Texto digital de La contienda de César y Pompeyo
Data de publicação: 22 de agosto de 2026
Metadados da obra
- Atribuição tradicional
- Atribuição estilométrica
- Não aponta nenhum autor Inconclusivo
- Gênero
- Coloquio
- Estado do texto
- Transcripción automática de manuscrito
- Procedência
- El texto procede de la transcripción automática del manuscrito conservado en la Biblioteca Nacional de España, signatura MSS/3907.
Aviso
Pode incluir erros ou omissões. Se você tiver uma edição melhor, entre em contato conosco conosco para atualizações.
Licença
Citação sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La contienda de César y Pompeyo. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/la-contienda-de-cesar-y-pompeyo.
LA CONTIENDA DE CÉSAR Y POMPEYO
Jornada primera
Pag. 1
Qué hay, Roldán.
No me moleste.
Qué hay de nuevo, qué hay de nuevo.
¿Usted me conoce? Soy Chichorro.
Tenga un poco de respeto,
porque han de hablar los vasallos
a reyes con mucho más de...
Pag. 2
No sabe que sois del César
yo también sois de Pompeyo
pues que tenemos agora
que es de César el esfuerzo
tan valiente que ya aplauden
de ese modo los acentos
su valentía y cordura
su majestad y su ingenio
y ha de hablar más cortésmente
un hombre que está sujeto
pues como quiere que le hable
como esclavo prisionero
¡yo prisionero!
sí el canto que a llevaros preso
he venido
no se burlen
dan es verdad esto
no penséis con vuestras gracias
libraros y vamos luego
que conocer quiere el César
a todos sus prisioneros
malhaya mi empedrador
pues diga que parte tengo
en esas peleas yo
ser de Favio de Pompeyo
y si le matan a él
por fuerza he de ser yo muerto
al instante
que rigor le pe
yo llano soldado soy
amigo de los pasados
y he de morir
bien creo, y si es que no muere a azotes, dele las gracias al cielo
pues di que no me has hallado
que mañana nos veremos
detente
que sinrazón
porque aviste no quiero
sabéis quién soy
ya lo sé
un soldadillo tan viejo
que os estáis en una plaza
seis años y al cabo de ellos
ya cayendo o levantando
vos animaros a bueno
sois un...
de esos soldadillos nuevos
más val...
Pag. 3
de los soldados del pueblo
que a aquellos porque castiguen
os dan un rubio de sueldos
y a vos porque no azotéis
os dan muy buenos dineros
y con la paga excusan
algún fogoso siento.
no me canses que habéis de ir
y no sabe que no quiero
a pte
así pretendo picarle
mira hagamos un concierto
conque te daré rescate
atribuno si que no
no tienes que declararte
ya me entiendes
ya te entiendo.
cuánto ha de ser
cuatro reales
y no menos
y no menos
bien tomara dos
sea dos
que conviniéndose veo
no es mucho darte dos reales
por escaparme de un ciento
que han de ser de a dos le digo
que darle dos le prometo
saca una bolsa de paño
saca la bolsa y con ella
muy bien nos concertaremos
ay bolsa lo que me cuestas
que por conservarme cuero
te dejo plata y saneada
por mi vida me haces duelo
ea deme cuatro al punto
dos le he dicho
de estos vuelos
sean de los que mandare
por esto no riñiremos
estos dos tomo
camina
Chícharo guárdete el bel
a ti no porque no vuelvas
a ver si tengo o no tengo
a pte
lindamente lo engañé
ya para jugar al resto
oyes
soy sordo
te digo
que se aparte de aquí luego
que los soldados del cesar
Pag. 4
te cogerán, y te quiero
tanto que me pesaría
perder en ti mi intento.
Allí pretendo hacer
Vase Roldán.
Y yo acudo a pasadero
que mire por mi salud
mas no por este talego.
Que haya de vencer el César
que nunca venza Pompeyo
yo me paso a la otra parte
y aunque dé cuatro sueldos
concertaré con Roldán
que sustituya mi puesto
que con mudarme en la tabla
saldré muy bien con mi intento
que estos días han andado
andado todo revuelto
y no sabrán mi traición
con que vengarme pretendo
si gana victorias César
de este grande trapacero.
Sale Co. Cie.
A soldado atrevido
te miro tan rendido
como agora a
sal al campo plebeyo
porque con sus banderas de Pompeyo
y siendo el viento a vel
y de Neptuno vagel
se enarbolan con gala y
firmes señales ya de su victoria
en buena mano el dado se le
En mi vida Pompeyo me ha agradado
Pues ríndete bravo
Sale a prender a Thi.
Ya me entrego
Suena ruido dentro.
Toda esta prisión es por mi talego
Ya Marte nos declara en su armonía
Que mi talego no parará un día
Ya el pompeñano vence sin que pueda
Ni el del César venir por mi moneda
Ya se dan los estados
Buscando mi bolsillo los ducados
En las arcadas la espada
No tiene que venir que ya no hay nada
Allí halló mi espada
Está en esta ocasión mi bolsa muda
Ya se vuelve la rueda
y ya Pompeyo solo a campaña queda
solo con su valor a compañero
Pag. 5
Líneas tachadas al principio del folio: y al soldado se aparta desatado / cuales sois los leales abuelos
en los peligros hay muy pocos fieles
acude conde vos y deme aliento
el cielo para tanto sufrimiento
de César quiero ser al campo acudo
que como soy cobarde presto me mudo
Sale Don Diego en... con Marcelo
al fin qué allí pretendéis
darme rigurosa muerte
mas allí en vuestra infeliz suerte
en esta cárcel veréis
allí Pompeyo supiera
que en vuestras manos estaba
mi dicha se mejoraba
mi lealtad se conociera
cuando en la guerra un soldado
se cautiva de valor
al paso que es superior
debe ser grande el cuidado
y así Don Diego pasad
en esta triste prisión
y mirad con atención
a lo que os trae la lealtad
de este modo me hallaréis
aunque prisionero estoy
que las vueltas que yo doy
podrá ser que vos las deis
en la guerra la piedad
siempre la habéis de tener
porque vos podéis temer
alguna infelicidad
yo ya me veo rendido
y vos estáis ensalzado
yo puedo ser levantado
mas vos podéis ser caído
y así mi estado es mejor
que yo no puedo caer
pero vos podéis temer
de la fortuna el rigor
eso el tiempo lo dirá
yo me voy vale
aquí tirano
de vuestras manos inhumano
ya tu castigo vendrá
Sale Don Carlos
Don Diego
quién me llama
quien peligrando su vida
Pag. 6
viendo la baraja perdida
un imposible intento
Dadme los brazos amigo
abrázanse
bien mi pecho se deposita
vamos a lo que importa
sígueme don
ya te sigo
quedome como pato
que estoy con grande pesar
porque no me puede hallar
apártanse
oye lo que sucedió.
Entre Pompeyo y César dos soldados
dos abortos del cielo divididos
dos príncipes invictos empeñados
dos tigres en las selvas renacidos
dos martes dos alcides en porfía de
dos nombres de las fieras ya temidos
si la batalla asido a sangre y fuego
donde fue la prisión de este don Diego
Puestos en la llanura valerosos
y sus roncos metales repartidos
la batalla jubilan rigurosos
y de los alazanes los bufidos
por la selva se oían espantosos
y de los bronces el rigor horrendo
salieron rayos que por el aire viendo
bastaron a espantar los elementos
que rinda cruda el grado
y sale libre ya de su prisión dudosa
pues pisa al fines el campo que lozano
de cristales corrientes se aprovecha
que fugitivos del rigor tirano
espumas vierte que en cristal deshecha
entrando en peligrosos acherontes
forman sobre el cristal purpúreos montes
de sus pechos los fieros escuadrones
se deshacen y cesar animando
de sus martes los anchos corazones
los carmesís arroyos van pisando
y Pompeyo con grandes aflicciones
a Tolomeo asiste este llamando
y el marcial instrumento en su armonía
vencido ya mil veces le decía
Rendido ya Pompeyo la llanura
desampara infeliz y la palestra
hollando en la vertiente de espesura
dejando la victoria ya por nuestra
Pag. 7
viendo dosel el fresno y la luz ruda
aquel solo pajarillo que le muestra
su soledad entre esperanzas ciegas
le sirve de consuelo a sus congojas
ya el militar estruendo
querrá otra vez publico, ya cayendo
ver a Pompeyo el campo valeroso
acudir a su ayuda y el ocioso
no sea la ocasión nuestra tardanza
que Pompeyo publique su venganza
En el margen izquierdo: Sale Cis. y Tri.
aquí Marte atrevido
me verás levantado, y tú caído
mira deshechos ya tus escuadrones
que a Pompeyo le sirven de blasones
y el César se retira
y de Pompeyo su rigor le admira
con los rayos veloces
ya a los preñados ecos echan voces
acude a ayudarle Marte luego
que ya al encuentro se saldrá a fuego
yo me voy aunque intentes
o impedir el paso
yo voy con él
mis soldados al César han cogido
a Pompeyo le entregan
más queda dudosa
fortuna
confío no será siempre importuna
Líneas tachadas.
no te detengas vamos
que yo a pelear saldré.
Línea tachada debajo del verso.
Vanse.
En el margen izquierdo: ruido aquí dentro.
Ruido aquí dentro.
créese que mi hacienda
me pide que le nomine
a por heredero de ella
si no me oponía yo a Pompeyo
quién me metió a mí con César
a quien se muda Dios le ayuda
oí decir a mi abuela
pero el día que me mudo
todos los míos me dejan
también oí la verdad
que hilando cantó una vieja
quien está bien no se mude
y esta es la opinión más cierta
Pag. 8
Aquí estaré, y encerrado
en esta prisión estrecha,
y antes de mucho tendréis
vuestros amigos en ella.
Vase.
No me traigáis a Roldán
porque ya mi voz le tiembla,
al fin Pompeyo ha vencido
y soy soldado de leva,
y cuando César huyó
de Pompeyo dicen que era...
¡Ay Cielos mi desdicha!
y a la cárcel me molesta,
quién fuera niño de un año,
quién fuera mosca, quién fuera
pulga, ratón o fantasma,
o duende o ánima en pena,
bruja o fraile que sale
con guantes o sarampienta.
Sale Roldán.
Dame, Chichón, albricias.
¡Ay, que ya mi voz le tiembla!
¿De qué, monja endemoniada
que reza la de pedir cera,
de qué, sacristán cansado
que te vas de puerta en puerta
al uno pidiendo cuarto,
al otro dos, para cera?
¿De qué, ciego repulero,
que los ciegos ya se enseñan
a mandar como priores,
y dentro su chimenea
el cocinero se atreve
a los que corona llevan,
y el sacristán atrevido,
penetrar dentro la iglesia,
manda, riñe y alborota
como si fuera una suegra?
Porque hasta los frailes tienen
sus sirvientas estas viejas,
y como se les ha puesto
sabiendo, mira y gobierna
todas las cosas de casa
con los arrobos de testa.
¿De qué, portero enfadoso,
que a la cuando abre la puerta,
al que te da lo saludas,
al que te pide lo echas?
Pag. 9
de qué pides albricias
de que ya Pompeyo reina
después a la que nos vimos
he dado Roldán más vueltas
que en casa de alguna viuda
dan dos mil devanaderas
como yo vi que ganaba
tantas victorias el César
me mudé a ser su soldado
y a la primera contienda
quedó vencido y a mí
me prendieron, y mis rentas
me quitaron, y mi Belisa
no sé qué se ha sido de ella
pues ten ánimo Chicharro
que también soy preso
ea
acaba de declararte
porque con patente pueda
pedirte por ser novicio
y así ora Roldán que vuelvas
los dineros que te di
buena hazaña
y bien que suena
vengo a pedirte tres reales
que me faltan para ochenta
dame a mí setenta y siete, cuatro
y con tres reales te queda
eso no haré yo Chicharro
pues Roldán vete allá fuera
no te me apegues a mí
está cerrada la puerta
a estar abierta no estaba
un instante en tu presencia
sale don Diego, luego don Carlos, don Rodrigo y Marle
supuesto que os está bien
que ande nuestra plática
de echas, si ingenio sea
de eso me allano también
aquí se ha de conocer
quién alcanza la victoria
yo he perdido la memoria
y no sabré responder
yo la tendré con Rodrigo
yo con Marle la tendré
yo defenderla podré
yo con Roldán que es amigo
Pag. 10
Yo responderé mi parte,
pues ya los imperadores,
como mayores señores,
empiezan.
Ya sale el arte.
Aquí se han de preguntar las preguntas y entra Pompeyo
Ya por vencido me di.
Publíquese el vencimiento
mis soldados.
Ya tu intento
has visto cumplido hoy.
Yo, Rodrigo, te vencí.
Ya a marte te sujeté.
Esa mi desdicha fue.
Con esta estrella nací.
Soldados, pues quién ha vencido
a yo de mí, y de vos.
Ninguno, porque los dos
somos de él favorecidos.
Justo es, César, que la ocupe
tu mano invicta este cetro.
Tolan
Digan todos los soldados
a una voz viva Pompeyo.
Justo es que ciña tu frente
esta corona, y el tiempo
en sus anales reserve
tu devoción y tu ingenio.
Ya César te está rendido,
ya tus soldados sujetos,
ya la alabanza te aplaude
y ya el literario estruendo
te publica la victoria,
y te está pidiendo el premio.
Ya se cumplió tu esperanza
y está el mundo satisfecho
que eres Cicerón segundo,
pues compitiendo, tanto compitiendo,
con la ciencia que imagina,
quedarás de ser el primero.
Y pues es tanta la gloria
de ver un César sujeto
a quien tal vez le rendiste,
goza, goza de tu imperio
cuando adorna tu cabeza
este laurel y este cetro
hoy ya venera tu mano.
Pag. 11
(palmas)
y tienes todo el gobierno
del César hoy a tus pies,
vuelvan con mayor contento
los soldados a decir:
viva el invicto Pompeyo
y goce de su saber
y que triunfe de su ingenio,
y pues ves con el aplauso
que hoy te venera tu pueblo
satisface, premia y paga
estos colmados afectos,
esta voluntad debida
a tan buenos deseos.
Ya yo conozco, don Carlos,
que muchas finezas debo
a mi gente, mas a César,
que me hoy el cielo,
quiero que tome de mí,
aunque rendido le tengo,
una muestra de mi amor,
algún don o de mi afecto.
Más que dádivas estimo
un tan buen deseo.
Yo me tomaré el segundo.
Y yo el segundo, don Diego,
porque siempre fui mi ayuda
y tener favor el primero.
Este señor muy debido
vuestra memoria agradezco.
Don Carlos, tomad agora
de el este .
Yo estimo tanta fineza.
A don Rodrigo y darte quiero
también premiar. He estimado...
Y yo, señor, que me quedo,
¿no soy hijo de mi madre
como aquestos caballeros?
Mas yo estimo mucho el favor
y esta piedad agradezco.
Chichón, en esta pintura
te pago lo que te quiero.
De amor sea buena, Chichón,
pues la mía no te enseño
porque de mí no se acuerdan.
Aquí entra ajustado un cuento:
a cuatro o cinco chiquillos
daba de comer un padre
cada día y, como eran
tantas porciones iguales,
un día se olvidó de uno,
él, por no pedir, que es grave.
Pag. 12
que al cabo de los niños
estábase muerto de hambre,
un gato maullaba entonces,
y dijo el chiquillo: Zape,
¿por qué me pides bizcochos,
si aun no me han dado la carne?
A este propósito eres,
que, como no te dan parte
de los premios, tú me dices
que no puedes aun mostrar es,
porque no te los han dado.
Pues yo prometo de darte
otro premio, y a Ildán
también reciba su parte.
Y aquí con dichosos fines
esta contienda se acabe
entre César y Pompeyo,
y se convierta en sus paces.
Finis.
