Nuestra Señora
María desea el encuentro con su Hijo, entrega su espíritu y es elevada y coronada en cuerpo y alma.
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Citação sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
María recibe el anuncio de su muerte y es acompañada por los apóstoles, reunidos milagrosamente. Una agresión contra sus exequias se resuelve con el castigo y la conversión de los atacantes. María asciende y es coronada por la Trinidad. La cinta enviada desde el cielo convence al dubitativo Tomás. Los apóstoles vuelven a su misión de predicar.
El Auto de la Asunción de Nuestra Señora (segundo) comienza con el deseo de María de reunirse con su Hijo. Un ángel le entrega una palma y le anuncia que los apóstoles asistirán a su muerte. Juan llega transportado milagrosamente desde Éfeso, y los demás, salvo Tomás, se reúnen también. Rodeada de ellos, María entrega su espíritu; el cielo se abre y la Trinidad recibe su alma cantando.
Los apóstoles organizan el entierro: Juan lleva la palma y los otros transportan el cuerpo. Un grupo de judíos intenta impedir las exequias y quemar a la difunta. Cuando el rabí toca las andas, sus manos quedan pegadas a ellas. Pedro condiciona su curación a la confesión de Cristo y de la virginidad de María; convertido, el rabí recibe la palma y devuelve la vista a quienes creen.
El alma baja con ángeles y el cuerpo de María sube al cielo, donde las tres personas de la Trinidad la coronan. Tomás llega desde las Indias después de la ceremonia y duda de lo sucedido. Una cinta de la Virgen que le arrojan desde lo alto disipa su incredulidad. Consolados por esa señal, los apóstoles se exhortan a vivir fraternalmente y a continuar la predicación antes de concluir con un canto.
María desea el encuentro con su Hijo, entrega su espíritu y es elevada y coronada en cuerpo y alma.
Organizan las exequias; Juan lleva la palma y Pedro dirige la conversión del rabí.
Se oponen al entierro y sufren un castigo milagroso que da paso a la profesión de fe.
Apóstol ausente que recibe la cinta de María como prueba de su Asunción.
Reciben a María en el cielo y celebran su coronación.
Lugar sin ciudad nombrada donde María muere y los apóstoles conducen sus andas hacia la sepultura.
Espacio superior visible al que ascienden el alma y el cuerpo, y desde el que se arroja la cinta a Tomás.
La muerte se presenta como tránsito a su Asunción y coronación celestial.
Los prodigios vencen la oposición de los atacantes y la duda de Tomás.
La pérdida de la presencia terrena de María culmina en el compromiso de predicar y mantener la fraternidad.