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Texto digital de El amor hace hablar a los mudos

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Sebastián de Villaviciosa Probable yJuan de Matos Fragoso Probable yJuan de Zabaleta Probable
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Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El amor hace hablar a los mudos. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/amor-hace-hablar-a-los-mudos-el.

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EL AMOR HACE HABLAR A LOS MUDOS

JORNADA PRIMERA

es ̱. Viva Creso Rey de Lidia, viva la libertad nuestra. es Creso invicto Rey de Lidia, cuya vida, y cuya fama, eras corone del Sol la rama, la siempre a pesar de la envidia. Paste a tu mano el bastón, pues en persona a la guerra a ser horror de la tierra mis has de ir. Y también Morcón. Dete el mundo el parabién, y envidié proprios, yextraños, viendo el valor de tus años, triunfar. Y Morcón también. Porque venzas de tal modo, que vuelva a verte el oriente, llena de triunfos la frente en Lidia. . Y Morcó, y todo Porque en Tebas tu valor entrando a sangre y a fuego, cobarde el rebelde Griego le admire. Y Morcón, señor. Pase este honor militar de la mía a vuestra mano, que no falta de mi es llano, ansi le pretendo honrar, a con prevenido desvelo, que es Príncipe poderoso, y es discreto, y cauteloso, y del tengo algún recelo. Recibilde, pues le fía de vos Alexandro, y va como a brazo al fin que está lleno de la sangre mía; puesto que como soldado al sitio habéis asistido, y me hallo de vos servido. Y yo de vos mal premiado, más disímula mi pecho el rencor que en si aprisiona; pues es mía esta corona. Y el Rey tan suya la ha hecho, mas la ocasión oportuna, y Lisidas, y Severo, mis parciales con mi acero me han de labrar la fortuna. Vuestra Majestad señor, con el bastón que me ha dado, me tiene muy obligado; mas pudo elegir mejor, que solo llego a tener una dicha en conseguir la fortuna de servir, mas nola de merecer. . Cómo? Es tan corta mi estrella, que sirviendo persevero, firme en todo, y nada espero, (dígolo por Fenix bella) . que su desdén riguroso, de sus ojos me destierra. Seguid sobrino la guerra, que ella os ha de hacer dichoso y pues habéis de irdelante, el despediros es justo de Fénix. . Que mi disgusto no infiera de mi semblante, cuando le aborrezco yo, Alexandro, y de en cansar. Que no pueda yo olvidar a este Morcón nunca. . So Florilla, estate quedita, no me pellizques. . Yo a ti, es gran mentira. . Tú a mí? Calla chato. Calla chita. Bella Fénix, en quien veo acosta del corazón, prisionera la razón, sin libertad el deseo; puesto que parto a serviros, que esquivo muestra el sembla en vos quisiera. Adelante. No malograr los suspiro puesto que de mi fineza hace hoy el mayor alarde mí Está bien, Dios os guarde. Guarde el cielo a V. Alte hoy triunfante me he de ver porque mi valorosado, se huelga de ir despreciado, por tener más que vencer Vasallos, nobles, leales; ya sabéis la controversia del pueblo, que alborotado el vasallaje me niega; pues ya sus rebeldes voces manchan el aire en ofensa, contra mí, y contra mi hijo y que es tan justa la guerra que han publicado mis arn que por negar la obediencia a mi corona, debéis ampararla, y defenderla. Ademas que los motivos que ha tomado para hacella es por no admitir la jura de su Príncipe, que hereda a Lidia, con los Estados que tengo dentro de Greci y ya sabéis que mi hijo, solo, y legítimo en ella, nació mudo, y por ser mude le arguyen de insuficiencia para poder gobernarlos; y no ignoráis su prudencia, su agudeza, y su valor, pues tal vez en mis ausencia el gobierno sustituye, dando de Rey tales muestras, que afable, justo, y piadoso, sabio, y liberal, concierta u tal Majestad, que la hace mas alta con la llaneza; es afable a quien le trata, es justo cuando sentencia, piadoso con quien castiga, liberal con el que premia, sabio, y prudente en las dudas, resuelto en las evidencias; mas que mucho si hizo el cielo en el exceción tan nueva, que quitándole la voz, ledió oídos, porque pueda reinar, dando claro indicio, que es habil para la herencia mas el que oye, que no el que habla; ly esto la corona mesma loda a entender, escuchad, que os pongo el ejemplo en ella. Toda corona ha de entrar algo holgada en la cabeza, porque no debe llamarse corona, aquella que aprieta. Luego después de ceñida, sustentan el peso de ella los oídos, que hizo el cielo con singular providencia el oír para el reinar, pues el que no oye no Reina. Por eso la lengua es una, y esos son dos, clara muestra de que el cielo, mas a oír, que no hablar nos aconseja. Luego si son los oídos quien la corona sustentan; capaz del Reino es mi hijo, pues claro a entender se deja, que cuando el Rey tiene oídos no le hace falta la lengua: dos partes hay en mi enojo; pues ya oísteis la primera, atended, que la segunda no es en mi de menor fuerza. Por la segunda vasallos, tengo puesto sitio a Tebas, y no ha de cesar mi orgullo, hasta pisar la soberbia cerviz de su frente altiva. Ya sabéis, que a Fenix bella, Princesa absoluta suya, mi feudataria, la niega sus Estados, aclamando la libertad, y que intenta hacer República toda su provincia, a cuya empresa valiéndose de mis armas en mi Palacio se hóspeda Fénix, y debo ampararla, hasta volvera ponerla en posesión, pues me obligo, por el feudo que me entrega, a ampararla con mis armas, siempre que tuviere guerra. Y no ha de parar mi enojo, hasta poner mis banderas vitoriosas, en sus muros; sin dejar en ellos piedra, que con su rebelde sangre, no cuente a la edad postrera su traición, y mi castigo, mi victoria, y su tragedia. Y hasta ver los torreones, que al Sol los rayos le cuentan, subir al cielo en volcanes, bajar al suelo en pavesas, no ha de descansar mi brazo: esta es vasallos la empresa mas digna a vuestro valor: yo en persona salgo a ella; el Príncipe va conmigo, su valor el mío empena, suya es la facción que emprende, y vuestro el triunfo que espera. Quien fuere leal me siga, porque que de con más fuerzas jurado el Príncipe en Lidia, premiada vuestra nobleza, mi corona asegurada, castigada la soberbia, quede Fénix defendida, y mis provincias sujetas. Oh vivas Creso valiente, y bien haya aquella Cresa que te parió, y todos cuantos Cresillos, en Cresas hombras tuvieres, como soldado, avidos en buena guerra. Vuestra Majestad, señor, ahora esta ausencia suspenda, que aunque la sangre que goza aún no está helada en sus venas. No será bien que se diga, cuando hay en Lidia nobleza que su persona aventura en sus años en la guerra. Ni la del Príncipe es justo ponerla a la contingencia de la fortuna, cuando es hijo solo: vuestra Alteza lo mire mejor, que importa: esta intercesión postrera es la que más toca al alma, que si la vida me lleva un mudo ausente; y amante, de que me sirve que venza. Bella Fenx, yo os estimo el buen celo, y la fineza que mostráis; pero advertid, que el Rey por naturaleza es el Sol de sus vasallos, cuyo oficio es en su esfera, abrasar para lucir, y es la trasción cuando empieza un vapor que se levanta; y si crece es nubedensa, que oponiéndose a sus luces no deja en sus rayos fuerza para poder desunirla; y así para que no crezca la traición, es menester del Rey toda la presencia, pues si vapor no la abrasa, fuerza es que nube la teme. Señor. . No me replique Qué es inexpugnable Teba decía, y el sitio es largo. Nunca alcanza el que no intuse Eso hacía un estudiante, que en anocheciendo era gran cazador de gorronas; saliase a una plazuela junto a una fuente, y allí con la sila bapostrera, decía en voz alta ica, que quiere decir entre ellas, Márica, Ánica, y Juánica; y así juntaba una gruesa, pues cada una entendía que la llamaban a ella; y cayendo como moscas, escogia como en peras. Lísidas, solo el valor al corazón aconseja. Qué importara si Alejanda en Tebas tu muerte ordenas Señor, si a un afecto puede dar lugar vuestra grandeza, que aunque es tan mío, es tan vuest que en mi manda, y en vos rues por vos, por el, y por mí; os suplico una fineza. Qué diréis Fénix divina, que mi pecho no os conceda Que el Príncipe no se auser? Dura está como una breva orte so Yo Fénix quisiera, que el Príncipe se quedara en Palacio. Vuestra Alteza puede mandárselo. Yo ofrezco la diligencia; mas temo que pueda más su valor que su obediencia. . El cielo te de victoria, porque a tu fama. A tus prendas. Te añada. Y yo te restaure. Ella triunfos. Yo tus tierras. Para que Alexandro logre. Y para que Morcón tenga. La ocasión de conocerse. La ocasión de dar la vuelta. Toca al arma. Al arma toca. Porque admiren. Porque sepan. Qué hay en Lidia quien castigue Si hay en Tebas quien ofenda. Toca al arma, y sepa el mundo mi valor; y mi destreza, pues va Morcón a la plaza solo a meter morcilleras. . Bueno ha quedado mi amor sin esperanza. . No dudo que es mi desdicha mayor. Cómo Flora, si amo a un mudo, Yo a un grandísimo hablador. Y por divertirte aquí, el que tienes afición no habla a nadie, ni aún a ti; pero el maldito Morcón habla a todas sino a mí mas poco te ha exagerado lo que habla, a risa provoca, que un retrato que me ha dado esta roto por la boca de hablar, porque habla pintado; y así le ordeno un Dotor, para que al Príncipe acuda, un oficio de primor. Qué oficio? Nadielo duda; es hay uda de hablador: y así en la ausencia forzosa del mudo; el ha de ircón él. Hay pena más rigurosa para un pecho amante, y fiel; que una esperanza dudosa, a quien pudo suceder tal género de pesar. Yo a una peña pude amar? yo a un tronco pude querer? yo a un mudo le entregue el ser más que mucho, si sentía, cuando el fuego introducia amor que tan firme estaba, que como peña duraba, y que como tronco ardía: mudo es el severo arpon del amor, que al alma atormenta, mudo el mirar que la alienta; pues mudos los ojos son, si lo mudo es perfección, nadie me podrá culpar, lo perfecto llegué amar, lo mejor supe elegir; pues no me importó el oír, cuando le pude mirar. Muda es la esfera del día, mudo el Sol, del alma ensayo que deja en el pecho el rayo, y no se oye su armonía. Muda esté la nena mía, pues está sin voz mi ardor, que se ofenderá el amor, que un mudo en mi pecho deja, que haya voz para la queja, cuando está mudo el dolor. Salga al campo . Alteza, añadirle al Mayo flores, luz al Sol, y al prado amores. Nada alivia mi tristeza. Aquí está Fénix, si haura ocasión de hablarla? sí. Señora, Irene está aquí. Solo a cansar me vendrá. A tu beldad prima hermosa, pues al Sol los rayos mides, vengo a pedir. Di qué pides? Señora, estoy temerosa. La dicha tienes segura. si está en mí, di tus intentos. Vengo a pedirle alimentos Fénixbe la a tu hermosura, que si en nevado arrebol, las ilmas, y esferas mueves, soy tu estrella, y me los debes por mayorazga del Sol. Si acaso quiere al mudillo, acabe ya de empujarlo. Amo a Alexandro, y no hallo cámino para decillo. Si el que ama se transformó en aquel objeto amado, tu Irene te has transformado en el que aborrezco yo. Y si Alexandro te obliga, es fuerza si ha de ser él, ser yo contigo cruel; pues eres ya mi enemiga. Luego, yo he de aborrecer porque tu aborrezcas? . Sí. Aqueste argumento aquí contra ti se ha de volver: quien lo que ella aborreció me manda a mi despreciar, licencia me viene a dar para querer lo que amo: la consecuencia se infiere; claro es, si he de aborrecer lo que no quiere querer, que he de querer lo que quiere Tu argumento no permiso, que es diferente atención, faltará una obligación, que cometer un delito: que el no despreciar por verme despreciar, no es enojarme, confieso que es no obligarme y esotro fuera ofenderme; y así viene a ser mejor que esté de tu voluntad ofendida mi amistad, que no quejoso mi amor. Ni tu amistad ofendió, ni tu amor, ni tu obediencia, mi amor, pues pide licencia de lo que pude hacer yo. Tan poco mi voluntad de ser tu amiga desdice; porque quien amistad dice, dice también igualdad. Y si igualdad ha de haber en la amistad, y me ajusto a tu precepto, y tu gusto, nunca te llegó a ofender. Es fuerza que te concluya con tu razón mi albedrío; pues tampoco el gusto mío, ha de ser ofensa tuya. Vete, y quiere, y ve segura, Irene, que en tus desvelos, jamás te he de pedir celos. El cielo te dé ventura. e Aquí está Fénix, y está Florilla sola con ella, hoy he de probar mi estrella Flora? . Morcón? Cómo va con el Príncipe? Sin ver la mía siempre a su lado me tiene, y muy ocupado. Ocupado, en que? . En co Comer es ocupación? (mer. Sí, pues no. . Nunca tal supe. Hay cosa que más ocupe; que llenar mucho el jergón: tengo una pasión cruel con él. . Cómo? Como es mudo, a todas horas acudo apalacio hablar por él, y con dos letras no más se éxplica. . Y qué letras son? Vana, que en buena razón son letras de Barrabas; va, quiere decir amor, y cualquiera que le vea, sino entiende el va, es badea, y le causa gran dolor, va, significa querer, va, significa cantar, va, quiere decir amar, yes va; ya, cuanto va hacer, ya una dama un sabio tardo dijo una cosa excelente, con va, va, solamente. Que la dijo? Ángel, ya aguardo, y agora muy triste está, que de su sol se destierra, que eneso ya a la guerra. Va a la guerra? . Va, va, va. ̱. Qué dama es quien más le a- Una dueña. (grada? Es Furibundo loco? Dueña es. . Y de un mundo, aunque ahora es dueña de nada, y esta eres tú. . El gasta humor De que lo sabes? . de qué? dél mismo, y de ello doy fe, como escribano de amor. De esta sortija eres digno. (lla? Pasó ante mí. . y es muy be Y ahora con esta estrella, digo que pondre mi signo, y para más testimonio conmigo envía a avisarte el mudo que viene a hablarte, y a pedir. . Qué? Matrimonio, y todo hoy tiene industriados los músicos con sus señas, porque con voces risueñas canten todos sus cuidados: y de esta industria se agarra, porque quiero con primor decirte todo su amor, más claro que una guitarra. De buena lengua se vale. Y el mismo que suele ser su intérprete te entra a ver. Lisidas es, pues el sale. Hoy que el Príncipe hace ausencia de vos viene a despedirse, y para poder partirse entra por vuestra licencia; y así para no cansaros con las señas que hacer sabe, con acento más suave, con la música entra a hablaros. Su gala puede envidiar el Sol en su ardiente zona, tiene gallarda persona. No le falta si no hablar. En la guerra mis aceros empeño por vuestro amor, para que me dé el valor la dicha de mereceros. No quiero señor victoria que ha de costar vuestra ausencia. No falta a vuestra, presencia quien os lleva en su memoria, solo al partir animoso: un favor señora os pido, que si voy favorecido. podre volver victorioso. Qué favor? Que me digáis, bella Fénix si me amáis? Eso dudáis, Eso dudo. Pues, porqué? Porque soy mudo, y temo que me burláis, Como a mí no me hablanada Morcón, y está mesurado? Es morcón mucho soldado para mozas de soldada. Corta señor es la vida para decir lo que os quiero. Ya mayor dicha no espero, y agora por despedida pide el alma otro favor. Elegid el que queréis. que vuestros brazos me deis para volver vencedor. Los brazos, y el corazón en ellos con vos se enlaza. Siriada está ya la plaza, pues está echado el cordón: es llanto? . Y de perlas bravas Qué teméis? Temo perderos. No lloréis bellos luceros. Hay mi bien! Andallo pabas. Cese el llanto, que hoy valiente pondré un renglón en mi fama cinendo del Sol la rama por verde airon de esa frente, Ya sueña del bronce el eco A triunfar voy. Yo a sentir. Yo a vencer. Y yo amorir. Y yo a beber vino greco. Vayan mis ojos con vos. Toca al arma. Hay suerte esquival Amor, amor, Fénix viva toca al arma. A Dios, . A Dios. Ya que el Rey viene a la plaz que hoy me ha avisado que lleg pues como señor me manda, y como enemigo premia, me tengo de aprovechar más de la amistad secreta, que con Severo he tenido Gobernador, solo en Tebas por General aclamado, y elegido por cabeza, por soldado valeroso, y antes que las horas negras borrén el Sol, le he de hacer llamada, y pues ya estoy cerca del muro; aquesta pistola. le avisará, que es la seña que tenemos para hablarnos. Quien va al muro Quién desea obedecer como amigo. Siempre Alexandro esa debe de la amistad reconozco. Por ser tan firme la nueste vengo a avisaros. . De qué De que el Rey con gen te nuev viene al sitio con su hijo, siguiéndole la nobleza de Lidia, con pretensión de hacer más viva la guerra, quejoso de la omisión que he tenido yo en hacerla; pero antes que su razón, saldrá al camino mi queja. Ya sabéis, Sebero amigo, como Fénix es Princesa. de Tebas, y sus Estados. Ya lo sé. Que sin sus tierras quedo en una hora. Es constante. Que a toda priesa, de Tebas salió, bebiendo a caballo del viento la ligereza, trocándole la fortuna sus aplausos en tragedias. Yo la vi. . Y que tomó armas negándole la obediencia el pueblo? . Es verdad. Haciendo sedición? Yo me halle en ella. Que se retiró a la Corte de Creto? . A buscar defensa Que el Rey me hizo Genetal de sus armas contra Tebas. No es dudable. . Pues sabed la ingratitud, y cautela, que el Rey con doblado intento, hoy contra mi vida ordena, aquí gran Sebero os busca con más atención mi pena, que el no entender los principios. hace oscuras las materias. Nieto soy de Clodoneo, Rey de Lidia, aquel que en Persia. doce años cautivo estuvo; y cuando volvió a sus tierras, halló inturso en su corona a Procopio, que a cautelas le tiranizó e stado, y le usurpó la diadema; siendo su hermano mayor, prenderle hizo, y con afrenta, diciendo que estaba loco a oscura cárcel le entrega, donde murio, de Procopio trae Creso su descendencia, hijo de hermano mayor soy, no me meto en quien tenga más ajustado el derecho: volvamos a la materia; dejo el haberle servido ya en Asia, ya en Filgia, y Persa, sin tener de mis hazañas más premio que el de la lengua de la fama, que no es poco, cuando verdades celebra. Vi a Fénix, cuya hermosura, primer asombro de Grecia, tiene admirada la envidia, y celosa la belleza, con razon; pues no halló el mundo al formar su copia bella, ni perfección que añadirla, ni d efecto que ponerla: a su hermosura rendí la plaza del alma al verla, adonde Cabó el amor me venció con tal presteza, que aunque quiso entrar socorro la memoria a las potencias, diciendo no intente amarla, quien no puede merecerla; cuando llegó la memoria; y halló tomada la fuerca: por premio de mis servicios le pedí al Rey, que me hiciera merced de en lazar su mano a la mía; y la respuesta que le dio a mi pretensión, fue decir con voz severa, Alejandro, yo no mando en voluntades ajenas. Servidme, y amad a Fénix, que a mí me toca por deuda el premiar vuestras hazañas, premie ella vuestras finezas. Desde el día que propuse al Rey mi amorosa empresa, sentí en Fénix algún ceño; pues vi trocada en tibieza aquel natural agrado, que a todos sus ojos muestran. Viéndome al fin despechado, confirmé más la sospecha que tenía, de que el mudo si no amante la festeja. Encárgome el Rey sus armas, parto celoso a la guerra, sin definir los Estados, no me estima el defenderla, llego a Tebas donde os hallo, propongo las conveniencias de no rendir esta plaza, hasta que la mano bella me de Fénix de mi esposa, prometeisme esta fineza: yo os correspondo obligado, con entrar socorro en ella, porque los dos convenimos en partir después las tierras ganadas, o defendidas, no entiende el Rey la cautela; ignora nuestra amistad, vive en el pecho secreta, sois mi amigo, veisme amante, . Aquella trompeta avisa guárdese el Rey no me vea vengado, como quejoso; porque si vapor no emienda este volcán de la ira, áspid que el pecho alimenta; podrá ser que salga en llanto, porque no es la vez primera. que es rayo, a muchas coronas, . Y yo te ayudo. solo el vapor de una queja? Con razón de vuestro enojo Alexandro, hacéis que entienda la causa; pues es del alma; y la mía toda es vuestra: que no es amigo el amigo, ni buena amistad profesa, que es solo para las dichas, sin querer parte en las penas. A qué aguardas Alexandro? pon por obra lo que intentas; muera el Rey, y tu amor viva, cuando un hijo inútil deja mudo, y no quieren jurarle, es fuerza que te obedezcan, porque con eso consigues la mano de Fénix bella; porque primero es tu amor, que la lealtad, y fineza, sea, o no sea traición, yo le mataré en su tienda: porque no sirva de estorbo al casamiento que intentas, tu frente de lauro adorna, tala, vence, roba, y quema, mata, arruina, destroza: pues yo teírrito, a que esperas guerra publiquen tus armas; y hasta tus rojas banderas llenen de tu enojo el aire, hondas haciendo sangrientas cumpla el valor con su oficio, para que. de que el Rey viene, ir a recibirle es fuerza. Vete, y porque tus designio no los temple su presencia, si hallar te quieres vengado, búscate en tu misma ofensa. Eso intento. Venza el amor. ̱ . Tu amor venza: muera el Rey. Viva mi enojo. Eso sí, no desfallezcas. Muera, pues mi amor ofende Tu intento mi mano aprueva . Con cien lenguas. Y la mía la confirma, pero ya el Rey viene cerca. Ta A Dios Alexandro. . A Dios Hasta que triunfar te vea, y por ti diga la fama, con cien trompas. Viva Creso Rey de Lidia, muera el tirano de Tebas. Con mal presagio a voces me amenaza el popular estruendo. Plaza, plaza. Plaza pedid con voces placenteras, la plaza ha de ser nuestra, y las fruteras; y de aquellos que al Rey le hacen fieros, será la horca con los sombrereros, porque les hagan fieros a una mano. Vuestra Alteza por don más soberano me dé a besar sus pies. Qué linda cosa; este que pide pies querrá hacer glosa. A mis brazos llegad. Para que aliente con tal favor mi espíritu valiente, como al rayo del Sol la seca planta, cobrando nuevo ser con dicha tanta. La mía me asegura vuestro valor. Bien es hacer cordura del propio enojo. Y yo sabré con maña si Alexandro me sirve, o si me engaña. Para que el Rey no entienda en mi semblanté la guerra que me obliga a ser diamante de amor, en cuya fragua el pecho arde. El Príncipe señor que el cielo guarde, el primero se ha puesto en las trincheras, por dar ejemplo a los demás soldados, poniendo la nobleza en sus hileras con los más esforzados uná pica tomó. Muy bien se áplica, ya que no tiene pico, tengá pica. Y ablandir la empezó con tanto brío, que la quebro por medio. Es hijo mío. La posta quiere hacer hoy el primero a vuestra Majestad, y a su Real tienda. Él tiene gran valor, Dios le defienda. Yo el segundo seré. Y yo el postrero. Que le vaya a seguir por imitarle, esta insignia señor en tus pies halle mejor centro que en mí. Eso es en vano, el militar honor vuelva a tu mano. Con el os he servido, y si la envidia me ha mormurado en Lidia o misión en las armas, o ribieza; sepa el Reino señor, y vuestra Alteza, que cuando el cargo me entregó honoroso, que me obligué a servir, no a ser dichoso: y así el bastón dejado, libre podré quedar de mormurado; y el Reino quedará con lo que os pido, sin queja el; yo contento, y vos servido. No paséis adelante, que no gusto, obedeced, y vamos a lo justo, Tebas esta muy bien fortalecida, largo va el sitio estando socorrida, el castillo de Andanía es el camino para entrar la ciudad, yo determino tomarle por asalto. Es plaza fuerte, y es forzoso que cueste mucho. Advierte, que la gente que traigo es escogida. Vuestra Alteza, señor, esta salida puede excusar, pues gente muy bastante hay acá, y para el sitio es importante; más para dar asalto toda es poca, porque el castillo está como una roca: al castillo he de darle la escalada; y entre tanto Severo hará la entrada, con que tengo segura ya la suerte, y el lograr también dalle la muerte; que si el castillo es mío, y todo lo manejo a mi albedrío, siempre ha de sospechar el pueblo, es llano, que la traición nacio de ajena mano: libre me vengo a ver de sospechoso; pues por el Rey me aclamo vitorioso: y así delante he de ir, que a nada falto: al asalto soldados, Al asalto. Hasta la tienda he llegado del Rey, y para mi empeño está favorable el hado; la noche está con más ceño, y el cielo con más nublado: a matar vengo atrevido al Rey, con pecho tirano, y al verle me he suspendido: no bastaba el verte anciano, si no encontrarte dormido: esta mascara prepara, para hacer acción tan rara mi industria, y es justa ley, que para matar a un Rey es bien taparse la cara. Sin duda la Majestad enfrena mi crueldad, pues al buscarte Severo, entre la mano, y mi acero se me ha puesto una piedad. Al ejecutar tus daños. el pulso siento morir, ya con laridos extraños, y es que no puede vivir quien no respeta los años; como con mano atrevida, tu muerte no solicito, y es, porque al ser tu homicida, quitándote menos vida, vengo a hacer mayor delito. Mas como la ejecución mis pensamientos dilatan? venza el odio a la razón, y muera. Rey; que te matan. Yo escape. Traición, traición: huyó el tirano homicida, escápole su peligro. Ya que el traidor no conozco, sepa a quien debo la vida? Amí. Qué es lo que estoy viendo? millagros son y prodigios de los cielos soberanos. Tu hablas? Sí. Y quien ha sido el instrumento piadoso. El cielo, y el dolor mismo. Sangre arrojas por la boca? La sangre hizo este prodigio de lo torpe de mi lengua desato los nervios fríos. de contento en mí no quepo: quien saliera hado propicio a la defensa de un padre, sino la lengua de un hijo? Llega a mis brazos, y en ellos muera yo de agradecido, si el dolor de ver mi muerte a ti piadoso hablar hizo; de hoy más de amor, y obediencia serás ejemplo a los siglos: Rey, que te matan dijiste, y no padre, no me admiro, que para guardar a un Rey, provido el cielo previno, (cie, que hable un mudo, y Rey pronun con que está bien advertido, que es primero el Rey que el padre, por ser padre de más hijos: más los dos estamos solos. Nadie en el campo examino Entre los dos el secreto de que hablas, que de escondido, que como la envidia es monstruo, y siempre pare enemigos, o sean nobles, o plebeyos, traidores tengo escondidos y no se de quien me guarde, pues no los he conocido; y como a la mejor sangre manchar suele este delito, sé de quien debo fiarme, mas no se de quien me fío: mudo has de ser para todos, y solo has de hablar conmigo, poque ya con una industria el penetrar de término, que traidores nos ofenden, y por saber sus designios: hijo en traje de Villano, fingiéndo te parecido a ti has de venira hablarme, y por ser retrato vivo del Príncipe has de pedirme en ese lugar vecino mercedes, estame atento. De tu obediencia soy hijo. Con el traje que prevengo, libre por todo el distrito de la Corte puedes irte, pues es fuerza, que el prodigio de ver que hablas les desmienti de pensar que eres mi hijo. Esto as de hacer, habla a todos pues nos sirve aun tiempo misme a mi de un conocimiento, y a ti también de un alivio el encubrir el secreto de que no se hallen conmigo, cuando con este disfraz por otro seas tenido. Ni en Palacio te echen menos mientras ansiandes vestido: eso corre por mi cuenta; pues porque no seas visto, fingire que estás cerrado a solas entretenido, o ya furioso en las armas, o ya piadoso en los libros, o ya ingenioso en la ciencia de meditar Astros, y Signos, pues saben que a estos estudio te entregaste desde niño; industrias vencen Imperios. Solo tu consejo sigo. Para castigar traiciones: Y para vencer peligros. Victoria por el Rey Creso viva el Rey de Lidia invicto Hijo a callar, pues importa Eso intento. Ya vencimos. Ya es nuestro el fuerte de Andanía. Vivas los años por siglos Alejandro. Y Morcón, pues, hizo también su poquito. Pues qué histe tú en el fuerte? Oiga, en dos versos lo digo; embesti como un león, y cayó como un castillo. El Mudo levanta el dedo hazla el cielo. Panadizo. Y yo con este suceso al intento he desmentido, de dar muerte al Rey, pues hago con entregarle un castillo, mascara de una victoria, para encubrir un delito.

JORNADA SEGUNDA

SEGUNDA JORNADA ̱. Con la Música su Alteza me ha avisado que quería salira esta galeria adivertir su tristeza junto a esa fuente, a quien quente de su memoria el dolor. Para los males de amor, dizque es gran cura una fuente Quién tiene ausente a su amante con justa razón le lora. Ya en Fénix sale la Aurora, día la música que cante. Para que me acompañáis fuentecilla en mi dolor, si de mi pena, y amor, solamente mormuráis. Fuente que escucháis mi mal, si tenéis del compasión, no es el mío al vuestro igual, pues tenéis por corazón piedras, por pecho cristal; nunca mi pena lloráis, y siempre mi llanto veis, mal mis ojos imitáis, si como ellos no corréis, para que me acompañáis? En la margen olorosa os miro, y me estáis mirando, triste a mí, yo a vos gozosa, vos riyendo; y yo llorando, vos contenta, y yo quejosa. Plegue al cielo, que un rigor hoy trueque el gusto en tormento porque escarmiente mejor, el bien de vuestro contento, fuentecirla en mi dolor. Si en esta selva dorada gozáis majestad florida, cerca estáis de despreciada, que quien vive inadvertida; llorar suele escarmentada: verde dure mi tormento, para que dude el dolor, si nace mi sentimiento, si de ver vuestro contento, si de mi pena, y amor. Fuente que todo es reír, de si puede mormurar lo mal que sabe sentir, pues que no apiende a llorar, cuando camina a morir: si el comundlanto olvidáis, que a todos sigue al nacer, de necia os acreditáis; pues en lugar de aprender, solamente mormuráis. Aunque sienta tu tristeza, ya en fin te juzgas querida con recíproca fiueza: ay de quien tiene firmeza, sin verse correspondida. Estas violetas, y flores, testigos de mis enojos son, pues dorando rigores se han vestido sus colores la librea de mis ojos. Tu amor Alexandro ignora? No, más le olvida por ti, porque tu hermosura adora. Pues qué puedo hacer aquí? Desengañarle, señora, es lo que has de hacer por mí, que al verse desengañado, adonde se halla querido, vendrá por razón de estado, pues siempre un rigor ha sido motivo de otro cuidado. Mostrareme rigurosa, pues siempre lo estoy con él. En eso me haces dichosa. Plegue a Dios que ser cruel le obligue a hacerte su esposa. Cuando señora verá este desdén riguroso mi amor, que en tu voz está? Aviso he tenido ya de que viene victorioso. Prosiguirán la canción? No Irene, cese el cantar. Señores, déjenme entrar. Qué ruido es ese . Es Morcón: déjame tocar señora, la suela de tus zapatos, la plantilla, el cordovan, los capillos, los retazos, las puntadas del talón, el ponle vicariñano, las orejas, y las cintas, y luego a rocar me paso los escárpines, que son quirorecas de los callos, que aquesto es decirte en suma, echando por el atajo, que a besar me des el pie que tuvieres más a mano. Basta, déjenme hablar todos. Porque vengo represado de estar siempre con aquel Príncipe Cartujo. . Al caso alza, y dime a lo que vienes. Yo no vengo, antes me salg Ven acá. . No digo nada sin el porte anticipado. Ya lo se, di a lo que vienes Vengo a la calle de France a buscar. . Qué? Un liberal, porque en ti jamás le hallo. Yo lo seré, prosigue. A ver los divinos rayos de tu hermosura me envía el Príncipe, que de aplausos coronando sus victorias, por la posta en cien caballos, que los del Sol desafían, viene en los vlentos, forman hermosa apacible selva de plumas, y de penachos: sobre una aca remendada; que por ser trueno animado la llaman la bordadora, pues de pespuntes, y rasgos en el vastidor del vienio dibuja el curso a dos manos y porque el tiempo le sobre, por plata espuma tirando, colérica se amohina, por vencer en breve espacio la tarea del camino; y para acabar temprano, haciendo rueda los pies, y ovillo el cuerpo arrojado en su propia ligereza a va debanando los campos. Y dónde queda? Esta noche llega a cenar al poblado de Belflor, y desde allí viene a dormir a Palacio: y porque no te parezca e este tiempo dilatado, un vivo retrato suyo aseremite en un villano; que por ser todo un prodigio de naturaleza raro; en la semejanza quiero eque divierta tu cuidado, hista que el llegue a tus ojos. Solo pudiera en tus labios hallar mi mal ese alivio. Janto se parece? . Tanto, que un dolor, y un tabardillo no están más bien hermanados Tiene discurso? Es discreto. . Y habla? ̱. Como un papagayo; pues si no fuera por eso, nadayo le hubiera acusado por hermofrodita. ̱. Dónde esta? Con Turin pisando viene ese parque vecino. Pues mientras llega, despacio del Príncipe me refiere los sucesos. . Estoy malo. Ya te entiendo, esta cadena. ̱. Ya estoy bueno, soy tu esclavo o. La cadena he de alabarle a este busón, por si acaso me la ofrece:linda al haja, lógrela Morcón mil años; que pulida. . Ya la entiendo Que es labones tan gallardos. Sí, pero no han dado lubre, que es el pedernal bellaco. El Príncipe viene bueno? Bueno, y gordo, ahora ha dado en aprender solfa. . Cómo? Es que el Rey quiere ordenario brevemente de corona, y así aprende el canto llano. Como si es mudo? . Imita a Gerónimo el gran santo, que al tener cerrado el pecho le quiere abrir con el canto. Cantar sin voz no es posible. Pues eso que importa al caso es músico Guadlana, que hacia dentro está cantando, Vuestra Alteza no le crea. Señora, que canta es claro; y una mozuela cantora diz que le enseña los bajos. Hacia de mí en ausencia. memorias? . Y Relicarios, Fénij es su pasatiempo, Fénix su gusto, y su llanto, por Fenix llora, y suspira; y está tan enamorado de ti, que todos los días se come cinco, o seis platos de las pechugas del Fénix de su amor, indicio extraño. Dejando esto a parte, como tú no me preguntas algo de lo que he hecho en la guerra Di, qué has hecho? No han llegado por acá noticias mías? . No. Agora escribo un tratado de mis hechos. se Cuales son? Primeramente no traigo, lo que llevé de mi tierra. Y que más? . En un asalto rompí todos los valones, y para fortificarlos los socorrí con dos mangas. Pues como si eran contrarios los Balones? Las dos mangas fueron para remendarlos. qué más? . Yo solo envesti con un tercio de soldados, y hacia atras se me volvieron. Cómo hacia atras si eran tantos Eran todos cabestreros. Bueno es? . Adelante paso, y después de haber vencido, que piensan que hice indignado, a toda la gente a quien yo daba tinelo franco maté una tarde. . A tu gente cómo es posible? Eso es llano: digo que mate a mi gente, mas fue al Sol, y uñas abajo; pero allí viene Turin con aquel vivo retrato del Príncipe de dos yemas. Di que entre solo. . Ya lo hago: señor Turin, vuesarced no se entre, y déjeme a Albano, porque tengo orden a boca. Mucho manda. Soy ogaño mayordomo de semana, sálgase el sotalacayo. . Yo. Ya he dicho, no replique, llegad vos. Ya que los Astros me ha permitido está industria para apurar el engaño de los traidores que aspiran a mi corona, hoy de paso y de Fénix, he de saber ese si favorece a Alexandro: rep o si el amor que me tiene es constante; pues no acaso los cielos me han concedido qu la voz con que astuto agua fier de todas mis presuncione mí ver patente el desengaño, yn delante de vuestra A teza llego confuso, y turbado. de Levantad, válgame el ciel, original, y traslado veo en un sujeto mismo. Lo qué miro estoy dudand mú en los dos no hay diferencia. per Si hay tal que el otro es mása co y más corto de pescuezo, tur más clín, y mejores manos, y yo chica oreja, algo castaño, otr más cola, y mejores lomos, o y sobre todo es cuatralbo, y aqueste un poco córcel; y mejor toma el bocado en la mesa a medio día. Bárbaro, que estás habland Cómo entrambos son castia entendí que eran caballos. Por lo menos en los dos no hay diferencia en ámaros, porque no cumpliera yo con las leyes del retrato, sino os quisiera también. Qué? qué decís? Yo, que os amo d como el Príncipe, mas esye el mismo amor de vasallo El que lo digas te culpo, pues nunca le ha sido dado Ee al vasallo esa licencia, tie y así advierta tu cuidado, que ese es respeto, y no amor, y cuando tenga de entrambos, es de calidad que ofende repetido, y no callado. Que se yo lo que me digo, soy tosco, no es mucho errarlo quien se ha criado en los montes siendo mi patria un peñasco, mi conversación los troncos, y mi ejercicio el arado. El primer error perdona de la piedad el sagrado. ̱. El Príncipe me mandó que os entretuviera un rato y que os dijese en su nombre muchos amores, y halagos; pero si vos no gustáis. con retirarme, y dejaros, tumplo con vos, y conmigo, y con el Príncipe; en cuanto otro mejor pasa tiempo, otro alivio; otro descanso os divierte la memoria, supuesto que os causa enfado lacopia del que os estima, del que os adora el retrato. No, no te vayas, espera ciega anduve, ya reparo que justa razón te obliga; y así con más libre agrado re permito a los festejos de amante, finge agasajos, sial dueño que re presentas sisonjeo en escucharlos. Según eso, bien podré decirque constante os amo, y que estoy de vos celoso? De quién lo estáis? Del retrato. Luego celos de ti mismo tienes agora? . Es engaño, pues soy el original, y la consecuencia allano; comunmente se conoce que es mudo el que está pintado. Luego si carece aquel de voz, argumento es llano que soy el original, y que el otro es el traslado: y si aquesto me concedes, debo de ser mejorado. siempre en los favores tuyos, pues siendo iguales entrambos has de elegir el más digno de atributos soberanos; en él lo mudo examino, en mí lo elo cuente hallo, este es lustre, aquel de efecto, este adorno, aquel reparo, con que he de ser preferido, pues le excedo en este grado, justificando el empeño de tu voluntad; pues cuando con el tu elección peligra, yo la disculpa te anado. Según la va divirtiendo, yo pienso que este villano ha de parar en folías. Qué respondéis? Lo contrario, el silencio en el amante es perfección. . Eso es cuando puede hablar, y lo suspende, no hay quien obligue callando. Quien ama tiene de más la voz, y es ocioso halago que la lengua de los ojos hurte el acento a los labios. No calla quien en mudece, pues un amor recatado solo un suspiro es fineza, un hay solo es agasajo: y así el menos elocuente a los demás aventajó, mas no puede merecerlo el que no supo callarlo. Ay Fénix, di más, que en eso me estás la vida aumentando. Plegue al cielo que no encuentres razón para condenarlo. El sonido de la voz es un dulcísimo encanto, de que compone el amor motivos para su aplauso. Amar un de efecto es culpa, y vive consigo ingrato quien se priva de un sentido, y en vos uno menos hallo: pues lo que en el al decirlo falta en vos para escucharlo: luego os negáis a esta gloria del amor, y de aquí saco, que aunque le queráis no os quiere, porque si son destemplados instrumentos los amantes, cuando uno se toca, entrambos forman un acento mismo; y cuando movéis los labios, veis suspenderse los suyos, que no ama indicio es claro, si al eco de vuestra voz nunca responde acordado. Ve aquí, por esto se dijo hablar por boca de ganso. Soíísticas tus razones no me han de vencer amando; mudo habla el tronco a la yedra siendo sus verdes abrazos testigos de su fineza, mudo el corderillo manso dáspide el triste valido por la soledad del prado. Muda, y sonora festeja el ave en arrullo blando, su airoso apacible dueño, haciendo de su cuidado su papel el aire, en quien for su su pluma amorosos rasgos. ya El pez, galán de las ondas, qu mudo el piélago surcando flechas de plata, que agiros despida el amor del arco. Mudamente al Sol requiebr la flor los festivos rayos, aún el peñasco rebelde, A mudo creciendo enseñando, que vive un natural silencio, ser en mudece el bruto sabio: des mudo amante gime el homr si adora imposibles altos. (epu estí Luego amar puede el que es m T0 pues el ejemplo están dando CA hombre, corderillo, y fiera, pez, ave, flor, y peñasco. Di más Fénix de mi vida feliz mil veces me llamo, yo os concedo la vitoria, que el quedar vencido es labi Ella ha parlado muy bieno, y tiene el ingenio macho he como incienso, que todo hono es digno de ser amado, con tal que calbo no sea, ni sea. . Qué ha de ser? ̱ Calbo. Y tu algún día has querido Si señora, amé un milagro tan soberano, y divino como vos, que es todo cua he podido en carecerle. Lograstele? No, que el hado infeliz me lo estorbo. Pues cómo? Un zagal gallardo de aquellos montes quería ase al mismo dueño adorado; y como era poderoso se men antepuso tirano, suspendiéndome la dicha; y sun solpecho que ha intentado quitarme la vida. Y tú que hiciste? Para apurarlo me disfracé; mas que escucho Qué ruido es este. Alexandro que entra a verte, agora es tiempo señora, que tu cuidado desengañe su esperanza; pues viéndo se despreciado estimará mi fineza. e Tu empeño queda a mi cargo Aquí me encubro. Yo y todo. . Tú porque? Porque Alexandro no gusta de verme, y yo también de verle me enfado. Norabuena. Este es el lance postrero en que el desengaño he de ver de su fineza, sere en atenderla un argos. Con Lisidas, y Severo viene el tal acompañado lleno de galas, y plumas, que soberbio entra, y que vano Amigos, hasta que avise los dos bien podéis quédaros, por si venzo este imposible. Ya sabes noble Alexandro, que somos parciales tuyos, y tu designio apoyamos. Fénix, divino lucero, clira del Sol, de amor gloria, hoy a vuestros pies espero ser el que os diga primero las nuevas de la vitoria. Brevemente se rindieron los enemigos despojos, y como luego se dieron, pienso que a rendillos fueron las armas de vuestros ojos; ha es fuerzos de mi valor! Lograd un triunfo adquirido? pero es mucho mi temor, que no llega vencedor quien viene de vos vencido. Advertid lo que en mí pudo este afecto enamorado; pues con el sangriento escudo, no me venció Marte armado, y me vence amor desnudo. Allá de balas deshechas no he temido ardientes giros, y aquí temo entre sospechas, de vuestros ojos las flechas, y de su desdén los tiros. Mas que mucho que la palma lleve esta de aquella vida, si es para ser más temida la ofensa menor del alma, que la mayor de la vida. Mi amorosa confianza os busca menos cruel, cuando, la vitoria alcanza, porque del verde laurel se corone mi esperanza. Alexandro, a esa lealtad siempre obligada me siento, hay en amor variedad, que el uno es de voluntad, y otro de agradecimiento. Este no os puedo negar, ni aquel os puede ofender, si es que ocupa otro lugar; pues bien puede una mujer agradecer, y no amar. Despreciar la afición mía es eso. . Antes empieza a trataros mi porfía con toda aquella fineza que cabe en la cortesía. Agradecer, y no amar llamáis fineza, es extraño ese modo de premiar. Si os llego a desengañar, no es fineza el desengaño? Quién de esa suerte me trata no sabe lo que desprecia. Si mi ignorancia os maltrata, podéis tenerme por necia, pero no culparme ingrata. Si es así, porque razón hasta aquí vuestros enojos callaron esa intención? Engaño es, que esta habersión siempre os la han dicho mis ojos No es ese indicio forzoso, y la disculpa condeno, tras el ceño proceloso; despliega el iris sereno en vuestros ojos lo hermoso. Siempre escrito este rigor tuvo en mi voz lo constante. Nunca entendí el disfavor. Pues si vos sois mal letor, que culpa os tiene el semblante Bien haya tu voz. Qué bien en su favor me asegura, logré la mayor ventura. Ya que se arma de desdén contra mí vuestra hermosura; pues vos misma confesáis, que mi afecto agradecéis, lo que agora me negáis, es fuerza me concedáis cuando más esquiva estéis, Por vos la paz he dejado, por mí la guerra he seguido. Luego ya quedáis premiado, que el gusto de haber triunfado, os da el premio merecido. Amando os pienso obligar Firme me he de resistir. Constante he de porfiar. Vendréis sin premio a quedar. Sin premio os quiero servir Negaré me agradecida. Culparé vuestro desdén. Estorbo aurá que lo impida. Quién puede estorballo? Quién fuere dueñdo de mi vida. De ese espera mi pasión el triunfo. En mí no hay mudanza, esta es mi resolución, agora vuestra afición tenga, o no tenga esperanza. Lo mismo digo a Florilla; pues me cansa su pasión, no puedo bella, ni oílla. Miren que gentil Morcón. Miren que gentil morcilla. que esto han mirado mis ojos? esto escucho, y me suspendo. A Fénix voy a buscar para estimarla el desprecio. . Yo de Alexandro he de ver lo que obra en su sentimiento, tenga, o no tenga esperanza en su afición. Esto oyendo estoy; pues como mis iras allá en el ondo del pecho no labran contra este agravio vengativo el desempeño? Aspid, veneno, o mujer, vive mi enojo, o mis celos, que son los que viven más, y los que se vengan menos; que nues rebelde a mi alago, y tirana a mis afectos, has convertido en desaire mi noble amoroso intento: que a pesar de mi desdicha, u de tu amor que es lo mesmo: de este menosprecio tuyo no has de lograr el trofeo, y del Príncipe a quien amas, el enamorado incendio verás apagado al soplo de mi atroz asturo aliento; pues si la suerta me ayuda, yo solo he de ser tu dueño con la más notable industria, y con el ardid más nuevo que hayan visto las edades; y restituirme el derecho que está usurpado a mi brazo tiranamente, y supuesto que salió vana la acción de matar al Rey, hoy tengo la venganza asegurada, matando al hijo en quien veo la oposición poderosa contra mi amor, y mis celos. Faltando el ha de faltar en Fénix, claro está eso el amor; yo con su muerte toda esta corona heredo. Ella entonces obligada ha de quedar, pues en esto que dispongo es imposible dejar de tener efecto. A qué aguardan mis temores? a que espera el sentimiento de mi rencor, y más cuando en la ejecución no hay riesgo: si es que en Albano aseguro la resolución primero, que por ser tan parecido, ha de ser el instrumento de mi cautela, y mi engaño. De su traición los recelos me han tenido vigilante, y su suspensión no entiendo, por si descubro algo en el le he de salir al encuentro, y con maña he de sacarle su intención, y pensamiento. Válgame Dios, si tendrá este hombre capaz sujeto para una empresa tan ardua? no ay duda, porque es discreto; pero no, que es un villano. Ea valor al intento. buscarele. . A Dios Palacio. Qué miro! Albano que es esto? Querer volverme a los montes, pues cuanto acá toco, y veo, es engaño, es injusticia. Pues cómo? En un patio de esos vi un oso, un león, un tigre, que si bien lo considero, son tres inútiles brutos, a quien daba un leonero una ración abundante, y bien pagada, y vi luego a unos soldados muy pobres, y sin pies alguno de ellos. Sentrel ver este descuido, pues juzgo que es desacierto tener hartos a los brutos, y a los que sirven hambrientos Esa es grandeza. No es sino falta de consejo; y estar el Príncipe siempre cercado de lisonjeros, que la verdad no le dicen, siendo su oficio el hacerlo; pues por eso es de su brazo geroglifico el espejo, que dividido en pedazos se copia en cada uno de ellos el buen sado, el fiel ministro, y cada cual debe atento, como que si fuera el Rey mirar su heroico gobierno, como trozo del cristal, que con el golpe deshecho, de todo junto es imagen cada pedazo pequeño. Y así les toca avisarle del bueno, y del mal suceso, y no han de callarle el malo, ya que le dicen el bueno, porque en este asegurado no le quitá el otro el sueño? y es solo porque le ignora, que en el Príncipe discreto, aquel que el yerro le aplaude, es el que comete el yerro, pues siempre nace el segundo de no advertirle el primero. Su discurso poco a poco . me va empeñando el deseo, si tu fueras Rey que hicieras? Cómo es imposible el serlo lo que hiciera no discurro. Imposibles suponiendo suelen discurrir los sabios. Yo si Reinara, sospecho que errara, que es en el hombre el natural tan adverso, que sin conocer el suyo repara el error ajeno. Capacidad inficiente reconozco en su sujeto. . Indicios de su traición en su semblante estoy viendo . Yo Albano te quiero bien, y partir contigo intento la mitad de mi fortuna, como agradecido, y cuerdo me des palabra de ser leal, y guardar secreto en cuanto aquí te proponga pues te va la vida en ello. que es lo que intenta este hombre au conmigo, válgame el cielo! prosigue, que desde agora por tu hechura me confieso y no solo la palabra te doy, mas también me ofrecc a perder por ti la vida en cualquiera lance, o riesgo De esta suerte le aseguro para descubrir su pecho. Pues Albano, ven acá, tendrás valor, para Sí. Cómo respondes tan preste si lo que pregunto ignoras. Para todo valor tengo, que aunque villano, nací con tan altos pensamientos que entre sisvastres culdado me inclino a nobles empeño Pues amigo. No suspendas la voz, declara tu intento. El Príncipe ha de morir, y tú has de Reinar. Pues eso cómo ha de ser? Fácilmente: en ti pusieron los cielos con él tan gran semejanza, que aún agora aquí suspenso en tan desusado asombro, pensara que eras el mesmo, si no hablaras, que en la voz solo os distinguís, Es cierto. Pues solamente con que te finjas mudo, tenemos asegurada la empresa; pues con el adorno Regio, y ensayadas las acciones, no aura quien no venga en ello Ya traidor he conocido . tu intención, y de ti espero el saber si hay más traidores, Qué dices? Que estoy resuelto; pero dime, acaso tienes odispuestos para este empeño amigos parciales tuyos? Era fuerza, y no están lejos; que son los más principales de quien fío este secreto; y la advertencia te estimo. Es menester conocerlos: amigos. Siempre a tu lado noble Alexandro estaremos; hoy Albano has de Reinar. Ese ha sido nuestro intento. Reinar Albano te importa la vida, y después un Reino. A todos como a quien sois esta fineza agradezco; mas quisiera pregúntaros el principal fundamento de vuestra resolución. Dices muy bien, lo primero me obliga el amor de Fénix, pues los de Tebas creyendo que eres el Príncipe, y que ya yo casarme no quiero con ella, se han de rendir con mi aviso, porque tengo a mi devoción sus plazas, solo con este pretejto: y al punto que a dar te vaya la mano, entras tu diciendo la verdad, dando noticia de como el Príncipe es muerto Con lo cual vengo a quedar por legítimo heredero de Lidia, y de sus Provincias? juntamente consiguiendo la bella mano de Fénix, y de Tebas el Imperio. Y después los tres premiados de tu valeroso pecho, Ha traidores, aquí importap. con temporizar con ellos; con su empeño he de vengarme; y si acaso cuando Reino pregunta el Rey por Albano? Eso a mi industria reservo. Ensayarte en las aeciones es lo que importa. Ya empiezo, llegad a hablarme, y veréis si al vivo le represento. Yo señor a vuestra Alreza. No as de quitarte el sombrero Yo la montera me quito para ponerme este vuestro. l Ya se enriende. Bueno está; pues emperemos de nuevo. De V. Alteza me han dicho, que aqueste lugar supremo que ocupa, es injustamente tiranizado a su dueño. Mienve el villano traidor que eso pronuncia, y me quej de vos; pues usáis conmigo de tan loco atrevimiento; pues quien me dice el agravio, es quien le está cometiendo. Yo no soy no Rey fingido, que de mis padres, y avuelos esta invencible corona legítimamente sieredo: y a aquel que no me tuviere por Príncipe verdadero, haré que su voz infame halle en mi furia escarmiento, para que sirva rendido de alfombra a mi pie su cuello. Aqueso ha de ser callando. Callando ha de ser aquesto. S Lindamente lo has fingido. Hablando por señas puedo decir cuanto se me antoje. Ya que así queda dispuesto, importa elegir el modo más fácil para el efecto de darle muerte. Esta noche conseguir la acción podemos, antes que llegue a Palacio. En eso hay notable riesgo, mejor es cuando se acueste, que los tres le asisteremos, y quedando con el solos, es más seguro el empeño. Sí, pero acostumbra el Rey muchas veces con misterio mandar que nadie le asista. Pues yo elijo mejor medio, cielos, gran traza he pensado, . para conseguir mi intento, y engañarles juntamente logrando el mayor trofeo, que es grande aquí su poder, y el mío al presente es menos. Pues como no lo propones? Quise pensarlo primero: yo solo le he de dar muerte De qué suerte? En su aposento podéis dejarme escondido, pues ya anochece, y al tiempa que yo le viere dormido, sacando el valiente acero, le daré muerte a mi salvo, con tanto que en este puesto los tres me guardéis la espalda pues aunque se sienta es cierte que nadie podrá decir que sois vosotros, supuesto que no entrasteis en su cuarto! Tendrás valor para hacerlo! No me importa una corona! Grande has de ser de mi Reino, Dadme agora ese puñal veréis como le ensangriento con la vida de un firano. Yo le fío de tu aliento, más tente que me has herido. Pues estrenaste el acero, dichoso eres? Cómo? . A quien no ha costado sangre el cetro? No hay que detenerse agora Pues ven a esconderte luego en su cuarto; adonde puedes quedar con maña encubierto sin que te vean entrar. Vamos, pues yo llave tengo a maestra, y por el postigo que cae al parque, pretendo salir, y entrar con mi padre en mi traje verdadero, para asegurarles más en el engaño que emprendo, Lisidas te ira guiando, y aquí estaremos atentos, hasta que el Príncipe llegue. A matarle me resuelvo. Asombro has de ser del mundo Con tu amparo nada temo. El ya no puede tardar, ea no hay que perder tiempo. Ven conmigo. Ya te sigo: ampare mi industria el cielo. Si aquesta empresa consigo, de todo cuanto poseo, cuanto valgo, los dos solos seréis absolutos dueños. En tu defensa arrestados tendrás, en entrambos pechos dos basas sobre quien fundes la duración al Imperio. Tres cosas hay que disculpan este justo atrevimiento. Ya sé que la principal es ver en poder ajeno siendo tuya esta corona. Y la segunda? El desprecio que hace el Rey de tu razón teniéndo te descontento. La otra yo lo diré. Cuáles? mi amor, y mis celos. Ya junto a su misma cama. disimulado le dejo, obre agora su valor. No se asegura mi pecho: amigos, yo. Qué te altera? Yo juzgo, todo soy hielo! Qué te acobarda Alejandro? No sé, ay de mí! si lo hierro en fiar de este villano. una acción de tanto peso; si la pasión, o el enojo me ha cegado, porque entiendo, que para tan grande asunro ha sido el arrojo presto: no sea que nos descubra este hombre amigos. Discreto parece. Por eso mismo, que el sabio siempre obra cuerdo, y son cautelas, y industrias hijas del entendimiento. Aquese es vano temor. No es si no justo recelo, que el Príncipe es valeroso. Las promesas que le has hecho a Albano le han de animar. Pero si muda de intento, y si le faltase el brío en la ejecución. Lo mesmo temo yo, que hay gran distancia de lo obrado a lo propuesto. Él tiene espíritu altivo, y tenga, o no tenga esfuerzo, basta para presumirlo lalosadía de emprenderlo, La ocasión es peligrosa. Y aventurado es el riesgo, Ya no hay que volveratras. Lisidas, yo me resuelvo a que le saques. El Rey. Con esto, ya no hay remedio; por cuenta de la forruna corra agora el desempeño. De todo me ha dado parte. mi hijo, ha traidores ciegos! que esto miro en Alexandro! en Lisidas, y Severo cabe aquesta alevosia! sin duda que aquestos fueron los que intentaron matarme; mas por eso quiso el cielo que aprovechase la industria, por el más raro, más nuevo ardid, que han visto los siglos; y la venganza reservo para mejor ocasión, que lo que agora pretendo, es, que vivan engañados con lo que tiene dispuesto el Príncipe. Fersuadidos sin duda agora los dejo, a lo que piensan de Albano llevar adelante espero su error, que con este aleve el ser Príncipe supuesto para mi venganza importa, y dilatarle es el medio: valor, aquí de mi industria, industria, aquí de mi intento. Alexandro? . Gran señor, Visteis a Fénix. Portento es de ingratitud conmigo. Yo Alexandro, daros pienso el premio que merecéis, y a Lisidas; y a Severo, porque a vuestro lado asisten, también he de hacer lo mesmo Honrarle es el disímulo mejor. Guardente los cielos, Con merecer tu memoria, gran señor, premiado quedo. Yo a mi cuarto me retiro, quedaos sobrino. Sirviendo iré al Príncipe. Tampoco; no veis que os está diciendo por señas que no lo hagáis, porque viene algo indispuesto, y que la fineza estima de vuestro valor, y esfuerzo, pero en fin sois sangre suya. A vuestra Alteza agradezco tan soberanos favores; pero todos los merezco por esclavo, y por leal, aqueso señor no entiendo.) Qué mañana le veréis. L Gloria es mía obedeceros. Cuidado mío al aviso. Hoy logro el mayor trofeo. otra vez vuelvo a mi duda y mejor, que desaliento! nos fuera para esta acción más fácil darle un veneno. Antes todo se dispuso a medida del deseo, que el bien descuidado está de que el villano está dentro. Miremos si alguien nos mín Nadie en todo el cuarto veo Amigos, entrar con el me parece que es acierto; y decir que este villano es loco, y que desatento emprendio aqueste delirio, que con un puñal le vieron; y que túvimos aviso de que estaba alli encubierto, y fingiendo esta lealtad, disculpo un error tan ciego. Eso es hacer sospechosa la malicia, y lo condeno. Ya no es posible emendarlo que ese es otro error de nuevo Válgame Dios si le encuentra que cobarde es el recelo. Sin duda agora esta solo. Y agora, agora era el tiempe de ejecutar la venganza, pues está todo en silencio. Alexandro la fortuna siempre ha dado el vencimiento al que osado la provoca. Pero escuchad, vive el cielo que de atropelladas plantas, hacia esta parte oigo estruendo; a qué aguardamos? Bien dices. A reconocerlo entremos. Tened. Qué es lo que ha pasado? Apenas en su aposento ese miserable joven entraba a buscar suspenso, para mi triunfo el descanso, y para su muerte el sueño. Cuando mí osado valor, o haciendo relojx del pecho, culpaba de perezosa la rueda de sus alientos. Y porque el fin de su curso me adelantaba el trofeo, apresuró mi coraje la cuerda del instrumento, contándole prevenido. su vida a minutos, siendo despertador la cautela, y fiel volante mi acero. Mas que mucho que llegaso sufatal hora tan presto, si al advitrio de mi mano estaba el índice puesto. a A la primer puñalada cayo rendido en el suelo, si bien al golpe segundo, lleno de piedad, y miedo, tuve detenido el brazo, tuve el impulso suspenso. No os admire mi temor, porque como me parezco tanto con él, presumí que me mataba a mí mesmo. Venció el horror la venganza; venció a la piedad el premio: acábele de matar, y en su misma sangre envuelto desde ese valcón que al mar cae, le arrojé tan presto, que imagino que en sus ondas despidió el postrer aliento. Con su muerte vida has dado a mi esperanza, y deseo: honren tu valor mis brazos. Hoy cobras Albano un Reino Hoy te infundes nueva vida, Agora en su mismo lecho has de quedar acostado. Hoy la Majestad estreno: y podré dormir seguro? Sí que eres Príncipe nuestro. Pues venid a desnudarme. Ya los tres te obedecemos. Importa reinar callando. Tu corona es el secreto. Ven a dar al Real descanso de tu dicha al primer sueño, Pues porque sijo le logres, Y le poseas contento. He de ser defensa tuya. He de ordenar tus decretos, He de gobernar tu brazo. Yo con este engaño pienso vengarme de su traición, dando a todo el mundo ejemplo pues consigo mudo amante eltriunfo por el silencio.

JORNADA TERCERA

TERCERA JORNADA De mi paciencia el escudo vuela en aquesta ocasión. Que tienes, dilo Morcón? Diso. Que ha venido el mudo. Desde ayer está su Alteza en Palacio. . Dicha corta. Pues eso a ti que te importa? Qué? no más de la cabeza. La cabeza? Yo me entiendo. Dime la razón. Porque es tanto lo que habla, que me la esta siempre rompiendo; cuantos hablan son enanos con él, que el que más derrienga, habla con sola una lengua, mas el habla con dos manos. Con dos manos, donde puedo afirmar por cierta cosa, que hay inquieta, y bulliciosa una lengua en cada dedo. Soy su intérprete, y te duele, que sin ser organo yo, y erre el son que me tocó con los dedos, y me muele. Y para mayor pesar oye aunque le hablé muy quedo, con que decille no puedo palabras de descansar. Que no hay (yo te aseguro) a un mudo como sufrille, si no es pudiendo decillo un pesar sobre seguro. Mas el oye, es hablador, es pesado, y presumido, lindo amo me ha venido gracias anuestro Señor. Esos mudos no te ofendar ni te den mucho cuidado, que agora vendrá emendado. Los Prínciperno se emienda Menester será avisarle que haga esto con Morcón. Ya le di yo esalición. No cesemos de industriall que si hace bien el papel, si finge bien la persona, será tuya esta corona. Tuyo será este laurel; mas y a él se sale vistiendo. Hay el Mudo viene allí, venga una soga por mí. Tener cuidado, Ya entiendo. Venga en hora buena el que sin palabras como el cielo, detramando está en el munde las luces, y los alientos. Por la vida de mi padre hablé mudo, y por lo mesmo vuelvo a fingir que lo soy, y juzgo que no lo yerro; porque es política siempre muy acertada el silencio. Venga norabuena el que tin palabras, como el cielo, derramando está en el munde las luces, y los alientos: era la letra que agora se cantaba, y os prometo hijo, que aún más que las voz me contentó el pensamient Mudo sois, el cielo es mudo, sin hablar obra portentos, vuestro silencio produzga matavillosos efectos. La naturaleza puso lejos la lengua del pecho, porque de la lengua siempre el valor ha de estarlejos. Pero los brazos, que son del ánimo compañeros, junto al mismo pecho nacen como preciso instrumento, Valor, y brazos tenéis, intentad gloriosos hechos, obrad como el cielo hijo, pues obra sin lengua el cielo. Válgame Dios que creído. que es su hijo tiene el viejo. De nuestro engaño hasta ahora no le ha llegado el recelo, mas no veis como el villano hace su papel? Severo quiere ver si por aquí asegura sus aumentos. Señor los que para hablar dan saludables preceptos, dicen que se han de hacer cuando, es de más valor, y precio, que callar con que nos dicen, sies el callar lo más bueno: que no se ha de hablar, y así no os asliía este silencio, que el que no calla de mudo, ha de callar de discreto. Que finja el traidor me dice, yes contra el el fingimiento. . Su Alreza el espejo pide. No pide tal majadero, yo soy su lengua, y sé bien que no ha pedido el espejo. Pues qué es aquello que manda? Manda que traigan buñuelos, porque se muere de hambre. Que tú los quieres sospecho Este es el espejo hijo, mirad si el adorno Regio es a vuestro gusto. . En él el Rey idolatra tierno; que pueda esto la aprensión. . Plegue a Dios que este remedo no nos lo yerre el villano. Este es de la espada el puesto. Aquí el preservar el daño es saludable consejo: el disgusto que su Alteza padece de este d efecto de la lengua, es una nube que le empaña los alientos. Cómo este piensa que soy el villano, tiene miedo . que no yerre de la espada, o ya el garbo del asiento. Tres regiones tiene el aire, una que está junta al suelo, otra que al cielo le arrima, y otra que se pone en medio a la suprema Región nubes, y yapores feos no llegan; porque el calor que participa d el fuego, con quien esta tan vecina la deshace en un momento. Algunas exhalaciones llegan allá y esas vemos, que en llegando allá se abrasan en generosos incendios. Región muy superior es mi hijo, y a lo excelso de su ser no llegan nubes que de saliñen su aliento. Lo que materia más noble pone en lugar tan supremo, en forma de exhalación arde en bellísimo fuego. Y así la espada que aquí pone a sulado siniestro, tiene hermosura de luz, como de rayo el esfuerzo. No veis que nos amenaza con Albano. Esto va bueno. Todo es hacerles creer que todo su engaño creo; y a esto mira lo que agora cautelosamente intento. mas dejando esto a una parte . El beso unión significa; no me diréis que se ha hecho Albano, aquel labrador que es de mi hijo el remedo, que después que vino el no le ha visto. p. Agora ingenio. Yo quiero tanto señor, a su Alteza, que no quiero que haya cosa que causarle pueda el menor desconsuelo, Y así, porque no le diese pesadumbre, que a el que el cielo hizo tan su semejante, diese humano, y alagueño fácil la lengua, y a el ntada al impedimento, engañado le embíe a un lugarcillo pequeño mío, con orden que allí guardado esté como preso: mas que esté muy regalado, porque es tan leal mi pecho, que porque se le parece, yo su vasallo parezco. Viváis mil años, que estimo en mucho el advertimiento. Qué bien pensada que traen p. la traición, yo porque tengo que haceron materias graves, agora me voy, y os dejo; quedad con Dios hijo mío, y tratad de entreteneros. O lo que cuesta guardar una corona! Qué es eso? queréis algo? A. Sí, la mano de esposo os está vidiendo. La mano para besarla me pide, y yo se la ofrezco. y así agora cuando beso la mano distra a mi padre, (co mi esfuerzo añado a mí es fuel El oro cuando se pone en la mano del platero, sigue el gusto de la mano en que ya una vez se ha puesa Vos en mi mano ponéis entre los labios el pecho, para que del hacer pueda mi gusto, yo os lo agradezco no da el cielo a los mortales, mayor bie que un hijo bueno. Famosamente lo hace el labrador, de contento estoy loco, despejad. Y ese es famoso despejo. Qué quiere quedar a sola aquí su Alteza. Laus Deo. Albano, cómo te va de Príncipe? Yo os prometo que de Príncipe muy bien, que gusto mucho del puesto en que se hace justicia, porque no se que me tengo dentro de mí, que me inclin acastigar los soberbios. Por la cuenta ya tú tienes gana de tener un Reino? ̱. No tengo tal, que no hace hoy la inclinación su efecto. mas si el Reino fuera mío, perdiera por no perderlo lavida. . En que no sea tuyo Dios gran merced nos ha hecho No os ha hecho en eso merced pues es mío, y lo defiendo. . De mudo, cómo te hallas? Muy mal, que a veces rebiento por hablar, mas disimulo como juzgo que no es tiempo: yo traidores hablaré algún día, y será presto. . En lo grave, y lo engreído muy brevemente te has puesto Para aprender a ser grave es menester poco tiempo, mil hombres hay por ahí de muy bajo nacimiento, que ayer eran nada, y hoy muy entonados los vemos. Muy bien el respeto imitas del que padre estás fingiendo. ̱. De Dios la imagen divina forma un pintor en un lienzo, y luego adora la imagen que el mismo se fingio mesmo. Imagen de Dios es siempre elpadre, y yo en el sujeto del Rey esta imagen hice; y así como la hube hecho, no pude dejar de darle todo el debido respeto. Mira que tengas cuidado con mostrarle gran de afecto a Fénix, que importa mucho allogro de nuestro intento. El amor se finje mal. Aqueso será en tu pueblo, que en la Corte todos fingen. Aura más traidores pechos; pero que quieres que haga? Que sin romper el silencio fingido, des a entender a sus ojos mucho incendio. Eso muy bien lo haré yo, mas si luego te doy celos? Zelos no puedes tu darme, porque en ti no tiene riesgo el sujeto que yo adoro, que es muy desigual sujeto. Ha, pues, si riesgo no tiene Fénix, conmigo, yo empizo desde hoy a trazar de amor desordenados extremos. Bien hayas tú que me dices que haga lo que deseo. Mira, haz cuanto pudieres que aunque lo fingido es cierto que no dura, ha de durar muy poco este fingimiento. Porque toda el Asia ya obligada del derecho que tengo a este Estado, apresta armas con grande secreto, con que venir ayudarme, para llamarme su dueño. Válgame Dios, toda el Asia se mueve, dicha es saberlo. También tengo conjurados a promesas, y adineros todos los nobles de Lidia. Este es más vecino riesgo. Desuerte que esta facción puede durar poco tiempo, porque dentro de muy poco seré señor de este Reino, donde he de estimar en más gozar de los Soles bellos de Fénix, en blando yugo, que el diadema del Imperio. No gozarás, si yo vivo; pero advierte. Hijo. Presto, que te llama el Rey Albano. Voy al punto a obedecerlo. Pues mira que estés en todo, pues de todo aguardas premio. poner en todo remedio. Con tu industria será Rey Alexandro. . Yo prometo los efectos de mi industria, allá veréis los efectos. Adiós. . Adiós. Él te guarde. Para quítaros del cuello las cabezas en que tantas traidoras máquinas veo. Mucho debe a tu gusto mi disgusto Irene, pues apruevas hoy mi gusto. Siempre de tu elección la razón crece, que es mucho lo que el Príncipe merece. Mucho debo Flora a tus razones, pues aprueban, y aplauden mis pasiones. Ser mudo, es ser callado, bien lo fundo; pues por callado, quie perdió en el mundo? Al Príncipe he querido, y hoy le quiero, por él vivo, y por el gustosa muero, que como lo que yo quiero es su alma, aquella irremediable muda calma, con que su labio siempre miro atado, como es del cuerpo no me causa enfado; mas aunque a lo terrestre aquí mirara en verle mudo, yo no reparara, que no es Irene, aquella grande mengua, el que puede mirar no está sin lengua, el silencio en sus labios no da enojos, no es mudo Flora, no, quien tiene ojos. Plugiera Dios, señora, yo encontrara un mudo que conmigo se casara, que es famoso, según he discurrido el que mudo nacio para marido; porque si va a reñir muy enojado, con quitarle la luz esta acabado; que con esto sus señas, y figuras, no montan nada, cómo están a escuras: si algo manda soberbio, y sin hálago, con decir no lo entiendo, no lo hago, Y si la cuenta hacemos ajustada de un largo matrimonio en la jornada, menos requiebros se oyen que pesares. Requiebro cual, y cual, mas a millares las pesadumbres, y las desazones: y así, señora, es cierto, y no lo dudo. que un matido es mejor cuanto más mudo Sentido aurá Alexandro esta venida, como ve su esperanza más perdida. Yerra Alexandro en esto a todas horas. Y el que viene? Su Alteza mis señoras. Vi que Albano entraba aquí, y para ver como finge, mudos afectos con Fénix, curioso, y amante vine. Si entre el amor, y el silencio hay amistad invencible, yo me alegro, que mi amor soy a estar mudo le obliguen. Vuestra Alteza, señor mío venga en años tan felices, que los pesares no puedan llegar adonde los mire. Venga en muy buen hora, y crea que mi alma le recibe con tanto gusto, que hace que en él la vida peligre; tanto es hoy lo que le quiero, que siento lo que le quise, por no poder hoy hacer algo de lo que no hice. No hay novedad en mi pecho que anuevo gusto le incite, sino es novedad gustosa halar una mujer firme. Cierto que ha echo una oración en tan hermosos matices, que es lastiva que no sea muda. . O lo que me aflige mi silencio, agora, mas . quiero usar de lo posible, y más que el acaso ha hecho mejor lo que yo previne. Esta joya os da su Alteza Fénix hermosa. Y la admite mi corazón como debe. Bien es que me maravirle de que esté por fingir lo que mi atención le pide tenga ánimo de dar joyas, que para cuando descifre la fortuna aqueste engaño de aumento pueden servirle. Un lince la joya es de diamantes, y rubiés, con que me honra su Alteza, que querrá que signisique. Lo que acabas de decir, que penetres, y divises su corazón por encima del silencio, que le oprime. Dice que no es eso, y nadie dispute aquí, ni deslinde su intención, porque yo solo lo entiendo. Pues di, qué dice Dice, que pues es mujer, con la codicia examine donde ay dos mil escudos, aunque un monte los averigue, que él los pedirá prestados. San Carlos, hay mis narices, que me las ha puesto romas. Lindamente lo entendiste, y a oleras que lo has errado, pues te han hecho las nárices. Lo que el Príncipe pretende decir, si me lo permite, yo lo diré; mas ya hace señas de que no lo impide. Qué importa que yo le ayude si le ayudo a un imposible. . El lince es un animal, que hace que solo registre a su vista cuanto guardan los senos inaccesibles. Mas su memoria es tan débil, que si de aquello que asíste con los ojos los aparta, al instante se despide del austro de su memoria, cuanto miraba apacible, siendo esta la propriedad de este animal, lo que pide agora su Alteza a Fénix, es, que en esto no le imite, cuando mira sus finezas, que para su fe increible, será gran mal, que en dejando de mitarlas las olvide. Señor, que falte memoria a este animal, no os admire, que como el topo sin ojos, el fin ella nace, y vive. En todos los racionales aquesta potencia asiste en unas líneas que prenden lo pasado, y que lo oprimen Memoria tenemos todos, porque a todos sele imprime en el alma, cuanto a ella cada sentido remite. Mas algunas almas hay en quien no es posible fijen los sentidos cosa alguna, y es, porque nunca está firme? en un lienzo que se mueve, no ha de haber mano que pinte nada, porque el movimiento burla al pincel que le sigue. Pero el alma que constante a los sentidos, permite que tiren líneas en ella a su arbitrio siempre libre. Aquesta guarda conserva, mantiene, oculta, reprime, de todo cuanto ha pasado las presencias infalibles. Con que podéis no temer, que yo vuestro afecto olvido que tengo muy quieta el al para que los ojos pinten. Ya tanta fineza hace que mi engaño desconfíe. Oh cuanto fiero Alexandro me alegra lo que te aflige. Señor, casate con Fénix porque con esto te libres de mudo, que ella hablará por entrambos, y aún por quí Ahora bien, quiero callar porque no me satirice Morcón, mas aquesta flor diga lo que yo no dije. El Príncipe agradecido a tan grande favor, dice, que plegue a Dios que tus? se te vuelvan dos jazmines Será ella ciega, y el mudo. Hable ella, y el la guíe, tener mujer sin defecto, el que con defecto vive es tener a todas horas mujer que le desestime. Y agora quedad con Dios; pues miro en el Sol eclipses. Mi lengua la pluma sea en silencio tan terrible. El papel es para mí? Haced agora un melindre. Claro está que es para vos. Podré aquí ver lo que dice. Dice que no, no lo entiende? Que este villano se anime adarle un papel, yo pienso que aún hasta conmigo finje. Yo en mi cuarto le veré con el cariño que piden vuestras finezas, a Dios, el amor de mí me libre. . Ver lo que a Fénix le debo hace mi amor insufrible. . De tu amor, y de tu engaño Fénix el amor seríe. Como padezca Alexandro, no importa que no me estime. Seor Morcón una palabra. Voy a ver lo que me pide. Va Según la puntualidad con que afectas lo fingido, yo imagino que has creído que eres Príncipe. Es verdad. Dar la joya desatino fue, sin haber causa hoy. Pues cómo creeran que soy Príncipe, si soy mezquino, si hace incendio soberano, la joya atada en en el cuello; cuanto mejor puede hacello la joya suelta en la manó. Esa dalla a una criada, y no a Fénix lisonjero. Como creerá que la quiero, si no la sirvo con nada? Amor en dar negligente a que la duden provoca, que puede mentir la boca, y la mano nuncamiente. También me causa desvelos aquel cerrado papel, que es lo que dices en él. Ves como te he dado celos. Celos no, ya estoy dudando . más cuidadoso he salido. Hombre, si es todo fingido, para que me estás matando, versos el papel no ingratos contenía en metro triste. Versos, como los hicistes? Como otros mentecatos. Dame la flor que te dio Fénix Ese es disparate, antes mal rayo te mate. No quieres dármela? . No. Pues cómo tienes valor pera estar inobediente. Porque en el caso presente importa mucho la flor. Para que puede importar? Para fingir. . No es así. En fin, que la quieres? . Sí. Pues toma, mas he de hablar, No la admito con tal ley. Pues dejarela en tu mano. Yo no la quiero. . Esen vano Terrible estás. Hijo. . El Rey, si ha reparado en que habla, se han borrado mis designios. Qué voces eran aquestas. Su Alteza como impedido tiene el uso de la lengua, por declararse conmigo en alguna cosa, que ni la entiendo, ni apercibó, daba voces sin palabras. Está bien (qué apercibido anda de engaños aqueste andad con Dios, que a mi hijo podrá ser que yo le entienda mejor que vos. Es preciso; de todos aquestos sustos . saldré muy presto si vivo. . Príncipe, contento vengo. Qué, señor, ha sucedido? Ya del traidor Alexandro los parciales a mi advitrio están todos obedientes; y se por secreto aviso que Tebas quiere entregarse; pero yo a decir envío que diga, que está de parte de este traidor, hasta el mismo punto en que el quiera coger el fruto de sus delitos. Y a los que acá sobornados estaban, lo mismo he dicho, y lo harán, que de nosotros todos se han compadecido. Dejadme, señor, que os bese la mano, por tan festivo anuncio Dad en mis brazos a mi corazón alivios. Que en asegurarlas armas os deis gran priesa os suplico, porque de este traidor temo las máquinas, y artificios, Ya no hay que temer. Mirad que es sagaz. Decidme hijo, si vieras un hombre hambriento morder el aire sin tino, persuadido a que mataba su hambre con este arbitrio, no le tuvieráis por loco? Eso era señor preciso. Pues creed que desde hoy cuanto hiciere ese enemigo es solo morder el aire para sustentar delirios, y agora quedad con Dios. a El os guarde muchos sigl ea albricias esperanzas, ea Fénix; dueño mío, que ya los hados se muestrar agradables, y propicios. Benedicite. Morcón viene, y algún desatino. trae sin duda imaginado, quiero dalle al regocijo de lo que ha dicho mi padre aqueste rato valdio. El hombre que no se ayud no valdrá en su vida un higo y así yo por valer algo a cosa grande me animo: yo he de ver si enseñar puedo a hablar al Príncipe, digo que si con la empresa salgo, salgo de golpe a ser rico. Ea, in Deinomine amén: Alteza, señor mío, quiere que le enseñe hablar y no dude el conseguirlo, que es cosa tan fácil, que de un año lo aprende un nio que sí, dice, ea pues, demos a esta fábrica principio, Amor hace hablar los Muda y así empiezo este edificio por el nombre de su dama; señor poquito a poquito, diga, míreme a la boca Fénix. . Fénix. Por San Pito, que lo dijo más cortado que yo, de contento brinco; que le parece mi ingenio? yo soy hombre peregrino: señores, que será esto? lpor donde esto me ha venido? está es gracia datís data. Este se ha desvanecido, presumiendo que hace algo; mas muchos hacen lo mismo. Ea, tener atención porque la lición prosigo: diga, yo muero por ti. Yo muero por ti. Qué lindo; digo que antes de diez años ha de hablar este chiquillo. Ahora bien, no fuera bueno tratar de precio, que he visto l muchisimos hombres que e degalantes se han perdido; que dice? qué ha de darme? mire, yo no soy impío, nitirano, ni por esto anadie la capa quito; darame diez mil escudos? Diez mil escudos. Dios mío, que es esto que me sucede; una de dos, o mezquino, o muy habiles aqueste Príncipe que yo dotrino, pues o su miseria hablar, mi ingenio hablar le hizo. Mas en duda será bueno dencarecer mi artificio. Siseñor, diez mil escudos, y es de valde, yo lo afirmo, porque vale mucho más poder decir vengativoo, a un sastre dos pesadumbres, si trae errado un vestido. Cierto que tiene razón Morcón en esto que ha dicho. Más vale poder contar una pendencia a un amigo, del mismo modo que un hombre quisiera haberla reñido. También es verdad. Mas yo llevo ya errado el camino. Ahora veamos si es miseria aquel furor repentino: señor, diga vuestra Alteza, con buen garbo, y mucho brío; Morcón toma cien escudos. Agora pierde el juicio. . Voto a Dios que no se amana no acierta, que no me ha dicho hágase fuerza, tampoco diga a Fénix dueño mío. Dueño mío. Pues ladrón, perro, desagradecido, hombre que tiene la bolsa mucho más dura que el pico? Para el toma estás tan torpe, y para el amor tan listo; mas no importa, que tu padre dará el premio me recido, o yo te quitaré el habla, pues quedamos enemigos. Morcó piensa que a su industria debo un grande beneficio, que de ellos que no hacen nada dan por el premio mil gritos. El amor que es fuerte díos, hizo con su ardiente llama, que amase un tronco una dama; . Sí, mas hul del Aldea o si lo hiciera con vos: sola esta copla el papel contiene, que al partirnos me dio el Príncipe, y en ella humilde, y desconfiado, dice, que obligó el amor a una dama a que de un árbol se enamorase, y que fueran felices mucho sus hados, si esta deidad poderosa conmigo hiciera otro tanto; árbol por mudo se juzga, y es juicio no acertado que con pajaros, y hojas no puede ser mudo un árbol; y yo, más el viene allí, feliz yo. Si a un desdichado. no le creciera el ingenio, le rindieran los trabajos. Solo señor, vuestra Alteza de este jardín por los cuadros? No viene solo quien viene de su amor acompañado. Qué es esto, Cielos, que es esto? que asombro, que horror, que espanto, vos hablando? vos enteras razones articulando? Si señora, porque el díos de amor puede hacer milagros Mientras más va, más admiro, oi gan cuantos en Palacio están, que el Príncipe. Quedo. . Porqué? Porque soy Albano el villano parecido, a su Alteza. . Fuerte caso, que ni un engaño me dure, cuando es gustoso un engaño. Pues dime, no estabas tú en una Aldea encerrado? donde me tenía Alexandro, Con ese mismo vestido apenas ha un breve rato que yo vi al Príncipe. Es cierto, más iba su Alteza al campo, y otro se estaba poniendo: entre yo, y mando gallardo, que me diesen su vestido, y pusémele por daros este gusto, que aunque es suste tuvo mucho de agasajo. Ea, no os entristezcáis, pensad que cuando yo os habl os habla el Príncipe, y si el cielo me ha dibujado tan por sus mismos persiles, que casi soy el, dejaos engañar de la apariencia, habladme sin embarazo, que no seréis la primera que habla con un retrato. Quien con un retrato habl imagina que está hablando con el mismo original. Pues pensad vos otro tana y habladme como si fuera vuestro amante. Así te hablo: si antes de ser me dijeran allá en el oscuro caos de la nada, si quería nacer para solo ámaros, sin que esperase en el mund más bien que aqueste, entre tan dolores, que excederian cuantos el mundo ha pasa Yo respondiera que sí, que en solo quereros hallo tanto bien, que en el recibel las penas favor de halagos. Y si agora me dijeran, si por dejar de adoraros, quería toda las dichas qué saben hacer los Astros? Respondiera, que quería mas el fuego en que me abraso que ser de vos adorada, y servida de los hados. Cielos! quién escucha esto, y puede hablar, es ingrato, porque es ofender las dichas dejar el discurso en salvo. Pues yo, bellísima Fénix, de esta suerte me declaro, pésame de que tengáis una corona en la mano, porque el daros la parece ira asirla por los rayos. El amor con que yo os quiero, es tan desinteresado, que en lo que otros apetecen halla él el embarazo. Para comprar un diamante, no es fineza, ni agasajo daros hoy plata, si el vale más de lo que han dado. Dar por una humilde flor un alma, es de gallardo corazón, es un aliento mayor que el de los humanos. Flor sois, más no sois humilde. y juro a esos soberanos soles, que me pesa mucho, porque vieráis lo que os amo. Por sola una bella hoja de aquese jazmín nevado de vuestra mano, os rindiera mucho más de lo que valgo. Porque cuanto influye el cielo, cuanto oro tienen guardado los montes, y cuantas perlas moja el mar no valen santo, De cuando ací es tan discreto Cielos, aqueste villano? . Feliz es el hombre a quien le veneran el retrato. Oyes, advierte que en esto que entre los dos ha pasado, que yo a ti nada te he dicho. Haced vos también reparo, en que no es el labrador el que pública euidados; el Príncipe ha sido quien a estado con vos hablando. Ea pues, andad con Dios, que peligro en este engaño. . Al Príncipe despedís? Yo despido solo Albano. Pues Albano es quién se ausenta; porque de esos siempre claros soles el Príncipe amante no puede estar apartado. . Amor, que rigor es este, matar con los simulacros, que he de hacer? Señora, albricias. De qué Morcón? Bravo caso. Di de qué? De que a su Alteza al príncipe le enseñado. a hablar. Qué es esto que escucho, si es el quien conmigo ha hablado mira bien lo que me dices? Digo que ha dicho tan claro como yo lo digo, Fénix, dueño mío, y todo cuanto yo le dije que dijera. En gran confusión me hallo. Qué me das? . Esa sortija si fuere verdad te mando. Si es verdad así lo fuera que yo heredara un fata Ea ya ha llegado el día en que pueda ver logrado cuanto he sufrido prudente; ya a la puerta de Palacio tengo al pueblo prevenido. Señor, que mi ingenio raro premies aquí te suplico. Pues por mí que es lo que ha obrado Enseñar hablar no más al Príncipe. Es muy extraño suceso; alguna palabra debe de haberle escuchado este, y finge que es el quien se la enseño. No acabamos? Yo te mando si es verdad de rentados mil ducados. Severo, ya de mis dichas el cielo ha cumplido el plazo, ya de Palacio a la puerta está el pueblo conjurado, para hacer que me de Fenix su siempre adorada mano. Y con una seña sola que haga yo poniendo en alto el sombrero, desde ese v alcón que de aquí miramos, a voces dirán que Fénix tome en este punto estado, con que logro de mi amor los desvelos mal pagados. Por ti la vida mil veces he de perder a tu lado. Caballeros, buenas nuevas, nuestro Príncipe que ha tanto que era mudo, en un día solo le tengo casi enseñado a hablar, aquesto es cierto, de todos el premio aguardo. Algo este le oyó decir, y agora quiere que creamos que se lo ha enseñado él, como eso sea así, yo salgo a darte cuanto merece tan provechoso trabajo. Pues aún bien que el sale aquí y saldremos de este encanto. De cuanto está prevenido y a mi padre me ha avisado. Cielos! con otro vestido viene, sin duda fue Albano el que me habló. Caballeros quenta que han de ver milagros vuestra Alteza diga aquí, porque vean lo que valgo para enseñar hablar mudos, Fénix, que se le ha olvidado, Fénij, no tiene remedio: mira hombre del diablo que me importa que lo digas acaba, el es papagayo viejo, que lo que agora dice, sele olvida de aquí a un rato. Mal derecho a la sortija tiene Los dos mil ducados de renta pienso Morcón que se te van anublando. Habla dueño de mi vida; Príncípito de alabastro. Severo, yo hago la seña. Ya el traidor alpueblo a ablado Qué estruendo de armas es este Fénix, para que sepamos el que ha de ser suceñor en este Reino, la mano de esposa dé al que eligiere. Ya mi dicha se ha llegado. nigma, Ya se des est favor justicieros Astros! Ya oís lo que el pueblo pide. Ya lo habemos escuchado. Pues Fenijelija esposo. Yo que le elijale mando. Pues si yo he de elegir, al Príncipe doy la mano. Tened señora, que ese no es Príncipe, qué es engaño: yo soy el Príncipe aquí por derecho hereditario. Pues este del Rey no es hijo? No señora, que es Albano, el villano parecido, que el Príncipe despeñado murió en los montes vecinos. Cielos! es aqueste encanto. Y para que lo veáis, Albano habla. . Ya hablo; mas no soy Albano yo. Mi recelo no fue en vano; pues di, quién eres? Yo soy el Príncipe soberano de este Imperio, cuyo padre es el Rey que estáis mirando. Apues como hablas siendo mudo? Porque yo se lo he enseñado; aquí verán como yo dije la verdad. Villano, cuando matarme quisieron, con el susto, y sobresalto de ver mi muerte vecina, habló el Príncipe. Esto es falso: amigos míos, favor. Favor, leales vasallos. Yo soy el Príncipe amigos. Muera el traidor Alejandro, y el Rey, y el Príncipe vivan. Saliote tu aliento falso; porque al instante que el cielo por decreto soberano, concedió el habla a mi hijo, le ordené, que de villano, fingiéndose mudo a todos, solo conmigo hable claro, por descubrir de este modo vuestros alevosos tratos. Y yo fingi darme muerte a mí mismo en mi Palacio, cuando inadvertidamente me tuvisteis por Albano, fiando a un rústico pecho acción que montaba tanto, y solo mi ingenio pudo tantas veces engañaros. Señor la verdad diré, que la razón puede tanto: Yo fui quien darte la muerte quise, y oí que te avisaron, mas no conocí la voz; pero ahora advertido caigo por la que al Príncipe oigo, que el fue quien lleno de espanto te dio voces, el perdón te pido a tus pies postrado. Y yo pido me castigues, por aleve, y infiel vastallo. Yo en albricias de este bien, que los perdonéis a entrambos os suplico, si merece tan grande favor, la mano que al Príncipe doy de esposa. Yo con mil gustos lo hago, y aquí da fin la Comedia, perdonad de efectos tantos.