Peribáñez
Labrador acomodado de Ocaña y protagonista de la obra; marido de Casilda, defiende con prudencia y energía su honra hasta matar al comendador y justificar después su acción ante el rey.
Lope de Vega Carpio
Data de publicação do resumo: 18 de junho de 2026
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Citação sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la villa de Ocaña, probablemente a fines del siglo XIV, el recién casado Peribáñez ve amenazada su felicidad cuando el comendador don Fadrique se enamora de Casilda tras ser socorrido en casa de los esposos. Entre Ocaña y Toledo, el comendador intenta conquistar por regalos, engaños y mediadores a la labradora, pero Casilda defiende con firmeza su honra y Peribáñez descubre poco a poco el cerco tendido sobre su matrimonio. Cuando don Fadrique aparta a Peribáñez con un mando militar y entra de noche en su casa, el labrador lo mata para proteger a su esposa; después el rey Enrique III oye el caso en Toledo y legitima su acción en nombre de la justicia y del honor.
La obra se abre en Ocaña, en un ambiente festivo y campesino, con la boda de Peribáñez y Casilda, labradores que se muestran mutuamente un amor sincero, ordenado y basado en la honra conyugal. Durante la celebración irrumpe un novillo, y el comendador don Fadrique, señor de la villa, cae gravemente herido al intentar dominarlo. Es llevado a casa de los recién casados, donde Casilda lo atiende. Al recobrar el sentido, don Fadrique queda profundamente impresionado por la hermosura y el recato de la joven y, aunque reconoce que está casada, empieza a desearla. Desde ese momento su gratitud hacia Peribáñez se mezcla con una pasión desordenada: le hace regalos, le presta reposteros y mulas para un viaje a Toledo y procura ganarse su confianza. Mientras tanto, el matrimonio campesino continúa afirmando su intimidad doméstica y su ideal de vida común, sin advertir al principio toda la gravedad del peligro que se cierne sobre su casa.
La atracción del comendador se convierte en una persecución calculada. Con ayuda de sus criados, especialmente Luján y Leonardo, intenta primero acercarse por medio del interés y luego por medio del engaño. Sigue a Casilda a Toledo durante las fiestas religiosas, manda retratarla a escondidas y procura introducir en su entorno a personas que faciliten el acceso a la mujer, entre ellas Inés, prima de Casilda, a quien los criados intentan seducir para convertirla en intermediaria. Aprovechando una ausencia de Peribáñez, don Fadrique llega de noche a la casa de los labradores, pero Casilda rechaza con firmeza tanto al supuesto segador como al propio comendador cuando este se descubre, reafirmando que prefiere a su marido antes que a cualquier grandeza señorial. Peribáñez, que va advirtiendo indicios del acoso, descubre en Toledo un retrato de su esposa encargado por el comendador y comprende que su honra está amenazada. Sin revelar plenamente sus celos, retira de su casa los reposteros con armas ajenas y empieza a medir con cautela el conflicto entre su condición de vasallo y la defensa de su honor.
Para apartarlo de Ocaña, don Fadrique nombra a Peribáñez capitán de una compañía de labradores que debe marchar hacia Toledo en el contexto de la campaña real contra Granada. El villano acepta el honor, pero percibe la doble intención del comendador y, una vez iniciada la marcha, regresa secretamente de noche a su casa. Allí entra por la vivienda vecina de Antón y se esconde, mientras Inés facilita la entrada del comendador. Cuando don Fadrique intenta forzar a Casilda, Peribáñez sale en su defensa y lo mata, dando también muerte a los cómplices más directamente implicados en la traición. Después huye con su mujer a Toledo y se presenta ante el rey Enrique III para confesar lo sucedido. En una larga defensa, explica que actuó para salvar su honra y la de su esposa frente al abuso de un señor que había traicionado sus deberes. Tras oírle, el rey considera legítima su conducta, le perdona la vida, confirma su dignidad nombrándolo de nuevo capitán y concede a Casilda rentas y vestidos. El desenlace restaura así la justicia regia frente a la violencia señorial y reconoce la nobleza moral del labrador honrado.
Labrador acomodado de Ocaña y protagonista de la obra; marido de Casilda, defiende con prudencia y energía su honra hasta matar al comendador y justificar después su acción ante el rey.
Esposa de Peribáñez; su belleza provoca la pasión del comendador, pero se mantiene siempre fiel, recatada y firme en la defensa de su matrimonio y de su honor.
Señor de Ocaña; tras ser atendido en casa de los protagonistas, se enamora de Casilda y abusa de su posición para intentar apartar a Peribáñez y forzar a la mujer.
Prima de Casilda; su papel es relevante porque los criados del comendador intentan ganarla como mediadora y acaba facilitando, al menos en parte, la intriga amorosa.
Criado del comendador, de gran importancia en la trama; idea regalos, se disfraza de segador, reconoce la casa de Peribáñez y ayuda a preparar la entrada nocturna del señor.
Criado y confidente del comendador; participa en los planes para alcanzar a Casilda y en la maniobra de acercarse a Inés para abrir camino a su amo.
Rey de Castilla; aparece en el desenlace como juez supremo, escucha a Peribáñez y restablece la justicia castigando implícitamente el abuso señorial y premiando la honra defendida.
Labrador vecino y amigo de Peribáñez; ayuda indirectamente en el desenlace al permitirle entrar por su casa para sorprender al comendador.
Villa donde se desarrolla la mayor parte de la acción; en ella tienen lugar la boda, la vida doméstica de los protagonistas, el acoso del comendador y la muerte de este.
Espacio central del conflicto dramático; primero representa la paz matrimonial y después se convierte en el lugar amenazado por la intrusión del poder señorial y de la defensa del honor.
Ciudad de las fiestas religiosas y del poder político; allí viajan los personajes, se intensifica la intriga amorosa y finalmente el rey juzga el caso de Peribáñez.
Lugar desde el que don Fadrique organiza sus regalos, consultas y engaños para acercarse a Casilda y apartar a su marido.
Espacios del trabajo agrícola que enmarcan la condición villana de los protagonistas y sirven también para las conversaciones de segadores y para la vigilancia de la honra doméstica.
Marco vinculado al alcázar, a las Cortes y a la preparación de la guerra de Granada; da relieve histórico al desenlace y a la promoción militar de Peribáñez.
La acción gira sobre la defensa del honor matrimonial de Peribáñez y Casilda frente a la intromisión de un señor poderoso.
El comendador utiliza su autoridad, sus bienes y su posición social para intentar someter a unos vasallos y apropiarse de la mujer del labrador.
Peribáñez y Casilda aparecen unidos por un amor recíproco, cristiano y cotidiano que se confirma en la adversidad.
El desenlace muestra al rey como instancia superior capaz de corregir la violencia de un noble y de reconocer la razón del vasallo agraviado.
La obra insiste en que un labrador puede poseer nobleza moral, sentido del deber y capacidad para defender legítimamente su fama.
La pasión del comendador rompe las obligaciones de gratitud, jerarquía y decoro, y desencadena la tragedia al no aceptar límites éticos.