra obediencia
siempre habéis de hallar constancia.
Ya estamos, moro, empieza;
Zaén, supremo monarca
de esta dilatada esfera
por mí te envía salud;
y atendiendo a tanta inquieta
alteración repetida
de los sitiados que esperan
rendir el último aliento
del hambre a la inclemencia
pues ya el total edificio
si no se cae, titubea:
quiere entregarte la plaza
capitulando las treguas
por espacio de ocho años,
y que todas las riquezas
que quedan llevar consiga
Pag. 22
las familias, que assi desnudas
saquean; y por las asperas
passen, sin lesion cierta
para vivir con quietud
dentro de Cullera, y Denia.
Y como Rey, te pide
Zaén; y lo mismo ruega
Abulamelet vasallo
suyo, que se pretenda
reflexionar, no coarte
el animo, oido a las quejas
de los vasallos;
Alabo
su debida Real clemencia.
que de el subdito el lamento
cuando en el oido suena
de el Monarca, con ruido
de estrangeras amenazas,
de las campanas el eco
hasta el corazon penetra.
Todo lo que pide otorgo,
y confirmo en tu presencia.
Viejos, niños, hembras, dando
con una blanca bandera
indicio, de que nosotros
nuestra proteccion esperan.
Alá prospere tu vida;
Sale vn soldado.
él la dicha te conceda;
Señor
Ninguno ofenda su marcha.
Abulamelet juzgara
favor, que le privilegia.
Vase.
Con razon aplaude el orbe
de sus heroicas proezas.
Don Berenguel, no esta viendo
Melitona, Valencia es nuestra,
Conque es factor?
a su tiempo
lo sabreis.
camina apriesa.
Sale Tambor y vn Moro.
que ruido es este?
este perro
sin judio de la refalega,
se quiso burlar de mi:
y cerca de la Albufera
le he cogido; aunque me ha hecho
sudar, mas que si estuviera
purgando malos humores
llevando vn colchon a cuestas,
mal alega, que asi ligas
los enemigos;
fue tema,
el no venir al gaudeamus
sin traer alguna pieza.
Mahoma Señor,
Dejadle.
que es dejale? no se mueva
mira, que si hace mudanzas
la mi cuerda con vueltas,
Pag. 23
de ahogarme en la laguna,
porque tenga buena pesca.
A Su Majestad le entregue
por cautivo.
Toma, guárdalo,
y advierte que te hacemos dueño,
que es digna recompensa
de tu trabajo.
Albricias,
según su pío cacareo,
sin duda que es descendiente
de alguna casta podenca.
Señor, piedad.
No nos ladres,
que puede ser que nos muerdas.
Ya la bandera pública,
en lo alto victoria, que me eleva,
vemos, y daremos gracias,
por piedad tan suprema,
al Dios omnipotente;
Y pues mañana celebra
el eclesiástico rito
la devotísima fiesta
de aquel máximo Arcángel
que postró vana soberbia,
repitamos con él mismo
su celosa competencia:
¿quién como Dios?, ¿quién vencía
soberbios enemigos patricios?
Y el Rey se ha librado,
así, que temía estas fieras.
Entremos en la ciudad,
y con acordes cadencias,
alternando majestades,
con las cajas y trompetas,
llegando a las consonancias
Músicos cantando con la letanía que se usa y dentro todos:
Alabemos, confesemos
la bondad inmensa
que piadosa defiende
de sus enemigos, y a los
suyos premia
con los Santos Corporales
misteriosos
de Daroca. ¡Viva la Iglesia!
Fin de la obra. Rúbrica de Tello de Meneses.
Jornada segunda
Pag. 24
[Página en blanco: folio vuelto 20v]
Salen el Rey, la Reina y las damas, músicos, y acompañamiento.
Almas, gloriosos triunfos,
y almas, feliz trofeo
que logra victorioso
el gran Monarca nuestro;
hagan festiva salva
con armonioso estruendo
de la lira las suaves cadencias
y de la trompa los bélicos ecos.
(Clarín y chirimías)
Las finas demostraciones
que las lealtades consagran
en aras de los regocijos,
en holocausto debido
a favores tan supremos,
con que en glorias sucesivas
nos patrocinan los cielos;
y que a pesar del hado
que con obstinados ceños
de bárbara invasiones
produce altivos encuentros
entre religiosos ritos,
hoy consagrado venero
desde profana mezquita
este magnífico templo,
en que infatigable el culto
a los católicos pechos
exhale en adoraciones
aromáticos inciensos,
puede Vuestra Majestad
lucir más opulentos
Pag. 25
regio delicioso trono
sin que el Evangelio Santo
se altere a embates del rito
que agita Marte soberbio:
sino que para custodia
de los claros raros genios
que el Sol de vuestra belleza
esparce en sacros misterios
en esta Ciudad Bledana
estoy y quien la defienda,
Invicto Rey, y Señor
títulos en que compendio
de Apolo inmensos laureles,
de honor soberanos premios
de la Justicia que ensalzas
y victorias de himeneo;
rasgando diáfanos velos
con retórica armonía
de dulcísimo embeleso
eterniza vuestro nombre
coronado de trofeos
desde el cenit español
hasta el nadir contrapuesto.
La atrevida, cautelosa
invasión, y ningún riesgo
podrá jamás inquietar
al abrigo del aliento
que heroicamente postra
los peligros desmintiendo
a sus plantas generosas
la cerviz del Sarraceno.
Y por tan plausibles triunfos
y continuados esfuerzos
Con razón os llama el orbe
el Conquistador; haciendo
esta grandeza notoria
con infatigable acento
a los más remotos climas;
desde la Cuna en que Febo
nace absoluto Monarca
de tanto brillante imperio
hasta las incultas grutas
donde le asiste Nereo
entre nieblas y espumas
cristalino monumento.
Cuando esta Ciudad hermosa
en quien están compitiendo
con naturales primores
artificiales paseos,
de el alarbe sacudido
dejado el yugo fiero
de la esclavitud tirana
al poder del brazo vuestro;
no es mucho que aun los contrarios
con el bramido y ruïdo
efecto aquel del susto
y este del miedo efecto
reverentes os aplaudan;
porque tiembla el terror ciegos
la emulación los eclipse
ni los desminuya el tiempo.
Tachado: Cel. Invicto Señor, que todos / Y esperabamos / [tachado el nombre del personaje]
pues por horas, y momentos
nos caducaban a todos
Pag. 26
libres racionales presas,
pero qué pienso en su fuga
con la prisa que les dieron,
gracias a Dios nos libramos
de pagarles este feudo.
¡Qué enemigos de la Iglesia,
obstinados, y perversos,
a la diestra omnipotente,
cobardes, no se rindieron!
Salen don Berenguel, el Capitán, el Alférez, el Sacerdote y Tambor.
Ya, Señor, la muchedumbre
bárbara, asombrada y vuelta,
después de tanta borrasca,
en su llanto y ruina, siendo
la mansión que los recibe,
Sirtes de su fin funesto,
en donde se experimentan,
para sacar los ejemplos
de inconstantes mutaciones,
escarceos de los lamentos.
Pero quién duda, que ha sido
este próspero suceso
providencia soberana,
para que el ornato bello
de alta empresa, peregrino,
con singular privilegio
del Sol de Oriente hermoso,
grana de Teruel un cielo.
De vuestro valor heroico,
el más noble desempeño,
es tan propio que quejoso
debiera el vencimiento
no conseguir por su dueño
los laureles, y los premios.
Víctimas de mis lealtades
son siempre los rendimientos.
Daroca, beldad divina,
os dice, por mí, lo mismo
que os ofrece afectos blandos,
con fino constante afecto,
de sus victoriosos triunfos
los más gloriosos empleos,
asegurando en lo humilde
la dicha de los ascensos.
Y esta insigne, generosa
divisa, de blasón regio
debajo de cuyo asilo
milita el ardor guerrero,
como a Pallas peregrina,
se os rinde, reconociendo
que sus inmortales glorias
de vuestra fuerza nacieron.
Como a sombra de dichosa,
de nuestro absoluto dueño
la fidelidad tributa
a esos dones, que en el pecho
para eternizarse ilustres
buscan trono, y hallan centro.
Siempre en vasallos ilustres
confirma vínculo estrecho
la nobleza, y bizarría
asegura el ser tremendos.
Pag. 27
Yo también, señora, vine,
las caravanas cosiendo,
a besar las quillotras,
que son cunas de los dedos;
y así entre la turba me cuelo,
no digno.
Alzad del suelo,
que ya que sois villano,
eso es en mí lo de menos;
lo demás es, que mi voz
fue la causa e instrumento
para que tanta canalla
se despachase al infierno.
¿Vuestra voz? ¿De qué manera?
Porque cuando se pusieron
frente a frente los dos campos
mirándose rostro a rostro,
apenas sintieron todos
mi ruidoso llamamiento,
cuando vellosos leones
y osos, temblando de miedo,
se acometen, y se cascan
golpes, a diestro y siniestro;
y como estaba mirando
la refriega desde lejos,
despedir no cesaba
el ton y son de mis acentos;
rabiosos se encarnizan,
y unos con otros revueltos,
aquí caen y allí tropiezan,
yo de alentarlos no ceso,
la marcial banda se aumenta,
y desde lo alto de un cerro,
como era cosa de por junto,
aquel asunto dispuesto
para hacerle más sonoro,
entre compás y silencio
estaba tocando yo,
mientras se golpeaban ellos.
Y para no molestaros
sin círculos ni rodeos,
soy el tambor de las tropas
que han venido a defenderos
de Daroca, de Teruel
y Ateca.
Ya me acuerdo
de vos.
por vuestro decoro,
que os acordéis me alegro,
pues os libráis de ese modo.
¿De qué?
Del vulgar proverbio,
que comúnmente asegura,
sin distinción de sujetos,
que los flacos de memoria
son gordos de entendimiento.
Tenga modestia.
Dejadle,
porque su modo y gracia le
divierten.
Pero, señor,
tan desabrido no os quiero.
Bien está; don Berenguel,
Pag. 28
asignadle doble el sueldo
desde hoy.
Cuyo logro
sin tocar a mi derecho
sea tambor bien premiado
con patronato de leyes;
quien fiel procura serviros,
señor, es digno del premio.
el consecuente es el dicho.
porque tantas veces vemos
que unos roen el trabajo,
y otros mascan el provecho;
no obstante, rey generoso,
por el doblado estipendio
con que dobláis los favores
de dobles merecimientos
dobladamente cuenta y
con duplicados progresos
la vida reduplicada
de lo doblez de los suegros:
a su tanto, que doblando
su duplicado desvelo
duplique su mayor gozo
al redoble de los nietos.
Sea en hablar más prudente.
Pues ¿los agradecimientos
han de decirse por serias?
no; pero con modo serio.
yo voy solo a la sustancia
y en modos no me detengo.
Violante hermosa, entretanto
que al inconstante gobierno
acudo, de esta corona,
de cuyo robusto peso
atlante soy, muro en que estriba
su sólido fundamento,
Podéis gozar las delicias
de estos pensiles amenos
donde el vulgo de las flores
en vegetativos ingenios
paga en ámbares preciosos
los susurros lisonjeros
con que las mece el favonio
mansamente introducido.
Vanse las Damas
Tantas victorias, señor,
conseguís, que los cuadernos
de la fama, al dilatarlos,
serán volumen estrecho.
y pues, imbuyendo avisos
de un cariño preceptor
el cielo, esposo adorado,
os guarde,
Para que a veros
vuelva, triunfante de tanto
bárbaro enemigo encuentro
La criada que ha de darlo
casi se me ha olvidado
que tenga mi beneficio
por pensión el galardón.
Don Berenguel, pues admiro
tan prósperos los sucesos
que producen los triunfos
de los repetidos riesgos,
Pag. 29
Para acobardar el brío
osadamente resuelto
de las africanas furias,
vibran bélicos intentos,
porque las sagradas auras
del más religioso celo
de exaltar la fe de Cristo
me inspiran tales alientos
que llego, que me desluzco
y en todo lo bueno emprendo.
Resolución tan gloriosa
nace del brillante incendio
católico, que la esfera
ilustra de vuestro pecho.
Sienta esa ciudad, que fue
en los cristianos quiebros
de Setabis con el nombre
trono de Marte sangriento
a pesar de lo rebelde
los rigores del asedio.
Y aunque sobre toscos riscos
que en homenaje brutesco
gigantes cuellos, labran
recinto, a su fundamento,
situada se desvanece
entre trágicos funestos
horrores; llore en su ruina
de su orgullo, el escarmiento;
sus edificios gima
el simétrico guijarro
desquiciados de sus líneas
carteles, y escarmientos;
y pues con continuo afán
animoso ardor guerrero
el vizconde de Cardona,
y el Comendador a trecho
en la reñida lucha,
valerosamente diestros
que se dividan las partes
de aquesta monstruosa conquista
que con impaciente anhelo
nuestra milicia deseara
ya sus plazas conquistando
y ya sus armas venciendo;
no hay que temer sus ardides,
que el leal atrevimiento
bárbaramente murieron; los siglos
hoy al repetido golpe
de nuestro heroico esfuerzo
cederán, que turbados
llorarán cobardes
o los detenga el respeto.
Y cuando de uno, y de otro
obstinados, como ciegos
fueren sirviendo avisados
rehusaren el desprecio;
en los mismos estragos
reconozcan, que fueron
ilusiones sus victorias,
y sus glorias devaneos.
Y sabrán que en esta danza
es un tambor instrumento
Pag. 30
para que les den a todos
una vuelta de podencos.
Y vos, Capellán Mayor,
¿qué sentís?
Señor, apruebo
de tan sagradas empresas
el designio, pues contemplo
que el honor de Dios os mueve,
os mueve a tales empeños.
Son muchos los beneficios
con que obligado me veo
de su piedad, y quisiera
en parte satisfacerlos.
Ensalzar su santo nombre,
hacer que en climas diversos
brille el sacro inextinguible
esplendor del Evangelio,
destruir las enemigas
cortar las fieras gargantas,
postrando los que bebieron
en falsas doradas copas
acíbar del veneno;
todo, Señor, sabe y hace:
pues si por alto decreto
la causa de Dios es obra,
la que nosotros defendemos
no es mucho que buenos sucesos
logre sagrado cimiento
sea de tan justa causa
noble producido efecto;
y así, Señor, a la lid
quiero yo ser el primero
que, atropellando al arrogante y fiero,
generoso sacrificio
haga de mi vida. Cierto
de que gloria eterna gano
si lo momentáneo pierdo.
Y yo he de ser el segundo
que usar traje de bracero
quiero meterme en el aprieto:
porque hasta el ejército llego
harto manda un amo
y que quebrantar sus fueros
es cometer mil excesos
y a la campaña me atrevo
que enfermos manda un novel
discípulo de Galeno;
del darme un cementerio;
porque ya sabe el discreto
que el oficio del sacristán
es el vivir con los muertos.
En la ocasión se desvele
el brío.
Ya se está viendo,
porque en mi oficio es muy propio
que crezca por momentos
Pues marche bizarra al campo
don Berenguel, que es preciso
ser antemuro de él, y
rémora del movimiento
con que el pérfido enemigo
Pag. 31
incauta asedia al centro.
desperdicio destilando;
y en los Cristales serenos;
el sol luminoso, y rojo;
estaran los esquadrones
en batallones dispuestos
tomando desse monte
vezino, el fuerte terreno,
para que vea el contrario
que del español ardimiento
sabe labrarse coronas
del mas dificil empeño.
Y dando Vuestra Persona
a los Soldados exemplo
conmilitones a todos
sera cada cual un Hector;
pues a vuestra
atencion.
hacer vuestro nombre eterno
a de fundar base santa;
a de dar altibos vuelos;
Pues no quede jamas adverso
que de aclamado a la luz del cielo.
Desde la Ciudad al campo
marcho, bastante lo dudo;
Porque aquella muchachuela
de mi memoria, y de un sueño
que toda mi bateria
va de la parte de adentro
y siempre es mas peligroso
el enemigo secreto.
Sin dar treguas a la honrada lid
fatiga de mi desvelo,
con ansiosa vigilancia
las esquadras recorriendo
he venido, y tan dispuestas
al certamen las advierto
que de la marcial escuela
poco ocupan los preceptos.
Tu invencible pecho exalta
que de un fiero aliento
De tan animosas huestes
que con tan faustos progresos
oscurecen las hazañas
de Romanos, y de Griegos
sin el corte de la lucha
la victoria me prometo.
y mas cuando los animos
de nuestro Rey el aspecto
bizarramente serena
y felizmente alienta.
Pues al regio Pavellon
que portatil trono hizieron
honrradas sedas de Arabia
de cetros bellos luceros
hemos llegado; la dicha
se logre en el rendimiento.
Pero en tal que el descanso buscando
esta, en la quietud de la campaña
que cuidados deben desvelalle
si en dulce cautiverio, dormido
A la poderosa fuerza
del mas activo beleño
prision ufana logra,
Pag. 32
en dominios de Morfeo;
pero alterado le admiro;
y fatigado e inquieto
dice:
(en sueños)
(despierta)
Prodigioso asombro
suspéndase de tu acero
la indignación, y no exprima
contra mí el rigor violento,
ya de Aleto el espanto,
y el terror del Leteo.
Triste despojo me halla
la tormenta; mas, ¿qué veo?
¿quién atrevido, alevoso,
tiránicamente sangriento,
intentaba abatir
de mi majestad los fueros,
ser homicida?
Señor:
ninguno excedió inmodesto
al Sol de vuestro honor.
que adulteren sus privilegios
que vulneren su grandeza.
mi lealtad
mi noble afecto
dejará con su ruina
tanto agravio satisfecho.
Responded, y decidnos
de qué principio nacieron
los lamentos?
Cuando
navegaba el pensamiento
el océano de glorias
a que aspiro, y que poseo,
y cuando en blando reposo
los sentidos consiguieron
sin borrascas de cuidados
la tranquilidad del puerto;
vi, que un joven guerrero
vestido con regio arreo
de fuertes, lucientes armas;
el rubio brillante pelo
surcando veloz bajel
la diafanidad del viento;
señalando de norte, y guía
a la católica grey,
que por despreciable triunfo
postré, destruí, y vencí
a mi presencia, y cobrando
modestamente severo
el duro acerado corte
contra las aras de mi pecho;
medido, postró a mis pies
al Patrón, que defiende
de esta cristiana milicia
los valerosos pertrechos;
y cuando de estos fanatismos
me juzgué caduca yerta
suspendido con la amenaza
de execución, pero fueron
tan penetrantes sus voces
y tan activos sus ecos
que aún me deja amagado
con medroso vilipendio
Pag. 33
sin la violencia del rayo
el estallido del trueno;
pero pues ya reconozco
que esto ha sido devaneo
de la fantasía, que
en imaginarios portentos
de fantasmas, y de sombras
hace fantásticos cuerpos;
el combate se prosiga
sin que esta ciega ilusión
desvanezca ilusiones
el real fundado concepto;
y pues bravura tenéis
sobrada, don Jaime, expuesto
a la fatal experiencia
de los estragos que temo
no os entreguéis, aunque perezcan
a los rabiosos tormentos
de hambre, y sed demás soldados
más que el castellano empeño
y a mi mesnada aprisa rinda
dejad aquestos, Señor.
Un aborto de la idea
nos asiste, que el esfuerzo
si titubea, desnudo
jamás desmaya vencido;
pues, quien inquebrantado
las fortunas suspendidas
es víctima ilustrada
y de vuestro valor supremo.
Aunque a las pequeñas tropas
de cristianos, con exceso
vuestro ejército aventaja,
abrazo de esta en los riesgos
jamás espanta su asombro,
que relevo solo entendiendo
mi corazón invicto
en belicosos aprietos
vencer, quedando glorioso
de todo peligro exento.
Son encantos de su Magia.
Son superiores secretos,
que este escuadrón gallardo
y que bizarro alienta el incendio
no necesita valerse
de tan infames pretextos.
Pues, ¿de tu Dios dependes?
Ya es indecencia del respeto
con que a su Deidad atiendo,
notar que en dudoso silencio
a que mi voluntad inclina
según los documentos
católicos, que en el alma
de continuo reverencio.
Si ese poder en que fundan
sus atrevidos anhelos
da propicio los amparos,
también podrá defenderlos
del enojo fulminado
que contra su ardid prevengo.
Teman las bizarrías tantas
de mi furor, y al estruendo
de mis armas estremezca
asombrado el universo.
Pag. 34
Desde la tórrida zona
hasta el helado Cáucaso,
donde el trágico mantiene
de costumbres imperio;
noten, Abencedral,
los militares escuadrones,
y ardan todos a las llamas
que vomita el Mongibelo
de las iras,
y nuestro voraz incendio.
Con tan eminente estrago
asegura nuevo espanto,
siendo del valor heroico
triste, lamentable óbito.
Con este fin he venido
desde Denia, y aunque dueños
se nombran de algunas plazas
ferozmente rebelados,
en quienes más que la fuerza
fue poderosa la industria,
no por eso se acobardan
mis designios; antes creo
que al impulso del agravio
busquen más aliento
de vuestra invicta sangre,
de que vivo tan sediento,
y así a la lucha.
Al combate.
Que así, aguardo.
Que así espero.
Coronarme de laureles.
Adornarme de trofeos.
En presagio de las dichas
nuestras voces repitiendo.
Expire el cristiano nombre,
y el mahometano gobierno
en el ámbito del orbe
triunfe, por siglos eternos.
Quedad a Dios, que estos aplausos
me sacan de mi elemento,
pues ya con violencia vivo
en los actos, que profeso.
Vanse, y salen la Reina, Marcelina y Celia.
Entre tanto que la Reina,
mi Señora, en el recreo
deste retiro, divierte
las penas, y los consuelos
de la ausencia de su esposo,
con un modo tan discreto
que lisongea las congojas
con el disfraz de lo ameno,
a este jardín ha salido
su amor, vistoso embeleco
de los sentidos, en donde
logra el Mayo lisonjero
vencer los cierzos furiosos
del cano erizado invierno.
Para desechar pesares
no hay cosa como el paseo.
Sale.
Feliz, quien sigue los rayos
del Sol, a cuyo reflejo
debe el lucir, abrasada,
mariposa.
Detén el vuelo,
Señor Don Guillén, y al cargo
atended de vuestro empleo.
Pues, ¿en qué falto?
Pag. 35
en hacer
muy subidos excesos;
Señor, con el premio
que me dan los privilegios
entre este velo,
no culpo
que extrañéis, señor, el ruego
de que le perdone las voces
atrevidas, don Guillén.
Señora, que os vi en el lance,
me hizo amor un prisionero;
consagrandoos las prisiones,
esclavitud, que padezco.
Si en Pinos dar luz continua
con su crueldad, impidieron,
que por lo que ata del labio
se desatase mi pecho
del ardor que se acrecienta
en el Volcán que es de acero.
sí que aquejado de suerte
que en esta Ciudad logremos
vos ser Sol, y yo ser Cielo,
que a más de sus luces bebo,
pues ya en mí enorme delito
no deciros
ya os entiendo.
que firme os adoro
extraño
lo que os olvidáis tan presto
de lo que en Villena os debo.
Tan precisada Marcela,
Marcela, que del propio
airoso bello desvelo
nacen en mí estas finezas,
Cómo?
Como siempre fueron
para acreditar lo hermoso
bizarro blasón los celos.
Novedad, que a vuestro valor
hacéis dudoso, y cifro
un borrón, que en pretensiones
unos timbres son escasos
la mitad de su luz dada.
Si el Sol, de los alhagüeños
cariños, es sin eclipse
de gallardos lucimientos,
y sin culpable nota
un sol, del olvido ajeno
que llegue a dar a el incendio
con dictámenes serenos
que quiere honrada os trate
deudora de vuestros bríos?
Suya de vos, mi dama.
no sean pocas aquellas
que en firme correspondencia
favor de dos se deban,
(eso si de mi dama
la imagen de la afrenta)
favor alguno lograsteis.
en que conocéis su dueño?
en dudar mi corazón
herido tan sin remedio
que apetece como alivio
todo la ruina de que muero.
(Sale)
rompiendo toda la guardia
atropellando porteros
suspendiendo centinelas
Pag. 36
en hacer
muy repetidos excessos;
Señora con el paroxismo
que median los priuilegios
entre aqueste yelo.
No culpo
que extrañeis, sino es el cierzo
de que se precian las bocas
abriendose a vn mismo tiempo.
Señora, que en tu eminencia,
me hizo amor reprehensiones,
consagrandoos las passiones,
esclauitud, que padezco.
Si en tu deidad tus continuas
contrariedades, impidieron,
que por la puerta del labio
se desahogase mi pecho
del ardor que tú acrecientas
en el volcán que el silencio
ahoga; ahora le recato
que en esta ciudad logramos
Vos ser Sol, y yo ciego,
que amante a tus luces bebo,
que es en mi enorme delito
no deciros.
Ya os entiendo.
Que firme os adoro.
Es desvario
lo que presumis tan presto
de lo que mi fineza os deue.
Sola fineza señora,
Marcelina, que del propio
airoso bello desprecio
nacen en mí estas finezas.
¿Cómo?
Conociendo que fueron
para acreditar lo hermoso
bizarro blasón los celos.
Mientes, que el disimular
hacéis alevosia, y creo
que no lograran, que impidieren
unos brios, que en excessos
de mi deidad que osadia
se rinda a los halagueños
cariños, que con eclipses
de gallardos lucimientos,
y tan culpable rinda
amor, al disimulo ageno
que llegue a ofender, atreuido
con dictámenes groseros,
que quiebre mi respeto
rendida a la fe de lo que deuo.
Supo amor daros mi osadia.
No siruan para aquellos
que en fingida correspondencia,
favores a dos se benden,
(como si en mis finezas,
sin vltraje del intento)
favor alguno lograsteis.
¿En qué conoceis mi engaño?
En dejar mi corazon
herido tan sin remedio
que apetezco como aliuio
todo lo que le hiere de nueuo.
(Sale Tambor)
Rompiendo toda la guardia
atropellando porteros,
suspendiendo centinelas,
Pag. 37
Sin magica que la rapaza
a leido mis pensamientos;
tiene espaldita derecha
vuela tras el calcañar.
aquel tupe que la deja,
que me lian el deudo,
intento, y locos que malos
partidos.
sino entenderlo
fue gran mal de escaramuza.
Pues que quereis decir?
estos
que si a llegar se te viene
todo el cuerpo en compuesto
un Sacristan Vetustino
y un Soldado a lo moderno.
no me inclino a los Tambores.
lo reconozca de nuebo
porque siempre las mujeres
sois amigas de andar.
que un Tambor a nosotras
no puede ser de probecho.
quien dio boca a la codicia
daras el Diablo sus recuerdos.
y digame va de veras?
y a laba vertiendo el cebo
va de veras, viene y va
el cariño, que de tiempo
que nunca repara.
nunca?
no, porque sabe el magisterio
que esta beldad efimera
no tiene merecimientos;
yo ansique, prosigo y
mudo a otros pensamientos.
mire que es de dos prehetos.
fuerza le sobra el hacerlo,
Porque?
Porque los Tambores
no nacimos escuderos;
forzoso el agasajo
para hacer mas manifiesto
el cariño con los gustos
que se ofrezcan.
Agradezcolo
que ahora amuzan al picaro
desbocandome adentro.
luego en palacio vivis?
por lindos, y presumidos
pues los que somos soldados
nos teneis en menos precio;
en eso se reconoce
ser sus estilos groseros.
nosotros sino bien fundados,
porque si pasa del anzuelo
de una mujer algun rico;
se ve, que en vanos extremos
la adorna mas, y la fiesta
con que queda basteciendo
no se los hace al facha.
Deis a quien?
a los Pelayos:
y en fin judas no cansarte
por lo que yo me meteria
mas de que te quiero
no hablemos mas en el cuento;
buena frialdad es esa.
Somos amores mui frescos;
Pues vais con la frescura
a otra parte.
Desde luego;
Pag. 38
Sin mentira que a la rapaza
olvidó mis amonestamientos;
tome el palito y eche a
cuelga para el catalán
aquel, dizque de que loco;
si me sacan en dentro,
intento, y locos, que malas
partidas.
sino cantárselo
a un gramatical de secano.
Pues qué quiere decir?
esto:
que si a lugar se remite
todo cuanto en un compuesto
un sacristán de teatinos
y un soldado a lo moderno.
no me inclino a los tambores
no nosotros de nuevo
porque siempre las mujeres
sois amigas de pandero;
y que un tambor a nosotras
de qué puede ser de provecho.
cuando toca a recoger
parece el diablo, y es tremendo,
y dígame va de veras?
ya estaba metiendo el cebo
tan de veras tiene y va
el cariño, que te tengo
que nunca reparo.
nunca?
no, porque sabe el más necio
que esta beldad enamora
y roba mis miramientos;
yo consiento, y prosigo
mire que es alto perchete.
fuera desdicha el hacerlo.
Por qué?
Porque los tambores
no nacimos escuderos;
es forzoso el apartarlo
para hacer más manifiesto
el cariño con los gustos
que se ofrezcan.
pues de veras
que busco a mi amor aliciente
provocándome a disimulo.
los que en palacio vendemos
pretensiones que amor
pues los que somos soldados
tratamos de menor precio;
en eso se reconoce
ser sus estilos groseros
nosotros sino bien fundados
porque sépase Palazuela
si a una mujer algecireña,
se ve, que en bandos extremos
trata su amor, las fiestas
con que queda boquiabierto
no se las hace alfabete
Pues a quién?
a los peligros;
yo en fin rudo y no causante
por lo que a mí me merezco
me despido que a la y idos
no hablemos más en el cuento;
buena frialdad es esa.
somos amores muy frescos;
Pues vais con esa frescura
a otra parte.
desde luego;
Pag. 39
Siempre del leal desvelo
fueron las fuerzas gloriosas.
Son, señor, más poderosas
las armas de fe y de celo,
con cuyo auxilio sagrado
el cristiano defendido,
coronas ofrece combatido,
y nunca se verá postrado.
Antes gran Señor en quien
la suma alteza se asienta,
nuestro laurel acrecienta
y victoriosa se ostenta.
Quédese remisa envidia
vincula en tan obediente,
llega a ofrecer reverente
su lealtad a vuestros pies.
La continuada experiencia
de vuestra fidelidad
asegura esa verdad.
¡Qué majestuosa prudencia!
No tengáis por cosa extraña
que al campo os haya llamado;
nunca está más bien hallado
mi aliento que en la campaña,
porque el honor es ley
en un pecho generoso
que no deje el vasallo ocioso
la milicia de un rey.
Pues del contrario a la vista
ya nuestro ejército está,
y pues mi aliento se va
prosiguiendo la conquista,
y quiero que vuestro decoro
previniendo el estrago crudo
se oponga al loco atrevido
al designio del moro.
Los soldados impacientes
están pidiendo acometer.
Deseosos de vencer
bárbaros inconvenientes.
Clarín.
Para tan sagrado pecho
mi afecto este blasón ordena,
venid que marcial sirena
nos llama el son del clarín.
Grande novedad previene
este impensado rumor.
Es lisonja al valor
que el pecho católico mantiene.
Mientras bárbaro revienta
nuestro esfuerzo infatigable.
Es presidio inexpugnable
al fuerte que tal fe alienta.
En quien halla resistencia
el ímpetu más furioso.
Sale.
Señor, un moro brioso
para entrar pide licencia
a vuestra tienda.
Es forzoso se conceda,
decid que llegue.
Venid,
nos hará esta embajada.
Sale.
Invicto rey, a quien da
la fama gloriosa esfera
de la India a la postrera.
Moro bizarro, qué te agrada.
Para el que os merezco bien
de llegar. Soy un leal,
el guerrero Abencedral,
noble alcaide de Bairam.
Pag. 40
que prompto decir intenta
procedido infalible, como bárbaro
propone mi Soberano;
Dilo pues.
Escucha atento.
Zaen, que en Denia reina decoroso
a pesar de los hados mas crueles
vive feliz, imperando generoso
guirnalda de los bélicos laureles,
cuyo nombre en corona gloriosa
de nuestra ley afianza en bronces fieles,
sin que destruida rinda su tesoro
del cano tiempo la caduca mano:
Salud por mi te embia, y conociendo
que de alentar tu arrojo no cesa
a seguir el ardor de tanta hazaña
esta dificil imposible empresa
de conquistar la Xativa afanando
sus fuerzas, asi esfuerza, que destreza
que la defienda con tal astucia loca
guarnicion natural de armados re-
ductos, que luzida, y galana,
de tu apurado campo rinde fatiga
al Castillo protervo de Alicante
accion a que el benevolo le obliga
sugiriendo liberal, en quien defiende
la presuncion lisonjera su bajeza
pues tu ley manifiesta su grandeza
en lo que da con suelta franqueza;
el suponer zozobra desecharla,
no puedes ignorar, que republica
asila la falda a la atrevida roca
que incita eloquente al puerto con vista rica,
consagrando al mar aplausos de belona
a sus plantas cortan la indiana rica
cruzando, que naves con campos lison-
jeras sueltan en ribera pletóricas va-
De el las espumas
surcan rexamando envueltos en fatigas
que recatados, que en copiosas sumas
ladrones, y syrenas
y en las naves de emboscadas, y leonas
se amparan, huyendo, huyendo perezosas
burlan de Noto monstruos, y de Euro
por el vago elemento cristalino.
entonces mas floridos horizontes
les ofrezen obedientes, y arreglados
ollando valles, y rompiendo montes
para labrar doscientos mil soldados
que en las fraguas de la tracia, y de bronces
forjan las flechas, de que bien armados
y quienes espantan osadas, en la guerra
al ayre nubes, escandalo a la tierra.
Previniendo el poder mas formidable
para jactancia leal tu arrojo asegurada
el socorro, que envia inexpugnable
la Cordoba de Numidia, y de Granada
sin que dela deidad siempre variable
le asuste al tiempo la temible airada
siendo plausible anuncio, y notoria
del Rey Zaen la inestinguible gloria.
Con la paz te combida, porque adviertas
que si la admites, tuyas feliz parte
pero si desprecíandola despiertas
al fiero adviento rencoroso Marte
abriendo assi de Jano las puertas
fatal guerra publica, inquebrantarte
logrando estragos rigurosos en ti o
los que ahora lisongeas, tendra rayo.
Dile a tu Rey que reposo
la ignominia, Abencedral
porque ofensa liberal
Pag. 41
Pero que nada le admita,
lo será desatinar
su majestuoso poder.
Como quererle deber
lo que no puedo ganar;
de conquistador le dio
nombre el orbe sin segundo,
y aun es corta empresa el mundo
para conquistarle yo.
Y al valor enoblecido
siempre más crédito ha dado
un castillo conquistado
que todo un reino ofrecido.
Y di que no le embaraza
a mi generoso aliento
tanto repetido acento
de exitrosa amenaza;
y se debe presumir
que en defensa de la fe
basta que yo comience
la fatiga de proseguir.
Si es cierta la potestad
que le encumbra y desvanece
¿para qué dones ofrece
con hipócrita piedad?
De su rey en la presencia
jamás el vasallo habló.
A un general puedo yo
conceder esa licencia.
Con ella decirte puedo
que ese pacto indecoroso
efecto es de lo piadoso.
No, sino efecto del miedo.
¿Miedo? Cuando su escuadrón
infunde terror, y espanto?
Aun un sermoncillo tanto
nunca le temió Aragón.
Pues en presas y fortunas
de sus bravatas amparando
muchas veces ha elogiado
a los africanos la luna.
Esto mi rey ha ofrecido
por vuestro subido interés.
De la fuerza aragonesa
no cabe duda de todo.
En eso te engañas yerra
cuando de bondadoso necio.
Pues solamente por eso
quiero que rompa la guerra.
Porque te desengañes donde verás
pues la ventura mayor claramente
solo estriba en el valor,
no en el número de gente.
Dispuestos los batallones
están para acometer.
Y a la ilusión de vencer
solo aguardan mis leones.
Y basta temeridad
llegar a tales extremos.
En eso nos prometemos
la mayor felicidad.
Lamentaréis vuestro estrago.
Si a su de fe los abrasa.
Vase.
Pues veréis que presto pasa
a ejecución el amago.
Desairado el moro vuelve
a presencia de Zaén.
Prontas las armas estén
por si acaso se resuelve
a presentar la batalla.
Pag. 42
el combate esperando
el menor sitio ocupando
nuestro ejército se halla.
Cautelosos pensamientos
tienen.
Briosos están
Alférez, y Capitán
ofreciendo movimientos.
Por obligación los toca,
desvelo tan Religioso,
pues trono a la fe glorioso
tiene su fineza Daroca.
Capellán, vuestra oración
sea nuestro firme muro.
Irá la campaña seguro
de el Católico blasón.
Pues al fin logra vencer,
por su abono Soberano,
pues no da el poder humano
contra el divino poder.
Sale Tamb.
Milagro es, que entre esforzados
haya escapado con vida,
pues su rabia enfurecida
iba echando por esos cerros;
¿Qué traes Tambor?
Testimonios
desta canalla pagana,
que en algazara importuna
vuelan a los mil demonios,
y si huyen a los pies, no a espaldas,
ya se tuvieran, hubieran sido
en el camino castigo
y en la campaña estrago.
No quede disimulada
la ira, que más viene.
Sale Cap.
Toda la Morisma viene
con soberbia singular
contra nosotros;
Salid
a rebatir su osadía
esforzosos;
llegó el día,
de vencer o de morir;
el triunfo mayor se encierra
en el feliz suceso de esta suerte
Corona será laudable
Dentro Unos.
Arma, arma.
Dentro Otros.
Guerra, guerra.
Cielos, socorrednos;
el campo aprestan y se ve la batalla
si nuestro laurel coronase el hado
a ellos.
Acometemos
con valor que al mundo asombre
la fiera turba enemiga
experimentando el castigo
Dios con nosotros no obre;
Cristianos sangre
incendia.
a su atrevimiento
dará triste escarmiento
la floresta.
Guerra.
Guerra.
Aguarde vuestro valor
No os queden detrás señor.
que el estruendo del tambor
pueda asordar los aires hoy
cada punto viene a esto
que medrosa se asoma
Al valor de la Corona
Al Católico Reino invicto
grande ventada se advierte.
Pag. 43
En el Cristiano escuadron
Santiago invicto Patron.
Por lo alto Santiago en un caballo armado, y con lanza
Y el contrario herir.
Esta voz vence al desmayo.
Brazo de Ala poderoso
fuerte el golpe riguroso,
vibraste contra mi el Rayo.
Y asi quedan aqui castigados
los barbaros sarracenos
Ya mi brio se rinde.
Vase.
Toda la esquadra enemiga
huyendo va.
Y a sus alcances voy
los persigo.
Cesse la ira,
indulto.
La Imperial Potestad,
que blasona esclama victoria.
Y este mundo cansado
de matanza tan horrenda.
Sangrienta fue la contienda.
Triste, y quedo escaldado.
Salen rindiendo con las armas al Rey Zaen y Abulamelet y los demas Moros
Rinde el Moro
el sobervio
la indomita cerviz
postrado a las Reales plantas
al Rey Zaen con los suyos.
Captivos de tal esfera,
quedan a mi estimacion.
Que heroica compasion!
Y que maldita prision.
Yo llebo estos Morillos
todos amarrados
alli lleba el Sacerdote
los corporales por monaguillos.
Venid, y con tanta gloria,
a Dios gracias hoy rindamos
pues nos dio la victoria.
Y al sacro templo vayamos.
Muera la secta Agarena,
la ley Catholica viva.
Cajas y clarin.
Fin.
Jornada tercera
Pag. 44
Cruz en la parte superior central
Salen don Berenguel, don Guillén, el Sacerdote, y Tambor
Pues la partida forzosa
de nuestro monarca invicto
a Mompeller, es la causa
de que se suspenda el sitio
con que a Játiva amenaza,
previniendo en vaticinios
gloriosamente triunfantes
sus fatales parasismos;
para refrenar el loco
bárbaro aliento atrevido
de Zaén, que la soberbia
aumenta en los precipicios
dificultades venciendo
en el horror del peligro
porque quede más seguro
de la victoria el camino
quitar el inconveniente
más difícil solicito,
cercando ese agigantado
inexpugnable edificio
que hacen rocas naturales
artificial bélico,
ese padrastro de gloria
castillo fuerte de Chío,
donde Zucalbierez abriga
de su furor los designios.
Y aunque en la ruina triste
de desechos desvanecidos
ofrezca escarmiento al mundo
fiel escarmiento a los siglos.
De pertrechos militares
Pag. 45
está tan fortalecido,
que es obstáculo formidable
a la vista.
Son los bríos
de España, fogosos rayos
que de baldones despechados
de la nube del enojo
con ímpetu enfurecido
donde hay mayor resistencia
allí hieren más activos.
Como llevan nuestras tropas
por heroico caudillo
la fe, cuyas luces puras
con esplendores divinos
en el católico pecho
forman trono peregrino,
ya es esfuerzo generoso
el aliento más remiso.
Y yo solo soy tan fuerte
si en la pelea me excito
no solo para vencerles,
sino, sin mucho ruido,
para comerle por sopa.
¿Qué dice?
Lo dicho dicho.
Y castillos dos a tres
engulliré, sin perjuicio
de otro avestruz racional.
Advierta que eso es delirio.
Para que vea que es fácil
el conseguir lo que digo
entregando los ochavos
me tragaré los castillos.
Reconociendo que el moro
cruel como vengativo
querrá borrar la ignominia
del padrón que en los dominios
de Flora metió tanto
que glorioso esmalte vertido.
Donde, cercano monte,
de que leal el gran teatro
duran amenidades
para coronarle a un pino
Luego el ejército todo
con tal orden repartido
que en la quietud que advierten
del fiero laberinto,
por todas partes estorben
los pasos al enemigo.
Salen el Comendador, Capitán y Alférez.
La caballería ocupa
con guerreros hijosdalgo,
que en los cristales del Cinca
bebieron feroces motivos,
la falda, que soberbios montes
al valle tendieron descuidos,
atrevidos, con las armas
y coronados por los riscos.
La infantería guarnece
todo el recinto del foso
en ataques y fortines,
con soldados prevenidos
a los embates del hado,
y a los amagos del tiro.
En fin son aragoneses,
y tienen humos tan lindos,
que están siempre bien hallados
en donde están más perdidos.
Y a mí me toca, y me atañe
por carga de los oficios
¿Qué le toca?
Hacer,
Pag. 46
Foliación manuscrita: 100
que dancen estos malditos
y al son con que yo les toque,
pues le encumbre arrastrado
al Ser. Tambor tocado
y al sacristán lo han de dar
sabiendo estos vizcaínos;
no duden
y siempre e oído
que gastan bien de barriga.
¿qué deja?
digo a los
hacia a este deudo
pues enfada el picadillo,
¡aliento varonil!
estando
cercado para imaginar
que a los moros acometa,
pues anoche entregado
teniendo por cierto que
le acometo, enfurecido
con un gruñido y tan fuerte
que me destine a un bolillo.
para más seguridad.
y desvanecer su error
el Vizconde de Cardona
y Comendador unirlos
recorren las trincheras
del valle de Albaida, luciendo
de la sangrienta rüina,
sacando al tiempo mismo
las escuadras de Marruecos
desafían por el ancho
las indecisas cautelas
de tan rudo enemigo.
temerario es, y arrojado.
quien se opone inadvertido
al riesgo tan porfiado
por el más prudente juicio
su desgracia se acerca;
no ellos pueden decirlo
pues siempre van despechados
encargados de fingirlo.
todo el contorno del monte salen a
cercar ficabantes moriscos,
de modo, que si no está en
mí, con el conflicto del Comendador
ble león; que le impide
el socorro!
repartido
de blasones en el monte salen
consigo; por el bello uno, y el
de Acafalafia, que la nuez
amaga a un tiempo mismo.
nidos nos tiene.
y priva
en el concierto crecido
de las escuadras, que formen
un muro tan bello
de poder hallar el nudo,
de la ocasión el arbitrio;
poco importa que el aspecto
del hado biroque esparza
nos asuste inaudito,
o nos amenace impío,
pues los leones generosos
cuando están más oprimidos
del lazo, en que incautamente
les aprisionó el destino
cobran más valerosos
fuerzas de lo cautivo
con que bramea, y ladea
esgrimen enfurecidos
las incontrastables armas
de la garra, y el bramido.
Pag. 47
Folio 44
Señor con el Real profeta
David, con pecho Intranquilo
en tan reñida contienda
solo de Dios el alivio
esperemos; pues el espanto
cuando deja
a los montes Gigantes
mudos, con lo indeciso
de ignorar, de que ganancia
podra venirnos el auxilio;
y en cuya indecisa repulsa
medita, que el Patrocinio
nuevamente aguardar debo
de aquel Señor Infinito
que juzgador absoluto
del cielo y la tierra hizo.
De vuestro celoso cuidado
dictamen la regla sigo,
y en la proteccion divina
ya de su favor confio.
En fin nos cuesta la defensa?
Vencerla a dudo pienso
el que estado poderoso;
y en medio de ranzelillo metido?
Si podremos libertar,
con nuestro Patrocinio?
con que?
con que no caigamos,
aquel proverbio latino
que dice, si no me engaño
que los que en medio asistimos
somos la peor ventura,
y los del cerco los dueños
de que lo infieres?
del texto
sin evidencia crecida,
pues con estar nos vinieron
en medio con el rebote.
y as de a fuerza morir.
o vencer.
el refrancillo
de a los moros mas ganancia
os dé el cielo cumplido.
el que muriese en defensa
de los Catolicos ritos,
lograra palma de Martir,
y el que saliere vivo?
de que?
de llegar a ser,
del flos santorum vecino.
motivo constante?
Padre,
los que en Daroca nacimos
siempre pretendemos ser,
antes muertos, que vencidos;
el varonil esfuerzo
en esa ley
y aca quedo dudoso
que no siendo yo aragonés,
y que me acobardo, me asombro
huir de loca hazaña
se glorioso, se fuerte
y si del chasco quedo alegre
el vivir, o ahorcarme
solo por ganar martirio.
nobles espiritus heroicos
muestren pechos animados
que el esplendor de la fe
asilo fabrica digno
de los muros conque postra
densos vapores nocivos
y alegre el dia dichoso
Pag. 48
enque vuestro nombre escrito
quede en bronces de la fama
direccion, senda, vestigio
a el mas perspicaz discurso
de libertarla, y pues fuimos
en los pasados combates
los que contra los inicuos
sarracenos, animosos
dandoles fieros rebatos
oi, que el ceño de la suerte
retirandose a lo propicio
a dado a nuestros animos
de la estimacion el sitio
no sea bien, que se malogren
acuerdos de mis desvelos
que cobardes desmintamos
aquel heroico instinto
aliento de los principios
y a advertir, que el valor nuestro
casi en numero infinito
que en los casos mas arduos
se arrojaron a los peligros
y hacen para los siglos
los laureles mas crecidos:
ley, Rey, y Patria nos llaman
con eficaces motivos
a obrar ilustres empleos
y almas de grandes designios.
no ai que desmayar, pues llevan
nuestras armas por asilo
de Jesus, y de Maria;
(blason Catholico antiguo)
los dos dulcisimos nombres.
que alaba apacible el Cielo
reverente venera el mundo
y triste tiembla el Abismo;
y pues la sabiduria,
infinita, a permitido
para mayor gloria suya.
este impensado conflicto
con esta nacion humilde,
entre infieles feroces
hagamos de nuestra vida
victima, que agradable efecto
del debido honor de Dios,
porque humille el abismo
a el soberbio y fiero monstruo.
Varones charitativos:
pero porque somos hombres
fragiles, y quebradizos
y azemos con graves culpas
a este señor ofendido
para aplacar sus rigores
y hallarle clemente benigno
es fuerza que las conciencias
purifiquemos contritos
hallandose en el sacramento
de la penitencia unidos
la sagrada tabla, en que
libres de los precipicios
del original naufragio
logramos puerto tranquilo.
para que se determine
la victoria, al conseguirlo.
asi que el Padre del dia
dejando el lecho umbrio
en corona de centellas
ilumine el polo indio
yo dare, en nombre de todos
Pag. 49
corazón herido,
la sagrada Eucaristía
recibiremos rendidos
porque con fervor tan tierno
en tal acción determino
que nuestro ejemplo mueva
a amansar el rigor vivo.
Seis formas consagraré
para que fortalecidos
con tan divino alimento
consigáis el beneficio
de la soberana gracia,
y pues es un purísimo centro
del alma, y para que en todos
crezca el amor, y el respeto
y el verdadero dolor
y firme deseo de ser
buenos, ya con ansia mucha.
Y pues pocos los ministros
somos, los que asistís
seis almas, valerosos;
con la piedad, que os encargo
y en secreto pontificio
los absolveré; y quedando
de toda malicia limpios
podréis conseguir la lid
y acometer advertidos
de que nuestra constancia
pide a Dios la consiga.
Santo es el fervor solo
con que a su piedad aspiro
la fe, que adoro salamandra
en su volcán encendido.
Morir será nuestra gloria
y el padecer nuestro alivio.
¡Oh cristiana firmeza!
Fiad en Dios, que propicio
Pag. 50
en nuestro nido atrevidos
y este Aragon, vencedor
valerosas embestidas
porque en armas fieras deje
nota habida o conocida
Váyanse, y sale Zaén, Abencedral y Moros.
Que perezosa la noche
del caos entenebrecido
envio el aterado velo
para que en flamantes giros
libre ilustrase al sol
tan obscuro laberinto.
pues del pielago, undoso
saca sus caballos tintos
para seguir la carrera
providencial; que previno
con pausado movimiento
en los orbes de zafiros.
que ejercito infelice.
de mil pesados rigores
experimente el castigo.
Tan alborotados gimen
la desgracia los ánimos
que de su tragedia infausta
en el silencio es indicio.
Si viendo de la altivez
el vuelo tan abatido
que solo encuentra ignominias
donde hallaba sus glorias; que se aja
y postra, que la engreída
luna de su bello hemisfero
llena de asombros encubierta
de sus pasos el archivo
es imposible, que tocado
en el punto de los agravios
no prorrumpa en engendros
de locura, o del delirio.
la felicidad pasada
deja quejas, da incentivo
a aventurar a lo osado
con la sombra
de su memoria, me irrito
con ira, que en mi concibo
con furor sangriento astuto
que difundiendo el veneno
que por los ojos despido
en la accion, de mis aceros
seré arbitro de su estrago:
yo no se que prevengo
en el ahogo expiro
no sé donde cobro aliento
fuerte, que engendra, designios,
vivo el fuego y el anhelo
centro de este deposito
para encender la venganza
las centellas, que respiro.
que ardiente llama del asombro
por el despeño abatido
en que hidalgo refugio
se sacie entre aleve sangre.
de mi braveza el cuchillo.
y al tiempo, que de sus furias
Pag. 51
envanecida de arbitrios
y esta aragonesa bizarra
valerosa demostración,
porque en materias de fe
no ha de haber ponderación.
Vase, y sale Zaén, Abencedral y Moros.
¡Qué perezosa la noche
del caos entenebrecido
no desata el denso velo,
para que en llamas de giros
libre el Éufrates arda!
Pero obscuro laberinto
puesto del yelo, dudoso
pisa sus escollos ciegos,
para seguir la carrera
providencial; que parece
suspendido su decurso
en los orbes de zafiro.
¡Qué ejército infelice
de mil partidos rigores
experimenta el castigo!
Tan acobardados gimen
la desgracia del oprobio
que luto trágico infausto
en el silencio el ruido.
Si viera de la albañega
el buitre tan abatido
que solo encuentra ignominias
donde halla su gloria y queja;
y sombra, que la angustia
de su soberbia el olvido.
Mira, mancebo, al oriente
de sus despojos archivo.
Es imposible que toquen
sus perturbados arbitrios
en promesas de venganza,
locura o del delirio.
La felicidad pasada
siempre es incentivo
a los osados.
Con la fúnebre sombra
de su memoria, me irrito.
De modo, que envuelto el ceño,
con sanguinolento instinto
racional sangriento astuto
ponzoñoso basilisco,
que difundiendo el veneno
que por los ojos despida
mortal la acción, al mirarlos
con queja de su albedrío;
¡y qué amargura que tienen
al exprimir el suspiro
mas donde sobre sus pechos
juegan, que engendran suspiros!
¡Viva Alá, y de mi enojo
centro de este depósito
para encender la venganza
las centellas que respiro!
¡Que al desdén donde yace
por el despecho abatido,
triste de ver sus cenizas
en que hidrópico sediento
se sacie en su aleve sangre,
desmintiendo el cuchillo,
y al tiempo, que de sus furias
Pag. 52
Son
tan espeso se derrama
el congelado granizo
como de piedra y flechas
en envueltos ñublados
violentas chispas arrojan
los acerados pertrechos
corta, que la mano arrastra
o tras el arco torcido
tomad las armas, y el fuerte
escudo embrazad, y animo
salid campeón valeroso
a socorrerles benigno.
Caja y Clarín
Cathólicos españoles
alarma, que propicio
el Cielo nos favorece.
Hagarenos, pues rendido
va el ejército contrario
guerra, (Todos) guerra
Incienso
qué animo
el superior esfuerzo
con insuperable brío
el general los alienta
mostrando a los aborrecidos
llenos de infernales penas
las vidas, de los que ciegos
rompieran arrogantes
en dulces blandos letargos;
si Gedeón alcanzó
el trofeo esclarecido
de los hijos de Madián
y Amalec, siendo el indicio
de ser de vuestra presencia
aceptable sacrificio
el vellocino bañado
con el celeste rocío,
este Gedeón cristiano
los Mahometanos vestigios
destruía, pues hoy denota
el primero el triunfo suyo.
deste Augusto Sacramento
el Sagrado Vellocino
inmaculado cordero
que del mundo los delitos
quita y comunica gracia
con favores divinos.
Repara en el gran Josué
hizo seña al firmamento
laurel publicando glorias
que le dieron abatidos
cinco Reyes Amorreos
cuyo invicto
coronado Monarca
detuvo del continuo
movimiento el veloz curso
que parara el gran Josué
de tan alta memoria digno.
qué mucho, que cuando vos
ilustráis este distrito
hermoso Sol de Justicia
de ocaso, sin parar, términos
el victorioso valiente
y prevenga lo tranquilo
Este que de vuestro pueblo
es general, y caudillo.
y para que no desmaye
el embate descompasado
en su presencia animoso
fiándose que le asisten
escuadrones de atrevidos
moros, que ciegos procuran
daros para el precipicio
lazos para el precipicio
debiendo tolerarlos
nota que en el conflicto
toda la innumerable
vuestro celo lo ha obrado
vuestro honor resplandece
y así es razón que aplaudida
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con los ecos de la fama,
de estos cinco, ¡hebreos!
que fueron de los llamados
y son de los escogidos.
Salen todos.
¡Victoria, por la fe santa!
¡viva en dulce patrocinio
las llamas inextinguibles!
¡Victoria, victoria!
en fuertes gritos
todos de victoria dicen
y ninguno baja al pecho.
Bendito Señor,
que su poder peregrino
manifiesta en vuestro brazo.
ya de cadáveres fríos
es teatro lastimoso
el campo.
que ha conseguido
más carmesíes de esmeraldas
de aliento que ya encendió.
los que con vida quedaron
desbaratados huyeron.
de los nuestros
los muertos, y los heridos.
no dando los encendidos
pedernales defendido
y quedan llenos,
de cruces formados, y ha ido.
Mahoma deba tan grandes
y repetidas perdidas
yo vuestra fe confieso
en verdad.
Murió
estotro de despeñera feroz
al infierno.
¿pues qué hizo?
que de los golpes llevados
reventó el necio
y habrá obrado un milagro
¿Milagro?
Cor.
y sin desatino
un morazo corcovado
derecho a mí se vino
y yo al verle le he pegado
de roble. Por la torcida
cuesta bajaba, le di
dely, y Hernando chialy
que idiendo en su espaldy
de un navajazo cortó
quitándole la corcova
haciéndole como un pino.
Sale un soldado que avisa.
Supuesto
le doy de agradecido,
¿qué hago? y al cielo alabar
que oye tantos beneficios
moros y cristianos.
Llegaos
con corazón puro, y limpio
a recibir aquel pan
de los ángeles, que guardo
haciendo cristalino albergue
majestuoso de su rico
y omnipotente auxilio, a
a cogerle vuestro pecho
concedo, me dé de nuevo.
y
sus luces por norte seguimos.
andando por una puerta y salen por otra.
pues venid a ser humildes
al lugar feliz, que asido
de tan peregrina perla
vistoso nácar subido.
vuestros pasos nuestra guía
sean.
y del monaguillo
que el alarde de llevar
querrán responde a lo ladino.
Abre el Sacerdote a la caja.
Mira esta inmersión, en donde
depósito mi cariño
el más precioso tesoro
del cielo, pero que dimos
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de suave acorde armonía,
por el diáfano destierro
so el dulcísimo embeleso
las potencias, y sentidos?
Cómo se descubre Dios
sacramentado, ¡qué asombro!,
que el órgano, y chirimía
reemplazan los angelitos.
Todo es gloria que rebosa.
Todo es luz que absorto registro.
Todo es dicha que altivo toco.
Todo es asombro, y prodigio.
Mortales que nuestro manso Jesús
con veneración, y pasmo
no véis como devotos
del lienzo exornado armiño,
que con rutilantes arreboles
con corales vestido
es corazón, y esmalte,
a fálida heroica de Tiro?
Cuando las sacramentales
especies, con invencible
portento, hoy se ostentan,
sin confusión de las tres,
de la total Humanidad, y Forma,
el orden inmenso inmenso
y con inefable suspiro
nos las dio el cielo, y el cielo!
Levantan la losa, se oye música, y de entre las peñas, sale una con trono de gloria, y en medio los corporales, estendidos en la forma que de sangre se reconozcan.
¡Qué ventura!
¡Y qué grandeza!
¡Qué dulce amoroso hechizo!
Mortales dichosos
que tenéis inmerecido
engrandecido el celo
que abrasa, y fino
de la gloria del misterio amoroso
que hace el tierno dulce imperio.
Bendecid, y alabad su poder infinito.
Sea su nombre alabado
Por eternidad de siglos.
Amén, y quien no dijere
que este es el cuerpo de Cristo
Dios, y hombre verdadero
sea al instante maldito.
Yo lo confieso, y aunque he
sido el bárbaro pagano
De sacramento tan grande
yo te ofrezco ser ministro.
Para que mi pecho aprenda
logre mi fe el catecismo
al punto que quede borrado
el error de mi pecado,
aunque ciego fuiste necio
aplicada empiece el bautismo
Llegaos al crisma
Pues para que
no se oculte a los siglos
el tesoro que yo hallo
y el ardiente celo infinito
que quiero que abrigue el alma
viva de hoy más en mi reino.
Para que la adoración
de tan sin par misterio
unánime rinda culto
repita la voz sagrada
al misterio benditísimo
y a bien, que se traslade
a Valencia, cuyo solo digno
de la Majestad, y trono
de los fértiles dominios
que el turco en sus faldas baña
le adorna corona, y fondo.
De justicia pertenece
a Teruel, pues con invicto
valor la furia enemiga
lanzó al atrevido
que de su desgracia alarde
llamar al clarín se ha visto,
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cuando el tratado el del Moro
se desvanece marchito.
De maravilla excelsa
por justísimos motivos
se desatará la boca.
pues en bélicos conflictos
nos sirvió generosa
con caudales muy crecidos
para alentar los progresos
del militar ejercicio.
Para que sea Daroca
depósito sacrosanto
de tan celestial riqueza
por su derecho benignos
alegan celo, y honra
de Dios, que con tales medios
su pureza acrisolada
el esplendor primitivo
Para que cese entre todos
debate amoroso, y ciego,
la sagrada competencia
Una mula de recua
mansa, que en estos distritos
ni al cabestro sea buscada
ni oiga estampa de vestigios;
y puesta en ella la rica
preciosa carga, en que el lino
y pan, que descendió del cielo
halle custodia, y adviértalos
aquel bajel animado
a los soplos del camino
la entregaremos, sin que
lleve por rumbos directos
ni dirección de piloto
ni para obviar desvíos
de el gobernalle del freno
los silenciosos asilos,
con anhelo infatigable
devotos, que a su auxilio
los acudimos, rindiendo
homenajes presurosos
postrándonos donde hay
allí es evidente signo
que asiste Señor Soberano
de los hombres y con los hombres
quiere gozar sus delicias
repartiendo beneficios.
¿Qué decís en aquesto?
En ello concordes somos.
de estar siguiendo un bando
lo que en tierra conseguimos.
Pues venerable Rector,
solo vos tenéis exento
por la potestad sagrada
de el Sacerdocio, el permiso
para tocar esta prenda.
descubridla.
Aunque sea indigno
humillado
sin temeridad, pues miro
que a otra fortuna clara,
Reverencia, aunque vestido
de celo, de Sacerdotes
experimento castigo
de su funesto, amago
la pureza al fin transijo
valerosa, resolvida
asalto tan peregrino
que logre de tan sagrado
medio llegar a su alivio.
en vuestra voluntad santa
sumo Dios me resigno
y obedeceros firme
es el solo anhelo mío.
aunque el rico despojo
justamente repartido
entre los soldados quede,
Pag. 56
con rebeldisimo equilibrio
nos perdonemos,
cuidado,
que aqui por doblado oficio
de avisarme, y Tambor
vuelvo a daros el partido.
Pues Señor, ha concedido
a las Catolicas armas
Para que ya sin peligros
las libremos; a pesar
de sangrientos enemigos
los Montes, dejemos Todos
tan graves, como fastidios
que engrandecido
aclamado al caballo, y caballero
vuelva a su sangre envanecido.
Vanse ocultándose todos y salen la Reina y las Damas.
Conque hermosa Berenguela
vistosamente lozano
se adorna de estos vergeles
el bello florido espacio.
hechizo de los sentidos
es su delicioso ornato.
aqui la naturaleza
en Majestuoso Teatro
a pesar del caduco
representa lo bizarro
y que estan tan zafiros
los infames africanos
que me admira, porque
corta causa enfado
que cualquiera de los asiduos
se atreva mas que Lyaco.
Aunque la fiereza ardiente
con funestos presagios
tenga borrascosos
de los soplos soberanos
engendre zozobra el aliento
en mi siensia, Leal desmaia;
luego que en estos perfiles
la misma sosegada
mi ventura, quedaba seguro
celosa de estar trocando
el rigor audaz y duro
Providencia fue del cielo
que de los Indios tiranos
te libertase.
esa es gloria
que inmortaliza el aplauso
y lo pudo conseguir
de Don Jaime invicto el brazo.
Clarin.
Como es la fe la que alienta
de su espiritu gallardo
las nobles ansias, que aspiran
a ensalzar, el Soberano
nombre de Cristo. que mucho
que de todos sus contrarios celebre, paloma
victoria consigan
siendo por mayor Lucero
del reino de Dios el celo
termino feliz sagrado.
pero que festiva salva
es esta?
en acentos varios
alborozada la plebe
viva, dice
hazaña y espanto
de sus enemigos, viva
de laureles coronado
nuestro Monarca invencible.
Sale el Rey, y acompañamiento.
ya de los fieles vasallos
la fineza, que de el pecho
habeis conocido el labio.
avisa en aclamaciones
que llega mi esposo.
dando
el mas Veloz movimiento
imagino mi cuidado
Violante hermosa, al vuestro
Pag. 57
de tus peregrinos rayos
abrasada mariposa
de amor precioso holocausto.
En hora dichosa sean
reyes, tranquilo mis brazos
donde corone himeneo,
el triunfo más elevado.
Ya en vos, Reina, queda todo
pacífico y sosegado.
Vuestra Majestad el Rey
en las batallas
(Salen don Berenguel, don Guillén, Vizconde y acompañamiento.)
Milagros
todas las serenidades
son de la divina mano;
a quien por favorecido
me ves tan obligado.
A las de mi debida lealtad
Monarca augusto, el suelo
a tus plantas, que vuestro
engreído, dicha, y desengaño
tienen para glorias de centellas.
A tu respeto se humillan.
Alzad, campeones valientes
en cuyos brazos afianzo
la sólida permanencia
del católico reinado.
Y en quien halla el sarraceno
castigo para estragos.
Si mis prevenciones, cuando
lamente el inopinado
misterio, para rendirle
coligies, invicto campeón
de tus lábiles luces
los resplandores bastardos.
Muchos favores debo al cielo
A él más, y a una ruda
debador, y por corona
debe ponerse el guarismo
seste conseguido aplauso
Desde que ese tachonado
globo de ardientes zafiros
viva centella vibrando
con armonioso movible
orden de signos, y astros.
Tan grande fue la victoria?
Si del prodigioso caso
la gran verdad noticia
de ti; yo con batano
concluyo, lo que en de civilo
se ladran.
Ya lo consiento;
y rinde a quedo que los triunfos
recaudigen duplicados;
rindiendo reverencia
al vencedor por el labio
y el invicto general
al modo del afrentos.
Pues atended
Ya vos escucho
mis dichas anticipando.
Goce, Rey don Jaime glorioso,
que en estrechísimo lazo
con la beldad de Violante
del amor más puro, y casto
los premios logre, aunque
del tiempo prolijos lustros
la tea nupcial apaguen
luces divina, imitando
al Valenciano portento
de Arabia ave solitaria
en aromática pira
de cinamomo, y acanto
donde renace a otra nueva
vida, de sus cenizas,
nuestra fénix soberana,
un valle, tan adornado
de naturales primores,
que se aplauden tributarios
a los pensiles de Chipre
y de Tesalia los campos:
como amena deliciosa
Pag. 58
En circunferencia, formado
vuestro ejército marchaba,
a quitar el embarazo
de la altiva arquitectura
con que soberbio, y ufano
dicho el castillo intenta
escalar inanimado
gigante de piedra, el muro
de ese diafano palacio,
para hacer mas feliz
nuestro designio: ocupamos
las llanuras, y eminencias
de un monte inculto, cercano
a Luchent, que llama el vulgo
el uche del sol; logrando
en su oculta atalaya
ser cada individuo un Argos
que registra movimientos
hasta que los sobresaltos;
con militares alardes
de belicos aparatos
las machinas se anuncian.
Valerosamente, cuando
funesto aviso el mensagero
llegó, diciendo infausto
que de esquadras sarracenas
estabamos tan sitiados
que solo abria el peligro
la puerta, para el agravio.
Pronto intrepido el invicto
Jefe, y esperanza armado
hizo en mi pecho animoso
dulce lisonja el quebranto.
manda los esquadrones
llegar, y con celo Santo
Catholicamente cuerdo
previene, que los soldados
hagan firme fortaleza
de su teson, para resguardo
en el Sacro Sacramento
de la penitencia; y pio
manda tambien, que en la Misa
los seis principales cabos
la Sagrada Eucaristia
recibiesemos; de mano
del Capellan venerable;
de este modo asegurando
lograr auxilios divinos
para que ayuden humanos;
Perezosa iba la noche
recogiendo el negro manto
que texio de briznas turbias
y sombras tenebroso caho;
y el tiempo, que fiel prudente
cobraba hechuras, que formaron
de las nubes, y el ayre
nieve, y escarcha, que el llano
oculto: ya se levanta
la aurora; desvaneciendo
con la risa de sus luces,
el pavor de un asombro;
devotamente asistimos
al incruento elevado
sacrificio, y quedando todos
esparcidos, considerando
de Misterio tan Supremo
los prodigiosos arcanos,
al llegar el Sacerdote
a aquel tremendo acto
de anunciar paz, fervoroso
al ejército, postrado:
la barbara muchedumbre
con estruendo, que alteraron
de atabales los ayres,
pone confuso espanto
las mortiferas armas
del Africano, respiraron
alentando los caballos;
hizo entonces animado
de los adictos vasallos,
del zelo de Dios; llevando
en el corazon fraguado
Pag. 59
y a las voces que daban llenos
de Jesús, y de María
los dos nombres sacrosantos,
dudosos los resistimos;
y encontramos varios
espesas flechas, y lanzas,
astiles, dardos, y chuzos,
que formaron bastarda nube
en el elemento vago.
Tres horas duró el sangriento
combate, y ganado le traemos,
donde faltó el escarmiento
y de toda nuestra vida el blanco;
el cielo declaró el triunfo
por nosotros, rubricando
con su sangre
en ardiendo, guiar a mi ciego
espíritu cada cual, señor,
felices vaticinios
que coronan de comunión
industrias de tanto aplauso.
Y para mostraros todos
¡oh, jove rancio, sudor grato!
roguemos al sacerdote
que piadosamente franco
nos diese la consagración;
y a su efecto guiados
al llegar, en que oculto
religiosamente el paño
las tres consagradas formas
para acabar de viciar
(afecto cruel de aleve
furia sarracénica insana)
abatió los botes, losa
que de tesoro tan alto
buril natural, perfecto,
hizo nuestro tabernáculo;
vimos, ¡qué admiraciones!
que todo el campo tendido
de los santos corporales,
cuyo raro equivoquismo
estaba suspendido
en matices que robaron
al nácar más subido
luces concha el ornato;
competencias a las rosas
y todos se suscitaron
refiriendo ocasión
del amor en los amados
por la posesión dichosa
dividimos alegatos;
pero yo que advertía
con su eficacia, inspirado
del cielo, que fue divina
voluntad, el ampararnos
quiso que en esta elección
manifestase su agrado:
mande suelta al jumento
quisimos, no simulacros
inestables de los preciados
metales, que al tesoro
la común Madre concibe
sino al Cristo, Dios, y hombre
verdadero, cual sagrado
leño arbitro portento
de toda especie creado:
viva carroza; guiando
con huellas irracionales
nuestros racionales pasos;
formará la procesión
devota. Aquí no faltaron
de las cultas aves todas
los vistosos aparatos.
La tierra ostentó alcatifas
que preciosas dibujaron
en estudiosas fatigas
los naturales matices
entre los bellos realces
se admiraban enlazados
milagros, y azucenas,
diamantes; oro enramado
de los claveles rubíes;
matices, topacios
de ambar perlas violetas
Pag. 60
esmeraldas, en el vario
vulgo, de plantas divinidades
de las fragancias del suelo.
rica colgadura
dispuso, que formaron
con diferentes colores
en un vagaroso espacio
de retamas, y romeros
los troncos agigantados
que en las inminentes cumbres
en soberbias jerarquías
en legamosas bellezas
sirvió de toldo, estorbando
al febo la actividad
de sus luces, que en recelo
de la vista del sol divino,
solo quiso que sus rayos
se ocultasen reverentes
por no desvanecerse vanos;
pues en vez de plumas las cuales
fueron, que acordes formaron
entre quiebros, y gorjeos
suaves dulcísimos cantos;
fueron famosas redes
los árboles resonaron,
que entre las ramas, y troncos
sus perfiles publicando
franquezas de solio existen
del cristal ocho pedazos.
Nuevos, se percibieron
coros de nuncios alados;
que repetían conformes
aquel celeste trisagio
Misa sea a la alabanza
del que es presencial Santo;
de la borrada tiniebla
de un opaco, alterado
jamás terreno. Que fue
(apasionado alegado)
claro refulgente día
visita del encarnado
sol, que en cenit de esplendores
alegre no queda al ocaso;
viendo esta multitud
de los pueblos comarcanos
salió a estorbar el prodigio
haciendo concurso tanto
las poblaciones desiertas
y los desiertos poblados.
Todos con humilde brío
ofrecen fino holocausto
aunque a la inmensidad que oía
blandos con mandarme vecinos
nada admite, y solo anhela
al termino del descanso,
suspendió su inapetencia.
que mucho, si estaba obrando
la gracia en orden supremo
quebrantando altos.
pues aquel Señor que pudo
de los volcanes airados
del horno de Babilonia
suspender el exaltado
efecto, de que abrasase
sin voracidad triunfando,
aquel que ardiendo, se hiela,
y quita el nativo bizarro
fuego, para que Daniel
impidiendo su fiereza
lidiando entre rigores
quedase ileso, e intacto.
Pero con su misma traza.
(aunque el filósofo sabio
dude que el alimento sin fruto
implique necesaria
para conservar la vida)
que el feliz bruto olvidado
para la alabanza divina
de aquel apetito innato;
sin alimento viviese;
por decreto soberano.
Cincuenta leguas rindió
de este modo caminamos
con infatigable aliento
sin reconocer cansancio
ni por los ásperos montes
ni por arenales blandos.
Llegamos a la ciudad
Pag. 61
de Daroca: y siempre el gozo
a las pruebas abreviaba.
Abriose, entro apresurado
en el deslucido Estrecho
de el hospital de San Marcos
y no es injuria, que descubra
misterios, que no recatos;
en hospital tomo puerto
esta nave, para darnos
a entender, que a tanta lepra
de ambiciosos contagios.
los que con gracia reciban
este antídoto Sagrado,
en el deben resguardarse
y reconociendo todos
que era lugar destinado
por la brevedad de ruina
para encierro. recatados
los Sacerdotes, el arca
recibieron reverentes
y el irracional portento
de el tesoro desatado
herido de el piadoso golpe
de dolor, rindiendo el as-
cutre humildes, parasismos
de su franqueza el pasmo
cayó repentinamente
al respeto, que al estrago
de su rigor sometido
los espíritus bizarros,
quedan las auras vitales
despedidas, y eclipsadas,
en el bello relicario
de la carga, y el instante
que la trasladan. el llano
que la ocuparon la vida
quedó al arca depositando
desde allí la devoción
colocó en el elevado
templo de la Madre
este meditado Asalto.
este mandan
que enriquece, de el Reino
virtudes de el Soberano
y acuden con tal presteza
que vencidas, aterradas
no escupidas, embestidas
ni rendidas, ni alborotadas
sino en su precioso Cuerpo
de el que es Divino, y Humano
lloro vencido el Hereje
al Moro, que me ha tocado
la Católica sedienta
y reverencia el Santo;
despidiendo a un tiempo mismo
tanta dicha y bizarro Asalto
entre tanto asombro, y pasmo;
piezas, y laudras, bultos y quadros
y en el Cielo, perfectas
luces, M. Nacidas, y astros.
Con tan peregrina historia
suspende, como admirado
al Rey, que omnipotente
(sus Tesoros franqueando)
hace a mi Reino, crecidos
pecados multiplicados;
y advierte al instante el intento
de Daroca, donde grabo
que a su Alcázar firme llama
un corazón abrasado.
Obras son, maravillosas
de Dios; tan grandes milagros;
A Daroca el que medita
que marche a coronar el Campo
la Daroca, y venid todos
conmigo.
fieles vasallos
con la obediencia acrediten
méritos agigantados.
Amor, que a Mengelina
sube, está ya tan sobrado
que es proeza, el que fue ardor
y olvido, el que fue agasajo.
porque el ambicioso culpable
de las pequeñas inmundicias
jamás se anote: deseo
no reconocer espacio
Pag. 62
entre el ansia de emprenderlo
y el celo de executarlo.
y asi señora venid
gustosa:
Sin duda que el cielo
para amparo de esta dicha
le niveló muy arreglado.
(Vanse, y quedense Cardenio con la mantilla, y saldrá con el tambor de la mano)
Señor a quien recelaba
con humildad agradecidos!
(ruido)
(Salen tres pobres)
gracias a Dios que paró
la musica, y que mudo
esta fatiga, que un premio
asaz de este, ya le muda
la sacristania en arriendo
mas que saca el estenato
a todas horas, que templo
lo que la bebida dura
y de un empleo a otro empleo
en lo que dura en el trabaxo.
mucho, mas poco el sustento bendito,
ya que un salteador
un bellisimo sosiego
a dos carrillos engullo
regalos, que en un contento
alla andaba desvelado,
aqui apurara suelta la devocion
aunque alguna vez es
por la beldad mi desvelo.
pero ya salen los pobres
prebendados de su celo
a entonar la quotidiana
peticion, al Padre nuestro;
Sea Dios magnificado
Su nombre siempre alabamos
viva Jesús, y Maria.
Amen.
o Cristianos viejos!
ya hermanos bien venidos;
Señor este pobre ciego
desea la limosna;
muchos
motes mas que me deseo.
y el tullido a sus pies suplica
no es Poeta segun eso,
porque tubiera los pies
a mano, para cogerlos.
y el que naci manco, menos de un brazo
para dar bofetadas, pretendo
Porque un brazo que da bofetadas
siempre quedara boquiabierto;
a Dios le pidamos todos
el socorro
el dar diestros
remedios para mis males
y para el bazo remiendos
(Sale una Mujer, y un hombre, deteniendola)
Rabias, furores, venidos
vomitos
sera el infierno
su estomago. pues arrojais
a bocanadas todo horrendo.
Señor esta mujer viene
segun sabemos por cierto
endemoniada aprisionada:
espere v.exa que presto
de los desanimare yo,
con el hisopo y caldero.
disfrazare malediction!
nunca picaros
ablas fiero
atrevimiento con asperezas
como asi cogieseis puerco?
Porque el hojocelo atreverse
estui.
ya veras si puedo;
que demonio tan furioso!
Vade, sine impedimento
ad loca sylvestria abjecutus
vela abrazada en un fuego
ignorancia;
Ignorantie
Conoiste ingratu teatus
rex nosterinus?
Sois bobo.
Idiota, incapaz desnudo
y miserable!
instruque
mentecato, infame, perro.
sois bobo! que mala Crianza
el demonio ha revuelto,
pues yo me hallo sin honores
de su tan ruin vocinglero.
Pag. 63
¿Ida? cuando mi ciencia
me ha prevenido el ascenso
de la máxima graduada
en Don Berenguer colijo
que es donaire, que en vano,
condicional, se usa.
Te haré mil menudos pedazos.
Y yo te ligaré, por ti, eso
con esta cadena.
Cae, y vuela asido; y Tam. Saliendo el Rey, Reyna, Sacerdote, Don Berenguer, Guillén, doña Flora, doña Inés, y acomodándose en dos tronos a los lados del Templo lucidos, en el de la mano derecha estarán las armas de Aragón, y sobre ellas este rótulo: Vencerá. Y en el de la mano izquierda las armas de Daroca, con este rótulo: Non facit taliter omni nationi.
Aparta,
manda una, y el diablo suelto
en tu locura.
¡Fuego, fuego!
que me quemo.
¡Sacramento!
los antiguos reyes vienen.
Indignos de este lugar,
dichos quien no registra
de toda delicia el centro.
Lugar que Dios ha escogido
debe tenerse por cielo.
Cuando vuestras Majestades
ilustran este hemisferio
de lumbre, la misma llama
reaniman, vivas reflejos.
Este patrimonio heroico,
devoción al amante afecto
a este Sacramento augusto,
heredé del rey don Pedro
mi padre; que en reverencia
de tan divino misterio
al tiempo que coronada
el pontífice Inocencio,
le impuso, como diadema,
queriendo, anteponiendo
la materia de este asombro,
al ornato más soberbio.
Leal y fina Daroca,
vuestro amor reconociendo
lo que dicta un ánimo
caracteriza el obsequio.
Devotos sois, aclamamos
cuidado no el un poquito.
Este tesoro, que acredita
el blasón de vuestro reino,
os da el título glorioso
de Vencedor. Y pues advierto
que el maná escondido ofrece
al que venciere, y que está
dispuesto el misterio.
Hágase por privilegio.
Conservad de vencedor
con asombro el nombre eterno,
a la del maná escondido,
que tiene excelso portento
Roma, alcance, invasión,
a las armas.
Así lo contemplo.
Porque si un Jerusalén grande
merece ver, que merecieron,
adorar, inmensa suma
de tesoros santos los cuerpos
debe animar este pueblo
vuestra divina prenda.
¿Pues en esta de la santidad? ¿pues ad-
vierte los asombros de distancia, presunción
de Cuidador, a cada duda,
y dude el alma al picaño.
Entrad, pues, a la devoción,
admiración, e inmenso
Tal dicha de el blasón de el decoro.
Aquí de las maravillas
divinas, cifra, el compendio.
Y la adoración inmensa
con puros obsequios
de fe, que se deslama, y paciencia, y hace
el alto misterio
que ama, que convite nos ofrece
venganza, y escarmiento.
Mientras canta la Música, se descubrirá un altar, con mesa, luces, y seis velaones, y en el segundo cuerpo del retablo un Templo. Se vea una imagen de nuestra Señora, con un Niño en los brazos, y delante cubriendo en el medio el cuerpo se irá abriendo como nube.
Creador de cielo, y tierra,
cuyo soberano imperio
pisa con gran asombro
por un manifiesto,
se ven mil muestras de luz
y protección, que gimiendo
venciste el excelso trono
que vio Juan, de aquel cordero
que abrió en la eternidad
los siete sellos de un libro
sus coronas a alabar
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tiranos. conociendo
que solo vuestro dominio
es permanente, y eterno
y de vuestras deidades
quedara tan justo ejemplo
humilde rendido el llano
ofrece corona, y cetro;
para que este reino logre
reconocer por dueño,
ya que de la tierra hacéis
un vistoso, y nuevo cielo,
manden a los escogidos;
a Dios ensalzad entre ellos.
A vos del Comite, de dobles, lleno
A vos, suma hermosura!
A vos, divina Alimento.
A vos, luz, y poblacion
Para el del eterno premio.
Atrevido celestial
vuestro deleitoso incendio
incansable sacrificio
de amor dulce desempeño
si como digno legio.
De la piedad Sacramento.
ingratitud de tantos beneficios
reconoced, por victima ofrecemos,
a su hijo el Señor vivo
y a mí que a su divino
amable amor, que libra,
de todo mortal veneno.
A vos de la pura luz
huyo el infernal nochuelo.
y a su cobrado misterio
con santidad.
y afecto;
solo a vos a vos en mi pecho
celebren los monumentos.
y de tanta eternidad
de lo que admiro veo.
A vos el Santo Sacramento
pues a su paso vemos
hacer de los gozos tantos
gozelos divinos licor.
quien sino vos, pudiera
en miseria tan grande Socorrernos!
Bendecid bellos dores del Cielo
al Señor inmenso,
que es de dolor los thesoros preciados
hace mansión de Aragon en el suelo.
en donde reparte,
luz del puro, gozo a los redimidos.
Para que perpetua memoria
de el sumo agrado en el verbo;
a esta magnifica iglesia
el Señor conceda
de la villa de monreal.
con sus distritos, y fueros;
y una Magestad rica
custodia a donde parejo
que un rocio o destello
de su sombra, venza.
Siempre los generosos
nobles corazones se advierten.
A vos, Rey de mi recta,
de Dios benigno pueblo
Vivid felice, adonde
vuestras heroicas echas
los prodigiosos excesos.
A Berenice el exilio
de Dios bendigo en el tro
cual caudal, gozoso adoro
el ilustre de Dios thesoro.
y a vos dichosa Ciudad
en favores los consuelos,
y a vos con ellos fortalecida
asegura los aciertos.
A Belisardo de el Cielo
que el catolico exorto
goza puro de el Bautismo
en el de Dios.
consagran el tiempo felice
a su soberano palacio
Vivid en dulce franqueza
con amor, de en amor de hermanos;
celos promete inmenso
premio de Amor de deidades
y estado y mandan costumbre
que quiebra decia en el?
que sepa, que el que asistiere
siempre a su rey en el ruego.
Vea el valor de los vasallos,
este de la lealtad reino
supuesto nombre se ensalze
glorioso en el universo
donde tantas victorias
y honores, a el instrumento,
y a el autor de sus hechos
desengañan los celos prestos
con general afecto
hasta inmortal precepto
aqui tiene fin dichoso
el mayor de los milagros
obra feliz, milagrosa
por premio de un santo celo.
