Texto digital de La vuelta de Egipto
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La vuelta de Egipto. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/vuelta-de-egipto-la.

LA VUELTA DE EGIPTO
Que es lo que mandas Señor, que ya sabes que a tu mano tiembla el Coro soberano. Traed para su lavor a mi Padre putativo, los instrumentos que tiene, mientras al trabajo viene, pues de él me sustento y vivo. 2̱. Bendita mil veces sea tu humildad divina y santa, pues tanto a Joseflevanta, cuanto humillarse desea, Vos vivís Señor eterno de su trabajo? El sustenta mi vida, y yo por su cuenta vino, me amparo, y gobierno, Joses mi padre legal esta preminencia tiene, que a dar sustento a Dios viene, que es sustento universal. Deberá a Josef el suelo la sangre que le daré, pues de su trabajo fue. Bendiga tu nombre el Cielo. La sangre con que he nacido, esa se debe a María, la que aumento cada día a Joses se la he debido. Sacad pues los instrumentos, servid a quien sirvo yo. 2. Quién del mismo Dios pensó tan humildes sentimientos! 1. Aquí está el banco. 2. Y aque los instrumentos están. Iros podréis, que vendrán, y se han de servir de mí. 2. Con mil coros celestiales, de esta pobre casa en torno, como sirviendo de adorno a sus dichosos umbrales andaremos para ver lo que fuere tu servicio. Este es ahora mi aficio, y enseñar a obedecer. Soberano Padre mío, yo cumplo la voluntad vuestra, con toda humildad, y mil veces os envío con nueva resignación la obediencia de la mía, y si es de mi muerte el día, la mayor ejecución. Por siglos tendré los años, que amáis al mundo de suerte, que me habéis dado a la muerte para reparar sus daños. Hasta la cual gran Señor, con ser de Cruz, os prometo ser obediente y sujeto, propios efectos de amor. Aquí mientras Josef labra camas a Egipcios, labre una cama, a donde esté vuestra divina palabra. No que a descanso me llama, ni en mis trabajos espera desde la cuna primera hasta la postrera cama. Oh Cruz mía, imagen bella de la cama del postrero sueño, mucho os amoy quiero Venceréis la muerte en ella Dulce llamo la memoria Cruz de aquel alto lugar en que amor me ha de matar. Vuestra ha de ser la victoria. Por dar al hombre la vida me alegro, que de esta suerte Cruz me den en vos la muerte, La muerte será vencida. Si pudiera haber mayor tormento que el que me espera, hombre por vos le sufriera. Todo se debe al amor. Más bien será Cruz poneros en este oculto lugar, aunque me holgaba de hablar con vos, y me alegra el veros. Mas no es bien que de esta suerte demos a mi Madre enojos, que se entristecen sus ojos con memorias de mi muerte. que aunque está humilde al preceto santo de mi eterno Padre, yo en cuanto hijo, a mi Madre le debo aqueste respeto. Dulce Jesús? Madre mía? Cómo os habéis levantado? El Sol Madre me ha llamado, que es presidente del día. El Sol vendría a pedir a esos pies, que luz le deis, pues en ellos le tenéis, que no podía salir a darla al mundo sin vos. Quién puso todo esto aquí? Yo mi Señora. T. . Sí con él ayuda de Dios. Y como si la tenéis, pero como me llamáis. mi Señora, si estimáis, que mi humildad conocéis. Cuando vuestro eterno Padre. a Nazarer me envió. a Gabriel, sabéis que yo; indigna de seros Madre. Que era esclava respondí del Señor que me levanta, mas que su palabra santa Jesús se cumpliese en mí. Pues mirad vos lo que va de ser esclava a Señora; Eso fue entonces, que ahora. el nombre de Madre os da este justo señorio con que sois Reina del cielo. Cuando del Cielo, y del suelo lo fuese por vos Rey mío, No se ha de entender que vos. mi señora me llaméis, que aunque como hombre me habléis, yo os adoro como adiós. Pero esto dejando así, en fin dotrina nos dáis, pues al alba os levantáis. A darle gracias salí a mi Padre soberano. Virgen, del Sol vestida, coronada de Estrellas, que al dorado. Sol autor de la vida, así agradáis humilde y humillado, a vuestras luces santas obró en la tierra maravillas tantas. Tengáis tan buenos días, como los dáis al mundo Re Con ese ejemplo, cual hombre no alaba su santo nombre, levantado, libre, y sano. Queréis dulce Madre mía, que saque vuestra lavor? Id por ella mi Señor, mi descanso, mi alegría. Id mil veces en buen hora. Dónde está? Donde yo tengo mis libros. Pues luego vengo, ya se dónde están señora. Y como si lo sabéis, quien lo sabrá como vos, asabeos eterno Dios el Sol que a los pies tenois. El Serafín encendido, que os sirve de humilde estrado, todo cuanto habéis criado, cuanto ha de ser, es, y ha sido. Vuestra humildísima esclava a ser Madre levantáis de vuestro Hijo, y le dais el nombre que el Cielo alaba. Con tan grande obligación, que os diré yo de mi parte, aunque no miráis alarte, sino al puro corazón. florida vara, y de Jacob estrella, monte de quien sin manos salió la piedra, bien de los humanos. A donde está el Sol mío, el Sol hermoso, celestial gobierno, calor del mortal frro, el candor de la luz del Padre eterno, a donde hermosa Madre el que en su Padre está, y en él su Padre? Como no sale al mundo el lirio de los valles, y la rosa de Jericó, el profundo abismo del saber, que la amorosa llama le tiene unido al Padre, de su espíritu encendido? Si se habrá levantado? Aquí con mi lavor mi Jesus viene. O mi Jesús amado, bien a la natural razón conviene, que tras el Alba bella viniese el Sol que se ha encerrado en ella. Qué lavor es aquesta? L. Una camisa que mi Madre hacía. Si ha de ser de vos puesta, venturosas las manos de María, Una Egipcia me ha dado esta labor. Hacedla con cuidado, y vos Padre a la azuela poned mano, Aconsejáis lo justo, ase que en vuestra escuela a nadie el trabajar parezca injusto, Como tantos espero, ábito de sus actos hacer quiero. Ya labra vuestra Madre, y yo labro este leño, vos en tanto. Qué manda Señor Padre? Bendígate tu amor Cordero santo, ARIIVARNIIR CA Así como en toda parte está, y vive Dios inmenso, porque no le circunscribe lugar, así es siempre eterno. No le compete el pasado, presente, o futuro tiempo, que en el presente no hay ser, pues pasa, y Dios se esta quedo. Porque en Dios no es ascendente: el ser, porque el suyo eterno es subsistente verdad, causa que permaneciendo siempre está, pues el pasado, que no es ya, le toca menos, Dios dice aquesto? Cielos, rasgad humildes vuestros altos velos; coged en la cestica en que soléis traer hierbas del monte, las hastillas. . Qué rica mano las coge, o Cielo a envidiar ponte, que han de quedar tan bellas, que escurezcan la luz de tus estrellas. En un portal sajadas, las manos que tan altas maravillas. dejaren fabricadas, y aquí a mis bajos pies cogiendo hastillas, o soberanas manos tan llenas de misterios soberanos. No es esto lo que ahora parece más humilde, si en la cuna el Rey su mano adora, sino atarlas después a una coluna, o estarlo con acero a los duros extremos de un madero. Dejad Señora mía los ojos por ahora, Jesús mío, bañadlos de alegría, poned a aquellas lágrimas desvío, decid alcuna cosa, que la divierta de es- a herr que Dios siempre es uno mismo; por eso dijo mi Avuelo en el Salmo ciento y uno, que pereciendo los Cielos, Dios aquel mismo sería, pues el luturo, ya vemos, que no le puede tocar, pues que se espera, y no siendo con quien es siempre, no tiene semejanza. A Qué misterios! Es Dios en fin un principio, sin principio es Dios inmenso, un fin sin fin, Yo no atiendo a mi lavor. Divertiros es lo que pretende en esto. Pues como es simple del todo de contrariedad su pecho, no puede tener principio. Poned mis ojos silencio a vuestra leción divina, Catredático del cielo, y abrid que a la puerta llaman. Yo voy. Qué extraño contento, que causa ver su hermosura. Y su lenguaje Evangelico. Ea bien podéis entrar. Guardeos Dios bella María. Oh Fenisa? o hermana mía? A se que os he de abrázar. Y yo a vos Jesus querido. Cómo estáis? Gracias a Dios buena. Y como si sois vos la mejor de las que han sido? Bueno está el Niño, a la fe con gran belleza se cría, Y mi camisa María? A este punto la acabé, veisla aquí. Lo que faltaba del dinero tomad. Ya pagada vecina está. Lo que agola os doy que daba. Tomad, que esas manos bellas quien las pagará en el suelo, sino es que quisiese el cielo llover moveda de Estrellas. Buen Josescomo os ha ido? Gracias a Dios bien también, que siempre irá bien a quien tiene el bien, que yo he tenido. Si algo fuere menester vaya Jesúsico allá; que toda la casa está con mucho gusto y placer. A servicio de los dos, demás que cuando el va a ella, parece que entra por ella la misma Imagen de Dios. No sé que tiene en su cara este Niño celestial, que entra el bien, y sale el mal donde un momento se para. Mi marido adora en él, por Menfis le alaba ya. Dios se alaba, en él. Y está Dios siempre en él, y con él. Ea quedad en buen hora. Mirad si hay en que serviros. Qué mil almas que rendiros quisiera tener Señora. A diós Josef, hombre bueno, hombre santo, si a la fe eso de vos lo diré, que estáis de virtudes lleno. Adiós, a diós. Dios os guarde. Ya es tiempo de aderezar la comida, quiero entrar, que pienso mi bien que es tarde. Venid Jesús, y traeréis agua de la fuente. Vamos. Por esta pobreza os damos las gracias que vos sabéis. Eterno Señor del cielo, que vuestro Hijo divino queréis que tan peregrino habite el ingrato suelo. Si viniera como Rey, y cual Sumo Emperador a dar esta ley de amor, que de paz, y gracia es ley. No conviniera la muerte. con la grandeza, y pudiera ser, y el mundo conociera vuestro poder de esta suerte. 1. Joset levanta presto, el Niño y Madre vuelve a Galilea, y al camino dispuesto deja la tierra ardiente que rodea el Nilo caluroso, sin que vivas de Herodes temeroso. Ya murió quien buscaba del santo Niño la amorosa vida, y su envidia se acaba, levanta y apercibe la partida, que ya puedes seguro ver de tu patria el apacible muro. Gracias Señor Eterno por nuevas tales, y por tal aviso, y porque ya el gobierno cesó de aquel sangriento Rey, que quiso quitar injustamente la vida a tanto Martir inocente. Oh qué nueva dichosa de volver a la patria deseada será para mi Esposa, que albricias me dará mi Esposa amada, ea dulce María, de volver a la patria llega el día. Apercibid Señora los brazos a las primas regaladas, Qué grande sabiduria es la de ese pecho Eterno, mientras anda en el gobierno de nuestra casa María, María más limpia y pura, que el Sol, recostarme quiero, que anda el sueño lisonjero, y en importunarme dura. Aquí me quiero dormir, pues da el trabajo lugar, que hay horas de trabajar, y hay horas de divertir, que ya llegó la hora que todas las envidias acabadas lleguéis con pie seguro de Tiro al mar, de Nazaret al muro. Eso dicen de mí? De que te espantas, y de que el nombre de cruel te cuadre; si tres mil hombres con crueldades tantas ve degollar Jerusalén tu madre: A voces dice el Pueblo que adelantas a Herodes en rigor al Rey tu padre, pues no se cuentan del cosas como estas, y más haciendo a tu Corona fiestas. Por ella juro que no dejaré vivo un hombre solo en toda la Judea, con sangre el cetro que dejó, recibo, para que igual como la suya sea: La púrpura Real que me apercibo del mismo rojo humor hacer desea de sus cuellos mi mano, que teñido de su sangre, y de púrpura vestido. La victoria del Pueblo inobediente, a quien el Sacerdocio privilegia, aunque profane el Templo injustamente, de laurel ceñirá mi frente Regia: La plebe popular, la inútil gente, hasta la Ilustre principal y Egregia, en Archelao su hijo, y más altivo ha de temblar al muerto Herodes vivo. Por ventura temiendo que a mi frente quítase el cetro el Niño Nazareno, que nacido en Belen, Reyes de Oriente vieron en salas entoldadas de heno: Vertí de tanto número Inocente la roja sangre, de que vieron lleno los montes Betlemíticos sus prados, valando como en Pascua los ganados. Por ventura de huesos insepultos V Qué se va mi buen amigo? Así lo cuenta Micarda. Verle el dolor me acobarda el sacro Anubís testigo. No he tenido sentimiento como este de su partida. A mí me lleva la vida, blanquean las cabañas, y los fosos, e o por quitalles yo sus sacros cultos, están sus vasos de oro rigurosos: Hacerme obedecer llaman insultos estos Hebreos siempre sediciosos, con el César Romano me amenazan, y derribarme de su gracia trazan. Sereno, yo sabré partirme a Roma, yo sabre proponer en su Senado de la manera que esta gente doma los que por su gobierno les ha dado. La ocasión Rey que el pueblo inorme toma, es decir que no reinas confirmado por el Romano César en Judea, que esta parte del Asia señorea. Tú mira ahora si serán bastantes para descomponerte en el Imperio con estas y otras cosas seme jantes para tu deshonor y vituperio. Los que en las quejas se previenen antes, que siempre anticipar tiene misterio, destruyen su contrario fácilmente, que es ingenio intentar antes que intente. A Roma iré, que ya desde mi abuelo sabemos su marítimo camino, el César sabrá allí mi justo celo, y de Jerusalén el desatino. Tu vida guarde, y tu Corona el cielo. Verás que al César, y al Senado inclino con el rubió metal del Sol traslado. Vencerá el oro al César, y al Senado. tanto su partida siento. Vase por necesidad, o llámanle de la tierra? A la nuestra le destierra envidiosa enemistad. Y cómo se habrá acabado es cosa a razón igual, que a la patria natural vuelva a vivir descansado. Ya dicen que se partía. Y mis ojos de agua llenos, por dos vecinos tan buenos como Josey María. También me llevan los míos, Fenisa, y Belino están aguardándolos. Si harán. Y haciendo los ojos ríos. Mucho perdemos afe en que Josefse nos vaya. Yo pienso que hasta la playa, por ver al muchacho ire. Es perder el Sol perderle, es quedar en noche escura sin la luz de su hermosura; cómo he de pasar sin verle? Era toda la alegría de mi casa Jesúlico. No se vio más lindo pico, que en el Niño de María. Hvémosle aquí criado, justa nuestra pena es. Cosa que digáis después mis ojos que vais cansado. No tengáis pena Señora. Yo lo sabré acomodar en la pollina. Llegar podemos todos ahora. Hay nuestra vecina amada de diez años conocida, y en un instante perdida con tan subita jornada. En efeto nos dejáis. Y vos Joses, que decís, así de Mensis partís, y la amistad olvidáis? Buenos quedamos sin vos. Amigas, cuantos nacimos sujetos siempre vivimos a la voluntad de Dios. Por cuya disposición todo se traza, y gobierna. Penden de su mano eterna nuestras obras, suyas son. Estábamos descuidados de esta partida improvisa, cuando un deudo nos avisa, que libres y confiados. Podemos ir a vivir nuestra patria Galilea, que no hay envidia que sea más larga que hasta morir. Murió quien nos perseguía, y la patria natural llama con amor igual. Dadme esos brazos María, y perdonad si mi llanto os causa algún sentimiento, que no muestro lo que siento por ser lo que siento tanto. Y a mi Señora también, pues que con vos me lleváis. Josesno nos abrazáis? Bien sabéis que os quiero bien, dejar vuestra compañía me enternece el corazón. Vecinos de bendición eran Josefy María. Jesús mío, dadme a mí esa mano generosa, porque os diga alguna cosa, no que la sé ni la vi. Si no que habéis de hacer cuenta, que os habla un alma Sivila con lágrimas que destila del pecho en que os aposenta. Así que el alma Señor, no Gitana, si no vuestra, con esta ventura os muestra la fuerza de su dolor. Mirando estas rayas pues el alma Gitana al Sol de ese divino arrebol, que luz de los cielos es. Digo que iréis el viaje con mucho gusto y contento, aunque de aquel Rey sangriento reina su injusto linaje. El Nilo hará de cristales sus ondas, porque con vos lleva el barco un César Dios para venturas iguales. Viviréis en Nazaren, la patria de vuestra Madre, porque es la de vuestro Padre la eterna Jerusalén. Iréis al Templo, y en él ocupado y divertido pensarán que andáis perdido, llorarán por vos clavel. Creceréis en gracia y ciencia, porque allá en edad mayor seréis gran Predicador de humildad y penitencia. El ojo de enamorado llevará el mundo tras sí, porque dice un monte aquí, que os han de abrir el costado. Mas yo sé que os querran tanto, que alguna dama después se ha de echar a vuestros pies, y bañaroslos con llanto. De amigos no hay que fiar, que de doce que han de ser, el uno os ha de vender, y alguno os ha de negar, Tendréis condición de Dios, liberal de tantos modos, que de un Pan daréis a todos cuantos se lleguen a vos. Que a dar estaréis tan hecho, Pelícano del Altar, que les daréis hasta dar la misma sangre del pecho. Prisión os dará cuidado después de un beso fingido, quien besa lo que ha vendido venderá lo que ha besado. Con afrenta y vituperio por las calles andaréis, Rey seréis, mas llevaréis en los hombros vuestro Imperio. Moriréis de amor vencido, mas volveréis a vivir, mucho os quisiera decir, pero aveisme enternecido con estas rayas cruzadas. Deja la mano Fenisa, que esta ahora de prisa, y son largas las jornadas. Ea Josef, que hasta el puerto habemos de acompañaros. No, no, bien podéis quedaros. Quedar, efo no por cierto; Este rato queréis vos, que perdamos de María, y de vuestra compañía, y aún del retrato de Dios? Del mismo decir podrán. Oh qué cara que logréis, de pan de Pascua tenéis, cuanto va que os dais en Pa A mis amigos, sin duda todo me pienso entregar. Qué linda invencio de amar, que amor se transforma y muda. A fe, a se que habéis de ser lindo hechicero de amor; aunque os daréis por favor en un bocado a comer. Muchas almas andarán tras vos, que amor las abrasa, que es bueno vivir en casa donde anda sobrado el Pan. Ea Jesús, dadme a mí, la cesta. No amigo Arcano. Cansarseos tiene la mano. Antes la descanso ansí. Dadme la sierra siquiera. Si hiciera si me cansara. En qué es ya tarde repara; e repara; Eso traigo de Roma negociado. En tu ausencia señor ha sucedido, que el presidió Romano que alojado dentro en Jerusalén era temido, se vio de los Hebreos molestado; y de tan fuertes armas combatido, que estuvo a pique de perderse todo. Pues quién halló de su remedio el modo? Varón el Presidente de la Suria vino con el Ejército Romano, y al Hebreo que al muro combatía por fuerza de armas le dejó tan llano, que cesó castigada la porfía, y se deshizo el rebelión tirano, con que contento y victorioso vino, dejando en paz al Capitán Sabino. Traté en Roma mis cosas con Augusto, y de mi padre Herodes viendo atento y está lejos la ribera. Vamos Esposa, que ya la barca estará aguardando. Nilo, Dios va navegando, santificando te va. (zos Queréis que os lleve en los bra- Jesús? Mejor voy a pie. Daros en uno pensé Niño infinitos abrazos. Adónde está el jumentico Josef? Ya está aparejado, y del hatillo cargado de un pobre. Vos sois más rico que Cleopatra, y Tolomeo, que Semíramis y Nino. Con este Niño divino ningún tesoro deseo, mi frente la Coronad , , h , Váis bien mi Jesus querido? haceos mal la embarcación? En la desierta Pasión iva mi amor divertido. Pensaba que era este río un mar de pena y dolor, y este el barco en que mi amor navega como amor mío. El árbol imaginé columna, y Cruz con la entena, la vela sababa llena el testamento, tuvo por más justo cumplir por su amistad el testamento. Dividio el Reino a mi mortal disgusto, pensando que nos daba igual contento, aunque de lo mejor que el mar abarca me dio una parte, y me llamó Tetrarca. La otra en dos Sereno repartida, entre el mancebo Herodes y Felipo, Herodes que del viejo se apellida, bien que con una a entrambas me anticipo, quedo con menos fuerza dividida, pues tanto como a entrambos participo. Y el mozo Herodes vivirá en Judea? Quién duda que Sion su asiento sea. Bien es verdad que a la elección de Augusto queda, cuyo ha de ser después el Reino. Que le tenga Archelao tendrá por justo. Ya por lo menos de una parte Reino. Todos te aguardan con notable gusto. Mientras de este color cabellos pe no, aún me queda esperanza de que ve Corona de Judea. Jud de olor, yo sé para que, Los escálamos hacía clavos, escala la cota, el remo que el agua azota, azote me parecía. La gabia juzgué corona, estas sogas y cordeles, algunos harto crueles para una tierna persona. Del trinquete a la mesana lanza y caña imaginé. Triste pensamiento fue. Es la redención humana. Pensad Jesús otra cosa, navegad con otro intento. No puede mi pensamiento pensar cosa más sabrosa. Mirad aquellas riberas todas de flores vestidas, de las peñas divididas de aquellas sierras primeras. Las sierras mirad también, donde haciendo el Sol reflejos, hacen las aguas espejos, y entre sus ondas se ven. Mirad por esas montañas las piramides de Egipto. Mirad vos Jesus bendito, que son antiguas hazañas de los Reyes de esta tierra sus Maúséolos y Piras. Ya los miro. Y si nos miras para darnos tanta guerra. Dejaremos el lugar, las estatuas dejaremos, que auque en cualquiera tenemos la pena, aunque no el pesar Del vivir arrepentidos de la cometida empresa, mucho de dejar nos pesa lugares tan conocidos. Jesús, que nos quieres, di, qué quieres Hijo de Dios? Cayeron de dos en dos, porque delante de ti, el cielo, tierra, y infierno se han de postrar Jesús mío. Qué manso que corre el río llevando a su Autor eterno en su espalda cristalina. Si es del mismo Dios Atlante, que mucho que corra y cante. Por vos mi Madre divina. O que bien pareces bar codivino, con Joses, y María, y él se niño. En alta contemplación os miro Rey soberano, y a vuestra divina mano pido eterna bendición. Desde aqueste monte os veo, desde aquí os estoy mirando por el Nilo navegando, y desde ahora deseo el veros en otro río, en aquel Jordan sagrado, donde yo quede lavado por vos dulce Jesus mío. Y con daros agua a vos me llame el mundo Bautista, y yo a vos en esta vista Jesús Cordero de Dios. El que quita los pecados, el que da vida y salud, por cuya sangre y virtud han de quedar perdonados. Ya nos vamos acercando Esposa amada a la orilla. La tierra se maravilla, y está a su Dios esperando, que piensa que ha de quedarse el agua con él. También el agua en perder su bien siente, y quisiera ensancharse. No rivan, que yo seré tan igual en casos tales, que porque queden iguales en el aire moriré Oh qué bien pareces barco divino, con Josef, y María, y el santo Niño. h , , Pastores de las montañas. de la dichosa Judea, a donde Isabel mi madre: para tanta dicha nuestra apesentó en su cabaña la Serenísima Reina de los celestiales coros, de los Cielos y la tierra. A donde yo indigno vi por la pura vidriera, que entró el Sol al mismo Sol en pura y virgen Esfera. Y celebré dando saltos. tanto bien tanta grandeza, tanto favor, tanta gloria; pastores de Galilea, donde va tan gran tesoro, y de la bendita tierra de Nazaret, Ciudad santa, Ciudad de Dios, Ciudad bella, donde la palabra santa de la Majestad inmensa del Padre, carne se hizo mas limpia que las Estrellas. Mayorales de Belen, donde por la sacra puerta. de Ecequiel salió el Sol, quedando pura y entera. Rabadanes del Cármelo, del Tabor, y de Itúrea, de Jericó, de Engadí, y de todo cuanto besa el mar de Tiro, y Sidón con labios de grana y persas, Ea que vuelve María, ea que viene con ella Jesus hijo de Dios vivo, y aquel muro que los cerca de la barbacana y foso, que como son él, y ella, ella torre de David, el divina fortaleza, y el Alcázar de Sion gustan de tener por cerca la santidad de Josef, ea Pastores que llegan. Echa por aquí Llorente; que hacia esta parte vozcan en las peñas del Jordan. Si tienen penas las peñas? No dan voces de dolor. antes son de quien se alegra de alguna nueva dichosa, y pretende que se sepa. O ele allí voto al Sol, que a un pardo risco semeja. subido en aquella punta. De pieles se cubre apenas, verá que curtido está, y que enrizada melena desde la frente a la espalda hace a los hombros madeja. O la Pastor nunca visto por estas peladas sierras, calvas, porque no les dío árboles naturaleza. Pastores, la hermosa Reina del Cielo, María Virgen, con aquel que tomó en ella carne mortal por el hombre, aquel que nació en la tierra aquella dichosa noche, la noche que estando en vela de vuestros ganados, dijo celestial inteligencia, que hallariades envuelto, con ser la suma riqueza en Belen en pobres paños, y con él viene y con ella aquel su Padre legal, que tiene por ascendencia las Coronas de Israel, cantad, bailad, haced fiestas. Oh qué nuevas soberanas! Oh qué soberanas nuevas! Alegrías valles, montes, ríos, prados, fuentes, selvas, María viene, ganados, de Jacobla pura estrella; Jesús viene, flor del Sol, y Sol que el Cielo gobierna, Josef viene, hermoso lirio para la blanca azucena, flores vírgenes entrambos, que esta divina doncella al vivo fuego que es Dios fuezarza que no se quema. Ya vienen, dichoso el campo, que sus tiernas plantas besa, sus deudos vienen con ellos, y lo mejor de la Aldea. Venga con el día, venga María, y con el albore Jesús, y el Sole. Venga con el día la Virgen bella, después de diez años e larga ausencia, y con ellos venga la paz y alegría, venga con el día, Venga Joses santo su santo Esposo, y el Sol de los Cielos Jesús hermoso, alégrese todo con su venida, venga con el día, En tantas revoluciones, y mudanzas que ha tenido Josefel Romano Imperio, de tantas vidas cuchillo. Pues Augusto y Marco Antonio hasta morir en Egipto el, y Cleopatra su esposa, a quien los Áspides Libios pasaron el tierno pecho, Herodes que te ha tenido desterrado de tu patria, conservó su Reino antiguo, Pero siendo tan cruel, que de celos matar hizo a Mariana su mujer, con Alejandro su hijo. Y después de esto a Antipatro, fue del mundo aborrecido, treinta y siete años reino, pero dándole castigo de sus crueldades, el cielo con la ensermedad que vimos, pues que de sus carnes todas manavan gusanos vivo, creyó que había de dar su muerte gran regocijo. Y para que no le diese, encerró los hombres ricos de Judea en su Palacio, y ordenó el Bárbaro impío a su hermana Salome, que en espirando, los filos pásase a sus cuellos todos, porque tocando a sus hijos, o mujeres el dolor de sus padres, o maridos, no hubiera en Jerusalén fiestas, pero el Cielo quiso, que en muriendo, les dio a todos libertad. Piadoso indicio del valor de una matrona. Su hijo bárbaro altivo reina ahora en su lugar. Archelao. Tadea? El mismo. No nos conviene María parar aquí; yo os aviso, el Ángel me lo ha mán de aques que no le busque queréis? mal conocéis a Pascual. Pardiobre que aunque el infierno hoy me lo quiera estorbar, que he de buscar a Jesús, y entre sueños advertido, vámonos a Nazarer. Venís bueno Jesus mío? Gracias a Dios bueno estoy. Qué hermoso venís, que lindo? Dadnos parte a todos de él. Yo como deudo y amigo le he de llevar a mi casa. Y yo, y todos los vecinos de estos apacibles montes, y de estos sagrados ríos, desde el Cármelo al Tabor, del Jordan al mar de Tiro os habemos de hacer fiesta, y daros el bienvenido. Vaya Zagales ahora un baile para principio, con cuya alegría demos fin a la vuelta de Egipto. e diga so que pocos aurá, porque le conocen pocos, y vos por sus obras mal. Ay quién me diga señores donde un Pastor hallará a este hijo de David, este soberano Isac.
