Texto digital de El castillo de la fe
Fecha de publicación: 22 de agosto de 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El castillo de la fe. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-castillo-de-la-fe.
EL CASTILLO DE LA FE
Pag. 1
Voluntad. Ese hábito que vestir me que- réis, ese quiero y ese tomo y tengo por muy bueno y donoso. Ahora le visten el hábito de la penitencia al alma y le ponen las alpargatas y dice la Fe. Fee. Este es el hábito que te conviene, que con él se llega al cielo. Cálzate tus alpargatas. ¡Oh, cuán bien te parece la jerga! Podríase de- cir ahora por ti aquel antiguo refrán: debajo del sayal hay ál. Alma. Ya siento olores divinos, ya el pesar se me destierra. ¡Oh, qué caminos tan agradables y hermosos! Gracia. Oh, alma, si te mirases cuán linda y hermosa estás, tengo por cierto que con más razón que Narciso te enamorarías de ti misma. Podría- se decir ahora por ti aquel verda- dero y antiguo refrán: ¡quién te vido y vee ahora! No sé qué cora- zón habrá que de ti no se enamore. Alma. ¡Oh, qué nuevo fuego de amor siento encenderse en mis entrañas! Fee. Pues guárdale bien, no se te apague, pues solía mandar Dios que no fal- tase el fuego de mi hermana la Ca- ridad en el altar de su santuario. Y tú, alma, serás brasero de oro y altar donde se han de sacrificar a Dios todos tus deseos, e incensario con que 79 Fee. que se perfuma el Príncipe limpio. Recibimiento suyo serás, vaso de oro lleno de celestial maná, y peque- ño pesebre donde nace tu pequeño niño, serás libro de la vida y pequeña ciudad de Dios, y serás sepulcro san- to de Cristo y paraíso deleitable donde tú y Dios os comunicáis, y has llegado a la puerta de tu tierra na- tural por donde entran los peregri- nos que van por el camino de Dios. Ea, peregrinos de Dios, y hermanos en Je- sús Cristo. Peregrinad aquí todos para que de esta manera alcancéis la bienaventuranza después de la gracia, que os dará Dios, a quien sean dadas loores y alabanzas in secula seculorum amen.
Comedia sexta y auto
sacramental del Castillo de la
Fee. En el cual representan
las personas siguientes:
La Fee, el Cuidado, la Oración,
un soldado herético, dos o tres
soldados católicos.
Jornada primera, en la
cual entra la Fe y dize:
Jornada primera
Pag. 2
El que quisiere asentar
en mi santa capitanía,
querrá saber, por no errar,
quién soy y qué ha de guardar
en tan santa compañía.
Yo soy firme fundamento
de la gloria que esperáis,
un verdadero argumento
y entero conocimiento
de aquello que no alcanzáis.
Soy de la Iglesia cimiento,
soy espejo donde veis
lo que alcanzar no podéis
por razón ni entendimiento
aunque más os desveléis.
Soy toda pura verdad,
soy fidelísima y cierta,
soy quien os abre la puerta,
porque sin obras soy muerta.
Soy por quien podéis subir
a ver lo que no se ve,
soy quien no puede mentir,
y en fin, para concluir,
soy la católica Fe.
Y a paga os da el cielo
y el Señor que ha criado,
el cual, en dulce bocado,
hoy se le da en este suelo
al católico soldado.
Sale la Oración y dice:
A mí, en la eterna morada,
nadie me estorba la entrada
y al Rey alto y justiciero
yo le inclino a lo que quiero
en cosa justificada.
Jamás el Señor negó
a mi justa petición
lo que por mí se pidió,
ni su oído me cerró,
mi apellido es Oración.
Entra Cuidado y dice:
Yo no me quiero alabar,
que tal cual soy veisme aquí,
pero quiero os avisar
que no se puede salvar
ningún cristiano sin mí.
Y quiérome declarar
para que podáis juzgar
si os cumple tenerme al lado,
sabed que soy Cuidado,
no tengo más que avisar.
Oración y fiel Cuidado,
ya veis que en vuestra presencia
el alto Señor me ha dado
este castillo en tenencia
y de mí le ha confiado.
Conviene hacer guarda fiel
porque tiene una doncella
que se llama el Alma bella;
el Rey soberano en él
todo su amor puesto en ella.
Y no es su amor como quiera,
pues dio por ella su vida.
Pag. 3
y si necesario fuera
otras mil vidas pusiera
por ganalla de perdida.
Tiénela en este castillo
donde en gracia la crio
a su imagen, y la dio
joyas que me maravillo
cómo el alma las perdió.
Puso un adarbe inmortal
al castillo de inocencia
y justicia original,
y por su desobediencia
se sometió a ser mortal.
El alma que estaba en él
viose de favor exenta,
si Dios no tuviera cuenta
cumplir su palabra fiel
que era sacalla de afrenta.
Vino a la tierra del cielo,
hízola tantos favores
que murió por sus amores;
y teniendo algún recelo
de enemigos y traidores,
mandome que yo tuviese
cuidado de que no entrase
en la torre quien a Dios
enoje, y que la velase
lo mejor que yo pudiese.
Por otra parte figura
el castillo y fortaleza
a España, donde segura
está la fe viva y pura
en su trono y suma alteza.
Ansí que ya entenderéis
lo que conviene velar
el castillo, y aguardar
y lo que cumple que estéis
sobre aviso en me ayudar.
Y así tú, Oración, serás
del castillo centinela,
atalaya, guarda y vela
que en su custodia estarás
y de espías te recela.
A la vela te apareja
y mira por todas vías
que no se te entren espías
vestidas de piel de oveja
con doradas herejías.
A ti, Cuidado, yo quiero
que no te dejes dormir
a la vela, y ser llavero
y a nadie dejes subir
sin ver quién es primero.
Yo subo la delantera
y al castillo con mi mano
porné la salva bandera,
señal santa verdadera
del Príncipe Soberano.
Yo, pues el segundo soy
y me dan cargo de vela,
quiero hacer mi centinela
pues mi vela, desde hoy,
al más perfecto desvela.
Yo, el Cuidado cuidadoso,
pues tengo de ser portero
deste castillo, yo quiero
subiré, no perezoso,
a hacer mi oficio por entero.
Pag. 4
¡Hola, los que estáis arriba,
haga todo el mundo vela!
Pues Oración se desvela,
razón es que con fe viva
hagamos la centinela.
¡Vela, vela, vela, aho!
¡Vela, vela, vela, vela!
Esto dice la Fe desde su sitio donde está arriba en el castillo.
¡Vela, vela, hombre en el suelo!
Vela, pues por buen velar
te promete Dios de dar
corona en el alto cielo.
¡Vela, vela, alma dormida!
¡Vela, vela, hombre mundano!
¡Vela, que es pensar en vano
pensar tener larga vida!
¡Humanos, velad y orad!
Porque al Señor poderoso
le halléis manso y amoroso
en vuestra necesidad.
Velad, dejad el dormir,
velad, gente pecadora,
pues no sabéis en la hora
que querrá el Señor venir.
¡Vela, vela, vela, aho!
¡Vela, vela, vela, vela!
Abrid los entendimientos,
velad y mirad por vos,
mortales, pues sabe Dios
todos vuestros pensamientos.
Aquí se reclina la Oración y se duerme, y dice el Cuidado:
Velad, que es gran perjuicio
al alma sueño tan fuerte.
Velad, humanos, que hay muerte,
velad, velad, que hay juicio.
Velad y mirad por vos,
que al infierno, do estarán,
los malos penarán,
mientras que Dios fuere Dios.
¡Hola! ¿Veláis, Oración?
¡Hola! ¿Estáis apercibido?
Juro a mí que se ha dormido.
¡Líbrenos Dios de traición!
Y también llega ya mi hora,
guardaos nuestra centinela;
cuando es menester más vela
duermen todos en Zamora.
Agora se reclina el Cuidado y se duerme, y entra el Soldado Herético, acercándose a las guardas del castillo, y, como las ve durmiendo, dice:
A buen tiempo soy venido,
pues que ya todas las velas,
las guardas y centinelas
del castillo se han dormido.
Todos están descuidados
durmiendo a mejor sabor,
sin recelo ni temor
que puedan ser salteados.
Pag. 5
dice la fe desde lo alto como siempre viva sobre aviso
Cuidado y Oración,
guardas que puso la fe,
duermen, por lo cual podré
entrar sin contrariación.
vela, vela, vela, aho.
quién anda allá
yo soy perdido
si por caso soy sentido
de la guarda y centinela.
quiero me estar escondido
hasta que vea dormir
la vela y pueda subir
sin ser de nadie sentido.
vela, vela, vela, aho.
vela, vela, vela, vela.
vela, vela, alma cristiana,
hombre, ea, está despierto,
vela, pues nadie está cierto
de lo que ha de ser mañana.
velad, mortales humanos,
hombres, ¿por qué no veláis?
pues veis que os aparejáis
para manjar de gusanos.
velad, velad en el suelo,
pues que por velar y orar
os promete Dios de dar
corona en el alto cielo.
vela, vela, hombre viviente,
vela, que vas de corrida
no se te acabe la vida
con la culpa juntamente.
velad, hermanos amados,
pensad en el trago fuerte
de la temerosa muerte,
no durmáis tan descuidados.
hombre, no quieras dormir,
que a ti mismo haces agravio,
vela, que el velar del sabio
es pensar que ha de morir.
velad, y no os desbarate
el falso perseguidor,
velad, que el gran velador
dice a voces: vigilate.
velad, velad, que el demonio
que os da en la vida contento
os dará en muerte tormento,
yo os lo doy por testimonio.
velad, no tan en tierra
la dura cerviz tengáis,
pues sois los que os entonáis
polvo, basura y ceniza.
aquí se duerme la Oración,
y dice la fe desde arriba.
vela, vela, vela, aho,
vela, vela, vela.
Oración, ¿veláis arriba?
¡oh, pésete, mi pecado!
que el sueño me ha tomado,
también a mí derriba.
Pag. 6
Hola, ¿qué digo? Oración,
despertad, que yo os empeño
mi fe, que hay tanto sueño
que nos cazan a traición.
Y ya yo me callo de veras,
y los que a este han dejado
que parece que me han echado
pesadilla o adormideras.
Aquí se torna a dormir el Cuidado, y sale el Herético de donde se había escondido, y dice:
Tornado se han a dormir,
roncando están a sabor,
sin recelo ni temor
de lo que se ha de seguir.
Y no siento vela ninguna,
todos están descuidados,
quiero entrar, que a los osados
favorece la fortuna.
Ahora se entra el Herético en el Castillo, y despertando muy despavoridos la Fe, y la Oración, y Cuidado, se salen afuera muy alborotados, habiendo sentido dentro del Castillo los enemigos, y dice la Fe:
¡Alarma, alarma, soldados!
¡Alarma, de Dios amigos!
¡Alarma, que hay enemigos
que el Castillo han salteado!
Toca atambor y saca bando,
se descoja la mi bandera
católica, aquí que espera
estar del Señor gozando.
Y a toda la gente humana
sea notorio en el suelo
que hago gente para el cielo,
y la paga es soberana.
Ahora toca el atambor el Cuidado, y dice:
Público y notorio sea
a todo cualquier cristiano,
como el Gran Rey Soberano
que su salvación desea,
ha mandado pregonar
guerra; y al que no esté fuera
de viva fe y verdadera,
le manda muy bien pagar.
Y al soldado cuidadoso,
que bien se sabe su oficio,
se le da por beneficio
el cuerpo de Dios glorioso.
Y no hay juicio que no asombre
esperar tan alta paga,
que es posible que se haga
manjar mi Dios para el hombre.
Y ea, asentaos a la guerra,
soldados, ¿en qué pensáis?,
pues la paga que esperáis
es más que cielo ni tierra.
Ea, soldados, ¿hay quien quiera
Pag. 7
Aquí entran dos soldados católicos, y dice el 1.
tan alta paga ganar,
¿hay quien siquiera asentar
debajo de mi bandera?
Llevados sin sentido
nos habéis cierto dejado,
y habemos quedado
cada cual apercibido.
Venimos determinados
con fe viva y verdadera
a seguir vuestra bandera
como muy fieles soldados;
y más queríamos saber,
en la jornada que vais,
los soldados que llamáis,
qué es la paga que han de haber.
No se dio paga mayor
ni bien tan alto y fecundo
que darse Dios en el mundo
al mísero pecador.
Y así prometo de dar
por paga un manjar glorioso,
tan dulce y maravilloso
que no hay más que desear.
Manjar más dulce que miel
de que el cielo se sustenta,
que aquel que en sí le aposenta
queda en Cristo, y Cristo en él.
Da Dios con supremo amor
su sacro cuerpo en comida,
su santa sangre en bebida;
mirad si hay paga mayor,
paga que aquel que se da,
si la toma limpiamente,
da la vida eternamente
que jamás fenecerá.
Recibid con grande aviso,
católica gente humana,
paga que es tan soberana
que no hay otro paraíso.
Contempla el amor de Dios
y tan alta maravilla,
y mirad cómo se humilla
para subiros a vos.
Él mesmo viene a buscaros,
él os llama y os convida
en vivo manjar de vida,
vida eterna quiere daros.
Decid, ¿qué pensáis hacer?
Responded, no estéis en calma,
gustad el manjar del alma
y no le dejéis perder.
Pues como con un bocado
que prometéis en la tierra,
buscáis gente para guerra,
no hallaréis ningún soldado.
¿De qué habemos de jugar,
sustentar la bizarría,
la gala y la pulicía,
de qué habemos de triunfar?
La paga que habéis de haber
no es de la tierra ni humana,
es divina y soberana
que no puede fenecer.
Pag. 8
paga de vida inmortal
no nos pidáis otra cuenta
sin que de ella se sustenta
la compaña celestial.
Y no hay premio que satisfaga
más a ningún pecador
pues el mismo pagador
se da por paga al que paga.
De una cosa os desengaño
que os conviene en cualquier vía
y es en tal capitanía
si no sabéis de vuestro daño
entiéndese que habéis de ir
limpios de toda codicia,
pecado, engaño y malicia
a tal paga recibir.
Porque como es salvación
para aquel que en gracia está,
al que recibe la da,
sin gracia es condenación.
Y para que no canséis
notad también vos y vos
que ha de ser el mismo Dios
la paga que ganaréis.
¿Estáis contentos a ganar?
¿Habéislo bien entendido?
Gran paga habéis prometido
y queremos desde agora
como estamos asentar
con fe viva y verdadera
debajo de esta bandera
pues tal paga se ha de dar.
¿Y vos qué decís?
Que querría
morir por la santa fe
lo cual protesto que sé
y la llevaré por guía.
¿Y vos?
Que ya me parece
que en su servicio muero
de la fe, y muy gran deseo
de servirla siempre crece.
Y hacéis como gente honrada,
pero venir confesados,
contritos y aparejados
para ir esta jornada.
Y todos venimos ansí
y a Dios por paga queremos
si acaso le merecemos.
Pues alto vamos de aquí
y entremos en el castillo
do sin licencia se ha entrado
un extranjero y ladrón
y conviene perseguillo
y busquémosle y salga fuera
de nuestros muros sagrados.
¡Al arma, al arma, soldados!
Vaya la fe delantera.
Agora tocan a batería y el Cuidado y los tres soldados católicos entren en el castillo y en el entretanto que anda la batería la Oración se esté orando puesta de rodillas en el...
Pag. 9
suelo, y al cabo de una pieza saquen a Herético del castillo muy asido y preso entre todos.
Ya prendimos el traidor,
Fe divina verdadera,
que vuestra sacra bandera
ultrajaba sin temor.
Di, perverso engañador,
ministro de Lucifer,
¿qué imaginabas hacer
en la torre del Señor?
Di, falso, ¿con qué bravezas
tal insulto cometiste?
Traidor, ¿cómo te atreviste
a entrar en mi fortaleza?
Atrevíme porque vi
los hombres tan inclinados
a sus vicios y pecados
y sus gustos entendí.
¿Quién eres?
Soy un soldado
que seguí la compañía
de la perversa herejía
de quien pensé ser pagado,
y he pretendido sembrar
una secta que provoca
a...
Tápamele esa boca,
no le dejéis más hablar;
echadle un áspero freno,
cortadle esa lengua infame,
no deis lugar que derrame
tan mortífero veneno.
Ba, ba.
¿Qué queréis decir?
Andad para fementido,
engañador, atrevido,
que no os queremos oír.
Ba, ba.
Y aunque más braméis
no os tiene de aprovechar,
que no habéis de derramar
el veneno que traéis.
Ahora saca una daga uno de los soldados católicos, y finja quererle dar con ella, y téngale el brazo de la daga al soldado la Oración.
Muera, porque más no estrague
con su herética doctrina,
pues es justicia divina
quien tal hace que tal pague.
¿Y si convertirse quiere?
En mi Inquisición habrá
quien examinar sabrá
la pena que mereciere.
Destiérrese de la tierra
quien la piensa destruir,
o mándale remitir
a tu Consejo de Guerra.
Para que, como es razón,
se castigue su delito,
al Consejo le remito
de mi Santa Inquisición.
Pag. 10
sea quitadmele allá,
no le vea.
Sombrerón dado,
debéis de venir errado,
no os enviaron acá.
Cerrada lleváis la vía,
a buen pueblo habéis venido,
a buena fe, no os ha dado
el humo de la sotería.
Cuando os ponen caballero,
y con público pregón,
dan con vos de un empujón
y os llaman el quemadero;
y allí, en haciendo fajina,
si no lo habéis por enojo,
carga tanto de manojo
y tanta de retama y leña,
que en media hora no acabáis.
Según anda la serrana,
cual en horno y batería,
no dejan de vos señal.
Y lo que es de doler más,
que si no miras por ti,
que te enviarán desde allí
a cenar con Satanás.
¡Ba, ba!
Esa es buena seña,
llamáis a Dios, alza el dedo,
de que no lo hacéis por miedo
de los tizones y leña.
¡Ba, ba, ba!
Amigo, ¿queréis
confesar vuestra maldad?
La lengua le desatad,
pero mirad lo que hacéis,
y que si quisiere decir
algún herético error
contra la ley del Señor,
que nadie le quiera oír.
Habla, que ya está quitada;
pero mira lo que habláis,
porque si otra vez erráis,
paja sarna abironada.
Dios, mi Dios sempiterno,
delante quien soy escoria,
que ni el premio de la gloria,
ni el espanto del infierno,
ni otro interés, ni el temor
que tenéis de me abrasar,
no me hacen confesar
a mi Dios, sino su amor.
¡Ay de mí, pecador ciego,
que ofendí a mi Dios divino!
De mil infiernos soy digno,
¿con qué ojos miro al cielo?
Pues, mi Dios omnipotente,
te salí tan desleal,
no sé cómo siendo tal
aun la tierra me consiente.
Mas, mi Dios, en ti confío,
delante ti me presento,
alumbra mi entendimiento,
perdona mi desvarío,
buen Jesús, tu nombre invoco.
Pag. 11
no me niegues tu favor
pues ya del pasado yerro
he dado en dar se me poco.
y aunque mala criatura
soy tuya para salvarme
buen Jesús bien puedes darme
tiempo lugar y ventura
tiempo para confesarte
lugar de hacer penitencia
si me falta tu clemencia
ay que el alma se me parte
buen Jesús si me perdieres
búscame tu inmenso amor
pues quien tiene tu favor
siempre alcanza lo que quiere.
Socorra tu majestad
a este pecador indigno
Ese sí que es buen camino
si es con vida fe y verdad
Cómo diré yo ay mi Dios
el dolor que en mi alma siento
pues no falta entendimiento
ojos acudid los dos.
y imitad a Jeremías
hasta que dejen señal
en el duro pedernal
las tristes lágrimas mías
Caed y en el duro suelo
hoy profundos surcos haréis
do el tesoro sacaréis
lágrimas de mi consuelo.
Dulce Jesús en quien creo
solo a tu gracia codicio
que de verme en tu servicio
mucho me aprieta el deseo
mi Dios ahora a buen medio
de sanar en tu virtud
que en balde es buscar salud
de aquel mal que es sin remedio.
Ahora inmenso Señor
que tengo con aumento
sentido arrepentimiento
y crece más el dolor
Salid de mi ciego error
gran bien que yo beneficie
más en tu santo servicio
acabar esta mejor
Eso sí que me agradáis
ser de tan buen corazón
y así alcanzaréis perdón
del gran Señor que invocáis
y más de aquí por cortesía
confesaréis os de gana
a nuestra Iglesia Romana
Eso es lo que más querría
pues sus llévese al momento
donde se bautizará
y allí se aparejará
para llegar al sacramento
y allí sus penas y enojos
perderá y a Dios del cielo
verá fe so el blanco velo
con tan soberanos ojos
Ya veo que en edad da su grandeza
y que en la forma pone todo el arte
pues no el suelo es para mayor riqueza
Pag. 12
ni el cielo, gozo de la mayor parte
del, del Verbo Dios, aquí se goza,
pues siendo indivisible se reparte
en partes, y que está en la mayor de ellas
el mismo Dios, que rige las estrellas.
Y toco que me llama y me convida,
y a su mesa real con él me asienta,
y veo que se da en dulce comida
manjar que da hartura al alma hambrienta,
y veo que había dado gran caída,
y veo me salido ya de afrenta,
y veo me de infame y fementido
a vida, gloria y gracia reducido.
Y vos, leas, pues le has confesadas,
faz a faz en su lugar.
Sus, entremos a velar
con este nuevo soldado,
pues en tal solemnidad
se ha alcanzado tal victoria
a honra de Dios y gloria,
llevemos la fe por guía.
Pues hay tan buena ocasión,
el alegría mostremos,
que con tal razón tenemos,
con una alegre canción.
Canción.
Velad y mirad por vos,
mortales, no os descuidéis,
pues que, para que os salvéis,
también vela el mismo Dios.
Velad, gente pecadora,
pues que mejor remediado
es el mal, siendo pensado,
que no el que viene a deshora.
Velad, velad sobre vos,
velad, que salvos seréis,
pues que, para que os salvéis,
por vos vela el mismo Dios.
Ahora se salen todos y quédase el Cuidado, y dice:
Gentes, mirad que os aviso
que os conviene de velar,
si pretendéis de llegar
a gozar del Paraíso.
Pues velad, no os descuidéis
en este mísero suelo,
porque así gocéis del cielo
donde por siempre gocéis.
Comedia séptima y auto para representar del martirio de san Lorencio. Son interlocutores: san Lorencio, un seletre, el emperador Decio y Valeriano adelantado, un soldado llamado Partemio, dos beatas, Hipólito carcelero, dos o tres criados del emperador. Jornada primera, en la cual entran san Lorencio y el seletre.
