Texto digital de La victoria de la honra
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Lope de Vega Carpio
- Atribución estilometría
- Lope de Vega Carpio Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La victoria de la honra. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/victoria-de-la-honra-la.

LA VICTORIA DE LA HONRA
JORNADA PRIMERA
Buenas suerte Ser primeras maravilla. Hoy has dejado a Sevilla en eterna admiración, conozca el Rey los vasallos que tiene en Andalucia. Brava fiesta! . Bizarría. Quién pasea los caballos? Hernandillo, y Antoñuelo. Haz por tu vida llamar quien me venga a desnudar. Mil años te guarde el cielo, que hoy quisiera que llevaras toda una negra por higa, mas diérate gran fatiga, si al cuelllo tela colgaras; aunque una dama sospecho, i morena de color, (pués los que tienen amor, llevan tu dama en el pecho) era la mejor de todas aquí para entre los dos. Buen azabache por Dios, a mis galas acomodas, toma esa caña en barato del donaire de la higa. Pues que quieres que te diga, sieres a ti mismo ingrato, pues hoy no pagas al cielo la belleza que te dio? Estoy mal galán? . Pues no? Calla Lope, que recelo que me p No te deb pedir y lisonjea de cualquier suerte que sea; una misma cosa son. Que dirán de nuestras fiestas, si es que se ha llegado en estas a la mayor perfección los señores Castellanos, que con el Rey han venido? Que las libreas han sido de Príncipes Sevillanos. Bestia, que tienen que ver las manos, y las libreas? Tu divertirme deseas de lo que yo he menester, y yo traigo a la memoria lo que quiero que me des. De eso tratemos después, que es como el fin de la historia, que aún ahora estoy vestido, y no has andado también, que es justo que te la den. Pues que lacayo ha tenido, tan espanoso tesón en el lado de su amo? ves aquí porque desamo tu enfadosa condición, entraste al toro jamás, que no se diese a tu lado dos cuchilladas? . Ni osado mirarle. Gracioso estás. cuando te hirieron el bayo no di al toro tantas coces quel mismo Rey dijo a voces de quién es aquel lacayo? y el Duque de Alba le dijo del hijo de un caballero mi huésped! pues verle quiero dijo el Rey, porque es buen hijo, y me agrada el verle dar pantuflazos a los toros, y el Duque dijo, entre Moros le he visto yo pelear y es el mozo como un Rayo. Tú has bebido? . Y tú conviene, cuando hace lo que debe un valeroso lacayo tanta a labanza merece como el amo, . guarda el toro. Avisa Lopea ese mozo que el ruido me parece, de toro que se solto no le mate algún caballo. Cómo tengo de avisarlo; Ves como te digo yo que eres un gallina? . Advierte que entra en el patio de casa. Bestia por la calle pasa Guarda el toro. . Haré una suerte. Favorecedme señores. Señora mía qué es esto? Abrid esa cuadra presto. No marchitéis tantas flores como el cielo puso en vos que si el toro entrare a quí no os hará mal junto, amí, Poneos delante por Dios. Ya le espero con la espada mas con tal ángel detrás vos a mí, me guardáis más que de mí seréis guardada, no viene, mas ya recelo por lo que debe de ser sile esposible saber que me hace espaldas el cielo, por verle diera un tesoro. aunque no a cierto a guardaros pues por volver a miraros no veo si viene el toro. Entró una mujer aquí? Por que lo queréis saber? Porque es mi propia mujer. Pues defendelda por mí, que yo con esto he cumplido, Y ella lo pudo excusar que bien se pudiera estar al lado de so marido. Si veo un toro furioso por una calle venir he de esperar o he de huir? Vive dios que era famoso y que le pegue al pasar una gentil cuchillada, mira cual traigo la espada. Bien la puedes envainar. Porque no se entrara el toro que por ti pena medio. Antes el toro se entro de una mujer como un oro, sube a mi hermana y dirás que me envie colación. voy, De vuestra condición que se puede decir más? que obligación me ha dedar fuerzas para resistir siendo en la mujer huir como en el hombre esperas con la espada, es un villano el hombre que viene huyendo, mas no la mujer corriendo los chapines en la mano. Cuando me matara a mí pudierades vos temer no de mi lado correr y para entraros aquí. Porque me hicistes vajar tan presto de la ventana? A esta dama, que tu hermana vio, descolorida entrar, envía un búcaro de agua, y unos confites de azaar. Qué bien que sabes trazar! que bien que tu ingenio fragua un embuste una quimeral Dirás que el toro fingí para que me entrase aquí; También dijo que os dijera que subáis señora allá y en su estrado descanséis. Muy bien señora podéis, que sola mi hermana esta. Yo la besara las manos a no ser tarde. . No importa! coche hay en casa. . reporta. estos cumplimientos vanos que aunque es gente principal no quiero sus amistades. Siempre tú me persuades a cosas que me están mal, a me de comer a mí, un caballero vestido de juego de cañas? . pido cosa injusta Leonor? . Sí; Pues haz lo que tú quisieres, No tomáis la colación? El agua sí, que es razón ser medrosas las mujeres y quería sosegar la sangre. . Decir podría que no lo queda la mía. Mas que te quieres quedar en esta casa, esta noche? Ya me voy que estoy helada Si el esperar no os enfada ya vendrá señora el coche que está mi padre en la fiesta. Yo os lo agradezco señor basta el pasado favor. Mi casa señor es esta si a quí me queréis mandar En ella os debo servir de aquí no habéis de salir. Yo os tengo de acompañar, hola una capa. . Eso no? Mucha merced reciviera Haraos mal de sa manera. Fuese? . Y el alma me lleva Amargo estaba de ver que habías de enamorarte. Pasome de parte aparte. Tal suele el principio seo de las comedias señor, luego verás que el galán se enamora, y que le dan en hora, y media favor. No me espanto yo, que allá en breve tiempo sueeda, para que escribir se pueda, pues aquí viendo se está, no la fábula y mentira; que más breves pueden ser que lo que acabas de ver? Muevesme a risa, y a ira, a risa de ver cuan presto te enámoras cada día, a ira de la osadía con que a decirlo te has puesto, Dame ese barro León beberé para este fuego, tu Lope síguela luego, que me lleva el corazón. Qué la siga? . Y te prometo la librea. . Vor volando. Ay que me quedo abrasando. Dile entretanto un Soneto. Sabes Julio tú por donde puso aquel Ángel la boca? Todo el barro en torno toca, pues ya la señal se esconde, que con eso acertarás. Aquí pienso que sería, hay boca dichosa mía en que puro cielo estás, A las reliquias que en distancia poca Dejó la boca de mayor dulzura, Pondré abrasada la que ya procura Saber si en esta tierra el cielo toca. Alma de amores de aquel Ángel loca, Ya lo mortal del cuerpo os asegura El barro que tiño su grana pura, Presa en las perlas de su dulce boca. Amor, ya que te doy laurel, y palma, O si mi boca aqueste barro fuera, Y el agua el alma que me deja en calma! Porque mis labios en los suyos viera, Y ella en el agua me bebiera el alma, Que si fuego me dio, fuego le diera. De cuantos años de amor dijeras más? . Yo he bebido gostoso, mas no he sentido emplanza. . Advierte, señor, que viene tu padre ya. Julio, este barro me guarda como a los ojos, ya tarda Lope. . Ya, señor, vendrá, no te fatigues tan presto por una mujer casada. Conozco el alma turbada, en tanto temor me ha puesto, que aquí no valdrá decoro. El oro es lindo alcahuete. Pero buen fin me promete amor, que comienza en toro. Parecerán a Vuecelencia fies de Caballeros mozos. . Por mi vida que nunca yo las vi mejores que estas, ni escuadra en Alemania más lucida: las damas por extremo bien compuestas, y dama toda la ciudad vestida de arcos triunfales de lucidos versos, y de mil jeroglificos diversos, esa puerta Real, y el lienzo todo, que hasta la de Triana corre el muro, esta adornado por gallardo modo. El Sol que entro lo deja todo escuro. Antes la luz del César le acomodo, para bañarla en resplandor tan puro: que bien llena de dones cualquier villa, se mira del contorno de Sevilla! Gandul, Cazalla, y Alanis le ofrecen pan regalado, y vino generoso, con las demás aldeas que enriquecen de sustento a Sevilla. . Era famoso el pintor que las hizo. . Bien merecen ser Ninfas de este río caudaloso, pues su belleza en forma están pintadas de frutas, y de olivas coronadas. De espacio miro al Rey, y todos vimos este vistoso sienzo, y la elegancia de los versos. . De espigas, y racimos fertiliza su copia la abundancia, hoy a su Majestad la fiesta hicimos, que nos ha parecido de importancia. El presente le diera maravilla a no ser de las manos de Sevilla. Desde que la ganó Fernando el Santo, no ha tenido, señor, más alegría, El juego de hoy nos ha causado espanto, conto ha mostrado valentía, No merece, señor, que le honreis tanto, mas ya esta casa es vuestra, que no es mía, que pues un Duque de Alba posa en ella, ya no es mucho que salgan rayos de ella. Mañana quiero que beséis las manos los dos al Rey, que ya le tengo hablado para el hábito. . Cielos soberanos, aumentad la salud, vida, y estado de este Alejandro, que Ungaros, Germanos, y Flamencos en mar en tierra armado, (de llaman Marte Español. . El cielo os guar- y perdonad, que volveremos tarde. . Cuando no hubiera tenido mi casa más honra que esta, queda en la más alta puesta, y en el más noble apellido, Toledo la honra, y puedo decir para maravilla, que no es casa de Sevilla, si no casa de Toledo. Y a mis armas quito de ella, estas tenga en cualquier parte, mas ya es la esfera de Marte, si está el Duque de Alba en ella, que es tan valiente Español, que no de Dafne imprudente, mas del lautel de su frente está enamorado el Sol. El Duque ha venido ya? Tu padre vino con él, mas dice don Manuel que a Palacio volverá. Es Antonio? . Sí señor, Ven acá, dame esos brazos con los más tiernos abrazos que puede darte mi amor, hoy has honrado mi casa, hoy has andado muy hombre. Quién lo estaba de tu nombre a ningún extremo pasa, más basta tu aprovación para que yo esté contento. De mí es tenerla del viento por mi forzosa aflicción, más bien lo puedes estar, del Duque de Alba la tienes, galán fuiste, y galen vienes, Dios te me deje gozar, no estuviera más contento, cuando hoy te viera casado. a Sevilla has admirado. Amor te obliga. . Esto se que lindas suertes hiciste, y que gentil cuchillada, que al toro de la lanzada por el cerviguillo diste! ahora bien, esto es de padre. Dios te guarde. . Y de mí vi poga en la tuya. . Qué herid ha si hoy te viera tu madre, oye que con el contento de lo mejor me olvide, el Duque de Alba, a quien dé el cielo inmortal aumento, me dice que al Rey habló, y que el hábito tendrás. Para que le sirva más. Que tengo que esperar yo, si no morirme ese día? Antonio. . Señor. . desdeoí mas que bien contigo estoy. Tu vida es, señor, la mía. Tarda Lope, y camina mi deseo, Que es como el tiempo, que callando pasa, Mucho tarda en saber sola una cosa, Si no es que de ir al cielo fue rodeo, En la ribera de la mar me veo, Puesto, que playa tan desierta, y rasa, El agua temo, y el amor me abrasa, Qué haré sin Norte, que pasar deseo. En que tardan peón tus pasos viles Para saber la casa de una dama? Mas guárdanla caballos Ayarfiles. Que mal se entabla el juego de quien ama, Que en no siendo las tretas muy sutiles, La vida cuesta el mate de la fama. Válgate Dios por mujer, Y por celoso del diablo. Perdiose? . En este vocablo lo puedes echar de ver. Maldígate Dios borracho, que habías de hacer sino eso? Parécete mucho exceso? Yo tengo gentil despacho, muerto sol. . Quién te mató? Tu descuido. . No lo ha sido, porque la casa he sabido. Buén Lope es muy lejos? . No, pero topa tu remedio en ser cerca? . Sí, también, porque si se acerca el bien también se acerca el remedio, es casa grande? . Bien cabe en ella tu pensamiento, aunque es encerrar el viento. Basta, que este necio sabe al paraiso en el suelo. La via láctea fui, siguiendo, hasta que la vi entrar. . Di presto en el cielo. Soy amante yo, que tengo licencia para locuras? Hy escaleras? . Y escuras. Pario grande? . Luego vengo. Burlaste? . En efecto viene a llamarse. . Qué? . Leonor. Los ecos tiene de amor, León por principio tiene: pero el dulce fin alivia el principio riguroso. Ese habrá de sor su esposo. Quién? . El Cápitán Baldivia, Qué soldado es su marido? Pienso que el hombre es Indiano? Mi remedio ena en tu mano. Nunca yo huuiera nacido. Puede dejar de tener criadas? . Qué enamorarme? Eso puede remediarme, y el irla esta noche a ver, guíame Lope que a doro este Ángel. . Negociaras, si emplato de plata das ciertos corazones de oro. Ya topase en eso Lope, que a venderme estoy dispuesto, Alómenos topa en esto, que más de un marido topes. En efecto no te holgaste? Olgueme, olgue Dorotea pero no hay gusto que sea sin tragedia, y sin contraste. Tráíame, el Capitán de la mano al tiempo cuando viene el vulgo voces dando guarda el toro, y tantas dan que en soltándome la mía para moverla a la espada me entré perdida, y turbada en una casa que había en la calle principal donde estaba un Caballero mozo, acaso cuadrillero del juego. . Ay fue eso igual? Sus Caballos paseaban y el desnudarse quería: como que el toro venía gritos en la calle daban, pusome detrás de sí y esperole con la espada, mas fue diversa la entrada que entró el Capitán allí; pesole de verme puesta al reparo de un mancebo. No es para sus celos nuevo, mas que le diste en respuesta? Quel miedo la culpa tuvo, mas el con gran desatino me riñó todo el camino y muy enojado estuvo diciéndome, que había muerto, Indios, cocodrilos, fieras en las playas, y riberas, del nuevo mar descubierto, y que supiera mejor de un torillo defenderme. Hablan celos, y amor duerme, pero nunca duerme amor. Lo que del mozo sentí es que de verme admirado mas que yo, estaba turbado yo del toro, y el de mí. Tenía buen talle? . Estaba en traje que parecía bien contenta bazarría; y esto pienso que le daba al Capitán más enojos porque en la plaza esta tarde lo bueno así dios me guarde puso en su talle los ojos. No se que sienta de ti pero quieres bien tu esposo. Quiérole, y a un es forzoso por lo que me importa amí; es Baldivia principal, es honrado caballero con justa razón le quiero y le debo ser le al sin otras causas contrarias a mi honor, No me canséis. Pues es bien que os acostéis. en noche de luminarias? Por hoy me basta la fiesta, los dos os podéis holgar. Si no vais no hay que tratar. Quédito; Leonor es esta. No hay quédito, que ya oí que las fiestas vais a ver. ̱ Con tu licencia ha de ser, porque no saldré de aquí, menos que con gusto tuyo. Con amigos tan leales, seguros, y principales, el mío Baldivia es tuyo, vete a holgar, y vuelve presto. Tus manos beso mi bien, por besártelas también de verás, mas que por esto; ponte en aquese balcón, verás algo de la fiesta Sin verte no, sola esta es fiesta de mi afición. Dios te guarde. . Para ti. Veis aquí donde ya voy. Huélgome a fe de quien soy. ̱. Mas por los dos que por mí, dónde iremos? . A la calle de las armas lo primero. En efeto el Caballero tenía extremado talle. ̱. Ahora te acuerdas de eso? Quiéresme hacer un placer, aunque te ha de pareces para tu recato exceso. Cómo. . Que sin que lo sientan, ni criados, ni criadas, vamos a ver disfrazadas lo que de las fiestas cuentan, que el Capitán no vendrá mas de dos horas después. Estás loca? . Y esto es locura? . Déjame ya, que me sacas de juicio. No te has de holgar comotodas? fueron prisión estas bodas? Con el vino hablas de vicio, vete en buen hora mulata, no despiertes a quien duerme. Esta merced has de hacerme. Si algún cuidado te mata, toma el revociño tú, y vete a ver esas luces. Señora. . Hareme mil cruces, yo disfrazada, Jesús. Pues hante de conocer, calla, que estás embobada. Déjame perra. . Que en nada sepas jamás ser mujer. Pues podría yo salir, y volver sin conocerme? Pues no? . no sabré atreverme, Solamente puedes ir hasta el cabo de la calle, y luego te volverás. Hasta la calle no más, y aún plegue a Dios que lo calle, Si hará, que eres tú su espejo. Dame otra ropa peor, y ven, que no hubiera error, sino hubiera mal consejo. Aunque atrevimiento ha sido a una mujer de mi estado, la noche ocasión me ha dado. Justa disculpa has tenido, que no ha quedado en Sevilla dama, que por calles varias no vaya a sus luminarias. Qué hermosa ha estado la orilla del Betis, con las que han puesto tantas naves extranjeras! No le han visto sus riberas tan adornado y compuesto. Parece que las estrellas, cuales hondas retrataban, como en competencia andaban, deseando ser más bellas, otro cielo parecía el agua, y otra ciudad las naves. . Su claridad a la del cielo excedía, y el hallarse las galeras en esta ocasión también lo fue, para que más bien pareciesen sus riberas. Notable es la confusión de la gente. . Es tan notable, que no hay lengua que no se hable, todas diferentes son; hoy si que ha sido Sevilla Babilonia. . Gente viene. El río lo mejor tiene. Ganola al muro la orilla, Brava dama! . Si licencia puede aquesta noche dar de hablar honesto, y hablar como en la misma presencia de padre, hermano, o marido, vuesa merced no se enoje de que un requiebro le arroje. Venga, y venga comedido, aunque si digo verdad, como ya lo puede ser, si es necedad? . Con mujer todo ha de ser necedad, pero ya la he dicho yo, cuando dicen que es forzosa. Cuando un hombre se desposa, Estoy por decir que no, o pesia la libertad que se pierde, y no se gana. Paréceme que mañana me diréis la necedad. No estoy tan mal enseñado a requiebros que os la diga. Que es lo que a escucharte obliga No más de haber comenzado, reniega tú de mujer, que una palabra escuchó. Vive Dios, que me obligó su extremado parecer, y que a no tener temor de ofender mi Leonor bella, hablara un rato con ella, de esto que llaman amor, pesia tal, pues sois mancebos; porque no la requebráis? Porque donde vos estáis somos estudiantes nuevos, Señora, si un Capitán entre bárbaros criado de verter su sangre honrado por los Reyes que aquí están, os puede servir con oro, que ayer estaba en la mina, o con la plata más fina del antártico tesoro, mandadme, sin que penséis que perderéis vuestro honor. Yo os lo agradezco, señor, que lo que sois parecéis, pero mi necesidad no se estiende a vuestra plata, porque pienso yo que trata cosas de más calidad: la noche, las luces de ella, las fiestas, la encamisada me sacó de mi posada, mas no a quedarme sin ella, voime con licencia. . De quién? Del reloj. . Luego soy yo? No por cielto, que vos no, que habláis cortésano, y bien, y con vos me detuviera sifuerades Castellano, que provar mi ingenio humano con los divinos quisiera; quiza por esto salí, y he sido tan desdichada, que me vuelvo a mi posada, sin que se acuerden de mí. ̱. Caballeros han venido con el Rey, harto gallardos, mas no son sayales pardos los que hauréis visto, y oído, en verdad que hablan también en esta lengua que hablamos. Ana Siempre novedad buscamos. Tenéis buen gusto, hacéis bien. Ya me voy. . Y yo con vos, que sola a peligro vais. Con el término obligáis. Irán más? . Vengan los dos. Bien podéis creer, señora, que con los tres vais segura, que no saperiro, aquisa, aquisa señol Cupilo, aquisa, aquísa. Voto Andioso verrarero que sa Sinviya la Reina de cuantas civilidades túrolo mundo rodea. Mal años para Madrillos, para Cúrdoba he Tuledas, Valadulid en Castillas, y en Capalonas, Valencias. No mira tu cuanta nave, cuanto del barco, y galera, cúbrimo guadalquivir de mil luminarias yena? No mera como Triana satura yena de oguera, que parece que a Sinviya, queremo mear pajuela? No mira Antón Tatiyo, donde lo síñolo quema, a beyacos luteranos, Vivan Dioso que manlegra ahoran putan Judio, que está en la Castiya tiembra de vel el fogo que hacemo, que para sun culo piensa, beyaco nuncahan quemado a cabeza de vayeta, que creemo a pie juntiya, cuanto mándamo la Iglesa, toca, toca guitarrita Francisquiyo de Tejera, que ha venido el Rey Filipo, alégramo nenglo, y nengla. o Pues vais sola mi señora, en que os ofende quien llega a defenderos no más. No quiero vuestra defensa, perdióseme cierta esclava: pero bien sabré sin ella ir a mi casa, que ha días que falto de la maesa. Ay luz de mis ciegos ojos! y a mariposas que vuelan a abrasarse en esas luces, vos sois, vos mi bien aquella que hoy entró huyendo del toro en mi casa, ay Dios! si fuera tan solamente en mi casa. Pues dónde? . en mi alma, Lit téngase vuesa merced, que a quien tanto honor profesa como yo, no es cosa justa decirle palabras tiernas, ya no vio la calidad de mi marido. . Hola nengla a que aguarda, que non ballas A que toca la pandera, Aquisa que no saperiro, aquisa, aquisa señol Cupilo, aquisa, aquisa, aquísa como entre flore. Aquíía, Aquisa dormido amoro, Aquísa. Aquisa dentro en Siviya. Aquísa. Aquisa quien mata y mira, Aquisa. En la porta de Triana. Aquísa. Aquisa quien mata y sana. Aquísa. La nengla como unan flore, Aquisa. Que non sí pone colore. Aquísa. La cara tiene di plata. Aquisa. Aunque calza paragata. Aquísa. Dama pone solimane. Aquisa. No la quiere lo galane. Aquísa. Negla tiene fresicura, Aquísa. No así male que aunque cura Aquísa. Aquiso que no saperiro, Aquísa. Aquila senol cupililo. Aquisa, aquisa. Parece que más atenta. estáis a un balle en efeto, y de bárbaros que a mis quejas, tiernos y dulces requiebros. Mirad, señora, que haber permitido el alto cielo, que a mi casa, y a mis brazos os entrarades huyendo. Es para, que no dudéis de que ha sido su concierto el que me obliga a adoraros, el que me fuerza a quereros. No digáis eso señor, que no es posible que el cielo concierte las voluntades para tan malos deseos. Casada soy, qué queréis? voluntad ya no la tengo, de mi marido soy toda: a estar por casar yo creo que me obligara ese talle, mas digo de lo que quiero, por lo que me importunáis. Señora mía, bien veo que os canso, y que os importuno, mas qué he de hacer si me muero? En dos horas? brava cosa. En dos horas: y aún en menos? en un instante no mata un rayo a un hombre, pues vemos que le tiene hecho ceniza antes de acabarse el trueno? pues porque si del amor es más que el rayo el incendio, no me ha podido abrasar? Canta negia. Toca negio, aquisa lo Rey Filipo, Aquísa. Démos le cazone flito. Aquísa. Y su camaron con lima. Aquísa. Guisemos casolán prima. Aquísa. Y su cervina con haba. Aquísa. ̱. Lo Duque de Almadraba. Aquisa. Le fresco atune envialla. Aquisa. Y para por la mañana. Aquísa. Hacemo unan poleada. Aquisa. Y piñone cada día. Aquísa. De la culunfuturia. Aquísa. Aquisa que no sa periro, Aquisa, aquísa. Bizarra mujer por Dios! Es de lo bueno de España. Que esta es hija de don Pedro Y de don Antonio hermana, dárala su padre en dote treinta mil escudos. . Basta para llevar esa Cruz, que del matrimonio llaman, Vos os podéis ya quedar, pues llegáis a vuestra casa. Ay señor! que el Capitán es este. . Extraña desgracia! Quedo, no es Leonor aquella con un rebociño? para, para, qué es esto Leonor? Desde la ventana estaba mirando este negro baile, cayóseme una arracada, llamé, no me respondieron, bajé a la puerta a buscarla, han la cogido estos negros, y es canalla tan bellaca, que no me la quieren dar. A negros los de la danza, que es del diamante que aquí se le cayó a aquella dama en una arracada de oro? Qué diamante, o qué diamanta? El arracada les digo. g Arrácala sinora horala, N he esamos pujas? . A negros, venga luego el arracada, o la danca de panderos se les volverá de espadas. Qué hago, que no me voy? Éntrate Leonor en casa, que bien excusar pudieras bajar de noche a buscarla. Por no te dar pesa dumbre. Mas en esto me la dabis, qué hacía aquel hombre aquí? Cuando yo bajé pasaba. Éntrate ya, . No te enojes. Ea negros en qué tardan? Si a lo neglo, o allá negia, algún viyaco, o viyaca dice que samos ladrones, ni habemos visto arráncalas, voto al hijo de mi abuelo; que mente como tacaña. Sacude. . Córtale un brazo. Para esamputa branca, que no hablara desansorte, si trujéramo, sípalas. Dejados por vida mía, que otra cosa más pesada me da pesadumbre aquí. Si es el de la pluma y capa, yo le echaré de la calle? Esta noche es reservada por confusa, no es razón; que a caso otra cosa aguarda, yo me entro a acostar. . a Dios. El mismo con los dos vaya. Queréis que le conozcamos? Si a quien le tocaba calla, quién os mete en eso avos? venid, que oí la feria es franca. Aa cielos en que me vi! que tristes principios daba a la historia de mi amor, si aquella industria no halla un ingenio de mujer! Quién va? . Quién es? . quién de conocer que eres loco; (aco qué haces en esta casa? qué quieres en esta puerta? qué pides a esta ventana? hoy no viste esta mujer? Si Lope. . Pues que te mata quieres que esta noche sea tuya, viendo que la guarda el propio honor que a las luces vence diamantes, montañas, mares, alcabuces, picas, pertrechos, fuegos, y espadas? Ido me hubiera por Dios: más ai! que sola sin guardas, sin peligros, y sin montes en la calle de las armas la hallé luego que te fuiste, y me oyó tiernas palabras, vine a su casa con ella, y cuando a su puerta estaba, vino el marido, y me vio. Hubo industria? . Y qué? (l dijo, que bajado había a buscar una arracada, que estando viendo unos negro? con panderos, y sonajas se le cayó de la oreja. Qué mucho si te escuchaba? las arracadas, señor, se hicieron para ser guardas de los oídos, que es puerta, que llaman torno del alma, que no pienses que se hicieron de diamantes por más gala, mas porque fuesen más duras. mira buen Lope si hablan, Mira si el hombre la riñe. Quién ama mujer casada, nunca la escuche de noche, vamos de aquí. . Porqué causa? Porque pensara que riñen, yoirá tan dulces palabras, que le pese como a todos los que escuchan, y se engañan. Aún eso quisiera oír. Un discreto confesaba tres cosas. . Y cuáles son? No burlarse con espadas, no ver comer a señor, ni escuchar dos que se aman.
JORNADA SEGUNDA
Más fiestas se han publicado. No lo serán para mí, que desde que a verlas fui, tantos disgustos me han dado. Mientras Felipe Segundo, su grandeza, y Majestad ocupe esta gran ciudad, puerta del mar, y del mundo no las dejara de haber. A sus fiestas, y a sus lumbres igualan mi pesadumbres, vansi no las pienso ver, quien tiene dicha las vea. De esto te entristeces? . Sí, que desde que te perdí, me he perdido Dorotea. ̱. Qué dices? . Que el Capitán me mata a celos. . De quién? ̱. De los aires que me ven, V el aliento que me dan, mira que culpa he tenido, de que un Caballero loco pase, teniéndole en poco, por esta calle atrevido Luego tiene celos de el? Cenmigo no se declara, más bien se yo donde para todo el enojo cruel, que cuando un cuerdo marido, como el Capitán lo es, pierde el compás de los pies, y habla con otro sentido, cuando en la cama suspira, y en la mesa está pensando, con el cuchillo tocando en los manteles que mira, cabizbajo, y mal contento, o son celos, o no hay gusto. Cualquiera enojo, y disgusto será de ese pensamiento, porque mi señor te adora. Que he hecho a aqueste mozuelo, que contra la ley del cielo, me sirve, y me quiere ahora: yo soy casada, y soy noble, será dar pasos atrás, que mientras me siga más pienso resistirme al doble, no ves que puede costalle la vida? . Las pocos años le disculpan. . Son engaños; porque si el pasa mi calle en el caballo de día, y la noche arrodelado, si atrevido y deslenguado requiebra mi celosía, cansárase el Capitán, y costárale la vida, Una mujer atrevida, pienso que de estas que van compañando en Sevilla, o sea dueña alquilada te quíere ver porfiada. Entre, que no es maravilla, y tu hermano entra a avisarme luego que Baldivia venga. A fe, que ella te entretenga. Vendrá a pedirme, y cansarme. Dios aumente tu hermosura, y esos años dos mil años. Estas todas son engaños. Qué limpieza! qué frescura! bendiga tu casa el cielo, mas como no lo será, si en ella una esclava está, qué es la limpieza del suelo? por la mi fe Dorotea, que a la Reina servir puedes, que escritorio a estas paredes iguala su tarácea? que ladrillos como grana, y que sustre de azulejos, parecen unos espejos. La dueñaza es Trujamana. Siéntese madre, y dirá a lo que viene. . Qué boca de granal el cristal de roca venciendo en el alma está, poco ganaré yo aquí con mis polvillos de dientes. Ya te digo que te sientes. Siéntate tu junto a mí, esto del cansancio es tacha: de nuestra edad enfadosa válgate Dios, y que hermosa, ben lígate Dios muchacha, Jesús! qué lustre, y que tez que te pones? . Madre el río, me aferta. . Un resplandorme creo que te di una vez, ya no me conocerás, pasa el tiempo mal pecado, a fe que es tu padre honrado, que me conociera más; lo que has crecido, ayer ibas con la almoadilla. . No llore Todo es vino. . Dios mejure Las viñas, y las olivas. La bellacona mulata, como se ríe de mí! Yo madre? . Que no la vi, y no se acuerda la ingrata de aquel ungüente famoso, que la sarna le quitó, pues a fe que le hice yo. Ungüento? cuento donoso; mire madre que sería para ser bruja. . No llegues a mis años, porque niegues. Diga presto madre mía lo que quiere, porque temo que no venga mi marido. Aquí una pobre ha parido, que lo es hija con extremo, tiene padrino, y querría que tú lo fueses con él. Habla al Capitán, que de él pende la libertad mía, lor qué traes aquí? . No sé, como eso tendrás acá, esto de comer me da, como ya la edad se fue, el gran Turco viene aquí, en extremo preparado, y en mil aguas destilado. Nunca tan claro le vi. Aqueste se ha de poner éncima de la color. Nueva invención. . La mejor. Mil cosas tienes que ver. Estos papelillos son secretos para mí! cosas, que somos siempre achacosas. Hay madre, algún diaquilón qué quite el color mulato? Fuerastu la que debías, que te pusiera en dos días la cara como un retrato, mas dime hija, no irás al bateo? . Pues quién es el Caballero? . Después sus calidades sabrás, que es el más lindo mancebo, más hermoso, y bien hablado, mas limpio, y más estimado; porque es finalmente el cebo adonde pican ahora las damas de esta ciudad, aunque cierta voluntad le tiene enfermillo ahora, anda descoloridillo, Y sin gusto de un desdén, quiere, y no le quieren bien. Pues mucho me maravillo, que si es tan lindo, no sea querido, quien lo es de todas. Ah topado el pobre en bodas, mas yo pienso, que pasea por esta calle mil veces. Es su nombre? . Don Antonio. Oh vieja, al mismo demonio en los embustes pareces. Miremos él azafate, deja madre de hablar de esto. Descolorida te has puesto, no quieres que del trate. Que hay en este papelillo, La oración de santa Marta. Y esto qué es? . Es cierta carta de aquel descolodrillo, toma, y mira lo que aquí te dice aquel desdichado que queda desesperado, muerto de amores por ti. Vieja, o demonio, quisiera como el papel, mil pedazos hacerte entre aquestos brazos, sal de aquí, sal presto fuera, sal, que si saco un cuchillo del estuche. . A mí me deja, que yo cortaré a la vieja de la boca al colodrillo. Hija piedad, ay de mí. Herístela? . A tu servicio. Por tu vida? . Un beneficio de oreja a oreja le di; pero a se que me ha pesado que hayas rasgado el papel. Aquí están las partes de él. Y las del dueño engañado te pudiera decir yo. Quieres que te dé yo a ti lo que tú a la vieja? . Sí, Pero que te enojes no; pasaba yo la otra tarde por casa de este galán, y un lacayo a lo truban, entre discreto y cobarde, y con tal labia me hablo, que en sin arriba subí, donde ese mozuelo vi. El demonio te engañó. En una cama acostado, bordada de fina tela, con balona, o arandela, el róstrico perfilado, una almilla de color de nácar, de oro bordada, la cabeza en la almoada, todo enfermito de amor, los puños de la camisa levantados para dar, muñecas de blanco azar. Calla, que mueves a risa. Los vigotes muy alzados, montante a la cabecera, y una jacerina, y cuera. bravos retratos colgados, mucho olor, escritoritos con mil curiosos juguetes entre muchos ramilletes, Harasme reír a gritos. Hablome tierno, y habló en tu amor de tal manera, que una piedra enterneciera, lloró en efecto. . Lloró? Yo te juro que le vi los ojos (no te alborotes) dar perlas a los vigotes. Por mí? . No si no por mí. Si se te hiciere camino Dorotea, le dirás a ese necio. . Bien . que más no siga tal desatino, y que es mal hecho inquietar a mujeres como yo. El Dios machín la pegó, ya se quiere declarar. Dile, que es un imposible, el dispárate que emprende. El alomenos no entiende que intenta cosa posible, sino que aquel picaron de Lopillo su estafeta, le anima, esfuerza, he inquieta a seguir su pretensión. Y yo que no miro mal a este mismo descarado, me alegro de tu cuidado. No he visto descuido igual! Señor viene. . qué hay señor? De Cadiz aquesta carta, que me ha de obligar que parta, luego al instante Leonor. Cómo. . Escríbeme mi tío, que cuanto nos ha llegado tiene Ricardo embargado. Por dónde iréis? . Por el río por caminar esta noche, Hernando, Hernando! Señor. Y aún es para mi mejor el barco que el mejor coche, a Cadiz voy, luego al punto, pon recado, y fleta un barco. No sale flecha del arco como vos . Si tengo junto el crédito, y el dinero de la suerte que sabéis, que he de hacer, . Mui bien haréis, cuando en Sevilla os espero? Dentro de dos, o tres días. Ropa os quiero aderezar. Tú no tienes que aguardar. Yo voy. Ay desdichas mías! Qué camisas hay labadas mulata, del Capitán? Cinco, o seis, pero no están mas de dos aderezadas. Ven presto. . de otra manera pensé yo que se tomara mi ausencia, aunque imaginara; que de sola una hora fuera: por la ropa tan ligera, y sin otro sentimiento! olo causa el que yo siento de los celos de estos días, o las ignorancias mías fabrican torres de viento; no se, que sombras cansadas de noche mis ojos ven, que no me parecen bien arrimadas, y embozadas, si de mi Sol son causadas, eclipsarele de modo, que lo deje a escuras todo, mas que me da pesadumbre, pues sin ensuciar su lumbre, suele pasar por el lodo. Nace de mi grande amor aquesta necia sospecha, el es arco, y ella es flecha, y el blanco mi propio honor, casta, y honesta Leonor, este mozo es arrogante, luego no es bien que me espante; mas justos son mis desvelos, que en aventuras de celos siempre el temor es gigante. Salgo de mi casa, y veo a don Antonio en mi calle, mozo, de gallardo talle, y de esta ciudad trofeo, una, y mil calles rodeo, vuelvo, y hallole a mi puerta, vengo de noche a hora incierta, y allí rebocado está, luego ocasión se le da, y mi deshonra concierta. Pero como puede ser, que el amor le dé ocasión, sabiendo la condición de tan principal mujer? amor, que habemos de hacer, tener ánimo, y partir? decid, podrémonos ir? podemos: pues alto al barco, mas si con celos me embarco, que barco me ha de sufrir? Pues Leonor resolución mirad, que soy Caballero, y soldado, y que prefiero a vuestro amor, mi opinión, no os guardo, porque no son guardas con vos menester, la que se ha de defender vos sois, yo callo en efecto, que nunca dijo el discreto sus celos a su mujer. Que Romano, o que Gentil a sus Dioses ofreciera sangre como tú, ni diera tal precio a cosa tan vil? estas finezas no son de amante hoble, y honrado. Bestia el haberme sangrado, no ha sido sin ocasión, amor es un mal de ojo, que entra por ellos al pecho, la sangre altera, y sospecho con más rigor que el enojo, luego no me negarás, que es justo sacarla luego; porque su desasosiego no corrompa la demás, y si de alguna caída se sangra aquel que cayó, quien la ha dado como yo? Una historia muy sabida en un librillo lei de Faustina enamorada de un gladiator, cuya espada fue del amor flecha allí, supolo el Emperador, matole, y diole a beber u sangre, que suele ser contra el veneno de amor; si esto a ti te sucediera, con su sangre te curaras, y la tuya no sacarás; porque dices que se altera. ha mocedad, o embeleco de la vida, hay desatino como este, mas imagino, que de celebro tan seco no puede ahora salir secreto menos cruel, Aquí llega Mirabel, con él te puedes reír Dícenme que estás sangrado. Cal mirabel ayer. No en la cuenta, porque a ser, la sangre hubiera guardado. Calán estas. . Las sangrías adaman a los amantes, Qué hay de nuevo que me cantes? Tonos, y letrillas mías. dal conocéis al amór Leonor, mal conocéis al amor. Doite un abrazo. . Por qué? Por la letra. . Hasle tocado en la vena del cuidado. Es Leonor. . Él tuyo fue. Mal conocéis el rapa? que es blando, y es porfiado, es terrible, y regalado, y es rendido, y pertinaz, en las guerras pone paz, y en las paces es traidor, mal conocéis el amor Leonor, más conocéis el amor, Una cierta no se quién, con un manto, y sombrerillo, el semblante de membrillo, y el pisar de palafren te quiere hablar en secreto. Mirabel, a diós, a Dios, y veámonos los dos. Venirte a servir prometo, pero no hay algún argen? Dale diez escudos Lope. Reparelos. . Cuando topen Siete, y llevar? . Hago bien Está don Antonio aquí? Aquí estoy perla. . No ven para gracias. . Ni yo tengo gracias, que desgracias sí. Usan los que se han preciado de nobles, y Caballeros enviar tales terceros en casa de un hombre honrado, donde halló vuesamerced aquella vieja en cecina, retrato de Celestina? Óyente, y hazme merced. de tamplar la justa pena con que vienes a reñirme, que estoy cerca de morirme, y pienso que de la vena la sangre se me ha soltado, Lope, Lope. . Qué hay, señor? La alteración del rigor con que esta señora ha entrado, pienso, que la causa fue de soltarse la sangría. A esto vienesta fe mía que no es lo que yo pensé, ay del pobre caballero! d Atame la venda bien. Desmayaste? . Qué desdén! Siéntate pues: . Yo me muero. Nunca yo viniera haca, a señor mío? . Ay Leonor! Qué mujercilla mejor fingiera un desmayo allá. Los Ángeles como vos matan hombres de este modo? Yo tuve culpa de todo, y me ha pesado por Dies; mas puedolo remediar, con deciros que mi amo no está en Sevilla. . Si os llamo mi vida en que puedo errar, veisme aquí para serviros; cuando se fue? . No ha media (hora, y díjome mi señora, que esto viniera a reñiros. A deciros sospeché. Yde esta noche a la calle. Lope, que tengo que dalle a esta perla? . Yo qué se? Vor a abrir mis escritorios, loco de contento voy. Y cómo en su gracia estoy? Ya tenemos locutorios. Pues ayer no me decía, que era yo su perrigalgo? Sabe que ha de hacer hidalgo, amainar volatería, que es conmigo moscatel, Y tu mosca en leche amores, Tengo yo muchos colores para frisarme con él. Su ánima de vayeta, no sabe que sol Narciso de lacayos! . Ya le aviso, que conmigo no se meta, calle, y déjese de voces. Tu conmigo melindrosa? Que soy mula cosquillosa, y le daré cuatro coces, Entra, que te quiere dar mi amo alguna cadena. No la quiero. . Antes es buena, para llevarte a cázar. Oiga, en lo vivo me dio. Oiga ella. . Oiga él, nunca liebres como él corren galgas como yo; Venís contento? . Con merced tangrande, como puedo, señor, no estar contento, mil veces esos pies vuelvo a besaros. Quisiera, que con vos, señor don Pedro viniera don Antonio vuestro hijo; porque juntos besarades las manos, e como vos lo habéis hecho ahora solo al Rey, pues su persona le agradaba, y a quien ha hecho esta merced, supiera. Anda indispuesto todos estos días, y pienso que sangrado, a cuya causa no vino a acompañarme. . Pues qué tiene? Achaques de las fiestas auran sido. Los bríos de la edad tal vez se cansan, no hay cosa que al trabajo no se rinda, daréisle estado ahora? . Eso deseo mientras que duran las informaciones, que por ser aquí cerca, serán fáciles, trataré los conciertos de sus bodas, que ya tengo los ojos inclinados a cierta hermana de un amigo mío, con partes singulares de hermosura, nobleza, discreción, y alguna hacienda. No le daréis menos honrada prenda, metan luces. . Ya tienen prevenido todo lo necesario. El cielo os guarde, no me aguardéis después, que vendre tarde. Julio, Julio, está aquí don Antonio? Fuera salió con Lope. . Pues de noche sale sangrado, y guárdase de día? Bríos son de la edad. . Llegue a la mía. Ay calle, que en entrando en ti consuelas mi perdida esperanza! ay calle hermosa! que hueles a jazmines de Valencia, a azares blancos, y a mosquetas bellas. Si fuera calle de Madrid, tu olieras azar, que olello, por azar tuvieras, de una calle, que llaman de Santiago, hay una enegma. . De qué modo? . Dicen, que es de día jardín, de noche infierno. Porqué? . Porque de día los guanteros, con ámbar, y polvillos la perfuman, y de noche, de rejas, y ventanas. con liquidámbar, y otras mil conservas, que el campo de allí a un año vuelve en hierbas. Es Don Antonio? . Ay Lope que han abierto una ventana de aquel cielo. . Llega. Es Dorotea? . Sor esclava tuya. Qué hace aquella Reina de belleza? Don Quiere acostarse. . Al Dios! Don toma con de que se acuesta sola. . Mas quisiera (suelo que fuera yo su esposo, y compañía, quieresme hacer un bien, y ponme luego mil hierros, mil cadenas, mil prisiones. Antes tú con las tuyas me los pones. Déjame entrar, donde escondido vea, como aquel Ángel bello se demuda. Si tu fueses tan cuerdo, que escondido estuvieses callando, hasme obligado de suerte con tu amor, y con tus dadivas, que en su propio aposento te pusiera. Plega a Dios, que si yo, si mis deseos, si mis pies, si mis manos, si mi boca se moviere jamás, que nunca tenga ventura en cosa que la mano ponga. Pues yo quito el aldaba de la puerta. Entra Lope. qué haces? . Ya está ahora es tiempo de mirar en eso? (abierta, El cielo te dé próspero suceso. d Aunque he de dormir sin gana, ya es hora de recoger. No vengo más que a saber lo que has de comer mañana. Nunca solas las mujeres nos solemos regalar. Fresco vendrá de la mar, si de este regalo quieres, y en casa hay una perdiz. Comprad lo que gusto os diere, y id con Dios. . Él te prospere. Echad ola ese tapiz; la ocasión de desnudarme, sola me incita a pensar cosas, que darlas lugar, bastaba para matarme. Válgate Dios por mozuelo, si le puedo echar de mí, cuando yo te hablé, y te vi, pacifico estaba el cielo, bien me pareces, confieso para mí, que me agradara de tu talle, y de tu cara, no siendo en mi honor exceso. Si yo casada no fuera, diera lugar a tu amor; pero casada mi honor, dice, que te deje afuera. Perdona, y no estés enfermo de imposibles, pues te basta decir una mujer casta, que hablando en ti no me duermo. De que sirven las sangrías que Dorotea me cuenta, no pongas sangre a mi cuenta, que no son heridas mías. lástima tengo de ti, pero que te puedo hacer? por allí siento toser, hola, ay Dios, quién está aí? Quién puede ser sino yo, el que es digno de la muerte. Jesús! . Mi señora, advierte, que amor me enseñó, y forzó, ya estoy aquí. . Yo soy muerta. Vesme aquí echado a tus pies. Cierta mi deshonra es, y mi desuentura es cierta, hombre quién te puso aquí? eres por dicha echicero? Un hombre soy que te quiero. y que me muero por ti. Mi mulata me ha vendido, o esclavos quien os desea, en lo que yo estoy se vea. Confieso, que esclava ha sido; pero ese esclavo soy yo, que lo soy de tu hermosura. Quién hay que viva segura? hombre tu amor me mató, De ser esclavo no huyo, tú sola mi dueño eres, tuyo soy, tú no me quieres, esclavo soy, pero cuyo; Ya estoy aquí, ya me ha dado fortuna aqueste lugar, se querer, y se callar, sirviendo a quien me ha comprado, A quién amor no obligó? pues si tanto amor no pagas, aunque más favor me hagas, eso no lo diré yo. Ten piedad dulce bien mío, de este esclavo que te adora, amor me mandó, señora hacer este desvaríó Esto fue causa, que yo lo pierda por emprenderlo para no faltar a aquello, que cuyo soy me mandó. Que miras pues claramente se ve mi verdad en mí, tuyo soy, y tuyo fui, y lo seré eternamente, mi dueño es el rostro tuyo, y es con él tanta mi fe, que nadie le ve, y me ve, que no diga que soy suyo. A mi señor don Antonio me han vendido mis criados? de vuestros justos cuidados no quiero más restimonio, que ver si me obedecéis; porque tratar de enojarme, ya veo yo que es carsarme, para que vos descanséis. no ha mucho que me habéis visto. no estaréis muy a la muerte, ni me dor por no ser fuerte, ni avuestro amor me resisto, nios despido, ni os recibo, ya estáis aquí presto es, amor lo ha de hacer después, torra el tiempo fugitivo, no me forcéis a disgusto, que bien me sabré matar, vos sois el que me ha de honrar, vos quien procure mi gusto; salid de casa esta vez, que yo saldré a la ventana, muy rendida, y cortesana, donde el amor sea juez de la causa de los dos, y si hablando me vencéis, como es razón entraréis, que os quiero yo abrir a vos, ni es justo que a tal mujer fuerce un hombre por engaño. Bien sé qué intento mi daño, mas tengo de obedecer, mi amor es pura verdad, yo as amo, si es vuestro gusto, eso solamente es justo, señora, con Dios quedad, piérdase tal ocasión, todo se pierda, esto es hecho. Obligado habéis mi pecho amás que honesta afición. Dorotea, Dorotea? Ya se que me has de reñir, y desde perra decir hasta la cosa más fea, qué quieres? yo vi llorar, yo desmajar, yo razones, yo soy mujer. . Tú me pones adonde me han de matar, abriste? . Ya quedan fuera don Antonio y su lacayo. Toda me pierdo, y desmayo, mi propia sombra me altera, ya no te quiero reñir, ya no me quiero quejar, más tengo que remediar, que tengo que resistir, que hombre es este? qué haré yo? Ahora después qué es ido? La voluntad ha rendido; pero la persona no. Rendida la voluntad, que es del alma la potencia, quiza de más excelencia, pues manda la libertad del cuerpo no hay que hacer caso. Hablarle quiero en la reja. Él en la calle se queja. Pues abre los marcos paso. Esa es buena resistencia, Mi obstinación contradices? Esto me huele a perdices, somos mujeres, paciencia. Quién si no tu pudo hacer cosa tan desatinada? Desnuda Lope la espada, mátame. . Pudiera ser, viose tan gran cobardía solo en su aposento, y todos dando ocasión de mil modos a tu amorosa porfía, y tu gallina salir; porque ella te lo mandó? Pude yo forzarla? No, pero intentarlo, o morir, querrías que te rogase? advierte que las mujeres resisten a sus placeres, cuanto lo posible pase: pero en fin no son de piedre. Es verdadero mi amor, que con su loco furor estas calles desempiedra, muera, padezca, suspire, mi amor es honra, es verdad, es llaneza, es voluntad. Es el rollo que te estire. Cuerpo de tal con el hombre, A Caballero. Quién es? Quién os, quiere hablar después, aunque el después os asombre. Quién antes su bien perdió, que tiene ya que esperas? hacedme abrir. . No hay tratar de abrir, la ocasión pasó, llegad cerce, y hablaremos, que no es poco. . Muerto soy. No pensaron vernos oí. Presto negociedo habemos. Si tan presto no saliera, esta jornada esculara, que a Sevilla en fin llegara el propio, y nuevas me diera de que se desembargó mi hacienda en Cádiz. . qué es esto? Gente Hernando en este puesto? Detente, que pienso yo, que algún requiebro será de esta mulata habladora, Sospecho, que es su señora la que a la ventana está. No lo creas. . Ya me han visto y la ventana han cerrado, quién será aqueste embozado? cómo mi infamia resisto? Lope, quién es esta gente? No lo sé por Dios, señor. Volverá a salir Leonor, luego, que de aquí se ausente? Téngolo por cosa cierta que la he sentido picada, que la mulata es talmada, y esta acechando a la puerta. Fingirme justicia quiero por no deslustrar mi honor para conocer mejor Fernando este Caballero; ténganse al Rey. . nadie aqi le deja de obedecer, y más quien lo sabe hacer con la sangre que hay en mí. Alguácil de Corte soy, vengo con su Majestad, las armas manifestad. Rendidas al Rey las doy; pero donde el Rey está es Corte, y así no hay queda. Sí, pero el andar se veda sin que se sepa, quien va. Don Antonió Altamirano sei, queréis más? . No señor, pero sería mejor el recogeros temprano, que esta casa donde habláis tiene dueño; que por Dios, que es tan bueno como vos. Yo pienso que os engañáis; porque a caso me pare a hablar con cierta mulata, porque en la calle me mata otra cosa que yo sé. ̱. Idos, señor, a acostar, y mirad si tenéis gusto que os acompañe? . No es justo, yo os tengo de acompañar? ̱ a con Dios. . Adiós. . A maldiga Dios mi paciencia. (Dios, Pues quedá otra diligencia, si no es mataros los dos? Llama a esa puerta, ay de mí! que procuro informaciones cuando delante me pones lo que con mis ojos vi! honra qué es esto? qué quieres? a qué aguardas? ya no ves lo que puedes ver después? esta fe guardan mujeres! esto en el mundo se usal esto es honra? esto es lealtad? que con decir voluntad hillan la sombra, y la excusa? esto Leonor te debía mi pura fe? mi amor? tal, que al ser de alma inmortal juró que vencer tenía? ha Dios, quien fue aquel primero, que el honor del hombre puso en la mujer, y dispuso que le limpiase el acero? No sé si te quiero mal; porque las cosas que veo, queriéndote bien, no creo que no hay desatino igual, llamaste? . Ya en la ventana mi señora respondió. Abre Leonor, que solyo, Esa diligencia es vana, vete con Dios Caballero, y agradece que no pasa algún dueño de esta casa, mientras a su dueño espero, que si él estuviera aquí, respetaras de otra suerte las puertas. . que bien me advierte de lo que ahora temí, si lo finge por saber qué soryo? pero no hará, amor de su parte está: como eso vendré a creer; por dicha este mozo loco la sigue como atrevido, necio por celoso he sido, teniendo a Leonor en poco; a mi bien yo sol, mirad que me vuelvo del camino, llegué a Coria, y allí vino un propio, oíd, esperad, no cerréis, . Ay Dios! quién es? Vuestro esposo mi Leonor. Jesús! que vos sois señor, abre Constanza, hola Inés, Dorotea donde estáis. Las tres leguas he corrido por tierra. . Dichosa he sido, y en la resistencia más. En duda de mis celos honra grave, mejor es inclinarme a mi sosiego, si los celos son lince, amor es ciego, y no quiere buscar lo que no sabe, Si voy seguro al puerto con mi nave, quien me vuelve a la mar cuando ya llego? pero ay de mí! que si en el alma hay fuego, qué importa que los ojos tengan llave? No son de hombre discreto estos oficios, aunque con el temor el honor lucha, que averiguar los celos por indicios, o sea con razón, pequeña, o mucha, es como quien escucha por resquicios, que le pesa después de lo que escucha. . Que vos venís con ese pensamiento en casa de Don Pedro? . Aquí le aguardo, que desde aquella noche arderme siento por doña Ana bellísima, Finardo, trató Leonardo aqueste casamiento. Y qué le respondieron a Leonardo? Que don Pedro su padre quería verme. Y ella por dicha a vuestro intento duerme? No se, más se, que todos estos días, desde la noche que a su casa fuimos del Capitán Baldivia, y las porfías de su discreto proceder vencimos, mudo le ha dicho las razones mías, Luego decir podremos que venimos a casaros Baldivia y yo? . Sospecho que muy presto se hará si no está hecho, don Pedro es este. Dile cuando venga, que tengo que le hablar. . Dadme esas manos. Es el señor don Juan? . Yel que desea. honrarse de serviros. . Informado de vuestras partes he deseado veros, que tengo tanto amor a esta muchacha, que quiero contentar también los ojos, como están de la fama los oídos. Yo soy esto que veis, pero sospecho, que lo que falto en esto, suplir pueden la voluntad de padres que he tenido. Así es verdad, y que os volváis os pido; porque mañana en gradas, o en la lonja os hablaré mui claro, y sin lisonja. (espero. qué hora? . Entre diez y once. . Allí Hasle agradado? . Temo que no agrado, porque el temer y amar corren parejas. Satisfecho presumo que le dejas. Corren los días, y el que ya los pasa, n si es cuerdo el fin que ha de llegar previene, mira las prendas que en su casa tiene, que es bien partiendo, concertar la casa. Rómpese la coluna, mas la basa, en pie se queda, y aumentarse viene el edificio que el honor contiene, si no es que el tiempo hasta el cimiento abrasa. Dos hijos tengo que me dan enojos, hasta que su remedio se concierte; porque son de mis ojos los despojos; Esto el partir, y la razón me advierte: porque como los hijos son los ojos, conviene concertarlos con la muerte. Señor, aquí está un criado de un Indiano, que a buscarte viene con cierto papel. No es hora ya de cansarme, dique te le dé, y se vuelva. No hay cosa que me canse, como negocios de hacienda, yo todo lo dejo a parte, el remedio de mis hijos, y mi sucesión se trate, Este es, señor, él Muestra. . Aquí estaba mí Leyendo un papel está, (padre? mira los gestos que hace. Será cosa de dineros, que su avaricia es notable. Antonio está en casa? ola, está Antonio en casa pajes? No me ves en tu presencia? No es posible que tú andes en pasos de hombre de bien, quieres por dicha matarme? si querrás y lo peor habrá de ser que te maten mira, mira este papel. qué papel? n Escucha aparte, y verás a que me obligan tus locas temeridades. Cuando un hijodalgo, y tan honrado como llega esto, bien creeréis lo que le obliga; don Antonio solicita una mujer virtuosa, que lo es mía, mandaldle que no lo haga, que por vida del Rey que le he de disparar un arcabuz. El Capitán Baldivia, Qué te parece? Señor este es un loco arrogante, que tiene celos del viento. Hijo, mira lo que haces, que estas palabras y avisos no son de pecho cobarde, sino de quien tiene honra, y para no deshonrarse te previene de esta suerte, por mi vida que no pases por su calle, que en sabiendo que has pasado por su calle, no has de estar más en Sevilla; muy bueno ha sido cansarme en procurarte una Cruz, que ese lado izquierdo esmalte, y juntamente con ella tan altamente casarte, como concertado queda, para que tu cuando sabes los pasos que dor por ti, los des en hazañas tales: (te: este Capitán Baldivia quién es? . No puedo informar. mas de que es loco, y celoso. Pues bien dices, eso baste, que de celos, y locura, quien habrá que no se guarde, el avisa, en que no muestra que es loco, y con avisarte ha cumplido con su honor. Qué bien sus locuras sabes. Entre allá desvergonzado, y el alcahuetejo infame del lacayo de Castilla. Yo, señor, no soy notante de sus paseos y gustos. Ahora bien, el almoace, los caballos noramala, y ande allá con sus iguales; el rece, y sepa que es hombre, y que no hay hombre tan grande, que el polvo de un pistolete, ados pasos no le alcance. Perdido soy. . Esto es heoe que ya Baldivia lo sabe. Ahora adoro a Leonor. A Leonor? . auque me mate
JORNADA TERCERA
En día de tanto gusto, y que ya el hábito puesto, Ana tu hermano ha dispuesto mi vida a su aumento justo. Y más habiendo salido tales las informaciones, que sus calificaciones de tan nuevo honor han sido, no habiendo cosa que pueda darme cuidado, o pesar para poder descansar, solo el casarte me queda. Es don Juan un Caballero Ana de mucho valor, aquien pintara mejor, pero determe quiero; porque si este casamiento no se hace, no es razón, que un padre sin discreción despierte tu pensamiento. Cómo siempre el blanco justo aque yo debo mirar, es pensar que te he de dar, con obedecerte gusto, este, señor, ha de ser mi cuidado y pensamiento. Contento estás. . que contento mayor pudiera tener, que haberme desde su reja I Que tu merezo con Hábito tan lucido, no es mucho, pero que a mí tantos favores me den de lo que a ti te esta bien, por ir delante de ti, esto se ha de agradecer, vive Dios, que el de Santiago ha dado carta de pago a todo, tu envidia ayer. Mi padre está aquí, señor? o Antonio, Dios te me guarde, que haurás tenido esta tarde de cumplimiento y favor? bizarro estás, logre el cielo tus años, y muchos viva aquel Alba, donde estriba cuanto bien tengo en el suelo, Toledos somos desde hoy, ya no hijo Altamiranos con hechura de las manos del Duque. . Su esclavo soy. Que bien que te honra el pecho Antonio esta roja espada! de ti no menos honrada, pues también ha satisfecho a la deuda en que te pone; que brava vuelta haurás dado a Sevilla! y que mirado, Dios a tu madre perdone, que este fuera su gran día, mil bendiciones te doy. Yo que como parte soy de tu sangre, y tu alegría, tanta tengo de tu bien; parablen te doy Antonio. Ana, que más testimonio del bien que tu parabién? todo este aumento es el tuyo. Vete Antonio a descansar. Dios te guarde. . Podré dar a la amistad lo que es suyo, en tanto que te desnudas, para ver a tu Leonor? que los amigos, señor, en tus pruebas ponen dudas, sino vamos a provar cuatro, o seis blancos, y aloques. Que a mi placer te provoques, no puede darme pesar, más guarda un poco del seso, si esta noche has de ir conmigo. Qué haré lo posible digo, para que no haya exceso, no hayas miedo tú que toque lo blanco a fe de Andaluz, que por ser roja la Cruz, dicen que ha de ser aloque. No va tu hermano galán? Nunca tan galán le vi. Quisieras el nobio ansí? os aón Un Indiano Capitán, hombre de buena persona te busca. . Di que entre El cielo te guarde, y te dé en el suelo lo que tu nobleza abona. Seáis, señor, bien venido. Aparte os quisiera hablar. Aquí os podéis retirar. Este hombre he conocido; porque sin duda es aquel, que la noche que salí, cuando a ver las luces fui estuve hablando con él? con mil honestos amores me acompañó muy cortés, en que yo pense después, que en ausencias son mayores, pero nunca más le vi, sin duda, que él lo ha sabido, que se trata de marido, y no me pesará a mí, porque me agradó su talle, y su mucha discreción, gozando de la ocasión de hallarme sola en la calle, si él viene a pedirme a mí, perdone don Juan, que yo diré a todo el mundo no, y solo a mi gusto sí. Y cómo os digo, señor, en Flandes serví estos años, con tan justos desengaños de mi heredado valor, mas viendo que el pretender, es en la Corte morir, sin manos para subir, pues no lo son merecer; porque en Flandes con la espadí se sube un muro, y en corte, como es de papel sin corte, ni sube ni puede nada; di al olvido memoriales, y er Jlias tres mil desdichas, pasé por agua mis dichas a la tierra desiguales, porque si servi medre, y en menos tiempo volví, donde en un templo que vi, de paz la espada colgué, este fue de una señora con quien yo vivo casado, honrada sí, soy honrado, que la adoro, y que me adora, hijos no tengo, aunque creo que hay sospechas de este bien, mas la envidia que también sigue el bien en que me veo ha interrumpido esta paz, con dar este Caballero vuestro hijo en ser tan fiero, atrevido, y pertinaz en solicitar su honor, y el que guardar solicito, que tras haberos escrito, como habéis visto, señor, y que pienso que le habéis reñido como es razón a costa de mi opinión me ha obligado a lo que veis. No quise otra vez fiar cosa que tanto me importa de un papel o razón corta, antes os quise obligar, con que viendo mi persona, por ella me hagáis merced, Vansí este aviso tened por último . A quién perdona la fortuna solo un día? cual hombre alegre amanece, que sin mudanza anochece del bien que tener solía? en notable obligación, señor Capitán os quedo, encarecerla no puedo con igual demostración; vuestra persona y valor también por su parte obliga a que enternecido os diga estas palabras de amor. Pluguiera a Dios que a doña Ana entrarades a pedirme, y a honrarme sin persuadirme a cosa tan cierta y llana, como el valor y nobleza, que tan lisamente abona vuestra gallarda persona, mas pues ya la suerte empieza a trocarme en tal disgusto el hábito de Santiago, que fuera más justo pago de vuestro servicio justo, que no de la liviandad de Antonio: yo a quien me toca sabré enfrenarle la boca, quitarle la libertad, y si él os diere más pena, haced en mí lo que en él, Importa mirar por él, y que a una sangre tan buena correspondan las costumbres; yo no he de sufrir, señor, burlas con mi propio honor. Haced cuenta que en las lumbres de mis ojos queda puesto. Mi honor pongo envuestras ma. que de máncebos livianos (nos, suele ser tan descompuesto, con esta medio envanada, que ayer casi la saqué para lo que hacer pensé, vuelvo a sosegar la espada templada, que no querría si mi afrenta satisfago, que la roja de Santiago fuese blanco de la mía. Vuestro nombre? . El Capitan Qejaos de mí Baldivia. . C si él os enojaré aquí. Mas a vos os culparán si sus livianos placeres yo con la espada corrijo; porque vos no hallaréis hijo, y yo hallaré mil mujeres, que si yo me satisfago, lo que no permita Dios de la sangre de los dos haré una Cruz de Santiago. Esto es ser padre, esto es tener contento con gustos de los hijos que se pagan, no a siete no, si no cien mil por cinrto; Antonio, Antonio. . Diles que nos hagan la cena presto. . Ya se te aderza. Que bienes puede haber que satisfagan, si del placer es sombra la tristeza? yo te prometo, que sin sombra tanta el mismo Sol perdiera la belleza; tu sinrazón, tu liviandad me espanta, habiéndote reñido una locura, que Circe es esta que tu gusto encanta, si la edad es disculpa por ventura, es la insigne Sevilla alguna aldea? no hay otro entendimiento, ni hermosura, si amar es fuerza, cuando fuerza sea? es bien solicitar una casada, que la defensa de su honor desea, pues como aquel papel tuviste en nada, escrito con tan justo atrevimiento, que por la pluma le escribió la espada? ahora bien, no respondas, que no intento satisfacción aquí, ponte unas botas, no has de estar en Sevilla, ni un momentos así mis blancas canas alborotas? ya me muestran tu sangre ajenas manos, por las señales de Santiago rotas, que bien no desharán mozos livianos? andaos a procurarles casamientos, mientras procuran casamientos vanos. Señor. . Ya no sé yo tus pensamientos en calzarte luego presto aprisa, años siglos se me hacen los momentos, ya no aquel hombre por papel me avisa, en persona ha venido, qué pretendes? pues no es aviso para echarle en risa. . voy a sacar dinero. . Yalo entiendes. (chas? qué Baldivia le habló? . pues no lo escú, paciencia y barajar. . ansi me enciendes. Ahora con amor y temor luchas, que no es tiempo de cuentos, que es un necio quien se quiere mojar por pescar truchas; mujeres ay, señor, de todo precio, los limistes se gozan los maridos, que no es justo a su honor hacer desprecios, vistamos catorcenos mal tundidos, que dar la vida por un gusto loco, no es para cuerdos, si de amor vencidos. La vida, y aún el alma tengo en poco. Estás en ti, que dices? . Que me pierdo cuando en las cosas de aquel Ángel toco. Sabes lo que decía si me acuerdo, uno de estos, qué llaman los sutiles? (aunque en esto, por Dios que andaba cuerdo) con la experiencia de sus gustos viles, que eran Ángeles todas las mujeres, del modo que lo son los albañiles, fabrican un andamio cual tú quieres fundar en mil palillos de esperanzas, y en tres, o cuatro tablas de placeres descompone un suceso las balanzas del peso en mal secreto fabricado, y en criados amigos de mudanzas, o porque su marido fue avisado, cae el andamio, y viene por el viento el Ángel albañil descalabrado. Dame espada y broquel. . que pensaniento te lleva ansí? . No más de desperrme. Óyeme una palabra. . Estortento. Mira, señor, que no hay andamo firme. o. Loca de contento vengo. No es por extremo galán? No aborrezco al Capitán, por gentilhombre le tengo, mas como Anconio ha salido con la roja Cruz al pecho, ventaja notable ha hecho; Di que a cuantos han nacido. Ya los que están por nacer. Qué buena vienes! . Perdida, que tener sola una vida, es no tener que perder, pospuesto cualquier temor soy de don Antonio ya. Y esta negra que dirá? que Lope mata de amor, es pícaro, y de buen talle, mas si es de tu causa efecto, cómo no será discreto? Randas pasan por la calle, llama luego Dorotea a aquel cajero. . Ah buen hombre. A quién no obliga ese nombre? Qué traéis que nuevo sea? Las randas de un corazón, con las puntas de mil flechas, labradas de unas sospechas, que ya desventuras son. Es Lope? . Pues no me ves? para entrar me puse ansí. qué aí de mi Antono? . aí de mí! Es muerto? . La mismo es. cómo? . ausencia. Licieto? icierto Mas es que muerte el jusencia. Sí, porque busca pacieraja, que no ha menester el muere. Su padre de aquí le envía de tu marido avisado. Causa le ha dado cuidado? pero va la causa es mía, dile Lope a don Antonio, que ya me parece tarde para mostrarse cobarde, y que es muy vil testimonio de la Cruz que trae al pecho: que para que me ha servido solicitado y perdido con las locuras que ha hecho? ya no hay que volver atrás, que estos celos de Baldivia han sido si estaba tibia para declararme más. Dile Lope que le adoro, y que pues yo sol mujer, y me aventuro a perder lo que es el mayor tesoro, tenga valor de quien es, y que en Triana me aguarde, o a los barcos esta tarde, donde hablaremos después, que quiero que aquí escondido de noche me venga a ver, y este engaño vendrá a ser de toda sospecha olvido; harto te he dicho. .oye. fueso Toda la runfla tendíó. Cómo estamos el y yo? Cómo? tuyo, aunque me pese me quedaré con mi amo, y escondido vendré a verte. Y no tiene a mucha suerte que le rica bien hermano? En Romance, gerigonza? te quiero más que de plata, si te vendieses mulata, que eres de a doblón la onza, júntense estos mentecatos, que ya tanto lo desean, que no hayas miedo que sean sus convites con más platos. mas si me coje en la trampa, y su mancebo he de ser, no piense que ha de tener trato con los de la ampa. que por él agua de Dios, Fa que la cosa sobre un cerro con agujetas de perro. Perros seremos los dos, en lealtad, que no desdice, y en cetera. . Pues hermosa qué es ecetera? . Una cosa. que dice lo que no dice, amosa está Sevilla mi seor Ramos. No hay estos Viernes de entre Pascua, y Pascua. desde la gran Toledo hasta la China, ni desde Tetuan a Trapisonda. que le parece cual esta Triana, y ese abundoso río que los propios. llaman Gualdaquivir, y los Poetas? padre de las olivas claro Betís, mire como le empiedran tantos barcos, y bestido de rústicas coronas, de verdes hojas de cortados árboles, cortan sus aguas con los remos de haya. Paréceme a Sevilla seo Pozgaya. mas dígame por Dios, vendrá su ninfa con la que prometió para nobiscum? porque mepareció mujer de toldo. Vendrá cuarenta veces, porque es hembra, que se desvela en dalle gusto allombre, mas tiene cierto bravo de Castilla, un poco de cellera contra todos. Eso me dice; pues sacarlo ellánima, pesar de la vayeta de su vida. Ya le tengo mandados los vigotes a la misma, seor Ramos. . Pues perezca, y por todo sin Roma, a la mañana, por agua nos iremos a la Haabana. Para la vuelta le tened apunto; pero advertid que le tengáis bacio. No entrará en él el sol. . Eso deseo, y tomad este escudo. . No de balde os honra a vos la roja cruz el pecho por un Tusón la desechéis manana. En efecto quedamos señor mío; En que me quede en casa de don Sancho, y le diga a mi padre que me parto desde allí disfrazado cada noche, vendré a veros, a hablaros, y serviros. En casa de Finardo su vecino todas las noches a jugar se pasa, y al conversación hasta las doce, en este tiempo Antonio, Dorotea os abrirá la puerta. . Qué es posible que es cuche yo mi bien palabras tales de esa boca divina? . Y ella diga no me dirá con esa boca humana, a tal hora entraréis Lope del ánima, que ya os aguardo como a Don Gaíferos, captiva le espero Jimena Gómez sospecho, que en San Pedro de Cardeña. Dígole yo, que no? mi tigre arcana? no sabe que los mozos son danzantes cuando los amos son tamborileros? dígale que se parte a su Lucia, y escóndase . Si haré mulata mía. . El parabién os doy del casamiento. Ahora solamente la palabra, medió don Pedro aunque con mucho gusto. Desde que vi salir del barco a tierra estas mujeres vengo cuidadoso. Vos casáis altamente. . Así lo pienso, y desde que aquí estuvo el Duque de Alba, por huésped de don Pedro que abonase tanto sus cosas que tendrán las mías para la Corte en el un grande amparo, La basquiña es sin duda, y aunque fueran las señas diferentes, y el cuidado con que se tapan, y según bastaba para mis celos ver a don Antonio, que no quiero más claro testimonio. Que tiene el Capitán que no nos habla? A Capitán, un día tan alegre sacáis vuestras tristezas a Triana, qué es esto en qué pensáis? . En tales días, suelen matarme las tristezas mías, Volved los ojos a ese claro río, no río ya, si no ciudad famosa veréis más ninfas que en su centro frío la Boecia describe fabulosa. Ya los ojos al Betis claro envió, y por su tabla de cristal lustrosa, un barco sigo, donde un árbol prueba, encubrir otra vez a Adan, y a Eva. Es cosa, qué en cuidado ahora os pone? Amor también se atreve a los casados. Cuando de barcos tantos se corone, Nunca al Betis traigáis esos cuidados. Su confusión me dice que perdone, que por más que mis ojos desvelados la van siguiendo más se desparece, Seguidla en otro barco si os parece. No importa, que ya se dónde hace puerto, y allá si quiere Dios nos hallaremos. Qué alguno va con ella, será cierto. De eso estaba por Dios haciendo extremos. Hola, Arráez a costa. . Yo soy muerto. Donde es la bela amor celos son ramos, Entrad que ya pasamos a Sevilla. Fuego me ha dado el agua de su orilla. mi me viera ablar, mera, Toma ese manto que vengó de haberle visto turbada. No te vio, no importa nada. Mas amor que temor tengo, yo se quesía luego me llegara a hab si esta noche va a jugar será en mi bien la prit ten a Hernando prevenido por lo que toca a la puerta, y al aviso el alma abierta al bien que al amor le pido; ay Dorotea! ay belleza, ay talle, ni discreción cómo las de Antonio? . Son monstruos en naturaleza, que bien habla, que cortes, que galán, qué cuerdo en todo! Ay que me pierdo de un modo, que con mil disculpas es, conozco mi loco error) más doile de dos la una a la más cuerda (si alguna lo ha sido teniendo amor. ha Dios, cuanto daño viene, de escuchar! escuché, oí muerta soy, yo me perdí. Disculpa dorada tiene cualquiera yerro de amor. Mi señor viene a cenar, Cuando se le suele dar tan temprano a su señor? Pon recaudo Dorotea, y advierte en lo que te digo. Señora? . Nunca conmigo, hay quien en el campo os vea; hacéis bien, que más contento otras cosas os darán. . Celos mi bien? cuando están mis gustos en tanto aumento? fuese tu señura airada, que hay mulara? Con razón de tu poca estimación mi señora está enojada nunca tú con ella vas, nunca le das este gusto. De que hubiera sido justo no pongas duda jamás, vete a dentro Dorotea, y adereza de cenar mientras me voy a jugar, que otro tiempo aura que sea para paces de estos celos mas conviénete, y mejor. El tenerte tanto amor celos causa. Ah santos cielos, que lindo engañar con queja cuando sin honra me dejas, aunque la pienso cobrar, la misma basquiña es, que lo dudo? yo lo vi, Hernando tú estás aquí? Mandas algo? . Que me des, esos brazos. . Yo señor? Hoy Hernando libre quedas Por qué señor? . Porque puedo hacerme un favor. . Favor? Por la Fe de caballero, de darte aquí liberdad. No quiere mi voluntad ser libre de lo que quiero. Hijo tú me has de poner en la tapia del corral una escalera. . Qué mal te puede a ti suceder. que a tal cuidado te oblige? En ti mi remedio está. Señor, quien pena te da razón es que se castigue. Si me descubres Hernando vive Dios que te he de dar de estocadas. . Ve a jugar. aunque no estarás jugando, (déjame hacer a mí. Voy en tu lealtad fiado, págame haberte criado, que está mi remedio en ti. . Aunque soy pobre cautivo, sol bien nacido, y leal, este hombre es principal, él me crió, con el vivo, sucédame mal o bien, que le sirva es justo. ̱a. Hernando fuese el Capitán? . Jugando a aquí cerca. . Con quién? bospecho que con don Juan, de don Antonio cuñado. Cuñado? . Ya está tratado. L. Mientras viene el Capitán recogete por tu vida, que tengo un poco que hacer. Es bañarte? . Puede ser. ̱. Tú serás de mi servida. Ven mañana a mi aposento, que te he de dar un vestido. ̱. Hoy ando favorecido, mas no por eso contento. . Dorotea, ha Dorotea. Para qué voces me das? Turbada estoy. . Si estarás. Quién hay que mi intento crea? Luego que señor salió, a don Antonio metí. Ya está don Antonio aquí? Luego no quisieras? . No, Pues no quedó en el concierto? Confieso mi grande amor; pero véncele el temor, que ya el honor está muerto, vino Lope? . Y muy galán de pluma, espada, y broquel. Habla tú sola con él. Qué temes? . Lo que dirán si este mancebo se alaba de mi desdicha en Sevilla. Entra, que no es maravilla, que en ti comienza, ni acaba, Toda resistencia es poca con amor determinado algún hechizo me han dado, perdone amor, que estoy loca. . La lealtad, y la crianza me han vencido, y obligado, ya me parece que es tiempo, aquí la escalera traigo, y esta espadilla también para ayudar a mi amo, aunque confieso que estoy, (perdona Leonor) turbado, arrimarla quiero aquí. Hernando, que digo Hernando. Señor, eres tú? . Yo soy Pues baja . y cómo, pues hago tanta baja del honor que tuve un tiempo tan alto, la escalera de mi horca me han puesto mis desengaños, mas hay que todos la suben, yo solamente la bajo; otros suben a su honor por escaleras y pasos, que al honor siempre se sube, y yo por librarle bajo. Pero no es mucho si el mío estaba depositado en infierno de mujer, que yo le cobré bajando. Baja pues. . Están ya dentro? Don Antonio, y un criado están ya dentro, señor. Guárdame esa puerta Hernando. Pobre señora! ya estoy arrepentido. . Villanos, así se limpia el honor, Muerto soy! . yo sin agravio, Favor cielos, confesión. La roja Cruz de Santiago, como yo se lo había dicho, sirvio a la espada de blanco. Baldivia yo no te pido la vida. . Y aún fuera en vano. El alma sola deseo. Pídela a Dios. . Ay tirano! Entra Hernando a ver si muere. Echaré el cuerpo en su estrado? Sí, mas no podrás tú solo, aguarda iremos entrambos. . Ya los debe de haber muerto. Ay Lope, que estoy temblando. Dónde nos esconderemos, que este Baldivia es un diablo, y como allá sucedió en Cordoba al veinte y cuatro querra matar las criadas, hasta los perros y gatos, y si ha de matar los perros, escondete. . Pues lacayo también matara las monas. Ya sueñan. . Triste que aguardo voime a esconder. . Yo que harél que no sé la casa, y dando de la ceniza en el fuego, vendré a caer en sus manos, él sale, aquí está un bufete, quiero meterme debajo, Cerraste? . La llave es eo Dame tinta . Voy volando, Santantón cierra sus ojos. Aún pienso que de este asalto no he salido con la honra, Aquí al tinta y papel. . Paso Escribe, que yo te juro, que a no habérseme escapado, el lacayo por las tapias, que de un reves, y dos tajos; Pero no que dos mohadas le diera al uso del rastro, enfadado me tenía el ver al bellaconaco pasear por Dorotea, dando pecho, haciendo el bravo, el gallina. Toma Hernando este papel, y esta llave, ya don Pedro Altamirano sele darás de mi parte, ̱. Vol. . Yo te quedo aguardando, ̱. Adónde? . En la Madalena. ̱. Que se me fuese el lacayo! Desde una cesta de harina estuve atenta mirando como se han ido (ay de mí) y el aposento cerrado, y donde Leonor, y Antonio len por tan triste caso, ay cielos! si han muerto a Lope? Dorotea. . Ay cielo santo! Cé, qué digo? . Dónde estás? Aquí estoy embufetado. Aquí te metiste? . Sí, donde escribiendo tu amo, daba puñadas de ira, de que me ha descalabrado. Sal fuera, triste de ti, que pareces papagayo. Tanto temor he tenido, que el bufete he perfumado, mucho es, que por el olor no me sacase de rastro, a Monsérrate he de ir. Pues dame Lope la mano, que yo prometí lo mismo. Vamos juntos. . Juntos vamos. No quise hacer aqueste casamiento, sin dar como es razón a todos parte, Ya os he dicho don Pedro lo que siento, y que es noble Don Juan por cualquier parte. Esa razón tomé por fundamento. En galas, y armas es Narciso, y Marte. Yo os aseguro, que doña Ana tiene cuanto vos deseáis que le conviene, yo conocí sus padres de ese mozo, y sus inclinaciones he sabido desde rapaz, hasta salirle el bozo. (sido. Mis deudos sois, mi honor el vuestro ha De estas bodas ya tengo el mismo gozo, que si fueran don Pedro, de Leonido, juntad luego estos años, y estas galas, y los Altamiranos, y Zavalas: cuando os hemos de dar mil para bienes, casando a don Antonio? . Ese deseo no me deja decir tan altos bienes. como tuviera de este rico empleo. Pues dícenme que estado le previenes. Oblígame el peligro en que me veo, lo Este papel me ha dado aquel criado del Capitán Baldivia. . otro recado? muestra. . Yo pienso que casarle intenta con doña Inés de Atienza. . Yo Leonelo con doña Elvira Salazar de Armenta. (cielo? Muy ricas son las dos. . Válgame el qué es esto? . a voces quiero doros cuenta parientes de mi eterno desconsuelo, muerto es mi hijo. . quién? . mi hijo que este triste papel es testimonio; (Antonio, servía a una mujer, mujer (ay triste) del Capitán Baldivia que me ha escrito dos veces, que le guarde. . pues qué hiciste? Echarle de Sevilla solicito, engañome, y quedose; quien resiste tanto dolor, si a la razón permito que me saque de mí! leed parientes tragedia igual, pues os halláis presentes. Yo te escribí, que don Antonio tu hijo solici- taba mi mujer, suplicándote, que le refre- nases, y no lo haciendo, te vive a hablar a tú casa, y te avise de que procuraba entrar en la mía, no lo has hecho, ni como padre, ni como viejo; yo le he hallado con doña Leo- nor, y los he muerto juntos en mi aposento; en mi aposento quedan, esa es la llave. Qué voces no daré? de qué manera reprimiré mi mal? . Ea señores, el Capitán, y todo el mundo muera. Venid a ver mis últimos dolores, diote la llave? . Nunca m, la diera. uestra. . Del arcabuz son las mejores. El hombre me avisó, de que me quejo. No es tiempo de piedad, ni de consejo. Ánimo te ha parecido? Pues no lo es grande volver donde acabamos de ver lo que nos ha sucedido. Tengo ropa que llevar, que aunque peregrina voy, quiero ir como quien sol. ues cómo la has de sacar? yo Dorotea en ver ete estoy temblando? Baldivia estará buscando el alma de su mujer, no temas, que retraído quedaba en la Madalena. Ruido notable sueña, si la justicia ha venido, plegue a Dios, que antes de ir a Monsérrate a rezar no nos vengan a buscar. Pues que nos han de decir? De decir no, porque no son gente que habla tan bien; pero temo que nos den a cada cual su jubón. No vea a Baldivia yo, y venga lo que viniere. Su padre es este. que quiere. Verle, y ver quien le mató, Abrid aquesa cuadra miserable, depósito de un mozo mal logrado. No hay piedra que no llore, y que no hable. Pienso que al mismo Sol le ha lastiviado. Por Dios, que es espectáculo notable, de suerte su dolor me ha procurado, que voy a dar al Capitán la muerte. . Leonelo, espera, espera, primo, advierte. Déjale ir, que no es honrado y noble quien no le va a matar. . Horacio, Horació. Fuera ser yo con este pecho innoble. Es oficio de amigo, y de pariente, esto puedes sufrir? . Yo siento al doble, el doloroso fin de este accidente, mas veo que no ofende aquel que avisa. De espacio estás. . Para morir de prisa, no saquéis las espadas, tiempo queda: pero sacaldas, muera el homicida, que luego que mirarle muerto pueda, yo se, que entonces cobraré la vida. A darse muerte van. Dios les conceda victoria. . No es razón que a Dios lo pidas. Pues de qué quieres Lope que yo trate? De calabaza, alforja, y Monserrate. A la torre se ha subido. Eso de torre que importa, haced fuego en esa puerta, sino es mejor que se rompa. Dicen que tira ladrillos, que no le tienen de costa mas que el arrojar la mano. Vueseñoria se ponga a esta parte, porque yo a quien tanta parte toca; porque ya como cuñado del muerto, el lugar me nombra con esta espada y rodela, tengo de subir si arroja rayos del cielo Baldivia. Es hazaña peligrosa, que un hombre desesperado a todo mal se acomoda, A fuera de abajo hidalgos, que si alguno de estos topa, no se han de escapar por Dios, ni sombreros, ni coronas. Señor Capitán Baldivia, cuanto ha que esta vara sola, por ser del Rey no merece mejores palabras, y obras por Capitán general de Sevilla, y de esta costa, cuando no por ser quien soy merezco que me respondan los soldados como vos con respeto. . Que me oiga suplico a Vueseñoria. A ser la distancia poca, bajad sobre mi palabra por vida del Rey, que sobra decir por vida del Rey, que aunque la tierra se rompa os guarde vuestra justicia. Al arma. . Extraña cosa, que gente es esta? . Los deudos de Don Antonio. . Si hay horca para el vulgo, haurá cuchillo para quien se descomponga, si tuviese dos mil cruces, y otras tantas, si es Mendoza, Guzman, Toledo, o Manrique, Donde su voz interponga, señor, vuestra señoría, anadie el hablar le toca. Qué es esto, señor don Pedro? Voces injustas, y odiosas a mi honor, y a mis oídos. ̱s. Pues qué haremos? . que si tomas mi parecer, baje aquí Baldivia. . a que? Don Praciertacosa. Bajad Baldivia. . Yo bajo con vuestra palabra sola, ya decir lo que veréis. (bra; Valor tiene. . El mudo asom- aquí estás Ana? . No quieres que con tan justa congoja perdiese el autoridad? Ana la furia reporta, ya está don Antonio muerto. Con la sangre generosa, que heredé de mis abuelos, y aubel honor que se compra en Flandes con mil heridas, de que yo sé que me abonan, mas que la fe de papeles la Intanteria Española, vengo a sustentar aquí, que fue Leonor alevosa, y que de mi honor guiado para conseguir victoria, tan justa como es la mía, ya por papel, ya en persona previene a don Pedro el caso que de don Antonio llora, yo le avisé, yo le quise guardar su hijo, responda si es todo aquesto verdad. (ra, Verdad es. . Pues digo ago- que a quien mal le ha parecido, que haya cobrado mi honra, miente, y lo sustentar No será Baldivia a solas que yo he de estar a tu lado; porque bazaña tan honrosa al mismo padre del muerto obliga a envidiar tu gloria. Eso haces? . Esto hago, y para que correspondan las obras a las palabras, don Juan escucha, y perdona, doy al Capitán Baldivia mi hija doña Ana. . Es cosa digna de tal Caballero. De esta manera se cobra un hijo muerto parientes. Pues como a mí me despojas de lo que me has prometido, y a un hombre que aún tiene roja la espada de sangre tuya das tu hija? . Esto me importe, dale doña Ana la mano. Que antigua, o moderna historia cuerda escribe, ni celebra hazaña tan valerosa? Doile treinta mil ducados de dote. . A esos pies se postra un esclavo. . Ahora es tiempo de que a Lope reconozcas, criado soy de Baldivia. Es Dorotea tu esposa? Si señor. . Yo me he vencido para que quede en memoria con una hazaña tan alta, tuya en acabarla toda, mía en comenzarla aquí, la victoria de la honra.
