Texto digital de El mayor rey de los reyes
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Pedro Calderón de la Barca
- Atribución estilometría
- Andrés de Claramonte y Corroy Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de una suelta sin datos de imprenta (Madrid. BNE: T/55270/19).
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El mayor rey de los reyes. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mayor-rey-de-los-reyes-el.

EL MAYOR REY DE LOS REYES
JORNADA PRIMERA
Prevenid las Aras santas Sacerdotes del Dios Sol, pues ya con sus rubias plantas baña el mundo de arrebol, que alumbra a Naciones tantas. Tu famoso Lenarín, aromatizante incienso, abrasa, y trueca en jardín, el Templo del Dios lnmenso, con la violeta, y jazmín, Los aceites, y las gomas, licor que las plantas sudan, reparte en doradas pomas, con tal concierto, que aludan en el orden las aromas. Tu Abdenacar, la cortina corre, si su resplandor eclipsa, del soberano inventor de música, y medicina. Invencible Butifar, todo está ya prevenido, otro Oriente es el Altar, aunque no habemos, sabido quien viene, a sacrificar. Pues sabed, que el Rey, Melchor, de Gaspar Rey del Oriente, ha llegado vencedor, tal, que le llama su gente, irés. . de los Reyes el mayor. Y por este beneficio, hoy al Sol le quiere hacer, antes de entrar sacrificio. Nada pierde en ofrecer al Dios Sol este servicio. Mas dinos, porque ocasión nuestro Rey le hace guerra al Rey Gaspar? . Cosas son dignas, de que las sepa la tierra, toda es grita, y confusión, todo es regocijo, y fiesta, porque no ha visto victoria, que se compare con esta. Si de ella tienes memoria, cuál es la ocasión? Aquesta: ya sabéis que el Rey Melchor, la Arabia Petrea; y Feliz, y la Desierta gobierna, porque las tres le obedecen, y la Petrea le da en parias, el Unicornio y el Fénix. la Feliz oro. Elefantes la Desierta Tigres fuertes; y como en las tres Arabias, es señor de tantas gentes, se llama, y con gran razón; el mayor Rey de los Reyes. Pero el Rey Gaspar soberbio, a quien el bárbaro Oriente, bultos de oro le levanta, y sacrificios le ofrece. Diciendo que de los cielos su estirpe, y origen viene de los Reyes el mayor, de todos llamarse quiere. Ya nuestro Rey le escribió, que este sobre nombre deje, porque tan alto atributo a él solamente fe debe. Que de no hacerlo vendrá a castigarle, y ponerle entre sus muchos esclavos, que es Negro, y hacerlo puede. Enojose tanto el Rey, que por respuesta le vuelve treinta mil Negros armados de fuertes conchas de peces, con arcos corbos, y flechas, en que su respuesta vuelve. Y él con ellos, con intento de hablarle, y de responderle. con las armas, que las armas. son razones suncientes. Llegó, peleó, venció, y hoy con la victoria vuelve, y con el Rey, porque gusta, que en altas voces confiese, que es él el mayor de todos, y que en el mundo merece este título, y blasón; el Rey Melchor solamente. Bien es que tan gran victoria. las tres Arabias celebren, y que a nuestro Rey le llamen, el Mayor Rey de los Reyes. Vendrá presto el Rey? Ya tarda: corred el velo celeste, y haré oración entre tanto al gran Dios Omnipotente. Ya lo esá. . Dejadme solo. Oh tú que el asiento tienes en los cielos tachonados de diamantes refulgentes. Tú que engendrás a los hombres, tú que el oro en minas ciernes, tú que eres ojo del Mundo, pues cuando te cierras duerme, Tú que los futuros casos nos revelas cuando quieres, porque no hay parte en los Orbes donde con Imperio no entres. Pues también quiso el amor en el número ponerme de sus vencidos, atado al carro que disnes mueven. Ampara un alma abrasada, que en mi negro rostro puedes ver, si es verdad, pues tiznado está del humo que vierte. Que si lo haces en tus aras, haré que los padres quemen sobre olorosa canela, y gomas del Ganje fértil. Sus hijos Negros desnudos, porque el humo te divierte, que si hará, que siendo Negros te servirán de pevetes. Yo adoro Sol a Anacrasís, que es un pedazo de nieve, que en este muerto carbón; fuego del infierno enciende. Adoro en fin a una blanca, a una Persiana que excede, en hermosura a sus rayos, y en crueldad a tus laureles. Mujer es del Rey Melchor, y mi Reina, que amor quiere, que no solo haga adulterlo, si no también crimenla se. Bien veo que no hago bien, pero es el amora veces un caballo desbocado, que no hay alma que le enfrene. Favoréceme gran Dios, que si tú me favoreces, este diamante engastado verse en mi zabache puede. Butifar. . Raro milagro! divino Sol, que me quieres? Cómo me des palabra de horarme, y de amarme siempre, no adorando en otro Dios, pues soy solo, y todos mienten. No solo serás señor de esa Persiana, mas puedes reinar en las tres Arablas, que yo puedo hacer que reines. Tras de prometerte el alma, porque el cuerpo no lo niegue, con la punta de esta flecha he de hacer que escrito quede en mi pecho: tuyo soy. Pues verás lo que pretendes. Oráculo soberano, pronóstico de mis bienes, dime más; pero los Dioses solo dicen lo que quieren. Ya vienen los Sacerdotes, y sin duda que el Rey viene, pues, las voces lo publican; y las canciones alegres. h Viva, viva el Rey Melchor, samana, samaná, viva, viva, y mueran todos. Toro lo Reye que ayemo, si aqueste no confesamo, y cautivo le traemo, porque si vivir queremo Toro lo Reye decimo, que está Melchor nozo plimo, el mayor Rey, y seor, viva, viva. Bajad al suelo el cosique, que es bien que incienso le aplique al Sol, con tal pompa, y fausto; que quiero que este holocauso por el mundo se publique. Las piedras que del Oriente traigo, para la diadema de mi soberana frente, en las aras del Dios quema, Lenarín en fuego ardiente. Deja a animales feroces, deja Unicornios, y Bueyes, mientras de estas piedras goces, que da el mayor de los Reyes al mayor Dios de los Dioses, Sus pies es razón que ciñas de incienso, cuajado en piñas, y de las piedras que medias, Altar con incienso, y piedras, no es bien que con sangre tiñas. Tu vencido Rey Gaspar, el mayor Rey de los dos, a voces me has de llamar en presencia del gran Dios la mano puesta en su Altar. Pues tu brazo sin segundo al abismo más profundo espanta, y causa temor, digo que eres el Mayor de cuantos conoce el mundo. Todos los Reyes te amen obedeciendo tus leyes, y sin que tu nombre infamen, el Mayor Rey de los Reyes, por todo el Orbe te llamen: y yo de la misma fuerte este nombre te daré, digno de tu pecho fuerte, Haciéndolo así, seré yo tu amigo hasta la muerte, y de no hacerlo me obligo, de condenarte al castigo de mi vencedora flecha. Durará el amistad hecha, que eres bueno para amigo, que tanto me has obligado. Rey, que a mi hija te diera heredera de mi Estado, si por dicha no supiera que estás a gusto casado. Mas quierotela ofrecer, pues tu criado he de ser, por tu criada. . Señora. nuestra la llama; que ahora Rey te llego a conocer. Y aunque la victoria es mía. tú con el triunfo has falido, pues tu mucha cortesía aquí gran Rey me ha vencido; que es la mayor valentía: ansí que siempre seremos. amigos, juro al gran Dios, y esto con tantos extremos, que pondrá ser que los dos, nuevos Reinos conquistemos. Libre te puedes volver, tu partida al punto trata. A la Reina quiero ver, y aquesta barba de plata. a sus pies pienso poner. Si ese nevado cabello. ve mi mujer, en los ojos con razón vendrá a ponerlo: Vuelvan al Rey los despojos (llo, mis soldados. . No hande hace que son despojos comprados a precio de sangre, y vida, moneda de los soldados, y es cosa muy conocida, que los tienen biengañados. De una pintada Acánea ya su Majestad se apea, que esto solo la de tiene: A verme Anacrasis viene. Acércase quien desea, si amor los gustos desvía vuestra presencia me alegra. Oh Reina, y señora mía, como, que a mí, noche negra. busque vuestro claro día? Ventura es que me asegura el bien que amor me mejora. Ventura es verme? Y segura. . Si lo soyvuestra, señora, tenéis muy negra ventura. Dichosa mi amor la nombra. A vuestro hermoso arrebol mi rostro tiznado asombra, pues siendo tan claro Sol, os eclipso con mi sombra. Mas diré que amor me abrasa, como en mi color lo veis, que es carbón. . De merced pasa gran señor la que me hacéis. Soy Negro de vuestra casa. Cómo os ha ido en la guerra? Vitorioso, y vencedor vuelve señora a su tierra, mostrando el mucho valor; que en su corazón se encierra. Besad Reina al Rey Gaspar las manos. . Yo las tengo debesar y a vuestros pies soberanos los labios he de postrar; que bien puede un Rey vencido a una Reina vencedora besar los ples. . Este ha sido. golpe de fortuna ahora, y a ensalzado a mi marido, que de la guerra es costumbre, dar a una parte victoria, y a la otra pesadumbre. No volváis a la memoria lo pasado. . Ya la lumbre, sobre las aras aguarda, el incienso, y los persumes. Ya el sacrificio se tarda, si incienso, y piedras resumes dentro en su llama gallarda. Oh santo, y divino Apolo, recibe este sacrificio, famoso de Polo a Polo, y muéstrate al Rey propicio, pues eres Dios uno, y solo. Quién Dios llama a Apolo miente, que en estas llamas Melchor padecerá eternamente, y el que ves, es el Autor de los Orbes refulgentes. Portento extraño! . Terrible la estatua el fuego a abrasado, y por el viento invisible al pedestral ha bajado otra. Parece imposible. De la visión peregrina, mi pronóstieo se impetra, y de Melchor la ruina; por orla tiene esta letra. En qué lengua? . En la Latina, Lee, y declara lo que es, que algún milagro sospecho, Verbumcaro factum est, palabra carne se ha hecho. Lee, qué dice después? vida, camino, y verdad soy, y el que en mi camina, jamás va en oscuridad. Rara letra. . Peregrina. La que se sigue, escuchad: Nació Jesus Nazareno, Hijo de David, y Abraham, gran Reide los Reyes. . Bueno mi sobre nombre le dan. Pon a tu soberbia el freno. De Marla Virgen. . Cielos, que Reyes, el que a nacido de Madre Virgen? . Recelo, que aqueste Rey ha venido, sobre los Reyes del suelo. Qué enseñar portentos tales, de su venida al nacer, nos muestra claras señales, de que viene con poder sobre los Reyes mortales. Regen culomnía vivuntvenite adoremus. Venid al Reya adorar, para quien las cosas viven. Dónde le habemos de hallar? Allá en Nazaren escriben. Quién conoce ese lugar? En aqueste palo están otras letras, y así dicen: Que en nuestra dirán? Ansí, porque se autoricen, interpretadas están, dice: Aquí mi Cruz tomad, y me hallaréis. . Rey que viene con tan grande potestad, que imperio en los Reyes tiene? nace en oculta Ciudad? Con causa debe de ser. A Rey que es tan poderoso, que Rey no ha de obedecer? Obedecerle es forzoso. Vámosle Gaspar a ver. A adorarle determino, sin ver el Reino en que reino, ni a mi hija. . Es desatino, pues no sabéis en que reino, ni sabéis porque camino. Ya os guía la lumbre bella de una Estrella hecha farol, yadonde halléis este Sol, pues nacéis con tal Estrella. Casi en el pelmero cielo la Estrella se ha aparecido. Este es Rey de cielo, y suelo, si el cielo le ha obedecido. Ya en buscarle me desvelo, preven luego Butifar mi venturosa partida, que a ti te quiero encargar; en mi ausencia aquella vida de quien me quiero ausentar; Reino, hijos, y mujer te encargo Ya me acomodo a servir, ya obedecer. Mira que te entrego todo mi querer, y mi poder, a Anacrasís regalarla procura, y obedecerla, y como a mi respetarla, pues ves que me quedo en ella, que el alma no hay ausentarla: hoy que el alma se me arranca, con dejártela me alegro, a ti con mano tan franca, y pues eres mi Ársil Negro, guárdame la Dama Blanca. Admite su buen consejo, que por eso te la dejo, mientras que de ella me alejo, ya llevo entablado el juego, A Arfil es muy buen vasallo, que al Rey sirve, y al Rey ama, y esto puedes conservarlo Butifar, con que a la Dama, no des mate de caballo. No me juegues con traición Arfil, pues me fío de ti, que soy Rey, y con razón te daré un jaque de aquí, que no valgas por peón. Yo conservaré mi fama en este, juego sutil, a que tu valor me llama, que es bien que un honrado Arfil, guarde de su Rey la Dama, y con tan grandes cuidados el Reino te guardaré, y aumentaré tus Estados, que cuando vuelvas tendré algunos Reinos ganados. Alzad mi Anacrasis bella los ojos. . Que al fin os vais? Blanca en quien mi amor se fella, es posible que lloráis, mi felice, y buena estrella. Habéis de saber señora, que muchas veces he visto la Estrella que veis ahora, cuya fuerza no resisto, porque más me fuerza ahora: de noche voces me dan, que adore a este Rey nacido en el marien del Jordan, todas las he resistido, mas estas vencido me han, y ahora aqueste portento me ha espantado, su castigo temo, Si es vuestro intento, vuestro gusto, señor, sigo, y alabo ese pensamiento. Yo confieso Rey Melchor, que no puedo resistirme de ira verlo, que un amor se enlaza al alma tan firme, que me ofende su rigor. Dice que me importa el ir la vida, y aunque soy viejo, y mortal, quiero vivir, y este divino consejo me esfuerza el alma a seguir, que aquestajornada elija manda, y aunque sea prolija, haré pues su voluntad, sin que de mi libertad, sepan mi Reino, y mi hija. Niño Santo, que a aumentar venís mi Reino, y mis leyes, que al mayor Rey de los Reyes los Reyes han de adorar. No se dé al Sol sacrificio, sino a esta estatua Divina, que es bien tenerle propicio. Corred aquesa cortina. Butifar haz bien tu oficio, mira que el alma te encargo, y el Reino. Hoy en mis hombros fuerte Atlante me le cargo, no tengas miedos, ni asombros. Pienso que el camino es largo, en mi Cosique poned la Reina, y con fiestas nuevas, los aires claros romped. Tocad flautas, y jabebas, hola, cantad, y tañed. s , Cazando está en ese monte al Rey, y aquí os quiere hablar. Que nos querrá? Anaqueronte, cierto caso consultar del cielo, y de su Horizonte. Pues luego al Rey avisad, Cazando viene. Extraña velocidad el Neblí pintado tiene, seguilde. Ogran Majestad, aquí tienes gran señor. A Anaqueronte, y Solirio, y Eufrares, cuyo valor llega a Júpiter divino. Si es del Orbe superior, quieres que los movimientos te pinte con evidencias, de los Polos los asientos, puntos, y circunferencias, y las casas de los vientos con breve, y corta experiencia lo verás, porque aprendí con Egípeios esta ciencia. Si quieres saber de mí la mágica, y su excelencia. Mágicos no sois llamados para carecteres feos, ni hombres de cera formados. Sabed que van mis deseos a otro intento encaminados, solo quiero ver si halláis interpretación a un sueño, que si me le declaráis, todo Tarsis es pequeño, para el premio que esperáis, Es un sueño que mil veces lo he soñado, y pienso que es difícil. Si lo encareces así, gran señor, no ves, que más dudas nos ofreces? decláralo sin recelo. El sueño es de esta manera: por quien me aflijo, y desvelo, soñé que una vidriera estaba en el cielo, y suelo, y que del cielo bajaba el Sol, sin bajar de allá. Y el bidrio sutil pasaba, sin quebrar, y el Sol acá en hombre se transformaba. Digo en un hermoso Niño, de nieve, y grana formado, y del más cándido armiño, pisando un globo Estrellado, y el Laurel con que me ciño la frente, y otras tlaras de diamantes, y carbuncos, piedras más que no el Sol raras, y él coronado de juncos. Ese sueño no declaras, a mí me parece cosa muy clara, y muy evidente. A mí muy dificultosa. Escucha. . Di felizmente Es del Sol la luz hermosa tu sangre, pues de los Dioses deciendes, la bidriera tu madre, que es bien reposes en ella, y de tal manera, naciendo, este Imperio goces. El globo Estrellado, es símbolo, de que tendrás, mas que Estrellas en los pies, descendientes. Tú no das en él. . Escucha, pues, el Sol es la potestad del Rey, es la vidriera, gran señor, la majestad, pues siempre se queda entera, pasando su voluntad, es el hombre que se forma lo que la voluntad quiere, que en ley firme se transforma. De las Estrellas se infiere, que en muchos la ley le informa, porque a las Estrellas son los vasallos comparados. Por la multitud, y unión, las Coronas, los Estados sujetos a su opinión; los juncos con que la frente ciñe, son amor, y ley, con que ha de amparar la gente, que esto debe hacer el Rey, señor, ordinarlamente. No me satisface, di tú tu interpretación. . Señor yo interpreto el sueño así. Es del Sol el resplandor la justicia, que hasta ti del cielo desciende, y pasa por la vidriera, que es la razón con quien se abrasa, a quien fraude, ni interés, no vence aunque la traspasa. El hombre que se fabrica de esta justicia, es la pena, que al que la debe se aplica: la esfera de Estrellas llena, todas sus culpas pública, las coronas que ofendió el reo al Rey, o a sus Jueces, los juncos que merece, castigo infinitas veces. De estos ninguno acertó; pero yo a decirte voy la verdad del sueño, advierte. Cielos, admirado estoy, mujer, o Dios bravo, y fuerte, quién eres? . Síbila soy. Oh Rey famoso de Tarsis, para que Májicos llamas, e- para que Sabios consultas, que estos misterios no alcanzan. Ves de esos hermosos cielos las redondas, y altas cuadras, hechas de solo un zafiro, y de Estrellas tachonadas. Ves aquesas once Esferas, y pendiente de la cuarta ese razimo de luz, que en la tierra se desgarra. Ves esal Luna cubierta de hermosas planchas de plata, que parece de los cielos la cuidadosa cerraja. Ves esa Esfera de fuego poblada de Salamandras, y esa cortina del Orbe, que diversas aves rasgan. Ves ese mar con su freno, que alborotado le ata, argentándole de espuma, que hasta los cielos levanta. Ves esa tierra ceñida de una cintura gallarda, que se fábrica; y compone de carbones, y esmeraldas. Pues todo fue fabricado, solo con una palabra; y aunque tanto te parece, fue su principio de nada. Estas cosas Rey supremo, no las refiero sin causa, que son para declararte el sueño de quien te espantas. El gran Padre Semplterno, causa de todas las causas, a quien el Sera fín respeta, y a quien el Querubín alaba. Después de haber otra vez reformado por el Arca de Noe, el mundo que Adan destruyó por su desgracia. Tercera vez le reforma, que no quiere que se caiga, porque gusta que estén firmes, los edificios que él labra. Prometio emblarle al Verbo, y en carne le transubstancia, de la suerte que tu sueño, aquí te pinta, y retrata. De modo, que es el que el cielo, da a la tierra, es cosa clara, es Dios, que en el Padre queda, y es Hijo que al suelo baja. La divina Bidriera, es su Madre Sacrosanta, que le pario, y quedó Virgen, por la plenitud de gracia, Que como por vidriera, el Sol sin romper la pasa; así entró el Verbo Sacro, por sus divinas entrañas. Y al salir salio hecho hombre, lo que al entrar fue palabra; pero no perdió el ser Dios, que se juntó Cuerpo, y Alma. Y siendo Dios es razón, que aquesa esfera Estrellada tenga a sus divinos pies; pues que con ellos la manda. Pisar laurel, y coronas, bien puede, pues él levanta, los humildes a ser Reyes, como soberbios abaja. El mundo, y sus Monarquías pisan sus divinas plantas, que son plantas de quien nacen los feudos en abundancia. La corona que de juncos se fábrica, teje, y labra, es la que ha de darle el mundo, que así las mércedes paga. Al fin tu sueño señor es, que de una Virgen Santa, de la casa de David, y homenaje de su casa. A nacido Jesucristo, y te ha inspirado que vayas a verle, y a conocerle: Este es el sueño sin falta. Parte a Belen de Judea, no temas, que como partas, llegarás allá, que él dice te ofrece sus luminarias. Ya el Sol enciende una Estrella, que sirva de antorcha clara, porque el camino no pierdas, cuando buscándole vayas. Mucho Baltasar te quiere, pues cuando nace te llama; mira que hará cuando muera, que es Rey que muriendo salva. No pierdas esta ocasión, pues ya la Estrella te aguarda, que cayéndose del cielo me da a entender que te llama. Si vas luego le verás, no le hallaras si te tardas: mira Rey, que aqueste sueño, no le has soñado sin causa. Síbila soy, verdad digo, verdades son mis palabras, no miento, ni lisonjeo, porque no pretendo nada. Testigo es de esta verdad, Jeremias que ya canta, y Daniel que ve cumplido, el plazo de sus semanas, Escrito ve Jobel libro, y David que a Dios alaba, con alabanzas eternas, porque redime su patria, Ezequías ya no escribe, Barve y Amos que ya callan, Ananias que da voces, Elias que ya descansa. Y otros Sagrados Profetas, y Divinos Patriarcas, que ha tantos años que esperan el Niño que a ti te aguarda. Son mujer, tan eficaces tus razones, y palabras, que aunque tu lengua las dice, parece otro que las manda. La declaración del sueño es esa, y ahora falta poner en ejecución mi venturosa jornada. Llámame a mi hermano Lemo, y mi recámara salga, sobre elefantes soberbios, y luego de Tarsis parta. Mis criados vengan luego, (ba. y la mitad de mi Guarda se aperci Hárase todo, gran señor, como lo mandas. . Vosotros, que hacéis aquí, Letrados en ignorancias? idos a declarar sueños, o a contar del Sol las casas, que de ignorancias que cubre a veces crecidas canas, que acreditan de mentiras, y qué de lisonjas tapan. Muy bien despachados vamos. A pobres de los que tratan con señores, que aún del sueño, les han de decir la causa, soñando lo que ellos piensan. . Tu Sibila, mujer Sabia, en Tarsis quiero que vivas, y dejes las peñas altas. Aquí estoy Rey más segura. Encubriose, cosa extraña, esta es la Estrella sin duda. No te cansas, Rey hermano, del gran trecho de tu caza? Ay amigo, que un gran bien he descubierto, repara en la luz de aquella Estrella, que me está mandando parta. Qué manda tu Majestad? otro hermano es el que manda, así es fuerza obedecerle: yo me he de ausentar sin falta, y quiero que a Tarsis rico, tijas en mi ausencia. . Basta, mas mira que estos Letrados, pienso señor que te engañan, que publican mil mentiras, por las calles, y las plazas. No sigo de estos Letrados, Androjeo las palabras. ̱. Pues tu partida preven. Sí; que el tiempo se me pasa, ven, y pondrelo por obra, y tu Androjeo, te encarga del Reino, en mi breve ausencia. ̱. Por qué te vas de tu patria? ̱. No lo sé. ̱. Quién te hace fuerza? ̱. El deseo, el gusto, el alma. Resístete Rey. . No puedo. Pues ruego al cielo que vayas, y que a Tarsis presto vuelvas. ̱. Algún bien allá me aguarda. Ya su ejército se ve de la Ciudad, y mañana, que de una espía lo sé, ha de pasar Rojelana el río. Y dice, porque u escuadrón soberbio, pisa mi feliz Arabia? Donde hay amor, no hay razón, pues eres cuerda, y sabia, a entenderás la ocasión, ves ves que del Rey Gaspar, ue Reina en Saba se llama, ija, y heredera. . Dar puedo rédito a su fama, ve en Persía la oí alabar. Como a su padre vencido Arabia le trujo el Rey, de él nuevas no ha tenido, des contra razón, y ley, as dos Reyes se han partido intentar una locura. Contra el Sol, y contra el cielo, piensan que en prisión oscura está su padre, recelo que esta guerra te procura. Pues primero no escriblera, que a su padre le enviara, que aquesta guerra emprendiera, primero no se informara, que de su patria saliera. Bien parece, que el Oriente la engendró, que engendra, y cría bárbara; y robusta gente: mañana me desafía. Si hará, que es brava; y ballente, quiero escribir un papel, y tú has de ser Butifar, quien al campo ha de ir con él, que juzgo se ha de templar, su pecho airado, y cruel: papel, y tinta apercibe. Recaudo, Reina está aquí. Pues tú la verdad le escribe. Ay amor, vuelve por mí, y en tu escuadrón me recibe; aquesta es buena ocasión para descubrir mi pecho, amor pues de este carbón fuego del infierno has hecho. ten del alma compasión. Escribe. . qué he de escribir? No notas bien. . Nadie sabe mejor su intención decir; pero temo que se acabe la razón con el vivir. Pues escribele que está su padre vivo, y que. . Yo sé lo que he de escribir, ya que amor su nota me dio. Di que se vuelva a Saba, que del Rey Melchor amigo es su padre, y que los dos llevando gente consigo, fuerona adorar un Dios, Rey de los Reyes. . Ya digo lo que siento con el alma, Dile que ya su amistad deseo en aquesta calma, y dile que esta Ciudad le ofrece el lauro, y la palma. Dile que si acaso fuere su padre muerto, y mi intento le engañare, o le mintiere, que con el campo sangrienta de Saba mi Reino altere: y dile que nos veamos, si crédito no me da antes que batalla hagamos. Lo que importa, escrito está, Muestra el papel, y leamos, Yo te juro que el papel, dice verdades desnudas. Ahora lo veré en él, si en sus verdades no dudas, merece premio, y laurel. Si lo miras con piedad, y sin enojo, y pasión, conocerás su verdad, y que sus razones, son capaces de esta amistad, s. , . d , . a A su Reina se atreve un vasallo, error profundo, loco quien tu lengua mueve: Dime, hay fuego en todo elmundo para derritir mí nieve? derretirme tu traición no podrá; ni le permite, que jamás un corazón, que es honrado se derrite a la lumbre de un carbón. Blanzo este papel te di, y le vuelves de este modo, manchado, y borrado así; mas eres un borrón todo, y quieres borrarme a mí, Estoy por darte en la cara con él, porque tu intención se borrara, y se acabara, que si es tu cara un borrón, lo que has escrito borrara: salte de la sala luego. . Mira. Vete carbón, que si llego a ti, quizá te abrasarás en mi honor, que es todo fuego. Mira que amor es locura, y que es mi amor niño, y loco. Suelta mis manos. . Procura Con tu traición me provoco a matarte. Tal ventura. Vete. . Volveré encendido, de tal suerte que te abrase, al Reino, a ti, y tu marido. No hay quién el pecho le pase? matad aquese atrevido: ha de mi Guarda, olá, gente. Qué mandas? . Prended, matad a ese bárbaro insolente. A mi prendermes apartad. Oh vil. Quién lo dice miente. . Idtras él. . Todo el poder del Arabia si está junto, no le ha de poder prender. Sois Negros? Él se ha escapado. Pues yo le vendré a coger, al arma luego tocad, y trémolen mis pendones mostrando mi Majestad, porque a esas fieras Naciones espante esta novedad. Dadme unas armas, que gana mucho un Rey, como él esté en la batalla inhumana; y estando en ella veré la soberbia Rojelana; que si no me sale adversa la fortuna, entre mis pies la pondré, porque soy Persa. Cajas, y trompetas, pues hagan música diversa. A Butifar atrevido matare, que morir debe. Muera si lo ha merecido. Hasta un Negro se le atreve a una mujer sin marido. Llegue el escuadró gallardo a ver los soberbios muros, sin soltar flecha, ni dardo, que aún ellos no están seguros de la batalla que aguardo. Hoy con furiosos asaltos, veré si están de horror faltos los Reinos de este Rey Negro, con cuya muerte me alegro en sus Alcázares altos. Por la hija del Sol bello, que fue mi difunta madre, que he de matarlo, o prenderlo, que por sacar a mi padre de prisión; bien puedo hacerlo. Ya todo tu campo está a punto. Marte resuene, al arma, viva Saba. Furioso a ti un Negro viene. Qué me querrá? Él lo dirá cuando llegue. Invencible Rojelana óyeme, que aunque soy Llogro, mi sangre es como la tuya, que también del Sol deciendo. Que la ilustre; y noble sangre, aunque anime en monstruos fieros no pierde su calidad, pues sirve de vaso el cuerpo. No pierde en vaso de barro nada el licor cuando es bueno, ni en vaso de oro no aumenta su calldad, ni su efento. De suerte, que en ti la sangre se guarda en vaso más bello, en mi vaso negro, y tosco, pero tiene el valor mismo. Esto he dicho, porque des crédito a mi buen deseo, y pues pretendo tu gusto después le ofrezcas el premio. Esta tirana Anacrasís, que desde el Persiano suelo vino; para perdición del Oriente, y de sus Reinos. Ha dado muerte a tu padre, pero no te espantes de esto, que ambiciosa de reinar también su marido ha muerto. Quebró la sey que debía aún Rey en su cautiverio, y en su lealtad a un marido, con un infame veneno. Y es, señora, su intención, hacer que el Persiano Imperio tenga de las tres Arabias. los tres poderosos Cetros. Que con un hermano suyo del Rey de Persía heredero, quiere casarse, y tener así a los nuestros sujetos. Y yo, que del Rey Anfrido, sucesor del Candesciendo, e sabiendo que fueron Reyes mis soberanos abuelos: loco con sus tiranías, a ti Rojelana vengo, para que vengues tu padre, y nos des algún remedio. El Reino me pertenece, dame Rojelana el Reino, que yo te pagaré en parias en sus Alcázares puestos cada año, cuatro Unicornlos, y veinte y cuatro Camellos, cargados de plata, y oro, y de púrpura cubiertos doce Alcatifes de pluma: dos Dromedarlos ligeros. Venga, venga de tu padre Reina, el cadaver sangriento, da a la Arabia libertad, y a mí el Reino en que sucedo. Por el alma de mi padre, que ha de ser tuya al momento: embestid a la muralla. Postrad sus muros soberbios: si a mí del campo me encargas, yo sé un portillo secreto por donde se pueda entrar, Si encargo, que muestras valor, y esfuerzo: sé General de mi campo, hasta que Rey en tu Reino te restituya, seguilde. Al arma, guerra, sangre, y fuego. Rumor de armas he oído, nuestros enemigos pienso que se acercan Es sin duda, que Anacrasis en sabiendo, que estás sobre sus murallas, quiso salir al encuentro. Ea; pues, acometamos. Mejor ha de ser que entremos por el secreto portillo que yo sé. t Que buen consejo. Ea, pues, segullde todos, que yo sola al mundo entero le pienso impedir el paso. Seguidme Indios, a ellos. Eres Rojelana tú? Di quién eres tú, primero que te responda? Yo soy, quien a castigarte vengo Sabes que soy Rojelana? y que no temo aunque el viento para de su vientre rayos entre dolores de truenos. Yo Anacrasis ofendida de tu loco atrevimiento; pues sin saber porque causa pones a mi Corte cerco, no sabes que está tu padre? Ya sé dónde esta, no quiero que me lo digas ingrata: ya he sabido tus intentos, morirás entre mis brazos, por el Sol de quien desciendo. Llega, y verás, si en los míos ay valor, y sobra esfuerzo. Saba, victoria, victoria. Ya tus banderas se han puesto en el Alcázar, y a voces viva Saba, grita el pueblo. Esa nueva me ha vencido. Prendedla, muera al momento. Ah traidores. . Tú lo fuiste con mi padre, y con tu Reino, llevadla luego a mi tienda. Ah, infames. Oye el feliz e suceso. Negro invencible, esas voces cantan tu victoria, entremos en la Ciudad, donde Re de la Arabia hacerte quiero, como me jures de dar siempre el prometido feudo. Anacrasis se ha escondido. Presa en mi tienda la tengo, y te la pienso entregar, porque así de ella me vengo. Oh amor! qué haces de traidores, o ambición! que de hombres ciegos. Victoria Saba, victoria. Qué bien sueñan estos ecos. JORNADA SEGUNDA Illa,
JORNADA SEGUNDA
En este puesto nos juntó la Estre y en este mismo puesto nos divide aquí os hallé viniendo yo tras ella. El camino el viaje nos impide, que si aquí nos juntó su lumbre bella, desde su esfera octava en que reside, aquí nos apartamos, eclipsados los rayos, que del Sol fuero hurtados Este es de mis Arabias el cami Este es el de Saba. Ino. C. El de Tarsis este. Entrar en mi término imagino haced que un Dromedario (no, se me apreste. Oh Niño soberano, o Rey divi- Autor de aquesta máquina celeste Reparador de la naturaleza, que por amor naciste en tal pobreza. Si de mis peticiones no te agra- yo te prometo un Templo (uias, en que celebre mi Reino tu Deidad, y las Arabias haré que adoren tu inmortal pesebre silme pones en ellas. ̱. De las gabias de esa nao, que no hay mar que rompa, o quiebre, que de Estrellas el Sol calafatea, enseña al alma el puerto que desea. Dadme Reyes famosos vuestros brazos, que manda la ocasión que me despida. Eternos han de ser estos abrazos que a un muerte no ha de haber que los divida. Hoy Anácrasis bella, en tiernos lazos, Ida. el alma te he de dar al cuerpo uní Hoy Tarsis te veré. Yhoy tus aromas veré Saba pendientes de tus gomas. Al mayor Rey de los Reyes se fabriquen en mis Reinos mil Templos soberanos, que nuestro amor, y voluntad publiquen, y la torpeza de los Dioses vanos, por las paredes su deidad aplique pinceles, y búriles en las manos, de mil Apeles, y de mil Lisipos, en bellos relevados Anaglipos. Dichoso tu Gaspar, que tal ventura alcanzaste por fuerte, que esa imagen llevas del mismo Dios. Pues su figura he de mandar, que Artífices trabajen, por esculpirla en bronce, y piedra dura. Ejen. Todas las Monarquías hoy se ba a respetar imagen de tal cuenta, que aunque no es Dios a Dios nos representa. Pues decidme, que nombre tomaremos? ya que a Cristo adoramos. Si él se dice Cristo. y Jesús, del nombre derivemos nuestros nombres. Cristianos. . No desdice. Pues de Cristo, Cristianos nos llamemos. Adiós mi Reino haré que lo autorice. Y el mío yo. Y yo que a Cristo he visto. Pues muera Apolo. Muera. . Y viva Cristo. Casi una milla he corrido por ascanzar esta gente, tan distante, y diferente en colores, y en vestido, porque en las varias colores, que a los que las ven ofrece, campo de avejas parece cargado en Mayo de flores, para saber, y entender nacimos, y pues nací, tengo de saber aquí quien soy, que es virtud saber. Multo corremo muesama, que cazayo no pondemo, si le oímo yamaremo floro, que acá quedamo. De este que atras se quedó sabré aquesta novedad: ha Caballero, escuchad? No sa Cabayera yo. Pues quién eres? Lacayero del Rey Melchoro que samo, quien el Cameyo guardamo, cuando esamo Emperando. Pues dime de adonde viene, con tantagente? . Venimo de adorar al Dioso plimo. Pues dime, ya otro Dios tiene? Mas si bónico, y más branco sa quel Sol. . Y tú le has visto? Sí plimó. . Y llamanle? Clisto, Reye liberale, y franco, tora esa gente venimo de adorayo, y conoceyo. Cuenta el caso? Sin sabeyo deseamo, atento oímo. Entre toro aquese branco, y entre aqueste Negro, toror tres Reyes grande venimo, gallardas, y poderosos, Rey Baltasar samo el uno, Reye Gasparesa el otro, que Re de Tarsi yamamo de Saba Reino famoso. Donde cojemo pimenta, calera, y mucho licoro, que produce, y destilamo de peñasco, y de los tronco. otro Reye sa de Arabia, que ese yámamo Melchoro; aunque Nenglo Cabayera samo, como toto esotro. Estos tres Reyes sigendo un Estreya luminoso, ándamo seiscienta legua, y han le parecemo poco. Yévamo Cameyos rica, con cargas cubiertas toro de damásculo, y de será de mil culores vistoso. Yévamo cen Dromedario para andar más presuroso, cen cabaioos que saltamo, y echamo mucho cucorbo. Yébamo mucha comira, mucha cuservas famosos, granjea, culabazate, miel, meladas, y turronos. Yévamo mucho vestiros, mucho prata, piedra, y oros, y moneda, que sin eya, non valemo nara toros. A Belen al fin yegamo, donde ayamo al niño Dioso en una casa cuiros, sin grandesa, y sin adornos. No en branda cama custaros de olándulas, ni algudonos, no en transportino de plumas, ni en uluroso culchono. Que en un pesebre le ayamo entre pajas, al rigoro del frío, aunque sin trigos, que lo segamo en Agosto. De la cama de este Reye servían de paveyono, el celo con mucha Estreya, y con grande resplandoro. Que el Sol, y la Luna plimo saba escuro, y tenebrosos ante el Niño, porque de ya luz salimo más hermosos. El aire cuajado vemo de gente de hermoso rostro, que groria cantamo al Niño, y paz cántamo a nosotro. Toros eran gente Branca, que un preto, no vi entre toros, que este Branco a gente preta, queremo como al demoños. Tenemo a lado su Madre, que párimo al Niño Dioso, que se quédamo donceya, tras el parto milagrozo. Al momento que la vimo, conocimo sus valoros, y los tres Reye le dimo una higa al Dioso Apolo. Que higa ha sido para eya ese Nino milagroso; más aiga de cristal, que no de azabache toscos. Pocimo en tierra rodiya, y ofrecímole sus donos, Rey Gaspar le damo incienso; como a verdadero Dioso. Y el Rey Melchoros Re Preto, como a Rele damo el oro, Re Baltasar damo mirras, como a hombre, y lugo toros con contenta le ofrecimo el alma, y el curazono. Yo le dije al despedirmo, curdaos de Preto Sioro, que vostro celo queremo, que aunque Nenglo gente somo. Salimo el Reye contenta, aúlsamo al Reye Erodos, mas le aparecimo un Ángel, que decimo que es traidoros. Que sigamo otro caminos, que Estreya medimo el Polos; y así al Orlente yegamo pureso alegre, y guzoso, ante venimo esa gente, ya alcanzaya vamos solo. . No he visto tal novedad, casi me ha dejado tonto con su lengua aqueste Negro, y espantado con su rostro. Volver quiero a la cabaña, pues solo en esto conozco, que está por muchos caminos el mundo lleno de locos. . No he visto amor, semejante. Lenarín estoy perdido. No te cansas? . Soy amanto Pues yo pienso que has querido labrar con cera un diamante. Que no puede la prisión ablandar su corazón? Antes Rey está más tibia. Dime, tiene sierpes Libla de tan fiera condición? León en Liguria ruje así celoso, y airado? puma asle me si ces. el viento desenfrenado? pero si no la reduje por bien, por mal no podré reducirla, y pues mi fe desprecia, viven los cielos, que la he de olvidar con celos, pues con celos la adoré. Has de saber Lenarín, que no sin causa he pisado de las Arabias el fin. Hh sido traza escogida, porque, señor, la mujer, que se resiste querida, suele amor enternecer, sintiéndose aborrecida. Con esta juzgo que no, según de ella he visto yo, ha de valer esa ley. Si hará, que ver que soy Rey, y ella Reina se llamó, ha de sentir verse pobre en tierra extraña. No siento de ella, que afición te cobre, porque tu afición es viento; y si es oro, en ella es cobre. Deja ese necio dudar, y ve al momento por ella, y llámame Abdenacar. Y trairé gente con ella? De quién la quieres guardar? no venga nadie. Ya vengo. Así remedio prevengo aún amor desatinado, mira si poco cuidado Melchor de Anacrasis tengo. Mira si a ganarte llego en este juego sutil, y si tu anduviste ciego, pues me dejaste hecho Arfil, y soy ya el Rey de este juego. La Reina tienes aquí. Reina la llamaste perro? Perdóname si mentí. No fue muy grande yerro, que si no lo soy lo fui, y ya valió mi persona una Corona. Pregona ese bien, alegre, y franca, mujer Blanca. Y siendo Blanca, pude pasar por Corona. Solo el deseo te queda de ser Reina, que mi ley, todo ese valor te veda, que hay en Arabla otro Rey. Y vale ya otra moneda; y así cuando te trocaras por Corona, no acertaras, siendo Blanca tu enemigo. Si harás, porque eres amigo de moneda de dos caras. Sabes con quién hablas loca? Con un Negro. Abdenacar, tapa esa villana boca. Tapa, que si tú eres mar, yo soy diamantina roca. A ese monte la sacad, y del término de Arabia, desde allí la desterrad. Cuando piensas que me agravias tu intento me hace amistad, yo me saldré desterrada, sin que me saquen de aquí. Y me iré más consolada, viendo que llegaste a mí, y que no salgo manchada: por Blanca me echas traidor? Y te servirá si ataja vivir el Rey Melchor, a Blanca de mortaja, de luto tu color. No se atreverá a volver uese tirano acá, conoce mi poder, cuando venga saldrá, mo sale su mujer. cbalda. . Y si dice acaso le te quiere? . Obedecerla, traella, que me abraso, me consumo por ella. Padeces el mal que paso. Quiéresme hacer un favor? Qué quieres? Que a mis Persianos edes, pues iré mejor on ellos, que con tiranos, aldores de otro traidor. Loca, ya por sus gargantas pasado mi cuchillo. A traidor! De que oigas tantas scuras me maravillo: Perro de poco te espantas, bárbara Rojelana, ve sin oírme, ni hablarme, hle quitó el Reino tirana, e lo pagará. . Vengarme viero de aquesta inhumana, el Arabia la sacad. Por el Sol que he de matarla. No que es mucha su beldad, suerto estoy, yo he de gozarla. Ministros de crueldad, amos al suplicio fuerte. Ya un dromedario esperando está. . Venturosa suerte, pues a morir voy mirando en las sombras de la muerte. s. En este hermoso jardín, que enseña por bellos labios, de clavel, y de carmín, haciéndole al cielo agravios, dientes de blanco jazmín. Viendo estas fuentes verter agua que están destilando, porque te pudieron ver, que pienso que están llorando, Rojelana de placer. Y pues matar no has podido el cerdoso jabalí, que dos noches has seguido, siéntate, y descansa aquí, (do. pues dos noches no has dormi- Conocesme Rojelana? conocesme? . Santo cielo, quién eres sombra inhumana? Quién soy? Audacan tu abuelo Respeto esa barba cana. Si la quieres respetar a tu padre has de matar. (to? Pues mi padre no está muer- Vivo está. . Cierto? Y tan cierto, que hoy le has de ver; y has de hablar Pues la muerte no le dio Anacrasís? Aquel Negro te engañó. Ya de que viva me alegro. Y me desespero yo. Qué vive mi padre? Sí, mátale. Muy mal lo hiciera, si de él el ser recibí. Pues si no le matas fiera, tengo de matarte a ti, procura darle la muerte. No hay cosa porque me cuadre abuelo el obedecerte; mas si engendraste a mi padre, porque le matas? . Advierte, el Sol quiere, que a tus manos tu padre enemigo muera, o si no que mueras tú entre las mías sangrientas. Y no solo quiere el Sol vengarse con verte muerta, sino que de mi prosapia quiere acabar la nobleza. Enojado tiene al Dios con razón, pues que le deja por un Niño, que ha nacido, pienso que fue de una Estrella. Y siendo verdad, que el Sol las ilumina, y engendra, y son las Estrellas borlas, que de su cabeza cuelgan. Que son criaturas suyas, y sus ventanas secretas, por donde a los hombres mira, cuando de noche se acuesta. No es razón que a su Deidad las Estrellas se prefieran, pues son gotas de su luz, que cuando él sale se secan. Al fin tu padre ha llegado, Rojelana de Judea, que de Saba está distante mas de serecientas leguas. De adorar a un Niño pobre, pues nace en tanta miserla, que es un pesebre su cuna, y son sus amas dos bestias. Y después de darle parias, y ofrecerle sus riquezas, Rey de los Reyes se llama, y aún Dios, mira si es afrenta. No para en esto su infamia, que para más, desvergüenza en andas trae a su Imagen, y quiere que le obedezcan. Pues si mi hijo me agravia, y mi hijo aquesto intenta, y elije a un Niño por Dios, y al soberano Sol deja. De quien traemos nosotros la antigua, y clara ascendencia, que los Reyes de Saba son hijos de este Planeta. No quieres que yo le mate? no quieres que amparo sea de mi Reino, y de mi honor? y que al gran Dios obedezca? Al fin, el Sol Rojelana te manda; que no consientas a este Dios nuevo, y que mates. a tu padre que te afrenta. Porque si no entre mis brazos has de morir hecha piezas: mira si podré matarte, pues ya mis manos te aprietan. Criados. , Señora. quién mi dulce sueño quiebra? y con espantosas voces me atemoriza, y despierta? Reina, todos han callado, que tu sosiego desean. No viste llegar a alguno? No señora. . Pues quién er? un hombre que aquí me habló) del cuerpo, rostro, y las señas de Audacan mi muerto abuelo Sin duda Reina que sueñas Las manos puso en mi cuello para acabarme, y que muera? mi padre manda, y qué importe Vesle tu ahora despierta? No. . Pues vuelve a dormo Pesado sueño. . Sosies que en tanto te guardaremos Apartaos, y tened cuenta, lace lo que manda el Sol, a a tu padre nieta, aque en sueño te lo manda, erza que le obedezcas. No lo he de hacer. Morirás, esto los hados ordenan. No ves tú que me dio el ser. Qué importa, si ya te afrenta, Sol, a ti, y a tu abuelo, sola su muerte vengas. Por qué no le matas tú? El Sol quiere que tú seas más castigó suyo, en su sangre infame vierta. No tengo de obedecerte. Morirás. Qué importa; muera. c. Nieta sin fe. Vengativo. Pues recibe aquesta flecha. No me mates, detente, dios, criados. Qué nos mandas? Hola, criados, gente, abuelo mucho te desmandas, ser de Saba dueño, endeldle. . A quién, señora? Ay triste, al sueño: pálido letargo! sueño; imagen fría de la muerte! pensamiento amargo! cadaber caduco, sombra fuerte! ve causándome asombros, argas montes de agravios n mis hombros. iensas que soy Alcides, puedo sustentarte negro ocaso: qué quieres? qué me pides? Llegad Indios acá, sabéis a caso (ño, adónde vive el sueño? En las almas, que de ellas es él due- ellas le dan la palma. Pues cómo dejará a mi entendimiento, si es potencia del alma, y mientras durare durará el tormento; si a mi padre no mato: pues muera, si es mi padre al Sol ingrato, que más vale que muera, que no su Relno; y si Deidad peligre mas si esto verdad fuera. De un caballo manchado como tigre, ya tu padre se apea. Qué mi padre no es muerto? que me engañó aquel Negro, y que a Anácrasis ofendí, siendo incierto. Dios Sol, mi padre muera, mi padre ha de morir, (táis. dejadme abuelo; que con imagen fiera me atormen Ya vuelto al patrio suelo te doy hija mis brazos. Opadre mío; o venturosos lazos ya por muerto os juzgaba, y así pienso que sueño aunque os abrazo. En Saba el alma estaba, aunque ausente deetí, ya llegó el plazo de verte Rojelana; mas alegre que el Sol en la mañana, al Mayor de los Reyes vengo de conocer, mira su Imagen, promulgar sus leyes a los hombres del cielo Ángeles bajen, pues del que traigo en andas. tiembla el Sol de ese cielo. en las barandas; este Dios vive solo, Cristo se llama, su poder he visto, vasallos muera Apolo, y en Saba solamente viva Cristo. Tu morirás, pues truecas . el Sol por él, y contra el cielo pecas. Entra en aquesta cuadra, y sabrás Rojelana este milagro. Entre salo, una escuadra la vida de mi padre te consagro Sol, que mides tu esfera. Vasallos Cristo viva. Y Gespar muera. Cómo si ya de mi Estado Zaidan los términos piso: no siento rumor, ni estruendo de fiestas, ni regocijos? Si mi recámara toda ha entrado, y han dado aviso los de mi Guarda; que llego, cómo ninguno ha venido? Como los Grandes del Reino, adornados, y vestidos de sedas, perlas, y plumas, Caidan no me han conocido? Como no veo ocupados todos aquestos caminos, con los Negros que los vuelven cómo el azabache tintos? Como está suspenso todo, que aún el viento fugitivo, no hace lenguas de las ojas de estos mudos terebintos? Algún mal Zaidan sospecho, no sé que el alma me ha dicho. contra Butifar: y el alma pocas veces me ha mentido alm asque Ay mi Anacrasis! oy Blancara blanco de tantos suspiros: dime si el alma se engaña, si acaso vives conmigo? Zaidan algún mal sospecho; Zaidan no sé qué imagino? No des señor en aqueso, que si el pueblo no ha salido, será que estará ocupado en levantar edificios. enramados, y cubiertos, de laureles, y de mirtos, y previniendo las galas. para recibirte. . Amigo no hay fiestas, no hay invenciónee que no se hagan a gritos, que fiestas, y con silencio muy pocas veces se han visto, , . S Lenarín, y Abdenacar vienen, y traen consigo Negros con armas; desecha el temor que has concibido; que sin duda por el Reino, te vienen a dar aviso de los triunfos que te ordenan Butifar ya me desdigo. de lo que he dicho, y estoy de ofenderte arrepentí Qué brava mujer. No hay sierpe, que con espantosos silbos, así arroje por la boca. ponzoñas, y basiliscos, No hay tigre tan espantosas despojada de sus hijos: no hay mar cuando alborerad rompa cadenas, y grillos, que se compare con éll namente la he temido; uando de tu vaina o el acero limpio. tonces yo imaginé n mi sangre teñido; elos, qué gente es esta? mos de un peligro, ro dimos; ay triste! de este hombre ha venido? el Rey Melchor? propio. adme los brazos amigos: de parte del Reino. entura a dar principio triunfos? Butifar la agradecido, erced que le he hecho? ecen sus servielos? isme de mi Anacrasís a recado? decildo, es una mujer que adoro, ausente, y marido. o vuelve vuestro Rey: aos de verle vivo, Dios nuevo, y nueva Ley, n nuevos sacrificios. atrabesado por verle aldas del monte Olimpo, algo su imagen santa, llama Jesucristo. Aayor Rey de los Reyes es. Yo pienso que has perdido dicio. . De escucharte a ti al perderé el juicio: ro así te descomides n tu Rey? . No descomido n mi Rey; porque a mi Rey, le obedezco, y le sirvo, ntigo sí, porque dices ereres Rey. Perro, enemigo Negro, imbra de mi honor, noche de mi Sol divino; qué dices? . Que eres un loco Matárete. . Tente te digo Nosotros tenemos. Rey, que adoramos, y servimos, que el gran Butifar se llama; y es de las Estrellas hijo: otro Rey no conocemos. Sombras del oscuro abismo no me conocéis? . Podré jurar que nunca te he visto Danos esos dromedarios. Cómo mi enojo resisto: moriréis entre mis brazos. Detente. Cómo no desquicio cielos vuestras once puertas, con clabazones de signos. Ay ingrato Butifar! ay Butlifar atrevido! los tuyos te desconozcan como me han desconocido. Mueras a las manos suyas, y del Reino perseguido: que haré Zaidan que estoy muerto? desconocenme los míos. Mas hay que sin duda a Dios en esto Zaidan imito, si él tiene su porestad sobre los hombres nacidos, y cuando él nace, los hombres le desconocen; lo mismo hace conmigo mi Reino. Oh Santo, y precioso Niño, con vos quiero consolarme, que si no os han conocido en vuestros Reinos; también a mi Señor en los míos. Aquí viene una mujer. Ah tirano Butifar! ha vasallos descreídos! mas qué es esto santo Sol, traesme a nuevo peligro? Tu Anacrasís es señor. Pues ella sola ha podido consolarme, si es verdad. Mira si verdad te digo. Mi Anacrasis. . Dulce fuerte, muerte me daba el pesar Melchor pero de la muérteme pudo resu el alegría de verte. (citar Qué es esto Anacrasis mía? como a mi noche has venido con nubes, siendo mi día? Una sombra ha escurecido los rayos de mi alegría. Unos libianos antojos mi día claro ha enturbiado, pues para causarte enojos, forman un negro nublado, que llueve sobre mis ojos. Ese Negro a quien ausente, dejaste el juego entablado, te haganado Reino, y gente, y de barato te ha dado esta Blanca solamente. Tu Reino usurpó un traidor, pero tu honor no ha podido, porque es mi alma, señor, Alcaide que ha defendido las Ciudades de mi honor. No pierdo Anacrasis nada, perdiendo el Reino en que Reino, siendo tú del alma hallada, porque vale más que un Reino. una mujer si es honrada. Aunque es afrenta perder un Reino esposa en el suelo, el honor se ha de temer, que el Reino le quita el cielo, y el honor una mujer. Si el Reino no me conoce, y no obedece mis leyes, no es mucho que no le goce; si al Mayor Rey de los Reyes el mundo le desconoce, desde hoy vive, y reina en mí, ya el nuevo Reino le pido, pues por él estoy así, que porque le he conocido me desconocen a mí. El alma le sacrifico, para que del Rey nos cobre, que con el Rey que público, es rico el hombre más pobre. Y pues las desdichas mías. son por él premio tendrán, que él nos dará Monarquías, señora, que durarán lo que duraren sus días: y nuestros hijos amados? Quedaron en la Ciudad huérfanos desamparados, que aún me quitó su crueldad ver mis niños regalados. Llamome ante su presencia, y al punto me desterró, sin otorgarme licencia deberlo Señores yo los traeré, tened paciencia: pues decidme como ha sido aquesta conjuración? Señor un grande ruido de gente, y de confusión a buscaros ha salido, huid si queréis vivir. Huyamos, que en ocasión es importante el huir, que hay fuego en estos carbones, que nos podrán consumir. Los que me han acompañado, toda mi Guarda, y mi gente, por Butifar me han dejado. y entre todos solamente, Caidan he hallabo. idan, vendrá algún día, o te pague este amor. qde te escapases querría, ento cerca el rumor. Vamos Anacrasís mía, a confusión he visto. Comad el monte por Dios. Así su furia resisto, d conmigó los dos, Cristo, viva Cristo. se es lugar acomodado; y solo a partir lo que en aquestos días tado habemos. . Bien dices, tados entre estas palmas, stas matas verdes, partición se haga. Yo me siento, vi se partirán solas las joyas, la noche en la choza los vesti- 1. Muy bien dices, sacad. (dos. Primeramente cad aquellas piedras, aquel oro, que se quitó al Egipelo, he de fruto sirve aquel olmo, de jamás le ha dado. Contento soy, más aguardad un poco, que las palmas? parece que se mueven, y las plantas se sienten. que no hay plantas. . Mas que decís, que quiere andar el monte? Escondidos me podéis aguardar entre estas palmas, mientras voy a mirar que gente viene, aunque arriesgue la vida. . Ay Zaidan Nomble, el cielo me de tiempo en que te pague tanto amor, y lealtad. Solo me guarda de todos mis vasallos este ilustre. Gente sueña señora. Ved si dije aquí verdad; un Negro; y una blanca, aquella es sin duda el día, y él la noche, a dárnosla muy buena vienen. Príncipes, adónde bueno van? Aunque lo fuimos, ya no lo somos. Mas que quiere el Negro hacerse Rey de Arabia. de todo un Reino ̱ Caballeros, huyendo del rigor. aquí nos escondimos, dad licencia, que adelante pasemos. . Cómo es eso? primero nos darán esos vestidos, y quedarán en evano; y en mármol? Mis joyas, y quedarme yo sin ellas daré de buena gana, que imagino, a que la necesidad os hace fuerza, y ella pudo enseñaros el oficio, de que acaso se afrenta vuestra sangre: tomad esos anillos, y cadena. Pues a mí no me ve, que estoy desnudo; A y es justo que me cubra con sus ropas, que dueño de ellas soy, si se las quito, y que puedo quitarlas no lo dude. Sin esa fuerza las daré de grado; que no es esta ocasión en que me importa defenderlas, tomad cubrí ese manto. Pues pese a mi linaje, veme mísero, y no quiere el perrazo remediarme? yo he menester las joyas de su Dama. No la habéis de quitar solo un cabello, que con las mías quedaréis bien rico, tomad ese collar que un Rey le precia. Pues con todos se muestra tan magnifico, no mira cual estoy a la inclemencia del viento regañón, cubra mis carnes. Pésame a mí de vuestro pobre abrigo, con aquesto os vestid, y estas monedas repartid entre todos, y si bastan, para que se remedien vuestras faltas, dejad el trato malo, y peligroso. Entenderá que ha sido un Alejandro en darnos lo que es nuestro, pues más falta, y en cuanto a lo primero, no predique, y luego como él sea despojado, se despoje la Dama sus vestidos. Bien tomaré Moreno aquesta espada. Dos cosas me pedís, quitad las manos, que no las puedo hacer, porque soy Noble, y tengo obligación de defenderlas. Cortesías profesa de un gran Príncipe. Algún día lo fui. Deme la espada. Y ella señora se vaya desnudando, que aunque es hermosa, no me importa un clavo: es acaso doncella? A las mujeres se ha de tratar con más comedimiento. Comedido es el Negro. Aunque soy Negro, sé yo poner respeto a gente Blanca: mas en que dudo ya de desnudarla? la espada digo, viles. Muera. . Dadle. Escápate, señora, como puedas. Al camino me salgo. Yo tras de ella, que quizá gozaré mujer, y joyas, niontras aquesos mueren a sus ma , . Inos. Detente feo monstruo. Soy la muerte, y la vuestra veréis en esta espada. Resistir no podré sus golpes fie- Iros. Retirarnos es fuerza. He de seguiros. Al monte, al monte, tal valor no he visto. Vive en mi Cristo, perros. Fuerte es Cristo. ̱. A Rey de Arabia, a señor. Poco aprovechan tus voces. Marido dame favor: Ya no hay marido que goces, a Tarsis vendrás. . Melchor. ̱. Ya del filo de mi espada huyó la tropa cobarde. A Melchor, que voy robada. Socorrerate muy tarde. Adónde estará mi amada. Hermosura a quien alaba el mundo, venid conmigo, y seréis de un Rey esclava. Anacrasis. . Caro amigo. Esposa. . Ve presto, acaba. ̱. Mira si podrá alcanzarte, puesta en este dromedario. Melchor querido. A qué parte sueña esta voz? Vil contrarlo, déjame. Venga a buscarte, si alcanzarte determina tu marido No sois vos bella Anacrasís? C. Camina. . Esposa. Mi Rey, a Diós. Ay Anacrafis divina, dónde robada te llevan? que con tal velocidad imitar el viento prueban; vencelos con tu bondad, cuando a ofenderte se atrevan. Detente ladrón esquivo, mira que llevas el alma, por quien muero, y por quien vivo que esta es la gloria, y la palma, que en mis trabajos recibo: Mira que es el bien, y gusto del amor que en ella tengo, y aunque me miras adusto, solo a merecerla vengo, que es de un Rey el premio justo. De que te puede servir, si dueño suyo me nombra, y téngola de seguir, que es mi cuerpo, yo su sombra, por dónde fuere he de ir? Ya no los puedo alcanzar, que no hay más ligera ave, ni nave en el hondo mar; porque pueda alave, y nave el dromedario imitar. Mas con todo determino, seguir mi querida prenda, por el rastro del camino, que es bien que hallarla pretenda, aguardad rostro divino. Dónde vas Rey del Arabia desnudo, y de aquesta forma, con tanta infamia; y bajeza, con tanto agravio, y deshonra? No eres tú el que en ricas andas. de maderas olorosas en los hombros de tus Reinos, salías con Regia pompa? No eres tú a quien se quemaban, cómo a Dios incienso, y gomas? no eres tú a quien daban parlas las Nadiones más remotas? No eres tú el que se llamaba entre sus triunfos, y glorias, el Mayor Rey de los Reyes, de África, Asia, y Europa? Pues quién te ha tratado así? o quien entre peñas, y rocas, te ha traído a tal miseria, y tal pobreza: no lloras? De verte solo, y desnudo; sin Reino que te socorra, ni mujer que aunque por fuerza en otro lecho reposa? Qué has de hacer? dónde has de ir? quién quieres que te socorra? si me has ofendido a mí, que engendro, y crio las cosas? Posible es que me deshechas, y que me niegas? y adoras a un Niño por Dios, que hallaste envuelto entre jergas toscas? Di, no le viste llorando de frío, y que de limosna yo le calentaba, usando con él de misericordia? No viste que era mortal, y en mí no viste una hermosa, y beatifica Deidad, que el cielo, y el suelo adorna? Pues dime, porque me olvidas? porque con prudencia poca, (profanas mis templos, y aras, y mis simulacros postras? No ves que yo solamente soy el gran Dios, a quien honran en sus piramides Menfis, y en sus muros Babilonia? Sinoste vuelves a mí, y mi enojo no reportas, con sacrificios, y llantos, y con santas cerémonias. Confesándome por Dios, y si a ese Niño no borras de tu memorla; y a mí no me ofreces tu memoria. Haré que el infierno vierta, por sus volcanes; y bocas, sobre ti cuantos tormentos en sus calabozos forja. Veraste el más perseguido Melchor, de tu gente propia, que hasta aquí; aunque lo estás, que eso medra el que me enoja, Armaré los aires densos como escopetas furiosas, y para que disparen rayos, que te abrasen, y te cojan. Mas si sales de tu engaño, y Dios a voces me nombras, tendrás de las tres Arabias las tres soberbias Coronas. Temblárate todo el mundo, darete a tu amada esposa, y a tus hijos, y daré muerte al Negro que te enoja. Aquí hay galas, aquí hay gente, aquí hay armas, aquí hay trompas. Aquí hay cajas, ponte en arma, véngate, venganza toma. No quiero tus galas, y armas, vete visión espantosa, que él Niño a quien llamo Dios, por suyo mi agravio toma. Él me volverá mis Reinos, que sus manos poderosas, como los quitan los dan, porque son del mundo Autoras Cuando Ángeles le cantaban en el Portal, paz, y gloria, vestidos de Albas de nieve, y de cándidas Estolas, Cuando los cielos se abrieron, a apacibles solfas, a a coros decían, ción con que le enamoran. te vi entonces temblando, tus madejas rojas añadas, y sin luz, tendo a sus pies de alfombras? s si vi tantos portentos, quieres que reconozca peidad, y su grandeza ada en misericordia? endo Autor de los cielos, aturaleza toma, ce pobre por darme iquezas que a él le sobran? qué yo no he de tener eranza en sus piadosas, rales, santas manos, misericordia brotan? os bienes que me quita, gro Cristo los toma, a volverlos doblados; e es Dios que los bienes dobla? él confío, no en ti, ,que das por gustos sombras, iencia tengo, que hace ica de la ponzoña. Oh Negro, matadle, muera, tad esas cajas roncas; prirás Negro a mis manos, ta al arma, toca, toca. Vete padre de maldades, ye deidad mentirosa. os, Señor, dadme paciencia; as hay mi querida esposa, mo me detengo tanto quitarte a quién te borra? a voy tras ti; mas qué es esto? lien a Zaidan alborota? le con la espada desnuda viene a mí, Zaidan reposa. Perdóname si te traigo nuevas de pena, y dolor, porque a dártelas tan malas me fuerza la obligación. Mi espada roja; y sangrienta te dirá si peleó; que aunque está roja no enciende la vergüenza su color. Luego que salí al camino, vi Rey una confusión, de Negros, de voces, y armas, que espantado me dejó. Viendo tantos pareciome, que de su oscura prisión; salió la noche, y quería hacer guerra al rublo Sol. Butifar iba delante, y tras él tus hijos dos, atadas las tiernas manos, con crueldad, y con rigor. Y entre las voces confusas se levantaba una voz, que de esta suerte decía, como a modo de pregón. Estos son Arabes fuertes, los hijos de aquel traidor, que negando al Sol divino, Dios a una Estrella llamó. Su soberbia, y tiranía, su codicia, y ambición a destruido estos Reinos, de quien fue injusto señor. Casose con una Blanca, habiendo de su color muchas, que del Sol decienden: ved que infamia, y que traición. Y así para que no queden de su infame sucesión reliquias, Butifar manda que mueran los que engendró. Todos respondieron mueran, y poniéndole al mayor un lazo al cuello, no puedo contallo de compasión. El fruto de tus entrañas, de un árbol le hicieron flor, que antes que llegase a darlo, la muerte le marchitó. Y aunque el pequeño pedía misericordia, y perdón, sin piedad; y sin clemencia, de otro tronco le colgó. Yo viendo tantas crueldades, en medio del escuadrón me metí, causando en ellos espanto, y admiración. No en campo de rublas mieses con dentuda, y corba hoz, derribó tantas espigas el rostado labrador. Como yo con esta espada armado de tu razón, derribe Negras cabezas, más poco me aprovecho. Que ya estaban tus dos hijos muertos, y helados, señor; y así escapándome de ellos del caso cuenta te doy, mira que has de hacer sin hijos? Zaidan dar gracias adiós, que el habérmelos quitado, sin duda regalos son, él me los dará otro día, si ahora me los quitó. Que si me debe los hijos, ya me está en obligación; dónde están? puedolos ver? Sí, que donde los dejó llegamos, y allí parecen. , s Hay hijos del corazón! hay prendas del alma mía! hay alma por quien estoy sin alma! ay pedazos de ella! Qué mano ingrata os cortó? hay fruto de mis entrañas! si este Negro os engendró, negra suerte os esperaba, negra dicha, y galardón. Árboles ingertos míos, nunca pude pensar yo, que el mismo fruto que di, lo pudierais dar los dos. Hay fruta divina, y santa, que sin llegar asazón, os desgajáis de la rama, que antes de tiempo os brotó! Quiero cortaros del árbol, que es razón que coma yo tan verde, y aceda fruta, sin gusto, ni sin sabor. Dadme de Job la paciencia, pues me quitáis como a Job la mujer, los Reinos, hijos, o quejareme de vos. Mas Dios, no quiero quejarme que esa mano me los dío, y ella me puede quitar los bienes, pues suyos son. Acompáñame Zaidan en mi jornada, que voy siguiendo a Anacrasis bella, que me la robó un ladrón. A Negro, Cristiano fuerte, que ni en figura del Sol, ni en traje de tu criado puedo derribarte hoy? Mas mira que viene gente, guarda la vida, señor. Si están mis hijos sin ella, de la quiero yo? ira vera Anacrasís, conserve es razón. Sígueme señor, camina Negro se dé aprisión, hir ahora no puede. ues alabado sea Dios, le compañía! del alma mía, le muerte tiranos, atadme las hidalgas manos endirá las palmas (mas. serpo triste, falto de tres al- queréis soltarme, queréis matarme, te puedo serviros? (piros, es de formar montes de sus- slos aires enciendan, osorros os cansen, y os ofen- verle así me alegro, (da. y blasfeme el Negro, ha de ser nuestro esclavo, le amansaremos si esta bra- Juo. RA. TADA
JORNADA TERCERA
Descubrid esa cortina fun esto cadahalso, s con este sacrificio, ol, y a mi abuelo aplaco. Ya está descubierto todo. Este es mi padre, vasallos, por la quietud del Reino licamente le mato. hija soy; pero el Dios Sol, mi abuelo me hu mandado le mate, y soy en esto, la ejecución de su brazo. A este Niño llama Dios, y ofreciéndole holocaustos, dice que no lo es el Sol: mirad que enorme pecado; corta verdugo su cuello. Detén ministro tu brazo, y sepa yo, porque estoy a la muerte condenado. Por qué? yo te lo diré: porque adoras un Dios Santo, verdadero entre los Dioses, que ya los demás son falsos. Él es solo a quien el mundo le ha de ofrecer humos varios, de balsamos, y de aromas, mirras, inciensos, y nardos. Pues si adoro al Dios que dices, y mi Reino le consagro, por qué la muerte me das? Porque llamas al Sol claro Dios, sabiendo que de Dios toma los hermosos rayos con que los mares platea, y con que dora los campos. Yo no llamo Dios al Sol, criatura de Dios le llamo, y lampara, que a sus Aras está ardiendo, y alumbrando: el Dios que quieres que adore, adoro, y gran Rey le llamo de los Reyes, y del mundo. Eso dices? degolladlo Pues a quién quieres que a A Jesucristo. A ese amo, a él solo llamo Dios, que los demás son engaño A quién adoras? ACristo, Dios Santo, y de tiernos Y no al Sol adore? o. años. omed No es Dios el Sol, Dios es este Niño Sacro. Pues si a Jesucristo adoras, perdóname padre amado: Hola, quitadle la venda, para que le dé mis brazos. Padre si Cristiano eres, pisa mis soberbios labios, y mi ingratitud perdona, que me pesa de tu llanto. Dime, si me dabas muerte, porque el verdadero lauro le ofrecía a Jesucristo? como ya le alabas tanto? Porque conozco que es Dios, solo por este milagro, perdón de mis hierros pido, y de mis engaños salgo. Que pues él rije la lengua, es Dios Soberano, y Santo. Oh Niño hermoso, y Divino, ya os bendigo, ya os alabo, como a Dios que rije, y mueve los pensamientos humanos. Yo salí solo a ofenderos, y aquí en vuestro favor hablo, y Dios le llamaba a Apolo, y ya Demonio le llamo. Indios a quién adoráis? Iro! ACristo. . Milagro ra- o Dios que en bárbara gente pones razón! Luego vamos con él por nuestra Ciudad, con bailes, fiestas, y cantos, viva Jesús. Butifar con un victorioso campo, los términos de Saba pisa, y sus Negros soldados talan la tierra. Oh cobardel a castigarle salga Ese Negro me engañó; el Reino puse en sus manos) y el honor del Rey de Arabia Yo le volveré a su estado que se lo debo a Melchor, porque sol su feudatario, salgan luego mis pendones por los aires tremolando, de verme enojado, y fieros O tocad a marchar Cristiano! sol Que bien me sueña ese nombitar ACristo amigos llevan po por nuestro amparo, mirad su si llevamos mal amparo? decid todos, viva Cristo, qu Viva Cristo. y si Y los contrarios mueran, qu mueran, y los Dioses falsos. qu Y mueran los Dioses falso, I Aquí mi Cristo os alabesta y sin Reino, y sin honor de conoceros acabo, porque os conozco mejor P después que suivuestro esclavsar Lo que os debo os restituyo, esclavo, y quien sois arguyo, y a cualquiera que me ve, no solo le digo; que esclavo soy, pero cuyo. Bien parece en la cocina Jesús un Rey de carbón; mas aunque es la ofrenda indiga enceded mi corazón con vuestra lumbre divina. Vuestra mano me quitó Reino, y mujer, pero yo con aquesto me consuelos mas que me negáis el cielo, somo lo diré yo. ulse ser el Rey Mayor los Reyes, pero Cristo endo que me está mejor, e hace esclavo, porque havisto, le es de esclavo mi color; uego que me compró; mo a esclavo me trató, o que gusto de sello, go alegre todo aquello, e cuyo soy me mandó. es si el que tiene poder pre lo que el Sol abrasa, pobre vino a nacer; r qué un Negro de esta casa. esclavo no vendráa ser? Reino le restituyo e le usurpé, suyo es ya, endo Negro concluyo, e ninguno me verá, e no diga que soy suyo. , . S (da La Ciudad, gran señor, arrepentí. de verte así desposeído. No hay Grande, por ti no dé la vida, veblo todo tengo conducido, a acabar el fiero fratricida, esonando el militar ruido, arsis que le honró, tiene deseo cabar este bárbaro Androjeo razados también por los recelos os Grandes están por el Palacio. Juera este vil, sen le cause celos. Aquesto de hacer con más espacio. a desde la sortija de los cielos vertiendo el celestial topacio s de luz, y si su luz encubre, odremos matar a quien descu muera Rey, Androjeo. Yo quisiera prenderle, sin llegar a darle muerte, porque es mi hermano en fin. Pues si lo fuera, no te tratara Rey de aquesta suerte. La ambición de reinar vence, y altera al más leal, al corazón más fuerte. Con un tirano. tal piedad no he visto. Esta piedad hallé en los ples de Cristo. Muera luego Androjeo. Si por dicha alguno nos ha oído Yo os he oído. Hay tan grande desgracia. Hay tal desdicha. Matadle, muera el Negro. Nunca ha sido bueno el hablar. Rey Baltasas tu dicha, si este aquí muere, no se haurá perdido. Que tú eres Baltasar Rey de esta tierra? Desposeyome una tirana guerra. Dame esos brazos amigo, y aquí en ocasión igual, sé testigo de mi mal, pues soy de tu mal testigo. Verás en mí aunque me alegro de verte sin duda alguna, un hombre a quien la fortuna ha tratado como a un Negro. Verás sirviendo a un señor, vila un Noble, manso a un bravo, y verás a un Rey esclavo, que esto es todo el Rey Melchor. Melchor parece imposible que estemos así los dos. Rey Baltasar para Dios todo es fácil, y posible; todo tiembla a su gobierno en la humana potestad: jamás hubo eternidad, que Dios solo es Rey eterno. Pues cómo has venido aquí? a ser esclavo Melchor, si te conocí señor, como también yo lo fui. Cuando di vuelta en Arabia, hallé un tirano criado con mi Reino levantado, y en más me afrenta, y agravia. Que a mi mujer desterró, porque honrada resistia a su tirana porfía, y dos hijos me ahorcó. He venido a ser esclavo de tu hermano, que vendido de unos ladrones he sido. Mil veces a Dios alabo, también el Reino me quita aqueste hermano tirano, que negando ser mi hermano, la muerte me solicita. Mas yo piénsole cobrar dentro de muy poco plazo, que por eso me disfrazo, que ya la voz popular es en mi favor, y ayuda, y trata que en corto espacio, en las salas de Palacio lo mejor del Reino acuda. Armados, y de tal suerte vienen ya determinados, que en no dando mis Estados, prometen darle la muerte, Y con aqueste vestido de mí mismo soy espía, esperando aqueste día. Mucho es no ser conocido, o quien pudiera ayudarte en negoció tan de verás, porque alcances como esperas, segunda vez coronarte. Yo tendré la posesión de mi Reino, que Androjeo tiene ocupado el deseo en una loca afición. Una Persiana lozana le trae fuera de sí. Pensará, ay triste de mí! que es Anacrasis Persiana. Así se nombra, señor. No hables más, muerte me has dado; pero si hubieras callado me dieras muerte mayor. Paciencia hasta aquí he tenido, ya no la puedo tener, que en llegando a la mujer, es impaciente el marido. Cristo, como si sois Dios, Reino, y honra me quitáis? Como me desamparáis, cuando me amparo de vos? Cuando al Sol obedecía Niño, de todos triunfaba, Reinos; y quietud gozaba, honor, y mujer tenía. Como con vos tantos duelos y tantos males he visto? celos me hacen dudar Crist que son herejes los celos. Siempre os conocí por Dios, aunque en desdichas anduve y a penas Dios celos tuve, cuando puse duda en vos. Por Dios os confieso aquí, que otra cosa es desvarío, Jesús mío, amparo mío, Dios mío, acordaos de mí. Baste ya vuestro rigor, Cristo mío, Dios amado, si el Reino me habéis quitado, no me quitéis el honor? Repórtate, que hoy tendrás Reino, y mujer sin deshonra. Si no se pierde mi honra Baltasar, no quiero más; pero si quieres vengarte, cómo estás con tanto espacio? Ya tengo gente en Palacio, que está Tarsis de mi parte. Vete; que viene tu hermano. Voy a apercibir la gente, porque muera de repente este bárbaro tirano. También Anacrasis viene, si estará de mi olvidada? ay prenda del alma amada, si ya ofendido me tiene, yo quiero disimular parriendo, que quiero ver, si es Anacrasis mujer; y si lo es, la he de acabar. Eres de bronce formada, uerte contra tiempo, y muerte? No hay cosa que sea tan fuerte, como una mujer honrada. Pues pretendo yo tu afrenta? Luego el honor no le quita, un Reya quién solicita? No, que corre por su cuenta u deshonra, si deshonra a puede el mundo llamar; porque no puede afrentar un Rey, si él a todos honra. Bien pudiera hacerte fuerza, hacerlo no fuera injusto, sero no se tiene el gusto, cuando se toma por fuerza. Mira, si me das más muertes, más tormentos, y más penas, que tuviere el mar arenas, no podrás hacerme fuerza? Y así desde ahora falso, V imagina, traza, inventa géneros de sinrazones, y de crueldades diversas. Que he de ser honrada siempre, aunque penes, aunque mueras, y aunque me adores, que soy honrada, y Persiana. Persía con sus plumas, y sus galas, con sus arcos, con sus flechas, no te podrán defender de mi bárbara inclemencia. Yo haré, que el Negro más vil de mi Reino, y de mi tierra te afrente, que quiero ver, quien te libra de su afrenta. Ya estoy corrido de amarte, y así vil; para que veas, lo que puede un desamor, quiero que este Negro sea, siendo tu Persiana Noble, el que te rinda; y te venza. Negro si de esta tirana, haciendo burla me vengas, yo te daré libertad, si la libertad deseas: pero si no has de morir. Señor, con ella me deja, que yo haré tu voluntad. Si me vengas de esta fiera, mi Reino es tuyo. A mujer, tan honrada como honesta, quiero provar tu virtud, aunque en el honor las pruebas son dañosas: esos brazos me da mujer. Si a ellos llegas, en ellos verás la muerte. Pues tomarelos por fuerza. Negro; si eres del Arabia, a tu señora respeta, que soy Anacrasís yo, y aunque Blanca soy tu Reina. No permita tu rigor, que por un tirano ofenda d al más honrado marido, que en el mundo se celebra. Ay bella Anacrasis mía, D virtuosa, honesta; y bella, Melchor soy, que por mi Cristo me veo en tantas miserias. Ay esposo de mi alma el pecho a mis brazos llega. Ya estoy vengado de ti, ahora estarás contenta. Y tanto, que en estos brazos toda mi vida estuviera, porque estos me dan honor, y esos tirano me afrentan. Sí, que estos son más honrados que los tuyos; qué te alteras? yo lo digo. ñ Vil esclavo, no hay quién le de muerte fiera? no, que es la escona en mis manos montante que al cielo llega. Ha de mi Guarda. , i in Tu Guarda ya te desampara, y deja, porque ya ha llegado el día traidor de tu residencia. Baltasar soy. Yo. Melchor, y esta mi Anácrasis bella. Y ̱. Muerto soy. A ingrato hermano, dime, la lealtadles esta? dadle la muerte al momento. Usa hermano de clemencia conmigo. Pues salte ingrato desterrado de mis tierras. Viva el gran Rey Baltasar. Todo el pueblo a verté llega, ven gran señor, que los Grandes, y la púrpura te esperan. Vamos alegres Melchor, que pues nuestro Dios nos venga, el tirano Butifar también su castigo espera: el campo marche mañana a la Arabia. Señor entra, que todo el Reino te aguarda. Decid en voces diversas, viva Cristo. . Viva Cristo. Y los falsos Dioses mueran. Y los falsos Dioses mueran. Aqueste campo es del enemigo, acometede Capitanes fuertes; que la causa defiendo de un amigo, ventura grande espero envuestras suertes. Préndale quien pudiere, que el castigo de su traición, serán diversas muertes, y el que pudiere traigámele vivo, verá que alegremente le recibo. Melchor mi amigo es, y a Melchor debo restituir en su Real asiento; fiado solo en vuestros brazos pruebo, a castigar el loco atrevimiento de Butifar. Aqueste intento llevo, acometed que la tardanza siento; porque cuando Melchor al Reino venga, ganada su Corona, y cetro tenga. Con Baltasar me dicen que ha partido, con un famoso campo de su tierra, que también Baltasar le ha socorrido, tengamos acabada nuestra guerra. El campo está ya todo repartido. Pues toca al arma amigos, guerra guerra. Viva Melchor; y muera su enemigo. or vos pelea vuestro amigo. Adónde me esconderé de este bárbaro furor que me persigue, que haré? a quién pediré favor? o quien hay que me le dé. O Sol, este pago das a quien te sigue, reniego de ti, y del cielo en que estás, de enojo, y rabia estoy ciego. Butifar, dónde estarás? Posible es que no le hallemos por todo el campo. Sin duda murió, su muerte lloremos. Aquí mi suerte me ayuda, pues hallo los dos extremos, de lealtad, y de valor. Lenarín, y Abdenacar, venís a darme favor? abrazad a Butifar. Qué nos persigues traidor? siendo Melchor, dices que eres Butifar; piensas que estamos ciegos? Lenarín. . Qué quieres? Butifar soy. No te damos por tus locos pareceres aquí la muerte traidor, por ver que del Rey Gaspar, va Butifar vencedor. Mirad que soy Butifar. Burifar, siendo Melchor, a cólera me provoco. Falsos, no me conocéis? Dale, mátale. Y es poco. A vuestro Rey muerto habéis? No queremos Rey tan loco. A mundo, siempre has tenido este trato, siempre has dado tal pago al que te ha seguido: conoces al levantado, desconoces al caído. Nadle se puede fiar de tu firmeza, pues Dios te dio forma circular de rueda. Juntos los dos los habemos de buscar: Butifar, y Lenarín son los dos más principales. Hoy mi ambición tiene fin, y mis bienes; y mis males, corta el tiempo en mi jardín: hoy muere al fin Burifar. Butifar dijo. Ay de mí! Es él? Sí, no hay que dudar, herido está Pues ansí ha de ir ante el Rey Gaspar, porque lo que ha prometido nos lo dé. Fieros volvéis? Quién te hirio? El cielo me ha herido: dónde llevarme queréis? Delante el que has ofendido. Delante del Rey Melchor? Delante de él. Haga estrago en mi vida, y en mi honor. Vaya el traidor. Este pago da el mundo siempre a un traidor. , . (po Parece Baltasar, que el traidor can del falso Butifar, está mezclado con el de otro contrario que le ofende En el ruido de sonoras trompas, y en el elamor, y grita de lagente, encontrados están sin duda ejércitos, mas no reparas en el estandarte que lleva, a nuestro ver la mejor gente, pues parece en las armas, y en la insignia del Rey Gaspar. Sin falta es aqueso, que nuevas he tenido, de que sabe la rebelión de aqueste, y mi destierro, y quérrame vengar por ser amigo, que como tiene sus confines cerca, aurá puesto su gente, y su persona en ventura, con celo de la mía. Él es sin duda, acometamos todos, y vierta la sangre de este aleve. Acometamos. A soldados, arma. Al arma toquen, viva la lealtad del fiel amigo. Viva. Pues su poder habéis visto, mejor diréis viva Cristo el Mayor Rey de los Reyes: él me ha vuelto honor, y Estado, que me quitó por mostrar, que él puede dar, y quitar, el bien del mundo es prestado. Y a vos Gaspar valeroso, confieso que os debo el ser. Sois mi amigo, y he de hacer lo que debo. Rey famoso, dadme las Reales manos, llenas de tanto valor. Todo lo debo a Melchor después que somos Cristianos. Perdona Anacrasis bella la guerra injusta que os di. Perdonadme vos a mí, que causé vuestra quererla. Los dos hijos que perdí, ya Zaidan siento no más. Si estos Rey llorando estás, vivos los tienes aquí: que con ellos escondido he estado, desde aquel día que te dejé. Mi alegría cabalmente se ha cumplido. Pues Zaidan no me dijiste, que estaban ahorcados? No, que jamás te he visto yo. En un árbol no los viste? No señor, que es testimonio, aquestos tus hijos son. Sin duda que fue ilusión, mi Anácrasis del demonio. Ya las Arabias te llaman Rey, y a Butifar persiguen, ya todos cuantos le siguen, les avergüenzan, y infaman. Y pues milagrosamente, por Cristo habemos vencido tanta gente, aufendo sido pobre, y poca nuestra gente. Los tres nos confederemos, y a Cristo estatuas hagamos, que pues por Cristo Reinamos, es bien que feudo le demos. Y el que no siguiere a Cristo, y adorare otro Dios vano, muera en tormento inhumano. Su poder habemos visto entre tantas disensiones. Cuando olvidados estamos, para que le conozcamos, nos da Dios persecuciones. Pues ya le tienes aquí, Rey castigo a tu enemigo. Dime, que mayor castigo soldado, que verme a mí? Porqué has sido desleal? por qué con fiero desdén, naciéndote tanto bien, me has causado tanto mal? No estés en tierra postrado, levántate a disculparte, mas no podrás levantarte, porque ya te has levantado, Cualquiera pena merezco. Este traidor me has de dar. Manda que le hagan curar, que yo Reina te le ofrezco. Hoy con vida, y honra acabo, Pues por su vil proceder. esclavo veniste a ser, él ha de morir esclavo, Y yo invicta ambi lo soy ta Ya, a mi padre Ella es gran Rey la que gana, solo falta, pues estamos los tres juntos, que mandemos a la gente que traemos, que al nuevo Dios que adoramos adoren. Yo no resisto tu consejo, antes lo apruebo. Decid al campo que luego adoren todos a Cristo. A Cristo adorad soldados, que los Reyes lo decretan, todos Melchor se inquietan, y vienen alborotados. Si no nos dicen quier es, nadie a Jesucristo adore: viva el Dios Sol, viva, viva. Quién ha causado estas voces? Los escuadrones, no quiere seguir Dios que no conocen, que no saben quien es Cristo. Cristo es Autor de los hombres, del Sol, Estrellas, y Luna, y de esas esferas once, y es Mayor Rey de los Reyes, y es Señor de los señores. Adoraldle. Si no muestra su gracia, y virtud, no hay hombre que le adore, Apolo viva, al arma, al arma escuadrones. Cristo. . Señor. Dios Eterno, alumbrad los corazones de estos bárbaros infieles, para que os alaben, y honren. Qué resplandor tan divino! que música tan acorde! Y aquí se acaba Senado, el Mayor Rey de sos Reyes.
