Texto digital de El rescate del alma
Data de publicação: 22 de agosto de 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El rescate del alma. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-rescate-del-alma.
EL RESCATE DEL ALMA
Jornada primera
Pag. 1
Segunda Comedia que trata del rescate del alma, y son interlocutores: Dios Padre y Cristo, el Spíritu Santo, el demonio, el mundo, la carne y el alma, el amor divino, un Ángel, y la esperanza. Primera Jornada, en la cual salen el demonio y el mundo, y la carne. Dice el demonio.
Mundo y carne, luz y cielo,
cuya furia y valor siente
el alma más inocente
de aqueste terrestre suelo,
¿qué queda que pretender
si la joya más presciosa
está rendida y sugeta
a mi furioso poder?
Si el alma que bien sabéis
en lo que la estima Dios
está cautiva entre nos,
¿qué mayor lauro queréis?
¿Qué tropheo, qué victoria
me puede dar mayor palma
que ver desterrada el alma
de la senpiterna gloria?
Famosa y tiumphante empresa,
amigos, alcancé allí,
cuando cargado salí
con tan rica y alta pressa.
Estaba el alma triunphando
de gloria y de bienes llena,
mas en mazmorra y cadena
la tengo agora penando.
Lamenta, llora y suspira,
gimiendo y dando alaridos,
y con ojos doloridos
al cielo mill veces mira.
Mas ella lamenta en vano
pidiendo a Dios la guarida,
mas no hallará salida
de aquí, tarde ni tenprano.
Y si a benida batalla
la bine al fin abenzer,
bien sabe que no ha de ser
tan tenprano el libertalla.
Nunca Lucifer astuto
de tu sabio y capto pecho
se ha esperado tal derecho,
que no pague tal tributo.
Pues toda la infernal furia
está en ti muy confiada,
que por ti ha de ser tomada
la venganza desta injuria.
¡Ay, mundo!, a mí lo que tocas
en tal punto y tal materia,
que a lástima y a miseria
en mentarlo me probocas.
Mas por el infernal fuego
con que el cielo me atormenta,
que en venganza de mi afrenta,
que yo le haga imortal juego,
y por la deidad inmensa,
si el onor no se me pierde...
Pag. 2
que haga que se acuerde
de luzbel, y de su ofensa
v una tan terrible guerra
y espantosa vatalla
que no deje cosa en pie
de cuantas tiene en su tierra
v bastan luzbel tus bramuras
no muestres tan to furor
que pones miedo y terror
a las celestes criaturas
v tu injuria muy bien la siento
no tienes que me decir
pero yo te de destruyr
todos juntos el firmamento
v bien se que tenias la silla
del cielo mas alta y bella
y se que te hecho dios de ella
y con tu infernal cuadrilla
v cuando dios hizo y formo
el mundo con sus criaturas
después de sus seis mansuras
al hombre sustento dio
v hizo la noche y el dia
bestias aguas abes plantas
y cosas que para tantas
no basta la lengua mía
v mas al fin no hizo cosa
de tan alta calidad
ni de tan linda beldad
como fue el alma preciosa
v es joya tan estimada
esta que hermosea al hombre
que a ella sola le dio nombre
de para el cielo criada
v pues joya de tal quilate
tienes rendida en el suelo
que no ay angel en el cielo
que se atreba a su rescate
v de que recibes pasion
reposa amigo y sosiega
que en ver tu pena me llega
al alma y al corazón
v dulce carne amiga cara
puedes tener entendido
que el seso obiera perdido
si eso no me consolara
v el rescate que decías
no ha de haber quien se atreba a el
deja el rescate a luzbel
mientras duraren sus dias
v que yo mostrare en guardalla
y estorbar su livertad
no menos sagacidad
que mostre en aprisionalla
v yo alomenos por mi digo
y os doy mi palabra y fee
que le soy y le sere
mortal y crudo enemigo
v yo no quiero decir nada
que al ablar a veces sobra
a donde esta por la obra
la intención tan bien probada
v a donde quiera que estoy
es tan dulce y suave el gusto
y olor que rinde al mas justo
para que pruebe quien soy
v tanto mi poder alcanza
con todos que ya no queda
Pag. 3
De quien la cautiva pueda
tener sola una esperanza.
En ese punto se queda,
pues en este trance amargo,
mi fuerte valor y brío,
a lo que hablar pudo, excede.
Aquí se salen todos tres, demonio, mundo y carne, y sale el alma sola.
Cárcel estrecha y dura,
¿hasta cuándo estaré en ti padeciendo?
Pues con mi desventura,
eterna a lo que entiendo,
salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
Humedeced el suelo,
dad muestras del dolor que estoy sufriendo;
llevad la nueva al cielo,
decid que estoy muriendo,
salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
Decid a mi Dios eterno
que en su valor divino me encomiendo,
que en este hondo infierno
en que estoy padeciendo,
salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
Traedle a la memoria
cómo ha cinco mil años que pretendo
cobrar aquella gloria
que estuvo poseyendo,
salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
Para consolarme,
salid con alarido a Dios pidiendo
que venga a rescatarme
de aqueste fuego horrendo,
salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
Con paso apresurado,
suspiros, romped el aire, a Dios diciendo
que cómo me ha olvidado,
y que estoy padeciendo,
salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
Sentarme quiero un poco,
que mi tormento a trechos se va creciendo.
¡Ay, ay, dolor tan loco!
¡Ay, ay, que estoy muriendo!
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
Aquí sale la carne.
¿Qué haces, alma, sentada?
Suspiro, gimo y lamento,
y en verme en duro tormento
estoy de llorar cansada.
¿Sientes mucho el ser cautiva?
Siéntolo de tal manera,
que cualquiera cosa diera
por estar muerta y no viva;
mas crecen las ansias mías,
que como mi dolor crece,
pues mi culpa lo merece,
se multipliquen los días.
¿No tienes algún consuelo
para tan grave tormento?
No le tengo ni le siento,
sino en la clemencia del cielo;
y mas no pierdo la esperanza,
que aunque aborrezco el vivir,
también confío decir
que con esperar se alcanza.
Lástima me hace de verte
en tanta pena y dolor.
Tuviera por muy mejor
sufrir cien mil veces muerte
y decir qué lástima tienes.
Pag. 4
No creo yo de ti tal,
viendo que obras tan malas hiciste.
Mas que enbidia que me tienes;
¿qué obras as visto en mí?
Déxame, no me atormentes.
Dime, pues, ¿de qué te sientes?
De verte, demonio, aquí.
Estoy en dura cadena,
adonde mill muertes siento,
y tú, por mayor tormento,
acrecientas más mi pena.
Quédense, Carne enemiga,
contigo demonios mill,
pues no ha de faltar un vil
que me atormente y me siga.
vase el alma y queda sola Carne y dice
Terrible es el dolor que el alma siente;
no deja de llorar de noche y día.
Siente, y no sin rasón, el verse ausente
de aquella gloria y bien que antes tenía;
verse cautiva entre enemiga jente,
y en ver su libertad ya no confía,
que siempre en el dolor se ha descubierto
el bien dudoso, el mal siguro y cierto.
Al cielo llama con continuas voses,
que descubren su triste desventura;
de sí arroja sus gritos tan ferozes,
que rompen a la más suprema altura,
mas, metida en prisiones tan atrozes,
esperansa ninguna se asigura,
que tiene, en fin, en tan contino puerto,
el bien dudoso, el mal siguro y cierto.
No quiero detenerme más en esto,
quiero proseguir la vía que llevo
y adquirir si ay algún suceso nuebo;
llore ella y gima en su penar molesto,
y no espere ningún socorro nuebo,
que bien entiendo que es más justo
descubra cual siempre se ha descubierto
el bien dudoso, el mal siguro y cierto.
vase la Carne y entra Cristoval, o el amor divino, y dice
Divino don Gayferos, pienso cierto.
¿Qué pensáis?
De ganar,
porque quien quiere jugar
siempre piensa de ganar,
aunque es incierto.
¿A qué abemos de jugar?
A las tablas.
¿A quáles?
A las de tu ley,
que llaman del Catón divino,
mas todo cuanto yo te ganare,
lo he de dar de barato.
¿A quién, Amor?
Al hombre ingrato,
que de guardar tu ley se descuydare.
¿Adónde, amor divino, ha de ser esto?
En el juego del amor;
llega, que aquí está, Señor,
todo el recado ya puesto;
escoge qué piezas quieres,
toma aquestas coloradas,
que son de ti más amadas.
Pag. 5
Dame, Amor, las que quisieres.
Y blancas quiero tomar,
solo por la diferenzia,
porque en esta pendenzia
con ellas pienso ganar.
Amor, sabe que tu gusto
es mio, sin duda es mio.
El mio es el interés mio
que resulta al hombre justo.
~ Señor, comienza a jugar vuestra merced.
Yo tomo la delantera,
juego esta pieza primera.
No se me puede escapar.
~ Xaque, dos gano, Señor,
esta pieza aquí la paso.
En vivo fuego me abraso,
mira lo que haces, Amor.
Dama, y coxo esto tras dos,
y con esta te doy mate.
A perdidote el rescate,
soberanissimo Dios.
~ Ganado me as, Amor, y aun lastimado,
levantome del juego,
que ya es tiempo que luego
me parta a pagar lo que as ganado.
Dentro de una cortina a un lado del tablado donde se representa, ha de estar Dios Padre y el Señor Spiri tu Sancto. Y en acabando Xpo. estas ultimas palabras, se abrira la cortina, y saldrán a fuera a razonar con Xpo., y dice Dios Padre:
~ No es tiempo ya de tablas, don Gayferos,
no es tiempo, don Gayferos, de jugallas,
pues vuestra esposa, con quejas, gritos fieros,
os esta convidando a mil batallas.
Encalzad, encalzad vuestros azeros,
vestios, Señor mio, vuestras mallas,
que en vuestra fortaleza esta y estriba
la redención que espera la captiba.
~ Y mirad, Señor, que aviendo vos ya dado
palabra a vuestra esposa de ser suyo,
siendo como es el tiempo ya llegado,
no se diga por vos, y ansy concluyo,
que os aveis de la misma ya olvidado,
y desayrado entre otros cavalleros
jugando esta a las tablas don Gayferos.
~ No es bien si ya dejar de yr a buscalla,
aunque sepais que os ha de costar cara,
no se diga quedarme a quejarla,
como si no la hiciera ya clara,
no se diga en nuestra fianza aballa,
que a su esposa Gayferos desampara,
no se diga que, Dios tan descuidado,
que ya de Melisendra se ha olvidado.
~ Bien pudiera yo averla rescatado
por otro modo o por otra via,
y el rescate no fuera tan preciado
ni fuera tanta honra vuestra y mía,
a nadie le sera tan bien contado
como a vos tal hazaña y valentia,
pues sois tan valiente cavallero,
vos sereis el rescate y el dinero.
~ Inmenso enperador y padre eterno,
bien sabéis que ab initio fuy criado
Pag. 6
Y que tengo, Señor, desde ab aeterno
el círculo del cielo rodeado,
desde el más alto trono y sempiterno
hasta el más bajo abismo, do he penetrado,
y en todo está muy claro no haber cosa
criada a quien más ame que a mi esposa.
Pues que sabes esto, Padre eterno,
qué cosa puede haber de ti celada
que le dé tanto gusto al pecho tierno
como es hacer agora esta jornada,
que si hasta agora en tu amor paterno
me as detenido, y en tu real morada,
a sido porque a Adam as destrozado
las finas armas que le abías fiado.
Mas si Amor, mi hermano muy amado,
me presta las que tiene en su posada,
en la posada, digo, que a quedado
de original incendio preservada,
si destas blancas armas fuese armado,
comenzaré al punto mi jornada
y no se cansará mi afecto tierno
hasta traella a la triste del infierno.
Príncipe, el ser quien sois m'está obligando,
y el ver a vuestra esposa entristeciendo,
que tantos años ha, que está esperando.
Anda, que estáis agora apercibiendo
las armas que, divinas, aprestando,
una virgen las tiene.
Ya os entiendo.
Vamos, porque yo mismo quiero armaros
y en toda esta jornada acompañaros.
Solo con vuestra ayuda hacerlo quiero,
pues con ella se anima aqueste brazo
para esta empresa que hacer espero;
solo en vuestro favor hacerla trazo.
Y juro a fee de inmenso caballero,
si aquestas armas una vez enlazo,
de no las desnudar en campo o tienda
mientras no fuere libre mi prenda.
Vamos, porque la hora ya no veo
de me partir a hacer tan alta empresa.
O, hijo, cuán bien cumples mi deseo
en querer enprender tan alta presa;
pues tu victoria espero y tu trofeo,
asentaréte a mi redonda mesa.
Yo parto, Padre eterno, pues es justo
que en todo se agrade y le dé gusto.
Aquí se buelven a entrar Dios Padre, y Dios Spíritu Sancto, y queda Xpo. solo, y dice:
Florido campo y frescura,
monte de olibas sagrado,
llorad conmigo el pecado
que me trae aquesta secura;
cesen todas las corrientes
de los caudalosos ríos,
pues pueden los ojos míos
dar más aguas que sus fuentes.
Estoy con grande fatiga,
gotas de sangre sudando,
la redenpción esperando
de mi esposa, dulce amiga;
solo de Francia salí,
y es muy justo salir solo,
pues todos de polo a polo
solo me esperan a mí.
Mas, do, tan determinado
caballero celestial,
yendo a batalla campal
Pag. 7
Como solo, y desarmado,
porque quien por armas lleva
la bendizión de su padre,
¿qué arma ay que más le quadre
ni de más segura prueba?
Oy, Luzbel, conozeréis,
pues nos beremos los dos,
cómo contra Dios, no Dios,
ninguna cosa podéis.
Oy perderéis la locura
y soberbia que tomasteis
el día que aprisionasteis
el alma en prisión tan dura.
Siento tanto, alma penada,
tu captiberio y dolor,
que me fuerza el tierno amor
a hacer esta jornada.
Amor y caridad son,
alma, los que desde el cielo
me hacen bajar al suelo
para vuestra redenpción.
Aquí apareze un ángel con una cruz que trae en la mano derecha y un es- cudo en la otra adonde vienen figuradas todas las insignias de la pasión, y dice el ángel a Cristo:
Príncipe y divino Marte,
en tan trabajosa bía,
tu eterno padre te envía
las armas con que has de armarte.
Movido de caridad,
a la empresa que as salido,
quiere que vayas bestido
con ropas de humanidad.
Pues estás determinado,
quiérote armar y bestir
las armas con que has de yr,
príncipe divino, armado.
Bístote esta bestidura
de humana naturaleza,
que rinde cualquier flaqueza
a toda humana criatura.
Toma agora esta rodela
y contenpla su fatiga,
que ella sola es quien te abriga
aquesa nueva novela.
En ella ba tu cuchillo,
que son azotes amargos,
espinas y clavos largos,
lanza afilada y martillo.
Toma por lanza esta cruz
y por bandera de guerra,
con la cual saques a tierra
la captiba, con tu luz.
Con insolencia tirana
todos estos instrumentos
acabarán con tormentos
tu vida frágil humana.
A esta cruz arrimado
dirás: consumatum est,
después que con clavos tres
esté tu cuerpo clavado.
Pag. 8
Y aqueste brabo combate
que contra ti se consierta
es cierto del alma muerta
copiosísimo rescate.
En esto se determina
tu eterno padre en un asiento,
este es, príncipe, su intento,
y su voluntad divina.
Ángel, si mi padre quiere
que muera y padezca pena,
no puedo dar de mí queja,
ágase como quisiere.
Con tan suave respuesta
me vuelvo, príncipe, al cielo.
Bade in paze, tomad vuelo.
¡O, qué carga y qué flaqueza!
¿Qué traje es este de soldado?
¿Qué novedad quieres hacer?
¿Cómo dais al ángel paz,
dejándoos de armas cargado?
¿Qué fuerza de amor tan nueva
es aquesa en ti, Señor,
que sabiendo ser hijo de Dios
a sufrir amor os lleva?
¿Quién a podido los brazos,
Dios y hombre, que abráis,
en el camino que hacéis,
las armas que han de acabaros?
Siendo de inmortal esencia,
¿quién os pudo, Dios, pedir
a ser capaz de morir
sin ninguna resistencia?
El amor solo es quien puede
triunfar de mí con tal palma,
porque muriendo yo, el alma
libre desa prisión quede.
Agora sale la Carne y dice.
Con un fingido sosiego
se dado al mundo mala vuelta,
y anda la furia tan suelta
que todo lo tiene ciego.
Visto su mal gobierno,
sus maldades y dudas,
a pedir voy ayudas
a Lucifer al infierno.
¿Mas qué soldado es aqueste?
¡O, qué traje tan extraño!
Saber tengo el desengaño,
como apartándome deste.
Soldado, andad norabuena.
¿Qué quieres, falsa mujer?
Tu libertad quiero ver,
si en ella no tengo pena.
Esa envidiable codicia
da por muestra poco a poco
que debes de venir loco
o con alguna noticia.
Y esa culpa que me aplicas
no lo tengo de negar,
el sumo bien que se ha de dar,
como victoria pública.
Y voy con esta librea
a libertar un tesoro
que lo tiene preso un moro
en cárcel oscura y fea.
Pag. 9
y no puedo decirte mas,
que la prision de mi amor,
a toda priesa me llama.
aguarda, ¿por que te bas?
Carne sucia y medrosa,
por no berme junto a ti.
¿de que me conoces, di,
o como sabes quien soy?
Eso es ya prolijidad.
boyme, que el remedio tarda,
y el alma captiba aguarda
por oras su libertad.
agora se ba Cristo, y se queda / la Carne y dice
Como rabeando no muerdes,
abiendo visto tal cosa;
como, de loca y furiosa,
el seso todo no pierdes.
Como es posible que aya
en un hombre tal audacia,
que a meterse desa gracia
a tanto peligro vaya;
mas de un alma dura piedra
colixo segun razón,
que es famosa pretension
la que con honrada hiedra.
al infierno voy derecha,
y no me desuiare,
fasta que haber de echo
parte de aquestas sospechas.
agora se ba la Carne y sale / el Alma sola y dice
Amargas noches y peores dias,
en duro captiberio e tenido,
poned fin a las tristes ansias mias,
y mill lastimas, mill que ays gimiendo.
saca de aqueste triste y hondo pozo,
mas ¡ay de mi! que nunca son oydos.
si de mi no estas, mi dios, bien satisfecho,
dame la muerte, que morire temprano,
me sera mas ganancia y mas provecho.
Con una cosa puedo consolarme,
que no puede en tamaña desuentura
como ay quien se ofrece a rescatarme.
dulce esposo, que alla desde el altura
estas biendo mi pena, ¿como dejas
que viua tanto en esta prision dura?
esposo eterno, a quien mis ojos quejas
siempre con justo titulo encaminan,
no les muestres zerradas las orexas.
mira tu dulce esposa y chara prenda,
de tan crudos contrarios perseguida,
que no ay valor que de ellos la defienda.
de un pesado sueño estoy vencida,
dormirme quiero un rato, que mi pena
a descansar un poco me convida.
aquí se declina el alma para / dormir y sale la Esperanza y dice
dueleme que este el alma tan agena
de esperanza, consuelo ni contento,
aprisionada en aspera cadena.
hace en mi su dolor tal sentimiento,
que vengo de mi casa a consolalla,
dando buena esperanza a su tormento.
Pag. 10
Y durmiendo está, no quiero despertalla.
Entre sueños le quiero dar abiso
cómo viene su Dios a rescatalla.
Hermosa dama, cuya suerte quiso
quel fiero enemigo te privase
de aquesta gloria eterna y paraíso,
aunque tu fiero fuego más te abrase,
alégrate, que el cielo se ha hordenado
que tu prisión y penas ya no pase,
y tu Dios de su mano te ha desposado.
Dejando su palacio, es ya partido
y a hacer tu redenpción determinado,
y tu Dios te quiere dar este consuelo
del cual puedes de oymás estar tan cierta,
tan cierta, que está Dios acá en el suelo,
y porque ya me voy, alma, despierta.
Agora despierta el alma de ondestaba durmiendo, y biendo cómo se fue la esperanza, y dice:
¡O inmensa deidad, alta y suprema!
¿Qués esto, mi buen Dios? Estoy despierta.
Siento prisión y pena más estrema,
mi hora a llegado, la esperanza cierta.
Pues ya mi torpe lengua, Dios, no sabe
exagerar el bien que vsais con migo,
cielos en dulzes cantos os alabe,
pues es de tu clemencia buen testigo.
Aquí se ba el alma, y salen el demonio y la carne.
Tan temeroso, carne, me as dejado,
que de verdad como quien soy te juro,
mientras no me desfaze este cuydado,
no puedo biuir, carne, muy seguro.
A me mobido el miedo que as cobrado
de tal suerte a mi carne, que procuro
que al alma se le doblen las prisiones
por la sospecha que en tu indicio pones.
Que tantas bi que me tienen sin sentido,
y no quiso decirme deste hombre.
Sin duda es el mesías prometido.
Razón, amiga, ay porque me asombre
y procure destar apercebido
de dibersas y barias defensiones,
por la sospecha que en tu indicio pones.
Y notaste bien las armas que traya.
Una pequeña cruz traya a cuestas,
de carne humana suzia malla,
y en demandas, preguntas y respuestas,
le bi una rodela que traya,
lindas pinturas en su cerco puestas.
Pues yo daré al alma pena, y a ti razones
por la sospecha que en tu indicio pones.
Con libre voz me dijo cómo yba
a rescatar a nuestra presa, alma,
que un perro moro la tenía captiba.
Dejádome as, carne, muerta el alma,
mi corazón infernal, mi ansia biua,
pues porque no alcanze aquesta palma
le tengo de sembrar mill disensiones
por la sospecha que en tu indicio pones.
Y, Carne, tiende tus lazos y tus redes
del uno al otro polo, a toda parte.
Pag. 11
En lo que a mí tocare, muy bien puedes
sin dilación alguna descuidarte.
Bien sé que a todos en astucia excedes,
pero procura agora aventajarte;
enseñorear tus lacivias y ocasiones,
por la sospecha que en tu indicio pones.
Y vamos, pues, a avisar generalmente
a toda la infernal furia y canalla,
porque contra el rezelo que se siente
comienze luego a dar cruda batalla.
Vamos, que de tu fuerza impaciente
contigo estoy movida a comenzalla.
Ven a dar al arma las prisiones,
por la sospecha que en tus indicios pones.
Aquí se van el demonio y la carne y sale Cristo solo y dice.
Larga y trabajosa vía,
llena de dos mill abrojos,
poned fin a mis enojos
y principio a mi alegría.
Armas y humano vestido,
mirad bien lo que hacéis,
porque, aunque humanas teneis,
de divinas apellido.
Y vos, soldado valeroso,
hecho humano de divino,
considerad el camino
que lleváis tan peligroso;
y mirad que habéis menester,
pues vuestro padre os destierra,
dar a entender en la guerra
vuestro valor y poder;
y mirad que aguardando están
mill choros de seraphines,
angeles y cherubines,
y lo que de vos dirán.
Y todas las armas que lleváis
de tal valor y quilates,
que alcanzarán el rescate
de aquella que tanto amais;
y pues que bajasteis del cielo,
verdadero Dios y hombre,
dejad de vos tal renombre,
que os solemnize en el suelo;
y advertid que el Padre eterno
solo a vos os quiso enbiar,
para abatir y asolar
la soberbia del infierno.
Y mirad si aquesto no basta:
que esta vuestra dulce esposa,
en prisión tan rigurosa,
que cualquier consuelo gasta;
y dad a entender que sentís
su prisión dura y tirana,
sacandola libre y sana,
pues solo a ello venís.
Y aquesta es la infernal casa
donde vibe su memoria;
aquí perdida su gloria,
el alma su vida pasa.
Y aquí la quiero aguardar,
mas ella asoma a la rexa.
No me se queje alma captiba
sin que te llegue a ablar.
Es vuestra hermosura y vista
de tan linda perfición.
Pag. 12
Que no ay libre corazón
quen biéndola no se rinda.
Asómase el alma a una ventana y, como venga de paso arrufaldado Cristo sin conozerle, le dice:
Captibo.
Hermosa dama.
Dios os ponga en libertad.
Y de hesa cautividad
libre os bea quien os ama.
¿Quién me puede a mí amar
y tener tan buen deseo?
Porque, dama, sigun creo,
bien puedo yo desear.
¿Quieres decir que me amas?
Aqueso vos lo dirás.
Luego no.
Mal inferís;
no infieren ansí las damas.
Yo no soy dama, y ansí
no te espantes que sea ruda.
Quien desa arte se desprecia
es más preciado de mí.
Espántame tu agudeza,
nunca bi tal en captibo;
dime do vibes.
Yo vivo
dentro de tu fortaleza.
No es mía, sino del moro.
La que yo digo sí es.
¿Quál es?
La que tenéis
allá en el empíreo coro.
¿Y qué tanto ha que estás captibo?
Ansí nací.
¿Ansí naciste?
Sí,
y en tu seruicio me vivo.
Dime por tu cristianismo,
sigun es tu nobleza,
¿quién soys, o con quién vibis?
Yo vibo conmigo mismo.
Buen amo tenéis, amigo.
Pues si lo supieses bien.
Creo te burlas conmigo,
o haces de mí desdén,
y ¿qué trato tenéis?
El que veis.
¿Andas a jornal?
Sí ando.
¿Qué ganas?
Lo que perdí.
¿Lo que perdiste?
Lo que di.
¿Qué diste?
Lo que estoy mirando.
¿Qué miras?
Lo que deseo.
Pag. 13
¿Qué deseas?
Lo que tengo.
¿Qué tienes?
Lo que no tengo.
Agora te entiendo menos,
si no te declaras más.
Si de amor tocada estás,
no lo muestras, a lo menos;
porque si sabes de amor
es muy fácil de entender
que puedo dentro tener
lo que fuera puede estar.
Debajo de ese vestido
parece que otro descubres,
y con eso sagaz cubres
lo que traes allá escondido.
Dí, ¿quién sois?, ¿qué te cuesta?
Dame este gusto, Cristiano,
que tu término galano
grandes cosas manifiesta.
Por quitarme desta guerra
lo diré, soy mercader,
que a contratar y vender
he venido a questa tierra.
¿Mercader?, y ¿qué traes?
Amor.
Y eso traes a vender,
y ¿quién lo compra?
Dolor.
Buena mercancía es.
Antes es muy buena paga,
eso vos no lo dudéis,
que este dolor, amor es,
y amor con amor se paga.
Pues, ¿cómo traéis ese traje,
señor, si sois mercader?
Solo por poderos ver
mudé vestido y lenguaje.
Seréis noble forastero
en mi nueva desventura.
Seré a lo menos figura
de vista, que es lo que quiero.
¿Dónde nacistes?
En Francia.
¿En qué ciudad, no dirás?
Allá dentro de París,
donde tengo mi ganancia.
Y ¿a quién conozéis, señor?
Conozco infinita gente;
conozco, primeramente,
al supremo Emperador.
Conozco al don imperial,
al gran Miguel y a Gabriel,
y al magno Rafael,
y a otros muchos del estado.
Y al divino don Gayferos,
si conozéis, me diréis,
o ¿cómo no le nombráis
entre aquestos caballeros?
Bien le conozco también,
señora, no es maravilla,
de quien toda la cuadrilla
Pag. 14
le falte el nombre a alguien
pues a todos conocéis,
y mi dicha oy os quiso,
al país del paraýso
un recado llevaréis.
¡Ay, ingrata voluntad!
¡Ay, lengua, ¿cómo te impides?!
Mercader, si a Flandes ydes,
por Gayferos preguntad;
si enderezáis el camino
hacia la Francia del cielo,
preguntad por mi consuelo,
qu'es Gayferos el divino,
y si más largo ablar
no os fuere cosa enfadosa,
diréysle que la su esposa
se enbía a encomendar.
Señora, no estéis en eso,
que cuanto mandas aré.
El cielo por paga os dé
en todo felix suceso;
y pues que me queréis dar
tal alibio y pasatiempo,
diréysle a mi amor qu'es tiempo
de me benir a sacar;
decidle, pues soys testigo...
¿Qué le tengo de decir?
Que no me deje morir
en manos del enemigo,
y que venga con brebedad,
si quiere sacarme viva
de aquesta prisión esquiba,
do vivo en cautividad.
Ved qué otra cosa mandáis
en que dar os gusto pueda.
Sola una cosa me queda
que a mi esposo le digáis:
dile asy todos los bienes,
lo que de mi pena sientes,
y qu'ausentes por presentes
no se deben olvidar.
Basta, alma, basta ya
los suspiros de esa boca,
pues el menor d'ellos toca
en mi corazón acá;
y las nuevas que me mandáis
que lleve por bos al cielo,
por vuestro bien y consuelo,
a vuestro esposo las dais;
yo soy, alma aprisionada,
vuestro esposo y vuestro Dios,
que, condolido de bos,
ago esta larga jornada,
y vengo a daros nueva luz,
y a Luzbel trabo combate,
muriendo por el rescate
enclavado en esta cruz.
Divino bien, gran consuelo,
tanto bien se me ha otorgado.
Y aun mayor se te ha guardado,
qu'es subir conmigo al cielo;
y pero dime, alma captiba,
cómo estás, cómo te ba,
qué vida se pasa allá
en esta prisión esquiba.
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Ten, señor, por cosa cierta
y presume de mi mal
que, si no fuera inmortal,
mil veces fuera ya muerta.
Mas, espuesta a un nuebo daño,
de quien estoy perseguida,
y agora con tu venida
s'e visto mi desengaño;
y vino una mujer aquí,
demonio será, que no dama,
la carne el bulgo la llama,
que trajo nuevas de ti.
Y de rabia venía derecha,
y en llegando que llegó,
a Luzifer parte dio
de su rezelo y sospecha,
y las prisiones me doblaron
por tenerme más sigura,
y para más desventura
de demonios me zercaron.
Y ansí, dulze esposo, estoy
de mil desventuras llena.
Alma, no rezibas pena
que a todo daré fin oy.
¡Oh, divino amor, a fee!
Sosiega, amiga y esposa,
deja d'estar temerosa
que no tienes ya de qué.
Y éntrate, alma, de allí,
cobra nueva confianza,
y no pierdas la esperanza,
lo demás déxalo a mí.
Y que tu cautiverio largo
oy le pagará el infierno.
La brebedad, Dios eterno,
por tu clemenzia te encargo.
Entrase el alma y quédase y solo dice:
¡Qué triste está mi afligida,
y qué teme, no en vano,
ver el dolor que padeze
en dura prisión metida!
Y más ya la nazión judía
a hordenado su traición,
porque al fin de su prisión
junte yo con mi muerte vida.
Divino padre y señor,
en tranze tan duro y fuerte
como es esperar muerte
dame tu ayuda y favor.
Mira, padre, que aunque está
el espíritu gentil,
la carne como más vil
gime y teme y tiembla ya.
Señor mío, considera
que como hombre pasible,
te suplico, si es posible,
padre mío, que no muera.
Dése otro rescate y paga
al alma y su libertad,
pero no mi voluntad,
sino la tuya se haga.
Aquí se va Cristo y salen el demonio y mundo y la carne, y dice el demonio con mucho coraxe y rabia:
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Tieneme tal el infernal corazón
la endemoniada furia y rabia fuer
te. que no se si el infierno junto ha de
ser bastante con su atrevida audacia
a mirar los relanpagos ayrados . sa
lidos de mis encandilados ojos. que
de yra mortal del casco se me salen
y saltan. O malditos ministros infernal
nales. tardos Remisos floxos y
descuydados . y en mi servicio pere
zosos. pues una joya en quien yo
me remiraba . me la llevan por el
descuydo vuestro . O mayor y mortal
enemigo que tenemos / O eterno
dios del alto cielo que sabes, y como
a tu poder no ay resistencia, cuán
do piensas dejar de perseguirme
di mortal enemigo. O conpañeros
mios que tristeza . que desconsuelo
tormento y pesadumbre que se
conpare con la mía . maldigame
mill veces dios del cielo. aumenteme
las penas infernales que padezco
pues con tan nueva y amarga
desventura me deja tan ageno
y nezesitado, de esperanzas.
Si los lamientos y bozes tuyas
hubieran de ser alguna parte. en
remediar el mal que a sucedido
bien fuera que las dieras. no quiero
yo decirte que no sientas como es
razón sentir, aqueste caso, pero
quiero advertirte como amigo
que dejes las palabras y agas obras
que obras ha de haber que sean bas
tantes a cobrar una perdida ta
maña como la que a perdido oy
el ondo infierno .
Claros amigos. este mal no puede ya
tener remedio , y ansi es lo mas
acertado dejarlo , y tratar de
perseguirla otra vez . de tal manera
que no paremos sasta ponella otra
vez en el infierno . y por la primera
yra como quien se vence y no sele alla
sasta que ella o nos desfallezcamos.
Ese ha de ser el vltimo remedio
bamos claros amigos desde luego
cada uno camine por su parte a usar
de sus ardides sagazes. sasta que
otra vez la derribemos del estado
de la nueva gracia que a cobrado.
vamos luego porque yo temo el
berte tan ayrado
aquí se van todos tres . demo nio mundo y carne . y entra Cristo como ya desaatado el alma con el . y dice Cristo:
Ya alma mía gloria de mi padre eterno
se ha dado fin . al captiuerio tan amargo
que pasaste en el ondo oscuro infierno
tan triste y trauajoso . cuanto largo
no buelbas a perder por mal gouierno
advierte con que zelo te lo encargo
mira si no es aqueste . muy bastante
los indicios de amor que ueis delante
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mira alma mía, lo que me as costado,
contenpla, y mira bien estas señales
veras todo mi cuerpo atormentado
con cinco mill azotes desiguales
mira, que pies, y manos fui enclavado
mira as partes íntimas cordiales
de una lanzada rigurosa abierta
por do el amor abrio muy mas la puerta
mira, si de mirar no estas cansada
la cabeza mas justa, y inocente
de corona de espinas coronada
por esa barbara nación, y gente
si de divino amor estas tocada
advierte sacra labor como se siente
sin que jamas en ello mal se trate
que caro me ha costado tu rescate
pongo sello de nuebo a la memoria
mi dios, pues tengo ya tan conocido
el nuebo bien del cielo, y nueva gloria
que de tu sacramento se ha adquerido
as me dado tan ilustre victoria
que no es razón se ponga en olbido
guardar las e, mi dios, con tal firmeza
cual hara por el sacro tu grandeza
O alma mía cuanto me contentas
con la promesa que me as hecho nueva
y como gusto que tan bien tu sientas
la pretension que tu rescate lleva
de la fe que prometes y tu intentas
las obras han de dar bastante prueba
ellas sean tales, y de tanto brio
cuales de tu bondad alma confio
vamos porque de fin a mi jornada
a tu ylustra madre yglesia donde puedes
ser con el agua santa baptizada
y para que tan bien en gracia quedes
alli por mi tan bien seras librada
del mundo malo, y de sus falsas redes
vamos dios mio, que se me hace tarde
y el corazón de amor se enciende, y arde
aquí se entra Cristo con el alma como que ban a hacer la cerimo nia, y en tanto se cantara una letilla, y buelbe luego a salir Cristo con el alma, y dice
ya quedas alma querida
libre de todos tormentos
y de siete sacramentos
de nuebo fortalecida
ya se te ha dicho de que suerte
y a que tiempo as de gosallos
que esperas con ellos
te libres de infernal muerte
y se te ha traído hasta aquí
para que tu gloria se aumente
y por hacer un presente
al padre eterno de ti
y libre ya de ser captiba
para que tu gloria mas quadre
vengas a que el eterno padre
en la su silla te reciba
divino dios, a tal bien
querer dar gracias mi lengua
es poner en ella mengua
los angeles os la den
agora se descubren las cortinas donde esta dios padre, y dios spiritu sancto
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alma adora la deidad
eterna divina y clara
o bondad in mensa y rara
adoro tu eternidad
eterno padre y Señor
Recibe el don que te ofrezco
Si como hijo merezco
alcanzar este favor
portador padre te hizo
en el fin deesta Jornada
del alma que fue comprada
con la Sangre de tu hijo
en tus manos Se encomienda
y en tu valor y deidad
para que tu majestad
del contrario la defienda
Como es bien que se Reciba
hijo aquese don Recibo
y al alma por hija escrivo
pues en Gracia siempre viva
y bos alma Sabed bien
conservar la nueva gloria
tened siempre en la memoria
el bien que debéis y a quien
mirad mi hijo querido
por libraros lo que Sa hecho
mirad el amor desecho
a que punto le ha traído
mirad que murió por vos
y que fue de amor la llaga
con amor se satisfaga
alma con amor a dios
Guardad con muy Sancto Celo
Su doctrina pues es justo
seguid en todo Su Gusto
Si quereis Gozar del cielo.
Hic est filius meus dilectus In quo
michi bene Conplacuit ipsum audite
aquí se corre la Cortina y quedase Xpo. con el alma y dice
Cumplido he alma Contigo
las leyes y condiciones
que las Sabias intenciones
an puesto en el buen amigo
La una es aconsejar
lo bueno que se ha de hacer
la otra reprehender
como lo que se ha de dañar
esto y mucho mas he hecho
pues por tu Salud he muerto
con que tengo descubierto
el firme amor de mi pecho
después desto aun que me voy
aquí Contigo me quedo
que Como todo lo puedo
voy me pero aca me estoy
en el Sancto SaCramento
ques el de la eucaristía
me quedo en tu Compañia
por tu bien y tu Contento
Si a tanto por ti me ofrezco
alma mía que mas quieres
Hácelo Como quien eres
dasme mas que yo merezco
