Las órdenes militares
Las pruebas del segundo Adán
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En una alegoría de alcance sagrado, probablemente situada en un espacio universal y cortesano del Mundo, la Culpa teme la llegada de un soldado divino y el Segundo Adán comparece para pedir como premio una cruz que convierta en honor la antigua afrenta del madero. Ante el Mundo, la Gentilidad y el Hebraísmo, el pretendiente narra sus servicios evangélicos y se abre una información sobre su nobleza y limpieza, en la que intervienen Juan, Moisés, Josué, Job, David, Isaías, la Gracia y la Naturaleza humana. La cruz es primero impuesta como oprobio en la Pasión, pero luego, mediante la defensa de la pureza de María y la proclamación de su Inmaculada Concepción en Roma, la afrenta se trueca en gloria y fundamento de las órdenes militares cristianas.
