Diego Hurtado de Mendoza
Protagonista masculino de la comedia; defiende el honor de su hermana, huye tras matar a don Pedro, atraviesa numerosos enredos amorosos y familiares y acaba reconocido como hijo de don Luis.
Tirso de Molina
Data de publicação do resumo: 18 de junho de 2026
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Citação sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la León nocturna de la primera jornada, Diego Hurtado de Mendoza mata al agresor de su hermana Ana al defender su honor y ambos quedan separados durante la huida, mientras un anciano gobernador que luego se revelará como su padre se lleva a la joven hacia Asturias. En una casa serrana de los montes entre León y Oviedo, el refugio de Diego y Ana se complica con enamoramientos cruzados, disfraces y errores causados por la contraseña «habladme en entrando», que provoca nuevas separaciones y confusiones de identidad. La acción culmina en Oviedo, donde desafíos, reconocimientos y revelaciones familiares permiten descubrir al padre ausente, reconciliar a los adversarios y resolver el honor mediante varios matrimonios.
La obra comienza en León, de noche, ante la casa de doña Ana Hurtado de Mendoza. Don Pedro, acompañado de su criado Juancho y de otros hombres, intenta forzar la voluntad de la dama con músicas, amenazas y finalmente con una escala, aprovechando la ausencia de su hermano. Ana rechaza con firmeza tanto sus promesas como su violencia y recuerda la enemistad antigua entre ambas casas. Cuando la agresión está a punto de consumarse, aparece un caballero desconocido que reprende a los atacantes por buscar venganza contra una mujer; en la pelea se da a conocer como Diego Hurtado de Mendoza, hermano de Ana, recién llegado a León. Don Pedro muere en el enfrentamiento y Diego, perseguido por la justicia y por los deudos del muerto, huye con su hermana. En el camino encuentran a un anciano noble que viaja hacia Oviedo para tomar posesión como gobernador; sin saber todavía que es su padre ausente, Diego le confía a Ana para que la proteja y la lleve a un monasterio o la ampare como hija suya. El anciano, don Luis Hurtado de Mendoza, acepta y aparta a Ana de León mientras Diego continúa su fuga por los montes.
La acción se desplaza después a una sierra asturiana habitada por labradores nobles. Allí Diego, agotado, recibe ayuda de Toribia, serrana aguda y resuelta, y de su familia, entre ellos Sancho Díaz y Lucía. Poco después llegan también Ana y don Luis a la misma casa, sin que al principio todos conozcan la verdadera identidad de los demás. En ese ámbito rural se cruzan varios deseos amorosos y se multiplican los equívocos: Toribia se enamora de Diego, Sancho se inclina por Ana y don Luis, ignorando aún por completo la situación y dejándose llevar por una pasión impropia, intenta llevarse consigo a la joven que protege. Diego y Ana, al reencontrarse, deciden huir juntos esa misma noche usando como contraseña la frase «habladme en entrando», pero el plan fracasa por una serie de errores cómicos y graves: Toribia roba los vestidos de Ana para disfrazarse y aprovechar la ocasión, don Luis recoge por equivocación a su propia hija cuando cree favorecer otro propósito, y al mismo tiempo Diego, engañado por la señal convenida, se encuentra con Toribia en lugar de con Ana. Al descubrirse los cambios, Ana queda otra vez en poder de su padre sin saberlo plenamente, mientras Diego parte tras ella y Sancho sale por su hermana, con lo que la trama queda enredada por dobles búsquedas y falsas identidades.
En la tercera jornada los personajes confluyen en Oviedo y sus alrededores. Toribia, vestida de hombre, sigue a Diego y lo salva cuando éste, llevado por la desesperación y el agravio, está a punto de cometer una nueva violencia o de caer preso; Juancho sirve de enlace entre varios bandos, y don Luis, ya instalado como gobernador, recibe un desafío de Diego, que lo acusa de haber faltado a la nobleza por llevarse a Ana. Antes de que el hijo conozca la verdad, ambos llegan a enfrentarse, pero la intervención de la justicia y de los serranos complica la situación. En paralelo, Diego se bate con don Alonso de Bustos, pariente del muerto don Pedro; sin embargo, el combate termina de manera inesperada cuando don Alonso reconoce la generosidad de Diego, lo perdona y se hace su amigo. Ya en un espacio cerrado de Oviedo, don Alonso fuerza una aclaración general y exige a Diego que dé la mano a Ana, momento en que don Luis revela por fin que él es su padre. Ese descubrimiento despeja el principal impedimento, restituye el honor familiar y permite ordenar las uniones finales: Diego y Toribia se casan, Ana queda prometida con Sancho Díaz, don Alonso recibe como esposa a una prima de la familia cuyo nombre no se precisa en el pasaje conservado, y Juancho acepta casarse con Lucía. La comedia concluye así con reconocimiento paterno, reconciliación entre linajes, promesa de perdón real y restauración del honor por vía matrimonial.
Protagonista masculino de la comedia; defiende el honor de su hermana, huye tras matar a don Pedro, atraviesa numerosos enredos amorosos y familiares y acaba reconocido como hijo de don Luis.
Hermana de Diego y núcleo del conflicto inicial; resiste el asalto de don Pedro, es separada de su hermano durante la fuga y su identidad y custodia originan gran parte de los equívocos posteriores.
Padre de Diego y Ana, ausente durante veinte años y presentado al principio como gobernador camino de Oviedo; protege a Ana sin revelar quién es y sólo al final manifiesta su verdadera identidad.
Serrana noble y decidida que socorre a Diego en la sierra, se enamora de él, se disfraza y participa activamente en los equívocos y en su rescate, hasta casarse con él al final.
Pariente cercano de don Pedro y adversario de Diego por deber de sangre; su enfrentamiento con el protagonista desemboca en perdón, amistad y mediación decisiva para la solución final.
Hermano de Toribia y serrano principal de la casa que acoge a los fugitivos; se enamora de Ana, auxilia a Diego y termina unido con ella en el desenlace.
Criado de Diego y figura cómica constante; acompaña a su amo en la fuga, interviene en los planes nocturnos, transmite mensajes y participa en la resolución final con su matrimonio con Lucía.
Galán violento de la primera jornada y antagonista inicial; pretende forzar a Ana por amor, agravio y enemistad heredada, y muere a manos de Diego.
Serrana de la casa de los Díaz que participa en las escenas cómicas y en los disfraces, colabora con Toribia y concluye emparejada con Juancho.
Ciudad de origen de los Hurtado de Mendoza y escenario de la agresión inicial contra Ana, de la muerte de don Pedro y del arranque de la huida de los protagonistas.
Espacio doméstico sitiado durante la noche por don Pedro; allí se plantea con claridad el conflicto de honor que desencadena toda la acción.
Territorio de fuga, persecución y encuentro donde Diego se extravía, halla socorro entre serranos y se producen varias separaciones y reencuentros.
Refugio rural de Toribia, Sancho y Lucía; funciona como centro de hospitalidad y también de enredo amoroso, disfraces y confusiones nocturnas.
Ciudad a la que se dirige don Luis para ejercer el gobierno y donde terminan confluyendo los personajes, se aclaran las identidades y se ordena el desenlace.
Espacios abiertos de desafío y persecución donde Diego cita a don Luis, se producen choques con la justicia y se desarrollan los combates previos a la resolución.
La defensa de la honra de Ana y del linaje Hurtado de Mendoza pone en marcha la acción y condiciona las decisiones de Diego, de su padre y de sus adversarios.
La larga ausencia de don Luis, el desconocimiento entre padre e hijos y los errores sobre quién es cada personaje sostienen buena parte de la intriga hasta la revelación final.
Los afectos de Diego, Ana, Toribia, Sancho y otros personajes se cruzan continuamente, a veces de manera legítima y otras de forma impropia o violenta, provocando celos y equívocos.
Duelo, persecución y enemistades de sangre recorren la obra, pero el desenlace privilegia la reconciliación entre contrarios y el perdón honorable.
Los cambios de traje, la contraseña nocturna y las falsas identificaciones generan escenas cómicas y alteran decisivamente el curso de la trama.
La comedia pasa de la ciudad noble de León al ámbito montañés asturiano, donde la rusticidad cómica convive con una fuerte conciencia de nobleza y honor.