Cristo
Rey que instituye la nueva moneda sacramental con su cuerpo y ordena los oficios de su casa.
Desconocido
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Citação sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Cristo ordena acuñar una moneda de su propio cuerpo y distribuye oficios alegóricos entre Iglesia, Sacerdocio, Bautismo y Concilio. La Ley Vieja aparece como bobo que protesta por la pérdida de valor de su dinero, pero acepta la enseñanza de la Iglesia y solicita incorporarse. Un Luterano es excluido como falsificador de la doctrina. El bobo se dispone a recibir bautismo y confesión, y la farsa termina con un canto sacramental.
En la Farsa sacramental de la moneda, Cristo aparece como rey de un reino perjudicado por la entrada de moneda falsa. Para sustituirla convoca a sus oficiales y dispone una moneda nueva cuyo metal será su propio cuerpo. La Iglesia recibe el oficio de tesorera; el Sacerdocio, el de acuñador; el Bautismo, el de fundidor de la moneda vieja, y el Concilio, el de ensayador que comprueba su ley. La fabricación monetaria representa así la administración del Sacramento y la conservación de la doctrina.
Cristo exige confesión, contrición y limpieza a quienes hayan de usar su moneda. Tras su retirada, la Iglesia pregona los privilegios espirituales de los nuevos monederos. Entra entonces la Ley Vieja, representada por un bobo que protesta porque sus antiguas monedas ya no sirven para comprar comida. La Iglesia le explica la nueva casa de moneda y sus oficios, identificando la moneda divina con el Sacramento. Convencido, el bobo pide ser recibido como oficial y abandonar sus chanfrones.
La Justicia trae preso a un Luterano acusado de introducir moneda falsa. El Concilio examina su doctrina y lo declara falsificador, mientras la Iglesia lo excluye de la comunidad y lo condena al fuego eterno. El bobo acompaña la expulsión con burlas y amenazas. Después renueva su petición de ingreso. La Iglesia lo llama a recibir bautismo y confesión para quedar incorporado a la nueva casa y alimentarse del Sacramento. Ambos se encaminan a cumplirlo, y una canción celebra la presencia divina en la hostia.
Rey que instituye la nueva moneda sacramental con su cuerpo y ordena los oficios de su casa.
Tesorera que explica el nuevo régimen espiritual, acoge al bobo y excluye al Luterano.
Personificación cómica de la ley superada, que acepta la nueva doctrina y pide bautismo y confesión.
Acuñador que representa el poder de consagrar.
Fundidor que destruye la moneda antigua e introduce a las criaturas en la gracia.
Ensayador que juzga la autenticidad de la doctrina.
La primera conduce al preso; el segundo encarna la doctrina que la obra declara falsa y condena.
Espacio alegórico de institución y administración del Sacramento, sin localización geográfica.
Lugares de intercambio mencionados por el bobo para explicar que su moneda carece ya de valor, sin escenas independientes.
El cuerpo de Cristo se figura como metal de valor verdadero para la redención.
Los oficios monetarios explican las funciones de la Iglesia, el sacerdocio, el bautismo y el concilio.
La falsificación monetaria representa la desviación doctrinal y sustenta una condena explícita.
El bobo abandona la moneda antigua y solicita la preparación sacramental.