Texto digital de La venganza de la duquesa de Amalfi
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Diego Muxet de Solís
- Atribución estilometría
- Diego Muxet de Solís Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La venganza de la duquesa de Amalfi. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/venganza-de-la-duquesa-de-amalfi-la.

LA VENGANZA DE LA DUQUESA DE AMALFI
JORNADA PRIMERA
Ángel, hi que ya en el I tiene para honrrar sus plantas resplandecientes luceros, esforzad mi intento noble. Muera; pasalde el vil pecho. Julio es este. Quién pudiera hurtar sus alas al viento? Por esta puerta me salgo, ampare Dios mi buen celo. Allí va, Pompeo, Ricardo, Federico, Antonio, Alberto, i d trás deel, y castigad su villano atrevimiento: por que de tan vil hermana no hade quedar, (vive el cielo) sucesor que nos afrente, Fieros ministros, teneos: por que quiere Dios que sea guarda de aquel Ángel bello. No deis adelanto un paso, si no queréis que el infierno, reciba tan malas almas en su miserable centro. Tu nonstro, que causa espanto: tú que eres Atila nuevo, pues hoy en tus viles manos, sangre de mis padres veo, Dónde vas? Donde caminas. tan atretuido, y resudto ̱ lmeada para castigar soberbios? para dar muerte a cobardes, de infames traiciones llenos? Tú ores me tío? Tu ilustre? Tú has dado a tan noble reino, con tus costumbres loables, ya admiración, y ya ejemplo? Tú eres Aragón? villano! No puede ser, no lo creo: por que los nobles se precian de piadosos, y discretos; no como tú, de crueles, de descorteses, y necios. Saves, que diste a mi madre (sin saberlo yo! veneno? Saves, que su esposo Antonio era noble caballero, y que hierros por amores no se pueden llamar hierros? Saves, que cuatro almas justas venganza me están pidiendo; cuya sangre, que salió de sus inocentes cuerpos, a un que derramada está, la tengo dentro del pecho? Saves, que me prometiste la vida de ellos; y luego, rompiéndome la palabra, ejecutaste tu intento? No es esto verdad? ingrato! Di Nerón de aqueste reino, dónde te lleva tu enojo? Tiones juidio? Estas ciego? Pero quiere el Cielo justo, que entregues el libre cuello los filos de esta espada. ablas como mozo, y quiero no hacer de locuras caso. Cobarde; . tenme respeto. Respeto yo? Matarete. Con qué espada? Vete necio, que yo se lo que me importa. Ven Favio, sígueme Alberto, que no hade escaparse Urbino. Yo salí de mi aposento sin daga, y espada? Hola; de cólera pierdo el feso. No hay quién me responda? Hola, Furio, Favio, Juan. Filelfo Qué mandas? Qué traes? La espada: arrójala en ese suelo, (tiene, mas no, que en la cruz que la de Cristo reverencio. Mal haya, amén, mi descuido. Qué tienes gran señor? Dn Tengo lastimada la memoria, confuso el entendimiento, la voluntad abrasada; espera, tocaré a fuego. Si es mi casa una tragedia? Si allí ves el cuerpo muerto de una madre, a quien más quise que a las niñas con que veo? Si están allí degollados dos tiernos intantes bellos? Si el noble, y prudente Ántoo que de mi madre fue espejo, es cadaver triste allí; que males (Furio) no tengo? Lleguen a remotas partes mis tristes, piadosos, eocos, para que sepan la causa de tan justo sentimiento barneros pechos, que habitán en solitarios desiertos; quiza, la piedad cristiana, de que carecen mis deudos, hallará en bárvara gente mi jamás vencido esfuerzo. Julio, mas no el primer César, pues sus piadosos tropeos, tienen en el mundo nombre, tras ti va un rayo de fuego, un mar dellanto furioso, un cuerpo de aire ligero, un brazo, que abarca un monte; pero todo esto es lo menos, que un hombre ofendido, es más que juntos los elementos. Ay hermanos, Mas qué digo? Venid amigos, que llevo atravesado en el alma. (queño. Quién señor? . El más pe- Verdad os digo Mileno, no No lloráis en veno que la musica cristiano pera el mal menor: Don yo peno con justa causa. . Ahora bien, ya que le hemos de enterrar, cese el llanto, y dad lugar a que estas manos le den bien pequeña sepultura. Mucho lo siente Bártola, nome espanto, queda sola; no tengo en hijos ventura, Mllevaos los Dios, Don no me pesa. Sabéis de qué procedio tan mal parto? Pienso yo, que de ver que la Duquesa muriese violentamente: notable amor la tenía, era señora. . A fe mía, que aquel su hermano imprudente no supo lo que se hizo. Don de haréis la poza? . Aquí. Dalde acá, Di enterradme a mí. Pelo tiene! . Ruvio, y rizo; el fuera un gentil muchacho. Si el rapacillo viviera, con que apetito comiera, ya las migas, ya el gaspacho: que bien arreara el pollino, tomad. vuestra cara tiene. Don Esperad, que un hombre viene. Quién es? Don Paréceme Urbino. El Secretario? Sí. C rto? es, y viene turbado. Ya que en salvo hemos llegado. (niño hermoso) a tan buen puerto, demos mil gracias a Dios. Señor secretario: . amigo; Dios me ha encontrado contigo. Di nos lo que hay a los dos, serás luego obedecido Tomad este niño. Dn Ay Cielo? Pisando argentado hielo, cuatro leguas he corrido sin descansar. . De quién es? Es hijo de mi señora. Pusose, y como era Aurora, dionos este Sol después. Lloras? . No sin causa lloro. Muestra a ver. . Los mal lo- ya quedará sepultados? (grados No lo se. . Es un pino de oro, solo el secreto te encargo, pocos habrá que me excedan en saber callar. . Ya quedan, secreto, y niño a tu cargo. Quién viene en tu seguimiento? Por que lo dices? . No ves cinco, o seis hombres? . No estes en este puesto un momento. Vamos Doristo. Don En la aldea e podrás despacio hablar. Este podréis enterrar por que en vos, piedad se vea. Es de Bártola? . Y nacio para no tener bantismo. Buscarele en el abismo. Huye Doristo que yo sauré engañar a un tirano con el que en los brazos tengo, i dices bien, Cansado vengo, no te haurás cansado en vano? por que allí está Urbino. . Dónde? Al pie de aquel toscorisco? Qué haces aquí basilisco? Esta ven muero. Responde. Mas no moveras la lengua, si no es para tu interes, que eres otro hombre, después que solicitas mi mengua. re. Qué llevas en esos brazos? Responde villano. . Un miro, que afrentar puede al armillo. Tómale. Hárale pedazos. Con tan grande atrevimiento guardas su caueza, ingrato? No viste en medio de un plato la del padre puesta al viento? Muerto está, l. vino el bien juto. Si hasde matarme; a qué esperas? Si vivo no me le dieras, por que me le das difunto? Pero por si a caso duerme, rompa el hilo de su vida, mi fiera mano homicida. (derme Gran crueldad: . para par- vine a este monte. A cruel hecho! solo te falta, que aquí me quites la vido a mí; A criba le está haciendo especho. Dejad, que en ese camino le coman perros; señor. tú me réplicas traidor; no he visto tal desatino. Llevad este a una prisión, buen premio, señor, me das, no saldrás de ella jamás. (son. Ay tal Furia! . es un Ne- Esta soledad me agrada, bien empleados diez años la corte, toda es engaños, A ucho su concurso enfada. Solo deti acompañada, miro enpartes diferentes correr cristalinas fuentes. Escucha el canto suave de un tuy señor, . en fin, ave; tonos repite excelentes siempre que sale la Aurora; dónde está doña Luisa callen las aves, Belisa, es peregrina, y te adora. , mucho la quiero Que hora te parece que será? No lo sé, mas tarde es ya. No es aquel un niño? . Sí. Quién le habrá dejado aquí? Parece, que muerto está. Válgame Dios! . Qué villano, para ser del homicida, alzo la mano atrevida? gentil fue, que no cristiano. Si agresor tan inhumano en mi podor estuviera, no se lo que de él me hiciera? yo las manos le cortara, yo la lengua le arráncara, (ra. Siempre llore, B en breve mue- Imitar quiso el traidor al que fue verdugo vil de la dama más gentil, que con beldad, tuvo honor. a Perdiste a Julio, Señor: mi dolor me tiene en calma; ya empuñaca verde palma el Ángel, que deste a Urbino, confieso que erré el camino, mas no siene culpa el alma. Qué es esto? Sangre: allí hay gente, hembras son, y la una de ellas merece laurel de estrellas. Ay señora, tu pariente! A Quién? El Duque. , Este inocente, pudiera manchar mi honor. a tener yo edad meyor; el Duque es noble, y cortes Conocesla? Sí. Quién es? La hermosa doña Leonor) del Príncipe de melino, generosa prima hermana; tiene beldad sobre humana. Bella señora: Leo imagino, que os trajo instinto divino, para quea un Ángel de Dios venguéis eh Napoles vos Es niño, señora? . Sí. Dónde le hallastes? . Aquí le hallamos muerto las dos (fea: Hecho infame, . hazaña tan grande inhumanidad se ejecutó en la cuidad, noren nuestra sencilla aldeae Ay Fucio, que no lo crea me dice el alma. . Señor eis la colos: lido han pero hallar en verde prar un Ángel atravesado? Que es él, dice, mi dolor. Perdonad, señora mía, si con lágrimas recibo un Ángel muerto de un vivo; ecristiana acción, B. obra pía. Noche es él, y vos sois día: pero mis justos enojos, lágrimas dan por despojos: por que es fuerza, (oh triste calma) que calenturas del alma, salgan en breve a los ojos. Lágrimas doy, y no en vano; mujer sois, no me culpéis: por que este niño, que veis, es (bella Leonor) mi hermano. Quiere un Aragón tirano, que este homicidio me cuadre, por ser hijo de otro padre: pero que importa, en rigor, que el suyo fuese un pastor, si es hijo, en fin, de mi madre. Vos niño, prenda querida, recivid estos suspiros, pues ya, pisando zafhiros, pozáis más dichosa vida. De traición tan fementida, sabré yo tomar venganza, que estando en una balanza vuestra desgracia, y mi amor, es fuerza, que mi valor contra pese esta esperanza. Triste estáis, déjaros quiero. el Cielo os de vida. Favio, furioso estoy; lloro, rabio, tiemblo, dudo, peno, y muero. Ruego a Dios, mal caballero, que de fuerte te atormente la sangre de este inocente, que en campos, casas, y calles, solo desconsuelos halles, que sean laurel de tu frente. Si con laura te casares, con fin de aumentar tus bienes. contra ti se armen, desdenes, contra tu esposa, pesares. Toda tu vida sea azares: el Cielo te dé hijos bellos, mas tal clima impere en ellos, que en medio de tu ambición, los halles, como Absalón, colgados de los cabellos. En tus mayores placeres, te afrente el más vil vasallo: despeñete tu caballo, cuando a las cañas salieres. Vivas tan mal, que no esperes ningún favor de los Cielos: la confusión de unos celos, te tire de suerte flechas, que en vil mesón de sospechas, cama te den de desuelos. Nunca salga tu valor con cosa que altivo emprenda; tu propia mujer te ofenda con el amigo mayor. Vivas con pena, y dolor, tu infamia considerando; quieras vengarte, y trazando el como, cuando, y lugar, ni el como, acanes de hallar, ni te de lugar, el cuando. Deja las amentaciones, pues ya no son de provecho. Es (Furio) muy fiel mi pecho, para gustar de traiciones. Mira a lo que te dispones, que yo hede seguirte; Do digo, que vengas (Furio! conmigo: darte quisiera sonego. Don Volcán soy, que siembra fuego. Guárdate Julio. Dn Oh enemigo. Que está loco? . A veces suele decir diez mil disparates. Ciego rapaz no me mates. No hay gusto, que le consuele, no hay bien, que se de alegría: mucho ala Duquesa quiso, fue de su beldad, Narcisos ella espiró, y el porfía en querería más. Y Laura, siente sumal? . Con extremo. l . re bos o e enos por que mi bien se restaura con tu rendimiento. Espera; que a un que das montes de fuego, el que abrasa mi sosiego, pala el de la cuarta espuera. Él sale aquí. Qué ay Fabricio? Estábamos, yo, y Leonelo, tu quietud pidiendo al Cielo. Tenéis muy honrrado oficios pero nosea adulación, queya en el siglo presente, es la lengua diferente del tímido corazón. (creo. Dios save, . basta, yo es Pero sabéis que he pensado? (do, que no he visto en cuanto he anda- monstro, en lo interior, masfeo, quela lisonja. . Qué bien, que los Señores hicieran, si carta de otro la dieran. De la mula, que en Belen vio al inocente cordero, estaba diciendo ayer, con aplauso bachiller, mil bienes un lisonjero. Díjele yo: tu molestia con lauro hablador verás; mas de un hombre, que dirás, si eso dices de una bestia? Lo mismo me respondió, que ya con vanos intentos, son los más hombres, jumertos. ninguno lo es más queyo. No me espanto, que deseen los hombres lisonjas tales; pues hasta los animales gustan, que los lisonjeen. Es, de la lisonja vana, la ambición, dorado engaste. Hombre lisonjero, gaste retórica cortesana; pero engañando, no quiera hacer verdad su mentira es imprudencia, que admira. Hermosa Camila, espera. Pero cómo en cuerpo estoy? Jesús! Denme de vestir: Mas, quien me llega a decir que un cuerpo sin alma soy? Eres tu Fabricio a caso? yo? Cuándo? . Ya se quién es. Quién señor? . Un portugues, caballero en el Pegalo; que como no hay quien les pase; en materia de afición, quiso, que en esta ocasión del alma no me acordase. Llevómela un Serafhín. Mas para qué trato de esto? De vestir Fabricio, presto; que allí me espera un del fin, espejo de hombres leales. Hay mar qué pasal a nado? Por que mal podrás calzado, romper sus blancos cristales. Tráeme de vestir Leonelo, cumpliré, lo que me ordenas. No miras que de sirenas quieren hacer mar del suelo? Vuélvanse Fabricio al mar; que no es razón, que en la tierra sirenas nos hagan guerra: eso es querer agotar, cuanios ríos tiene el orbe. (falto) Quiero (a unque estoy de alas llegar al Cielo de un salto, pues ya no hay Sol, que me estorbe. Murió mi bien, vi lo yo muro digo? es falsedad. Morir pudo una deidad? Si era mortal: por que no. Oh vana hermosura humana! encuentro ayer, y hoy azar. Un sabió te llamo mar, creces hoy, menguas mañana; así mi prenda querida, fue haber mucho, hoy nada es, laurel ayer, y hoy cipres; que en esto para la vida. h , , - Quieres vestirte? . Si amigo: ponte (señor) el coleto. Qué es coleto? Dame un peto, que es un monstro mi enemigo. Niño lepintan, . concedo; pero a un que le ves rapaz, cónsolo ser pertinaz, causa temor, siembra miedo. Mas ay que muero. . Señor, el coleto hasde ponerte, que no estás bien de otra suerte, con él me armaré mejor, muestra Fabricio, No hay agua? Quiéres lauarte? . Pues no: puro cristal traeré yo, (gua, ven presto, que arde la fra- vendré volando. Leonelo, muchas veces he querido, meter un frasco de olvido, dentro de un pozo de hielo, para ver si estando heladas, memorias, que llamas son, z. penas, en el arraigadas. No hevenido presto? . Sí: Lámate señor . Quisiera, que aqueste cristal me diera la quieetud que miro en ti: pero mis tristes enojos me están diciendo, (oh rigor) que me lavara mejor con el llanto de mis ojos. Hecha Fabricio. Ya hecho. (mano. Mas qué es esto? . Ten la Por agua me traes, villano, fuego que me abrase el pecho? Vive Dios, que es aguaclara. Yo me debo de engaras. (char. Héchare más? . Vuelve a he- Está como un velo. . Para. Soy yo caballo enfrenado? Eres Fabricio un jumento; que racional movimiento descansa estando parado; Solo mi oculto acidente, causa de esta confusión, sin ser rueda de Ixión, se mueve continuamente. Quién como dal se desalma, por dar rienda a su pesar Quien pudiera aquí lavar las tres potencias del alma? Mas ya que no puede ser; muestra la oalla, Fab, toma. Celebro a Lucrecia, Roma, casta, a un que necia mujer, mas yo celebro a Camila, (to: Duquesa de Amalfí. . Aquier- que es salteadora la muerte; díganlo Publio, y Atilas tierra son los dos ahora. Muestra el cuello. . a- (quí. Hoy vi llorar junto a mí, mi bella, difunta Aurora. (ble. Hubo reprensión? . Nota. Que te reñiría, es cierto, querer así, un cuerpo muerto; tienes ingenio admirable. Pero en esto vas errado: por que antes me reprendio, el desamparatla yo, cuando al Sol dejó eclipsado. Debiera seguirla entonces; que si escuchara su ruego, sé, no abrasara mi fuego, mármoles, peñas, y bronces. Mas pues vivo, no me espanto, que sea mi dolor eterno, que sea mi pecho un infierno, que ablanden piedras mi llanto. Qué es del espejo? . Su luna lisonieando te está: muestia, Engabarme quelra, Basta inquietud importuna, z , Mírate ñor. . Desvía. No es claro este espejo? . No. Mas por qué me engañas? . Yo. Dame el de Camna. . Un día pido de plazo; mucho es. Escucha, oiras mi disculpa. Yo tengo, amigo, la culpa: pon me grillos en los pies, pues los tengo en los sentidos. Grillos Fabricio, M. o traidor. Prisiones piden, señor, pasos, que ahora das, perdidos. Prisiones! Fuera bajeza; es justicia; . traelos pues. Mas no se mueven los pies, sin orden de la cabeza. Cortamela aquí, Fabricio, o como instrumento primero, y de las penas, con que muero La cabeza. Fuera indicio, de ser mi lealtad muy poca. Ponte la espada. En midiesa, tan heroico valor muestra, que dividirá una roca: más desnuda mi afición, no esté la espada embaymla! No hade sacarse la espada, si no en dosis dempinión, Prometia sulió amistad. Hombre no fue, fue demoro; la muerte supe de Amonio, yo aprove la crueldad que con sus lujos vio pero no supe, Reouelo, que a Camila enviaba al Cielo: el fue el traidor, que yo, no. Rayos de sus luces bellas, ciego adoré, y hoy adoro, aún que en alcázares de oro, visten resplandor de estrellas. Pues inquietud, dónde vas? Tente, no pases de aquí; que a Julio, palabra di, de no ofenderle jamás. Este sagrado le valga; que la palabra, es sagrado de un pecho noble, y honrrado: pero de Nápoles salga, que si está en esta cuidad, como soy loco de amor. podrá ser, que mi furor comience por su amistad. Toma señor. . Una paja, que me dais? . El ferreruelo. Haced del una mortaja. Vivas mil años, señor, Si este vivir es morir, . Olimpa, de su Biteno de que me sirve el vivir? Suspenderá tu dolor, (phed, (gustando tú)y el nuevo Or- que ha un mes que está en tu ser . Deja cormir a Bireno. M. Venga el músico, Fabricio (uicio Siéntate, acir morir deseo, Dios nos manda amar la vida. Qué neció, no fue importuno? Bien saves tú, que hinguno puede ser de si homicida. Silencio. Leonardo canta, Tú vienes aquí a templar? En un río te hede hechar, con un canto a la garganta. (plado Que me matas. . Tan tem- te parece que estoy yo! Su luna llena llegó. (brado. Cuatro muelas me ha que- no pesa su seso. . Ay Cielo. . No más de cuatro? . Yes poco? Guarda los dientes. . Leonardo: señor; . tono triste, aguardo. Divierta una loca, a un loco. se queja en una alta roca, que combatida del mar, muda lengua es de sus olas. Granizo el nublado anuncia, ,. Sobre una alfombra de juncia, duerme mi amor al sereno. Jesús! Y que disparate. Decid mal logrado amor, no tenéis cama mejor? Queréis que el sereno os mate? Soy Soy del delor, fiel trasunto. Vos al serenol Porque? Murio Camila, y quedé sin casa, y ajuar. Pregunto, no está aquí mi pecho? Sí. Mas estáis vestido, Otamo. Cómo? No sois nada sabió. No me veis desnudo a mí? Afuera inutil vestido; que no hade estar arropado un corazón abrasado, que fue de un Ángel, querido. Quérido dije? Mentí; que nunca de su beldad fue admitida mi lealtad, pero aún que aquesto sea así, vuelvo a decir que fuiamado; que si tras tantos dolores, me acuerdo de sus rigores, hombre será endemoniado. n. De tu determinación se ha admitado tmi obediencia, Túpate; La gentil presencia. Tuparme? Pondreme un don, que no salga a tres tirones. (za. Qué nombre? . Doña Loré Dón tul No tienes vergüenza? Perdieronla va los dones. Eso, en España se usa. Él escudo de Medusa me parece esta: que hueca, se planta doña almirez. Otanio está allí. . Su nombre me ha alegrado el alma. . Es hon gallardo, y noble. . Esta vez (bre nos hade sobrar bureo. Al campo te desafío, me esta diciendo aquel brío. Ves d Otanio? . Ya le veo. Que este hombre esté loco? . ola Qué es lo que quieres? . La és (pada. Parece, que estás turbada Turbada yo? Vesme sola? Sosegado se ha, Fay no poco. Señora: . que mal me entiendes. Mira, que a tu sangre ofendes, en hacer caso de un loco. Téngole amor; y esto basta. Quieres también el sombrero? Esta aquí el Rey majadero? Buenas yeguas? para casta. Alta, y flaca es la postrera; gastará pocos chapines. Embozados Serafhines, hablen, o sálganse a fuera, Llega a hablarle. . Dos tapadas te han venido a visitar, No te vengan a engabar; que me parecen taimadas. Señor Oravio, . señora. Oígame ella, nimfa mía. A veros loco, venía, pero cuerdo os hallo ahora. No tiene mi mal, remedio. Decid, sois loco arrogante? soy (señora) loco amante. Extremos? No. Pues qué? El medio. Ni soberbmo despedazo, ni humilde, a nadie me humillo. Quiere la enjerta en mebrillo. dar a un devoto un abrazo; que me ha picado, y entiendo, Oye, amigo camaleón, déjese hacer salpicón, verá como le meriendo. Qué tanta hambre tiene, urraca? Figura de monumento, comeré cien necios. . Ciento! No como tanto mi acá. Díjome ayer un poeta, que el manjar más delicado, era un necio, perdigado. Pregunto, es ella discreta? Tanto como mi señora. La verdad; save de estasa? Soy de la casa Garrafa. Yo del solar cantimplora. El desensado me agrada. Hay en casa mulvasía? No, pero tengo aguastia; dela a una recien casada. Tantos lagramas os debo? No tienen número, y se que dáis mal pago a mi fe. Al caballero del Pebo, en mis acciones imito: pues busque una Claridiana, no pico tan alto, hermana. Dulce hermandad; . un palmito no tiene tanta dulzura, como mis palabras: . bueno. No hay piedad? Mire que peno. Ramo es ese de locura. Pero escuche el picaron; La fregonaza, es doñosa. No me hade dar cual que cosa? Luego la enviaré un jubón, para que unas mangas me heche, Quiérelas, Medoro mío, de chamelote de un río? Quiero cosa que aproveche. Si yo pudiera mudarme, bien podéis creer que os quisiera. Corazón tenéis de fiera. Amor, no querrá obligarme. a lo que no puedo hacer. Mirad, que soy principal: advertid, que soy leal. Quiero bien, y soy mujer. Enfadando me va. . Diga no habrá rostro, como hay manos Busque otra polla, Milano. Vos queréis queyo os persiga. Mas he menester paciencia. Quédito amante Amadís. Señora, que me pedís? discreta correspondencia. Dígame es hombre que calla? Mas que una vieja hechicera. , . bien dices Teodora Qué busca amigo? . Escalera, para subir a mirarla. Tan alta soy? . Mujer biga, la pueden llamar: . y a él, medio pie de un escabel; bien se que soy chico, amiga. Mas quiere que nos casemos? Será servicio de Dios, Sí: por que juntos los dos, organos pareceremos. La Duquesa, A fuera cocos, que hablando de la Duquesa, pueden callar Artemisas, Penelopes, y Lucrecias. La locura vuelve a dalle. Mal hice en tratarle de ella. Qué llevarás de haber visto tu loco Narciso? . Penas, congojas, ansias, y celos. Que me queréis sombras feas, que como cuerpo sin gusto, alma tengo sin potencias. Queréis que rompán mis manos fuertes inmudables peñas, o que como el Tracio, pase la Estigia abrasada, y negra Sosiégate, señor mío. que volvamos trasquiladas: Aperla. (far? Qué es lo que manda mi aljo Saber si en su casa hay puerta. Puerta, y ventanas, amigo, Podré yo caber por ella? Convendrá que se acepille. Soy yo ella, hermana entena. Pero dígame su calle? Vivo en la de a palos muera. Yo en la del diablo, que lleve, tan impertinente bestia. Julio quiere entrar a hablarte. Pésame de que ahora venga, mas no excuso su visita. Dile que entre en hora buena; decir quise en hora mala. Entrárame sin licencia, si más se tardara el paje, Toda esta casa es tan vuestra como el propio dueño suyo. Pluguiera a Dios se cayera sobre los dos. . Cómo estáis? Cierto dolor de caneza me trae desuelado ahora. que lo que dicen de vos tuviera solo aparencia, más de que es mayor el daño, se ven evidentes muestras; Un hombre de vuestras partes, de tan singulares prendas, que su generosa sangre, es la mejor de Florencia, hade olvidarse de sí, por hermosura, que apenas tiene quien de ella se acuerde? Cesen, Otavio, las quejas, que acompañadas de llanto, el viento en sus alas lleva; que no hande faltar en Nápoles, Porcias, Camilas, y Elenas, que estimen vuestra persona. (cia: Mi hermana fue infame, y ne- no era para vos Marqués, Cómo os vais de esa manera? No me respondéis Otavio? Respóndoos a espaldas vueltas. por que no merece el rostro, quien a una difunta afrenta, Buena amistad: . peligrosa. Vive Dios si no estuviera, como está, sin seso. atujya Huye, valiente Julio, a una sierra: por que en la ciudad, no tienes persona que por ti vuelva. Con gente armada te sigue tu sobrino el Duque. . Es esta tu amistad Marqués? . qué haces? Podreme escapa? . Ya entran. Allí está Julio; D tiraldle. Seguidme vosotros. Muera. tele? El Cielo me valga. . Etras. Sálvolé su ligereza. Sígueme mal tirador. Vuestra entelencia se tenga que esta es mi casa, y sauré a siene está cuida vor, señor, avimo, afuerzas, dad la muerte? vuestro tío, en parte, dondeno pueda favorecerle ninguno: porque pasadas ofensas, no se han de vengar en casas tan nobles, como la vuestra, No supe, señor Otabio, que vuestra casa era esta; que a habérmelo dicho alguno, vive Dios, que procediera con más cordurata, yo os cxeo, Vi atavesar vuestras puertas al mayor contrario mío, seguile, con alma ciega; que la cólera, sin fieno, al misio Dios no respeta; tírele, y salistes vos. Fue forzosa mi presencia, para veros reportado. Tengo cortesía, y nobleza, para poder dar a muchos. Recivírala, quien tenga menos calidad que yo. Demos a casa la vuelta; que quien de Julio es amigo, no lo es mío, Hay mi Duquesa: que de finezas me debes, que de inquietudes me cuesas.
JORNADA SEGUNDA
jornada segunda Voco al hijo de mi almelo, por no juzan voto a Cristo, que si me enojáis. . Doristo, vgpomad e e momado. No, amata de darmernojos. Donde hajel Can ty aboda. s, , , Pues si daspliego la honda, rnos sn ojos. Femte Cufarino, la diablo. Qué me tenga? Bien por Dios. Vemonos denquí los dos: cs vámas abo. t,̱ . que han de venirme a decir, (so. Que algo inquieto soy confíe Quinne años tienes cuplidos: el valor me hace de veinte. Don Desde que has dado en valiente, pasan de tres los heridos. Al hijo del mayoral, dicen que has descalabrado; es soberbio, y mal hablado. No sufre el tosco sayal tantas travesuras: . dalle. Presumiras, que te engaño. Miren, que noches de un año me ha hallado el Alba en la calle? Miren. Don Buena cuenta dieras de tu vida, y de la mía, si tras tanta valentía, imprudente Adonis fueras. Padre, con estos villanos (como sabéis) me entretengo: suelen enojarme, y tengo y sí. para castigarles, manos. Eres más que ellos? . No, Soy yo más que un labrador? Confieso padre, y señor, que hay poca nobleza en mí, por que en vos no veo ninguna; que a tener mis pensamientos calificados cimientos, me temiera la fortuna. (que, Bueno. . Tengo un no sé que me inclina a empresas grandes. Ruégote, no te desmandes: digo, padre, que lo haré, solo por no veros triste. En el grado, que osadía, tienes, hijo, cortesía; pero tal madre tuviste, Dícenme, que fue muy buena. Si conocieras tu hermano: mas ven a cenar, temprano, que ay, con amor, buena cena. Poco abarca el que rige el tosco arado; por que su pensamiento, nada altivo, no busca, para honrrarse, el verde olivo, ni le agrida el laurel, árbol sagrado. Yo, que entre gente humilde, me he criado, en soledad, que un Rey envidia, vivo; ya cazando el conejo fugitivo, ya guardando del lobo mi ganado. El que humilde nacio no se entristezca; que no da la opinión, el nacimiento, ni el corazón cobardé, honrrosa palma. Humilde nazca yo, y en virtud crezca: por que, en fin, el mayor merecimiento, consiste en la untud, templo del alma, (Brito? Hemos de hallarte? . Que hay Traigo espadejas de palo. Juega conmigo, Bri estoymalo. De qué enfermedad? . De ahito. El ejercicio es muy bueno. Recipe, un plato de migas, vino, que al agua, de higas, dice en un libro, Galeno, se te quitará el ahito, particular mente si es, de no haber visto en un mes, vaca, pernil, ni cabrito. Cenhitos ay de hambre? . Y cómo. Yo entendí, a fe de soldado, que de comer demasiado, (mo, le ahitaba un hombre. . A mi ro (ya entenderas que es el macho) entretuve cuatro días, solo con acelgas frías: pero, presente Camacho, hijo de Gracian Polido, tal enfermedad ganó, que del viento, que me dio, quedé sordo de este oído. Has visto a doña Leonor? Gentil pregunta, a fe mía. Pasáseme a mi algundía, sin que le diga tu amor? (grave, Quiérola bien, y a un que es me mira a veces también, que halló en su airoso desdén, un pañal de mi el suave. (espada. Dulce amor. . Tóma la a si hade haber chicho, no quiero. No me repliques, grosero, Lo que es mediana estocada podré recivir. . Y tajos? (meses. No han de alcanzarme en cien Solo sacaré reveses. Miré a que cabeza de ajos me conbida el mozo. . Acaba. Qué pie hade ser el primero? El derecho, majadero. No es buena postura? . Brava. Es bien hecha la persona. Ay, a Qué ha habido? Oye amigo, limpio hade jugar conmigo, o asentaré la tizona; que por mucho que él se quiera, me quiero yo más a mí. Fuéseme la mano; . Así? Pues busque una verdulera, que juegue con él. . Villano. La verdura le picó. Batallar con mujer, yo? Baje seor brevo la mano. Yo con mujer? Fuera mengua! pero eres hombre civil. Pues hay espada sutil, que corte más que su lengua Ponme diez hombres delante: mas no una mujer airada, disoluta, y deslenguada, sombrerazo a lo matante: ropa estrecha, del color de sus berzas, y lechugas, la frente con más arrugas, que vidas quita un doctor, hembra de hago, digo, y basta; tenga el hablarme a ventura, por que a un que vendo verdura soy más que Eurídice, casta Beban ellos, y ellas coman: no me enoje el muy bellaco: venga un poco de tabaco, pues ya los frailes lo toman. Qué mira? Por qué se para? vaya adelante, y perdone. Oye el rufo; no se entone, que le trincharé la cara. Gifero tengo, y por Cristo? que tiembla todo valiente. Que te diré destagente, retrato del ante Cristo, si no que antes escogiera reñir con Poncio Pilatos, o dormir con treinta gatos, debajo de una escalera, que sufrir la demasía de una verdulera honrrada, zaina de rostro, y baruada, todo, rufa valentía. ,̱ lo, maneja un caballo allí. Espérame, Brito, aquí, que por ira verle, muero. Ay tan notable zagal! Todo es luchar, y esgrimir, correr, saltar, y decir de nuestra llaneza, mal. No trata de la labranza, ni arar a los otros deja: todo es pluma, y espadeja, todo es caballito, y lanza. Capitán se llama, y luego, haciéndome su atambor, desde el menor al mayor, pega mojicón de ciego. A no haber sido Bartola, (no quisiera murmurar) espejo de este lugar, dijera, que alguna ola de las del mar del amo debió de mojarla el pechos porque del hijo, sospecho, que le engendró algún sevor. Mas su proceder fue honrrado; pero aunque malicia sea, mujer curiosa, y no fea, tiene gran camino andas elto, y veloz, parar brioso, siendo aquí culebrina, allí pedrero, quedaras, como yo quedé, gustoso: por que el fuerte animal, bravo, y ligero en la circunferencia de aquel llano, daba ocasión de envidia al viento vano Las manos con tal orden levantaba, que cantor de capilla parecía; tanto que el ruvio Sol, que le alumbraba, al Solfa de sus pies, mire, añadía. La furia intracional, con que mseana A el freno de su bárvara osadía, pudiera vender nieve: por que en fuma, le vi sembrar, feroz, copos de espuma. Como envistiera (Brito) el bayo oscuro, si trompetas oyera, y roncas cajas: seguro no estuviera un roble duro, que entre sus pies, las piedras eran pajas. Rompiera con el pecho un fuerte muro, con las manos hiciera un árbol, rajas; que a no estar las encinas, que ves, rotas, le vieras con los pies bárear bellotas. No puedo de i me agu Hy tan linda relación, Mañana compro un obero. Con humos de caballero te hande enterrar, pobretón. Volveremos a jugar. No es tu juego para mí. Guarda, Ergasto, el jabalí, Los perros quiero soltar, quiza le alcanzaran ellos. Quitaos del paso, pastores, Qué son estos? . Cazadores, Después querrán, que no diga; que fue Bartoleja, amiga de algún amante Bireno, Salir puedo mentiroso: pero mal perro me ladre, sino es hijo de otro padre, este zagal belicoso. Válgate el diablo por vida l. A Nápoles quieres ir? Mañana me hede partir. Tan penetrante es la herida? La muerte espero por horas. Si al paso, que gentileza? tuviera amor, y nobleza. el zagalejo, que adoras, pudieras con el casarte, mas siendo tan desigual, solo el verle, te está mal. Si el amor sujetó a Marte, con ser tan bravo, y valiente: de que te espantas, que a mí, sujetado me haya así? Incurable es tu acidente: todo lo cura la ausencia; debes al Duque afición. débole importunación, aforrada en imprudencia. Quiérele mucho tu tía. Belisa, el Duque es mi igual, pero a tener mi zagal la sangre, que el tiene mía, al Duque le prefiriera: porque desde que le vi, tan señor le hice de mí, como el Sol lo es de su esfera, Dos años ha que le adoro, mas no le he dado un favor; que a mi caldad, y honor, guardo el debido decoro. Veinte y cinco tienes ya. Belisa, tú me deseas, lo que ruego a Dios no veas. Tan mal (Señora) te está, dar la mano a un Duque a quien, hace salva el Sol hermoso? Digo que en siendo mi esposo le querré (Belisa) bien, pero ahora le aborrezco. Brito esta allí: L, llámalo. Brito, amigo. . Dame un pie, si es que los dos no merezco, le besaré dos mil veces. (poco, Qué es del dueño? . Pocoa le vendré allámar, el loco. Estará cogiendo nueces, que es su propio tiempo ahora. No estaba contigo aquí? Fue a matar un jabalí, mayor que un toro; B. señora, crees tú aquesto? . Por que no. Esto que digo, no es nada: por que suele con la espada maltratar diez como yo. Jesús! . Es un Bravonel. Buen encarecer? . no malos Esas espadas de palo, piden hombres de papel. Pues si la blanca ciñera, hubiera quién le aguardara? Vive el Cielo, que matara al mismo Marte, en su esfera. Qué es mozo tan temerario? Mil veces suelo afirmar, que le debió de engendrar. Quién? . El signo Sagitario? pues cuando lanza, no vibra, ni tosco bastón empuña. en el blanco de una uña, clava una piedra de a libra. Saves, que a Nápoles voy. Jesús, señora! A qué efecto? Llévame cierto sujeto, con quien desposada estoy. Pues al cabo de quince años, que tu hermosura pasea los límites de esta aldea, población, libre de engaños, nos quieres dejar, Señora? No hables más, que me consumo. El amor más firme, es humo. Rie el cuerpo, el alma llora. Desgraciado Césarino. Césarino, no es mi igual. Tal vez el pardo sayal. encubre un pecho diviño. Dices bien, que la nobleza tiene parte de deidad: B, tiénete gran voluntad, merécelo mi belleza. Bien se, que no puede haber belloza, sin presunnción. Con la casa de Aragón volví a emparentar ayer; mira si dichosa soy: de ella es el Duque don Juan. No es noble, cuerdo, y galán. Mil para bienes te doy, que merece el Duque mucho: Duque en fin . Una zagala, que en ser hermosa te iguaía, dijo a mi dueño; . Que escu qué quería ser su mujer: (cho, obligome su hermosura, a que convídase al cura, vino a mi bodega ayer; desposolos, y esta noche pierde el nombre de doncella. Sin alma estoy. Qué es tan bella? B Bien puede ocupar de un coche la dorada popa. . Ay Cielos. Que en fin él la quiere bien? Mal fuego le abrase, Belamen, Tanto, que hoy la pidio celos, por que levanto los ojos, para ver a un licenciado, pero en un recién casado, duran poco los enojos. Ay de mí. . Celosa estás, Si yo tuviera señora, cuanto el Sol hermoso dora, aún que vos merecéis más, con ánimo generoso, lo ofreciera a esa belleza; no, la disforme caveza de aquel jabalí cerdoso. Solo, y sin ser cazador, largo trecho le seguí; esperome el jabalí: mas yo, gallarda Leonor, levantando este venablo, que en el suelo hallé caído, presentes Pedro, y Leonido, Polidoro, Ergasto, y Pablo, que éncima de aquel barbecho amedrentados hallé, el venablo le arrojé, pasándole el fiero pecho. Córtele, en fin, la caueza, que es la que a vos os presento; que aunque de mi atrevimiento se queja vuestra nobleza, por ser yo bajó, y vos alta, que me desculparéis creo, pues suple mi buen deseo la calidad, que me falta. Un Reino os quisiera dar; tomalda: . no me está bien; que esposa tenéis, a quien se la podáis presentar. Qué es esto Brito? . No sé. Mudanzas de mujer son. Todo el Reino de Aragón tiene en el cuerpo. . Qué haré, que me ha muerto su desprecio? Es Duquesa, y hace aquí el mismo caso de ti, que hiciera un sabio, de un necio. Díjome, que se casaba con el Duque Juan, y luego que la fui entendiendo el juego, la respondí, que te amaba cierta zagaleja hermosa, que será tuya este día; turbose, y pienso a fe mía que va la nimfa celosa. Celos me abrasan el alma, que aunque tengo poca edad, merece mi voluntad, corona de verde palma. Filelfo, al pie de esta cuesta, el zagalejo hade estar, No era favor, presentar una caueza cómo esta? El rapaz es atrevido. Que estando todos allí, diese muerte al jabalí? Vive Dios, que estoy corrido. Vesle allí. Zagal. Qué quieren? Esta caveza, o la suya. Que esta pensando? Concluya, Esta caueza? Sí. Esperen, la colgaré de esta encina? por que desembarazado, podré hacer despejé el prado, todo hombre enjerto en gallina. Resuelto está; . es animoso. Lleguen, licencia les doy, que si amando, un Marte soy; que seré estando celoso? Que no me espantan bravatas. Ni a mí un escuadró armado. Menos cólera, cuitado. Si desa suerte los tratas, habrá paliza. . Ya empiezas. Lleguen. . Tu temeridad, que tengo necesidad de romper veinte cabezas, pasa de límite. Tente. Huye rústico villano. Hector soy Napolitano, quien piensa otra cosa, miente. Oh qué malas peladillas. (roto. Ay, que una pierna me ha Al soto, amigos, al soto, Quebrado me ha tres costillas. No hay onza como él. . No Espérete un elefhante. (esperan? La caueza hade ir delante. Brito, los conardes mueran. (quieres? Vuelve Otanio. . Que me Que me estimes. . Estoy loco. Tanto rigor! Ma Antes poco. Cruel estas: extraña eres. No ves mi pena? . Estoy ciego. Consuelo pido, Ma y yo llanto. De tu ingratitud me espanto, estatua, muda a mi ruego. Cuando mi antigua nobleza no te obligara a quererme, debieras satisfacerme, tanto amor, tanta firmeza, considerando celosa, mujer que te adora, otabio, que fuera, a ser tu más sabio, consideración piadosa: mas no solo, (oh suerte escasa) no te dueles de mis penas, pero inhumano, condenas el loco amor, que me abrasa: por que, a costa de mis ojos, que dos claras fuentes son, se alimente el corazón, de llantos, celos, y enojos. Perder tantos casamientos, tan ricos, y principales; despreciar pechos leales; no admitir merecimientos. Quince años, que mi lealtad, de tu ingratitud es yedra, no digo a ti, que a una piedra. moviera a tener piedad: pero tú, y gual a una roca, muerte me das poco a poco; que tu fuiste una vez loco, mas yo soy mil veces loca. Ay Duquesa Plegue al Cielo, que mate morisca lanza tu mal lograda esperanza, monstruo vil, hombre de hielo. Rigor de otra te desuele: (he, no halles, cuando amor te enga persona, que te acompañe, ni ejemplo que te consuele. Matente, villano, aquí reprensiones de mí fe: Mas no, que yo moriré, por que está mi vida en ti. Cuando te quieras quejar de crueldad de mujer loca, en honor te tape la boca, que es pesar, sobre pesar. Pierdas te en un monte, y luego, ladrón, que el lugar te enseñe, de una roca te despeñe, cuya alfombra sea de fuego: pero aunque del bien me priva, tu bárvara obstinación, despeñete, en ocasión, que en mis brazos te reciva. Cuando abe, que el viento azota, te niciere salir a caza, toro acosado en la plaza, te estresle a una pared rota, Viendo volar un neblí, mueras sin saver de que; mas no, que yo moriré, porque está mi vida en ti, Hécheme ella maldiciones. Pasose el tiempo Cuitada, toda fegona pasada, debe yabarinuancaonaos, Haya engrudo, y soliman, que es cosa que le comviene, si es hembra de gusto, y tiene ruso entonado, y galán: que si confiesa de plano, hallará un Ririe eleison, que se iguale a un bofetón, que pegue villana mano. mite, por una vez, a una vieja, calva, y roma, que cuando se vio carcoma, le doró, como almírez. (necio, Miren que maldad! . Y un que entre dos lumbres la vio, con sus huesos se casó, por que no entendió a vegecio, Entreva la gerizonga. Yo tomar? su consejo, señor forma de cangrejo. Menos apodos, mondonga. Lástima me da ella dama. Pensando estoy, que invención hará en Otavio impresión. Es Laura mujer de famo, Lo cuanto Otanio impertinente. Ya muy poco desvaría; Ya va cobrando mejoría, su frenetico acidente. Calla, que vuelve a salir. Fuose Laura? . Ya se fue s. . e. que cansa mucho el pedir, que un amante, que servía cierta dama cortesana, quien, el gasto de mañana, anticipado pedía: viéndose ya sin dineros, ni prenda, que oro valiese, por que más no le pidiese, se quedó una vez en cueros. (es, Fue discreto. . Laura lo en escoger religión, muy a su satisfacción. (un mes, Qué dices? . Que ha más dé que trata de esto, y ahora que nuevos desprecios vio, de no verte más, juró, porque ya otro esposo adora. Anda en esto un religioso, de los más graves de aquí: llámase el padre fray, . di; un nombre tiene donoso. (co. Fray Francisco? No. Fray Bas- Es portugues? . No lo sé. Ya me acuerdo: llamase, Fray Fulvio de Monte frasco. Bien se que es Laura importuna, mas si vuelta al mundo das. mil mujeres hallaras, pero como ella, ninguna. Cómo Laura, así me dejar No se pasará mañana, sin que la vean en santa Ana, cuantos oyeron sus quejas. Ya empiezo a quererla bien. Ven, la escribiré un billete. Por lo devoto, alerhuete? Lauro de lauros, me den. Qué entraste en su casa, Brito? B. Digo señor, que en un cuadro de un jardín sombrio, hallé sentada al pie de un naranjo tu doña Leonor. . Hablastela? B. No; que el Duque de Montalto, quería entrar a visitarla. Sutuoso templo, Bextremado. Tiene esta insigne ciudad, bellos, y ricos palacios, hermosas calles, y plazas, mucha gente, y templos raros. Que de imágenes, que veo! Esta es de los Reyes Magos, que en Belen vieron a Dios: Negro es el uno. . y fue santo. 1. Que de almas negras, que vemos en cajas de cuerpos blancos, pero no las tengo envidia, Este es pedro, y aquel Pablo, Notables santazos fueron, mas como todos pecaron. Solo la Vircen fue pura. 2. Quién son estos dos hermanos? San Cosme, y fan Damian. Aquestos sí, que curaron conforme lo manda Dios: pero unos médicos falsos, que todo su ingeio emplean, solo en saber si haurá ogano gran cantidad de peninos, cargue con ellos el diablo, que cuando uno de estos veo, me parece, y no me engaño, que va diciendo su mula, bestia soy, y llevo a un asno. Quién es esta? . santa Ursula. Cubrio con su casto manto, no menos que once mil vírgenes. Mucho, santa, es estimaron, divino auxilio tuvistes, gran peso fue, grave cargo; que yo en el tiempo presente, con ser labrador taimado, no me atreviera a guardar tierna niva de seis anos. Este es san Cristobal, Brito; llá malé Cristovalazo, Es posible, que fue vivo, tan grande; cómo pintado? Mil Cristo valones pintan algunos pintores machos, que más parecen fantasmas, que retratos de hombre humano, Dices bien. . Santo, gigante, vuestra santidad alabo; pero ese cuerpo me asombra, Un Terencio sevillano, en una comedia, que hizo de aqueste glorioso santo, tan disforme le pintó, que dos bueyes, y cien gansos. le daba para comer, para merendar cien platos de menudillos, con huevos, para cenar, tres venados, Fue dispárate poctico. Este es san Pablo hermitaño. Cuantos santulones, cubren sus maldades con un saco. San Clemente Papa es este. Ay algunos papa lantos, todo sollozos, y gestos, pero si en medio de un prado, encontraran un pobrete, desnudo, y atravesado, (ran bien puedes creer, que no hicie lo que hizo el samaritano, Has estudiado? . He leido; que también tiene un villano su poco de entendimiento. Qué dices de este calvario? Digo que es pieza de Rey. Este judio descarado, hade llevarchirlo. . Tente, que no está seguro el campo. Todo es capa negra aquí. (sayo? Piensas, que hace al hombre, el Cuantos visten en el mundo, selpas, telas, y damascos, que son parientes de aquellos, que a Cristo crucificaron. Santa Mónica; viuda, se muestra en este retablo. Las viudas de nuestro siglo, traen el rosario en la mano, pero el demonio en el cuerpo. Todo es mongil de burato, escrúpulos a montones, poca color, mucho bazo: mas no por aquesto, dejan de comer su pollo asado, cenar sus albondiguillas, beberse del tinto, y blanco media docena de veces. Tienen las vindejas sapos: que cansa mucho el pedir, que un amante, que servía cierta dama cortelana, quien, el gasto de mañana, anticipado pedía: viéndose ya sin dineros, ni prenda, que oro valiese, por que más no le pidiese, se quedó una vez en cueros. (es, Fue discreto. . Laura lo en escojer religión, muy a su satisfacción. (un mes, Qué dices? . Que ha más dé que trata de esto, y ahora que nuevos desprecios vio, de no verte más, juró, porque ya otro esposo adora. Anda en esto un religioso, de los más graves de aquí: llámase el padre fray, . di; un nombre tiene donoso. (co. Fray Francisco? No. Fray Bas- Es portugues? . No lo sé. Ya me acuerdo: llamase, Fray Fulvio de Monte frasco. Bien se que es Laura importuna, mas si vuelta al mundo das, mil mujeres hallaras, pero como ella, ninguna. Cómo Laura, así me dejar No se pasará mañana, sin que la vean en santa Ana, cuantos oyeron sus quejas. Ya empiezo a quererla bien. Ven, la escribiré un billete. Por lo devoto, alchuete! Lauro de lauros, me den. Que entraste en su casa, Brito? B. Digo señor, que en un cuadro de un jardín sombrío, hallé sentada al pie de un naranjo tu doña Leonor. . Hablastela? B. No; que el Duque de Montalto, quería entrar a visitarla. Sutuoso templo, Bextremado. Tiene esta insigne ciudad, bellos, y ricos paracios, hermosas calles, y plazas, mucha gente, y templos raros. Que de imágenes, que veo! Esta es de los Reyes Magos, que en Belen vieron a Dios: Negro es el uno, . y fue santo. 1. Que de almas negras, que vemos en cajas de cuerpos blancos, pero no las tengo envidia, Este es pedró, y aquel Pablo, Notables santazos fueron, mas como todos pecaron. Solo la Virpen fue pura. 2. Quién son estos dos hermanos? San Cosme, y fan Damian. Aquestos sí, que curaron conforme lo manda Dios: pero unos médicos falsos, que todo su ingeio emplean, solo en saber si habrá hogaño gran cantidad de peninos, cargue con ellos el diablo, que cuando uno de estos veo, me parece, y no me engaño, que va diciendo su mula, bestia soy, y llevo a un asno. Quién es esta? . santa Ursula. Cubrio con su casto manto, no menos que once mil vírgenes. Mucho, santa, es estimaron, divino auxilio tuvistes, gran peso fue, grave cargo; que yo en el tiempo presente, con ser labrador taimado, no me atreviera a guardar tierna niña de seis anos. Este es san Cristo val, Brito; llámale Cristovalazo, Es posible, que fue vivo, tan grande; cómo pintado? Mil Cristo valones pintan algunos pintores machos, que más parecen fantasmas, que retratos de hombre humano, Dices bien. . Santo, gigante, vuestra santidad alabo; pero ese cuerpo me asombra, Un Terencio sevillano, en una comedia, que hizo de aqueste glorioso santo, tan disforme le pintó, que dos bueyes, y cien gansos. le daba para comer, para merendar cien platos de menudillos, con huevos, para cenar, tres venados. Fue dispárate poctico. Este es san Pablo hermitaño. Cuantos santulones, cubren sus maldades con un saco. San Clemente Papa es este. Ay algunos papalantos, todo sollozos, y gestos, pero si en medio de un prado, encontraran un pobrete, desnudo, y atravesado, (ran bien puedes creer, que no hicie lo que hizo el samaritano, Has estudiado? . He leido; que también tiene un villano su poco de entendimiento. Qué dices de este calvario? Digo que es pieza de Rey. Este judio descarado, hade llevarchirlo. . Tente, que no está seguro el campo. Todo es capa negra aquí. (sayo? Piensas, que hace al hombre, el Cuantos visten en el mundo, selpas, telas, y damascos, que son parientes de aquellos, que a Cristo crucificaron. Santa Mónica, viuda, se muestra en este retablo. Las viudas de nuestro siglo, traen el rosario en la mano, pero el demonio en el cuerpo. Todo es mongil de burato, escrúpulos a montones, poca color, mucho bazo: mas no por aquesto, dejan de comer su pollo asado, cenar sus albondiguillas, benerse del tinto, y blanco media docena de veces. Tienen las viudejas sapos: en particular si son, de estas: de hay triste; un desmayo me ha cubierto pecho, y boca: venga el padre tray fulano, me dirá los evangelios. Viene el reverendo, y cuando la viuda enferma le oye, más ojos abre, que un gato, cuando ve un lomo de puerco pendiente de un garabato. Ves aquí el final juicio. Cómo purga de tuy barbo da el buen médico a un enfermo, para verle limpio, y sano; debieran los que predican, dar a todo buen cristiano, una purga del juicio. para purgar sus pecados. Bizarra moza es aquella. Tiénela agarrada el diablo. Que diera por escapa se de sus inclementes manos? Mas lágrimas, que hay arenas, Qué escuadró tan bien formado! Vive Dios, que es de alguaciles. Dos hay allí de escribanos. Dónde tan aprisa amigos? No hechas de ver mentecato, que no responden a pobres. Ay, que vieja de cien años enseña allí las encias! Diga madre: penso a caso, cuando vivio en este mundo, que era el infierno de barro? Grande descuido fue el suyo. Mas sin duda la engañaron preñados deseos locos. De quién se burla aquel diablo? Paréceme que se burla de aquel galán adamado, que por respeto del cuello, no le quiere dar los brazos. Bella capila? . bizarra. Aquí de fino alabastro, está un sepulcro, Br y parece, que te llegas a el temblando. No sé que me ha dado Brito. Es fantasía, o desmayo? fáqueza siento en el pecho. Cerca hay un greco extremado, que semejantes flaquezas, quita, con ocho, o diez tragos. Mas mal me hiciera, que bien, Aqueste, qué es? Ces, epitafio. Qué dicen estos renglones. Yacen, aquí sepultados, cuatro sujetos ilustres, mas no poco desdichados. Este es Antonio, que siendo de una Duquesa criado, mereció por su virtud, discreción, y noble trato, ser esposo de su ama; a usenorta, pueal Esta es la Duquesa noble, que a su Antonio dio la mano, que amor, que todo lo asuela, bien pudo juntar a entrambos, Estos son dos hijos suyos, que antes de tener seis años, fueron a gozar de Dios: Fue homicida de los cuatro, Julio de Aragón, que hoy vive; de la Duquesa es hermano. Quién este sepulcro viere, despídase del con llanto. Lágrimas daré yo, y tantas, que aumenten, en esos campos, las chistalinas corrientes de mil arroyuelos mansos. Del alma salen las mías, que aún que soy tosco aldeano. tengo voluntad piadosa, tengo un pecho noble, y franco. Demás, de que me parece, que me forzáis todos cuatro, a que con lágrimas vivas, trueque en blanda cera, un mármol. No sé la causa, mas pienso, que de mis antepasados os debistes de servir. Si algo os deben, yolo pago, que lágrimas verdaderas, no salen de un pecho ingrato Qué terneza es esta Cielos! Qué sus piros son! Qué llantos! Cuatro cadaveres fríos, que hoy sirven de desengaño, me perturban el ingenio? me debilitan el ánimo? Sin duda cuerpos difuntos, que me alcanza a mi algún ravo de aquesa eclipsada luz. (do. que un tiempo dio al Sol cuida Respeto os tengo, y presumo, según me habéis lastimado, que os debo de deber más, que a un pastor, que Padre llamo: por que jamás me ha visto el, como aquí me ven, temblando. Tú estas llorando! Qué es esto? Madre mía, padre, hermanos. Jesús, y qué desatino! Perdonadme, si no hago extremos de loco, aquí. Estas en ti, mentecato? Madre a una Duquesa llamas? Con esto, Brito, descanso. Madre otra vez. . Estas loco? Mira que te están mirando, desde aquellas dos capillas, mas de treinta cortesanos. No tuviera yo aquel Julio entre mis valientes brazos? Vive el Cielo, nobles cuerpos, que le arrojara más alto, que la torre veneciana del evánjelista Marcos, Gente pasa. . A vuexcelencia, espera el Marqués otavio en casa del Conde Alberto. Luego voy. Hay misa Favio? si Señor. Ce mancebo airoso. No conoces los criados? Son los del jabalí? . Sí. Siempre que por aquí paso, me enternezco. Hay madre mía. Brito, tras si me ha llevado aquel mancebo, los ojos. Este es el Duque gallardo, que de la bella Leonor, hade ser esposo amado, Sola aquesta vez le he visto: En mil, en nuestra aldea, ha estado. Poco he reparado en él. (rio. Dónde ha entrado? . En el sagra Quieres seguirle? . Si amigo. Después que juntos andamos, hay muy poca diferencia, del bueno de Brito, a un trasgo. Doña Laura! . Leonor bella! Ya en la ciudad? . Fuerza ha sí de un poderoso, rendido, (do, nacistes con buena esrella. Yo, vuestraconstancia envidio; que según me han informado, os da una estatua, cuidado Pretensor que da fastidio, es mi firme amor, señora. Qué ha llegado a extremo tal? Testigosr son de mi mal, el Sol, la noche, y la Aurora. El Sol que os ve? . Llorar penas. La noche que os da? . Desuelos. 2. Qué os preseta el Alba? . Celos. Tres cosas son, mas no buenas. Solo por ser firme? . Solo, por adorar a un ingrato. A tanta fe, y tan buen trato, labre el mundo un Mauseolo, que aquí, yo os miro admirada. Qué queréis? Vivo penando. Desde ayerte voy buscando. Yo te escucho alborotada. Albricias, o vuelvo a irme, Es billete? . De tu amante. Toma este rico diamante. Ya le obliga tu amor firme. De Ctabio seréis esposa. Esto contiene el papel. No me hade hallar más cruel, Dama tan noble, y piadosa. Tuyo soy Laura; esta tarde, me espera en tu casa. Otanio. Satisfizo, amor, mi agravio. Haz de tus penas alarde: por que es justo licenciarlas. Yo os doy, Laura, el para bien. de tan merecido bien, Tú, patuda nimfa, callas? Gravedad! Pues tú te entonas? Tenga más cordura, mico. Habla bien, que si me pico, desmembraré diez fregonas, quedándome sano el brazo. Soy muy vuestra servidora. Dios os guíe. . Ve Teodora. Prómete amor, llega el plazo de aquel término amoroso, háblanse dos, que se aman, por que aún que cruelle llaman, se muestra a veces piadoso: Mas yo, Belisa, no espero, consuelo alguno. . Señora, tu mucho valor, desdora, tan rústico amor grosero Desprecia (pues) su humildad. pues ves postrado a tus pies, un Duque, que Adonis, es. Forzarme la voluntad, principio es de tiranía. (te. Pero qué hede hacer? . Casar- Su excelencia quiere hablarte. Dile que estoy con mi tía: pero no le digas nada, por que excusarme es peor. Mal puede quien tiene amor, tener vida solegada. Dónde no te quieren, quieres, Quiero, por que quiera, Favio, Decidme, a que Catón sabio, no volvéis loco, mujeres? Haz lo que dice su tía. No quiero mujer forzada. Tu resolución me agrada. Doña Leonor, reina mía, bien se que cansada os tengo. Cansada? Y mucho. A mí? Sí; pero es muerte para mí, lo que en veros me detengo: (na. cómo os halláis? . No muy bue No os queréis sentar señor. Qué turbación. . Qué dolor. Qué rara beldad! . Qué pena. Meses ha que os quiero bien. Siglos ha que te aborrezco. , Vida, y estado os ofrezco. Cese, Señora, el desdén, que si a mereceros llego, presentaré a esa hermosura, en bajilla de fe pura, firme voluntad de fuego. Qué respondéis? . Señor mío. bien lo vi. Sentados están allí. Tan jutos? . Sí; que hace frío. Vuestros méritos son tantos, que a los que yo tengo, exceden, Que poco los pobres pueden. Por eso hay mil pobres santos, que estos, que riquezas gozan, son ídolos del abismo. (mismo. No es el? . Por Dios que es él Paréceme, que retozan. (mos. Son gosquillos? . Cuatro so- No hay quien por otro no valga. Esperémosle a que salga, le moleremos los lomos. Venturoso encuentro ha sido. Temo, si agarra una tranca. Ven, que en sacando la blanca, huirá más que un gamo herido Que estas ahora pensando? Pienso en mi desdicha: . llega. Su divina luz me ciega. En secreto están hablando. Ya me han visto. Dios les guar (de no olvidándose de mí: por que después que entre aquí. Quiero decir, que esta tarde llegue a Nápoles. . Zagal, turbado estáis. . Yo turbado? Mal de corazón le ha dado. Señora, es un animal aqueste mi compañero. Yo lo endilgare mejor; que un tiempo serví a un doctor, sophístico, lisonjero. Este me enseño. . Querría. Pobre de él: qué hade querer? Bien digo. Querría saber si es merced, o señoría el que está hablando con ella? Por que aunque soy algo necio, de humilde, y cortes me precio. No responde, Dafne bella? Belisa: . señora mía Has visto igual desconcierto? Halla otra nave en el puerto, ve su daño, y desvaría. (da. Qué pensara el Duque? . Na- Qué haré? . Tener sufrimier El Duque le mira atento. La lengua, hade ser mi espada. No es bueno ser mal hablado. Qué rostro tan semejante al de mi madre! . Un amante, que se siente algo agraviado, no repara en lo que nabla. Pues conviene reparar, que ni el es santo, en altar, ni ella figura de tabla. Qué mal me pueden hacer? Todo te parece poco. Finge, señora, que es loco, Poco tengo que perder. Este es un loco gricioso. Conoceisle? . Mas que a él, pero su pecho cruel, gusta de verme celoso. Mas si hede decir verdad: B calla tonton, no lo digas, nunca hicieron buenas migas, su nobleza, y mi humildad. Solo tengo el pecho bueno. No os entiendo. Qué decís? Que ella busca el ambargrís, yo, es olor del campo ameno. Fue mi requiebro en la aldea He quedado tan quebrado que no podré ser soldado, sin que mi alferez, no sea, esa extranega, que adoro. Quifiera hablar, y no puedo. Piensa, que la tengo miedo? No, juro a esas ebras de oro. Pero yo adorarla más? Pertinaz necedad fuera. más firme beldad me espera. Para luegro, es bueno Blas. Su gental talle me alegra. Pues cierto, que no le envidio; Calla, que les das fastidio, tener juntas tía, y suegra. Suegra y tía? Son de daños: empezar puede hallor. que las dos le hande enterras, antes que pasen tres años. Pefárame por Dios vivo: por que sin haberle hablado, le soy más aficionado, que fui de Leonor cautivo. Ya espud este amor, y así, borrando del alma el soy pienso valerme desde hoy, tan solamente del fui. Prevendrá flechas airadas, el ciego rapaz, valiente. Un desengaño presente, destierra penas pasadas. Presentes están las mías: tal la de Dios la salud. Ya huis de mi ingratitud? Dame siempre malos días. Mas que yo, os estimará, vuestra hermosa pastorcilla; estimar su se sencilla, es lo que más bien me está; que a la sombra de un aliso, que un tiempo alegre me vio, la hablará, más tierno, yo, que ella habla aquí a su Narciso. Con esto me voy, contento, por verme desengañado; que al pecho más abrasado, y ela un vario pensamiento. No quiero afición de alcorza, ni requiebros de alfeñique; que no es bien que más me pique mujer que nuega a orza. Voluntad quiero segura, quiero afición, sin cautela: voy a entregarme a Clavela, que lo demás es locura. Zagal, espera. Man Tras Tras él, se va el Duque Juan. . Mi al- le sigue también. . Qué palma? Quéroble, olivo, y laurel, te ofreceran las matronas de esta opulenta ciudad, si la humilde voluntad de un pastor rústico abonas? Vuelve en ti señora, y piensa, que no es bien dar a un zagal, hermosura celestial, que al Alba deja suspensa: particularmente, viendo su entereza, y demasía. Belisa, desde este día, me verás vivir muriendo. Césarino en otros brazos? No lo hede poder sufrir. Qué tal, te he oído decir? Son fortisimos los lazos, que me ha puesto el Dios rapaz: pero también considero, que si a mi honor no prefiero, no tendré quietud, ni paz. Están el honor, y amor en peligrosa contienda: que a mi nobleza no ofenda, me está diciendo el honor. Yo respondo, que habla bien, pero amor, ardiendo en ira, flechas de celos me tira; temo, que muerte meden Señora, tu tía te llama. Tenme lástima, Belisa. Trueca aquese llanto en risa; muera amor, viva tu fama. Que libre de amor estas, Véngate de él. . No podré: más ven a la aldea. . A qué? Estando allá lo saurás. (gelo. Es muy mi amigo el seor Au- Encontramos le a buen tiempo. No nos alargüemos más: aquí estamos bien Filelfo. Qué cuchillada hede dalle. Yo, con poco me contento. Hade llevar uigonazo? Por el mismo tragadero. Tiene fama de matante el señor Ángelo ferro. Déjenme solo con él, verán como de un boleo, le trincho todo el gáznate (cho. Cómo eso el hombre habrá he- Vive Dios, que he despachado mas de cuarenta al infierno, que el menor de ellos pudiera. (do. Qué pudiera? An. Yo me entien- Ya viene el que hade morir. Es el del gaban frailesco? Él es; prevenga la espada (dos. Pensa que fueran más cuer- Para esto me han convidado? Por vida de. Mas no quiero sacar de su quicio al agua: por que es jurar a lo viejo. Estense quedos, y miren (los. Furioso estás: . tengo ce- Qué bien rineras ahora? No se muevan. A mancebo. (hombre? Qué es lo que quiere el muy Donaire tiene el mozuelo. Qué es lo que quiere, preguto? quiero que se caiga muerto. No dijera más la muerte: sepa, que sus veces tengo. El hombre es avalentado. (ellos, Digo, algo o no? . Todos son muy pocos para mí: quiéren lo ver. Por san Pedro, que ha metido mano! Muera, Moriréis todos primero. Herido estoy en el brazo. Librémonos de él, huyendo. ̱ l ampe bere rústico loco, o el pecho, te atravesaré. . Por Dios, que os estimo más, que os temo. Por qué a mi gente maltratas? que ofesa puede haberte hecho? Saves, que el Duque de Amalsí, tiene criados tan buenos cómo el mismo? . Así será: pero los que van huyendo, villanos deben de ser, que no hilustres caballeros. No penséis que el ser vos Duque, podrá anquilar mi esfuerzo; que a un que oscuro sayal visto, tengo claros pensamientos. Mi nobleza es la opinión, mi caudal, buenos deseos: no evidio los triufhos de otros, ni demasías apetezco: solo estimo la virtud, hermosa nimfa del Cielo; con lo cual, quieto, y seguro, tan cuerdamente procedo, que no me espantan valientes, ni me desuelan soberbios. No digo esto, por que a vos, os falte conocimiento, de la obligación de un hombre, noble, es forzado, y discreto; que la hilustre fama vuestra, sin que la destruya el tiempo, merecerá regió trono, en los siglos venideros. Dígolo famoso Duque: por que los pobres pequeños, suelen pasar alos grandes, en heroicos hechos buenos? De esta verdad, cada día se ven millares de ejemplos; grande sois Duque, yo chico, harto he dicho, si sois cuerdo. Conesto me voy, y os juro, por la lealtad, que profeso, que me parto más confuso, que aquí batallé resuelto: por que no sé que tenéis, que afirmar con verdad puedo, ecomo a hermano mayor, os obedezco, y respeto. Espera, gentil zagal. Nada de adulador tengo. Dineros tengo que darte. Cuidados son, nolos quiero; que yo no he menester más, que mi honrrado pensamiento. Seguírete. . Corro bien. Cuando te veré . Muy presto. El Cielo, zagal, te guíe. (so. Dios os guarde, Duque excel-
JORNADA TERCERA
jornada tercera Habla el hombre honrradamente. Hémosle de vauticar? Díganme, qué hede pagas? Qué tonto que es! La patente. Cómo más antiguo preso, le sentencie el seor Urbino (no, Qué es lo que quiere? . Buen vi anchova, aceituna, y queso, pero hade ser parmesano. Bastará aqueste zequí? Cómo sea depeso, si: desele al seor Otaviano, que por ser de buen gobierno, remará presto en gurapas. (pas, Hombre es, que con treinta ca- se afortaba en el invierno. (justo Eran propias? . No es tan el buen Otaviano: Mi es mozo, Vamos a mi calabozo, Gusta de ello el hombre? . Gust Cuando te fortuna va Es a caso que qu Bastará aqueste zequí? e cansaras de perseguirme, triable, diosa esquiva. mi pecho roca altiva, a, está más fir indo el mar más bram Ya pudiera tu ser mudable, oírme: mas como eres cruel, y vengativa, sorda a mi ruego estas, para que viva, con pensión de que siempre has de afligirme. Diez y seis anos ha, que padeciendo, en calabozos míseros he estado; perseguido de un hombre, cruel, injusto: que quien sujeto está a medrar, sirviendo, es como necio amante, despreciado, que cuando obra más bien, da más desgusto. Díjome que preguntase por el Secretario Urbino. Diote carta? Sí. Y magino, que antes que Leonor se case, te hede ver yo desposado: por que tu padre, que sabe, que requiebras a lo grave, trato ayer de darte estado. (cho? Que en fin mi afición le handi- Pienso que doña Leonor: entre su pena, y mi amor, querrá poner entre dicho. Si te vecasado; . A mí? como imposible hade ser llegar a ser tu mujer, no negará al Duque, el sí. Quiza tiene el Secretario alguna purienta hermosa, que trate de ser mi esposa. Es el amor gran voltario; al que nunca espera presa, le suele dar presa, y pinta. Esta tarde va a su quinta doña Leonor. . La Duque- Bien se que me canso en vano. Negocia presto, señor; que hay culebra aquí, mayor que el jiraldón Sevillano. Un preso está allí. . Zagales, que buscan en la prisión? Responde. . De dondeso. De Aldea real. . Demis males, pudiera ser buen testigo. (en? Busco a un secretario. . A qui- Es sordo? . Antes oigo bien. Busca a Urbino, preso amigo. Entiende? . Años ha, que aquí vive, y muere, mi inocencia. oqué injusticia! . Qué inclemencia! No hay quien se duela de mí. Sois Urbino? Sí. Esta carta, medio a noche para vos, Doristo. . Válgame Dios! uego me par la respuesta me daréis, por que aquí no me detenga. Decildle, que a verme venga. Temblando vos! Qué tenéis? De haber venido me pesa. Qué sentís? Es grande el mal? Si es a caso este zagal, el hijo de la Duquela? Mas la carta lo dirá. Qué inquieto estáis corazón. Movido me ha a compasión. El zagal que esta os dará; A librarle me resuelvo, es el que a cargo he tenido: Mirad si hombre horrado he sido, pues libre, y sano os le vuelvo. Doristo, Hay mejor ventural Dadme, buen zagal, los brazos. Confirmaran mis abrezos. la amistad firme, y segura, que os tiene mi anciano padre. Bien os podes alegrar: por que os tengo de librar, ni, por vida de mi madre, Locura de marca es esa. No estáis bien en la prisión. Tan buena es vuestra intención, como difícil la empresa; mas yo sé qué medebéis. (da. Qué os debo! Decid? . La vi Pues por quién más bien perdida? Paredes que aquí nos veis, presto nos veréis en Francia, si primero no nos vemos, entre cadenas, y temos. Un negocio de importancia trataré luego con vos. Quiero que sepa quien es: dejado para después. No es más de para los dos, lo que aquí quiero deciros. Es este vuestro aposento. Aquí mi eterno tormento, da al aire tristes suspiros. Aay gente presa? . No mucha. Dicen, que en la Vicaria, suelen entrar cada día cien presos, y más. Escucha. Aqueste es el carcelero. Es el que tiene las llaves? Advierte . Qué poco sanes; calla, y mira, majadero. Las llaves tiene, y ahora me vendrá a encertar: . así: Qué intentas, pobre de ti? Mañana al salir la Aurora, me hallaréis vos en el monte, que está junto a Aldes real. Ay resolución igual! Tú, Brito, amigo disponte a ser vigilante guía. Si no temiera tu enojo, no viera mañana el rojo, gentil arrebol deldía, desde el montezuelo esposo. Bien sanes, que se premias. Mira bien. . Qué hede mirar? Que no se escape otro preso. No me faltará cuidado. Dejaldo, que no quisiera, que al reves os sucediera. A un hombre determinado, le enfada el más buen consejo. Noche es ya: Ce tanto mejor. Qué hace aquí? . Paso, señor. Conversación quiere el viejo. Entre, que quiero encerrarlo. Siempre hede ser el primero? Antes es hoy el postrero. Sálganse ellos a la calle: por que estoy de mal humor. Estas llaves me hade dar, o le tengo de matar (mor. Cómo? Qué? . No haga ru- Francisco ayuda. . Oh villano. Muerto soy. . Tú lo quisiste. Qué has hecho? . Nadie este Tenganos Dios desumano (triste. Vámonos, que ya espiró. Carga con aqueste muerto: como estoy sin luz, no acierto. Temes cobarde? . Yo, mo. Poco menor es que un pino. Si de esta tribulación, me libráis, buen san Antón, yo os presentaré un cochino. No queda mal encerrado Tomastes las llaves? . Sí. Qué aguardamos más, aquí? Pagaste, en fin, tu pecado. Habiaos el muerto ofendido? La Dama, a quien ofendió, era más noble, que yo. No escuchas este ruido? Cerca tenemos la puerta. Pues no te detengas más. Con otro Alejandro vas. Debajo de tal cubierta, No esta seguro el más fuerte. Tú lo estas, yendo conmigo; que más temo un falso amigo; que la más adversa suerte. Suelta los perros, que el oso es atrevido, y cruel. Mira que enviste furioso. Quiéres que suelte el lebrel? Pienso que es poco animoso. Sigue tu al oso Rosardo, entre tanto que yo aguardo, que decline el Sol ardiente. eta corriente, tiene este arroyo. . Gerardo, de aqueste monte apacible, quince años ausente he estado. Parece cosa imposible, haberse el Duque mudado: tiene condición terrible. En el hallaste piedad, luego que su santidad tomó tu negocio a cargo. Alzome el destierro largo, su suprema autoridad; que si con celo divino, no hubiera el santo pastor aplacado mi sobrino. temiera, a un hoy, su rigor. Mucho debes al de Urbino. Es espejo de amistad. De su generosidad, está toda Italia, llena. Bien canta aquí, Pilomena, su trágica adversidad. Pacifico vuela Eolo. Pienso que reposaré. si un rato me dejas solo. Con Rosardo volveré, antes que se ausente Apolo. Por si me fuere sin ti: verdes sauces ay allí, en uno arredra el caballo. Tu esclavo soy, obro, y callo. Vuelve presto, Ge harelo así. Preciosa suledad, quien no os estima, carece de razón, y entendimiento; que el cortesano trasago opulento, si consuela una vez, dos mil lástima. Parra sois, que da fruta, hermosa, ópima, que no marchita el Sol, ni arruga el viento: dichoso el que os llamó dulce instrumento, en el cual, la virtud, sirve de prima, La verdad, con que alaban graves canas, un álamo, una planta, y fuente fría, hará que yo os celebre en verso y prosa. Huir pueden de mí las pompas vanas; que quiero más de vos el peor día, que el mejor de la corte licenciosa. Al salir de la prisión sentido de una gunida: mas como no me acobarda un monte de confusión, o del Argos vil, atrevido, si el ver a Urbino afligido no me le hubiera estorbado. Librole, en fin, mi buen celo, que para hacerlo mejor, acudió con su favor, miscricordioso, el Cielo: pero cuando su clemencia, ha dejado de ayudar, de querer, y de estimar, la verdad, y la inocencia. Ciertos valientes de ogaño, matad al ladrón, decían, sin mirar que me seguían, para bien mío, y su daño: por que en puestos diferentes, también me tuve ha pedradas, que uno volvió sin quijadas, dos sin ojos, tres sin dientes. En fin me vilibre, luego, de tan pesado embarazo, que una honda en un buen brazo, no es menos que arma de fuego. De orizonte en orizonte, he andado, sin descansar, hasta que he venido a entrar en lo oculto de este monte: donde con gracia, y donaire, ratos dichosos, que hoy lloro, vi a la Minerva, que adoro, poner grillos de oro al aire. Un mozuelo viene. . Aquí, me había de esperar Urbino. Sinduda ha errado el camino. Si es Urbino el que está allí? Parece simple aldeano, No es el . Quiero le decir, por donde podrá salir deste laberinto. A hermano. Qué eslo que mandáis, señor? Saber si perdido vais. Por bien que el monte sepáis, lo sé yo, mucho mejor. Será así: mas las salidas de asperezas tan fragosas, son de hallar, dificultosas. Estas encinas vestidas de verde tirana yedra, me han visto, de penas harto, no extrañar feroz lagarto, ni huir de mordaz culebra. Llegaos, no tengáis recelo. No le tengo, a ley de amigo: por que este monte es testigo, de que solo temo al Cielo. Debéis de tener valor? Tengo entre malos, buen nombre. O yo me engaño, o este hombre tiene cara de traidor. Quiero volver a mirarle. Mátenme, si no lo ha sido. Pues traidor, y aquí escondido? menester es despacharle. Pero qué intento? Qué digo? Esto es ser noble, y leal? (mal? Hame hecho este hombre algún Es a caso mi enemigo? Zagal: . señor. Caso fuerte! Venís de Nápoles? . Sí. Hombre, apártate de mí; que estoy por darte la muerte. Tan gran rencor me da espanto Que más mi cólera hicier si Julio de Aragón fuera, hombre, que aborrezco tanto. Jesús, y qué confusión! El zagalejo es lucido. No me acuerdo haber tenido tan bárvara tentación. Muera diga. Estoy en mí? Estoy dormido, o despierto? Tentación, y en un desierto? no es ángel el que anda aquí. Qué habláis entre vos? . No sé. Rencor, que al alma condenas, no me atormentes, que apenas me puedo tener en pie: mira si me tienes ciego. Este traza una traición: porque sus colores son, ya de nieve, ya de fuego. Pensamiento, dónde vas? Suspende el infame vuelo, que se ofende de ti el Cielo. No quiero estar aquí más. Yo, que el obrar mal, condeno, había de obrar aquí mal? Primero, como Hanibal, tómara mortal veneno. No se mueve mi edad cana, por temor que tiene de el, sino por que miro en él, todo el rostro de mi hermana; que aún que laureada, y bella, presta al ruvio Sol luz clara, pienso que aquí le matara, solo por que es cifra de ella. Negociar piensa el demonio, por lo vehemente, y prolijo. Si es este el último hijo, (nio? que en mi hermana, tuvo Anto No, que estoy asegurado, que esta daga le quitó el bajo ser, que él le dio. Zagal a diós. Viejo honrrado, huélgome que me dejéis. Tenéis caballo? . Alazan. Por mi fe, que sois galán. Ahora, zagal, lo veis. Sin ayuda subís? Bueno. Solo soy viejo en la edad. Dónde vais? . A la ciudad. Pavón, de soberbia lleno, llamo yo el bullicio suyo. No me diréis vuestro nombre? No le niego a ningún hombre. Yo señor, presto concluyo. Huiréis de todeos: creo, que proceden así, todos. Vendréis, zagal, de los Godos. Su Rey Bamba, vistio anjeo. Qué graciosa presunción. Si fuereis a la ciudad, por Aragón, preguntad. (gon. Quién sois? . Julio de Ara- Cómo? Qué dijo? Hola, hidalgo esperad, que hablaros quiero. Volved acá caballero, que aunque soy labrador, y por ducientos como vos. Volved, tomad mi consejo; poco cortes sois buen viejo. Pues así me ayude Dios, que aunque en el bello alazan, soberbio, pisáis el llano, que han de llegar bien temprano vuestra pascua, o mí san Juan. Poco os baldrán los valientes, si los que os sirven, lo son. Vos sois Julio de Aragón, homicida de inocentes? No me lo dijeráis antes? Mas no os iréis alabando; que ya os están emplazando, Cielos, que humillan gigantes. Como si a mí me tocara, solo el tratar de ofenderos, me pesa, Julio, de veros trillar del Sol la luz clara: pero en mí, otro ser contemplo, que aníquila lo que fui, después que un sepulcro vi, que de mi albedrío, es templo. Tus voces, nos han traído, a gozar deesa presencia. Bien corta ha sido la ausencia, pero mucho la he sentido. Ventura fue librar bien. Jamás temí a gente ruin. Hízolo bien el rocín? Ofrézcole al diablo; amén: para una noria es más bueno, que para correr la posta. Por aquesta senda angosta, marien de aquel prado ameno, con un rústico pastor, paso ahora, el secretario, antiguo, y pobre contrario de don Julio, mi señor. Vile preso, dos días ha, por lo cual, algo admirado, vengo a ver si me he engañado. Césarino, tiempo es ya, de que mi caduco aliento, te refiera cierta historia, que a toda Italia es notoria; siéntate, y escucha atento. Podré oirla yo también. Saves callar? . Yo le flo, secreto importante mío. No digo mal; ni hago bien: por que soy pobre, y callado. Si la vista no me miente, está al pie de aquella fuente, el secretario sentado. Ruido siento; Ceel viento es. Con él están dos zagales: cubridme verdes jarales, oire lo que hablan los tres. En la gran ciudad de Nápoles, tan rica, como soberbia, digna de que sabías plumas, eternicen sus grandezas: se caló, seis lustros ha, el Duque de Amalsi César, con Camila de Aragón, Julia noble, y sabía Aretha. Víspera de san Juan santo, pario un hijo la Duquesa; que es el Duque Juan, que hoy vive, príncipe de fama eterna. Murió su prudente padre de una calentura lenta, dejando a su amada esposa, cien mil ducados de renta, patrimonio de su casa, que no entró aquí el dote de ella. Quedó la Duquesa moza; que si bien me acuerdo, apenas veinte y dos anos tenía; era, si hermosa, discreta: que a una mujer principal, no puede naturaleza, concederle mayor bien, que ser discreta, y ser bella: por que son raras las veces, (tran. que estas dos gracias se enquen- Preténdianla mil grandes: pero ella, grave, y severa, pasos ociosos, no via, ni escuchaba tiernas quejas; antes tutora del hijo, procuraba que en su hacienda no hubiese disminuición, desuelos de mujer cuerda: por que hay muy pocas viudas, que enviudando mozas, quiera, que les fatiguen cuidados (na. de aumentar la hacienda aje- Tenía esta Dama en su casa un hidal que servía de Mayordomo: llamánase Antonio, y era, alma de la discreción, senis de la gentileza. Quiérote callar sus partes, zagal, que en humilde aldea, te burlas de humanas pompas por que necesario fuera, si hubiera de referillas, pedir a la Fama, lenguas. Amor, que por lo picante, es comparado a una abeja, para ejecutar un tiro, dejó su amorosa esfera. Hízolo en tiempo, que estaban; ella, en una fuente fresca, lavando manos de nieve, que a su cristal dio mil perlas, y él, cantando en un laud, la historia del pio Eneas, estando atentos a oille, tres laureles, y dos rejas. Llegó amor, y como vio las puertas del alma abiertas, para no salir jamás, entró, el rapaz vil por ellas: porque en sus acciones es, como el que en la cárcel entra, que bien labe, cuando entró, mas no, cuando saldrá de ella. Hubo entre los dos mil pláticas, tan afables, como honestas: por que siempre en sus amores, procedieron con modestia, hasta que la hermosa dama, si agradecida, resuelta, dio a los suspiros! de Antonio, satisfacción de finezas. Con él se casó en secreto, que solo a su camarera, dama a quien yo quise bien, dio del casamiento cuenta. Pario dos niños; criáronse en Aldea real, aldea de las mejores, que a Nápoles, con muros de mieses, cercan, hasta que al fin la Fortuna, madre de la envidia fea, mostro a sus padres, y a ellos. la inconstancia de su rueda. Mormurábase que Antonio, tronco de ramas tan tiernas, era galán de mi dama, Camila lo oyó y fue fuerga que de su casa le hechase; sabe el Cielo con que pena. Fuese a un monte con sus hijos; donde con mayor firmeza. que la que tela tejio, que jamás llego a ser tela, le visitaba, amorosa, le regalaba, contenta. Mas como es vida cansada (Mejor diré vida necia) gozar el bien con recelos, tener amor con sospechas, catorce años tendría el Duque, cuando juntos en la aldea, Camila, Antonio, y su gente. No creeréis con cuanta pena escucho esa historia trágica, mas pues me importa saberla, proseguid. . Dijo Camila, que del noble Antonio, era legítima, y fiel esposa: por que más que las riquezas, del mayor señor del mundo, estimaba su prudencia. Que dejaba al Duque Juan desempeñadas sus rentas. de quien no quería otra cosa, que amable correspondencia. Alborotámonos todos: pero sin mostrar tristeza, propuso, que no quería tener a nadie por fuerza: que a los que quisiesen irse, les daría luego licencia, como a los que la siguiesen, justo premio, y paga cierta. Fuéronse todos; mas yo, que la sangre de mis venas la hubiera mil veces dado, si pedido me la hubiera, no quise desampararla, dándome, ya él, ya ella, dos mil agradecimientos, vestidos de mil promesas. Quédose allí con Antonio? llegó a Nápoles la nueva; lástimo al Duque el suceso, penetro el aire con quejas; mas como era madre suya, se apercivio de clemencia, que el nombre de madre, influye misericordia en las piedras. Solo Julio de Aragón, (como Antonio murio, muera) no miro aque era su hermana: pero cuando la soberbia, de quien él es, tan amigo, llegó a emprender cosa buena? Como agarrochado toro, que cuanto encuentra atropella, bramaba Julio; . Oh traidor, Vre llamando inaudita afrenta, la unión de Antonio, y Camila. Qué necedad, qué imprudencia! Matara en la aldea a Antonio. si con sus hijos, no huyera al más cercano desierto, donde con agua, y con hierbas, aún que no poco gustosas, le recivieron sus peñas. Llevó a Nápoles su hermana, creciendo en él la inclemencia: por que le afligia el alma, sed de venganza sangrienta; no hiciera lo que él, un tigre, hijo de remota selva. Que se me escápase ahora, pudiendo mi ligereza. no dar ventaja a una onza? No merezco que me tengan por mancebo de valor. Desa enemistad secreta sauréis la causa; Ces, decid. Dio Julio al Duque una cena. pero fue la de Absalón, que paró en triste tragedia. Qué turbada tengo el alma. Trátose (mancebo) en ella, que se le volviese a Antonio su querida hermosa prenda; que prendas que son del alma, se siente mucho perderlas. Dijo Julio, que era justo. xcelencia, que olvídase aquel agravio, júrolo Julio en la mesa: envío el Duque por Antonio; vino también la Duquesa, acompañada de otavio, noble Marqués en Florencia. Aquí la lengua se turba, el caduco pecho, tiembla, vierten lágrimas los ojos, y el corazón, forma quejas. Entro Antonio con sus hijos, pensando que su inocencia, pudiera, con poca ayuda, servirle allí de defensa: pero Julio, que tenía tomadas todas las puertas. sin saberlo el Duque Juan, cortó a los tres las cauezas. Veneno a su hermana dío en un poco de conserva, que se la llevo, el que anoche al Cielo dio estrecha cuenta. La ciudad se alborotó; perdió el seso otabio, que era uno de sus presentores; lloró el Sol, temblo la tierra; pusose luto la Aurora; fáltole al Duque paciencia, para ver, de aquella suerte, su querida madre muerta. Llamo a Julio, traidor vil, hijo de madre plebeya, pero en esto se engaño, porque fue noble, y honesta. Con la fuerza del veneno, en los brazos de una dueña, un hijo pario Camila, antes que el alma, adios diera: por que cuando sucedio tan lastimosa tragedia, estaba para parir la segunda Hipsicratea. Tuve en recojer al niño particular diligencia; vine con él a este monte, donde refiriendo penas, hallé una tarde a Doristo, buen mayoral de tualdea. Dile el rapaz, porque tiene, mas que palabras conciencia, dándome el un hijo suyo, que había cosa de hora y media, que sin vida, vino al mundo, para convertirse en tierra. Topome Julio conel; pensó que era el que la dueña, con amor, lealtad, y llanto, encomendó a mi nobleza. Cruel, derramó del niño, sangre de difuntas venas, diciendo con furia extraña, cuerpo vil, comante fieras. Después me puso en prisión, el tiempo que he estado en ella lo supiste de mi anoche: (necia, por que aunque en Parma, en Vea Milan, Urbino, y Ferrara, Modena, Plasencia, y Genova, estuvo quince años Julio, como Luna, que está llena, fue siempre mi adversa suerte, pues jamás salió de penas. Poeo más de un mes, habrá, que vi al Sol desde una reja. que antes, solitario, y triste, todo era arrastrar cadenas; que como el juez de mi causa, (Dios en el Cielo le tenga) era hechura del traidor, me daba, usando de fuerza, cenas de congojas tristes, tras comidas de tinieblas. Tu Césarino, (que el nombre con el de César empieza) eres el rapaz que he dicho. Tú que has dado ya mil muestras de que como el mejor, tienes valor raro, y fama excelsa, eres hijo de esta Porcia, de esta Penelope honesta. Tu hermano es el Duque Juan? tuya es su misma nobleza, que Antonio fue Caballero, sujeto de heroicas prendas, No llores ahora amigo; las lamentaciones deja; trata de encumbrar tu fama; tus padres, y hermanos, venga, que en Nápoles hallaras gente que te favorezca. Sin hablar se va. . Siga Hermano de Duque? A fuera pastoril, tosco vestido, no más sayal, no más Jerga. no más pellegil zurrón, no más pardilla montera: calzas, y gorra me fecit, capa corta, y negra cuera. Todo lo he entendido, voyme; que es bien quejulio lo sepa, Pésame cierto: . en efecto, no ha de procurar quitarme, quietud, que el no puede darme; Don confieso, que es mozo inquieto. Que no hay aquí tal Clavela? No sé yo de ella, y así digo queno la hay aquí. Llámose así. Quién? Mi abuela. si es esa, amigo? Ah veinte años, que de abrir la sepultura, Los derechos llevó el cura. Sus pensamientos extraños, tienen un imperio en poco. Qué os ronda el rapaz la calle? Tanto, que he dado en dejarle, por que le tengan por loco. Reprendel de asperamente. Basta que sea vuestro gusto: nunca salí de lo justo. Bien se que es impertinente, algo soberbio, y prolijo; pero a fe de labrador, ejor. que Césarino mi hijo. Prodigiosa impertinencia. El tiempo os dirá quien es. Volved a hablarme despue Don vendré, pues me dais licencia Basta que pública el payo, que su gallardo zagal. es al Duque Juan, igual. Es padre; . abrásele un rayo. No habló mal el labrador: por que tomó ella igualdad, no en cuanto ala calidad, tómola encuanto al valor (me. Siempre hasde contradecir- En la plaza de esta aldea, que en carro triunfal, pasea, el sol claro, hermoso, y firme, casada a gusto, lacinta, queno es pequeña ventura, me dijo, que esa hermosu honrraba tan bella quinta. Fue un tiempo vuestra criada; dila crédito, y entré a ver como estáis. . Enpie: por que no escucha, sentada, un corazón fementido. Cómo sois tan cortesano, nadie os gana por la mano, en ser discreto, y cumplido, Pero no os acerquéis tanto; que temo que me matéis. Mataros? Gracia tenéis. De un pecador hace un santo el Cielo Justo: es verdad. pero sin disposición, no hay quien tenga contrición. Mucho amáis la Soledad. Mas que vos a mi sobrino: menos que yo le amáis vos. Con salud os hallo: adiós. Tan presto? . Estoy de camino. Para la otra vida? . Esenta, no hay alma alguna: . es así. Morir tengo, pero a mí, no me pide aún nadie cuenta. Dareisla de mala gana. Casi volando he venido, para que estes advertido, de que no es sangre villana, la que tiene Casarino. Qué Césarino? . Un zagal, que dentro de Aldea real, encubierto tiene a Urbino. enemigo tuyo. Cómo? Librole, y dio muerte a Alberto. No puede ser? . esto es cierto. Tremolará el negro pomo de esta daga vengativa, en su infame corazón. Sangre tiene de Aragón. De Aragón? No viva: . viva. Es del Duqué hermano? . Sí. Qué dices? . Qué Césarino, no es menos que tu sobrino. 1. Si eso es verdad: qué hago aquí? En el monte le dejé; vi a esta puerta tu caballo; entre luego. Calla: callo. Sábeslo bien? . Bien lo sé. Yo le maté? . No mataste. Conocerasle? . Muy bien. Que a Urbino libró? Sí. V En blanco la suerte hechaste. Qué dices de esto Belisa? Digo que parece sueño. De esta vez me desempeño. Que manto, ropa, o camisa, como a alguna pobretona, te guarda, por su interes, hombre, que logrero es? Si pregunto mal, perdona. Entre sierras te has criado. Necia, empeñadas tenía, la quietud, y la alegría. (dado. Dónde? . En poder del cui- Lejos mi quietud está, de logrero tan cruel. Cuando vive en Penafiel, guarda lo que amor le da, salio de vuestra casa, y que altivo, sin poner pie en el estribo en un alazan subio. No debe deir muy contento: por que en el bravo animal, por fuera de aldea real, desafiar le vi al viento. No se la causa, y me holgara saberla de vos. . Señor, hermano tenéis menor, Sol de vuestra estirpe clara. Julio, segundo Creonte, se fue de aquí, con intento de hacer un hecho sangriento. Dónde le hallaré? . En él (monte. Cierto? Sí. Seguirle quiero Volveos a Nápoles vos. Harelo mañana: . adiós. Buen fin de mi amor espero. Bártola te quiere ver, que como indispuesta está, no puede venir acá. De aquí no me he de mover. No quieres creer que te llama? Solo hede quedar Señores: por que quiero que estás flores, me sirvan de blanda cama. (ta. Don Hijo. . Padre, esto me impor- Mira que la noche viene, No ha menester luz, quien tiene pena larga, y vida corta. spárate es replicarte: porque tu resolución, no admite ajena razón. Vela bien, segundo Marte. Cerca mi caueña está. Bien hay que cenar en ella. Vamos pues la Luna bella, rayos de plata nos da, Allá os volveré a abrázar. También os contaré yo, como el zagal me libro. Bien podéis ojos llorar. Llorad lágrimas de fuego; que si dehielo han de ser, os quiero más presto hacer verdugos de mi sosiego. Llorad ojos hasta tanto, que a la venganza os provoque; que yo haré, que presto os toque parte de la de este llanto. Mas cuando a Julio veáis: ojos obrad, no lloréis, que podrá ser que ceguéis, si con vista le dejáis. Yo se que aquí, tristes ojos, sin ser esta fuente el Nilo, viene el traidor cocodrilo, que causa vuestros enojos. Velad, por que no se os vaya; que si se os va el monstro fiero, seréis como marinero, que quedó solo en la playa; que viendo ha hinchado bajel, urcar el mar salteador, no sabe cual es mayor, su pena o el curso de él. Mas cuando estoy procurando, que mejor que Argos veléis, dulce sueño me traéis? Tan malo es estar velando? Pero si es su poder fuerte, de humanos sentidos dueño: entregaros quiero al sueño, que es lo mismo que a la muerte, Por qué ocasión, señor mío, cuchilladas, y reveses, tiras a estos robles duros? Tienes temor? Ves tu muerte? No se que tengo Pompeyo; que estos sauces, me parecen fantasmás, que arrastran lutos, sobras, que a inquietarme viene. No hubo bien tocado el Sol su arrevolado ocidente, cuando cayó mi caballo; rodé por el campo verde, hasta que vine a parar en medio de dos cipreses. Topé después un mastín, hechado junto a una fuente: el cual, luego que me vio, mostrando afilados dientes, me siguio dos grandes leguas, no menos que aullando siempre. Vuélvete señor. Traidor. Césarno soy, no pienses que hasde escaparte de mí, aunque como el aire vueles. No escuchas? Sí. Quién será? Césarino es, que allí duerme. Tú a mi madre, ingrato tío? Tú a mis hermanos, aleve; No te dije yo verdad? No hables alto, . diste muerte? Mejor que tú fue mi padre. Miente por la barba, miente el que lo contrario dice. En qué reparas? Qué temes? Mátale, pues la ocasión te ofrece el ruvio copete. No ves, Pompeyo, dos niños, mas que el Sol resplandecientes, que para que no me mueva, tienden lazos, ponen redes? No los ves? . Qué es ilusión. (ue. Teblando estoy. , Julio, vuel Solo estoy aquí. Por qué huyes? Tú eres el bravo? tú el fuerte? yo villano, huir de ti? Fuerzas tengo suficientes para matarte. Quién es? Voces di, y acudio gente. (can? Dos hombres son. A quién bus- Ténganse allá, no se acerquen. No se quien son, ni me oyen. en lugar de responderme, sacan los dos las espadas? ves Dios me ayude, que puede, Valerosamentriñen. Muerto soy. Jarales verdes, no me impidáis mi viaje. Demos tras estotro. Vuelves las espaldas ya? . Un demonio, que no tiene alma te espere. No te halde ir así. Dios mío, esperando estoy la muerte: con vos quiero confesarme, pues no hallo quien me confiese. Las veces que os he ofendido, al mayor guarismo exceden: que me pesa, piadoso Dios, miserere. Hola, a del monte. Estas voces, parecen de hombre que tiene afligida el alma. . Hola. No hay quien benigno, y clemento me favorezca? Sí Multiplique Dios tus bienes. Cielos, aqueste es mi tío! (ve, Confieso que el tiempo es bre mas cuando vuestra piedad, no atropelló, inconvinientes. Al que me mató perdono. Lástima me da! . Quién eres gentil cortesano? . Soy tu sobrino el Duque: alegro morire ahora. . Ten ánimo. Mando sobrino, que herede cuanta hacienda tengo en Nápoles, (dejando a parte los muebles, que para hacer bien por mí es justo que se reserven) Césarno, hermano tuyo. r Eres poco diligente. Yo pensé matarie, y él me mató sin conocerme. Sobrino a Dios. . Ya espiro, Mileno: . aquí viene gente. No sientes las voces? . Sí. Si son de algún fauno, o duende? Honrrada gente. . Quién llama? Ruegoles que este hombre lleven a su cabaña. . Está muerto? No lo ves, Mimas que le quemen. Yo salgo a todos los daños. Hombre de razón parece. Mas si nos ve la justicia? (uien. Grande soy del Reino, abre- Si es Césarino el difunto? Tiene el otro, la edad que este. Saben dese Césarino? El Duque Juan es. . enfrente de mi casa vive. . Vamos, Oye señor, no nos deje; que por hombres malhechores, no han de pagar inocentes. Sin pasar por vuestra casa, no quise entraren la mía; sois la misma cortesía. jamás ando en esto escasa. Tal haya, Leonor, tenéis. Buena, pero habéis mostrado, en haberme acompañado, que en ser cortes me excedéis. Cómo con otavio os va? Procede cómo solía? Mitad es del alma mía. Presto, se resolverá a manifestar sus glorias. Más es rendir una dama, de beldad, nobleza, y fama, que el laurel de diez victorias. Tienes, Belisa, razón; pero los hombres dirán, que triunfos marciales, dan incorruptible opinión. (noble. No es soldado Otabio, Leores en un grado, ama, y obliga. Dios nos libre, Laura amiga, de amor falso, y trato doble. Julio fue el que ayer maté; que para certificarme de si era verdad, o no, lo pregunté hoy a un paje. Como no soy conocido, podrá ser que en una carcel, vil purgatorio del mundo, libres mocedades pague: por lo cual, vengo a esta casa, para que su noble sangre conozca el de Amalsí en mí. Este que veis hade darme perpetuo gozo, . es galán No reparéis en el traje; que muy presto le veréis, en el corazón de un grande. Al Duque hede hallar aquí, más presto que en otra parte. Césarino: Ce reina mía: pues te sobra ilustre sangre, la voluntad que te tengo, quiero que ahora me pagues (eres Sabéis quién soy? . Se quién C Teneisme amor? immudable. Soy muy pobre para vos. Yo tengo renta bastante, paraque en Nápoles triunfes. Cómo podré desculparme con el Duque Juan? . Muy bien. Donde hay amor, sobra el arte. Desculpareisme vos? . Sí. (tarde. Qué espiró? . Anoche bien Quién le despachó? Mi her Yo, contítulo de padre, (mano le he criado. . Sabéis del? Con resolución de hablarte, se apartó anoche de mí. Ya bien puedes abrazarme. (mio. Soy vuestro esposo? , Y bien No es aquella Leonor! Don Que labrador rústico? . Tente. (haces, Du. Loca mujer, dama infame. Mira Duque que es mi esposo. Tu esposo? Estoy por matarle. Este es tu hermano: Don qué dices? Soy quien te pido me ampares, cuando por mi padre, no, por la Duquesa mi madre. Eres alma de esta vida; alza del suelo, y abrazame, que heredero eres de Julio. Presto comiezas a honrrarme. Don Tú Leonor porque a mi herma honrres, obedezcas, y ames, (no ya que el firme amor de un Duque desprecio tu fe constante, diez mil ducados de renta, que cobrará en varias partes, le señala mi afición. Antes, señor, qué tratases de darme el honor que dices, Césarino era mi amante. Siempre esperé tan buen fin: porque heroicos hechos, traen esperanzas de nobleza. No quiero, Leonor, culpartes porque se quien es amor. Laura. otauro mío. Dame la mano de esposa, y cree, que aún no pago lo que vales. Tu esclava soy. . Quiéreme Quiérole, para cardarle. (ella? Tu giganta a lo moderno, quieres ser mi Bradamante? Deja el gravedoso zuño. Mi palabra he dado a un paje. No laldrás de sarna. Don Herma pues ya te acompañaun Ángel, (no no salgas fuera de casa, hasta que personas graves informen a la justicia. Un cielo me das por cárcel. Acuda a mi casa urbino. Doristo me hable esta tarde. La venganza de Camila, es justo que aquí se acabe. Perdonad, senado ilustre, su tosco, humilde, lenguaje.
