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Texto digital de La resurrección de Lázaro

Data de publicação: 22 de agosto de 2026

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Comedia
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Citação sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La resurrección de Lázaro. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/comedia-sin-titulo-fragmento-emp-y-dos-veces-lo-digo.

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LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO

Jornada primera

Pag. 1

Cristo.

Y dos veces lo digo,

en la cual m'espera

que aguardo a la tercera.

Bien quisiere su manso

quien venga a mi llamado,

quien mi voz se atesora,

mas quien no viniere agora

recibirá un su pecado;

pues en misericordia

pecadores me alzo.

El que tiene deseo

destar conmigo en concordia,

y en esta santa cobardía

huya y no se detenga,

no aguarde a que yo venga

pregonando justicia;

que si pierdo esta ocasión,

y al que venga, que le espero,

que al que es un cordero

entonces seré león;

no valdrá llanto o favor

ni el ser de estirpe real,

que a todos seré igual,

la vara de mi rigor.

Quien fuere oveja perdida,

y a los míos do mime,

promesa dejaré,

mas por dalle a ella vida,

dejé las costumbres viejas,

váyase tras su señor,

porque yo soy buen pastor

y miro por mis ovejas.

La que se siente ruinosa,

y se va tras de su antojo,

bájame agora el ojo

y síguese en ser dichosa.

Que estáis en perpetuo lloro,

y voyos a abrir el tesoro

de mis gracias y favores;

y poned aquí sus marañas

del mundo debajo del pie,

y venid, y yo os daré

aposento en mis entrañas.

Y no queráis como necios,

por vuestra soberbia atroz,

oír de mí aquella voz:

"Id de mí, aparte, malditos",

y sino entrad a la senda

que es la gozosa salud,

venid, justos, a gozar

de la gloria que os espero.

San Pedro.

El mundo todo le alabe,

y la gente del que sigo,

y tu padre te bendiga;

justo será que te den

loores todos los del suelo.

San Juan.

No ha menester otro cielo

quien goza de tanto bien.

Maestro, cuya ley sigo,

un don quiero suplicarte:

que tú y los que hay de tu parte

vayáis hoy a comer conmigo.

Cristo.

Bien que hacello puedes,

y pues eres mi rabadán,

y recibo hoy la casa mía

de tu mano estas mercedes,

y si tan santo varón

una suya en ella posa,

según será tan dichosa

como la de Obededón.

Pag. 2

Fariseo.

...o me place

que al fin muestras ser mi amigo,

y ofrezco a comer contigo

si en mí me salís fiador.

Cristo.

Anda, ve en paz, que yo iré.

Judas.

Beso tus pies, rabí santo.

San Juan.

A mi padre en dulce canto

la gloria de esto se dé.

Vase él y sus discípulos.

Magdalena.

¡Qué mudanza ha sido aquella,

tan súbita y repentina!

Adonde la escritura divina

no nos cumplirá tal de ella.

Sinagoga.

Confusa estoy, gime el cielo

de ver lo que aquí se dio.

Criatura.

No es posible que aquí ha sido

solo la fuerza del suelo.

Virgen.

Porque en todo el mundo este

virgen de una y otra sea,

la que es suma pecadora

sea suma santa ahora.

Nicodemo.

A que se vaya esperemos

partida de todos tres.

Sinagoga.

Y ese esperar para qué es.

Nicodemo.

Para que le acompañemos.

Sinagoga.

Yo estoy de ese parecer.

Nicodemo.

Pues vámonos nosotros.

Magdalena.

Pues vamos como solas,

pues es hora de comer.

Nicodemo.

Esto es lo más acertado,

que estarnos aquí parados

es ser de todos notados,

cúmplase vuestro mandado.

Vanse los tres y a la vez...

Marta.

Marta, María, vamos de aquí,

que ya en el templo hay gente,

pues, maestro omnipotente,

¿dónde te fuiste sin mí?

Virgen.

Y a quien si a ti buscare,

¿qué me pueda consolar?

Y si a ti voy a buscar,

¿adónde te hallaré?

Y de vos la sierva herida,

que quieres desamparar,

vuelve, señor, a curarla,

si pretendes darle vida.

Buen Jesús, ¿dónde te vas,

si tú eres fuente tan bella,

que el que una vez bebe de ella

nunca tiene sed jamás?

Y como desea el ciervo

del agua cuando está en celo,

así está mi alma,

te desea a ti, señor.

Venid, que estoy sin sosiego,

justos, a mal paso y dolor,

y mientras mi bien no llega,

socorred con agua el fuego.

Venid, que os estoy esperando,

y entretanto a tanto ardor

dad vosotros favor,

o por porfía llorando.

Si os mueve este tierno...

venid presto a que os tardáis,

que si un poco os descuidáis

lo hallaréis ya sin vida.

¿A cuándo esperáis?

Pag. 3

Magdalena.

¿cómo vas, Martín, así?

Criatura.

espera, que es caso feo.

Magdalena.

no te aguardé porque en

Criatura.

venir mis culpas conmi-

Magdalena.

¿qué dirá el mundo?, mas en afán

Criatura.

que quien va a buscar a Dios

de no admirar qué dirán.

Vase y queda Marta.

Marta.

De tu poderosa mano

es, Señor, obra tan pía,

que otro que tú no podía

saber bien tan soberano.

Dadme el parabién, senado,

los de bajo y alto estado,

holgaos que ya he hallado

la dracma que había perdido.

Vase Marta y quedan los tres.

Mujer.

Pues quedamos agora,

mi amor no tiene remedio,

sino echar el mejor medio

a buscar nueva señora;

pues me he de ir a servir

y este mundo me maltrata,

me quiero volver beata

y acogerme a buen vivir.

Vase y sale Lázaro y Maximino y Casandro.

Casandro.

Aqueste dolor tan fiero

no me deja reposar;

por mi mal vine a cazar,

pues he cazado mi muerte.

¡Ah, qué gran falta me haces,

maestro, en no estar presente!

Mas, pues de mí estás ausente,

quién mi mal a satisfacer.

No me deja dar un paso,

amigos, este dolor.

Maximino.

Tomad aliento, señor.

Casandro.

No puedo, ¡ay!, ah, terrible caso.

Lázaro.

Sentaos si queréis un poco.

Casandro.

Apolo, quién ha de ser,

en aqueste menester,

tu favor, maestro, invoco.

Lázaro.

Que se va desmayando

Maximino.

Maximino.

¡Oh, santo Dios!

Lázaro, salvadle vos,

creo que se está finando.

Desabrochadle el pecho,

porque tome algún aliento.

¿Qué es aquesto en un momento?

Trae un sobremanto estrecho.

Maximino.

¡Ay, Lázaro! Señor mío,

¿qué pasión es la que os daña?

El bello rostro le baña

un sudor helado y frío.

Casandro.

¡Ay de mí!

Maximino.

Señor, ¿qué os ha dado?

Casandro.

Mas este dolor se esfuerza.

Pag. 4

Maximino.

Señor, toma alguna furca,

Casandro.

para que a la ciudad vamos.

Maximino.

Que ir a forcarme no puedo,

procura, furca, volar.

Casandro.

Señor, para cavalgar

Maximino.

a caballo iré con miedo,

es mui recia enfermedad.

Casandro.

Pues si ir a pie,

amigo, no fatiguéis

de saber esta voluntad.

Maximino.

Idos de aquí agora

y juntas esas dueñas

que están ya cansadas

por el bosque, solo, en buen ora.

Vase y en casa del fariseo a poner la mesa, dice el maestro:

Criado.

No nos cumple andar despacio,

zagalones, apriesa,

poned recado en la mesa,

que está ya el Rabí en palacio,

y pónganse aquestos asientos,

y sáquese la comida,

Criado.

con esta buena venida

estamos todos contentos,

quién no estará con plazer,

y negra el alma quien no,

pues viene el sancto profeta

adonde él está a comer.

Criado.

Qué huéspedes que están al hostal,

da casa gloria estraña,

pues de una pobre cabaña

resabe a cosa real.

Criado.

Quien tan a bien se acoge,

más que desear no tiene, pues que...

M.

Callas.

Criado.

Quién de algún dar...

M.

Señor, con el convidado es él.

Sale el Fa. y X. y S. Ju. y S. Pe.

Fariseo.

Por concurrir de mi ruego,

en que os sirváis de mí.

Cristo.

Y yo porque sé que os amo,

a comer contigo vengo.

Fariseo.

Salte y di mi oración,

porque el manjar aproveche

sobre aquello y sobre uebe.

Cristo.

Mi padre, su bendición,

quiéroos un exemplo dar,

agora que estáis sentados;

cuando fuereis convidados,

tomad el menor lugar,

porque si otro mayor

después viniere al convite,

no que el asiento nos quite

y os ponga en el de menor,

que esto será grande afrenta,

y si el señor os pasare

al de mayor y os sentare,

en él será mayor honra.

Sale la Madalena con un bote de ungüento y con el cavello tendido diziendo:

Pag. 5

Magdalena.

donde está aquél a quien amo,

mi alma, no me detengáis,

no puedo tenerme agora.

¡Dejadme, que me abraso en biva llama!

Pues que para remediarlo,

que andáis de contino a pie,

con el agua os lavaré

de aquestos ojos llorosos;

que el fuego de la fragua

que dentro del pecho siento

hace que cada momento

vacíen los ojos por agua;

y pues por los altos pies

del buen Jesús, que a mi alma toca,

mostrar, pondré yo la boca

donde sostenéis los pies;

deste pecho duro y yerto,

que en su amor estaba frío,

sacaréis un caudal río

como Horeb en el desierto.

Salís, salís a porfía,

lágrimas, de dos en dos,

quizá con aqueste lloro

lavaréis la culpa mía.

Por aquestas plantas dos

tendiendo, cabellos tristes,

de que al mundo servistes,

servid agora a mi Dios;

cerrad al alma la puerta

y echad por el suelo agora.

Y quiso esto Dios,

viva a Dios y al mundo muerta.

Ayer, Señor, detuvistes

a quatro que a un muerto llevavan,

y delante los que estaban

allí, la vida le distes.

Otros que no el alma mía,

tomada, y envuelta en

riquezas y hermosura,

y la mala compañía,

pues es vuestro el interese,

sabed que os quiero de veras,

y si nos mandareis agora,

hincapié en aquestos pies,

a sus pies por el suelo

me postro como es razón,

pidiendo, Señor, perdón,

porque me deis vos consuelo.

Fariseo.

Si aqueste profeta fuera,

viera quién es esta mujer,

habíala de conocer,

cómo pecadora era.

Cristo.

Tenía un acreedor

de sus dineros prestados,

a uno cincuenta ducados,

al otro otra cuantía mayor;

queriéndoles demandar

todo lo que le debían,

aquellos dos no tenían

cosa con que le pagar.

Pag. 6

Cristo.

Oye, pues atento estoy,

si ninguno le pagó

y a entrambos los perdonó,

cuál de aquestos le amó más?

Fariseo.

Pienso, pues lo que devía

ninguno pudo pagar,

que ámos le deven de amor,

aquél que más le devía.

Cristo.

Es que en razón has juzgado;

pero d'aquesta consulta

advierte lo que resulta:

qu'en ello eres condenado.

Tú, siquien d'estos años fue,

a mis pies agua no has dado,

y aquesta los ha lavado

con lágrimas, según viste.

Beso de paz no me diste,

y esta, demás de lavallos,

mis pies procuró besallos,

cumpliendo lo que no heziste.

En mi cabeza no has puesto

óleo, como perezoso,

y esta con óleo oloroso

untar mis pies ha propuesto;

y pues que tan bien obraste,

dejando males pasados,

te perdono los pecados

por lo mucho que me amaste.

Magdalena.

Quien de gracia es salva,

es d'ello a cabo capaz.

Cristo.

Mujer, anda, vete en paz,

que tu fe te ha hecho salva,

y pues un alma he ganado

para rreval de infieles,

amigos, alzad la mesa,

qu'el convite es ya acabado.

Fariseo.

Rabí, si no os desplace,

pues sé que con cansancio

aún venís descansado.

San Pedro.

Media hora no se cumple

con soberano maestro,

para siempre sea bendito.

San Juan.

Un gozo tengo infinito,

Magdalena.

vive Dios, a quien le sirve.

Criado.

Quitad, amigos, aquesto,

y vámonos a comer,

qu'es seguir bien menester.

Mi.

Pues acabadlo de presto.

Sale Macarilla y Maximín y Dorotea.

Macarilla.

Cabellos míos, espesos den...

floridos años sin valor,

lloros encubran mi probeza,

porque faltéis dos miserias.