Alejandro
Magistrado del imperio de Citia y principal galán de la obra; ama a Margarita, sufre su desdén y finalmente logra su amor gracias al auxilio de sus amigos.
Agustín Moreto y Cavana
Data de publicação do resumo: 18 de junho de 2026
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Citação sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la corte de Creta, durante unas negociaciones de paz con Citia, Alejandro ama a la princesa Margarita, a quien salvó de un jabalí, pero ella rechaza su amor pese a reconocer su mérito. Cuando Alejandro es ridiculizado por presentar como riqueza a sus dos amigos, Tebandro reanuda la guerra y Luciano, desde palacio, provoca los celos de Margarita fingiendo que Alejandro ama a Matilde. Tras la victoria militar de Tebandro y la confesión amorosa de Margarita, Alejandro se venga sólo haciéndose buscar y querer, devuelve la corona de Creta y la comedia concluye con varias bodas que exaltan la amistad, el amor y el honor.
La acción se abre en la corte de Creta, donde Alejandro, magistrado del imperio de Citia, llega para negociar la paz entre ambos reinos y participar en la elección matrimonial de la princesa Margarita. Lo acompañan sus dos amigos íntimos, el sabio Luciano y el capitán Tebandro, célebres por su fidelidad mutua, además del gracioso Moclín. Alejandro cuenta cómo, al llegar a Creta, vio a Margarita en un parque y la salvó del ataque de un jabalí, hazaña que le abrió las puertas del palacio y le permitió proponer al rey que la paz entre ambos estados se sellase con su matrimonio. Sin embargo, aunque el rey acepta que pueda cortejarla, Margarita se muestra inexplicablemente fría: reconoce sus méritos, pero confiesa que la constancia amorosa de Alejandro la cansa precisamente porque él se declara por entero suyo y no deja lugar al deseo. Mientras Alejandro sufre por este desdén y por la competencia de otros príncipes, Luciano y Tebandro se comprometen a emplear respectivamente el ingenio y las armas para ayudarle a conquistarla.
Cuando llega el momento de que los pretendientes expongan sus méritos, Alejandro, aconsejado por sus amigos, presenta como mayor riqueza el poseer dos amigos verdaderos; esa proposición provoca burla y hace que el rey excluya su candidatura en favor de otros nobles. Margarita aprovecha entonces para apartarlo con mayor dureza, y Alejandro, desesperado, piensa marcharse; pero Tebandro, ofendido por el desprecio hecho a la amistad, decide reanudar la guerra contra Creta, mientras Luciano diseña una estrategia más sutil dentro del palacio. Ya en la segunda jornada, Luciano consigue despertar los celos de Margarita haciendo creer que Alejandro nunca la amó de veras, sino que fingió su galanteo para librarse de ella y poder cortejar a su prima Matilde, a quien dedica retratos y alabanzas. La princesa, herida en su orgullo, empieza a mirar a Alejandro de otro modo. La fingida inclinación de Alejandro hacia Matilde, dirigida y corregida por Moclín y Luciano, aumenta su turbación hasta que Margarita, celosa, le prohíbe entrar en palacio. Poco después, una sospecha política complica la situación: al saber que Tebandro ha invadido Creta, el rey cree probable que Alejandro haya alentado la ruptura de las treguas y, a instancias de Luciano y con vacilaciones de la propia Margarita, lo manda prender en una torre.
En la tercera jornada, la guerra cambia por completo el equilibrio de fuerzas. Tebandro derrota a los demás príncipes y avanza victorioso, trayendo al propio rey de Creta casi a su merced. Antes de que se confirme el desenlace militar, el rey y Margarita, temerosos, procuran reparar el agravio hecho a Alejandro; la princesa lo hace llamar, le devuelve la libertad y, con lenguaje todavía orgulloso, le anima a perseverar en su amor. Alejandro, siguiendo la traza de Luciano, mantiene su fingido desvío y declara que ahora ama a Matilde, lo que obliga a Margarita a reconocer en soledad y después ante su prima que sólo al sentirse olvidada ha descubierto que ama verdaderamente a Alejandro. Matilde, leal, renuncia a cualquier posibilidad y dispone las cosas para favorecer a los amantes. Finalmente, Tebandro llega a palacio y entrega a Alejandro la victoria y la corona de Creta como cumplimiento de su promesa amistosa. Entonces Margarita, vencido el decoro, confiesa abiertamente su amor. Alejandro consuma su venganza sin castigo: no la humilla ni le arrebata el reino, sino que la obliga a buscarlo y quererlo, y luego le devuelve la corona. El desenlace celebra la triple alianza afectiva y amistosa: Alejandro se une con Margarita, Luciano con Matilde y Moclín con Irene, quedando proclamado ante todos el poder decisivo de la amistad.
Magistrado del imperio de Citia y principal galán de la obra; ama a Margarita, sufre su desdén y finalmente logra su amor gracias al auxilio de sus amigos.
Princesa de Creta e hija del rey; primero rechaza a Alejandro porque su amor le parece demasiado seguro, pero los celos y el olvido fingido le descubren su verdadera inclinación.
Amigo íntimo de Alejandro, famoso por su ingenio; dirige la intriga cortesana, finge rivalidad amorosa y traza el plan que hace nacer los celos de Margarita.
Capitán y gran amigo de Alejandro; al sentirse ofendida la amistad, rompe las treguas, vence militarmente a los rivales y pone la corona de Creta al servicio de su amigo.
Criado gracioso de Alejandro; comenta la acción con tono burlesco, colabora en los engaños amorosos y termina unido con Irene.
Prima de Margarita; sirve de término de comparación y de instrumento en la estratagema amorosa, y al final muestra lealtad al favorecer la unión de Alejandro y Margarita.
Padre de Margarita y soberano del reino; regula la elección matrimonial de su hija, excluye a Alejandro y luego intenta reparar el agravio cuando la guerra amenaza su corona.
Dama vinculada al entorno de Margarita y contraparte cómica de Moclín; participa en escenas de galanteo burlesco y en el cierre matrimonial.
Espacio central de la acción cortesana, donde se desarrollan el galanteo, los celos de Margarita, las decisiones del rey y el desenlace final.
Marco político y ceremonial en el que concurren los pretendientes, se negocia la paz y se cruzan los intereses del amor, la guerra y la razón de estado.
Ámbito de la campaña emprendida por Tebandro, decisiva para alterar el equilibrio político y hacer posible la resolución del conflicto amoroso.
Lugar donde Alejandro ve por primera vez a Margarita y la salva del jabalí, episodio que origina su amor y su entrada favorable en la corte.
Espacio de reclusión de Alejandro cuando el rey sospecha de su complicidad con la guerra; su prisión intensifica el conflicto y mueve a Margarita a intervenir.
Lugares de conversación, escucha encubierta y música, fundamentales para la estrategia de celos y para la evolución afectiva de Margarita.
La obra presenta la amistad entre Alejandro, Luciano y Tebandro como un vínculo superior a la riqueza y capaz de intervenir con eficacia tanto en la política como en el amor.
El núcleo de la acción amorosa muestra cómo Margarita desprecia al amante seguro y sólo reconoce su pasión cuando cree perderlo en favor de otra mujer.
El desaire recibido exige reparación, pero Alejandro opta por una venganza contenida: no castiga materialmente a Margarita, sino que la obliga a confesar su amor.
La solución del conflicto nace de la combinación entre la astucia de Luciano y el poder militar de Tebandro, dos medios complementarios puestos al servicio de Alejandro.
La elección del esposo de Margarita está condicionada por alianzas, treguas y conveniencias políticas, de modo que el matrimonio aparece ligado a la estabilidad del reino.
La comedia insiste en que el deseo humano, y especialmente el amor de Margarita según la lógica dramática de la obra, se mueve por la dificultad, la ausencia y la pérdida más que por la posesión segura.