Texto digital de Los dos luceros de Oriente
Data de publicação: 22 de agosto de 2026
Revisores: Rodríguez Nicolás, Sergio
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los dos luceros de Oriente. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/los-dos-luceros-de-oriente.
LOS DOS LUCEROS DE ORIENTE
Jornada primera
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B D68.
Comedia
Los dos luceros de Oriente
[Tachado]
Personas=
Josafat,
El Rey,
Baalán,
Avachis,
Cerdán,
Naacor,
Barachías,
Coquete,
Ismenia, infanta,
Lidia, criada,
Un ángel,
Un embajador,
El demonio,
Salen el Rey, Avachis, y Cerdán.
No ha de quedarme cristiano
mientras ciño el laurel con cetro humano,
desde el coto oriental a mí obediente,
hasta el término extremo del poniente,
que mi vida no sea en su decoro
víctima de Astarot, a quien adoro,
dando a Apolo también, como a Diana,
de esta bárbara gente sangre humana,
pues que persas y egipcios
Sello: LIBRERÍA DEL EXCMO. S. D. AG. DURÁN. ADQUIRIDA POR EL GOBIERNO EN 1867
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mantuvieron firmeza en los propicios
de sus ídolos, siendo asegurados
en reinar, mientras fueron aplacados;
segunda vez el bando se pregone,
y no quede cristiano, a quien perdone
mi recelo y furor,
Harán luego,
hasta ver extinguida a sangre y fuego
esta canalla vil,
así lo fío
Arachis de tu celo y de tu brío,
Ya gran señor murieron degollados
diez y siete ermitaños, que apartados
entre peñas vivían penitentes,
a su Dios dando cultos reverentes,
Acábese en mi Reino este contagio
y libre quedará de mi presagio,
no hay presagios señor, ni Astros temidos,
que el prudente Varón no haya vencido;
Y mayor argumento ha de ser de esto
el ver invicto señor, que habéis dispuesto
del Príncipe de Persia, vuestro hijo
en la estrecha prisión, (sitio prolijo)
de un Palacio tan breve a su grandeza,
que comprehende valor y gentileza,
pues si a Marte le da celos su brío,
es de Adonis envidia,
¡ay hijo mío!
que gustoso mi pecho te lo escucha,
mas fraguándose en él la fiera lucha
de Amor y idolatría a un tiempo mismo,
es preciso que venza el Paganismo;
Y así libro, Cerdán, asegurado,
en tu ley, y prudencia mi cuidado,
de que de Josafat, guarda asistas,
del comercio le apartes de esa gente,
sin hablar a hombre humano,
que tenga ni aun la sombra de cristiano,
solo, le enseñarás prendas cabales,
y Maestros las Artes liberales:
Ya señor, con su ingenio, y su viveza
tan capaz, y tan docto obra su Alteza,
que en retórica excede al alabado
Cicerón, siendo en lenguas consumado,
y en la filosofía
me da mucho que hacer, por vida mía;
es su ingenio, señor, muy peregrino,
y siguiendo de estudios el camino,
la propia diversión, nos será el todo
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El no darse ahora ley de ningún modo,
quieran los dioses que este rumbo siga,
pues mi ley a ser cruel con él me obliga.
Y pues que a la tarea
del peso de reinar, quiero que sea
la caza alivio. Haced que los monteros,
llevando los alanos más ligeros,
vayan al sitio de mis bosques, donde,
si la fiera a los perros se le esconde
y la garza al neblí se le escapare,
estaré satisfecho
con saber que de fieles caza se ha hecho.
Vamos, pues.
Gran señor, tu gusto en todo
es inviolable ley de cualquier modo.
Vanse, y salen el Príncipe, como preso en cuerpo de gala, y Coquete.
¡No acabo de discurrir
por qué el hado de esta suerte
me da por puntos la muerte
sin acabar de morir!
No siento la privación
del manejo generoso
del todo bruto brioso,
que es propia diversión;
ni el verme privado siento
de la amada libertad,
en tanta cautividad,
con repetido tormento.
Solo ignorar la evidencia,
en mundo tan concertado,
de quién le haya fabricado
con tanta correspondencia;
porque la filosofía
que estudio no lo declara.
Señor, en quimera rara
te cansas, por vida mía.
Solo sientas con exceso,
que tu cólera denote,
el que, no siendo galeote,
te tenga tu padre preso;
y con rigor inhumano,
tan pertinaz en tu yerro,
que hoy mató a palos un perro
que era perro de un cristiano.
Esto se debe sentir,
y esto es justo que se ladre.
Mira, Coquete, que es padre,
y es de callar y sufrir.
Sí, pero en esta baranda
son los cernidos iguales,
porque me alcanzan los males,
y mi padre no lo manda.
Es rey, y basta.
No tal,
y va una prueba evidente:
a uno azotan, e impaciente
del castigo criminal
con que le zurra el verdugo,
por más que oye al pregonero
decir, abriendo el garguero:
"Esta justicia castiga
al rey", en la zurra tanta,
encogido y tamañito,
dice roncando: "Maldito
sea cualquiera que tal manda".
Y así, pues tan conformado
a su ley te miro allí,
déjame decir a mí
lo propio que el azotado.
De ese hermoso resplandor,
de luces entretejido,
bien alcanzo que no ha sido
más que uno solo el autor.
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De esas selvas, que al humano
ser, tributan alimento,
conoce mi entendimiento
que es fábrica de una mano;
De este obelisco, que al polo
antártico se avecina,
también la razón se inclina
a que fue hecho de uno solo;
De tanta diversidad
de fieras, y aves se ve
que criadas han sido de
sola una divinidad.
De esos mares que alimento
dan al hombre, y convertida
de sus cristales la vida
también yo lo propio siento,
De este prado cada flor
con diferentes colores,
no nos dice en sus primores
que uno fue el hacedor?
De todos los animales
la varia diversidad
no nos prueba esta verdad
con distintos naturales?
Del ser del hombre, no dudo
propagado en tantos pechos
con rostros tan diferentes
que un Dios solo hacerle pudo:
todo lo alcanzo, y lo toco,
mas quien es el Dios no sé,
Señor, considero que
dando en eso serás loco;
y si no dejando el vallo
por mucho mejor tuviera
que tu padre consintiera,
que montaras a caballo
y publicando festivos
lo garboso, harás así
mal a caballo, y a mí
sí me llevas al estribo;
esgrimir da ligereza,
y da pujanza robusta,
aunque no siempre se ajusta
la cólera a la destreza,
pues vi dos (sin ser antojo)
reñir con caña y espada,
y un botón de una estocada
le quitó, mas a él un ojo;
del ejercicio de caza
todo príncipe agradado,
si bien es más descansado
irla a comprar a la plaza,
danzar, y tañer, tampoco
con ser vano no quita,
mas ha de danzar cerquita,
pues le parece loco;
todo es vano, y indicio
das al mundo, que pregunto
que tienes llave capona
porque te falta ejercicio:
Da pues al entendimiento
que te asiste consumado,
alivios en lo encerrado
de todo entretenimiento;
y aunque mío el juicio sea,
mereciera aprobación
que es tonta la lección,
Si más civil tarea,
Muchas hay, en que te asombres
con este Dios sin saber,
No aprendieron, porque el leer
nos hace de brutos hombres,
Yo soy lego, porque algunas
condiciones llevo mal,
Cuales son?
La principal
el estudiar en ayunas,
quita loco,
Abrese una Puerta Ismenia y Lidia
otra opinión,
mas, señor, abriendo están
el jardín,
será Cerdán,
que viene a darme lección
Salen
Ya señora, has conseguido
con licencia de las guardas,
dar desengaño a la duda,
y ver al príncipe
calla
Lidia, mi pasión, tirana
que fuera acción muy liviana
que pensara, que podía
buscarle con esta causa;
¡ay necia curiosidad!
a cuánto obligas!
Fantasmas
señor tenemos, mas no
me dan miedo estas fantasmas,
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¿Adviertes hoy, como aquí
mujeres?
¿No sino el Mica?
Si no se acercan no huyas,
hacerlas como hombre cara,
quedos somos ganados,
y si te sobrare vaca,
(ap.
Coquete está aquí, dareme
con él una pavanada
y haré refrán verdadero
de que amo mi semejanza te
(habla con Coquete)
Ya el parabién
puedo darme en mis desgracias,
pues que queda libre el rey
que visite su Monarquía;
(ap.te
Motivo de novedad
señor, os será mi entrada
en estos Jardines, donde
solo miráis otras plantas;
pero la curiosidad
de una pasión que matalla
disfrace el corazón)
a lo apacible inclinada
de la soledad del campo,
quise ver la concordancia
amena de estos Jardines,
en sus quadros de esmeraldas.
Y todo se lo he de creer,
Sí, que no gasta gabán.
Hermosa mujer; si allí
se van todas las que faltan?
(ap.te
Deseos y las flores
aumentaran su fragancia
visitadas de ese sol,
y al contacto de esas plantas
no habrá hierba, que no sea
Jazmín, flor, y rosa nácar.
Los surtidores, haciendo
escaramuzas de plata
de sus cristales átomos,
sabrán festejar la entrada
de vuestra rara beldad,
como reina suya,
(ap.te
Mi alma
vino, vio, y venció así como
Julio César lo declara;
(ap.
A fe que el lobo ha parecido
más que yo pensé en la danza
señor.
Qué quieres?
Decirte
que era cosa acertada
que yo sea Atalaya afuera,
de que adentro no caiga,
Dices bien.
Pues reina mía
Que se le antoja y
(Vase)
rogarla
que se digne de que hagamos
los dos una encamisada,
(ap.te
Cómo cielos así siente
repentinamente el Alma
efectos contrarios?
(ap.te
Como
la imagen inanimada
que encuentra vive
al original agravia,
Cuando a un tiempo fuego y yelo,
pasmando el uno, otro, abrasa,
Cuando a un tiempo en mí se exceden
valor, discreción, y gala,
Si dijisteis, que una pasión
dulcemente se inclinaba
a desear la soledad,
de que infiere mi ignorancia
que ese efeto de tristeza,
y esta novedad sin causa,
que, no acontece en un sujeto,
que ve, y llora, sin más ansia
ni más motivo, que ser
una costumbre habituada,
que se publica sin arte
y se consiente sin maña?
Así yo llevada solo
de este afecto, que no para
(y lastima Amor) de un plazer
que en lo retirado halla
el corazón, constituí
todo mi alivio en buscarla,
divirtiéndole los troncos
con el ruido de sus ramas,
Señora la inclinación
solo mueve, mas no arrastra
cuando hay discurso, que ya
no es pasión;
Es muy errada
la opinión que le adivina
si el fundamento le falta,
Señora menos rigor
pues se rinde la batalla,
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absorto estoy, cómo aquí
mujeres?
no sino el Meca!
si no se acercan no huyas
hacerlas como hombre cara,
que dos somos para dos,
y si te sobrare daca,
ap.te
(habla con Coquete)
Coquete está aquí, daréme
con él una porrada
y haré testar verdaderos
de que amo mi semejanza
(ap.te)
Ya sé el parabién
puedo darme en mis desgracias,
pues que queda libre el rey
que visita su Monarquía;
(ap.te
disfracé el corazón)
motivo de novedad
señor, os será mi entrada
en estos Jardines, donde
solo miráis otras plantas;
pero la curiosidad
de una pasión que matalla
a lo apacible inclinada
de la soledad del campo,
quiso ver la concordancia
amena de estos Jardines,
en sus quadros de esmeraldas,
Todo se lo he de creer,
sí, que no gasto patrañas.
Hermosa mujer; si así
se van todas las que faltan?
desde hoy las flores
aumentarán su fragancia
visitadas de ese sol,
y al contacto de esas plantas
no habrá yerba, que no sea
Jazmín, Lilio, y rosa nácar,
los surtidores, haciendo
escaramuzas de plata
de sus cristales átomos,
sabrán festejar la entrada
de vuestra rara beldad,
como Reina suya,
(ap.te)
mi Ama
vino, vio, y venció así como
Julio Cesar lo declara;
(ap.te)
a fe que él lo ha de aprender
más que se pene en la lauda
Señor.
qué quieres?
deciros
que es cosa acertada
que yo sea atalaya afuera,
de que adentro no trabajo,
dices bien.
Pues reina mía
(ap.te)
qué se le antoja y...
(Vase)
rogarla
que se digne de que hagamos
los dos una encamisada,
ap.te
cómo ceden, así se siente
repentinamente el Alma
efectos contrarios?
(ap.te)
como
la imagen inanimada
se encuentra si mire
al original la gracia,
cuando a un tiempo fuego y hielo,
pasmando el uno, el otro, abrasa,
cuando a un tiempo en sí se exceden
dolor, discreción, y gala,
(publica Amor)
Dijísteis, que una pasión
dulcemente os inclinaba
a desear la soledad,
de que infiere mi ignorancia
que es efeto de tristeza,
y ésta no se da sin causa,
y si no acontece en un sujeto,
que ríe, y llora sin mudanza
ni más motivo, que ser
una costumbre habituada,
que se publica sin arte
y se consiente sin maña?
Así yo llevada solo
del efecto, quiero para
de un placer
que en lo retirado halla
el corazón, constituiré
todo su alivio en buscarlo
divirtiéndole los troncos
con el ruido de sus ramas,
señora, casi inclinaba
solemne, mas no arrastra
cuando hay discurso, si yo
no espanto,
es muy errada
la opinión que adivina
si el fundamento le falta,
señora menos rigor
que se rinde la plaza,
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aparte
todas las verdades morales
al conocimiento llaman
de esta verdad y lo que
dentro de mi pecho pasa
los más genios son distintos,
y así mis obras son varias.
el defender lo que mueve
no es porfiar su semejanza,
aparte
Pues si una propia razón
gobernar no puede a tantas
operaciones diversas,
luego caer opinión falsa
querer advertir por regla
sus acciones encontradas,
Válgame aquí la cautela
contra una pasión tirana,
que si la explico me ofende,
y si la callo me mata.
Yo arguyo con la experiencia
de lo que siento.
no basta.
Probaréis que sí, si consta
de las propias circunstancias;
en un laberinto ciego
ardo, y hielo de manera
que siento el fuego, y quisiera
no me faltara este fuego;
el Pasmo se sigue luego
a lo voraz con que inflama
el incendio, cuando aclama
que victorioso se ve;
esto siento, mas no sé
lo que es, ni cómo se llama;
es Amor.
dulce Primor,
regalada voz oí;
Señora, nada aprendí
hasta saber que es Amor.
Y una ansia que con rigor
tirano, y indefectible
quiere el sujeto imposible
para todos, que interesa,
qué será?
son celos.
esa
ya no es voz tan apacible;
pero señora, si objeto
sois de tanta admiración,
declarad al corazón
tan peregrino sujeto;
decid quién sois, que os prometo
con verdad, y habéis de fiar,
que ni el Alba con sus risas,
ni el sol con ser él, ninguno,
pues Venus, Palas, y Juno
son vuestras sacerdotisas;
Un laberinto de dudas
soy Príncipe, toda yo;
mucho fui, pues ya no
nada más que enigmas mudo;
porque herida de su rueda
violenta, si me elevaba,
el Hado que le envidiaba
falto de constancia, y fe,
con su rigor hizo que
dos veces quedase esclava:
vos esclava? estoy pasmado!
La primera el Rey la funda,
Dice Coquete saliendo
de el Príncipe.
la segunda,
ya esa voz la ha declarado
las huellas siguiendo diestro,
como al viento desperdicia
anda ya,
qué es lo que dices?
que te busca tu maestro;
Pena cruel.
señora vamos,
antes que nadie nos vea.
Dices bien, mas.
qué es más, ea,
salgamos por donde entramos.
a Dios Príncipe, y vámonos Lida.
a Dios dulce imán.
no hay joven más galán.
no habrá mujer más hermosa
merecéis.
lo harán los cielos.
Pues permitidme,
qué señor?
que me queráis con amor,
y yo os adore sin celos:
Vanse, y sale Barachías;
Señor, de tanto cristiano,
como padre os tocaré
amparo, contra el poder
de un Rey injusto, y tirano.
Señor, humilde os imploro
un ruego de madre,
que a este Faraón cruel
no ofenda a quien os adora,
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la señor confiados
os pedimos, que aplacada
quede vuestra ira, causada
de nuestros graves pecados;
Poderoso, y justiciero
confundió el juicio errado
de Barachias, su mal privado
y mucho peor consejero;
Corren una cortina, y apa-
rece en una gruta oculta
Baalan de ermitaño
leyendo,
toda humana criatura,
señor, si opina y yerra,
que comprende lo que encierra
vuestra sagrada escritura,
Pues su misteriosa ciencia
como van interpretando
vuestros santos, es dudando
si les falta inteligencia;
Solo vuestra gracia suma
que alumbró al santo doctor
Gerónimo, que señor
el acierto de su pluma,
Thomas, y Ambrosio explicaron
también con luz que tuvieron
divina, lo que escribieron
y aun algo diferenciaron;
No admiro, que entorpecidos
no siendo merecedores
de tan inmensos favores
se confundan mis sentidos;
Pero vuestra ley es blanda,
suplicáoslo que no sé,
con tal que crea lo que
la iglesia me manda,
Recoged señor así
esta oveja en vuestro aprisco.
en las entrañas del risco
una voz humana oí!
sin duda es de algún varón
santo, que está aquí escondido
huyendo del Rey temido
lo cruel de su corazón;
llego a ver, quien aquí causa
con devoción, y alborozo:
Sale Baalan
Barachias de sumos gozos
es para mí tu visita.
Conocéisme?
no te vi;
Pues como me habéis nombra
do?
es que ya estaba avisado
que me venías
que oí
o, portento del Señor
o santo varón y Justo
dadme los pies
Humíllase
es injusto,
mira que soy pecador,
y ese humilde acatamiento
solo a los santos se debe
vos lo sois, pues que mueve
ese aspecto a devoción,
en fin huyes de Asuero
Rey de los Persas infiel
porque su natural cruel,
concebiste de él?
del que huir,
precede de un aleve intento,
cuando el monte aunque de sobra,
rinde a las fieras la vida
o muere sin alimento;
A toda impiedad le instiga
la tiranía, y saña feroz,
y el Privado es más atroz,
que a ser más cruel le obliga;
Yo viendo hacer más despojos
de este Rey Bárbaro, y ciego
vengo aquí, huyendo los fuegos
Señor abrid los ojos,
y ablandad su corazón
con Dios ser inefable,
para que contrito, y afable
culto os dé, y adoración.
uno, y otro con el tiempo
vencéis, padre, sin azar.
así supiera lograr
la oportunidad del tiempo;
Hijo, decidme, y el Rey
tiene sucesión?
si tiene,
un príncipe en quien previene
el cristianismo su ley.
varón, y esclava?
más verá
el dar a un Dios cultos claros
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(según dicen) por ocultos
motivos, que la confusa
filosofía en sus modos
no explica a su corazón,
y le dicta la razón
que a un Dios adoren, u a todos:
es galán, es entendido,
es liberal, es valiente,
es limosnero, es prudente,
es agradable, y sabido;
del Reino, que es luz divina,
dice la voz posesiva
que Josafat es la rosa,
que nació de entre la espina.
Soberano Dios, y trino
señor, gracias os doy mil,
pues permitís que un gentil
sea luz de su camino,
alumbradle, pues conviene
para gloria de la fe;
viendo que a su lado esté
tal Padre!
Pues le tiene
consigo, bien inhumano
en su castillo metido
para que no hable, o prohibido
de hablar a ningún cristiano;
Desde el uso de razón
vive el príncipe encerrado,
siendo solo su cuidado
los estudios, y lección,
y de tal entendimiento
Dios inmenso le dotó,
que parece que aprendió
nuestra ley con fundamento;
Pues no hay acto de virtud
moral, a que no dedique
sus obras, y no aplique
con toda solicitud:
Pero Padre, ¿qué discurrís
que variáis mi venida,
alguna causa escondida,
tenéis, cuando la suspendéis?
Pues vos señor, no carezca
de saberla el corazón,
Hallarme resignación
de que tu fe me enriquezca?
vuestro precepto triunfante
quedará, nada me asusta,
Pues Dios hizo mi pleito
que te vuelvas al instante
a renacer, a defender
Con el valor que blasonas,
que aunque trino en las personas,
es un Dios de sumos seres;
sus vanas supersticiones
católico repara,
que a nudo rigor que de arar
de sus duros corazones:
en este mar has de entrar
porque Dios te ha de guardar,
como supo a mi amparar
de un santo con cena brava;
Partid luego, de aquí,
y sed dichoso, e sabio
Sí haré, Padre, mas advierto
que os tengo de ir por mí,
en que al fin venceré
sus opiniones torcidas
aunque aventure mil vidas
en defensa de la fe,
Id con Dios, amado hijo
vencedor, y con victoria,
¿Qué Padre?
Que Dios te espero
coronado, y glorioso
Soberano Rey, mi Dios
vuestro nombre sea ensalzado,
y a merced de este soldado,
que os sirva a pelear por vos,
amparalde, y asistilde
con vuestro inmenso favor,
y conceded señor
al Príncipe reducirse,
Dadle señor a entender,
pues ha empezado a dudar,
que no debe de estudiar
lo que le conviene creer,
y siendo causal en todo,
aunque pecador os ruego,
Señor, que le enseñéis luego
de su salvación el modo;
Vuestra gran piedad atienda
a los justos goces, que estando
un Padre martirizando,
sea un hijo que defienda:
Baja un Ángel en una nube
Cantando
Atended, oíd, escuchad,
lo que del inmenso creador
os manda por mí Baalan
¡Soberano señor!
vuestro soy;
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Él os da paz,
y movido a los ruegos
de vuestro afecto, en señal
de lo que agrada el justo,
os manda que luego vais
al Palacio, que es prisión
del Príncipe Josafat,
y disuadidle primero
de la pasión
intenta borrar de su alma
la prenda de honestidad,
cautivo de una mujer,
que cual sirena le atrae,
bien instruido en la fe,
(que inclinado aprenderá,
cuando cale en su corazón,
que es engaño lo demás)
bautizadle en secreto,
y para facilitar
de su reducción la entrada
a las guardas amistad
que lleváis las piedras
de algún cofrecillo,
por si las quieren comprar:
que aunque Dios puede por sí,
sin ministros, ni disfraz
conduciros; es servido
de que así lo dispongáis,
pues será el fundamento
de su reducción total;
atended, oíd, escuchadme.
(Vase.)
Alado cortesano
de la suprema deidad,
bello Paraninfo, a quien
dio hermosura sin igual;
obedeceré el precepto
con fervoroso afán,
que inflamado el corazón
de su amor, llega a dudar
si es dando nada
yo, así merezca lograr
de su poderosa mano
tal favor, y merced tal.
(Vase.)
Sale Ismenia en guardapiés, y libro, pone una luz sobre un bufete.
¡Qué desvelo ya recela,
Señora! ¿qué de este modo
niegas al sueño el descanso
que da de la noche el ocio?
¿desata parte conmigo
de tus pensamientos?
Ignoro
en tan vana confusión
del tropel con que zozobro
de cuidados, cual asedia,
de ellos el demás ahogo,
pues si los unos contrarios
a la paciencia trastornan,
dan con repetido embate,
y con asalto alevoso;
también otros con su herida,
alientan jactándose airosos,
más valientes, y atrevidos,
porque son más poderosos,
cuando contristan osados
ya tienen el cuerpo tronco;
señora, de la alegría
es la libertad el todo,
y aun cautiva no estraño,
que siento el riguroso
golpe del Hado; mas debes
con el valor tan heroico
que heredaste con la sangre
frustrar el efeto.
¿Cómo?
¿Podrá librarse del fuego,
el que en su activo destrozo
se alivia dando a la llama
como mariposa tornos?
Según eso, sin que sea
juicio temerario, noto
que el Príncipe invicto
la hoguera en tu pecho alojó.
Y, no lo dudes, cuando aun
las cenizas de mi arrojo:
siendo imán de mis sentidos,
Señora, si no abandonas
tu respeto, disculparás,
que un cautivo, afectuoso,
rendido, y enamorado,
y discreto como el Girasol,
introduciéndose fino
dijera?
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Sale como de noche el Príncipe con una pistola en la cinta, y Coquete
Prodigio hermoso,
singular y breve esfera
de ese turquesado solio,
que siendo afrenta de Diana,
seréis envidia de Apolo;
arrojado, y ciego vengo
a adoraros, si Amor loco,
advirtiendo el precipicio
para más cegar, cuando oigo
apurar las claras luces
de esos bellísimos ojos,
perdonadme lo atrevido,
Y a mí señor lo propio,
porque un Amo está ciego
y el de servirle de hito,
Quedando voy lógicos:
dime Lidia, dime cómo
es esto que me sucede?
Pues yo sélo, como a todos
Señora, si ya de enojos
es el imán poderoso
que asalta mi corazón
con gustosísimos robos,
no tenéis por qué admiraros
puesto que tengo en mi abono
tantas prendas en vos misma
que sirven por el arrojo.
Cómo así osastes entrar
contra mi punto, y decoro
en Aposento (no pudo así
hacer del Amor enojos)
sin acuerdo, ni reparo
de gravísimos forzosos
que aun a mujer de mi grado
sirven de escudo, y socorro?
cuando en la más inferior
debe ser lo atento coto
de que el noble se desvíe
por no dar en el escollo;
pues cómo?
Señora, escucha
que a mí me toca este cómo,
porque en todas aventuras
dependencias, y amorosos
lances, de los Amos es
el cómo para nosotros;
Viendo dormidas las guardas
con profundísimos coros,
salimos de la prisión
por un postigo asqueroso
que sirve de aparador
de la lluvia de los otros:
salimos de mata en mata
como dos liebres con tos,
viniendo desde el castillo
hasta encontrar con el foso
del Parque de este Palacio
(de que estuve fastidioso);
subimos por una escala
aunque corrimos no poco,
pues no desataron mis brazos,
que yo quedo mentiroso;
entramos por la ventana
que es al Jardín desahogo
de la esfera, que comprende
tanto Sol en sitio corto,
de cuyas luces hicimos
candelas para los ojos
para llegar hasta aquí;
si bien no fue sin destrozo
de un arca de redomillas
con cascos de vidrio, moños,
moldes, jeringas, platillos
de color, con cascos rotos
de barro, mudas, polvillos,
y otros menjurges, y lodos,
con que como a otros, a mí
quiso tentar mi destino,
y tropezando en la trampa
hizo que cayese en todo;
con que en la brava ensalada
que compone el epiciclo
de nuestra Jornada, sabes
el dónde, el cuándo, y el cómo;
quita necio.
Falta suma,
Desacato, que no es poco;
señor Coquete.
Así me llamo.
Corra presto tener ojo
cada uno, que está cerca
el cuarto del Rey, y somos
perdidos, si despertare
porque es ya tarde, y conozco
que es el sueño de los viejos
naturalmente muy corto.
Salen cada uno a su puerta
Me admiro, señor, apenas
Pag. 12
[ap]
del sobresalto me cobro
que supieseis encerrado
mi estada, que no ignoro.
(Desde que fue fortuna
de mi libertad el troco,
conduciéndome al palacio
de vuestro padre; son pocos
los que saben de mí, sino
los criados más forzosos
de su asistencia, y esos
mandados callar de modo
que aunque no pena padezco,
de vuestra suerte lo propio.)
Por más que a la cautiva
oculta en un nido tosco,
para hacer más apreciable
lo que es más dificultoso;
Por más que con culpas hondas
solapa el mar en su fondo
lo estimable de la perla
con recelos cautelosos;
Por más que en todo el oriente
viva escondida al abismo
la plata, que intacta encierra
de tanta codicia el monstruo;
Y por más que en el Arabia
resida el pájaro solo,
exento de emulaciones
desde el uno al otro polo;
nada reserva el deseo
que intenta encontrarlo todo.
Pues vence dificultades
los desvelos de un arrojo;
así yo solicito
más avariento y ansioso
(como más interesado)
en vuestro respeto el logro
de conseguir en hallarme
perla, fénix, plata y oro;
(ap)
Síguese que del aviso
de la razón que me formo
infiera mal; Dura ley
de afectos contrarios, forjó
es el valor más subido
que gozan esos tesoros
todo aquel tiempo, que va
de ser suyos, a ser de otros,
Pues poseídos del dueño
quedan de serle costosos,
sin estimar su quilate,
les dan aprecio tan corto
que la malicia supone
son adquiridos del robo;
Esto, señor, le sucede
al que ciego de su antojo
estima mientras alcanza
lo que conseguido, es odio;
Yo debo ser excepción
de esta regla, por lo heroico.
No os debo nada en la sangre,
mas esto, no quita estotro.
Creed, que tenéis
con fe, y rendimiento voto,
Si a amor se inclina, lo dudo
el honor de que blasono.
Pues ya que vine resuelto
he de quedar victorioso,
y, no delireis el dominio,
y por más que clame mi nombre,
a la violencia, quiero
Ismenia fatal asombro
quítale la pistola y dispárale
Salen al ruido Coquete y Lidia, y dice dentro el rey
Hola, criados, registrad
ese estruendo pavoroso,
en la habitación de Ismenia;
Ya suelta la espita el chorro
Muerta estoy.
¡Ay, pobre Lidia!
Señora, en mi amparo pongo
tu vida, con este acero
te he de defender de todos;
sácale
Eso es apechugar de verás
los dos, idos perversos
por la ventana, que entrastis.
No he de huir,
Es mi socorro,
¿Y tu vida?
Aquí la guardo,
Si ceder es forzoso,
vivirás en mi memoria,
Yo también digo lo propio.
Salgamos, antes que
nos frían como mondongo.
Vanse y salen dos criados por la otra puerta medio desnudos con luz y espadas
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Hacia esta parte ha sonado
el ruido,
y el alboroto
de voces también se oyó
en este cuarto.
Supongo
que sois entrambos mandados
del rey.
Pues ¿cómo,
señora? De otra manera
no fuera error en nosotros.
Al tiro de la arma, luego
llamó el rey, porque el asombro
le tiene asustado, cuando
en palacio, y el reposo
de la hora, es novedad.
¿Habéislo mirado todo?
Sí, señora.
Pues volveos,
y decís al rey que ponga
en el archivo de plata
su cuidado, mas el informe,
que para el resguardo bastó,
y para defenderme sobró.
Así lo diremos.
Vanse.
Lidia,
con que en tal ahogo
viva he quedado.
Pues,
el viejo sale, mi amante,
qué caro cuesta el oficio
de tercera, abrid el aspa.
Podrá parar con el mozo
y buena triaca de sacar
salido el príncipe.
Somos
en eso, Lidia, dichosas;
aunque hice constante rostro
a mi cariño de cuanto
le tocaba como propio.
¿No le bastaba la muerte
de resistirle, si otro
instrumento tan parlero?
Lidia, mi ánimo fue solo
ampararme del amago,
disparóse.
Sale Coquete rotos los calzones.
Los demonios
en esta casa andan sueltos.
¿Qué es esto, Lidia?
Otro, ¿cómo?
¿Pues no os fuisteis?
No lo niego.
¿Pues a qué vuelves?
Furioso,
de mi desgarrada suerte
con los patentes asomos.
¡Ay, desdichada de mí!
¿Qué sucedió?
Yendo a fondo
el bajel de mi amo, por
la escala,
Aparte.
Muerta caigo.
Y yo bajando detrás,
se rompió tan para todos,
que uno quedó en la mitad,
y en la otra mitad el otro,
dando al suelo, mas con suerte
de volatín venturoso,
porque dispuso de abajo
no me he hecho mal.
Aparte.
Ya me cobro.
Quedé pendiendo en el aire,
como ahorcado, y como topé
no atreviéndome a soltar,
volví a subir poco a poco
por la ventana, atisbando
si había ruido, con que cojo,
entre el morir despeñado
y el ahorcarme, por honroso
hacer visajes en alto
sin patalear en el polvo.
¡Ay Lidia! ¿Qué hemos de hacer
con este hombre?
Echarle.
¿Cómo?
Va de ardid.
Si Lesbia
tiene su hermana enferma a
riesgo de muerte, según
Corino a decir enviome,
yo fingiré, que ha pedido
licencia de verla, y pongo
a Coquete una basquiña
y manto, y sácale en hombros
de mi cuidado, a fin que
quede libre de los ojos
de los porteros y guardas.
Este discurso es famoso.
Saca manto y basquiña.
Mujer del diablo, ¿qué haces?
Que con riesgo mi rostro,
Aquí está el manto y la saya.
Pag. 14
Doncel
vaya fuera.
y mi decoro?
seguro va.
así lo aten
mis cascos, de quedar rotos.
ea, vais sin cuidado,
pero con los pasos cortos,
y salgamos que clarea
el sol.
las patas recojo,
a lo achulado meneando
todo el círculo redondo,
tu Alteza se quede en paz.
id con ello.
al cielo imploro
si de esta escapo, no ser
del ciego mozo, mimoso
(Vanse)
Dioses supremos,
a todos,
como apasionada invoco,
para que guarden por mí,
con libertad, al que adoro;
(Vase)
Jornada segunda
Pag. 15
Salen el Príncipe, y Cerdan.
qué es tu disgusto, señor?
que así tieneslo negado
a todas las diversiones,
que pueden serte descanso?
merecía que mi lealtad
saber tu pena; que estando
el afecto de rendido,
como el cariño de ayo,
no me lo encubras!
ap
Maestro,
(calle la voz lo que paso
en mi amorosa pasión;)
Aunque publica el adagio,
que la pena que se dice
minora el sentido, es cuando
espera del que la escucha
compasivo, y lastimado,
que médico con dolor
pueda de raíz curarlo,
con tal arte, cual enfermo
que se ve morir, en caso
de convenir el remedio
violento, sepa aplicarlo,
cuando en un punto consiste
quedar muerto, o quedar sano,
pero si es de calidad
de mi achaque lo tirano,
que no alcanza vuestra ciencia
a curarle, porque el labio
ha de decir la dolencia,
si es de quedar tolerando
sobre su mismo tormento
la pena de noticiarlo:
Señor, respondo, (y perdone
en mi lealtad el conato)
que el faltarme libertad,
es el argumento claro,
de mayor melancolía,
de cuyo accidente extraño
debe inferir tu talento
(según lo que has estudiado)
queriendo prisión violenta
la que padeces, es llano,
que sea su permanencia
brevísima al mismo paso;
y si en las adversidades,
que suele inconstante el Hado
conducir al hombre, para
advertirle lo voltario,
le puede ser de consuelo
ver padecer otro tanto;
fuera de grandes varones
que en las historias notamos,
consuélente Cicerón,
y Séneca, que por lauro,
el uno de su doctrina,
y el otro de su amparo
con la pluma de su patria;
ambos experimentaron,
si en el discípulo muerte,
destierro por el Senado;
de Aníbales, y Escipiones
no saben Roma, y Cartago
que de sus victorias fue
la pira su triunfo infausto?
Todo en el mundo, señor,
(si sin pasión lo miramos)
a la luz de la razón
es de exemplares, un theatro,
que forma la confusión
de tormentos, y trabajos;
solo los Dioses,
qué gozan?
exención de no pasarlos.
ese, Cerdan, es error.
cómo error?
es caso llano,
no tuvo Júpiter guerras
con los gigantes? el magno
invencible Alcides no?
Pag. 16
¿los Pigmeos se inquietaron?
¿después de doce peligros,
en que se vio ciego brando?
en cada cosa que influye
cada Dios, no encuentro ahora
uno el mar, otro la tierra
otro el fuego, y el aire, dando
desobediencias reverentes
a sus divinos mandatos?
luego si viven afectos
a los azares humanos
no merecerán de Dioses
los títulos que les damos?
Si alguno atrevido intenta
violar el decoro sacro
de sus leyes, también queda
de su poder castigado.
De cualquier divinidad
la venganza es menos causa,
cuando el mayor atributo
es la piedad, en lo sacro;
(Aparte.)
No con razones, señor,
disputes lo soberano
de nuestros Dioses; no quepo
en mi de colera, cuando
le miro afecto a otra ley
sin ablar con los cristianos;
que a tu Padre le dieron
el Reino, que está irritado.
¿Qué Zerdán?
(Vase.)
Podrá ser que
cuanto dudes te engañes
no puedas soldar después
sin lastimosos fracasos.
Sale Coquete.
Bien puede ser verdadera
la ley que sigo, mas hallo
de tantas oposiciones
lleno el contexto, que saco
patente la nullidad,
pues está a un tiempo negando
lo mismo que anteriormente
aprueba por bueno y santo
y ley que al ente no impone
regla fija, es horror claro
de que no ajusta a razón,
sin la cual es todo falso;
De pragmáticas diversas,
negar no se debe, es llano,
que se origina el que falte
a la obediencia el vasallo;
Porque entre la confusión
de los opuestos mandatos,
dudando el gusto del Rey
en lo instable, y en lo vario
se precipitan sin culpa
de inobediencia al barranco;
mal aya la inocencia, que
contraria al dictamen humano,
cada horror, para otro horror
es peligroso remanso;
quien quiera injusto el Rey,
del amor de Padre falto,
tenerme opreso de suerte,
que solo ceñido a un ay
viva incapaz de que pueda
dar al alma alivio en tanto
tropel de dudas; ¿que haré?
para salir de este caos,
que sombra del pensamiento
le sale aleve al atajo
armado de confusiones,
y prevenido de engaños,
quien será, cielos, el norte
verdadero?
Un ermitaño.
Este es anuncio feliz.
(Aparte.)
para besarte la mano
a conseguido licencia.
Dile que entre.
Sale Baalan de ermitaño
Venerable.
Es escusado
pues se accampa como un
Juez con su vara en la mano;
Dios asista a vuestra alteza
y le de en su corazón
paz cabal.
según razón
como buen cristiano empieza;
¿qué queréis, o, qué buscáis
Padre? que infundís respeto
con el venerable aspecto,
y las canas que mostráis?
señor, habiendo llegado
a mis manos el valor
de unas piedras de primor,
os las traigo aquí, obligado,
de la gran necesidad,
que sé que de ellas tenéis,
para que me las feriéis
para vuestra utilidad
Va las enseñando.
mostradlas.
(Aparte.)
¿Piedras? a carros
Pag. 17
las tiene cualquier persiano,
más que fuera que el cristiano
nos tirase unos guijarros?
Con hermoso resplandor
manifiesta lo brillante,
qué piedra es esta?
Diamante,
Y su virtud?
Es señor,
símbolo de fortaleza,
y en ella nos dice que
hemos de crecer en la fe
hasta morir con firmeza;
Misterio en piedra?
No asombre
a vuestra Alteza el portento,
que el divino entendimiento
en todo dio aviso al hombre;
Parece que con divino
agrado le escucho, quién
hizo al hombre?
El que también
fue creador del universo;
Esa propuesta, anotalda
para después por respuesta.
Hay más piedras?
Señor esta,
es finísima esmeralda,
la lluvia del agua aguarda
con su granito atraído,
quita loco
Si ha venido
de Francia el lapidario?
Perfecto color alcanza,
qué virtud?
Hay opinión
que alegra el corazón,
y asegura la esperanza;
Tenéis más?
Mi pecho abona
que guardo otras eminentes
Para qué?
Son excelentes
para hacer una corona
Las tenéis en mucho aprecio
porque me gustan.
Señor,
aunque es mucho su valor
las daréis por poco precio,
La mano avara, y escasa
con los príncipes no dice,
que agradándose, desdice
el poner en nada tasa;
Y así del valor, siquiera
dar más la mitad,
Se ofenden
de tasarse, no se venden
las prendas a dinero,
Decís, que de buena gana
os daré lo más extraño
El santo del ermitaño
por Júpiter que no es rana
De su grande estimación,
tan solo por paga os pido,
el que de mí sea creído
vuestro noble corazón.
Ofrézcolo, pues lo vuestro
poco ya, cuando se inclina,
Pues, ya se avecina
la prevenida respuesta;
no solo al hombre, señor,
cuanto en los cielos se encierra,
cuanto comprende la tierra
hasta la mínima flor,
de todo fue el hacedor
Dios inmenso, a quien venero,
de cuyo ser os refiero
en fieles voces sucintas,
que aunque en personas distintas,
es solo un Dios verdadero;
No hay Dioses?
Es testimonio,
porque son hombres profanos,
No se adoran?
Mas son vanos
embelucos del demonio;
O como la confusión
va saliendo de mi pecho,
decidme, que satisfecho
va quedando el corazón,
Padre mío. Y para que
de esa ley, que el pecho esmalta
a dudas pocas, qué me falta?
Ser instruido en la fe,
que destierra el ciego abismo
del alma, en su dura calma,
y purificar el alma
con el agua del bautismo.
Pues padre, ya el corazón
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que sus errores despide
si me bautizáis, si pido
y dándome ora instrucción,
concededlo, pues que gano
tanto, siendo Real preso
que yo aprenderé la ley
Yo quiero ser cristiano,
el vino recetar,
y aun a mi, estando en albedrío,
porque tengo por muy cierto
que me costarán de un pie.
dichoso el que en tal desvío
da la vida al homicida,
Yo quiero guardar la vida
y no quiero me la quite;
Yo procuraré lograr
de veras las ocasiones,
y aprender las oraciones,
y en librito estudiar
que comprehende la doctrina
que es verdadera, y divina,
y el símbolo también tiene
de la fe que ha de observar
el cristiano, mas señor
mirad que solo el Amor
en Cristo se debe emplear,
querer no podéis a dos
cuando en Dios el ser ...
porque el que se ama a borrón,
todo aquello que no es Dios,
Parece que ha penetrado
de mi pecho el interior,
quién sois Padre?
Un Pecador
al desierto retirado.
Y cómo os llamáis?
Baalán
Si como el pecho se inflama
bien os conozco, y la fama
con razón de Justo os dan,
cuánto tiempo habéis vivido
en el desierto?
treinta años
y huyendo de tantos daños
poco es lo que he merecido
a Dios hijo;
visitarme
no escuséis; así os lo ruego
para que instruido, luego
podáis, Padre, Bautizarme.
Yo os veré, a mi fe os abona
hizo diferentes metas
labrándoos con esas piedras
otra mas rica Corona.
Vase
O soberano señor,
o grande, y raro portento
o luz del entendimiento
o sol, y único criador.
si fui ciego en el error
tocado del vano fuego
de Idolatrías, y al ciego
habéis dado cristal
trocando en bienes los males
para disipar del error;
Pudisteisme confundir
cuando vivía obstinado
me habéis, librado
para que os sepa servir;
merced es, que admiraría
llamando a mi sentido
de que tengamos cuidado
nuevo precepto advierto
que al pecador no dais muerte
sintiéndole arepentido.
también quiero ser cristiano
y aprender las oraciones,
que yo que en dos ocasiones
me tuvo Dios de su mano
¿cuáles fueron?
con que mala
memoria me estás pasando,
cuando me quede bosteando
en la mitad de la escala,
la otra?
el dichoso escape
que te dije había tenido
de marimacho vestido,
huyendo del rey alcance
y de Ismenia, y Lidio emos,
que a aprieto considera
felice yo si pudiera
olvidarla de raíz,
ya mi en la fortuna corta
que me rige huyó del daño,
y aprendo del ermitaño
la doctrina que me importa,
Bien dices, pues a estudiar
vamos Coquete, porque
instruidos en la fe
el nos pueda Bautizar.
Pag. 19
publicando con entera
conocimiento advertidos
los 2. que son los Dioses mentidos
y uno solo el Verdadero:
vanse, y salen el Rey, Arachis, y Cerdan =
¿Que en fin el Príncipe ciego
y obstinado, así se inclina
a nuestra contraria ley?
Y con pasión tan prolija,
que disputando en los Dioses
su poder, y regalía
los niega.
(Aparte)
Calla Cerdan,
no lo pronuncies, ni digas,
que si sacrílego sigue
tan temeraria porfía,
sin que le valga el indulto
de ser mi hijo, antes ruina
de su vida, y de su sangre
estas manos vengativas;
pues si solo por violar
otras leyes estadistas
hubo Rey, que condenó
a su hijo a muerte, más vivas
son las razones a mí
que debo amparar la mía
cuando en sus cultos toca;
y así he de dar en su vida
ejemplo de que castigo
sin excepción de Justicia;
dura ley es la del Hado
pues no puedo resistirla.
Señor, en achaques graves
vemos ser la medicina
que se aplica, la más blanda
las más veces efectiva;
al ánimo que de golpe
violento se precipita
a la ruina, es impelerle
mucho más hacia la ruina,
ostigarle con rigor,
pues su condición altiva
de lo que templado usa
no se curará si se irrita;
y así (con vuestra licencia,)
tengo por más efectiva
industria, contra el horror
que descubre su manía,
que permitáis que se junten
a disputa, donde asista
otra persona, y se ofrezca
un Varón de los que habitan
las montañas, que sea
el más docto en las doctrinas
de nuestra ley, y un cristiano
que tenga en ella la misma
opinión de su oficio
y sus ritos, y argüidas
entre los dos las razones,
no dudéis que convencidas
las suyas han de quedar,
y nuestra ley admitida
por la de más fundamento,
con que no dudo desista
a la luz de la verdad
el Príncipe en su porfía;
esta parece, señor,
más eficaz medicina
pues sanándole sus dudas
es preciso se corrija:
Es acertado el dictamen
su enmienda quiero, y que viva.
Señor, no lejos de aquí
he oído decir que habita
encerrado en una cueva,
(cortejo del monte, o sima,)
un ermitaño ejemplar
llamado Baalan, que incita
con su austera penitencia
a que sus fieles le sigan;
y temiendo, (como tiene)
el príncipe la noticia
(según me ha dicho) de que
es Varón de conocida
opinión a los cristianos;
pues no le podrá su vista
informar de que sea él
sino, es otro, determina
el proponer os mi celo
de que el triunfo se consiga;
que después de haber mandado
por otro edicto que asistan
los cristianos que quisieren
a la disputa, con fijas
seguridades, llaméis
a Anaacor, el que condigna
estimación, ha obtenido
de mago la primacía
en nuestra ley, siendo docto
y observante en las precitas
Pag. 20
ceremonias de que usamos
los Persianos de la India;
y pues que en el desierto
su vestidura es la misma
del falso Baalan, y que
el Príncipe no distinga
también el uno del otro;
venga Anaacor, y le digan
al Príncipe que es Baalan,
y en razones conclusivas
de su ciencia, y del respeto
que le dieron las divinas
deidades de nuestros Dioses,
será pasmo, será enigma
de confusiones a todos
los cristianos, y vencida
sobre todo quedará
del Príncipe la erronía.
Apruebo el ardid, y aquesta
invención Dioses permitan
que el que me herede, no manche
con tal lunar lo que rija.
A Cerdán, que le toca
amparar la regalía
de las leyes que impusimos,
cuando a sus sacrificios
por omnipotentes actos
en sus altares y piras,
el Ídolo de Astarot
ha de ser solo ruina
de su ley intrusa, a quien
hemos de implorar continas
ansias, que de los cristianos
no nos quede reliquia,
borrando los caracteres
en que se hallaren escritas.
Pregonen, Arachis, luego
que el Rey de Persia publica,
que a Palacio acudan cuantos
cristianos la corte habitan,
a disputar la verdad
de una y otra ley, y asistan
con todo el salvoconducto
de mi palabra, y avisa
a Anaacor que disfrazado
en Baalan, desvanezca
doctrinas y fundamentos,
y traiga a su ciencia ceñida
para ver que de la magia
portento Dios le apellidan,
y al probarse que es ansí, y que
le restituye la vista.
Señor, y obediente
Thamir de la gran provincia
de los orientales mares, rinden
asegurando en los Dioses
a mi poder los dirigen
Magestad que os deba
sus descuidos infelices.
Vanse, y sale el Demonio.
¡Oh, fiera condición mía, ya
mi ciencia, pues permite
que de mi dominio pueda
aquel Príncipe eximirse,
cuando tengo a toda Persia
a mis engaños sutiles
tributarios de mi imperio!
Y como celoso me irrita,
cuando a su deidad despojo
las máquinas y ardides
a ver que mi duración
a adorarme consiste:
firme en la idolatría
mi ansia y furor le dice
que de los cristianos sea
asaña y terror terrible,
infundiendo en su pecho
a los vanos efigies
principal de Astarot
que supremo le erige;
cuando en la magia circundan-
do, y a quien por más reservarle
de ser prisionero le dice,
apostatado un ermitaño,
aquí la causa me oprime
reducir nuevos enojos
a Dios; ¡pero ya le dice
tal carácter del bautismo
le advierto en la ley tan firme,
que a los antiguos cristianos
les será ejemplo terrible!
Pero pues mi astucia
hizo los lazos flexibles,
y piensa vivir exento
de las rudas y crueles lides;
y a quien no puedo vengarme
como quisiere, pues libre
de mi dominio le tiene
quien con su poder me ciñe,
pues que confío en la hermosura
de Timenia, con que viva
estrago, ansia y desvío
Pag. 21
lo que antes no se previene,
a soplos del fuego ardiente
de mi causa infelice,
sabré aumentarles la llama
del fuego, con que irrites
Amor, en penas, tormentos,
ansias, iras, y desvíos
de fatilidad de su alma
y graves sucesos civiles.
(Vase)
Salen Barachías, Timenia y Lidia.
Oculto, yo, de todo
de la forma que te dije
en la corte, previniendo
y a su dolor insufrible
con que adora aquí el Tirano
sacrificaron felices
por víctimas en las aras
los más preciosos rubíes;
sino aguardando el certamen
que el Sultán concibe
poniendo la fe en disputa
dificultar cuánto ciñe
en sus divinos preceptos,
(misterios incomprensibles)
que a ajustada razón
no nos toca descubrirlos
mayor fondo en sus quilates
que el saber que fue su origen
el sumo author, y creerlo
sin disputarle los fines.
dicen que el rey ha mandado
hechar un bando, continuo
a los contrarios que adán
con el soberano libre
facultad de argumentar
contra profetas; y quiso
(no sin especial mandato
del cielo) nos vio firme
(aunque con rudas razones)
parar del ruego engaño
de la fe, y sus fundamentos
y oppugnar lo invencible
implorando el soberano
favor, para que encamine
al Príncipe los impulsos
en quien se prendan rendidos
de su deidad, y de valientes
también denotan redimidos
inteligencias de ser
de la fe columna firme
en santas demonstraciones
(aunque entre idólatras vive,)
es mi intento, señora,
hacer de mi celo,
Pedirme
podéis, Barachías, albricias
por noticia tan felice,
pues estimando en aprecio
como de mi dueño exige
¡ay amor! que es descubrirte
el que el esmalte publique
de cathólico los realce
la sangre que le asiste;
Según eso, ¿vos también
sois Cristiana?
Lindo chiste
mi Ama, y yo nos bautizamos
aunque el Rey nos descabece.
Con que puedo de corazón
alegre nueva recibir,
pues era lástima que
en beldad, en quien compite
como en una Abisag dulce
aunque con unión admiren
en lo aparente, es forzoso
que interiormente se envidien,
ofreciendo el uno y otro
los trofeos de ser libres;
Repito otra vez,
que era dolor insufrible
a tan cabal hermosura
que el alma no la acredite:
¿no supisteis mi opresión?
Señora agora que sirve
de mi patria, y se de ser
el que hermosa perla visteis
del rey;
¿Y de dónde sois?
Callar de mí es infelice
su origen, cuando no puede
ser público desahogo,
mas sí es forzoso que atento
a mi rendimiento os deba esto
os respondo mi obediencia
que soy del reino de Chipre.
¿de Chipre sois?
Sí señora,
¡ay de mí!
Pues ¿qué os aflige?
Memorias de igualidades
a que el hado me predice,
mas ¿qué derrota os condujo
a Persia?
Los fines
Pag. 22
ocultos de mi desdicha,
aquel apetito invencible
a todo humano poder
redujo con sus ardides,
mi valor, hacienda, y honor
Iluminado. ¿Y vos cómo así lo permitís? Isabel. Ellos no os infaman, a quien con presunción tocan me, se Barlán. debajo de la palabra que a vuestra alteza le pide mi pecho para disculpa le mandaré descubrirse. Iluminado. Por todos, cuidado añade lo que ha de daros oprime.
En los encendidos bandos
de los príncipes heroicos
Gisberto, que fue de Rodas,
y de Chipre el grande Astolfo,
¿reinando, no la razón,
sino solamente el odio,
maldad, que siempre motiva
populares alborotos?
Sobre antiguas disensiones
tributando de los cotos
de los reinos, se entregaron
a la cruel deidad, y lloros
de ruidos en campaña
que de las vidas destrozo
Marte, neptuno también
en los piélagos undosos
del mediterráneo mar
sobre las aguas al noto
movió colérico tanto
que el fuego encendido, ¡ay!,
en el contrario elemento
con estruendo pavoroso
en tempestades de bala
se inundaron procelosos
de la batalla naval
los bajeles cargados;
movieron tratos de paz
las dos huestes; rindiendo
(según decís) pedir treguas
los de Chipre cautelosos
a los de Rodas, porque
esperaban el socorro
del rey Persiano, Abenir,
que mientras llega, por modo
más eficaz, a su intento
de eterna concordia, todos
le pedimos los de Chipre
para un hermano de Astolfo
belleza de una hija
suya, para asombro
(según la fama) de cuantas
edades vieron los soles;
nombráronme embajador
para esta empresa, (supongo
teniendo por el felice colmo
de ser pariente de quien
ocupa de Chipre el solio);
embarquéme para Rodas
con esperanza del logro
tan manifiesta a los vientos,
que pudieron ellos propios
robarme la confianza,
cuando los turbantes rojos
de los turcos, banderas
gallardetes, velas, y otros
paveses, y fanales,
fueron el preciso adorno
del vaso, mandé ponerlos
de color de verde y oro;
llegó a Rodas, y su puerto
en públicos demostrativos
respondió a la legacía
con corteses episodios,
dando color a la suerte
del casamiento; cuando otro
que a mi lado venía,
(que según supe era Honorio
su gran válido, y privado)
adelantando no poco
el desahogo al respeto
de su rey, con enojos
mezclada la propuesta
atrevido, y presuntuoso
diciendo que en vuestra línea
su rey vasallos no pocos
de su sangre, que merecen
la infanta, por más blasones,
sin que al que no reconoce
se pague con el soborno
de prenda tan singular:
y al atrevimiento, el aborto
de prorrumpir en palabras
la alteza, y el enojo
que a tal respuesta se unía
(por el respeto forzoso
de la persona real)
le dije, advierta los pactos
y sabré guardar los fueros
establecidos a todos
los femeninos monarcas
Pag. 23
embajadores, pues todos
(condes del más cercano)
cuando Barachías, mensajero,
para que en pública audiencia
introduzcáis soliloquios,
tocándoos, como vasallos,
el escuchar, y no es poco.
Afeóme el Rey Sirvesio
con desmedirme, gravoso
con la razón, y el denuedo
sentido al ultraje; pongo
diligencia en dirigirle
a Honorio un papel, que en dos
acentos breves, nacidos
de la ira, le convoco.
(Confieso, que abandonando
las leyes del puesto) a un soto
que al margen del Archipiélago
es pensil ameno, y noto
bosque; para condición
del desafío, que solos
saliésemos a caballo
con lanza, y espada; todo
se ejecuta con secreto,
(porque es de los nobles propio
el remitir al acero
del pecho los estragos).
Salió Valiente al campo,
y viéndole en lo frondoso
del bosque, a la luz escasa
que dio la hermana de Apolo,
después de algunas razones
que no nos fueron estorbo
para aplacar el ardiente
coraje, sino en su abono;
calándonos las viseras
nos buscamos uno a otro
con tal denuedo, que al choque
primero, me hirió en un hombro
levemente, y de la silla
del mismo bote redondo
desencajado le hice
besar la arena, y el polvo.
Saca la espada Valiente,
salto en tierra, y animoso
centelleando armas, y escudos
más volcanes que el fogoso
Dios de aquellas oficinas
suele exhalar a los Polos.
Combatimos, salpicando
con la sangre de los robles
la verde alfombra, trocada
de su color en el rojo;
denodado se aferra
tirando tajos, y cobró
aliento a mi golpe;
y en fortuna ventajosa
estrecho, y de un revés
el cuello le corto a Honorio.
Cobré mi caballo, y viendo
el peligro tan notorio
que me amenazaba en volver
a Chipre, pues el encono
que motivaba a Servía
entre los Reyes forzoso,
sin más norte que el destino,
sin más guía que el asombro,
sin más rumbo que el despecho,
y sin otro fin que el loco
querer fiar de los reveses
de la fortuna el arrojo,
hollando veloz el bruto
los matorrales y copos,
llegué del Egeo a la margen
donde una barquilla topó
que acercándose venía.
Maté el caballo, que estorbo
podía ser fugitivo
de mi ventura, y soborno
de los dueños, que pescadores
dijeron eran; y acorro
sobre las verdes espumas
bogando el bajel, me informo
que en Epiro tenía
un fiel amigo, en él pongo
la esperanza del alivio.
Llegué allá encubierto, rompo
el silencio del fracaso
a Leli Prato, y copioso
días que hube hospedado
en su agasajo generoso.
Allí a Persia disfrazado
(no sin miedos) pasé a bordo
con el transcurso del tiempo
las iras del Rey, los bronces,
gemidos de los aliados,
los disgustos populosos
de mi patria; de Sirvesio
el indubitable enojo,
y a vuestra Alteza, obediente,
sucintamente le informo
de lo que vino a costar
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aquel prodigioso monstruo
de belleza, a quien no vi
Yo muy bien, que la conozco
Como a mí propia,
Y aunque
una dama de otra voto
no suele ser sin pasión
mirad el común elogio
con que la aplauden, Celinda?
No lo sé, mas sí la cobro
con mi mismo original
su semejanza, de soco
casi engañaré vuestra duda
haciendoos dudar de vos,
Señora, quien así fuere,
Será simiesca excelencia
como yo de vos; y en esto,
Divina, cielos, qué oigo!
Dadme vuestras plantas,
rindiendo de mi lodo, y despojo
No os asustéis, que a la fe
quedo del suceso, pongo
vuestro seguro,
Otra vez
me sacrifico al decoro
vuestro, por igual favor
y merezco de el modo
de un extraño suceso
las dudas en que zozobro
me borre, os pido Señora
le refiráis,
Aunque tomo
para mí el justo pesar
de acordar el riguroso
trance del Hado, amigo
daréle si alivio corto
de quienquiera saliente
mientras las cláusulas formo.
Publicada la muerte
de Honorio su valido, y segundo
fulminando mi padre igual bando
al Besubio en sus llamas exhaladas
sin que valga excepción, ni al punto
de la casa más noble a lo sagrado
enlaureciendo todo el reino ardiente
que allado el opresor, de ver la muerte
apoderárose de Astolfo más sentido
aumentando el encono de sus gentes
junta gente, y de furias prevenido
en campaña le busca, y el progreso
favorable a mi padre vibrando
a tardar de los deudos el exceso
porque cada soldado que venía
de los míos con muchos compitía
a mi Padre, aliéntese por animar
a los suyos, de varios despidiendo
el acero invencible, y trincando
el campión de más fama le oprimió
mi Padre, y sus huestes quedando
carnicerías sedientas, haciendo
ver en su hierba un estanque a las balas
y ruina, que valer mayor que en Marte
y encendióse la saña, arde la ira
quedando fatal cada soldado.
Saca un escuadrón que intercepta
los pasos por ir con nublado
truenos de jaspes, con que tira
el fuego de las Armas, que arrojado
inquiere el plomo cruel homicida
la vida deudora de su olvido da!
Cantaban las huestes que empuñan
sus Armas de que el vencimiento
no se hace dudar, el vencimiento
viera el número grande, y arrogancia
de Patria, y de pique estremeciendo
la yel, aquilata y la constancia.
Una bala discurriendo
por la baja región (desdicha cierta)
dio muerte a mi padre, y a mi muerte:
murióse el pastor más cuidadoso
a la oveja al alarido incruento
de su amante tradición vuelto
retirarse en unión de cualquiera
dejóles ufanar rebeldes
para ser de las fieras cruel blanco;
a la llaneza de un dolor de aliento
desventuras quedando en escarmiento.
Destrozadas las tropas, fue a un tiempo
de Astolfo prisionero; aunque no herido
a su prisión un despojo tan inhumano
decoro, y atención tan merecido
de su rango, y valor, más que dudarlo
en el Real de mi Padre introducido,
dando asalto el tesoro, que interesa
a la familia su caudal, y mesa.
Desconsuélanse en todas, y leales
demostrando el dolor en las acciones
de mi Padre celebran los fatales
exequias con lealtad, y con misiones,
y después de cumplidos funerales
afirmó todo el Pueblo en juramentos
eligiéndole asimismo el oportuno
dosel de mí, y no sin acierto
y en la Patria, y del Sol mi atendida
con decoro no igual a sus rigores
ofrecida al encontrar rigores
a que víctima fuio a sus ardores,
en Palacio de un Rey que atrevida
en mi cuarto lamente mis dolores
tan vive penando la que trans-
como yo, yrifan en su corte, y agonía;
Pag. 25
Cautivos y cazar de cristianos
señora, es lo que yo hago
con gracia en vuestra aldea,
pues vana fe, como propios
nobles, y como tal
de cuanto alienta me informo,
de cuanta sangre se encierra
en las venas, al logro
de un amparo, sabed
hacer sacrificios caros;
a mi mandad, disponed
para que pueda,
No ignoro
las razones que os asisten
cuando ser quien sois conozco,
y así nunca extrañaré
vuestra defensa en mi abono;
Yo también que detallo
más que un novicio en el coro,
la red que sutil a esclava
de el rey que triunfa de oros:
Sale Coquete;
Por breñas y vericuetos
más harto de andar que un potro
desmandado de la madre,
vengo hecho andrajos y roto
más que de que soy cristiano,
ya, miren con lo que topo.
Coquete, pues ¿cómo así
tan apresurado?
Como
teniendo mi amo licencia
del Rey, para en los sotos
cazar, y alegrarse, y
dar dos higas al demonio,
me mandó que le esperase
a la margen de un arroyo,
que arroyo es de Bercebú,
o de Cocito por lo menos
que a vado no sé, o, nado,
en busca de los elogios
de la Arcadia, pues metido
me trae así, dando tornos.
¿Dónde el príncipe queda?
Yo no lo sé, mas supongo
que unos espantajos, que importan
para haceros mimos, y aspas
que viene cerca de aquí
con cien monteros, y otros
alabarderos, y criados,
¿Pues siempre no quedan solos
a acompañar los duques
al de la montería?
Yo no sé,
solo sé, que en la refriega
de estos lorigones;
Vámonos al día, a la gruta
que empalizada se goza
roca, antes que acá se acerque
el príncipe y ambos a dos.
Vuestra merced se escape, no
le caiga lumbre como a nosotros.
Quedad con Dios.
Vase
A Dios guarde.
Con dicha: y vos
tu cuidado Coquete
en el príncipe en boca
para defender la fe
firme el celo y roso
Vase
Solo haré, y la suasión
de que es muy poderosa,
más que sordo me asista
en su ejercicio el demonio;
pues en casa de mi amo
ni un maravedí he visto,
y como perro de atado
esperará a perro:
Buscaré a mi amo echando el
cuarto
con la presteza y resuellos,
pues sobre que es de pegote
se ríe de mi trabajo;
y pasará a manojos
de temor lo que ha metido.
o la encierran a nacido
Será capón venturoso.
Saca pan y come
Pues el pan, si no siquiera
se me atraganta mi ahíto
aunque fuera de borrico
se me hiciera de ternero:
Come
O tus cascos embaraza
el cuartillo, más allá
que tiene traza de gallo.
Le saca para catarlo, saca un
Pues el pan, y no se apura,
sino sino lo que es comido,
que mientras viene o venido
venga lo que es bendito;
y él lo sea de verás.
Bebe
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cuando vine con vos, yo
no he quedado para hombre
Dentro voces.
Voz, allá va ese león.
Fuego.
León, yo juro a Cristo,
muero a bulto sin embozo.
San Crispín santo,
que se lo cene cristiano
mientras que me dura el miedo,
señor león, pues es sabroso
coma de eso que es asado.
Sale como de caza el Príncipe luchando con un león.
Ríndete, bruto coronado,
o he de quedar victorioso,
de Alcides en un corazón
triunfaré de tu arrogancia.
Más quieres te vayas a
Francia
y no en la ciudad de León.
Coquete, nada te asombre
rindámosle su poder.
Señor, como fui mujer
Sale lidiando hacia la puerta y déjale como vencido.
Pues aunque ya lo merece
el vencer tu osadía.
Sale el Demonio al encuentro.
En mí tendrás compaña
para cualquiera trofeo,
será mi acero guadaña
de tu vida, muere pues.
Como que le mata y cae.
Valiente joven, ¿qué es el
a quien tal brío acompaña?
Soy que con lo que rajo y hablo
a todos atemorizo.
Si es el milagro que hizo,
qué importa que le haga el diablo.
Soy también el que a los
pensamientos ha alcanzado.
¿Pues eso no es reservado
solamente para Dios?
Y he escuchado lo contrario
para el furor que prevengo,
es esta ciencia que tengo
en virtud de su ejercicio.
Vos por cierto habéis de
qué es lo que de mí he oído
de mi saber?
Que te aflige
una amorosa pasión.
Absorto he quedado, a lo
que excede vuestra agudeza
¿qué sujeto es?
Es la belleza
de Jimena, Infanta de
Es verdad.
Con juramento
que a par de lo que he comido
que al guardamangier le pido
que también meta un pimiento.
Qué importa, si guarda apenas
el remedio el corazón
que vos sepáis la pasión
y tengáis o en vos...
Aparte.
También sabrá mi poder
mitigar ese fuego,
o le obligaré, a que ciego
se precipite a caer
Pues cuando la ceguedad
luego podrá mi locura
dar alivio a mi ardor?
Yo haré que goce tus manos
su singular hermosura,
tú no me niegues por quien
mi ciencia va reprobada.
Parece que el camarada
que a mí me huele muy bien.
Seré tu amigo.
Ven, oras
a la estancia amena de
la quinta donde ahora está
y su beldad gozarás,
no temas, porque a tu lado
va contigo mi amistad.
Van subiendo por unos como peñascos o escalerilla, cruzan el tablado los dos y en tocando, y Coquete en un árbol caballero, ha de arrojar fuego por la boca.
Pag. 27
en vuestros ojos airado,
¿Yo rijo la fortuna
de su Alteza?
También vos,
sobre este tronco los dos
iremos.
(Ponense.
Suerte importuna.
Solo en vos consuelo hallo,
Subid que guiaros vais
en esta sierpe
Pensáis
que soy hombre de a caballo?
Yo en sierpe, qué desatino,
sierpe no dudo
Van cruzando
dejar de tenerla miedo
cuando tiemblo de un pollino
Ya os tienta ufana y
hueca,
mi intención, puesto que logro
mi deseo en el malogro
del hombre, siempre que peca.
Ya un tántalo sediento,
a beber de los cristales
en los copiosos raudales
de aquel hermoso portento
y a mí en cantos, tenues
no son los de esa apariencia
y es de perder la paciencia
que no puedo a restriñios.
Ya inquieta su vista
al pensil en que triunfante
allá las flores encanta
lograremos darle muerte;
Ya veo entre las tejidas
matas, como cazadora
Diana venadora
de las almas y las vidas.
Ya hemos llegado los dos
a lo feliz contingente
bajad
entraré
Dentro el Ángel cantando.
Detente
no ofendas Príncipe a Dios.
Qué escucho.
Cruel confusión,
ajena de todo el poder
que hay en mí,
¿Quién es?
qué quieres?
Tu salvación.
Oh rayos de luz inmensa
que a mí estáis alumbrando
el tiempo que maquinando
voy contra vos la ofensa,
arrójeme de su obscura
habitación cueva eterna
el infierno,
Esta caverna
sea infeliz tu sepulcro
empújale el Ángel, y húndese el Demonio por un escotillón, y queda el Ángel en nube y arrodillado Josafat a su lado.
¡Ay, con mil diablos, angostas
callejuelas se ha hundido
siendo de sierpes macho
como macho de postas.
Vuelven a cruzar los tres por donde vinieron, y canta el Ángel.
Volad, Volad, Volad
al desengaño, y oíd
los favorables acentos
de un misterioso clarín,
quiere este Rey poderoso
de todo ese azul cenit
que vea que el hombre es bola
suspensa de lodo vil;
quiere que la inexcusable
mancha que le hizo esculpir
el primer pecado, borre
como cristiano adalid,
quiere que el que sacrifica
por víctima más feliz
a su ley el corazón,
permanezca en un sentir,
quiere que de los engaños
del Demonio sepa huir
invocando su socorro
contra su astucia, y ardid,
quiere finalmente que
en esas voraces llamas
el pago sea infeliz;
Sale fuego, como de un peñasco.
Pag. 28
Ay de quien penará siempre,
oh, en fatal día nací;
Arde a fuego la sierpe hecha a cohete; y baja de la tramoya el Príncipe.
Que me abraso.
Cielo santo,
misericordia de mí;
Repite el Ángel cantando.
Volad, volad, etc.
Vuela por la maroma.
Oh, angélico ciudadano
del turquesado rubí,
ya que fuisteis conductor
de piedad, a Dios decís,
que ni amenazas, ni fieros,
me han de poder prevertir
de ser de la fe columna
hasta vencer o morir,
que ni bellezas humanas
(caduca flor del Abril)
Sirenas en sus encantos
con artificio sutil
no vencerán lo constante
del ánimo, cuando vi
que pudiendo castigarme
Señor me libraste a mí.
(Vase.)
A Dios mundo, y a Dios luz
que no espera veces mil
llegar al infierno, y ver
vomitar fuego el volcán.
Jornada tercera
Pag. 29
Salen Arachis y Naacor.
Para, Naacor, el rey
me mandó que te llamase
fiado en tu ciencia, que
al Príncipe con tal brío
de un tema mal fundado
con argumentos deshagas
tan de todo punto, que
de cuanto ha aprendido, saques
que aun en bosquejo las sombras
serán horrorosa imagen;
Cumpliré con sus intentos
si en la disputa triunfante
saliere, cuando consiga
vencerle, y darle
a toda Persia, y vencer
(engañado dictamen
que merecéis ruin este
nefas, si favorables
los Dioses su causa
amparan) será notable
para todos los cristianos
confusión en que caen;
Ya sabes que disfrazado
en Baalam,
sé en copiarle,
valiéndome de las voces
con que a los suyos atrae
a un asunto tan verdadero,
que aun el propio equivocarse
viene a ser ni creíble
dividir en dos mitades,
Serás premiado del rey,
daré a la mágica el mal,
que sus observaciones
acrediten lo que saben.
Ya el rey viene,
y contigo
su hijo el Príncipe val-
Salen el Rey, el Príncipe y Cerán.
a vuestras plantas reales
más que como hijo, dadme,
pues en una prisión durable
desde la infancia, sin que
os conociese, mas fácil
os será saber soy hijo
que yo sepa que sois padre.
Hijo levanta a mis brazos,
gran pecho me da el mirarte,
gallardo Joven, esta
que irán los Dioses borrando
la nota de que a tu honor
mi ley: Príncipe, el llamarte
ha sido para que salgas
para siempre de esa cárcel;
si tu pertinacia cede
a mis ruegos. Populares
tu presencia, dando a todos
los vasallos el Realce
de que en mi vejez dejes
sucesión de mis leales,
no teme mi pecho a cuanto
Pag. 30
la del infeliz que lo hace
triste albur en la vida,
puesto que en pedestal
las plantas altivase,
y uniendo el cuello suave
a dormir tolerante
la sujeción que le añade;
mientras el hombre viviese
solamente podrá darle
de aliento vital al alma
por número más constante
todo el tiempo que pasó
gozando felices ratos;
y aun aquel común ilustre
dirigió las milicias
escuadras de Romanos, hizo
que en su entierro publicase
el ataúd, no había vivido
más de doce años: instantes
a los muchos de su manejo
de cuidados y pesares:
no limitando las horas
a la carga inexcusable
del gobierno; debe el rey
aplicar las que sobraren
en dar al ánimo treguas
a la fatiga, con darle
placeres para las penas
y diversión para afanes.
Con vuestra licencia
senado el juicio que hace
vuestra Alteza, porque el hombre
que a la luz del mundo sale
en proféticos anuncios
que parecen naturales
nace apenas cuando llora;
y llora apenas que nace;
y le distingue lo racional
del contrario en no darse
a apetitos y deleites
porque son estos que asen
ordinariamente al bruto
como del mal ignorante;
mas nosotros que nos hizo
de inteligencia capaces
el criador del universo
no debemos imitarle
con tan carnales sentidos
sin hacer primero examen
antes que la voluntad
se incline a precipitarse.
Bien lo católico muestra
el ánimo.
Los quilates
del metal del corazón
se manifiestan
Qué grandes
son las iras del fiero
Mas me conviene templarle;
Esas apariciones
son entusiasmos errantes
estrellas sin norte fijo,
coronas quimeras, que hacen
que enturbiándole la luz
sombras a todas las verdades;
son de principios exentos
en basas fundamentales
de su ley, ilusiones,
y son fantasmas tan graves,
que ausentan de la razón
cuanta es razón que ampare;
los dominios que ha dado
en Persis y Egipto saben
con mayores fundamentos
que nosotros, lo importante
y preciso es adorar
estas supremas deidades
de los dioses que tributan
en la vida a los mortales,
de la tierra opimos frutos,
y de las olas fluctuantes
del mar, cuantos en él se encierran
para que en colores paren;
pues como quieres regir
convicciones y dislates
tan solo sin fundamentos
y experiencias tan notables,
cuando al Cristo a sus misterios
tengo en tu ley por grande
profeta, y varón austero.
Tú mismo oirás confesarle
a los nuestros la verdad
del celo que en ellos arde;
católico que profesa
la ley de la fe, no es dable
sino el que reniegue empiece
su muerte en dos canales;
Pues mi Dios
Pag. 31
en Baalan del otra parte
defendiendo al glorioso a quien
a su defensa sale;
Ese que ves revestido
de túnica, y con señales
de solitario es Baalan
aquel prodigio, que aplaude
el cristianismo, y espanto;
no le oíste?
Oí nombrarle,
Pues él confesará
que cuantas dudas atajen
a su discurso,
Sale Coquete.
Señor
licencia para besarte
las manos un cristiano pide.
Antes es aviso que den
de mi furor: que entre
Qué carilla de vinagre;
Sale Barachías.
A tus pies gran señor
se humilla un esclavo, yace
de tu Alteza;
Cielos,
como las señas no engañen
sin duda es este Barachías
que a hablar a mi padre
vino y su descendencia
nuestra ley, firme, inconstante
Qué queréis
Señor, ya viendo
que un edicto publicasteis
para que cualquier cristiano
en disputado certamen
francamente defender
pueda su ley (aunque en vano
consultéis, y los firmes
misterios de su cristiandad)
vengo con vuestra licencia
fiado en las fundamentales
razones, a referir
solamente las que alcancé
en el piélago profundo
de los dilatados mares
de la fe, donde la sonda
más diestra queda ignorante;
Venimos a batallar
con fuerzas bien desiguales,
Pues os dan por contrario
a Baalan, a quien delante
veo ya.
Mas que fiero
Baalan es este, no cabe
en su rara santidad
tal error, aquí abrazando
sin duda, mas disimular
quiero el lance,
pues del rey encubierto
ha de conocerme, para
ser remanso del delito.
Vamos a lo importante;
ah, notable audacia es la vuestra,
si es oro avaro instable,
Quedará vuestra arrogancia
tan humilde y tan cobarde
que vosotros mismos habéis de ver
pregoneros de que errasteis;
Tengo a Dios a mi favor
y permitirá sacarme
vencedor de las tinieblas,
que se oponen delante,
qué dudáis?
Lo principal
que repugnancia me hace
con suma contrariedad,
es lo siguiente, escuchadme:
sois cristianos, y vos,
por Dios os reverenciáis
al que fue crucificado
y esto implica con ser Dios.
Esa duda es un asombro,
y no se humana a padecer,
desde su infinito ser
por el hombre, sabiendo obrar
también a beneficio un fin
que adoráis personages tres,
son tres personas, mas es
un solo Dios verdadero.
Pues el mar poderoso
solo a Júpiter, es dado.
Ese fue un hombre culpado
de homicida y lujurioso.
No implica rayos, y a Clima
Pag. 32
inquietud los cielos mueve,
a Dios o a quien no se debe,
que cielo, y tierra gobierna,
de planetas la igualdad,
y aqueste corchete
que será?
son movimientos
de una sola voluntad;
que bien la malicia astuta
en ti idolatra veo,
pues a ser Baalan, no creo
que lo pusiera en disputa,
mirad que os torcerá
la opinión que mantenéis,
advierto que al Rey servís
traición en disimular,
pues el que a los reyes en nada
os tratase con ficción
merecerá su traición
ser con muerte castigada;
oh que Pasmo, oh que temor,
mi sentido ha entorpecido,
mi engaño a mí conocido,
perdonadme, por mi amor,
ya con el justo dolor,
vuestro rigor despreciando,
oh Rey que sois publicando,
y todos confesarán,
que solo es Dios, el que adoran
los cristianos adorando:
Baalam, aleve, blasfemo
mil pedazos os haré
defiendo morir
la ley de Dios, nada temo,
oh Señor, y con qué gozo
mi pecho inflama este fuego,
ea llevadle luego
a hacerle mortal destrozo,
Baalan justo, perdonadme,
el ser mi voz fingido,
y mi gozo arrepentido
favor, y socorro dadme;
mal un ermitaño
será asilo para vos
Ábrese un Peñasco y sale Baalan con dos leones a los lados:
venid conmigo que Dios
ampara al que se arrepiente;
yo, raro portento,
aun lo dudo
estoy confundido,
por Dios que el rato atraído
mi de error de ayuda!
Pero como ora memoria
Señor, siempre favorece
al pecador que se ofrece
a pedir misericordia;
varón de Dios, pues me inclinas
mi a ser cristiano,
como piadoso, y humano
enséñame tu doctrina,
si con irreverencia
tus obras justas fingí,
no me permitas que ansí
de tu penitencia,
como tiranos, me ofende,
y esas supremas deidades
en cuanto rige, y comprehende
porque nos dan testimonio
nuestra ley que nos emanan,
que estos ídolos encierran
las figuras del demonio;
y ansí oh Rey, la voz divina
por mí, aunque injusto, os advierte
que es lo de menos la muerte
si el alma padece ruina;
nota crueldad que blasfema
vuestro pecho, mas perciba
los castigos, no diga
aleves a la corona:
contra el tártaro podéis,
que os avisan que viene
sepultaros, pues conviene
para que fieles muráis:
y en este confuso abismo,
y para vencer en la guerra
vemos, y a vosotros mismos,
Vanse llevando a Nacor en el Peñasco:
qué más claro desengaño
aguarda a mi corazón,
que un
un
como
que la carta
del abismo de
del tártaro, me
Pag. 33
Con evidentes influjos
de su aplaudida santidad,
y mi profeta en la bondad
se va de Dios prisionero:
qué más sin aguardar quiero,
cuando a decirme se inclina:
Ya mi Rey la voz divina
por mí, aunque injusto os absuelve,
que os lo demuestre a mi ruego,
si el alma yace reina.
Señor la vida me agrada
y es tan grande beneficio
de mi corazón propicio,
pues vencisteis a mi Padre:
¡Oh inescrutable poder
que así sabéis reducir!
Y nace, raro prodigio
de oprimir.
Que es buenos vasallos;
Hijo, vasallos, manchado
aucio de un Bárbaro rito,
que como de luz prescindo
ciegamente apasionado,
mas ya hallándome avisado
del norte, que me previene
el fatal riesgo que tiene
no entregarse a Dios del todo;
para cuyo acierto, el modo
quiero que mi hijo os prevenga
Venid, porque experiencia
mi anhelo, su idea Rey.
O lo justo es ley
señor, de vuestros preceptos.
Yo le de ver, si en los rectos
pasos, novicio, como tenga
en memoria el silogismo,
de que en el confuso abismo
que la clara luz destierra,
para vencer en la guerra
es vencerme a mí mismo.
Vanse
Sale Ismenia
Confusión de discursos pensamiento
oficina de ideas encontradas,
donde vana asoma desatadas
las sombras el temor adormecido
Tribunal sin justicia experimento
tu consejo de guerra en las airadas
nubes fulmina
contra un justo que gime sin aliento,
Previenes al rendido mayor daño,
pide la Pasión y halla inclina
hacia el bando del mal, y no lo extraño
pues sin la razón, se abisma a mi ruina
al rigor, al tormento, y al engaño,
que es un Juez que nació para la ruina;
Sale Lidia:
Albricias te pido,
que a Lidia a la merced
Te las ofrezco, pues qué hay
Lidia?
Pagada me tienes
con solo verte contenta;
has de saber que posee
tu hermano Ricardo ya
su Reino, y tu Patria
¿Puede
esta noticia ser cierta?
porque dudo en los vaivenes
de mi fortuna, cuanto
no sea pesar que atormente;
¿quién te lo ha dicho?
Yo propia
lo sé del propio que viene,
Alegre nueva recibo,
el Cielo con paz le prospere,
el tiempo, que mi cariño
desearle reinando dele,
Con eso tu libertad
será evidente
No sé Lidia, porque en los
carmesís acontece
que un accidente consiga
el logro de otro accidente,
Mira señora, los males
son víspera de los bienes,
mas si de ellos no ha de esperarte,
tampoco de otros carece,
es la fortuna fullera
y en el juego que previene,
pinta mal a veces corto,
y en parándole a una nube
todo el caudal, al que gana
sabe dejar en asperes:
Jamás experimenté
Lidia, sino sus reveses;
Sale Coquete de Tedesco
Pag. 34
Haca, placa,
¿Quién así,
metiendo esa bulla viene?
¿Quién pudiese ser
sino el humor de Coquete?
Extraña figura traes.
Mas extraños, y más fuertes
son los miedos.
Pues, ¿de qué?
¿De qué el demonio me lleve?
¿Qué te ha sucedido?
Nada;
no más de que quise verte,
y hablar a su Alteza mismo,
y los dos nos dimos entre
las uñas del gavilán,
muertos de miedo, y aleve
entré en la sala, y el cuclillo
caballero en una sierpe
dio con mi cuerpo sin alma
en el infierno, y patente
abriendo más boca que
la sima de Cabra puede
arrojó alquitrán, y azufre
con turbiones de cohetes.
Yo no te entiendo.
Señora,
bien me entiendo, y Dios me
entiende,
y si el temor no faltara
de que venirme pudiese
otro tanto, yo contara
lo que en Palacio sucede:
que el rey se ha vuelto cristiano,
que parte contra el aleve
Tártaro, que con su armada
nos cerca cuando quiere,
que el Príncipe gobernando
el Reino ha quedado, y tiene
los vasallos aturdidos
con su virtud excelente,
pues dado a las penitencias,
y negándose a los bienes
de la fortuna, se emplea
en ayunos, y en quererse
andar vistiendo pobre,
y a curar los que adolecen:
cuantos ídolos había
los manda quitar, y hacerse
de los de metal los santos
los de palo, y cruces:
en fin la corte que estaba
hecha Ginebra, la vuelve
una tierra santa, donde
católicos reverencian
a Dios, todos rindiéndose
a que es uno solamente;
es su valido Barachías,
con razón, pues merece
aplausos de virtuoso
y vítores de prudente;
yo también quedo medrado,
que Dios para todos llueve,
que me ha hecho de la guarda
de los tudescos alférez,
en que si se come poco
hay consuelo que se bebe;
yo te lo tenía
que decirte, si supiera
que por hablar con tu Alteza
no vuelve el diablo a cogerme;
y así callo, porque ya
que me castigue por verte
por lo menos no ha de ser
por parlero, aunque le pese:
No te vayas.
(Vase.)
Hace, place,
fora, fora, adiós doncellas.
Raras novedades hay.
Sí lo son, y en tiempo breve,
mas como está retirado
del comercio nuestro albergue
de Palacio, cuanto pasa
lo propio es para saberse
que avecinar a uno en Flandes,
y desde Marruecos verle;
pero si confirmo
de todo lo que sucede
que mejore tu fortuna;
Podrá ser, Lidia, que alienten
mis inútiles esperanzas,
y que Amor, que alegre viene,
si vine esclava del Rey
que el Príncipe me liberte,
no humillo a objeto inferior
mi cariño es permanente,
Barachías está obligado
como noble a socorrerme
y valdréme de él, y en la audiencia
Pag. 35
No he de hablarte, ni oponerte
cuando dicta la pasión
en metáforas de canes,
sepan todos que hay canes que ofenden
que es lícito el rogar a las mujeres.
Sepa el mundo también que me conviene
con Coquete casarme, si es que él quiere.
Vanse.
Sale un Pobre.
Bendito sea el Creador
que así permite que viva
sin vista, porque reciba
mayor luz con el fervor;
y quizás con lo que en mí
a su bondad disguste,
pues que de ciego, se ve
que con vista le ofendí.
El Príncipe, y Coquete al paño.
No puedo a socorro tal
escusarme.
Mas advierte
que transformas de esta suerte
el palacio en hospital.
Al Príncipe le hace bien,
la corona, le mantiene.
Es cierto, pero eso tiene
de más, y menos también.
¿No habrá quien en mi conflicto
dé limosna?
Yo la doy.
¿Está tullido?
Sí, voy.
Por Dios, que es una inquietud.
La paga le dé la eterna
piedad, señor.
Véngase
conmigo, y le acogeré.
Mover no puedo una pierna.
Sale otro Pobre.
Duélanse de mí, y mi sed,
que no puedo andar, ni veo.
Por mi Cristo, que creo
que vienen pobres llovidos.
Socórrase, hermano,
este, Dios
le dé lo que no podemos.
Ea, Coquete, llevemos
en los hombros a los dos.
Justo es que a un príncipe sobre
el don de la caridad,
pero ya es mucha humildad
querer cargar con el pobre.
No por eso me resisto,
cuando a Dios en él venero,
pues que mayor honra espero
que el abrazarme con Cristo;
venga, hermano.
¡Se hace sordo!
Que en brazos le llevaré.
Carga con él.
Dios se lo pague.
Con fe
lleva tú el otro.
Cárgale.
Es más gordo,
mucho bruma su laceria.
¿Lleva mochila?
No llevo
sino muchas llagas.
De eso
¡qué pesada es su materia!
Aunque por distintos modos
seamos pobres, yo tomara
serlo así, mientras durara
la pesadez de los lodos.
Vase con él.
Sale Barachías.
Dame la fama en el orbe
por tierra la más felice
el reino de Persia, pues
tan santo varón le rige;
al paso que le ennoblecen
los laureles que le ciñen
multiplicando diademas
de nobilísimos timbres,
sabe añadir el esmalte
de más valor, cuando mide
los grados de cantidad
con ejercicios de humilde;
lo rígido de su padre
convirtió (duda no admite)
pues su ejemplo, y oraciones
bastaron a reducirle;
ya aquellos pechos de aldaba
Pag. 36
que obstinadamente siguen
las tinieblas del demonio,
las claras luces persiguen
de la verdad, y el bautismo
quieren que los purifique;
los templos profanos hace
iglesias de Dios, y ciñe
a una regla religiosa
los que depravados viven;
dichoso, otra vez repito
el reino, que así se exime
de que crueldad, ni violencia,
su gobierno tiranicen;
por válida de su Alteza
mi insuficiencia recibe,
asístame Dios, porque
pueda acertar a servirle,
que aunque todos los acasos
las más veces los dirige
la fortuna a donde quiere,
es pensión para el que asiste
a despachar con el Rey,
en lo bueno no aplaudirle,
y en cualquier desmán hacerle
el autor de lo infelice;
Sale el Príncipe con unos memoriales en la mano.
Esperar me prometo buen suceso
divido, Barachías, todo cuanto
por ti supe por tu celo.
Beso
esa mano real, por favor tanto,
y de cara que un belicoso regreso
vuestra Alteza domará con espanto
el imperio mayor hasta la esfera
que Alejandro en poder no se excediera.
De tu lealtad y de ti, tan satisfecho
como pienso mostrarme agradecido,
que si el hado castiga, queda el pecho
de valor, y nobleza defendido,
y esto basta.
Señor,
vos me habéis hecho
confesando que de un esclavo rendido
cercano habitador de la esfera
con postrarme a vuestras plantas
como esclavo.
Al salir de mi cuarto me pidieron
el despacho de aquestos memori-
ales,
mira lo que contienen, por que
fueron
dadas las suspensiones de los
males.
Aquí Jimenia, Señor, dice la
hicieron
cautiva de Abenir a dos fatales,
pide su libertad.
Le sea dada
has de ver que quede mejorada,
adelante.
Josef dice aprestado
para el viaje del Rey algún
dinero
y es, con su palabra, ya quitado
el descubierto.
Ya le entiendo, darle quiero
lo que pide, pagadle de contado,
de lo que en el tesoro es primero.
después desterrada sin tardan-
za
de la corte saldrá su desconfi-
anza.
Esta mujer, por vía pía,
os pide la ración de que gozaba
su difunto marido, que servía
en Palacio.
Más pobre está que Ana
con ser viuda, y si entonces la tenía
de justicia al marido le tocaba,
y ahora por caridad, justicia y gracia
se la debe librar de una desgracia.
Desde
Gran Señor, a vuestra Alteza
Fénix en vivir legue de corto,
pues así sabe usar de sus grandezas
cuando alto aviso, y prudente se ha
abierto,
oh ejemplo de virtud, y sin tibieza
que lo prolijo pone os al aborto
del tirano reinar.
Dentro voces.
El duelo cese.
Viva el Rey Josafat.
Qué ruido es este?
Sale Ardan de luto de camino =
A vuestras plantas, Señor,
se pone mi rendimiento,
Pag. 37
Mal he de explicar mi pena
Alzad del suelo, maestro,
seáis bienvenido, y si es
aquel venir que recelo
de vos trahe un anuncio
para mi dolor funesto.
Si pudiera decir
a vuestra Alteza el silencio
cuanto ha de añadir la voz
de grave pena a su pecho;
Dispuesto vivo, a lo que
Dios quisiere que en efeto
vive mi Padre?
Señor.
No os turbéis, decidlo presto.
Una tormenta implacable
que movida de los vientos
dio al través con su navío;
Decid.
anegó el aliento
vital.
Paciencia mi Dios.
De aquel monarcha supremo
Triste caso!
No murió
en la ley de Dios?
Y habiendo
muchos actos de cristiano,
aprovechado del tiempo,
(que es la dicha poca, y todo
por solo medio tenemos)
Sienta mi pecho la herida
y el alma descanse, viendo
enternecido
que Dios le llamó contrito
y pudo el olvidarle ciego.
Grave tormenta sería!
Sí señor, no os la refiero
pues tal daño succedido
el contarla es lo de menos.
Solo, señor, os diré
que con parasismos tiernos
balbucientes en las olas,
y terminados en ecos,
se acordó de vuestra Alteza
encargando todo el peso
de su conciencia al alivio
de sus católicos ruegos,
y muy conforme dejando
tal hijo por heredero,
los sepulcros de su abuelo
fueron urna de su cuerpo.
Magníficos funerales
disponed Barachías luego,
sepa la corte su falta,
y notíciese en el Reino.
Es muy justo.
Dentro voces.
Viva
el gran Josafat rey nuestro.
Oh alegrías transitorias
nada sois, pues que sois viento.
Señor, a besar la mano
justo será que lleguemos
a vuestra Alteza.
Cesad
por ahora el rendimiento,
mi Dios otro reino busco
señor vuestra corona quiero.
Sale Coquete.
Señor, como sabandija
la más humilde, del cieno
del lodo, del polvo, y las losas
que tus pies ollaron, vengo
a darte el pésame de
la muerte de mi amo el viejo
que quien lo encaraba por
también dicen que lo hicieron,
ya aviaste como Jimena,
mas ella sale, y yo ceso;
Salen Jimena y Lidia de luto.
Cumpliendo mi obligación
la mano besaros debo
como esclava.
No señora,
que yo de vos eso espero;
Invicto rey del oriente
cuya fama, y cuyos hechos
son celebrados del orbe
como aplaudidos del cielo,
no a daros el parabién
de la corona me atrevo
porque una diadema, es
laurel corto, cuando veo,
que es digna vuestra persona
de duplicados imperios,
solo el pésame repiten
mis leales sentimientos,
que en todos los esclavos
Pag. 38
deseamos se muera el dueño;
Dos años ha que Abenir
vuestro padre (que en el regio
solio descansa) gozando
de los alivios eternos;
en las cruentas batallas
que con el mío tuvieron
él, y Astolfo rey de Chipre,
siendo el odio el fundamento,
presa fui de su poder,
teniendo en parte consuelo
de que en infeliz perdí
la libertad, por lo menos
a su atención le debí
la tolerancia de mis fueros,
fui alojada en su palacio
y asistida, no lo niego,
del cuidado, y atenciones
que se debía a sí mismo,
(que en esto se diferencian
los nobles de los plebeyos,
que estos afrentar cuidan,
y estos otros se duelen de ellos;)
mas aunque sirva de alivio
gozar de buen tratamiento
casi viene a ser lo propio
lo que le nace de al paso
que guarnecer un vestido
que es basto, y quedarse basto,
pues brilla forzado, y deja
las lástimas hacia dentro;
supe de vuestra prisión
el motivo, pero yerro
en decirlo así, si se
vio vuestra Alteza exento
del más mínimo delito,
mas no de darnos ejemplo
de perfecciones a todos,
rayando en la cumbre aun
de la virtud, y valor
tan ponderado en sus tiernos
años, que Persia, y el más
remoto clima pudieron
los consumados monarcas
copiarlos de su modelo;
admiré el rigor en padre
lastimándome el apremio
(que no es bien nacido, quien
no siente males ajenos;)
vi a vuestra Alteza, aumentose
una lástima, y el tormento;
como el río en un llano
que ocultamente corriendo
es lisonja del oído,
y seguridad del miedo,
a la creciente impelida
de las lluvias del invierno
cuanto gozaba de manso
la convierte a lo fiero;
así yo compadecida
de vuestra prisión, sin veros,
conociendo a vuestra Alteza
salí de mi paso lento,
y al tropel de invasiones
notadas en otro objeto
por injustas, reformó
tal accidente, que pudieron
borrascosas avenidas
aumentar los sentimientos;
y refiero por sabidos
otros lances, que nacieron
solamente de una sutil
curiosidad, que es defecto
de que casi todas las
mujeres adolecemos:
Paso a deciros, señor,
que en el encuentro funesto,
cortó el estambre; ¡qué pena!
a la vida de Asuero
mi padre, quedó mi hermano
Ricardo niño, en quien tengo
amparo para el agravio
y gratitud para el premio,
porque en personas reales,
debe suponer el cuerdo
que están puestas en el mundo
para mantener lo recto;
y así siendo vuestra Alteza
de este estrellado hemisferio
resplandeciendo en virtudes
farol del cielo, y lucero,
de vuestra piedad espero
que a mi patria me volváis;
y ha de ser un consuelo
a los míseros vasallos
que me piden con anhelo,
que si así lo hacéis señor
serán testigos del hecho
ambos polos con asombro
Pag. 39
de vuestra clemencia, y debo
favorecer como dueño
aseguraos que va ya
sujeta a tantos empeños
que a la duda de pagarlos
sea mayor el cautiverio;
vuestra prevención, señora
se reduce a ser precepto
que de justicia, y razón
trae consigo los esfuerzos,
con que demando obviar
todas las leyes de atentos
como el no poder faltar
a otras que son primero
Sale Coquete
señor, un embajador
de Ricardo,
qué oigo cielos!
pide licencia de hablar
a tu Alteza
traed asientos
Sacan sillas, y almohada para Ismenia
sentaos, señora,
ya voy
Sale el embajador de luto de camino
Beso las manos, señor,
a vuestra Alteza, temiendo
en los rayos de su esfera
ser Ícaro de otro fuego
Dios os guarde
como fue (aparte)
recién llegado a un encuentro
sin duda no me conoce;
Dásela
Siéntanse
con vuestra licencia llego
a rendir como vasallo
el homenaje, pidiendo
señora, me deis la mano
para que junte mi afecto
esta honra tan deseada
a la ventura de veros
Habiendo, señor, sabido
cuando llegué a este Reino
que Abenir, ínclito Rey
vuestro Padre, era ya muerto
cambiando a mejor diadema
los triunfos perecederos;
pésame quise daros
bien por Ricardo mi dueño
Príncipe, con el seguro
de su dolor manifiesto
en el ínterin que cumple
con este forzoso duelo;
y aunque para el Rey traía
mi embajada, no por eso
cerraréis vuestros oídos
de mi súplica, sabiendo
que en su lugar ha quedado
otro santo y justiciero;
Ricardo, Príncipe Augusto,
de Rodas, y el Archipiélago
de las Islas fundado
en las aguas del Egeo;
salud envía, señor
a vuestra Alteza, diciendo
que sin disputar las armas
ni averiguar el derecho
deja en vuestra clemencia
el más glorioso trofeo,
restituyendo al cariño
paternal todo el aliento,
cifrado en la Infanta Ismenia
cuya vida guarde el cielo,
esto, os suplica, señor,
sin ofreceros más premio
que su perpetua alianza
auxiliando los sucesos
de otras guerras con su gente
con su persona, y con medios,
porque uniendo el poder
con lo que vecino, lejos
debe estar de su valor
cuanto ciñen los imperios
la memoria de Ricardo
y atenciones agradezco,
celebrando cuando supe
que se hallaba en sus sosiegos;
a Ismenia ofrecí el alivio,
pesándome de aquel tiempo
que enajenada ha vivido
de gozar muchos contentos;
pero si de los tesoros
que deja mi Padre al regio
laurel del oriente, cifra
es su natural modesto
Pag. 40
sin agraviar la conciencia
como puede el Heredero
usurpar de la corona
lo que la ha de ser de aumento?
cuanto su Alteza merece
está al mundo manifiesto,
pero, señor, la palabra
del Rey, es vínculo estrecho,
y el príncipe mi señor
sentirá.
Levántase.
Haré lo que debo,
pues con más razón me llama,
para con Dios el empeño;
Vasallos, y amigos míos
escogida flor del reino,
y como buenos vasallos
en cuanto leales sujetos;
en una deuda se halla
vuestro Rey, de poco precio
si el acreedor se contenta
con tan humilde estipendio;
para pagarla me importa
prestéis el consentimiento
resignando a mi albedrío
vuestra obediencia.
Ponemos
haciendas, vidas, y honor
señor, en tus manos luego.
Pues en esa fe escuchadme
sin embarazar mi intento;
yo que nací de la nada
(como todos los mortales)
aunque más se testifica
en mi inutilidad grande,
desde que me ilustró el cielo
desterrando ceguedades
con la cathólica luz
de sus antorchas brillantes,
cautivo del Beneficio,
cuyo retorno no es fácil,
si al compás de su valor
fuera lo que ha de pagarse;
en las Aras de su Amor
por víctima quise darle
a esta suma omnipotencia
una integridad constante
vestida de la pureza
en que debemos Amarle;
se ofreció, y al desprecio
de la corona entregarme
como glorias, que padecen
los rigores de lo frágil;
vivir en el siglo tiene
muy conocidos embates
para el mísero barquillo
de nuestro pecho fluctuante,
pues cuando está sumergido
en los procelosos mares,
cuando en su espalda gentil
tanto peso a los contrastes
de un severo acto dos la proa
batida por tantas partes,
el salvamento es difícil
en cuanto lo es el escape,
que al fin en vaso pequeño
la resistencia no es grande;
estas dos obligaciones,
como deudas no escusables,
debo cumplir, / aquí es
donde os necesito leales;
la primera el dejaros
rey que os gobierne, y os mande
de católicas costumbres,
que os gobierne, como Padre;
la segunda es remediar
a Ysmenia lo lamentable
de los fieros contratiempos
que ha tolerado, durante
su opresión, enajenada
de lo que heredó su sangre;
para rey, ninguno tiene
más acción, que aquel que nace
de la noble estirpe regia
cuando su virtud aplaude
el acierto de elegirle;
este es Barachías, Juralde
por Monarcha de los Persas,
en quien cedo cuanto cabe
en el derecho heredado
del rey difunto mi Padre.
Señor, que yo merecí
el cetro, que vos dejasteis?
viva el invicto Barachías
rey del oriente.
que case
a vuestra Alteza suplico
Pag. 41
Con la bella Ismenia, en que hace
excesivo el sacrificio
la voluntad, pues añade
al menosprecio de Rey
vencerse para salvarse;
yo, con mayor causa, señor,
a esos pies puedo postrarme
por dicha tan no esperada.
Vuestra Alteza se levante,
pues como asido de la mano
al Rey vuestra Alteza.
Ya que
la obligación en que estoy
a mi término galante
corresponde, pues que
no pudiendo desposarme
con Josafat, es un Rey
para marido muy hábil;
ésta es mi mano, señor,
que nuestras vidas enlace;
Viva nuestra Reina Ismenia.
Ricardo, de mi parte
le diréis, que en esta semana
a Persia le dejo el trance
de prisionera, que en Persia
también llega a coronarse.
Oh prodigioso varón
ejemplo de las edades;
la mano beso a tu Alteza
por el segundo homenaje,
cuya vida no limiten
fortuna, tiempo, ni azares.
A Ismenia.
Los dos reyes, y una reina
me engrandece, y no os agravie
que no he de quedar mostrenco;
acójome pues, señora,
a esa piedad, amparadme,
y cual huérfano doncel
que a mi amo dejo en balde,
suplico me des estado
con Lidia.
Los dos se casen,
que su aumento correrá
por mi cuenta.
Mis lealtades
quedarán galardonadas
con el favor que me haces;
ésta es mi mano.
Y la mía
porque te sirva de guante.
Señor, ya allanan
mis ansias, y a fe que os aliente
a ceder el reino, mas es
mayor logro cambiarle,
cuánto va de lo infinito
a lo que caduco yace,
perseverancia, señor,
la que os pido en el lance
de vencer de la pasión
las recias hostilidades.
Sed estrella de mi norte
sed hermosa luz, que rasgue
el piélago de los vicios
de este leño naufragante,
viva yo como Baalan
poblado las soledades
de los ardientes suspiros
que mis lágrimas derramen,
ea, señor!
Bajan en una tramoya Baalan y el Ángel, con una túnica de ermitaño en la mano.
Por rey más feliz te aclamen,
pues voluntad, y corona
humilde en Dios resignaste;
aquí te envía a Baalan,
para que en su cueva pases,
dichosamente los días
que has de vivir; no te falte
conformidad, y constancia,
porque ahora has de auxiliarte,
esa túnica te viste
y ven conmigo.
Oh piedad
de esa fuente de clemencias
en cuyos claros cristales
las almas se purifican,
y las contriciones nacen,
Bello legado de gloria
consumará el dictamen
sacrifico el corazón
a cuanto mi Dios me mande;
Ciñe ese saco.
Pónele.
Sí haré,
pues que es púrpura inestimable.
Ya la corona se llega
de esmeraldas, y diamantes.
Van subiendo con chirimías, y en medio Josafat.
Adiós monarca de Persia,
adiós hijos, y rogad de
Pag. 42
por mí, que yo pediré
que la paz os acompañe,
Vanse
oh, varón de inmortal fama
oh, monstruo de santidad
oh, sin igual penitente
oh, blasón de Persia grande
haber tenido dos santos
de vidas tan ejemplares;
y después de haber vivido
treinta años, con admirables
rigores de penitencia
y milagros a millares,
pasaron estos dos santos
a Jerusalén triunfante,
sépalo todos, porque
aquí la comedia acabe
los dos luceros de oriente
que un vitor pido, si os place:
Fin
