Texto digital

Texto digital de Las galeras de la honra

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Agustín Moreto y Cavana
Atribución estilometría
No analizada No concluyente
Género
Entremés
Procedencia
El texto ha sido preparado por Iván Rodríguez Caballero.

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Cita sugerida

Gómez Caballero, Iván. Texto digital de Las galeras de la honra. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/galeras-de-la-honra-las.

LAS GALERAS DE LA HONRA

Sepan vustedes, señores, que yo vengo despechada contra aquellos que, de honrados, sin gusto la vida pasan. Los que al pundonor atienden sin faltar jamás en nada, vengo yo a echar en galeras, porque paguen su ignorancia. Ante mí han de parecer y, su culpa averiguada, el rebenque de la honra les zurrará la badana. Vayan llegando, vayan, los que, de puntuales, reman y callan. Vusted sepa que yo soy una mujer principal, y me tiene consumida mi mucha puntualidad. Mi marido pierde el juicio por una mujer vulgar; y yo, en lugar de arañalla, muy atada al qué dirán, la suelo traer a casa, porque no canta muy mal, y la aplaudo y la festejo, y anda luego sin parar el chocolate de espuma, hasta que no quiere más. Mire, es una mentecata; haga esto y descansará: Echála en el chocolate dos onzas de rejalgar, mas no se le dé muy frío, porque le puede hacer mal. O haga lo que esta frutera, que, cuando celosa está, lleva la queja en la uña, con que no lo puede errar. ¡Pícara, por ti, por ti, muy mala vida me da mi marido! Eso es mentira! No es sino mucha verdad; que le traes embelesado y lo que es mío te da y le llevas tú con gusto cuanto gano con pesar. ¡Mientes con toda la boca! ¡Aquí me lo pagarás! ¡Aquí de Dios, que me mata! ¡Infame, vete a curar! Ya descansé el corazón. ¡Agora máteme Juan! Haced esto vós también y valgaos este ejemplar. ¡Jesús!, ¿eso dice usted? ¿De gente tan desigual he de tomar yo ejemplares? ¿Pues qué pretendéis? Callar y sufrir y padecer! Pues tan obstinada estáis, ¡Forzada de la honra, a remar, a remar! ¡Forzada de la honra, a remar, a remar! Yo soy un hombre de bien y que no puedo faltar jamás a mi obligación. Pues hoy me vino a llamar, para reñir a su lado, un hombre a quien yo jamás le debí en toda mi vida que me llevase a almorzar. Pues no salgáis. No es posible, y es fuerza el ir a San Blas a reñir, por ascusarme mañana del qué dirán. Ése es un gran disparate; no haga, por su vida, tal, que, si le vierten la olla, no es buena fiesta San Blas. U aprenda deste buen hombre, que a reñir citado está, mas, si a campaña le llevan, hace bien en apelar. ¿Porque al otro se le antoje, yo he de salirme a matar, teniendo yo casa propia, hecha a mi comodidad, con gallinas y palomas y puerco colgado ya? ¡No lo quiera Dios del cielo! ¡Esperaos! ¿Adónde vais? ¿Qué es dónde voy? ¡Eso es bueno! Volando voy a avisar a un alcalde que nos prenda antes de llegar allá. ¡Deteneos! Es imposible. Mira que os condenarán. Mucho peor es reñir, que, si se llega a ajustar, veinte ducados de pena es menos que un funeral. Haced esto. Aunque supiera que me habían de matar, he de salir a reñir. Pues ya que sin gusto vais, ¡Forzado de la honra, a remar, a remar! [¡Forzado de la honra, a remar, a remar!] Yo soy una doncellita y soy mujer principal y me muero por casarme, si he de decir la verdad. Pues mis padres y mis deudos, entre ellos, todos allá, dicen: «Juanica ha de ser monja», y haciéndome van el ajuar; y esto lo afirman con modo tan eficaz, que a mí propia me hacen creer que aquella es mi voluntad. ¿Pues tiene más que casarse y hablarles con claridad y decir: «Casarme quiero»? ¡Jesús, quién ha dicho tal! ¿Yo había de cometer tan horrible liviandad? Pues haga lo que esta hija deste indiano haciendo está, que con tres a un mismo tiempo se quiere agora casar. Señor don Juan, en virtud desta cédula podrá sacarme por el vicario. ¡Vaya aprisa! ¿Hay tal tardar? Voy a gozar desta gloria. ¡Hoy mi amor he de lograr! Y vós, don Pedro, también esta cédula tomad y id a sacar los recados. ¡Gran dicha! No os detengáis. Y vós, señor don Lüis, hacedme depositar, en virtud desta que os doy. ¡Id apriesa! ¿Qué os paráis? ¡Voy volando! ¡No os tardéis, que hay gran prisa al cecïal! El primero que viniere de los tres me llevará; y para después de novia, a los dos los dejo en sal. Haced lo que hace esta moza. ¡Vade retro, Satanás! Pues ¿la obediencia a mis padres y el miedo reverencial? En fin, ¿no queréis casaros, sin gusto? No hay que hablar. Pues ya que sois tan bobilla y os preciáis de puntual, ¡Forzada de la honra, a remar, a remar! ¡Forzada de la honra, a remar, a remar! ¡Ah, señor alcalde, escuche! Todos cuantos aquí están darán la vida por no perder su puntualidad. Ya sé que es gente obstinada y de vida aporreada, y pues no está escarmentada ni al rebenque ni a la soga, ¡ay que boga, canalla, boga, ay que boga, canalla, boga! Yo a mi esposo he de sufrir. Y yo al campo he de salir. Y yo a ser monja he de ir, aunque la toca me ahoga. ¡Ay que boga, canalla, boga, ay que boga, canalla, boga!