La acción comienza en un paraje costero y montañoso, junto a una cueva cercana a un castillo, durante una fuerte tempestad. Allí se encuentra Felisardo, disfrazado de aldeano con el nombre de Albano y refugiado por razones que solo después se aclaran. En medio del naufragio y del desorden provocado por el temporal, rescata a Ismenia, la dama a la que ama, y también interviene cuando el Duque de Liarnes la persigue con intención violenta. Ambos rivales quedan enfrentados, mientras Aurora, condesa de Salmerín e hija del conde dueño del castillo, entra en escena y hace prender al supuesto villano que ha socorrido a Ismenia, aunque al Duque lo deja libre. Pronto se revela que Aurora había estado destinada a casarse con Felisardo y que sospecha que ese aldeano puede ser en realidad él mismo. Ismenia, por su parte, cuenta su historia: nacida noble en Atenas, se enamoró de un caballero forastero, Felisardo; el Duque, al verse rechazado por ella, intentó raptarla entrando de noche en su jardín con su hermano Alberto, pero Felisardo acudió en su defensa, dio muerte a Alberto y dejó al Duque herido. Desde entonces ambos amantes viven perseguidos y separados por la violencia del Duque y por los azares del viaje.
En la segunda parte se precisan los antecedentes y se desarrollan los equívocos. Felisardo, escondido en la cueva con ayuda de Bato y Fabio, habla con el propio Duque sin revelar al principio su identidad, mientras Ismenia y Aurora, así como los criados, van recomponiendo fragmentariamente la verdad. El Duque refiere su versión de los hechos: tras la muerte de su hermano, buscó vengarse, supo el nombre de su enemigo y lo persiguió por mar; también se explica que Felisardo ha caído en pobreza y ocultamiento porque el conde, tío de Lidoro —sobrino muerto por Felisardo en otro conflicto relacionado con celos y agravios—, le ha desposeído de su estado y lo busca para vengarse. La cueva resulta ser un espacio laberíntico con un pasadizo secreto que comunica con un cuarto del castillo, descubrimiento que abre la posibilidad de encuentros clandestinos. Aurora oscila entre los celos, la duda y una inclinación todavía viva hacia Felisardo; por ello unas veces lo persigue y otras lo ampara, incluso librándolo del peligro. El Duque, celoso al ver a Ismenia reunida con el supuesto villano, lo increpa por deslealtad y ambos discuten sobre nobleza, amor y honor hasta que Felisardo acaba declarándose. Sin embargo, un nuevo accidente interrumpe el duelo: una embarcación con el conde y Aurora zozobra, y el Duque salva a Aurora mientras Felisardo salva al conde. Aun así, ninguno de los rescatados conoce con plena claridad la identidad de su salvador, lo que prolonga la cadena de malentendidos.
En la jornada final se concentra el desenlace. Ismenia suplica a Aurora que interceda por Felisardo, describiendo sus penalidades y recordando que vive oculto como villano en la cueva. Aurora se conmueve y parece inclinarse a ayudarla, pero al conocer por cartas secretas y por indicios del pasadizo que Felisardo intenta verse con Ismenia dentro del castillo, se deja arrastrar otra vez por los celos y pone en marcha una nueva persecución. A partir de ese momento, el cuarto secreto, la mina y la cueva se convierten en escenario de entradas, salidas, desafíos y cercos armados: el Duque y Felisardo vuelven a batirse, el conde desciende por el pasadizo para prender a su enemigo y Aurora, arrepentida, intenta corregir el daño. Ismenia comparece finalmente de forma decisiva y detiene la violencia general recordando al conde que Felisardo le salvó la vida en el mar, y recordando también que el Duque fue quien rescató a Aurora. Con estas revelaciones quedan compensados los agravios anteriores: el conde perdona a Felisardo, cesa la enemistad del Duque y se reconoce que las muertes pasadas se produjeron en defensa del honor. El final responde al modelo de comedia de enredo y restauración: el Duque obtiene la mano de Aurora y Felisardo la de Ismenia, de modo que la tempestad inicial y las confusiones de la cueva y el castillo se resuelven en paz, gratitud y matrimonio.