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Texto digital de El rigor en la inocencia

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Juan Pérez de Montalbán
Atribución estilometría
Andrés de Claramonte y Corroy Segura
Género
Comedia
Procedencia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El rigor en la inocencia. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/rigor-en-la-inocencia-el.

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EL RIGOR EN LA INOCENCIA

JORNADA PRIMERA

Aquí señor Regidor. Aquí dos lacayos traigan. Y aquí. Venga un gentil hombre. Quién lo manda? El Rey lo manda; mi amo la villa, y yo, y el mundo, Basta. . No basta. Hase de ospedar aquí? Y aunque no quiera. Esta casa se reserva por el dueñe. Es su dueño algún Monarca? No es Monarca, mas pudiera: si la cólera, y la rabia de la envidia siempre vil. siempre fiera, y siempre ingrata, le hubiera dejado ser. del Rey no segunda causa. Quién sea su dueño, a voces su vestido nos declara, porque en el criado es, como el sobre escrito en la carta. Entrad. Qué os reportéis digo. Ya el escucharle es infamia. La cara diréis. Grosero dejadnos entrar Aparta. Así en esta casa se entra Mataldo. Con más templanza se previenen de los Reyes los favores, y las gracias, que es inconstante el poder, como la fortuna es varia. Sois vos de este paraiso también Querubín de Guarda? Soy de la fortuna ejemplo, y asombro de sus mudanzas, Que este vuestro señor sea, por labru jula se saca del vestido. Los vestidos no son havitos del alma, sino los merecimientos, que son los que no les faltan. Quién es este gran señor, que por Arébalo pasa. con tal majestad? . Quién es; el que sustentar aguarda esta nueva Monarquía. que el Rey don Alfonso ancanza? por que es alma suya, y piense, que el muerto; por esta causa lo desierró de Castilla, Y aunsi viendo de Navarra ahora que el Reino hereda con tal grandeza. Inconstancia del tiempo; y como es su nombre? Don Albar Perez Minaya, cuyos acendientes dieron a una villa que en la Mancha ganaron con sangre suya su nombre mismo, y sus armas. Válgame Dios, que de veces lo vi en mis cuartos, y salas, pinturas en mis jardines mármol entre sus estamas? mas suba al sol que en él soy mi escarmiento le amenaza. Es loco este hombre? . Es notable Fuera figura gallarda en una plaza de toros. Ya sabe admirar las plazas, En tal mí sería jamás se ha visto tanta arrogancia. Yo lo he visto, y no se adonde. Ahora don Juan, reparas en si lo ha visto, o no entremos. Vuesas mércedes se vayan: y por humildes perdonen estas soberbias postradas, del tiempo tuinas donde mis fortunas se contrastan, que he de matar vive Dios, al que excediere esta raya. Ya es esa mucha soberbia, entrad. . Muera. . Así se mató a un caballero? Qué es esto? Esto es defender mi casa, Esto es, señor, despreciar tus órdenes. . Necio calla, que el que el agravio imagina sin que lo agravien, se agravia; a los criados del Rey este decoro se guarda, cuando a los míos se pierde. Yerros de desconfianza son los míos. . . Antes puede loca presunción llamarla, pues nos niega el aposento con descompostura tanta. Aquí mi cabeza ofrezco. Con las cabezas se pagan atrevimientos al cetro; y a las Majestades sacras; alzad, y dejad mis pies. Antes quiero en sus estampas conseguir el perdón. . Mal de cortesías lo ganan; mas yo os lo concedo. . Ahora Vue Señorra me haga merced de oír mi disculpa, puesto que el hábito agravia esa grandeza, y verá como en mis habonos hablan, en profanadas paredes, memorias escarmentadas; entre con migo. En buen hora. Vue Señoria, si manda, haga que nadie nos siga. Quedaos todos. Encantada es esta casa sin duda, Inhabitables estaban estos casares antiguos, y él los vive. . Y no los labra. Quién es? La villa lo ignora. En las muchas circunstancias, esta es la encantada selva, y él es Amadís de Gablas; pero ya sale mi dueño. Esta disculpa me valga con Vue Señoría. . Espere, no sabe como se llama, y quién es? Soy, gran señor, lo que ha visto, que es esto basta, para saber que algo fui, y que ahora no soy nada. . Válgame Dios! Que le admira, que le suspende, y espanta a Uue Señoría? . El ver que hombre de tan buena traza en tanta miserin viva, y viva sin esperanza de ser más ni pretenderlo, contento en mi sería tanta; quién es este hombre? . Diez años sin sabesrle nombre, y patiria. ha que en Arébalo ansí con tanta mi sería pasa. Pues de qué vive? Los montes en sus soledades trata, donde los días desmiente en sus pescas, y en sus cazas, y a pedir sale en las noches limosna el que lo acompaña. ̱. Que hay hombre que viva así, que hay hombre de tal constancia; Pues qué has visto? Un menosprecio de la fortuna, u na estampa del escarmiento, un varón prudente a quien no embarazan púrpuras de Tiro, y telas de Perfía, alfombras de Arabia; rapicerías Elamencas, originales de Italia, lágrimas de Alba en seda; copos de algodon en ámbare que tanta altibez reduce a una estera, y a unas pajas, en quien triunfa del poder, y en quien las noches descansa. Esto he visto, y fuera de esto en un rincón vi sin vainas. sin ambición de armerías, un estoque, y dos espadas, pagando en penas de orin vanidades de oro, y plato dos cascos, media rodela, una mánonla, y sin tapa, un pedazo de cristal, poca luna de una caja, una silla de borenes, y otra silla sin espalda; una vigúnela sin cuerdass un repostero sin armas, un libro, un mapa, unazar, en su al candarra decañas, y un popenco redimiendo sus hambres sobre una adarga Mas que en la casa no viste olla; ni bora, que hi dalgas ostentaciones desprecian siempre tan viles alhajas, que solo hay ejccntorias con que se susentan. Que aba quien an si ambiciones huye, cuando yo vengo abuscarlas; adivinas advertencias; hola. . Señor, Entra, y llama a ese que vive con el . o mundor o miseria hamana, donde en la virtud no hay fuerte, ni en la suerte hay confianza. Qué manda V. Señoria? Dejadnos solos aquí; alzad. . Bien estoy ansí Levantad, La humildad mía aún no merece esos pies. Quién sois? No sabe decirlo, que del hado a quien me humillo solo en mí una sombra veis. Quién es el que os acompaña? Señor. . Tratadme verdad. Un pobre hidalgo. . Mirad, que enoja el que me engaña, y que se yo lo contrario Quién te lo ha dieho? No hay cosa oculta; y dificultosa al tiempo inconstante, y vario quién es. Si. Vue Señoria me promete. . Yolos prsmeto todo recato, y secreto, todo amparo, y cortesía. Pues señor ese que ves en tan mísera fortuna tuvo en su primeracuna sobre el Aurata los pies, que hoy en el abismo están, de los cielos más remoros; Inigo Mendez de Soto, hijo de don Mendo Ellan Gde Soto es en Castilla ayer alta inteligencia, y primera dependencia en el Imperio la silla del Décimo Afonso; y hoy lo que ves, que así la envidia en la virtud se fastida, Válgame Dios, loco estoy? para que con ansias tales ambicón glorias previenes, si la deidad de los bienes son causas de tantos males. Mas eres tal; que aunque así por mil diferentes modos, ven que en ti perecen todos, todos perecen por ti Da a tu dueño este dirmante; y vete en paz. . El secreto. Ser tu amigo te prometo; y a esta piedad semejante Danos, gran señor, albricias. Albricias, De qué don Juan? De que en Arébalo están los Reyes . Si las codicias por saber que están quisiera, ya en sus pies y ojelas mando y a ti . Diciendo, y contando, premio fuera, y merced fuera, gran cosa es laletra vista, que las mandas de un señor se alcanzan con más rigor que la más fiera conquista; el toma es voz soberana, Pues toma este doblón, Dan los que dan lluego Don Juan ve al tesoro mañana por mil escudos. . . Los pies te beso. . Esto es confiar. Vaya mañanala cobrar, y venga a hablarme después. Don Juan en estas albricias solo tus deseos premio, que en llegando a ser verdades, mayores te las prometó, Vive Dios, señora que están los dos en alma; y en cuerpo en Rrébalo. . Qué dices? La verdad te está diciendo, quela Burgos la reina pasa a una Novena. . Ya tiemblo de verme a sus pies, que viene con tal temor el contento Medroso voy; mas don Juan, juntando algunos monteros con recato a mi posada, lleva esos dos hombres presos, mira que al servicio importa del Rey . Pagan lo grosero, y lo descorrés . . Yo voy. Deon Juan modestia, y silencio. f Vamos señor, pues te llaman la ocasión, cuyos cabellos te efrece bañados de oro: mas ya el tumor, y el estruendo loidan dicen que se han hap Si el Rey es Sol mucho emprendo, que el Sol des de cerca abrasa, si ilumina desde lejos. Apartad, lugar. Ya falen, llega a recibillos . Llego a ser tierra de sus pies, ya sel vida de su ssiento: vuestras Altezas me den, A varo, vos en el suelo, alzad donde la amislad, seilustre en lazos estrechos, an Señor. El Cetro perdone, si aquí me ve descompuesto, que el amor no fuera amor, si no constara de extremos. Don Albar Perez Minaya es posible que nos bemos, vos padeciendo por mí cuatro siglos de destierro; volvedme a abrazar. Señor. Después que hos he visto Reino, porque habéis de Reinar vos; venís bueno? estáis muy bueno? Bueno vengo, por saber, señor que a serviros vengo, y estoy muy bueno después, que en vuestros ojos me veo, Albaro amigo aunque os gozo, mis mismos ojos no creo, tanto en mi amor han podido los imposibles de veros, llegad a besar las manos a la Reina Húmilde heso, sus pies. . A cada que obler brazos para honraros tengo, que en vuestra presencia, y talle, hablan los me recimientos. Albar Perez es mi amigo, y el Reino, señora, es vuestro. Ya no entiendo Conde alzad Poca merced le habéis hecho. Formad vos el edificio, pues yo he formado el cimiento. En cimiento de majer no hay edificios eternos. Conde, Marqués, Duque, alzad Señor. No estéis descubierto, gran Canciller. Dame. Andarlo. Condestable, alzad, No puedo con tanto peso. . Mis brazos os aliviarán el peso. Las grandezas de aquel Griego Macedón callen desde hoy con vos Alejandro nuevo, Y vuestra Alteza de mí. acuérdese. . Bien me acuerdo; no eres Manzano? Y Manzano, que del manzano deciendo de Adan por tan recta líneas que soy el manzano mismo, y en mí Adan segunda vez pudiera pecar comiendo; desde el día que salimos desterrados de Toledo, mana de mi dueño he sido. Mana . Mana No lo entiendo. Si el mana satisfacia cuanto elixía el deseo, yo supliendo los criados, fuy con mí señor lo mismo. subiéndale a Mavordomo. Secretario cozinero, cuallerizos lacayo, Vedor. . Tente. Podos estos tienes de premiar en mí: Tanto cuidado le deba. Pide, Manzano, por todos, Si mi miscria está viendo, tú mismo sin que le pida debes medille el remedio, no aguardes a que te pidan, que entonces ya quedas hecho acreedor de la vergüenza del que la arriesgo pidiendo. Quién da sin pedir, señor, la nocesidad sabiendo, amado tiene de Dios, condición tiene de cielo, y esto Undécimo Alfonso sabe solamente hacerlo. Denle tantos cien ducados como criados ha puesto en la casa de un señor. Por todos, señor lo acepto; mas advierte que es gran casa; que es grande señor mi dueño. Grande, y muy grande ha de ser por fuerza el que es camarero mayor mío. . Señor baustan los favores, que sospecho, que es atropellarme en tantos, Mas son los méritos buestros. Notable amor. . Increible. Con pies de barro la veo, plega a Dios no de esta estatua un batacazo en el suelo. La Reina quiere casaros con el asombro primero de Portugal, alma suya, en quien belleza, y ingenio. siendo admirables se envidian. Y es mi parienta, teneldo a faver. . Hoy la fortuna quiere que aspire a soberbio, que loco en faberes tantos, que sabio será modeesto? Deña Leonor de Ataide, es Albaro, vuestra esposa. mi Camarera es Leonor Será de ese firmamento estrella. . Y quiero que sean vuestros desposorios luego. Esta merced pide espario. Yo sé que en los ojos bellos hallaréis prisa mayor Porque me prendéis tan presto? Porque deseo premiaros. y lo que tarda no es premio. Camarera de la Reina es Leonor, y estad cierto de que en ella amor ilustra lo activo de sus incendios. Ya en ellos soy mariposa, y el favor os agradezco Con el alma, Bien podéis, que si ponéis en un peso este, y los que hos hace el Rey, veréis que ellos pesan menos. Es muy pesada la carga de una mujer. Basta necio; aunque tan grandes favores hoy sin pedillos merezco, me ha quedado que pediros; pero sois piélago inmenso. Vos favores prevenís, mi a mor infamáis poniendo con vuestras desconfianzas dudas en mi heroico pecho. Gran señor. . No prosigáis, sin decirlo os lo concedo. Un perdón es el que os pide Tan grande apercebimiento buscáis para lo que vos podéis cae los pies hacerlo; vuestreolo, sperdón, Tracd, le don Juan aquellos dos pesos; aquí os quiero presentar el más lamentable ejemplo de la fortuna, y en él el más glorioso escarmiento. Hospedande a mis criados, gran señor los vuestros dieron en una casa, en que estaba a las mi serias sujeto de la fortuna más vil, cuando triunfa en vituperios? Ynigo Méndez de Soto. Qué decís? Que aquel mancebo hércicos ilustre, gallardo, veneración de los tiempos, aclamación de los nombres, majestad de los pleveyos, hijo al fin de aquel insigne, y glorioso caballero, que castigó vustro padre en Burgos, aquí os hofrezco. Yo pretendí ser su amigo en los prósperos sucesos de su padre. . Pues aquí os admiréis de verlo. Ya lo dieron por leal, condenando en el Consejo la cólera de mi padre, mas que atinano resuelto. Las virtudes, y los vicios hablan, señor, en los muertos, porque la muerte es la voz de los malos, y los buenos, muerto gana inmortal vida, porque envidias pretendieron bárbaras llegar al alma, y no pasaron del cuerpo. A quí están. No llegue así, tomad este fereruelo. Tarde llegas acubrirme, habiéndome descubierto; mas como me descubriste contra el de vido secreto? quieres aquí con tu capa cubrir la maldad que has hecho? Etorbo soy de la envidia, y de la advertencia espejo. repara, y mírate en mis ahora que vas subiendo, y verás cuanta distancia ay de esa gloria a este infierno, Cuanto de mí te ha informado don Albar Perez confieso, cuanto de mí ha dicho soy. Y cuanto me ha dicho creo de vos yo Pues qué te ha dicho? Que soy un gran caballero, y que en mi gracia los admita; que no se esperaba menos, si es don Alvaro otro yo del Rey don Alfonso Onceno, y aunque ignorante culpasteis sus generosos afectos, para ser piadoso os llama; y no para ser sangriento: postraos a sus pies pedilde mi sericordias, que es cierto, que las alléis tan grandes en él, como en el Rey mismo. Avergonzado, y confuso, de haber en mi entendimiento villana ación concebido de ese genero lo pecho. llega a esos pies. De mis pies os levantáis a copero mayor de su Alteza, ved si engrandeceros pretendo, pues de mis pies os levanto a los labios que me han hecho. Y para que los sirváis con más gusto, y más acuerda, tres títulos aquí os doy. que en blanco firmados tengo de su Alteza, para quien todas las villas os vuelvo, y aldeas, que a vuestro padre le quitaron Ande el seso por alto. . Dices muy bien, que es locurano perderlo. Perdonad si me he halargado; que como me considero ya otro vos en esta acción; obró el espíritu buestro. Nunca mi espíritu he visto más glorioso. Cómo puedo eterna mente pagaros tanto bien. . Agradecerlo. sabed, y sabréis pagarlo, Ser vuestro amigo os prometo. Llevad a su señoria; pues tal ventura merezco, a que elija en mis vesidos el de su gusto. . No acierto. a hablar que tantos favores, y glonas parecen sueño, y no se como pagarlos. Ya he dicho que agradeciendo Venids porque se celebren vuestros desposorios luego, que a Burgos la Reir a pasa, y yo me vuelvo a Toledo; entrad. . Señor. Sé que vais el desposorio temiendo, y así los brazos os doy, para quitaros el miedo. Que le pudo sucen a un hombre tan desdichado mas de lo que aquí ha escuchado? de otro mi Leonor mujer, que engañe, y mienta el poder: que agravie la Majestad su verdad siendo verdad que siempre el Reino ha temido; pero cuando no ha tenido tal fuerza la nobedad? Vive Dios que si a Leonor me quitan, que mis desvelos han de hacer furia los celos, y han de hacer rabia mi honor; seré infiel, seré traidor, ya salió el áspid al labio. Mendo qué es eso? Un agravio. Quién lo ha causado; Mi suerte, y en desengaño tan fuerte no se reporta el más sabio. Tu agravio viniendo yo? Y agravio sin esperanza de remecio en la venganza. Pues quién Mendo te agravio? Vuestra Alteza, Yo . Vos. . Yo. en qué? En dalle a Leonor bella a Albar Perez cuando de ella vuestra Alteza me ha ofrecido la posesión. . Gusto ha sido del Rey. Culparé a mi estrella, Confieso que cuando fuiste a Portugal, a Leonor, mi camarera mayor, para esposa, me pediste; mas solo en mi entonces viste quietud en tus desconsuelos; y esperanza en tus desvelos. Creolo, señor, así: guárdese el mundo de mí. que voy con envida, y celos. Qué es eso? . Las mercedes. que haces a un hombre, en que admirado puedes; y si en papel admiran a cuantos gran señor, aquí las miran, es justo que repares lo o han de hacer en villas, y lugares. Ya comienza la envidia, que siempre en las virtudes se fastidia, mas quiero poner freno al labio vil de basiliscos lleno: monstrad . Aquí ver puedes, gran señor, lo que das. Estas mercedes a dónde Albaro hehecho? Sí señor. No lo dejo satisfecho, muy pocas me parecen. que sus virtudes mucho más merecen: que buscaremos Mendo que dalle más al Duque, que pretendo honrar al Condestable, y es pecado en un Rey ser miserable. Mira lo que has dado, y verás si algún Reino te ha quedado Así en él me provoco, que aún todo en él me pareciera poco; Qué dices gran señor? Callando os digo, que es don Alvaro bueno para amigo. Qué te parece Leonor? Que está a las mércedes todas que me habéis hecho aras deja: mas le debo a mi señora la Reina que a vuestra Alteza: perdonad que la anteponga, siendo las mercedes tantas. Duque, en tantas está sola quiero que me agradezcáis, aún que me negéis las otras. Divina Leonor, si hierros de ignorancias se perdonan, buscando en mienda en los míos, el alma a esos pies se postra. Admitidme por esclavo, porque los hierros que ahora cometió mi inadvertencia, en el rostro me los ponga. Sus Altezas me han mandado que os de la mano de esposa; forzada viene, mas ya Dios en las potencias obra; vuelira soy. Y yo soy uu siro. Ya vengo a que reconozcan vuestras Altezas en mí un esclavo. De estas honras al Duque le dad las gracias, que es ya mi presona propia. A sus pies agradecido haré las palabras obras, Dónde los brazos están, tantas prevenciones sobran; vuestro amigo soy. El alma es vuestra. Ya el cielo os torna a la Majestad pasada Vuestras manos me colocan en el cielo de su Alteza. Si a fortuna nada importa; estas, don Albaro, son las mercedes Si aún asombran en papel que harán logradas, La virtud méritos logra Tan gran señor me habéis hecho, que vengo a hacer de mis sobras grandes señores también Entrad porque vuestras bodas se celebren. Ya parecen eternidades las horas; Inigo ilustrad mis dichas, llegad a mi sol, Conozca V. Excelencia a este criado. A mí el serviros me toca por la parte de mi dueño: Venid Duque. Ven Leonora. Mi vien aunque la fortuna los vienes me ofrece a copias, solo el mere certe ha sido en mí la mayor lisonja. Mía la ventura ha side. Imitando las palomas, daos las manos por los picos. Amor, tuvas son las glorias, Fortuna, si me has buscado donde te burlaba a solas, segunda vez no me abatas al cielo en que me colocas.

JORNADA SEGUNDA

jornada segunda Que es buena vida en efecto la de casada? . . Extremada, que es ventura estar casada con un marido discreto, afables apacibles grave, generoso, gentil hombre, (bre cuerdo, y modesto o un un hon solo tanta gracia cabo? Partes de mi dueño son. Aunque en el lazo de esposas son muchas las venturosas, mas las desdichadas son? porque como puede ser dichosa aquella que espera una eternidad calavera, para dor mir, y comer, y es esposa simenterio; y la que sufre yo enfado de un necio siempre a su lado, que es el mayor vituperio; pues la que sufre un demonio barbádito, a tu fádito, que es al fin por lo chiquito berruga de Matrimonio. pues la de un rahur, ya es cierto mas, aunque más afligida, vean la que toda la vida mis ojos le dice a un tuerto. Has de ver estos? . Necio, que cansado que estás: De darte gusto, señor, me estamo, y precio. Vete, y no me hables más, Rigor injusto Oh enfados inmortales, Señor. (les. Oh eterno afán de memoria Temor pone. . Safruera. Este el el que alabáis por buen matido solo una Portujesa lo sufriera. Vos, señor, triste, así vos desabrido ya mis ojos, mis ojos, por vos me pagarán estos enojos, Dejad los ojos bellos, que más triste estaré si hay llanto en ellos. Qué tenéis? se ha cansado ya con vos la fortuna al viento incierta? está el Rey enojado? anda la envidia en áspades despierta No hay novedad ninguna, que es milagro en la envidia, y la fortu Pues en tanta grandezs (na. de qué triste venís? Anda a la gloria siguiendo la tristeza, (ría y ejemplo es este agravio en mí memo de trágicos sucesos, que a la inmortalidad da el tiempo impresos, males juzgo estos bienes; muero, Leonor de premios, y favores si algún amor me tienes, (res, permite que en tu amor muera de amo sin morir decuidados, precisa obligación de los privados, de la ambición cautivo, todo soy ilusiones soberanas, y fuera de mí vivo; (nas al sueño hurto las nochesa las maña a tus ojos, señora, (rora. cuando abrazos da al Sol la blanca Au- En la mesa el decoro me oprime de lisonjas donde bebo veneno en copas de oro, tan deidad que amirarte no me atrevo, cuando en picos de amantes. parten las al más torrolas amantes. Pues qué vale la gloria que me aparta de ti y en sus cuidados me niega aún tu memoria, no quiero Majestad, no quiero estados solo tus ojos quiero, a muera de amor, si de ambiciones muero, Dulce dueño mío, si en tantalgrandeza adviertes peligros, y escarmientos tiemblas. Y las Majestades, que el seso atropellan: generoso te haces alta resistencia. Huye en soledades ambiciones ciegas, en los atinados fatigas ternas. Burla sobre saltos, tie diligencias, y admiren privanzas gloriosas modestias. Que el que en los engaños; admite advertencias, y a dueño de el alma triunfa en la soberbia. Ley es la fortuna, de inconstancias hecha; y descansa envidias el que las desprecias Tu amigo es el Rey, y querrá que tengas pez en los sentidos, gusto en las rristezas. Logra sus favores, pídele licencia, y con migo, esposo, Monarquías trueca Que dejando Imperios, Imperios no dejas, si en mi alma privas, y en mis hojos reinas, Privarás seguro de inconstantes vueltas, porque mi fortuna consta de firmezas. Para medrar gustos se elijen aldeas, donde en siglos días las horas no cuentan. Y si aquí en mis brazos las gozas asenas, allá solicitan la mayor pereza. tentaremos montes, vajaremos selvas, y animando vidros, ya imitando yedras. Veremos Auroras madrugar en perlas, que en las selvas albas cuando el Sol se acuesta. Darannos los sotos lisonjas burlescas, ceñidas de flores. calzadas de hierba; Donde al Sol mentidos en ardientes fiestas, amor en las almas espíritus beba. Cantarán las aves con arpadas lenguas, hablarán las Aves, callarán las peñas. Correrán las fuentes en cristal desechas, por talamos de oro retozando arenas, Así, dulce esposo, me tendrás contenta, que nada me falta, como a ti te tenga. Puro amor me ilustra, que de amor se engendra, que en merecimientos sobran las estrellas Y pues en mí vives, y de mí te aconsejas, templanzas elige; si triunfar de esas, Leonor divina, y bella no esperaba menos luz de tu claro entendimiento, aunque en tantas grendezas te juzgaba desigual a este heroico pensamiento. Eso es dudar, mi biens en que te amaba, y agravios en mi amor mucho lo siento Temí la Majestad que burlas quieres siempre tan poderosa en las gujeres; hay divina Leonor, ay dulce prenda, si en la quietud consiste la privanza, ella de estos cuidados me defienda; pues es toda ambición de confianza, no quiero aclamación, no quiero hacienda; hija del desengaño es la templanza dichoso yo, que ilustre me ha vencido. Triunfo inmortal, y soberano ha sido Si el privar vivir en diferentes hábitos de su afecto un hombre ajeno, obrando conciel Sol en varias gentes ya altivo, ya apacible, y de luz lleno, y la fortuna consta de acidentes, donde la envidia es tosigo, y veneno: es imposible que el varón más sabio en tantos se rédima de un agravio; no prevengo estos daños, dulce esposa la mentando escarmientos que el que elijes la parte en el privar más generosa, la envidia postra, y la fortuna rige. solo pretendo en esta acción gloriosa dara entender que hay Majestad, que aflije, y cuando todos su fatiga aprecian, hay varones también que la desprecian: quien con mucho poder no es envi- diado, si en la virtud la envidia se alimenta, tanta es la mediana de un estado, si en él el desengaño se contenta; a esto vengo, Leonor; determinado, que a excusado intentar sin darte cuenta hoy en pedir licencia me resuelvo y a la quietud del ánimo me vuelvo, El Rey ha de sentillo. Si previene ajenos sentimientos, es vencerte Ynigo amigo. Aquí a su Alteza tienes. Qué dices? Que su Alteza viene a veros. (nes. Tu Majestad estas honras nos previe A tus méritos debes esta fuerte. Llega su Alteza ya? Y medroso llego, que he venido a tu balor vuestro sosiego, Vos sosiegos turbáis, y en esta casa dondr todos sois honras, y favores? Y esta en vos, gran señor, de merced pasa. que heroico se anticipa a las mayores. Siempre honores os doy con mano escasa. Siempre sois Alejandro en dar honores. Camarera mayor estáis muy buena? Estoy a vuestros pies de glorias llena. Decidme una verdad por vida mía. Ley es en mí tan alto juramento, Quéreysme mal? Quererte mal sería: yo mal, porque señor? Si al casamiento siglos la noche os quito, Inibo el día es forzoso sentillo. Solo siento el instante, señor, que el Duque os deja, este es mi sentimiento esta es mi queja. La fineza agradezco. Es verdad pura Inigo amigo cómo estáis? Temblando la vista en vuestra luz cándida, y pura, que es Águila del Sol que está ilustrando. La invidia en vuestros pies tengo segura Aúla envidia, señor os está amando sien do monstruo sagriento, informidable No hofende la inconstancia a un Condes (table, a quien la mano doy. Venero en ella. providencias de Dios, y pues ha sido ascendiente más alto que mi estrella. y a las mi más estrellas me ha subido tras tantos, un favor espero de ella. Ya sin ella os le tengo concedido, que me pedís? Hablaros quiero a solas. Manso está el mar, ya temo inchadas Duquesa adiós. (olas. Permita Vue Excelencia que me atreva a servirle de escudero Porque es fuerza salir os doy licencia Ya de esta pretensión la causa el pero. Pídenla mi recato, y mi advertencia Si no desconfías de lo que os quiero, gran cosa me pedís Muy poco os pido. Cuanto pidáis os tengo concedido. Soberano dueño mío, Un decimo, y sacro Alfonso, espíritu Castellano; con prodigios Macedonios. Cetro que el mundo obedece, espada que tiembla el Moro, piedad que halaba el humilde. luz que admira el poderoso, mano que me ha engrandecido, tanto que en los cielos toco, donde repúblico suyo de estrellas méritos logro a vuestros gloriosos pies. Vos a mi grandeza elogios, vos prevenciones tan varias, don Albaro extraño el modo, que es esto, vos a mis pies, cuando un alma los dos somos, y cuándo solos estamos? Gran señor estando solos, vuestra grandeza venero, y vuestra deidad adoro; y como me considero de aquesas estampas polvo, conceptos de aquesos labios, y compasión de esos ojos, viéndoos tanto, y que me habéis hecho señor, de tan poco, a solas como a la Imagen de estos milagros me postro, donde aimagen reverencio de Dios, y del mundo asombros. Tan retórico jamás os he visto que hepisodios son estos cuando cargáis mi Imperio sobre los hombros, y cuando de vuestro labio penden los vasallos todos, y cuando os he concedido lo que pedís? Los negocios, y las fatigas del Reino piden, señor, más heroico corazón, mas esperiencia, mas atinción, mas decoro, que el mío que en sus cuidados mis descuidos reconozco, y así para reticarme, no a la torpeza del ocio, sino a la paz del sosiego, y a los brazos del reposo, vengo a pediros licencia, viendo le pore queimpore merced que ya me habéis echo, y acción de Alejandro propio; por que gran señor, os beso los pies, donde el alma pongo, con cuya gracia pretendo elegir sosiego en pocos edificios, que al amparo, y a la merced de los olmos, abrigados de sus ramas, y válidos de sus troncos, a pesar del tiempo, en pajas, despreciando capitolios, satisfacen por lo humilde, y entre tienen por lo tosco, en esta modestia quiero, más atinado, y más pronto, gozaros sin los cuidados, de nuestra amistad estorbos, y en la quietud el sosiego, gran señor, ser vuestro todo, que para perderos menos de estas fatigas me cobro. Atento he estado, y sospecho, don Albaro; que sois otro porque no parecen vuestras, las imprudencias que os hoigo. Vos apártaros de mí, cuando ganais en mis solios mi adoración, y mi aplauso, mal logrando envidias, y odios. Vos aquí en Castilla en lluvias diluvios os rinde de oro limpios racimos en perlas, y cándida plata en copos. Vos que en la parte del al ma tentis Imperio glorioso, de quien son favores lenguaz, y mereres testimonios, Vos al fin que sois en quien mis mismos afectos copio, pues vos obráis por los míos, y yo por los buestros obro, os disponéis a dejarme, y a retiraros Conozco compitaforas el fin más cierto, y menos dudoso. Camino es esta inconstancia, por quien con pasos de soplos se andan jornadas de sueño, si mienten lenguas de enojos. Todos por el caminamos, mas por diferentes modos, que el modesto va sin carga, y cargado el ambicioso. Y así el cansancio pregono en la carga que depongo, porque eaminar cargados es de imprudentes, y locos. Suspenso estoy de pensar lo que de vos no creyera, que la amistad verdadera no da adiscursos lugar: y el que llega a reparar cuando con premios le obligo, en su daño no es amigo, y así mismo no venís, y vengando me pedís en ma desgracia el castigo. (res Cuando en mis premios, y hono pensé hablaros satisfecho, necio, y ingrato habéis hecho desprecio de mis favores. pero tan justos rigores merecen honras iguales, mas los pechos desleales. pagan premios con desdenes, que en los ingratos los bienes tienen calidad de males. Lo que jamás entendí que ignorante me vidiera el que cuanto yo soy era; como amigo os concedí, y así lo confirmo aquí, pues mi palabra ley es, y si es iros, y dos pues, sin hiritarme a tirano, por lo que hizo mi mano sabrán deshacer mis pies. Señor, qué es esto? . El favor mayor que ha podido hacerme su Alteza que en ofenderme ha consistido el favor: porque sin culpa el rigor, cuando me castiga, y culpa, me califica, y disculpa, con que la gloria consigo, que la culpa hace el castigo, y el premio el rigor sin culpa. El Rey así me atropella, no porque culpado esté, sino porque aquí me ve con culpa de no tenerla: y si el delito el a en ella, y el oillo solicito, me ilustro cuando lo incito, si no es que causa primera libre, y soberana quiera la inociencia hacer delito. Esta caida envidiarme puedes viéndome caído, porque este caer ha sido caer para levantarme: la fortuna con postrarme queda avergonzada, y muda. Alza. . Los afectos muda, que el que cae sin caer, Ynigo, no ha menester para levantarse ayuda. Por los principios del mal la desdicha le celebra que si cae, y no se quiebra, queda sentido el cristal. Antes prevención igual, si al mal los discursos bajas, te apercivo las ventajas con que guardarlo procuro. pues para que esté seguro quiero ponerlo entre pajas, Licencia al Rey le pedí para retirarme a Arjona; que al peso de su corona quiero redimirme así: diómela, y déjome aquí el desengaño postrado, no a la ambición derribado, por que en acto tan glorioso, por no caer de ambicioso, caigo de desengañado. Que te retiras. . Amigo prevenido en tu escarmiento, quiero en tu paz de este intento no ocasionar al castigo. Gozarla pienso con tigo con tu licencia, a Toledo dejando. . Darla no puedo. que un ser los dos, y una ley, si en mí me aparto del Rey, en ti con el Rey me quedo. Desde que dejé a mi dueño, suspensa en discursos varios, toda he sido sobresaltos, toda he sido pensamientos, que aunque los Rey es son Dios por la parte de lo sacro, por la parte del poder son hombres, y son tiranos. Don Ynigo está con él, y el alegre, aunque en los campos de sus mejillas, en rosa púrpura pierde a pedazos. Señor. Dulce prenda mía. Señor Marqués. A las manos de Vue decelencia remito los afectos de los labios. Mis celos, y mis envidias, por el recato que traigo, pienso que a lograrse empiezan: el Rey aguarda en su cuarto a Uue Señoria, y pienso que es para que los despachos desde hoy por su mano corran, Ya derrama este villano su ponzoña, que imagina que son mis gustos agravios. De oírme suspensos queda, quiero llegar a apurarlos: Señor qué mudanza es esta que se admira en el palacio? Mendo desprecios de envidias la causa, y aquí triunfando, como ves de ella no hacemos, ni de sus venenos caso. Con todo me pesa. A necio. Señor don Inigo vamos. Voy a ver lo que el Rey dice Dirá que soy un ingrato, mas sin pasión hallará disculpa en mis desengaños, Señor qué os ha sucedido? Lo que deseaba . . Hh andado? el Rey piadoso, o terible? Terrible señara, y tanto, que en sus pres deashcer quiso lo que engrandeció en sus manos, ved si con razón prevengo del privar los sobre saltos. Más vale ahora sentillos, que no temerlos privando. La privenza estarba es de oro, sujeta en plantas de barro a la piedra más pequeña, para ser del mundo espanto; el Sol de imbierno que siempre está desmintiendo Ocasos; vidro en las manos de un niño, ausencia en amigos falsos, unión de estrellas disforme, y armonía en dos contrarios, porque esperó el respeto, y el poder es soberano. No has visto en piélago mucho cristal apacible, y manso, enlazado a poca astilla, todo algofares, y halagos, y en tanta conformidad, y en tan recíprocos lazos, tálamo ya los zafiros, y eternidad los topacios, el poderoso elemento, tiramas desatando de espuma dar con sus logros compasión a los peñascos? Pues tal, señor, considera con el Príncipe el privado, en el mar de la fortuna, siempre advirtiendo el naufragio Aunque don Alfonso es Rey, afable, piadoso, y manso, también es hombre, y los hombres tienen pensamientos varios. Tan heroica acción prosigue que Majestades, y estados. son risa como en sosiego te goce, esposo, en mis brazos. Sola mente amor pudiera, Leonor consejos tan altos consultarlos en tu ingenio, y advertí los en tus labios; y con tu resolución quiero que luego salgamos de Toledo. Ya le he dicho que miente, y mentirán cuantos villanos imaginaren de don Alvaro. . Manzano, qué es eso? Nunca, señor, Manzano ha sido tan agrío como hoy . . Con quién das voces? Con el mundo, que alterado contra el Duque se desboca. Qué dices? Es un temerario, la espada saqué con cuatro, y he desmentido a catorce. Dice, señor, el bulgacho, lo civil la pleve, el pueblo, que el Rey; mas quiero callarlo, porque el necio que los dice es el que hace los agravios; solo aquí decirte puedo, que tienes en mí un criado, con buenas ausencias que es en estos tiempos el lauro mayor, que ilustarme puede en lo leal un caballo, mayor que ilustrarme puede un can en lo agradecido y en lo desabrido un gato. El Rey pena de su enojo, os manda que del Palacio, y de Toledo salgáis? dentro de cuatro horas. . Tanto a purar es rigor . . Manda el Rey lo que deseamos. Decid don Juan, a su Alteza; que obedezco su mandado, y que saldré en ese tiempo. Aún no agradáis el recato? Hay por allá mucha prisa, si hay por acá mucho espacio. Hay mucha descortesía decid. . . Cuando la tengamos de vos Duque la aprendemos. Decís bien . Aquí no mato a este necio, gran señor: por no malograr un tajo; más morirá de un revés si lo encuentro, o si lo alcanzo, Ved cuan diferentes andan los lisonjeros. Danzando van al son de la fortuna. Corridó más suelto que un galgo Despedirme de la Reina quiero. . Leonor si culpados están los que se resisten de privar, que harán privando? Vive Dios, que está fortuna ha sido de almendro en Marzo. Si se ha de enojar la Reina, Seré asurigor de mármol, porque ya dueño, y señor, de la fortuna no aguardo. máss premio que mereceros. Ni yo más gloria que amaros. Salga de la Corte luego, hallé en Arrona el sosiego incierto en la humana vida, por que no lo puede hallar la advertencia en parte alguna, si del hado, y la fortuna no hay escondido lugar. Ahora lo estimo, y quiero con más afecto, don Juan, mira si luego se van, vente enojado, y fiero. Verán tu mismo rigor en mis palabras. Qué presto, el que triunfa por modeso es juzgado por traidor. Qué poco se conservó en la grandeza este necio; mas así amor del desprecio de esta ingrata me vengó. Vete a hacer lo mismo Vendo. Ya, amor mi venganza creo, yo voy. Mas bien le deseo hacer cuando más le ofendo, Delito es asegurar la vida? al cielo pluviera que el que yo! soy no fuera, para poderle imitar. Pero la descortesía que ha tenido en mis favores, me incita a tales rigores, cuando premiarlo quería: por hablar, Inigo en él, eché estos hombres de aque: como lo viste? . Lo vi turbado, y postrado. . Lo vi que hizo cuando te vio No vi en el mudanza alguna, tan to triunfa en la fortuna. Tanto, que la despreció, y sin privar se contenta con lo incierto, y con lo poco; de que filosofo loco tal desatino se cuenta? Ya no me quiero admitar de aquel que a mayor decoro sujeto dio su tesoro a la inconstancia del mar. Quién huye la estimación de los, Reyes? . El que ves. Fénix de los hombres es. Di el más hercico barón. Inigo vuelve a advertille mi henojo, y mi sentimiente. Quisiera ese entendimiento para saber persuadille. No estén un hora en Toledo? hay desacierto mayor? Vos desabrida? . Señor, estarlo con causa puedo, con quien cuervo ingrato ha sido traido de Portugal; aún que de ignorancia igual la culpa habemos tenido. Es con Leonor el disgusto? Pedile que persuadiera a su esposo, que nos diera ocasión de enojo justo, y sin tiento, y cortesía me respondíó, que su esposo, con acuerdo generoso, la mejor parte elegía, prevenido en los cuidados de envidia, y desconfianza, replique, con la privanza, la vida, rentas, y estados perderá el que fuere infiel; y dijo: cuando sea así. Monarquías lleva en mí, y ya Alejandros en él, y levantándose loca, licencia pidió, y se fue Y vos qué hicisteis? Quedé con el desprecio, y la boca, y con el fuego en los ojos. Ay tal gente? vive Dios, que me han de pagar los dos mi agravio, y vuestos enojos; mas en estos desaciertos me gana más afición: estrellas las nuestras son si no son merecimientos? pero que fuerza de estrellas mayor que habemos criado juntos donde amor ha obrado lo que no pudieran ellas. En popa va tu fortuna; ya los descuidos enmienda, pues quedas dueño del Rey si don Alvaro se ausenta, ocupa el lugar que el tuvo. Yo tengo de hacer ofensa vil al que con migo ha dado segunda naturaliza? Si señor que en la fortuna se juega a viva quien venza. Eso es entre gente ingrata. Y esto es entre gente necia. ̱. Yo a tal amigo traidor? pedir quiero al Rey licencia, y acompañarle. . Mal haces, si de su amigo te precias, antes es fueza quedarte, para que en su ausencia tenga quien del rigor de la envidia la ampare, y lo favorezca. Bin has dichos aparta, y calla, que están aquí sus Altezas. Danza al son de la fortuna, finge, engaña, y lisonjea, que en Palacio esta verdad mas odiosa que una dueña, Marqués. No hay razón en él eficaz, ni tienen fuerza en resolución tan grande, persuaciones, ni advertencias; resuélvese al fina diciendo, que con servarse desea más bien así en vuestra gracia, sin cuidado de perderla, que en la privanza es glorioso, señor, el que la conserva. Sin privar no le dijiste que en Toledo se estuviera? A eso respondió, que así! estaba su vida expuesta a mayor peligro, pues los favores, y finezas de vuestra Alteza daría a los privados materia a más afecto de envidia, que en todo se descontenta. Besta, el señor de Minaya puede más que yo. Es soberbia que cobra en vuestros favores. Antes la llamad modestia, pues los deja, y se retira, Los esados, y las rentas que le habéis dados le han hecho, señor que se desvanezca, y que no quiera serviros. Pues yo le he de hacer que quiera o no seré Alfonso yo, que esto en este loco es tema; yo haré que venga rendido a mis pies. Con él intenta lo que con el hijo el padre, que lo castiga y lo apremia, solo para reducirlo al bien que hacerle desea. No has visto inocente edad, que entre los brazos gorjea del padre ya redimidos los manteles a las mesas, almirándose en la luz, a ser mariposas llega del encendido rubí. las menecillas traviesas, y el padre alzando la suya, darle rigurosa en ellas, con que las retira al rayo, y las recoge a las perlas? Pues eso mismo ha de hacer con rigor, y con clemencia, con él dándole en las manos, para que a tus plantas vuelva. Bien me adviertes, o ambición, nadie hay en ti que se venza, este aspirando a sus glorias, en su favor me aconseja, ya del favor obligado. Fuera de sus cuartos quedan ya de camino, y los coches, palafrenes, y líteras, en las puertas del Alcázar los aguardas diligencias que vuestra Alteza me debe, Y a mí la más parte de ella. Que loca anda la ambición, que falsa, y que lisoniera, pensando que me da gusto, cuando me mata. Ya sueña el rumor de su partida. Antes a besaros entran los pies, antes de partirse. Decildes que no nos vean; venid señora. . Señor, pues ya se van. No me pesa de que me lo ruegue así; Marqués, dejo al que me deja. Cidlos pues llegan ya, y en vos señor, no parezca sentimiento? Dice bien, entren, viéndoos, adviertan, que sois la Imagen a quien divinidad reverencia Castilla, y que os han perdido el decoro que os tuvieran si en el Altar os trataran con las cortinas cubiertas. Rey Entren pues, y estos villanos en mi sentimiento vean su descortesía, y todos aquí les mostrad con ella, que así con descortesías descortesías se vengan Señores. Ya este pabón viene a deshacer la rueda. Yo haré que el Rey los despache. Denos los pies Vue Excelencia. No quise, señor, partir, sin la gracia de esos pies. Esos despache el Marqués, y vos luego os podéis ir Li disculpa habéis de oir, pues no hay privanza segura. Toda disculpa es locura; y así escuchada será. Por qué? Por que os faltó ya con el favor la ventura. Tiempo, ventura, y lugar, la verdad ha de tener, y vuestra Alteza ha de ser quien se la tiene de dar. Dadnos la mano abesar. Piérdanla los que han perdido gracia que no han merecido. Nadie ha tenido la mía jamás. Y más cortesía muchos hay que la han tenido. La modestia, y la templanza, es descortesía ya? Todo en ti culpa será, como te ven fin privanza. No es del tiempo esta mudanza, si no nuestra Extraña ha sido. Por tenerla, con los brazos. Por tenerla, muchos quieren triufar de ella, pero pocos han sabido. si Plaza: 25 Lugar Decís bien, si el pagar mal es virtud, mas siempre la ingratitud es la antigoda del vien; don Juan los brazos preven a que ser tuyo procura, y tu Mendo. Qué locura. Mendo con migo atrevido, porque? Porque no has sabido gozar de la coyuntura. A villanos. Ya con esto que tienes que aberiguar, trueca en contento el pesar. Coches, y líteras presto? quédate en canto conpuesto de malicias, y de engaños, que a renovar voy mis años. . Y yo acompañaros quiero, que aún que loca os considero previniendo los engaños.

JORNADA TERCERA

jornada tercera Mendo; a don Ynigo llama. Traerá señor los papeles del despacho? No, vesotros haced que esas puertas cierren. Ya de este necio enfadado, resuelto vengo en hacerlo los disgustos que alcanzare. los desprecios que pudiere. Qué pájaro, o que animal, o que bruto no agradece los beneficios haciendo que los hombres, se abergüencen? Que este burle mis favores, que este mis honras desprecie, sin que ingrato de mi amor, él de mi amistad se acuerde. Por que va que agusto vive tan retirado, y ausente, no había de haber venido a Toledo muchas veces? Ya que aborece la Corte, y la privanza aborrece. si no a servirme, agradarme, y si no a quedarse, a verme; vive Dios que estoy corrido. Las honras lo ensoberbecen. y los títulos, y estados, apretalda, y deshacelde, y veréis como a esos pies humilde, y cobarde viene. Ese parecer alabo. Quitalde honores, y bienes, y veréis como os conoce el que os desprecia rebelde. Las rentas, y los Estados le he de quitar, y si ofenden ingratitudes de amigos, que son las que más se sientens a Inigo Mendez de Soto, que es el hombre que hoy le debe los premios que de mi alcanza, y los honores que tiene, se los quiero dar, haciendo que más al alma le llegue la ingratitud del amigo, que el premio de las mercedes. Con eso le rendiréis, y lo postraréis de suerte. que esos bies venga temblando. El que los desprecia tiemble. Y para rendillo más, la mujer quitalle pueden, que este es el mayor agravio señor que podéis hacerle, porque dividir dos almas que se adoran tiernamente, es el más fiero pesar, y es el agravio más fuerte. Cómo puedo yo quitarle la mujer? Tan fácil mente como lo demás. Si puedo, el mayor agravio es ese. Cuando a Portugal por mí fue don Mendo, en los desdenes de Leonor cuando abrasado, que amor despreciado es Fénix. Y cuando del esperaba que favores me pidiese, dificultosos, y graves, como en tales tiempos suelen. me la pidió por esposa tan encareciada mente, que fue fuerza darle el sí, y que leonor se le diese, no con alma ni con gusto, sino a fin de entretenerle: y así don Mendo ha quedado sentido con el de suerte, que no habra rigor que advierta, ni razón que no atropelle; a este has de mandarle ahora que pleito le ponga. Y tiene testigos de esta palabra? Doña Elvira de Meneses, y doña juana de Sosa, y una moza de retrete, que al dalle Lronor el fi con migo estaba presente; y yo daré autoridad a la información. Con ese rigor perderá la vida. No es mucho si el alma pierde Y ha de perdeerla de verás, que a eso, señora, se atreve la tiranía, y rigor, y es vil pecado en los Reyes, y cuando lo castigo por lo que premio merece, Apartarémosle de ella en tanto que se disuelve el matrimonio, y en tanto el hará cuanto quisieres Alto pensamiento ha sido. Leonor no es esto ofenderte, sin traerte a la Corte, donde pues tú me aboreces, yo con desprecios te goce, y para hacerte estos bienes, te solícito estos males. Pues porque luego se intente, a las damas prevenid, Sin prevención se previenen. que nunca hay que prevenir para desgustos mujeres. . Cuando se resiste más, mas amo a don Albar Perez, mas amo en él las virtudes que lo ilustran; y engrandecen. A éroico varón, la envidia se armire en tus excelentes partes, aún que si lo hará que entre las plantas la tienes. Dichoso tú que en la paz de tus pensamientos duermes sin temor que te madrugue, ni ambición que te despierte. dichoso tú que en la Alteza de la privanza te vences, si es la privanza delito para los que favoreces. Los que has hecho te persigen; mas es para desvalerle, hacer el que priva amigos, en su pecho abrigar sierpes, Después de ser Español, probarte quiero, y traerte a mis pies, sin que te llame, y que sin rogar me ruejes, que entonces en bronce, y mármol, haré que el mundo celebren tus virtudes siendo Sol, que entre púrpura amanece, Dadme, señor los pies. Don Juan levanta, cómo vienes? Con gusto, y con contento por venir a serviros. Prisa tanta pienso que allá te dio mi pensamienro; con aquel loco queda que se espanta de mi favor? así su heroiro intento con el labio castigo, y con el alma rendido a su virtud le doy la palma, Tan amado, y querido que en Arjona, mas que su Rey sus pensamientos aman, porque él las acaricia, y aficiona, aunque algunos tambien su nombre infama; mi li sonja entra aquí. Cómo? . . Perdona. Su veneno estos áspides derraman. Que aún que es la infermación de diez testigos, la que hice podrán ser sus enemigos. A mí el delito reservarme quieres, trayendo información? Como es amado del pueblo, y es galán, con las mujeres anda, si no atrevido, ocasionado. Esa virtud del Duque me refieres: este miente, a cruel Y aún ha forzado a algunas, poderoso, y no lo creos aunque en su culpa los delitos veo. Con esa información sola he de ha- celle que admire mi poder cómo quedaba? Dos veces gran señor que quise verle con gusto estaba aunque soberbio estaba pues decía queriendo yo vencerle, que la paz del espíritu buscaba, que así, ni se fatiga, ni divierte, y que jamás, señor pensaba verte; este es tu peligro; y esta es la respuesta al Arzobispo, y esta a parte envía a Inigo mendez Que me dice en esta: Toda gloria sin vuestra compañía, y si a vos gran señor, en mi es molesta; y así esta dicha es la desdicha mía; pero la alivia, gran señor, un veros lo cierto que así no he de perderos, prevención que no se halla en la orivanza; aquí me tendréis siempre humilde he chura, (danza; si el tiempo en vuestro amor no hace mú no leo más, o amigo hay tal locura? Ah cobrado en tu amor tal confianza. En delito, y traició no hay paz segura que escribe al Arzóbispo verlo quiero. Desaciertos será . A lisonjero; Yo, señor ilustrísimo, quisiera no dejar a su Alteza eternamente, y como me lo mande a sus pies fuera a sus leves rendido, y obediente; mas huyo la ambición sagrienta, y fiera y ejemplos me da el tiempo en que es carmiente y así vuestra Ilustrísima me excuse. que no ai envidia que en quietud no acuse. Él se resulve al fin en que le ruegue; yo haré que el venga a mí a rogarme, aunque en las carras mi asistencia niegue. Aquí está ya el Marqués (ciege; He de vengarme, de aqueste infiel, aunque en mi amor se casaros quiero Mendo. . A mi ca- con quién? Venid que amor hoy se desnuna vos estos ved, y haced lo que este os manda. Hago merced por esta mi cedula Real a Inigo Mendez de Soto, de to- dos los oficios, rentas, Títulos, y Es- tados que tenía Albar Perez de Mi- naya cuyas mércedes doy por nin gunas, revalidando esta. Dada en nuestro Alcázar de Toledo. . Válgame Dios, que pretende el Rey con tal prevención, cuando en la más alta ación, mi pecho ilustrar se entiende? mas los favores me vende al precio de mi virtud, y turbando mi quietud quiere en barmas tan claras, que en moneda de dos caras los tenga na ingratitud. Pero en manda lo gran fuerza hace en la ambición cruel; ver quiero estotro papel, ya que a ver los dos mi fuerza; mas en él, sin duda es fuerza lo que en esto solicita, y a mi nobleza se hirrita con migo, haciéndome ingrato; del Duque es este retrato, y esta es de su mano escrita. Amigo porque en las ausencias no hay templanzas seguras, os envío en ese a mí mismo, con cuya presencia aseguraréis la malicia de mis enes migos, si os tiene el desprecio de las ambiciones. Vuestro amigo el Con- destable, Duque de Ariona, Hay más fuerte confusión? hay más terible crueldada aquí ruega la amistad, aquí ruega la amistad, contrarios opuestos son, en que pierdo, y en que gano el acto más soberano, cuando ambicioso el poder, aún aquí lo quiere ser, tomando la mejor mano. En dos balanzas están la medestia, y el deseo, en la fuerte al poder veo, la flaca al honor le dan; y así que es falsa verán al peso, pues soberana majestad da la tirana ambición que hiras profesa, la balanza que más pesa, y a mi honor la más libiana. Qué valor, que ingenio, o seso prudente aquí puede ser, cuando pretende el poder triunfar con tan fiero exceso? mas vea el mundo que en peso falsó mi honor se pesó, y que en el suelo quedó, siendo la valanza impropia, mas que mucho, y esta copia el contrapeso añadió. En el juicio postrero la lealtad, y la ambición se ven, y sus premios son los que aquí burlar espero; a está mano considero. ambiliosos, y pravados, a esta cuerdos, y atinados, y así es la lealtad tan cuerda, que aunque está a la mano azquierda, no ve con los condenados. Triunfad Albaro con migo del rigor y del poder, pues habéis venido a ser de mis lealrades rigor: esto, amigo, es ser amigo, estas son lealtades claras, que hay amigos de dos caras que aún a las aras no pretenden, sino que al amigo venden hasta pon ello en las aras. El Rey al fin por haceros más pesar, viéndome fiel, halla el instrumento cruel en mi desconponeros; en sus pies pretende veros, previniendo escarmentados, y vuestras rentas, y Estados me da a mí por este efecto, los cuales juro, y prometo volveros acrecentados. Depositados en mí el secreto los tendrá que si el Rey a otros los da, no los cobraréis así: glorioso el silencio aquí, dejando el poder en calma, le dé a la amistad la palma, y en los des como la fe, desde hoy reservando esté, tanto que lo ignore el alma. Hoy empiezo a ser leal con impulsos de traidor, que en mí ha de ser el rigor a la resistencia igual: bien os prevengo en el mal que el Rey os tiene trazado, ganando en lo despreciado. y en lo mudo juntamente con el blasón de prudente, los méritos de callado. Ya Mendo es tuya Leonos, Inigo por ella luego se partirá Amor es fuego: Qué engañoso es un traidor. Dadme esos pies. Quiero ver como os he de lenantar. Este podéis consultar, que este me pudo vencer. Ah sido advertencia cuerda. Esta mano lo salvó. Y esotro? Se condenó, que estaba en la mano izquierda; venciame vuestro poder, que no hay más lealtad, en mí que serviros. Si es así, levantass gran Canciller, no estéis así Condestable, levantaos Duque de Argona cubrros, que tan gran persona quiero que cubierto me hable. Casi a cubrirme, no acierto. Excusad la turbación, que nadie con más razón que vos puede andar cuvierto: a traidor, el más leal amigo que ha visto el mundo. Albaro en desprecios fundo tu biens haciéndote mal. Qué os escribe aquel ingrato? A dvertencias de amistad) pero por vos no hay lealtad. Y qué es ese? Su retrato Mostrad perder imagino la modesia acción ajena en mi Marqués de Villena a poner acción ajena i d luego. Mi voluntad es la misma ejecución. Culve el mundo esta traición. Premie el mundo esta lraltad. Dónde vas Clarindo? Quiero, porque excuse el murmurar, junto a esa fuente cantar, que a nuestros dueños espero, Qué Diana cazadora, y Júpiter cazador hacen con rayos de amor oficios de Sol, y Aurora? Ya un cuerpo fingen los dos. unidad en trambas palmas. Que alta concordancia de almas. Ya llegan guárdelos Dios. Si hacéis, divina Leonor, vida la muerte, y rigores, que tierno vivir de amores, que dulce morir de amor. En mí mismo pensamiento, Clarindo, el Sol se levanta, pues lo que siento no canta, sin alcanzar lo que siento. Tan alto es vuestro sentir? Tan alto que en vos ganado de amor la parte ha alcanzado que no le alcanza a decir. Será efeto superior. Oíd en altos rigores que tierno vivir de amores, que dulce morir de amor. Tal es mi amor, que si el amor, tuviera mas calidad que ser esencia pura, divino ardor que en las sustancias dura, pues todo en su armonía persevera. Si más omnipotente comprendiera formas que unir al ser con ley segura al fin si como es rayo en la hermosura en su misma obligación fenax se ardiera Des ucido a mi fe necio a mi encanto, méritos, y desvelos malograra, torpe en el padecer, tibio en el llanto. Qué es tan alma mi amor, que si pensara que el mismo amor amar supiera tanto, ni padeciera más, ni más amara. Bien lo habéis encarecido. Y aún infamo el sentimiente. Sintiendo lo que yo siento, diréis que no habéis sentido. Vos sentís? De su rigor oye los grandes favores, que tierno vivir de amores, que dulce morir de amor. Mayor sustancia en mí, mayor esencia, burlo su ardor, y sus delitos río, que solo amor consigue en mi albedrío su misma celestial corespondencia. No a espíritu de ser, no a inteligencia, de cuanto sean de mal doy poderio, perdone amor, amándo os dueño mío no quiero en la eleción más excelencia Amor no amar también, con tratar de ello, ni en sí mismo hallará premio tanjusto tan dulce lazo, vínculo tan bello. Y cuando mes altivo, y más robusto, sepa amar más por la virtud de sello, al menor no amara de tan buen gusto. Si acción de tus rayos es, no hay ley que su incendio exima. No ves que mi amor se anama de espíritu Portujes? Suspéndeme en su rigor diviérteme en sus favores. Qué dul evivir de amores, que tierno morir de amor, Derramando flores por los campos salga la Reina del mundo, la estrella del Alba. Qué es esto? Nuestros criados, que a Antona de Reina sacan por los campos, a pagarle al mayo las flores varias, consu cabeza edorna en olorosas girnaldad. Solo en esta tema es loca. Para serlo esa le basta. Oh vida apacible, y dulce, o llvertad, o paz santa, dichoso el que te conoce libre de ambiciones falsas; mas que ambiciones mayores, y que mayores privanzas, que ganar vuestros favores. Mía es, señor, la ganancia. Así eternidades feran las horas, que en sueños pasan. En las almas nuestro amor a la eternidad agravia, y así aunque falten los cuerpos será inmartal en las almas. Derramando flores, por los campos salga la Reina del mundos la estrella del Alba. No he visto canción más propia verdades me dice, y canta, memoria ha sido el Poeta, que honrar pienso en Dinamante. Vuestra Majestad se siente. Harelo de buena gana, que es muy de Reinas sentarse. Albaro, y Leonor estaban aquí, cubríos, y sentaos, pues sois grandes de mi casa; cubríos Duquesa, cubríos: pero no traen las damas sombreros; no estoy muy linda? no estoy florida, y gallarda? Come Reina estes otra vez la conson ancia. Señor, gran señor. Qué traes? que dudas, qué te acobardas? Señor. Siepre has sido necio. Que has visto Degentes, y armas, g tan tropa entre aquellos olmos y con tanta prisa marchan, que los de acaballo vuelan, y los de apie los alcanzan, Yo voy a saber lo que es. Escuadrón de Dinamarca será, que alibrarme vienes; voy a verlo. Esposo el alma, que es hira del Rey me dice. No hay ira donde no hay causa, que huir de los delitos, antes merece alabanza. Yerro fue acercarnos tanto a la Corte El Tajo engasa esta soledad de flores, y entre ellas más nos aparta, Señor, don Iñigo Mendez, casi con toda la guarda, y con el Mendo, y don Juan, con soberbia, y arrogancia, se han apeado, y se acercan, voy a prevenir, si mandas, tus criados, por que temo algún rigor Necio calla, que el temor en las modestias, tiene calidad de infamia, Don Juan mi criado ha sido, y con favores, y gracias obligaciones me debe don Mendo de Torquemada. Inigo por mi merece los favores que hoy alcanza. y fuera de ser tan noble, lo levante de unas pajas al nido donda reposa el aÁguila soberana de Castilla, y fuera de esto es mi amigo, Apartad. . Plaza al gran Condestable, Duque de Arjona. No sé a quién llaman Condestable, y Duque. A quién por sus méritos lo aleanza. Si es así, a mi dueño cacen. Diga, o no diga, en las causas tan altas las sabandijas no deben hablar palabra. Don Juan seas bien benido, don mendo amigo del alma, en mi soledad tal dicha; tan tivia mente me abrazas? que es éso . De la fortuna son, don Albaro, inconstancias. El delito hace la culpa, y la culpa es la que espanta, y así sin ella me río, Inigo de sus mudanzas, que como ves prevenillas quise por no escarmentarlas; sentaos. Venimos de priesa Esto su Alteza me manda. Pondréis, don Juan la persona de Albar Perez de Minaya con cuidado, y diligencia en la puerta de Visagra, porque su prisión importa al nuestro servicio. . Ingratas son la ambición, y la envidia. mas con vos tienen más rabia, Vos don Juan prended al Duque? vos al que os hizo de nada lo que sois, si algo tenéis que en vos merezca alabanza? vos tan desconpuesto, y libre? no hay muchos que ejecutaran con menos obligaciones resolución tan tirana? que os hace cuerdo enemigo, en paz la paloma blanca, que del lecho de su esposa queréis sangriento aparatarla? a traidor. . Señoara, vos desconpuelta, vos airada, con don Juan, cuando don Juan hace lo que el Rey le manda? callad. . Señor Bueno está; la cédula que en el alma, y en los hojos pongo aquí obedezco; esta es mi espada, y vamos como lo ordena su Altiza. . Tu preso? Basta: resta hacer otra cosa? Resta ver lo que es la sacra potestad, cuando se enoja, en este. Nada me espanta, que el rigor en la inuciencia se estiende a las amenazas: Hago merced por esa mi cédula Real, a Inigo Mendez de Soto, de todos los oficios, tentas, y lí tulos, y Estados que tiene Albar Perez de Minaya, cuyas merce. des doy por ninguna, . De la prisa por que el Rey las dio siempre, se esperaba tan breve resolución en quitarlas, que fue llama que pudo un soplo encenderla y un mismo soplo apagarla. Embarazados con ellos me he visto, y en pen tanta, vuestra Excelencia podrá solo aliviarme la carga, mil años les goce. . A fiero. Esta es ya cosa ordinaria en la fortuna. Decid, que en los ingratos que pagan así las obligaciones. Señor, en vuestra templanza y prudencia la fortuna triunfas reidla, y burladla, que en ella las glorias son cometas, que así se pasan; con Minaya estamos ricos. También os quita a Minaya el Rey. El Rey? . Sí. Por eso hay en Arébalo casas en que albergarnos podemos. Será maravilla hallarlas; que ya trocados están las que había, y levantadas al cielo . No lo merecen casas que ingratos levantan. Bueno está, Basta señora; falta otra cosa? . Si falta. Como no falte Lenor todo me sobra . Juzgalda y a ajena también. Ajena? Sí, que el Arzobispo manda que la palabra me cumpla. Traidor, yo te di palabra alguna vez? . Los testigos lo dirán. Serán tan falsas sus declaraciones como ellos. La Reina, y sus damas son por lo menos, y es este el mandamiento que aparta, y disuelve el matrimonio. Venid, que un coche os aguarda con los notarios. ya el sufrimiento me falta. Vive Dios que al que a Leonor llegar la he de matar, que hasta aquí pudo llegar el sufrimiento en mi hanor; y tu ingrato, y tu traidor, por que mi sosiego irritas, y eniras tan infinitas cómplice vienes a ser? déjame, vil, la mujer, ya que la hacienda me quitas. Loco está. . Bstarlo es poco Llevalda. . Cómo llevar, vive Dios que he de matar al que llegare, que es loco el honor, y me provoco por él a locuras tales, Quién vio traiciones iguales. A de la guarda. Señore Llevad a doña Leonor. A quí comienzan mis males. Esposo. . Mi bien Qué es esto? Eso es vencerse en la injuria esto es postrarse en la furia, medirse en lo desconpuesto, enfrenarse en lo modesto, oprimirse en el pesar, excederse en el triunfar, domarse en la tiranía, y esto al fin, esposa mía, es, privarse de orivar: estocausa este rigor Pues este castigo alcanza el huir de la privanza, privar esposo es error Solo; divina Leonor, siento el perderos. . Primero que este monstruo ingrato, y fiero logre su traición tirana me verás muerta . Mañana. ser tu esposo, ingrata espero. Es soldados que hacéis? Apartaldos, y llevaldos. Mejor dijeras mataldos. De pesar morir podéis. Dueño a Dios. . Alma que hacéis, cuando sin vos misma quedo? perded con la vida el miedo. A traidores, a sin fe Calle, y recalle. . Si haré. Oras a Toledo. . A Toledo. Burlando fue señor el casamiento, y de verás se ha vuelto. Pues disuelve el Arzobisno el vinculo? El intento (suelve. de Mendo aprueva; y su intención re- Albaro esto es prevar tu sufrimiento cuando tu resistencia por ti vuelve, que con nombre de Rey fieros y injusto, pretendo reducirte así a mi gusto. Laonor, si me negaste por tu esposo de él te quiero apartar de aquesta suerte. Ya imaginando al viento perezoso, Mendo, y doña Leonor llega haberte. Qué dices? . Que aquí están. Será forzoso el retirarme yo mi enajo advierte. Veralo en mis espaldas esta fiera, el que a desorecios mata, de ellos muera. Aquí tenéis señor a la inocente que persegís sin culpa. Mendo luego el desposario se haga. No lo intente, que rayo me ha de ver, infierno, y fuego; así señora os vais? Mi espalda afrente a la que busca en ella su sosiego: entregadla los dos adeña Elvira. En ti, piélago infiel, todo es mentira Leonor, Iñigo, es aquella, dejad que la llege a heblar; esposa Leonor. . Ay cielos. mi bien, mi esposo. . Aquí están, a un siendo infiernos los celos; entra con ella don Juan. Aguardad. . . Entra. También fieras en las Corres ay; esposo adiós. . Piedad soy, más contra su calidad las tristes lágramas mías en piedras hacen señal, Ya el Rey sabe que ha llegado su Excelencia, y que aquí está; y sale a verle. Ay amiga, aquestos brazos me dad, mas hay de mí a quien he dado los brazos? . A quién os da los labios. Auna mis pies acogida no hallarán, Por qué? Porque sois traidor, imprudente, y desleal. Querarlas son de la envidia, mas la envidia mentirá, cuando a pesares de traidores se desembra esta verdad; esto no es querer, señor, mis delitos caftigar, porque hubr de no tenerlos. previniendo esta crueldad, esto es. . Qué es esto? Esto es privarse de privar; y así si estas prevenciones hoy por delitos se dan aunque me mates por ellos, no pienso privar jamás. Vive Dios villano. Deja a ese traidor. Si es lealtad la traición, ninguno puede preciarse de tan leal como tú. Dame licencia. La verdad diciendo está. Esto sufro por su bien, Por su bien sufra este mal; un Inigo, en tu venganza de quiero hacer el pesar Imayor del munde, hola Mendo; y arzobispo llamad. Mendo está ya a vuestros pies. Y en lo contento que estáis dice que venís de boda. Que e sufra igual maldad, justicia de Dios Aquí ya la desposada está. Dale la mano. Primero aquesteacero por drá fin a mi vida Detente señora que quiero más! verte en otres brazas viva! que muerta con tal crueldad. No me quieres bien pues huyes aquí mi triunfo, Apartad, que solamente hasta aquí pudo mi henojo llegar. Albaro dale los brazos a tu eEsposa . Vivo ya Ya resucito, Esto ha sido quererte vencer, y estar tan glorioso de virtudes, que dejan mi Imperio atrás. Mi amigo quiero que seas, privando con migo, mas sin privar pues por ti veo que es privarse de privar. Pues ahora ahora que seguro estoy de tu boluntad, sus rentas, y fues Estados le vuelvo, y en acto igual quiero que conozca en mí, que fue eterna el amistad; que si yo le recebí, fues gran señor por pensar, que si en otro los ponias, no los cobrará jamás. Oh amigo dame esos brazos Y a mí lo buestros me dad: desterados de mi Reino salgan don Mendo, y don Juan, Justo castigo. Por mí los habéis de perdonar Vuestros enemigos son, Por eso señor. Trinnfad hoy de la envidias diciendo, que esto es ser prudente, y leal. No diré, mas diré que esto es privarse de privar.