María
Joven devota y eje del conflicto sentimental; amada por Eduardo y pretendida también por Carrafa, es expulsada de casa, engañada por el falso Lucidoro y finalmente queda frustrada en su esperanza amorosa.
Manuel Vidal Salvador
Data de publicação do resumo: 18 de junho de 2026
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Citação sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un marco inicialmente doméstico y luego militar, probablemente entre Italia, Alemania y la Hungría del sitio de Buda, María es expulsada de la casa del conde de Marsil cuando el amor desigual de Eduardo por ella provoca sospechas de deshonra y conflicto con Carrafa. Un falso Lucidoro de condición infernal engaña a María y la lleva consigo, mientras Eduardo y Carrafa marchan al ejército imperial del duque de Lorena, donde la campaña contra los turcos se mezcla con cautivas moras, celos amorosos, disfraces y artificios escénicos. Tras emboscadas, incendios, muertes ilustres y el asalto final, Buda cae en poder cristiano; el duque de Lorena perdona a los vencidos y une a Eduardo con Luna, mientras María queda definitivamente apartada y vencida en el terreno afectivo.
La obra abre con una intriga sobrenatural: un personaje infernal, que adopta o prepara la figura de Lucidoro, declara su guerra contra María, joven devota al nombre de la Virgen. Para perderla, aprovecha el amor que Eduardo siente por ella y los celos y recelos que esta situación despierta en la casa del conde de Marsil, padre de Eduardo y de su hermano mayor Carrafa. María, de condición social inferior dentro del hogar, rechaza con prudencia las pretensiones amorosas de Eduardo por la desigualdad entre ambos y por el honor; Carrafa, rústico y ridículo, también pretende casarse con ella, y el enfrentamiento entre los hermanos confirma al padre sus sospechas. Para cortar el escándalo, el conde decide expulsar de casa a María y enviar a sus hijos a la guerra al servicio del emperador y del duque de Lorena. Desesperada por el abandono y sin amparo humano, María se ofrece a quien quiera socorrerla; entonces comparece el falso Lucidoro, que conoce lo sucedido, la seduce con promesas de protección y poder, le exige nueva obediencia e incluso otro nombre, y finalmente la arrastra consigo por los aires, señal de que ha caído bajo un engaño diabólico.
La acción se desplaza luego al escenario bélico de la campaña imperial contra Buda, en Hungría. Allí aparecen el duque de Lorena, generales, nobles y aventureros españoles, entre ellos los duques de Béjar y de Escalona, así como Eduardo y Carrafa, acogidos como hijos del conde de Marsil. El objetivo militar queda claramente fijado: marchar sobre Buda para arrebatársela al poder otomano. Paralelamente, el falso Lucidoro ha conducido a María hasta el entorno enemigo, donde, con disfraces, apariencias mágicas y fingimientos amorosos, intenta apartarla definitivamente de Eduardo y someterla a su voluntad. María, sin embargo, sigue ligada interiormente a su antiguo amor. La obra entrelaza así el sitio de la ciudad con escenas de celos, engaños y magia: Eduardo queda fascinado por la hermosura de una cautiva mora, Zulema o Luna, cuya presencia provoca competencias amorosas entre varios caballeros y aviva los celos del falso Lucidoro. Este organiza espectáculos ilusorios y maniobras para distraer, confundir o vengarse, mientras Carrafa aporta la veta cómica con su necedad, su captura absurda de un espía mudo y sus constantes fanfarronadas. Bajo esa mezcla de aparato bélico y tramoya maravillosa, el conflicto sentimental se complica: María busca a Eduardo, pero cuando logra hablar con él, este la rechaza como amor pasado y solo se ofrece a protegerla honorablemente, lo que deja a la joven humillada y al agente infernal dispuesto a mayor castigo.
En la tercera jornada, durante una noche del asedio, el bajá otomano Serasquier intenta rescatar o recuperar a Luna mediante un ataque por sorpresa contra el campamento cristiano; en medio del tumulto, fuego y combate, Eduardo consigue retenerla y frustrar la maniobra. Poco después, la guerra se recrudece: mientras se preparan embajadas y reconocimientos, Carrafa es engañado para llevar al bajá una carta y sufre allí una humillación grotesca. Más grave es la muerte de los duques de Béjar y de Escalona, caídos en una emboscada turca; su pérdida enardece a todo el ejército y precipita el asalto general. El duque de Lorena ordena avanzar, la artillería abre brecha y las tropas imperiales entran finalmente en Buda, que se rinde. En el desenlace, el duque se muestra magnánimo con los vencidos y restituye el orden entre los personajes: concede la vida al bajá y a los suyos y, de manera decisiva, entrega a Luna a Eduardo como esposa. Esta resolución deja al descubierto la derrota de las expectativas de María, que reconoce con amargura que persisten los “inconvenientes” que impedían su unión con él. El falso Lucidoro, lograda la ruina sentimental de la joven, se dispone a retirarse con ella, de modo que el final combina triunfo militar cristiano, clemencia política y fracaso amoroso de la protagonista en el plano privado.
Joven devota y eje del conflicto sentimental; amada por Eduardo y pretendida también por Carrafa, es expulsada de casa, engañada por el falso Lucidoro y finalmente queda frustrada en su esperanza amorosa.
Hijo segundo del conde de Marsil y enamorado de María al comienzo; marcha a la guerra con el duque de Lorena, participa activamente en el sitio de Buda y termina unido a Luna.
Nombre bajo el que actúa una figura infernal o diabólica; maquina la perdición de María, adopta disfraces, mueve engaños y prodigios y orienta la acción hacia el fracaso de la protagonista.
Hermano mayor de Eduardo, personaje cómico y rústico; rival amoroso de su hermano por María, soldado fanfarrón en la campaña y protagonista de varias escenas burlescas.
Jefe supremo de las fuerzas cristianas en la empresa de Buda; dirige el asedio, estimula a los soldados, ordena el asalto final y resuelve con clemencia el desenlace político y personal.
Padre de Eduardo y Carrafa; al sospechar el peligro para el honor de su casa, expulsa a María y envía a sus hijos al ejército.
Hermosa cautiva mora, llamada también Zulema en parte del texto conservado; su presencia despierta nuevas pasiones en el campamento y acaba siendo entregada por el duque a Eduardo como esposa.
Bajá otomano vinculado a Luna; intenta recuperarla mediante engaño y ataque nocturno, participa en la defensa de Buda y termina rindiéndose al duque de Lorena.
Noble español que se incorpora a la campaña imperial; su muerte en una emboscada turca contribuye a encender la venganza y el asalto final.
Otro noble español destacado en el ejército cristiano; combate junto a Béjar y muere también en la acción previa al asalto decisivo.
Ciudad húngara sitiada y objetivo central de la acción militar; su conquista estructura la segunda mitad de la obra y culmina en el desenlace.
Espacio principal de la guerra, donde se preparan ataques, embajadas, espectáculos, rivalidades amorosas y episodios cómicos durante el asedio.
Ámbito doméstico inicial donde nace el conflicto de honor y desigualdad entre María, Eduardo y Carrafa, y desde donde se desencadena la expulsión de la joven.
Lugar de recreo y cautiverio de Luna, donde se desarrollan escenas de cortejo, celos y magia en relación con la cautiva mora.
Espacios nocturnos y de peligro inmediato, asociados a incendios, incursiones, secuestros y confusiones entre cristianos y turcos.
Ámbitos escénicos creados por el falso Lucidoro para engañar a María y a otros personajes; cumplen una función decisiva en la dimensión sobrenatural de la trama.
La obra presenta la campaña imperial y la toma de Buda como una empresa militar y religiosa, dirigida contra el dominio otomano y culminada con la victoria del duque de Lorena.
La relación entre María y Eduardo nace marcada por la diferencia social, el honor y las circunstancias familiares, y acaba sin cumplimiento para la protagonista.
El falso Lucidoro manipula la acción mediante disfraces, ilusiones y promesas engañosas, convirtiendo la apariencia en instrumento de perdición.
El conde de Marsil actúa para evitar el escándalo en su casa, y sus decisiones determinan el destino de María y de sus hijos.
Los personajes aman, sospechan, rivalizan y cambian de objeto amoroso, especialmente en el paso del amor de Eduardo por María a su unión final con Luna.
Tras la conquista, el duque de Lorena no solo triunfa por las armas, sino que también se define por el perdón concedido a los vencidos.
Carrafa introduce una línea burlesca basada en la ignorancia, la jactancia y el contraste entre valor militar y necedad práctica.