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Texto digital de El rescate del alma

Data de publicação: 22 de agosto de 2026

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El rescate del alma. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-rescate-del-alma.

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EL RESCATE DEL ALMA

Jornada primera

Pag. 1

Segunda Comedia que trata del rescate del alma, y son interlocutores: Dios Padre y Cristo, el Spíritu Santo, el demonio, el mundo, la carne y el alma, el amor divino, un Ángel, y la esperanza. Primera Jornada, en la cual salen el demonio y el mundo, y la carne. Dice el demonio.

Demonio.

Mundo y carne, luz y cielo,

cuya furia y valor siente

el alma más inocente

de aqueste terrestre suelo,

¿qué queda que pretender

si la joya más presciosa

está rendida y sugeta

a mi furioso poder?

Si el alma que bien sabéis

en lo que la estima Dios

está cautiva entre nos,

¿qué mayor lauro queréis?

¿Qué tropheo, qué victoria

me puede dar mayor palma

que ver desterrada el alma

de la senpiterna gloria?

Famosa y tiumphante empresa,

amigos, alcancé allí,

cuando cargado salí

con tan rica y alta pressa.

Demonio.

Estaba el alma triunphando

de gloria y de bienes llena,

mas en mazmorra y cadena

la tengo agora penando.

Lamenta, llora y suspira,

gimiendo y dando alaridos,

y con ojos doloridos

al cielo mill veces mira.

Mas ella lamenta en vano

pidiendo a Dios la guarida,

mas no hallará salida

de aquí, tarde ni tenprano.

Y si a benida batalla

la bine al fin abenzer,

bien sabe que no ha de ser

tan tenprano el libertalla.

Mundo.

Nunca Lucifer astuto

de tu sabio y capto pecho

se ha esperado tal derecho,

que no pague tal tributo.

Pues toda la infernal furia

está en ti muy confiada,

que por ti ha de ser tomada

la venganza desta injuria.

Demonio.

¡Ay, mundo!, a mí lo que tocas

en tal punto y tal materia,

que a lástima y a miseria

en mentarlo me probocas.

Mas por el infernal fuego

con que el cielo me atormenta,

que en venganza de mi afrenta,

que yo le haga imortal juego,

y por la deidad inmensa,

si el onor no se me pierde...

Pag. 2

Demonio.

que haga que se acuerde

de luzbel, y de su ofensa

v una tan terrible guerra

y espantosa vatalla

que no deje cosa en pie

de cuantas tiene en su tierra

Carne.

v bastan luzbel tus bramuras

no muestres tan to furor

que pones miedo y terror

a las celestes criaturas

v tu injuria muy bien la siento

no tienes que me decir

pero yo te de destruyr

todos juntos el firmamento

v bien se que tenias la silla

del cielo mas alta y bella

y se que te hecho dios de ella

y con tu infernal cuadrilla

v cuando dios hizo y formo

el mundo con sus criaturas

después de sus seis mansuras

al hombre sustento dio

v hizo la noche y el dia

bestias aguas abes plantas

y cosas que para tantas

no basta la lengua mía

v mas al fin no hizo cosa

de tan alta calidad

ni de tan linda beldad

como fue el alma preciosa

v es joya tan estimada

esta que hermosea al hombre

que a ella sola le dio nombre

de para el cielo criada

v pues joya de tal quilate

tienes rendida en el suelo

que no ay angel en el cielo

que se atreba a su rescate

v de que recibes pasion

reposa amigo y sosiega

que en ver tu pena me llega

al alma y al corazón

Demonio.

v dulce carne amiga cara

puedes tener entendido

que el seso obiera perdido

si eso no me consolara

v el rescate que decías

no ha de haber quien se atreba a el

deja el rescate a luzbel

mientras duraren sus dias

v que yo mostrare en guardalla

y estorbar su livertad

no menos sagacidad

que mostre en aprisionalla

Mundo.

v yo alomenos por mi digo

y os doy mi palabra y fee

que le soy y le sere

mortal y crudo enemigo

Carne.

v yo no quiero decir nada

que al ablar a veces sobra

a donde esta por la obra

la intención tan bien probada

v a donde quiera que estoy

es tan dulce y suave el gusto

y olor que rinde al mas justo

para que pruebe quien soy

v tanto mi poder alcanza

con todos que ya no queda

Pag. 3

Carne.

De quien la cautiva pueda

tener sola una esperanza.

En ese punto se queda,

pues en este trance amargo,

mi fuerte valor y brío,

a lo que hablar pudo, excede.

Aquí se salen todos tres, demonio, mundo y carne, y sale el alma sola.

Alma.

Cárcel estrecha y dura,

¿hasta cuándo estaré en ti padeciendo?

Pues con mi desventura,

eterna a lo que entiendo,

salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

Humedeced el suelo,

dad muestras del dolor que estoy sufriendo;

llevad la nueva al cielo,

decid que estoy muriendo,

salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

Decid a mi Dios eterno

que en su valor divino me encomiendo,

que en este hondo infierno

en que estoy padeciendo,

salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

Traedle a la memoria

cómo ha cinco mil años que pretendo

cobrar aquella gloria

que estuvo poseyendo,

salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

Para consolarme,

salid con alarido a Dios pidiendo

que venga a rescatarme

de aqueste fuego horrendo,

salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

Con paso apresurado,

suspiros, romped el aire, a Dios diciendo

que cómo me ha olvidado,

y que estoy padeciendo,

salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

Sentarme quiero un poco,

que mi tormento a trechos se va creciendo.

¡Ay, ay, dolor tan loco!

¡Ay, ay, que estoy muriendo!

Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

Aquí sale la carne.

Carne.

¿Qué haces, alma, sentada?

Alma.

Suspiro, gimo y lamento,

y en verme en duro tormento

estoy de llorar cansada.

Carne.

¿Sientes mucho el ser cautiva?

Alma.

Siéntolo de tal manera,

que cualquiera cosa diera

por estar muerta y no viva;

mas crecen las ansias mías,

que como mi dolor crece,

pues mi culpa lo merece,

se multipliquen los días.

Carne.

¿No tienes algún consuelo

para tan grave tormento?

Alma.

No le tengo ni le siento,

sino en la clemencia del cielo;

y mas no pierdo la esperanza,

que aunque aborrezco el vivir,

también confío decir

que con esperar se alcanza.

Carne.

Lástima me hace de verte

en tanta pena y dolor.

Alma.

Tuviera por muy mejor

sufrir cien mil veces muerte

y decir qué lástima tienes.

Pag. 4

Alma.

No creo yo de ti tal,

viendo que obras tan malas hiciste.

Carne.

Mas que enbidia que me tienes;

¿qué obras as visto en mí?

Alma.

Déxame, no me atormentes.

Carne.

Dime, pues, ¿de qué te sientes?

Alma.

De verte, demonio, aquí.

Estoy en dura cadena,

adonde mill muertes siento,

y tú, por mayor tormento,

acrecientas más mi pena.

Quédense, Carne enemiga,

contigo demonios mill,

pues no ha de faltar un vil

que me atormente y me siga.

vase el alma y queda sola Carne y dice

Carne.

Terrible es el dolor que el alma siente;

no deja de llorar de noche y día.

Siente, y no sin rasón, el verse ausente

de aquella gloria y bien que antes tenía;

verse cautiva entre enemiga jente,

y en ver su libertad ya no confía,

que siempre en el dolor se ha descubierto

el bien dudoso, el mal siguro y cierto.

Al cielo llama con continuas voses,

que descubren su triste desventura;

de sí arroja sus gritos tan ferozes,

que rompen a la más suprema altura,

mas, metida en prisiones tan atrozes,

esperansa ninguna se asigura,

que tiene, en fin, en tan contino puerto,

el bien dudoso, el mal siguro y cierto.

No quiero detenerme más en esto,

quiero proseguir la vía que llevo

y adquirir si ay algún suceso nuebo;

llore ella y gima en su penar molesto,

y no espere ningún socorro nuebo,

que bien entiendo que es más justo

descubra cual siempre se ha descubierto

el bien dudoso, el mal siguro y cierto.

vase la Carne y entra Cristoval, o el amor divino, y dice

Amor Divino.

Divino don Gayferos, pienso cierto.

Cristóbal.

¿Qué pensáis?

Amor Divino.

De ganar,

porque quien quiere jugar

siempre piensa de ganar,

aunque es incierto.

Cristóbal.

¿A qué abemos de jugar?

Amor Divino.

A las tablas.

Cristóbal.

¿A quáles?

Amor Divino.

A las de tu ley,

que llaman del Catón divino,

mas todo cuanto yo te ganare,

lo he de dar de barato.

Cristóbal.

¿A quién, Amor?

Amor Divino.

Al hombre ingrato,

que de guardar tu ley se descuydare.

Cristóbal.

¿Adónde, amor divino, ha de ser esto?

Amor Divino.

En el juego del amor;

llega, que aquí está, Señor,

todo el recado ya puesto;

escoge qué piezas quieres,

toma aquestas coloradas,

que son de ti más amadas.

Pag. 5

Cristo.

Dame, Amor, las que quisieres.

Amor Divino.

Y blancas quiero tomar,

solo por la diferenzia,

porque en esta pendenzia

con ellas pienso ganar.

Cristo.

Amor, sabe que tu gusto

es mio, sin duda es mio.

Amor Divino.

El mio es el interés mio

que resulta al hombre justo.

~ Señor, comienza a jugar vuestra merced.

Cristo.

Yo tomo la delantera,

juego esta pieza primera.

Amor Divino.

No se me puede escapar.

~ Xaque, dos gano, Señor,

esta pieza aquí la paso.

Cristo.

En vivo fuego me abraso,

mira lo que haces, Amor.

Amor Divino.

Dama, y coxo esto tras dos,

y con esta te doy mate.

A perdidote el rescate,

soberanissimo Dios.

Cristo.

~ Ganado me as, Amor, y aun lastimado,

levantome del juego,

que ya es tiempo que luego

me parta a pagar lo que as ganado.

Dentro de una cortina a un lado del tablado donde se representa, ha de estar Dios Padre y el Señor Spiri tu Sancto. Y en acabando Xpo. estas ultimas palabras, se abrira la cortina, y saldrán a fuera a razonar con Xpo., y dice Dios Padre:

Dios Padre.

~ No es tiempo ya de tablas, don Gayferos,

no es tiempo, don Gayferos, de jugallas,

pues vuestra esposa, con quejas, gritos fieros,

os esta convidando a mil batallas.

Encalzad, encalzad vuestros azeros,

vestios, Señor mio, vuestras mallas,

que en vuestra fortaleza esta y estriba

la redención que espera la captiba.

~ Y mirad, Señor, que aviendo vos ya dado

palabra a vuestra esposa de ser suyo,

siendo como es el tiempo ya llegado,

no se diga por vos, y ansy concluyo,

que os aveis de la misma ya olvidado,

y desayrado entre otros cavalleros

jugando esta a las tablas don Gayferos.

~ No es bien si ya dejar de yr a buscalla,

aunque sepais que os ha de costar cara,

no se diga quedarme a quejarla,

como si no la hiciera ya clara,

no se diga en nuestra fianza aballa,

que a su esposa Gayferos desampara,

no se diga que, Dios tan descuidado,

que ya de Melisendra se ha olvidado.

~ Bien pudiera yo averla rescatado

por otro modo o por otra via,

y el rescate no fuera tan preciado

ni fuera tanta honra vuestra y mía,

a nadie le sera tan bien contado

como a vos tal hazaña y valentia,

pues sois tan valiente cavallero,

vos sereis el rescate y el dinero.

Cristo.

~ Inmenso enperador y padre eterno,

bien sabéis que ab initio fuy criado

Pag. 6

Cristo.

Y que tengo, Señor, desde ab aeterno

el círculo del cielo rodeado,

desde el más alto trono y sempiterno

hasta el más bajo abismo, do he penetrado,

y en todo está muy claro no haber cosa

criada a quien más ame que a mi esposa.

Pues que sabes esto, Padre eterno,

qué cosa puede haber de ti celada

que le dé tanto gusto al pecho tierno

como es hacer agora esta jornada,

que si hasta agora en tu amor paterno

me as detenido, y en tu real morada,

a sido porque a Adam as destrozado

las finas armas que le abías fiado.

Mas si Amor, mi hermano muy amado,

me presta las que tiene en su posada,

en la posada, digo, que a quedado

de original incendio preservada,

si destas blancas armas fuese armado,

comenzaré al punto mi jornada

y no se cansará mi afecto tierno

hasta traella a la triste del infierno.

Spíritu Santo.

Príncipe, el ser quien sois m'está obligando,

y el ver a vuestra esposa entristeciendo,

que tantos años ha, que está esperando.

Anda, que estáis agora apercibiendo

las armas que, divinas, aprestando,

una virgen las tiene.

Cristo.

Ya os entiendo.

Spíritu Santo.

Vamos, porque yo mismo quiero armaros

y en toda esta jornada acompañaros.

Cristo.

Solo con vuestra ayuda hacerlo quiero,

pues con ella se anima aqueste brazo

para esta empresa que hacer espero;

solo en vuestro favor hacerla trazo.

Cristo.

Y juro a fee de inmenso caballero,

si aquestas armas una vez enlazo,

de no las desnudar en campo o tienda

mientras no fuere libre mi prenda.

Vamos, porque la hora ya no veo

de me partir a hacer tan alta empresa.

Dios Padre.

O, hijo, cuán bien cumples mi deseo

en querer enprender tan alta presa;

pues tu victoria espero y tu trofeo,

asentaréte a mi redonda mesa.

Cristo.

Yo parto, Padre eterno, pues es justo

que en todo se agrade y le dé gusto.

Aquí se buelven a entrar Dios Padre, y Dios Spíritu Sancto, y queda Xpo. solo, y dice:

Cristo.

Florido campo y frescura,

monte de olibas sagrado,

llorad conmigo el pecado

que me trae aquesta secura;

cesen todas las corrientes

de los caudalosos ríos,

pues pueden los ojos míos

dar más aguas que sus fuentes.

Estoy con grande fatiga,

gotas de sangre sudando,

la redenpción esperando

de mi esposa, dulce amiga;

solo de Francia salí,

y es muy justo salir solo,

pues todos de polo a polo

solo me esperan a mí.

Mas, do, tan determinado

caballero celestial,

yendo a batalla campal

Pag. 7

Cristo.

Como solo, y desarmado,

porque quien por armas lleva

la bendizión de su padre,

¿qué arma ay que más le quadre

ni de más segura prueba?

Oy, Luzbel, conozeréis,

pues nos beremos los dos,

cómo contra Dios, no Dios,

ninguna cosa podéis.

Oy perderéis la locura

y soberbia que tomasteis

el día que aprisionasteis

el alma en prisión tan dura.

Siento tanto, alma penada,

tu captiberio y dolor,

que me fuerza el tierno amor

a hacer esta jornada.

Amor y caridad son,

alma, los que desde el cielo

me hacen bajar al suelo

para vuestra redenpción.

Aquí apareze un ángel con una cruz que trae en la mano derecha y un es- cudo en la otra adonde vienen figuradas todas las insignias de la pasión, y dice el ángel a Cristo:

Ángel.

Príncipe y divino Marte,

en tan trabajosa bía,

tu eterno padre te envía

las armas con que has de armarte.

Movido de caridad,

a la empresa que as salido,

quiere que vayas bestido

con ropas de humanidad.

Pues estás determinado,

quiérote armar y bestir

las armas con que has de yr,

príncipe divino, armado.

Bístote esta bestidura

de humana naturaleza,

que rinde cualquier flaqueza

a toda humana criatura.

Toma agora esta rodela

y contenpla su fatiga,

que ella sola es quien te abriga

aquesa nueva novela.

En ella ba tu cuchillo,

que son azotes amargos,

espinas y clavos largos,

lanza afilada y martillo.

Toma por lanza esta cruz

y por bandera de guerra,

con la cual saques a tierra

la captiba, con tu luz.

Con insolencia tirana

todos estos instrumentos

acabarán con tormentos

tu vida frágil humana.

A esta cruz arrimado

dirás: consumatum est,

después que con clavos tres

esté tu cuerpo clavado.

Pag. 8

Ángel.

Y aqueste brabo combate

que contra ti se consierta

es cierto del alma muerta

copiosísimo rescate.

En esto se determina

tu eterno padre en un asiento,

este es, príncipe, su intento,

y su voluntad divina.

Cristo.

Ángel, si mi padre quiere

que muera y padezca pena,

no puedo dar de mí queja,

ágase como quisiere.

Ángel.

Con tan suave respuesta

me vuelvo, príncipe, al cielo.

Cristo.

Bade in paze, tomad vuelo.

¡O, qué carga y qué flaqueza!

¿Qué traje es este de soldado?

¿Qué novedad quieres hacer?

¿Cómo dais al ángel paz,

dejándoos de armas cargado?

¿Qué fuerza de amor tan nueva

es aquesa en ti, Señor,

que sabiendo ser hijo de Dios

a sufrir amor os lleva?

¿Quién a podido los brazos,

Dios y hombre, que abráis,

en el camino que hacéis,

las armas que han de acabaros?

Siendo de inmortal esencia,

¿quién os pudo, Dios, pedir

a ser capaz de morir

sin ninguna resistencia?

Cristo.

El amor solo es quien puede

triunfar de mí con tal palma,

porque muriendo yo, el alma

libre desa prisión quede.

Agora sale la Carne y dice.

Carne.

Con un fingido sosiego

se dado al mundo mala vuelta,

y anda la furia tan suelta

que todo lo tiene ciego.

Visto su mal gobierno,

sus maldades y dudas,

a pedir voy ayudas

a Lucifer al infierno.

¿Mas qué soldado es aqueste?

¡O, qué traje tan extraño!

Saber tengo el desengaño,

como apartándome deste.

Soldado, andad norabuena.

Cristo.

¿Qué quieres, falsa mujer?

Carne.

Tu libertad quiero ver,

si en ella no tengo pena.

Esa envidiable codicia

da por muestra poco a poco

que debes de venir loco

o con alguna noticia.

Cristo.

Y esa culpa que me aplicas

no lo tengo de negar,

el sumo bien que se ha de dar,

como victoria pública.

Y voy con esta librea

a libertar un tesoro

que lo tiene preso un moro

en cárcel oscura y fea.

Pag. 9

Cristo.

y no puedo decirte mas,

que la prision de mi amor,

a toda priesa me llama.

Carne.

aguarda, ¿por que te bas?

Cristo.

Carne sucia y medrosa,

por no berme junto a ti.

Carne.

¿de que me conoces, di,

o como sabes quien soy?

Cristo.

Eso es ya prolijidad.

boyme, que el remedio tarda,

y el alma captiba aguarda

por oras su libertad.

agora se ba Cristo, y se queda / la Carne y dice

Carne.

Como rabeando no muerdes,

abiendo visto tal cosa;

como, de loca y furiosa,

el seso todo no pierdes.

Como es posible que aya

en un hombre tal audacia,

que a meterse desa gracia

a tanto peligro vaya;

mas de un alma dura piedra

colixo segun razón,

que es famosa pretension

la que con honrada hiedra.

al infierno voy derecha,

y no me desuiare,

fasta que haber de echo

parte de aquestas sospechas.

agora se ba la Carne y sale / el Alma sola y dice

Alma.

Amargas noches y peores dias,

en duro captiberio e tenido,

poned fin a las tristes ansias mias,

y mill lastimas, mill que ays gimiendo.

saca de aqueste triste y hondo pozo,

mas ¡ay de mi! que nunca son oydos.

si de mi no estas, mi dios, bien satisfecho,

dame la muerte, que morire temprano,

me sera mas ganancia y mas provecho.

Con una cosa puedo consolarme,

que no puede en tamaña desuentura

como ay quien se ofrece a rescatarme.

dulce esposo, que alla desde el altura

estas biendo mi pena, ¿como dejas

que viua tanto en esta prision dura?

esposo eterno, a quien mis ojos quejas

siempre con justo titulo encaminan,

no les muestres zerradas las orexas.

mira tu dulce esposa y chara prenda,

de tan crudos contrarios perseguida,

que no ay valor que de ellos la defienda.

de un pesado sueño estoy vencida,

dormirme quiero un rato, que mi pena

a descansar un poco me convida.

aquí se declina el alma para / dormir y sale la Esperanza y dice

Esperanza.

dueleme que este el alma tan agena

de esperanza, consuelo ni contento,

aprisionada en aspera cadena.

hace en mi su dolor tal sentimiento,

que vengo de mi casa a consolalla,

dando buena esperanza a su tormento.

Pag. 10

Esperanza.

Y durmiendo está, no quiero despertalla.

Entre sueños le quiero dar abiso

cómo viene su Dios a rescatalla.

Hermosa dama, cuya suerte quiso

quel fiero enemigo te privase

de aquesta gloria eterna y paraíso,

aunque tu fiero fuego más te abrase,

alégrate, que el cielo se ha hordenado

que tu prisión y penas ya no pase,

y tu Dios de su mano te ha desposado.

Dejando su palacio, es ya partido

y a hacer tu redenpción determinado,

y tu Dios te quiere dar este consuelo

del cual puedes de oymás estar tan cierta,

tan cierta, que está Dios acá en el suelo,

y porque ya me voy, alma, despierta.

Agora despierta el alma de ondestaba durmiendo, y biendo cómo se fue la esperanza, y dice:

Alma.

¡O inmensa deidad, alta y suprema!

¿Qués esto, mi buen Dios? Estoy despierta.

Siento prisión y pena más estrema,

mi hora a llegado, la esperanza cierta.

Pues ya mi torpe lengua, Dios, no sabe

exagerar el bien que vsais con migo,

cielos en dulzes cantos os alabe,

pues es de tu clemencia buen testigo.

Aquí se ba el alma, y salen el demonio y la carne.

Demonio.

Tan temeroso, carne, me as dejado,

que de verdad como quien soy te juro,

Demonio.

mientras no me desfaze este cuydado,

no puedo biuir, carne, muy seguro.

A me mobido el miedo que as cobrado

de tal suerte a mi carne, que procuro

que al alma se le doblen las prisiones

por la sospecha que en tu indicio pones.

Carne.

Que tantas bi que me tienen sin sentido,

y no quiso decirme deste hombre.

Demonio.

Sin duda es el mesías prometido.

Razón, amiga, ay porque me asombre

y procure destar apercebido

de dibersas y barias defensiones,

por la sospecha que en tu indicio pones.

Y notaste bien las armas que traya.

Carne.

Una pequeña cruz traya a cuestas,

de carne humana suzia malla,

y en demandas, preguntas y respuestas,

le bi una rodela que traya,

lindas pinturas en su cerco puestas.

Demonio.

Pues yo daré al alma pena, y a ti razones

por la sospecha que en tu indicio pones.

Carne.

Con libre voz me dijo cómo yba

a rescatar a nuestra presa, alma,

que un perro moro la tenía captiba.

Demonio.

Dejádome as, carne, muerta el alma,

mi corazón infernal, mi ansia biua,

pues porque no alcanze aquesta palma

le tengo de sembrar mill disensiones

por la sospecha que en tu indicio pones.

Y, Carne, tiende tus lazos y tus redes

del uno al otro polo, a toda parte.

Pag. 11

Carne.

En lo que a mí tocare, muy bien puedes

sin dilación alguna descuidarte.

Demonio.

Bien sé que a todos en astucia excedes,

pero procura agora aventajarte;

enseñorear tus lacivias y ocasiones,

por la sospecha que en tu indicio pones.

Y vamos, pues, a avisar generalmente

a toda la infernal furia y canalla,

porque contra el rezelo que se siente

comienze luego a dar cruda batalla.

Carne.

Vamos, que de tu fuerza impaciente

contigo estoy movida a comenzalla.

Demonio.

Ven a dar al arma las prisiones,

por la sospecha que en tus indicios pones.

Aquí se van el demonio y la carne y sale Cristo solo y dice.

Cristo.

Larga y trabajosa vía,

llena de dos mill abrojos,

poned fin a mis enojos

y principio a mi alegría.

Armas y humano vestido,

mirad bien lo que hacéis,

porque, aunque humanas teneis,

de divinas apellido.

Y vos, soldado valeroso,

hecho humano de divino,

considerad el camino

que lleváis tan peligroso;

y mirad que habéis menester,

pues vuestro padre os destierra,

dar a entender en la guerra

vuestro valor y poder;

y mirad que aguardando están

mill choros de seraphines,

angeles y cherubines,

y lo que de vos dirán.

Y todas las armas que lleváis

de tal valor y quilates,

que alcanzarán el rescate

de aquella que tanto amais;

y pues que bajasteis del cielo,

verdadero Dios y hombre,

dejad de vos tal renombre,

que os solemnize en el suelo;

y advertid que el Padre eterno

solo a vos os quiso enbiar,

para abatir y asolar

la soberbia del infierno.

Y mirad si aquesto no basta:

que esta vuestra dulce esposa,

en prisión tan rigurosa,

que cualquier consuelo gasta;

y dad a entender que sentís

su prisión dura y tirana,

sacandola libre y sana,

pues solo a ello venís.

Y aquesta es la infernal casa

donde vibe su memoria;

aquí perdida su gloria,

el alma su vida pasa.

Y aquí la quiero aguardar,

mas ella asoma a la rexa.

No me se queje alma captiba

sin que te llegue a ablar.

Es vuestra hermosura y vista

de tan linda perfición.

Pag. 12

Cristo.

Que no ay libre corazón

quen biéndola no se rinda.

Asómase el alma a una ventana y, como venga de paso arrufaldado Cristo sin conozerle, le dice:

Alma.

Captibo.

Cristo.

Hermosa dama.

Alma.

Dios os ponga en libertad.

Cristo.

Y de hesa cautividad

libre os bea quien os ama.

Alma.

¿Quién me puede a mí amar

y tener tan buen deseo?

Cristo.

Porque, dama, sigun creo,

bien puedo yo desear.

Alma.

¿Quieres decir que me amas?

Cristo.

Aqueso vos lo dirás.

Alma.

Luego no.

Cristo.

Mal inferís;

no infieren ansí las damas.

Alma.

Yo no soy dama, y ansí

no te espantes que sea ruda.

Cristo.

Quien desa arte se desprecia

es más preciado de mí.

Alma.

Espántame tu agudeza,

nunca bi tal en captibo;

dime do vibes.

Cristo.

Yo vivo

dentro de tu fortaleza.

Alma.

No es mía, sino del moro.

Cristo.

La que yo digo sí es.

Alma.

¿Quál es?

Cristo.

La que tenéis

allá en el empíreo coro.

Alma.

¿Y qué tanto ha que estás captibo?

Cristo.

Ansí nací.

Alma.

¿Ansí naciste?

Cristo.

Sí,

y en tu seruicio me vivo.

Alma.

Dime por tu cristianismo,

sigun es tu nobleza,

¿quién soys, o con quién vibis?

Cristo.

Yo vibo conmigo mismo.

Alma.

Buen amo tenéis, amigo.

Cristo.

Pues si lo supieses bien.

Alma.

Creo te burlas conmigo,

o haces de mí desdén,

y ¿qué trato tenéis?

Cristo.

El que veis.

Alma.

¿Andas a jornal?

Cristo.

Sí ando.

Alma.

¿Qué ganas?

Cristo.

Lo que perdí.

Alma.

¿Lo que perdiste?

Cristo.

Lo que di.

Alma.

¿Qué diste?

Cristo.

Lo que estoy mirando.

Alma.

¿Qué miras?

Cristo.

Lo que deseo.

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Alma.

¿Qué deseas?

Cristo.

Lo que tengo.

Alma.

¿Qué tienes?

Cristo.

Lo que no tengo.

Alma.

Agora te entiendo menos,

si no te declaras más.

Cristo.

Si de amor tocada estás,

no lo muestras, a lo menos;

porque si sabes de amor

es muy fácil de entender

que puedo dentro tener

lo que fuera puede estar.

Alma.

Debajo de ese vestido

parece que otro descubres,

y con eso sagaz cubres

lo que traes allá escondido.

Dí, ¿quién sois?, ¿qué te cuesta?

Dame este gusto, Cristiano,

que tu término galano

grandes cosas manifiesta.

Cristo.

Por quitarme desta guerra

lo diré, soy mercader,

que a contratar y vender

he venido a questa tierra.

Alma.

¿Mercader?, y ¿qué traes?

Cristo.

Amor.

Alma.

Y eso traes a vender,

y ¿quién lo compra?

Cristo.

Dolor.

Alma.

Buena mercancía es.

Cristo.

Antes es muy buena paga,

eso vos no lo dudéis,

que este dolor, amor es,

y amor con amor se paga.

Alma.

Pues, ¿cómo traéis ese traje,

señor, si sois mercader?

Cristo.

Solo por poderos ver

mudé vestido y lenguaje.

Alma.

Seréis noble forastero

en mi nueva desventura.

Cristo.

Seré a lo menos figura

de vista, que es lo que quiero.

Alma.

¿Dónde nacistes?

Cristo.

En Francia.

Alma.

¿En qué ciudad, no dirás?

Cristo.

Allá dentro de París,

donde tengo mi ganancia.

Alma.

Y ¿a quién conozéis, señor?

Cristo.

Conozco infinita gente;

conozco, primeramente,

al supremo Emperador.

Conozco al don imperial,

al gran Miguel y a Gabriel,

y al magno Rafael,

y a otros muchos del estado.

Alma.

Y al divino don Gayferos,

si conozéis, me diréis,

o ¿cómo no le nombráis

entre aquestos caballeros?

Cristo.

Bien le conozco también,

señora, no es maravilla,

de quien toda la cuadrilla

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Cristo.

le falte el nombre a alguien

Alma.

pues a todos conocéis,

y mi dicha oy os quiso,

al país del paraýso

un recado llevaréis.

¡Ay, ingrata voluntad!

¡Ay, lengua, ¿cómo te impides?!

Mercader, si a Flandes ydes,

por Gayferos preguntad;

si enderezáis el camino

hacia la Francia del cielo,

preguntad por mi consuelo,

qu'es Gayferos el divino,

y si más largo ablar

no os fuere cosa enfadosa,

diréysle que la su esposa

se enbía a encomendar.

Cristo.

Señora, no estéis en eso,

que cuanto mandas aré.

Alma.

El cielo por paga os dé

en todo felix suceso;

y pues que me queréis dar

tal alibio y pasatiempo,

diréysle a mi amor qu'es tiempo

de me benir a sacar;

decidle, pues soys testigo...

Cristo.

¿Qué le tengo de decir?

Alma.

Que no me deje morir

en manos del enemigo,

y que venga con brebedad,

si quiere sacarme viva

de aquesta prisión esquiba,

do vivo en cautividad.

Cristo.

Ved qué otra cosa mandáis

en que dar os gusto pueda.

Alma.

Sola una cosa me queda

que a mi esposo le digáis:

dile asy todos los bienes,

lo que de mi pena sientes,

y qu'ausentes por presentes

no se deben olvidar.

Cristo.

Basta, alma, basta ya

los suspiros de esa boca,

pues el menor d'ellos toca

en mi corazón acá;

y las nuevas que me mandáis

que lleve por bos al cielo,

por vuestro bien y consuelo,

a vuestro esposo las dais;

yo soy, alma aprisionada,

vuestro esposo y vuestro Dios,

que, condolido de bos,

ago esta larga jornada,

y vengo a daros nueva luz,

y a Luzbel trabo combate,

muriendo por el rescate

enclavado en esta cruz.

Alma.

Divino bien, gran consuelo,

tanto bien se me ha otorgado.

Cristo.

Y aun mayor se te ha guardado,

qu'es subir conmigo al cielo;

y pero dime, alma captiba,

cómo estás, cómo te ba,

qué vida se pasa allá

en esta prisión esquiba.

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Alma.

Ten, señor, por cosa cierta

y presume de mi mal

que, si no fuera inmortal,

mil veces fuera ya muerta.

Mas, espuesta a un nuebo daño,

de quien estoy perseguida,

y agora con tu venida

s'e visto mi desengaño;

y vino una mujer aquí,

demonio será, que no dama,

la carne el bulgo la llama,

que trajo nuevas de ti.

Y de rabia venía derecha,

y en llegando que llegó,

a Luzifer parte dio

de su rezelo y sospecha,

y las prisiones me doblaron

por tenerme más sigura,

y para más desventura

de demonios me zercaron.

Y ansí, dulze esposo, estoy

de mil desventuras llena.

Cristo.

Alma, no rezibas pena

que a todo daré fin oy.

Alma.

¡Oh, divino amor, a fee!

Cristo.

Sosiega, amiga y esposa,

deja d'estar temerosa

que no tienes ya de qué.

Y éntrate, alma, de allí,

cobra nueva confianza,

y no pierdas la esperanza,

lo demás déxalo a mí.

Y que tu cautiverio largo

oy le pagará el infierno.

Alma.

La brebedad, Dios eterno,

por tu clemenzia te encargo.

Entrase el alma y quédase y solo dice:

Cristo.

¡Qué triste está mi afligida,

y qué teme, no en vano,

ver el dolor que padeze

en dura prisión metida!

Y más ya la nazión judía

a hordenado su traición,

porque al fin de su prisión

junte yo con mi muerte vida.

Divino padre y señor,

en tranze tan duro y fuerte

como es esperar muerte

dame tu ayuda y favor.

Mira, padre, que aunque está

el espíritu gentil,

la carne como más vil

gime y teme y tiembla ya.

Señor mío, considera

que como hombre pasible,

te suplico, si es posible,

padre mío, que no muera.

Dése otro rescate y paga

al alma y su libertad,

pero no mi voluntad,

sino la tuya se haga.

Aquí se va Cristo y salen el demonio y mundo y la carne, y dice el demonio con mucho coraxe y rabia:

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Demonio.

Tieneme tal el infernal corazón

la endemoniada furia y rabia fuer

te. que no se si el infierno junto ha de

ser bastante con su atrevida audacia

a mirar los relanpagos ayrados . sa

lidos de mis encandilados ojos. que

de yra mortal del casco se me salen

y saltan. O malditos ministros infernal

nales. tardos Remisos floxos y

descuydados . y en mi servicio pere

zosos. pues una joya en quien yo

me remiraba . me la llevan por el

descuydo vuestro . O mayor y mortal

enemigo que tenemos / O eterno

dios del alto cielo que sabes, y como

a tu poder no ay resistencia, cuán

do piensas dejar de perseguirme

di mortal enemigo. O conpañeros

mios que tristeza . que desconsuelo

tormento y pesadumbre que se

conpare con la mía . maldigame

mill veces dios del cielo. aumenteme

las penas infernales que padezco

pues con tan nueva y amarga

desventura me deja tan ageno

y nezesitado, de esperanzas.

Mundo.

Si los lamientos y bozes tuyas

hubieran de ser alguna parte. en

remediar el mal que a sucedido

bien fuera que las dieras. no quiero

yo decirte que no sientas como es

razón sentir, aqueste caso, pero

quiero advertirte como amigo

que dejes las palabras y agas obras

Demonio.

que obras ha de haber que sean bas

tantes a cobrar una perdida ta

maña como la que a perdido oy

el ondo infierno .

Carne.

Claros amigos. este mal no puede ya

tener remedio , y ansi es lo mas

acertado dejarlo , y tratar de

perseguirla otra vez . de tal manera

que no paremos sasta ponella otra

vez en el infierno . y por la primera

yra como quien se vence y no sele alla

sasta que ella o nos desfallezcamos.

Demonio.

Ese ha de ser el vltimo remedio

bamos claros amigos desde luego

cada uno camine por su parte a usar

de sus ardides sagazes. sasta que

otra vez la derribemos del estado

de la nueva gracia que a cobrado.

Carne.

vamos luego porque yo temo el

berte tan ayrado

aquí se van todos tres . demo nio mundo y carne . y entra Cristo como ya desaatado el alma con el . y dice Cristo:

Cristo.

Ya alma mía gloria de mi padre eterno

se ha dado fin . al captiuerio tan amargo

que pasaste en el ondo oscuro infierno

tan triste y trauajoso . cuanto largo

no buelbas a perder por mal gouierno

advierte con que zelo te lo encargo

mira si no es aqueste . muy bastante

los indicios de amor que ueis delante

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Cristo.

mira alma mía, lo que me as costado,

contenpla, y mira bien estas señales

veras todo mi cuerpo atormentado

con cinco mill azotes desiguales

mira, que pies, y manos fui enclavado

mira as partes íntimas cordiales

de una lanzada rigurosa abierta

por do el amor abrio muy mas la puerta

mira, si de mirar no estas cansada

la cabeza mas justa, y inocente

de corona de espinas coronada

por esa barbara nación, y gente

si de divino amor estas tocada

advierte sacra labor como se siente

sin que jamas en ello mal se trate

que caro me ha costado tu rescate

Alma.

pongo sello de nuebo a la memoria

mi dios, pues tengo ya tan conocido

el nuebo bien del cielo, y nueva gloria

que de tu sacramento se ha adquerido

as me dado tan ilustre victoria

que no es razón se ponga en olbido

guardar las e, mi dios, con tal firmeza

cual hara por el sacro tu grandeza

Cristo.

O alma mía cuanto me contentas

con la promesa que me as hecho nueva

y como gusto que tan bien tu sientas

la pretension que tu rescate lleva

de la fe que prometes y tu intentas

las obras han de dar bastante prueba

ellas sean tales, y de tanto brio

cuales de tu bondad alma confio

vamos porque de fin a mi jornada

a tu ylustra madre yglesia donde puedes

ser con el agua santa baptizada

y para que tan bien en gracia quedes

alli por mi tan bien seras librada

del mundo malo, y de sus falsas redes

Alma.

vamos dios mio, que se me hace tarde

y el corazón de amor se enciende, y arde

aquí se entra Cristo con el alma como que ban a hacer la cerimo nia, y en tanto se cantara una letilla, y buelbe luego a salir Cristo con el alma, y dice

Cristo.

ya quedas alma querida

libre de todos tormentos

y de siete sacramentos

de nuebo fortalecida

ya se te ha dicho de que suerte

y a que tiempo as de gosallos

que esperas con ellos

te libres de infernal muerte

y se te ha traído hasta aquí

para que tu gloria se aumente

y por hacer un presente

al padre eterno de ti

y libre ya de ser captiba

para que tu gloria mas quadre

vengas a que el eterno padre

en la su silla te reciba

Alma.

divino dios, a tal bien

querer dar gracias mi lengua

es poner en ella mengua

los angeles os la den

agora se descubren las cortinas donde esta dios padre, y dios spiritu sancto

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Cristo.

alma adora la deidad

eterna divina y clara

o bondad in mensa y rara

adoro tu eternidad

eterno padre y Señor

Recibe el don que te ofrezco

Si como hijo merezco

alcanzar este favor

portador padre te hizo

en el fin deesta Jornada

del alma que fue comprada

con la Sangre de tu hijo

en tus manos Se encomienda

y en tu valor y deidad

para que tu majestad

del contrario la defienda

Dios Padre.

Como es bien que se Reciba

hijo aquese don Recibo

y al alma por hija escrivo

pues en Gracia siempre viva

y bos alma Sabed bien

conservar la nueva gloria

tened siempre en la memoria

el bien que debéis y a quien

mirad mi hijo querido

por libraros lo que Sa hecho

mirad el amor desecho

a que punto le ha traído

mirad que murió por vos

y que fue de amor la llaga

con amor se satisfaga

alma con amor a dios

Dios Padre.

Guardad con muy Sancto Celo

Su doctrina pues es justo

seguid en todo Su Gusto

Si quereis Gozar del cielo.

Hic est filius meus dilectus In quo

michi bene Conplacuit ipsum audite

aquí se corre la Cortina y quedase Xpo. con el alma y dice

Cristo.

Cumplido he alma Contigo

las leyes y condiciones

que las Sabias intenciones

an puesto en el buen amigo

La una es aconsejar

lo bueno que se ha de hacer

la otra reprehender

como lo que se ha de dañar

esto y mucho mas he hecho

pues por tu Salud he muerto

con que tengo descubierto

el firme amor de mi pecho

después desto aun que me voy

aquí Contigo me quedo

que Como todo lo puedo

voy me pero aca me estoy

en el Sancto SaCramento

ques el de la eucaristía

me quedo en tu Compañia

por tu bien y tu Contento

Si a tanto por ti me ofrezco

alma mía que mas quieres

Alma.

Hácelo Como quien eres

dasme mas que yo merezco