Texto digital

Texto digital de Un gusto trae mil disgustos

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Juan Pérez de Montalbán
Atribución estilometría
Sin resultados estilométricos disponibles
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Un gusto trae mil disgustos. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/un-gusto-trae-mil-disgustos.

Logo BICUVE

UN GUSTO TRAE MIL DISGUSTOS

JORNADA PRIMERA

Buena noche. . Es extremada para cumplir nuestro intento. Bien sonará el instrumento, y música concertada. De concierto, no la haurá, porque ha sido derepente. Señores, cada uno cuente. . en tanto que la hora da. Los favores que ha tenido de su dama. . Norabuena. Yo mejor diré mi pena, que mi favor. . Pues qué ha sido? Nunca trata de escuchar mis amores y terneza. Pues si os quebráis la cabeza, lo mejor será olvidar. Si pudiera, bien decís, pero estoy de tal manera, que aunque dejarla quisiera, no puede ser. . Don Luis mucho tarda, y se hace tarde. Para ti tarde será, mas ay de mí, que no habrá quien me aura, ni me aguarde. Porque es de tal calidad, que aún mirarme no me mira. A mayor de marca tira don Juan, esa necedad. Por Dios que sois tierno amante, no creyera tal de vos, imitadnos a los dos, no seáis tan ignorante. Si os quisiere bien quererla, y si ella os amare amarla, si os olvidare olvidarla, si aborrece aborrecerla. Si ella gustare de veros, gustar de verla también, si os trataré con desdén entrarla por los aceros. Empezadla a desdeñar, que viéndose desdeñada, si se hizo grave rogada, humilde vendrá a rogar. Porque todas las mujeres son de aquesta condición. Gerardo tiene razón, que si ella ve que la quieres con tanto extremo, hara cuenta que ya estás rendido, y así te traera perdido, y ocasión no buscará para hablarte, ni verte, esto, don Juan, es verdad, lo demás gran necedad. Antes llegará la muerte, que yo de olvidarla trate, que de tal suerte la quiero, que si no la veo me muero. Pues morir en el combate. No pienso dar más consejo a quien es tan Portugues, y quiere tanto. . No es Gerardo ahora tan viejo, que consejo pueda dar en la materia de amor. Yo sé que puedo mejor, que en otra materia hablar; porque ha pasado por mí eso que pasa por vos. Pues no os espantéis. . Por Dios, que tan sin juicio me vi por otra, que no faltaba mas que ser loco, y decir, quien me hacía morir, y quien la causa me daba. Hasta que un amigo mío me dio el consejo que os doy, y por la te de quien soy, que vino a rendir su brío. Aquesta vez por lo menos se le tiene de cantar, que amor me hace porfiar. No son los hombres tan buenos cómo las mujeres? . Sí. Pues porque siendo aún mejores, pues ellas son inferiores los han de tratar ansí? Ellos se tienen la culpa, que si ellos se estimaran, las mujeres los rogaran, mas luego dan por disculpa si las llegan a reñir, que se ven muy perseguidas, y están ellas más rendidas, que quien las quiere rendir. Ya cesaron las ternezas, y reinan las bofetadas. Pues con las que son honradas. se han de usar esas bravezas? No Gerardo, no me agrada esa lección que me das, que se ha de estimar en más a la que es mujer honrada. Yo verdugo no he de ser de la que tengo por dueño, más ablanda, aunque pequeño, un regalo a una mujer, que no bravaras y furias. ̱. Don Juan, poco de amor sabes. Tampoco quiero que alabes a Jerardo, que me injurias, porque es bárbara opinión el decir, que ha de rogar una mujer, que era dar a la crueldad ocasión. porque es más cruel un hombre, que una mujer. . Es verdad. ̱. En la plática cesad. porque han hecho que me asombre dos bultos que venir veo. Prevengamos las espadas, por si hubiere cuchilladas. Malogrose mi deseo, por aquesta parte vamos a buscar a don Luis. Vamos que muy bien decís. Echad por entre estos ramos. h, Figón, ya habemos llegado donde descansar podremos. Gracias a Dios, que nos vemos en el puerto deseado, El gran amor que te tengo me hace venir así. Pues fía Figón de mí, que aunque ahora pobre vengo, ha de venir algún día en que la paga recibas. Descansemos así vivas, dame un momento alegría, porque vengo tan cansado, que aunque está cerca el lugar donde podré descansar, este lío es tan pesado, que menear no me deja. No será la plata y oro. Aqueso es lo que yo lloro, y de lo que formo queja. Que si plata y oro fuera, con eso me consolara, pues al fin me regalara, y mi sed satisfacciera. Que estoy más que una seroja. Pues parece estás mojado. Es lo mucho que he sudado, que vengo con tal congoja, que si no estuviera bueno, dijera, que era el sudor de muerte. . Pierde el temor. Porque para mi es veneno. el agua, aunque sea sudada. Harto siento verte así mas ten paciencia. . Yo soy en alguna hora menguada engendrado, pues he sido después que supe hablar, muy venturoso en hallar a los amos, que he servido, mas todos callen contigo, que aunque pobre, eres honrado, y yo doy por bien pagado servirte, Dios me es testigo. Dios te me guarde Figón, y a mí me dé con que pueda pagarte, pues siempre queda mi amor en obligación, Al grande que tú me tienes, vamos, si aliento has tomado, porque me ha puesto cuidado ver que tan cansado vienes. Esta primera es mi casa; y aunque mi padre tendrá descuido, no faltará algún refresco. . No hay tasa. señor en tu voluntad, pero advierte, que ruido de guitarras he sentido, y están en la vecindad. Pues retírate a esta parte, Para qué? . Porque no quiero que así me vean. . Caballero en todo puedes llamarte pues encubres la pobreza con que vienes. . Soy de padre hidalgo, y de honrada madre, y tengo yo por bajeza, que un hidalgo tan honrado a pie del estudio venga. Mi señor cese el arenga, que la música ha llegado. La noche está bien quieta, y la gente sosegada Para todo es extremada si algún azar no la inquieta. que nunca suele faltar en ocasión semejante algún valiente rondante, que la haga mal lo grar. Lucindo perded el miedo, que todos los que aquí estamos. somos los que más rondamos. Don Juan perderle no puedo, porque nunca le he tenido. Extremada es la porfía, primero será de día. Advertid, que hemos venidó a cantar, y es nocedad. estar más tiempo aguardando, y el músico está esperando. Pues callemos, y empezad. Oye Pigón, qué es aquello? Dar música a alguna dama, a quien celebra la fama desde la planta al cabello. Vive Dios que se han parado. qué te importa? . Es a mi puerta Quizá aura alguna tuerta enfrente de tu tejado. Si no es, que a tu viejo padre con música le pretendan. Cemo, que mi honor ofendan. Si ya está muerta tu madre di, cómo te han de ofender? No ves, que tengo una herman más bella que la mañana, cuando empieza a amanecer. Pues si hermana tienes, callo, que siendo hermosa, y mujer lo que temes puede ser. Qué haré Figón? . Tragarlo. hasta saber en que para. Dices bien; eres discreto, que al llegar halle este aprieto, pluguiera a Dios no llegara. Después que vi vuestros ojos Rosaura, estoy ciego yo, haced pues que sois aurora, que me alumbre vuestro sol. Estimad mi voluntad, haced Oriente el balcón, que pues la Luna se ha puesto, Sol y Luna seréis vos. En silencio está la noche. Como yo en silencio estoy, cuando estoy viendo a mis ojos el verdugo de mi honor? Calla, señor, habla paso, que en semejante ocasión has menester bien callar hasta ver si sale el sol. Dos años ha que sabéis señora que os tengo amor, deshaced aquesta nube que está puesta entre los dos. Que tenga tanta paciencia, y que sufra el corazón que a voces digan mi afrenta? yo soy noble? no lo soy, Pues consiento que a mi puerta: Dónde vas? tente señor, que hasta ahora no sabes si tu hermana te ofendió, Despertad si estáis dormida, dadme si quiera un favor con que pase aquesta noche, pagad mi amor, y afición. No paséis más adelante, cese el canto, y cese él son, que ya salió a la ventana la que es mi gloria mayor. Ya cómo puedo callar? Tente. . No puedo Figón, que abrirá presto la puerta la que la ventana abrio. Dices verdad; pero advierte para más satisfacción lo que tu hermana responde, sabrás si te agravia o no. Quién da música a mi puerta? Hermosa Rosaura, yo. Y quién es el que se atreve a decirme a mí, yo soy? Tenéis a caso licencia? Rosaura, amor me la dio. Quién sois? . No me conocéis? hijo del Gobernador, Y os atrevéis por aqueso a quitarme a mí el honor? oh imagináis que me honráis? Antes yo me honro con vos. Ya se han pasado dos años que me mostráis afición, y sorda a vuestras ternezas otros tantos ha que estoy. Bien claramente he mostrado en no mostraros amor, que no gusto que tratéis, don Juan de que os quiera yo. Dejo los merecimientos, que son de tanto valor, que medidos con los míos, los vuestros gigantes son. Hija soy de noble padre, y aunque nobleza me honró, tan noble sangre, soy pobre, y vos don Juan rico sois. Si por pobre pretendéis alcanzar de mi favor, advertid que estimo más el ser hija de quien soy. Con la pobreza que tengo, que a la riqueza mayor que puede tener el mundo desde donde nace el Sol, hasta donde va a ponerse, esta es don Juan mi opinión, que las canas de don Jayme mi padre, tienen honor. Y han de salir sin vergüenza, si me guarda el juicio Dios, a donde nadie le diga, que Rosaura le quebró El espejo de la honra: y lo que él tanto estimó es razón que yo lo guarde, aquesta respuesta os doy. Porque más no me canséis, esta es mi resolución, y pues vais desengañado señor don Juan id con Dios. Y no volváis otra vez a darme más ocasión, que se lo diré a mi padre, y no ha perdido el valor para quitaros la vida; y aunque más hijo seáis vos del que la villa gobierna, puede mucho la razón. Si queréis casar conmigo, no iguálamos bien los dos, y seremos mal casados, y no hay desdicha mayor. Digo, iguales en riqueza, que en sangre, tan noble soy como el que más, pero ya es demás estimación el tener, que no la sangre: esto es hecho, y pues me voy, idos vos también don Juan, no me quitéis el honor. Honrada eres vive Cristo; que te parece tu hermana? no me digas que es liviana, que es la más noble que he visto. Pues mi hermana había de ser cuando otra cosa hiciera? vive Dios que la comiera si me quisiera ofender. Mas aunque no me ha ofendido la vecindad que dirá? pues música oyendo está a puerta de un bien nacido, que puedo hacer, ay de mí, que los que cantar oyeron, lo que dijo no entendieron, y lo que cantaron sí. Don Juan cómo habéis quedado? Como el que queda al sereno, que he de hacer con el veneno que sus razones me han dado? Nunca, Rosaura salieras, que si no hubieras salido pensara te habías dormido, y este agravio no me hicieras. Qué agravio puedo llamar el darme este desengaño, que más quisiera mi engaño, que verme desengañar. Nunca mis ojos alzara, Rosaura para mirarte, pues que no dejas amarte. Veamos, señor en que para este amante derretido, oye si pasa adelante, que tan derretido amante, presto perderá el sentido. Plega a Dios Rosaura ingrata, que el disgusto que me has dado le veas en ti doblado, y quien con desdenes mata, tan desdeñada se vea, que nunca gusto reciba, y se halle de amor cautiva del que más ingrato sea. Plega a Dios, que cuando quieras, si te llegas a casar, mas a tu marido amar, que te aborrezca de verás. Plega a Dios. . Señor don Juan, estás por ventura loco? Estar sin sentido es poco, pues tal respuesta me dan. Vuelve en ti. . Cómo podré, si estando yo enamorado me veo tan desdeñado? Yo el remedio te daré, No hacerte caso de ella, que aunque tal respuesta da, ella a rogarte vendrá, que es una pobre doncella. Y tu rico y principal, y la pobreza ha de hacer que ella te venga a querer. Aquesto ya sabe mal. Ya no se puede sufrir. Detente un poco señor, vive Cristo, que el temor que tengo, me hace crujir. Que demonio me ha traído, a donde por bien llegado, me den, y no pan pringado, (Yo soy. sino plomo derretido. Quién va? . . Quién viene? . que defiendo aquesta puerta. Si sois perro de esa huerta, yo puedo estar donde estoy. Perro soy, mas soy mastín, que a los guzquillos deshago, perro que no ladro, y hago. Sin duda buscas tu fin, porque has llegado a ocasión en que deshaga esta furia. Este hablando nos injuria. A pobre de ti Figón, que entre cuatro estás metido, y aunque es valiente mi amo, huir como suelto gamo escogeré por partido. Lo que has de hacer pobrete, si es que no quieres morir, es, al punto repartir, este es el camino, vete. Por tu bien aquesto digo, vete, y no aguardes a más, porque te arrepentiras. Este habla como amigo. Pluguiera a Dios que quisiera que nos fueramos en paz, y no morir en agraz, entre esta canalla fiera. Bien guzcos os he llamado. pues no hacéis más que ladrar, lo que os importa es dejar el sitio que habéis tomado, que no puedo ya sufrir, veros estar aquí tanto. Si estos no mueren de espanto, yo de miedo he de morir. De razones acortemos, y váyase su camino. Denme una azumbre de vino, y por mí los dejaremos. Lo que tarde se ha de hacer, mejor es hacerlo luego. Vive Dios que es como un fuego no me puedo defender. Eso sí, muestra tu brío, que yo ya voy a ayudarte, muestra tu destreza y arte, mientras la espada deslio. . Sabes en qué he reparado? Dilo Petronila amiga. Que tienes algún cuidado que con rigor te castiga, pues el color te ha mudado. Que no sueles tú, señora ser melancólica y triste, descubre tu pecho ahora: en que tu pena consiste? qué rigores tu alma llora? estás a caso picada? parécete bien alguno? advierte, que aunque criada, sabré callar, y aún. . Ninguno en todo el lugar me agrada. Porque tengo tan mal gusto, que valientes aborrezco, cobardes me dan disgusto, y aunque yo no lo merezco, ninguno me viene al justo. Si no vamos discurriendo por los que hay en el lugar, verás que no los ofendo, y aunque me quiera casar, no hallo lo que pretendo. Don Luis mucho se estima. Es verdad más es muy frío: Gerardo? .. Verle da grima; ese muestra tanto brío, que solo hablando lástima. Lucindo es cuerdo y galán. Sí, más gala y cortesía mal en un sujeto están, cuando entra la cobardía y lo deshace. . Don Juan, puede las faltas suplir de todos. Aquesto es llano, mas de que me ha de servir, Petrovila si es hermano? Esto no es más de decir. Que si va a decir verdad, en sacando a mi señor (no trato de calidad, que en eso tienen valor para regir la Ciudad) mas para galantear, y celebrar una dama, es para nunca acabar, y quien tiene mala fama tarde la vendrá a cobrar. Dices bien; pero volviendo. Petronila a mi tristeza, aunque he andado revolviendo, no he podido hallar pieza que me tenga triste. . Entiendo. que disímulas conmigo. Qué puedo disimular? Si con mi lealtad te obligo, bien te puedes declarar. Al cielo hago testigo, que lo que dices no ses, dime que has imaginado? Escucha y te lo diré, ya que me lo has preguntado. Contento recibiré. Entendí que habías mirado a don Pedro el estudiante, que muy airoso y galán pasó por aquí ayer tarde. Pocos días ha, señora, que acabó de graduarse. y ahora de asiento viene a su patria a ser pasante. Y cómo estás por casar, si tienes gusto a casarte, sospeché que le habías visto, y que te agradó su talle. Que para ser tu marido, en él se hallan las partes que has menester, ya que en todos los demás faltas hallaste. Él es discreto y galán, con las mujeres afable, con los valientes valiente, y amigo de hacer paces. Solo puedes reparar en que es muy pobre su padre, mas tiene tanto valor, que da honra con su sangre. Bien me holgara, señora, que se dijera a don Jayme, para que tuviera efeto, y tus bodas celebrases. Este fue mi pensamiento, y deseo que te cases, para que vivas con gusto. Ten, no pases adelante, que parece que al deseo le vas poniendo acicates, y me puedes hacer mal, si no dejas de alabarle. yo agradezco Petronila, lo que has hecho de tu parte, pues de tan profundo sueño ahora me dispertaste. Y aunque estaba bien ajena por ahora de casarme, hasme dicho tantas cosas, que he de hacer que se trate. mas si a caso tiene efeto, mira que no has de dejarme. Yo lo prometo señora. Vamos que crece el deseo, y avísame cuando pase, que con solo lo que has dicho me muero ya por hablarle. Aunque ya estás graduado, y lo que conviene sabes, oye mis razones graves, que hablo de experimentado. Tú don Pedro, vienes hecho, hallá a la Universidad, y se vive en la Ciudad cada uno a su provecho. A la villa te has venido, y hay muy diferente modo, y es razón lo sepas todo, para que estés prevenido. El modo te quiero dar como se vive en la villa, que será gran maravilla en muchas cosas no errar. Y pues que juntos estáis, y sois mozos, y yo viejo os quiero dar un consejo. si un momento me escucháis. Siempre, padre haré tu gusto, que los padres se han de honrar, y se han de reverenciar, y nunca darles disgusto. Advierte hijo querido; que para no ser mirado, andes siempre recatado, y en tu hablar se medido. Siempre has de amar la justicia, y si llegas a ser Juez, mira bien que alguna vez no te tuerza la malicia. No acompañes con el malo, que si con el acompañas, te dañará las entrañas lo que tienes por regalo. Al pobre procura dar limosna, si la tuvieres, que lo que por el hicieres doblado lo has de hallar. De la hacienda del pobre no quieras hacer tesoro, que lo que fue plata y oro se volverá hierro y cobre. No aflijas al afligido, y págale su jornal. porque parecerá mal, pagar mal al que ha servido. No te hagas por tu amigo sino tuviere razón, hijo en ninguna ocasión, con el projimo enemigo. Tus palabras sean suaves, que con ellas granjearás amigos, y así harás que te estimen los más graves. Si tu amigo fuere fiel le has de hacer igual contigo, pero si es de mesa amigo, no te fies mucho de él. Porque hay algunos amigos solo para su provecho, y si se prueba su pecho, son mayores enemigos. No descompongas los ojos a mirar mujer ajena, que la que fuere más buena, te dará dos mil enojos, Estimo padre, y señor los consejos que me das. Mira que te encargo más, hijo, de Dios el temor. Para que en esta ocasión sea mi gozo cumplido, humilde a tus pies te pido, que me des tu bendición. También a mí me la da, pues soy de don Pedro hermana. Hijos de muy buena gana. Y a caso no alcanzará parte aqueste fiel criado? la mano, señor, alarga, que yo tomaré una carga para que ande bien cargado. Y cuando hambre tuviere, pueda vender vendiciones. Que en todas las ocasiones, aunque sea la que fuere, Has de estar de una manera? pues has de advertir Figón, que el gran vaso de elección lo contrario dice. . Espera, jamás no me reprendas, que bien se donde lo dice. Razón es pues contradice, que aquel lugar bien entiendas, Que si hay tiempo de llorar como tiempo de reír, y si hay tiempo de sufrir, como tiempo de callar, que se reparta conviene, y no sea el tiempo igual, Figón, que parece mal. Rosaura, vente conmigo, tu Pedro, queda con Dios. El mismo vaya con vos. al Cielo hago testigo, que lo que ha dicho mi padre es del Espíritu santo. Por eso te cuadra tanto. Pues no quieres que me cuadre, si en todo dice verdad? Pues que ya solos nos vemos de conversación mudemos: que hay de nuevo en tu amistad? Ya no lo sabes? . Por Dios, que Florinda está picada. Por ti lo está su criada. Buenos andamos los dos, parécenme que se arriman los Bártulos, y Jasones, que en habiendo mojicones, los Bártulos no se estiman. Pero qué tienes de hacer si la llegas a gozar? En lo que vendrá a parar es hacerla mi mujer, porque por otro camino no la hablara. Yo lo creo, antes pienso a lo que veo, que te has de meter teatino. Por qué? Porque siempre estás muy encogido y mirlado, y el que da en enamorado ha menester mucho más. No porque llegues a bella que está de amor abrasada, y está cocida y asada, sin llegar el fuego a ella. has de querer que ella ruegue, porque has de rogar también, y si no responde bien, rogar más, hasta que peque. que son de tal condición, que aunque están enamoradas, se muestran tan remilgadas, cual novicio motilón. Qué diferente consejo es, Figón, el que me das. Y después le pediras de que se vaya el conejo. Ahora está prevenido, pues el todo está en tu mano, que es consejo de villano después del conejo ido. Mas advierte, que allí vienen dos mujeres. . . Quién serán? Según el brío con que van, son las que nos entretienen. s, Hame también parecido, que me ha hecho sujetar, y no tengo de parar, hasta hacerle mi marido. Estamos por acá menos? tan picada estoy por él, que mi pecho es un Argel. Son sus términos tan buenos, que cada vez que le veo se va aumentando mi amor, y aunque lo impida el honor he de cumplir mi deseo. Figón que tengo de hacer? Llegar, pues ves que te aguarda. El ser pobre me acobarda, que al pobre hace temer, llegar a hablar a un rico. Por Dios, señor que me agradas, cuando las ves tan picadas temes? . Tiene tan buen pico, tal donaire y discreción, que por oírle me muero, Qué esperas señor? . . Espero ocasión . No hay ocasión como aquesta. . . Tú no ves, que nunca la he dado nada? Mujer que está enamorada no repara en interes, si tú no quieres llegar, déjame llegar a mí, que yo la diré por ti, si algo te quiere mandar, no te vayas tan de espacio. Quiero decirlo, y no oso. Advierte, que al vergonzoso el diablo lleva a Palacio. Señora, el señor don Pedro. Qué es aquesto mi señor? Bien puede decir amor, señora, que con vos medro, pues al punto que os miré. No paséis más adelante. Es en mí el amor gigante, y así es gigante mi fe. Y si méritos tuviera para hablar claro con vos, señora bien sabe Dios, que una merced os pidiera. Advertid, que me he corrido que de esa manera habléis; decidme lo que queréis. Si habéis de tomar marido. . Ya os entiendo, este papel de esa duda os sacará, porque aguardándome está mi padre, pasad por el los ojos, y haréis luego lo que el papel os dijere, y a Dios que es tarde. . . Y el quiere que me consuma este ruego? Pienso que es el mío mayor. No puede ser, que te adoro. Por ti me volviera Moro. Cuando venga tu señor mira que con él te vengas. Yo, Petrona, lo prometo. Ya deseo tenga efeto, porque un rato me entretengas. Por Cristo que es más que miel el amor de esta fregona, está si que es vida bona. Quiero leer el papel. pues respuesta me ha de dar. Si sois noble Caballero, aquesta noche os espero, que en secreto os quiero hablar. A las doce en punto aguardo, y Dios os guarde. . Por Dios que si venimos los dos. Ya me parece que tardo. Qué conjunción ha de haber sin haber Luna delante. Aunque temo la menguante, esta vez me he de atrever. Por este papel me llama. Pues de qué cobarde estas? vamos, que así ganaras honra, dineros, y fama. Prevengámonos Pigón, que ya nada me aníquila. Si me abre Petronila, también habrá conjunción. Vive Dios que estoy corrido, que Rosaura no haga caso de quien está tan perdido por ella, y es recio caso, que no sea preferido. y quisiera claro hablar aquesta noche. . Por Dios, que mejor será dejar ese dispárate vos, y que tratéis de olvidar. Gerardo, como podré decirla mi pensamiento? Escucha y te lo diré, Ya Jerardo estoy atento, mucho le debo a tu fe. Tú quisieras que saliera a la ventana, y no sabes cómo? . Si Gerardo. . Espera, que porque mi ingenio alabes. he de armar una quimera. Sacad todos las espadas. Para qué? . Para reñir. Pues ha de haber cuchilladas? Mirad que habéis de fingir. Fingidas serán bien dadas. Y al ruido ella saldrá, a donde podrás hablar lo que quisieres. . Será, si sale, muy singular la traza que dado se ha. La pendencia se comienze, que por mí yo tirare mil puntas. . No te avergüence esta traza, que yo se que el amor con ardid vence. Y como son las mujeres amigas de ver, y oír, a cuatro golpes que dieres verás al punto salir al balcón a la que quieres. Ya no hay que esperar a más, pues que se tiene de hacer. Primero me acabaras traidor, que llegues a ver eso que intentado has. Acabarte y deshacerte verás villano en un punto. Primero verás tu muerte. Tú lo verás todo junto.

JORNADA SEGUNDA

acto segundo Ya Florinda se ha llegado tiempo de darte marido, y aunque descuido he tenido, no he sido muy descuidado. Porque pretendo casarte con quien a ti te merezca, y nadie se desvanezca por ti, porque ha de igualarte. Bien veo, que eres hermosa, y que la gran hermosura, aunque tenga más clausura, Florinda, está peligrosa. Y si te quiero casar está cierta, que ha de ser con quien a ti te de ser, aunque tú le puedas dar. Comunicarlo he querido contigo, porque después no me culpes. . Y quién es el que ha de ser mi marido? Que en cosa que importa tanto, si el marido no es a gusto, las comidas son disgusto, y las vevidas son llanto. Y pues tengo yo de ser quien con él he de vivir, padre; no has de permitir, que no lo pueda saber. Que si a misgusto es, aunque yo sea del suyo, con esto, padre, concluyo, que andaremos al reves. En esto has de darme gusto, no quieras, padre forzarme, que más quiero no casarme, que no casarme a disgusto. Dices bien, pero confía. de mí, que te buscaré cosa que gusto te dé, y que te cause alegría. Que no tengo de traerte para que viva contigo, sabiéndolo yo, enemigo, ni quien pretenda ofenderte. Que bien se deja entender, pues que yo casarte quiero, que ha de ser noble primero, y luego rico ha de ser. Aunque teniendo nobleza quien te hubiere de llevar, pues yo tengo que te dar, no repararé en pobreza. Y así en aquesta ocasión uno tengo prevenido, que te merece. . Yo he sido dichosa en tal elección. Pero merezca saber quien ha sido el escogido, que si ha de ser mi marido, y yo he de ser su mujer. Quiero hacer prevención de si me conviene, o no. Basta que le apruebe yo. Basta, mas los gustos son muy diferentes: y así no quieras darme disgusto, que lo que te da a ti gusto, me dará disgusto a mí. Ello, Florinda ha de ser, no tienes que replicar, y mañana se ha de dar él sí. Quiero obedecer callando, aunque no es razón, mas si después mal saliere, no me culpes, si yo hiciere mi gusto en otra ocasión. Que no tienes de pasar tú los disgustos por mí, y pues me casas así, te puedo padre culpar. Y no son caminos justos, sin saber quien es, casarme, ni la voluntad forzarme, que un gusto trae mil disgustos. Y pues das mañana el sí, mañana responderé, que aquesta noche veré lo que me conviene a mí. Yo se, Florinda, que acierto. Confieso, que acertarás, pero disgusto me das en hacer sin mí el concierto. Confusa noche, lóbrega y escura, un Caos de confusiones he sentido, sin saber a que vengo, aquí he venido, y es gran atrevimiento y gran locura. Pero dice, que pruebe mi ventura, y como yo soy noble, me he atrevido porque viniendo así, provar ha sido, si es para mi ventura, o desuentura. Ya estoy determinado: y así quiero provar, aunque con términos injustos, y pues Florinda llama Caballero en todo quiero ser, porque los gustos del amor sean mayores, aunque infiero que traer suele un gusto mil disgustos. Noche poltrona, perezosa y tarda, porque te has hecho, di, tan dormilona, sabiendo que me aguarda mi Petrona, y está desesperando aquel que aguarda. Bien mereces que te echen una albarda, pues me privas gozar de una fregona, que por noble en el mudo se pregona, y amor cuando la mira se acobarda. Yo pieso noche, que de envidia has he el irte tan despacio en este caso (cho pues advierte, que tengo noble pecho, Y que de pura cólera me abraso; y no puede hacerte buen provecho, y de celos me muero, aunque los paso A Figón llamé, y no viene, no se que haya sucedido. Ya mi amo se habrá ido, aquí animarme conviene, porque he topado un gigante, y aunque me acobarda el miedo, he de procurar si puedo, que se vuelva, y no me espante. Sin duda, que es mi señor, y pues a Figón no ha visto en esta ocasión, por Cristo, que he de guardar buen humor. Quién va? . . Quién lo pregunta? Yo. . . Quién es yo? . Yo. Pues yo a ese yo, diré jo, tirándole aquesta punta. Mira que soy yo. . Quién es? Yo. . . Pues vuelves a tu tema, ya te conozco en la flema, y en andar siempre al reves. Es Figón? perdiste a caso la habla? como tan presto enmudeciste? qué es esto? hay más prodigioso caso! Hombre, fantasma, o quién eres; di tu nombre, habla, que has? cómo tan callado estás? di que buscas, o qué quieres? Ya no se puede sufrir semejante impertinencia; que se acaba la paciencia, apercibere a morir, O di tu nombre. . Yo soy. Figón? . Sí señor afe, que ha habido más miedo, que vergüenza. . . Como no doy fin a tu vida me espanto. Tente señor. . . Que vengo a ver a Florinda, tengo a mi lado un necio y tonto? Pues qué tenemos de nuevo? Qué quieres tú que tengamos? Que de aquesta bien salgamos. Yo haré Figón lo que debo. aunque alegre estuve ayer, y hoy amigo estoy muy triste. No sabes en qué consiste? No lo acabo de entender. y si va a decir verdad alguna pena he tomado. Es posible que hayas dado señor en tal necedad? Sí, porque vengo a sacar de verme así entristecer, que es el día del placer víspera de algún pesar. Ya damos en agorero? No son agüeros Figón; porque en aquesta ocasión hago como Caballero. Pues vengo donde me llama Florinda. . Por ti se muere. Ya he de ver lo que me quiere, aunque se pierda mi fama. Y pues ya las doce han dado, busca con que hacer la seña. O lleve el diablo la dueña, que tal suciedad ha echado. Qué fue Figón? . Me corté la mano en esta ocasión. Limpiarte puedes Figón. Pues señor, ya me limpié. La culpa Florinda tiene, que si ella hubiera salido, no me hubiera sucedido esta desgracia. . . Conviene, que tires algo. . Ya va esto que aquí me topé, pero ya no hay para que, porque a la ventana está. Es don Pedro? . . Soy señora, quien viene a ver que mandáis. Quiero señor que subáis, por aquesta escala ahora, que os quiero hablar en secreto. Mucho vuestro amor me obliga, no sé Figón que me diga. Si te vieres en aprieto avisa que yo estaré de continuo el ojo alerta, y al punto que abras la puerta a la puerta acudiré. Qué dices señor? no habláis? estáis a caso turbado? Es, señora muy pesado, si vos no le ayudáis no podrá subir. Ya voy allegando a vuestro cielo. Pues yo me quedo en el suelo, harto desgraciado soy. Entremos en esta sala donde de espacio hablaremos. Y a Figón que le dejemos, y se vaya noramala. A mi señora, . Quiés algo? A mi Petronila diga, que aguardo ya con fatiga, si para servirla valgo. Que en tanto que habláis los dos un rato la entretendré. Yo Figón se lo diré. Guárdete mil anos Dios. pues hago la centinela a don Pedro mi señor, yo imagino, que el temor ha de hacer que esté en vela. . Parece que oigo ruido, válgame Dios, que será? Petronila es, que vendrá a gozar de su querido. La villa se ha rodeado, y nadie que la inquiete se ha hallado, mas es villa muy quieta, y siempre a la justicia está sujeta. La ronda está acabada, váyase cada uno a su posada, yo quedo agradecido de que hasta mi casa hayáis venido. Id con Dios. . Y tú quedes con el que nos envías. Muy bien puedes mandar estos criados, pues a servirte somos obligados. Esta cierto, qué haremos todo lo que mandares, que tenemos muy grandes obligaciones. Conocidas están las intenciones, y estoy bien satisfecho, que hallaré lealtad en vuestro pecho. Esa yo la prometo, y presto puede verse en el efecto. Ya la noche resfría, y no es tiempo de tanta cortesía, que parecen grosieros aunque sean más nobles Caballeros. Mi padre y yo sabemos, que tres amigos en los trestenemos y en casa nos quedamos. Y nosotros Don Juan también nos vamos Adiós señor. . Adiós. y bien podéis mandarnos a los dos, Válgame Dios, qué es esto! quién está travesado en este puesto? Qué es lo que ha sucedido? Un hombre en el suelo está tendido. Si está borracho. . Hola, hermano en la calle dormís, cómo en Verano? a se que estáis vos bueno, pues dormido os quedastes alsereno Haceldle que despierte. Oyes? advierte, que es hora de ir a casa. mas tiene las mejillas que una brasa Despierta mentecato. Cómo esperé, señor, tan grandera to, y nadie no venía. Sin duda, que es aqueste espía. Dime como te ha ido, has negociado bien? hante sentido? Vaya a la cárcel preso, que en despertando nos dirá el suceso: tirad con él. . Do vamos? A la cárcel amigo le llevamos. A la cárcel? que ha sido el delito señor, qué he cometido? yo no me estaba echado, bien dormido, señor, y descuidado? porque me despertabas, si esta cena, señor, darme pensabas? Dinos presto tu hombre. Señor Gobernador, yo soy un hom- bre, que me llamo. . Di presto. (cesto. No se me acuerda, que estoy hecho un Bachiller sois hermano, mas la bachilleria será en vano. Camine un poco apriesa, que un verdugo le aguarda con la mesa. Mire que soy contraecho. Pues el verdugo le hará derecho. Y es cierto que voy preso? Ahora picaron, sales con eso? y sin más aguardarte, (garte. por vida del Virrrey que he de col- Oh que alto que ha jurado, quién te ha puesto, señor, tan enojado? ya que aquesta es mi suerte, de buena gana quiero obedecerte, solo, señor, te pido, que no me lleven, cual traidor, asido; porque soy hombre honrado, y aunque ahora me veo en este estado, otro tiempo me he visto, . donde nadie me hablaba si por Cri- No le lleven asido (to. Solo aqueso, señor, es lo que pido, pues libre ya me veo, quiero hacer de mis fuerzas un en- pleo. Vamos. . Id norabuena; que yo escaparme quiero de esta pena. Detened el traidor, que ha hecho burla aquí de mi valor. Favor a la justicia. Que me creyese yo de su malicia? Gerardo, don Luis? que nos queréis Lucindo, qué decís? Digo que nada valgo, porque corre ligero más que un galgo, Florinda, mucho ruido hay en la calle, y no sé que pueda ser. . Ya se ve que de mí vas ofendido. Si porque me ves rendida, y porque te quiero bien, ya me tratas con desdén, mira que es tuya mi vida. No te vayas tan deprisa. Detenerme más no puedo, porque en gran peligro quedo, y ya la gente me avisa, que algún mal ha sucedido. No seas conmigo villano. Cómo, si te di la mano de ser tu esposo y marido, y esto fue con juramento? Ay don Pedro, que mi amor queda con grande temor de que se mude tu intento. Qué llamas mudar? por Dios que es quien puede darme vida, que no ha de haber quien me impida la palabra entre los dos. Y si quedas con recelo, de nuevo vuelvo a jurar, Florinda, no la quebrar, haciendo testigo al cielo. Y pues esto ha sucedido, por ti juro que es lo más, que tú mi mujer serás, y yo seré tu marido. Tu padre está por la villa, y yo estoy muy receloso. Adiós mi querido esposo. Y será gran maravilla sino viene en la ocasión, y ya estoy sobresaltado; fuera de que he imaginado que llevan preso a Figón. No temáis, señora vos, que al fin te vas? . Es forzoso. Mira que eres ya mi esposo, y yo soy tu esposa. Adiós. Cómo don Pedro has venido tan tarde esta noche a caía? ya he sabido lo que pasa, ya tu locura he entendido del criado lo he sabido, que todo me lo ha contado, y pues lo dice el criado, que a todo ha sido testigo, ya no podrás enemigo, negarme lo que ha pasado. En casa el Gobernador te atreviste a echar escala? que desvergüenza se iguala a la tuya, ditraidor? en lugar de dar honor a tu padre y a tu hermana la enseñas a ser liviana? es esto lo que estudiaste? no echas de ver que afrentaste en esto esta barba cana? Cómo podré ya salir a dónde nadie me vea? pues con hazaña tan fea de mí que han de presumir? sino que por no reñir tu locura y mocedad, hiciste aquesta maldad, y que yo te lo consiento, y de aqueste atrevimiento que dirá la vecindad? para esto solo has gastado tanto tiempo, y tantos días? bien honras las canas mías, muy buena vejez me has dado, dirán que te lo ha enseñado tu padre: pero no ha sido don layme tan atrevido, porque siempre ha procurado honrar más, que ser honrado, y de él no lo has aprendido. Aunque sea atrevimiento, escúchame padre amado. Que he de escuchar mal mirado Escucha, y sabrás mi intento. esta carta es fundamento, de la locura que he hecho, no cóndenes a mi pecho, señor, hasta que la leas, que de estas hazañas feas has de quedar satisfecho. Al fin la quiero pasar. Pues sois noble Caballero, aquesta noche os espero, que en secreto os quiero hablar, la carta quiero guardar. Acábala de leer, pues no me la has de volver. No pienses que me acobardo. A las doce en punto aguardo, y Dios os guarde; a mujer. Padre, si en tu mocedad una mujer te escribiera esta carta, y más si fuera igual a tu calidad, que hicieras? . . Es verdad, que yo fuera a su llamado, pero fuera recatado. Qué recato pudo haber? Llegar primero y saber su intento, y estás culpado en no hacer la prevención. Con mi criado llegué, y tan turbado me hallé, que saliendo a su balcón, sin aguardar más razón, Florinda una escala echó, porque no la llevé yo, y me dijo que subiese, y que pena no me diese, como turbado me vio. Al fin arriba subí, y entrando en un aposento, declarándome su intento, palabra y mano le di: en no darte cuenta a ti, padre, de esto estoy culpado, pero al fin vengo casado, perdona padre, y señor, pues como hijo traidor este disgusto te dado. Mas no me podrás decir que no la busqué mi igual, pues es su nobleza tal, que puede bien competir con la más noble: reñir es ya, señor, excusado, que pues palabra la he dado, y ella también me la dio, tengo de cumplilla ya, como Caballero honrado. Y qué remedio ha de haber para casaros los dos en paz, porque solo Dios puede hacerla tu mujer? Señor lo que se ha de hacer es pedírsela a su padre, y podrá ser que le cuadre, mas has de pedirle el sí, sin que el entienda de ti, ni su hermano, ni su madre. Ni que subí a su balcón, que será enojarle más. Don Pedro en lo cierto das, y aunque es mala esta ocasión, quiero hacer prevención, por ver si puedo atajar, que no murmure el lugar, porque si pierde el honor, aunque sea un vil pastor tarde le vuelve a cobrar. A tratarlo voy volando. Vamos, señor, que yo espero buen suceso . . Es Caballero, y con todo voy temblando, que soy pobre, y el con mando, que caros cuestan los gustos, tanto que me hace temer, de donde echarás de ver, que un gusto trae mil disgustos. Dime quien fue el atrevido, que puso escala a mi honor. Lo que respondo, señor, es decir que mi marido. Que pues dar querías él sí, y casarme sin mi gusto, viendo tu término injusto, contra tu gusto le di. Ya, señor estoy casada, perdona mi atrevimiento, y cuando no habrá un Convento a donde me esté encerrada. . Ay libertad cómo aquesta? que una vil mi gusto impida, y no la quite la vida, viose más libre respuesta, don Juan, Lucindo, Gerardo? Llamas, señor, . Dónde fue esa villana sin fe, por quien me consumo y ardo. Aunque tu desdicha es cierta, sosiega un poco, señor, y muestra tu gran valor, que don Jayme está a la puerta, esperando para hablarte. Será término grosero no hablarle? . Es Caballero, y no puedes excusarte. Entre pues. Ya está en la sala. Señor don Jayme? . Señor. Qué he de hacer sin honor, que me le quitó una escala. . Dennos sillas. . Cómo está vuesa merced? Señor, bueno. aunque lleno de veneno, que la vida costará, Tan demañana en mi casa? que hay en que os pueda servir? Quiero una cosa pecin, y como es merced sin tasa, la que siempre he recibido, me atrevo en esta ocasión. Dejando la prevención mandad que seréis servido. Quisiera mucho, señor, que mi hijo se casara con vuestra hija, y que honrara a don Pedro su valor, que como ya estoy tan viejo, quisiera antes que muriera casarle, porque pudiera de su hermana ser espejo. No os ofenda que esto trate, porque aunque yo pobre estoy, y vos rico, noble soy, y tengo. . Qué disparate. Mucho siento que seáis, don layme descomedido, porque me hallo ofendido de que tal cosa pidáis. Por ventura habéis soñado aqueso que me pedís? Si lo que digo sentís, . yo también soy hombre honrado. Y no porque pobre sea así me habéis de tratar, que aún estoy para vengar cualquiera palabra fea, y soy noble Caballero, que sabre volver por mí. Que venga a pedirme así un villano pordiosero a mi hija, estoy corrido. No tenéis de que os correr, que yo os puedo ennoblecer, y vos a mí no, . Atrevido, no sabéis lo que os decís, estáis loco, y no hago caso de lo que habláis. Qué tal paso! Sois un villano. Mentís. Tomad, esta es la respuesta de lo que pidiendo estáis. De esta suerte me afrentáis? es vuestra nobleza aquesta? Hay vejez cansada y fiera, hay canas ya deshonradas, que habéis de hacer afrentadas? dónde iréis de esta manera? Quién vengará esta injusticia si la justicia me agravia? apelo a la que es más sabia, justicia de Dios, justicia. Lástima me ha dado ver el viejo de aquesta suerte. Cómo no le di la muerte me lo puede agradecer. Lo que quisiere me pida, que yo no le tengo miedo. Con todo decirte puedo que en peligro está tu vida. Y no te estuviera mal que de aplacar le trataras. porque si en ello reparas, es persona principal. Y si se va a Barcelona, y saben lo que ha pasado, aunque ocasión haya dado, han de culpar tu persona. Pues pudiera de otro modo despedirle, y responderle. Tratemos de detenerle. Sobre mí ha caído todo. Que Rosaura ha de sentir esta afrenta y desconcierto; y si hasta aquí estuve muerto, mal podré ahora vivir. Pues ya murió la esperanza que de gozarla tenía, nunca llegará este día, pues tanta parte me alcanza, del disgusto que ha de haber. mi padre lo miró mal, pues era mi hermana igual con don Pedro, que he da hacer en tan notable desdicha? Prenderle quiero. . Por qué? que yo la causa no sé. Pluguiera a Dios que mi dicha fuera tanta, que su brazo, cuando le fue a dar, quedara seco, que así no causara esta pena y embarazo. Sin haber causa prenderle, y más siendo el agraviado, no hallo que es acertado, que será más encenderle en su enojo, y es peor. Dices bien, mas ya he hallado una traza. . Y es? Qué he dado que cobre un ejecutor una deuda que me debe don Jayme, y no ha de pagar, y así se puede trazar de que a la cárcel le lleve. Y viéndose allí afligido, y sin poderlo pleitear, lo vendremos a acabar, dando en todo un buen partido. Extremada es la invención, vamos sin más detener. Yo que tengo que temer, para tanta prevención? Mira que es muy alentado su hijo. . Aunque más lo sea. Y que una palabra fea siente mucho el que es honrado. Cuanto más un bofetón, que diste a su viejo padre, y no hay cosa que me cuadre, como ponerle en prisión. Esto siento. . Vamos pues, Nunca yo te conociera, pues así no lo sintiera, todo me sale al reves. Cómo padre has uegociado? que tienes, no me respondes? es posible que me escondes la respuesta que te he dado? Diote por ventura él sí, y tienete el gusto mudo? o acaso decirte pudo alguna falta de mí? Qué tienes, de qué suspiras? cómo vienes tan callado? vienes por dicha afrentado? mira padre, que me admiras. De que estas mudo, que has? sabe ya el Gobernador, que he sido yo el agresor? cómo tan suspenso estás? Ay hijo. Lágrimas viertes, cuando don Pedro está vivo? piensas que gusto recibo? antes costaran más muertes las lágrimas que has berrido, que hay en el cielo estrellas, y por estas luces bellas, que si vienes ofendido, que han de conocer quien soy: acabate de aclarar, que estoy para reventar. Y yo reventando estoy. Sabrás pues, hijo querido, que llegué, y propuse el caso. Ya de cólera me abraso. Y yo hijo estoy perdido. Díjele mi pensamiento, y respondiome atrevido, que un villano, mal nacido tenga tal atrevimiento de pedir que dé a mi hija a su hijo? sois un loco. A más rabia me provoco, o que arenga tan prolija. Díjome, sois un villano, respondí: yo os puedo honrar, y volviome a replicar; lo que yo digo está llano. Y luego dije, mentís; y entonces la mano alzó, y en mi rostro la asentó. Cómo es eso, qué decís? Aquesta fue la respuesta que me dio, ya te la he dado, hijo, si tú eres honrado, mi afrenta está manifiesta. Y déjasle vivo? . Sí Y tú eres don Jayme? . Soy un hombre que muerto estoy, pues ya no soy el que fui. Tú eres noble, no lo eres, que si nobleza tuvieras, esta afrenta no trajeras, cuéntate entre las mujeres, pues tal afrenta consientes. Qué quieres hijo que hiciera? Que allí la vida perdiera, deshacerle con los dientes. Y si dientes no tenías, vengarate el corazón, que en semejante ocasión dientes fueran las encias. Vive Dios, si no mirara, que eres mi padre, y me diste el valor que tu perdiste, que la sangre te igualara. Esclavo de la deshonra te ha hecho este bofetón, pero pues tengo razón, yo volveré por tu honra. Y así hago juramento adiós, de no sosegar, hasta que llegue a vengar tan notable atrevimiento. Y en tu casa no entraré, hasta que vuelva a traerte tu honor, dándole la muerte a quien de esto causa fue. Desde aquí al monte me voy, a donde trocando el nombre, haré que el mundo se asombre de mí, pues sin honra estoy. Noble he sido, y Caballero, mas ya no lo quiero ser, que desde hoy he de volver Caballero en bandolero. Nadie el camino me impida, que si impedirle quisiere, le he de quitar, sea el que fuere; lo que tuviere de vida. A mujeres, que no haréis? qué cisma no habéis causado? a mí me habéis afrentado, y sin hijo me tenéis. pues eres en todo sabio, no te vayas, vuelve hijo, mas ay, que en vano me aflijo, que es noble, y siente su agravio. Rosaura, este recado os he traído de parte de don Juan; y así os suplico que perdonéis, pues del no habéis gustado Decid, señor Gerardo, que si intenta porberme pobre, y a mi padre preso sujetarme y rendirme, que se cansa, que mal se soldará tan gran deshonra, pues la tiene mi padre en sus meji- y como so espejo en que me veo, (llas siempre que en elme miro veo mi afrenta, y pues yo dido Pedro soy hermana, y no convino en sangre con la suya, corre la misma cuenta por nosotros. Sin juicio está do Juan, y si yo llego y le doy tal respuesta, es cosa clara, que perderá la vida, y me parece, mi señora Rosaura, que os merece. Antes yo soy, señor, quien no merezco a tan noble persona, que no tengo, ni valor, ni hacienda, y en él se halla todo lo que desea un Caballero. Advertid que está preso vuestro padre y que si dais él si de casamiento a don Juan, de que se acabe es fácil. Si mi padre es villano, como dice el suyo, es fuerza que yo sea tan villana como el, pues soy su hija, y juntarse villana con un noble, será dar ocasión de que murmure el vulgo. . qué importa que murmure, si don Juan lo recibe por lisonja, advertid, que conviene; pues con esto sacaréis vuestro padre de la cárcel, que don Juan pagará por él la deuda, y la villa tendrá paz y sosiego: y si no dais él sí, corre peligró de que acabe en la cárcelvuestro padre Decidle que no he miedo, que si quisiere ser verdugo, y le falta el instrumento, que con ese cuchillo de mi estuche le quite la cabeza, y no pretenda que en la ocasión presente sea su esposa id, llevadle Jerardo esta respuesta. Válgame Dios, un gusto lo que cuesta Espantado estoy Bártolo de este ladrón foragido, que a muesa tierra ha venido, y por eso no ando solo. Maldígale Dios, Amen, y que cruel se ha mostrado; y se hace muy honrado, más honrada es mi sarten, cuando está llena de migas. Par Dios que tienes razón, mas si viniese el ladrón. Dalle cuatrocientas higas. Qué habemos luego de hacer? afe que no eis de habrar. Calla, que empiezo a tembrar. Hola no hemos de comer? Si Bártolo, más primero te tengo de preguntar, que siente mueso lugar de este ladrón Caballero? Escucha, y te lo diré; a los que hace algún mal, le llaman fiero animal, sin Dios, sin ley, y sin fe. A otros que mal no hace; porque no los ha topado, dicen que es ladrón honrado, pero no me satisface. Que dicen en el lugar, que a tu querida Bártola, una vez que la hallo sola, dizque la quiso forzar. Y no se yo si lo hizo, aunque yo pienso que sí, que anda mucho por aquí, y es el mozo antojadizo. A Belilla tu vecina también dio a correr tras ella, y después de harto de ella la envió como cochina. No hay día que no haga robo en ovejas y mujeres, si más que esto saber quieres, él es un hambriento lobo. Ya tú eres su conocido. Con todo le tengo miedo, tanto, que en viéndole quedo. el color todo perdido. Él es muy linda figura. A vuestra casa llevadle. Unas veces se hace Alcalde, y otras veces se hace Cura. A los casados descasa, y casa a los por casar: o como sabe habrar. Que le queme mala brasa. Yo estó con el concertado, y tengo de dalle pan, mala Pascua, y mal san Juan tenga como me la ha dado. Bártolo, pues que no viene, sentémonos a comer. Eso podemos hacer, que el alguna presa tiene. Mucho tardan los villanos: que no temán de enojarme? sabiendo que he de vengarme cuando vengan a mis manos. Figón en que estás pensando? que te atierra y aníquila? Pensaba yo en Petronila, como se estará paseando, y con mil deseos de verme, que estaba muerta por mí. Ya el ladrón tienes aquí. Ya no puedo somoverme. Y Florinda su señora, hi de puta ruin mujer, que te pudieron prender, y no haber salido ahora. Ve Figón, a ese camino. a mirar si pasa gente. Ya voy, señor, diligente, si trujeren algún vino los que el pan han de traer, ya sabes como lo bebo. Yo haré, Figón lo que debo, cuando vuelvas a comer. que no hagan caso de mí, sabiendo que soy un rayo, y que los causo desmayo, pero dos estan allí. Villanos, que estáis haciendo. tan sosegados? Señor, comer si le place. Lindo humor, y estoyme yo deshaciendo. Qué es del pan que me has traído? Señor, como ha tantos días que a buscarme no venías, no lo traje. Fementido, pues cuando yo no viviera, que perdieras en traello en ese zurrón al cuello? a casa no se volviera, más pagareislo los dos. Yo, señor, no te he ofendido. Vil, pues os lo habéis comido, y respondéis: vive Dios, que habéis de ir escarmentados, para que otra vez sepáis quien soy. Pues si nos dejáis, volveremos bien cargados muy presto, Partid villanos, y volved al punto aquí. Señor ladrón fie de mí que se lo traeré a las manos. A mi ladrón? mal nacido. Perdone mi necedad, que entendí que calidad era, que yo lo había oído. Venid presto, porque aguardo en este mismo lugar: cielo cuando he de acabar de vengarme, que ya tardo. Que topar no haya podido a quién afrentó a mi padre? mas tiempo vendrá que ladre, que estoy con rabia y mordido. Y pues me quitó mis gustos, y gustó darme pesar, le he de hacer confesar, que un gusto trae mil disgustos.

JORNADA TERCERA

jornada tercera Dos meses ha que peleo con mi agravio, y mi deshonra, y hasta volver por mi honra no he de lograr mi deseo, mas si en ocasión me veo, pues mi honra está perdida, he de aventurar la vida, que solo mi gusto es ley, y daré muerto al Virrey, cuando el Virrey me lo impida. Solo de vengarme trato de quien afrentó a mi padre, la honra tengo por madre, y yo seré hijo ingrato, si al Gobernador no mato, esta es sola mi quererla, que importa volver por ella, pues tengo sangre en el ojo, que tómara de mi enojo, y es justa razón temerla. Aquí me quiero sentar, que de andar vengo cansado: mucho Figón se ha tardado en venir hoy del lugar, y no puedo imaginar, porque en aquesta ocasión se tardó tanto Figón: pero quién es el que viene? que buen despacho se tiene, el llevará colación. Por aquí dicen que habita un terrible vandolero, que dizque era Caballero; pero la Virgen bendita me librara del aquí, que de hombre tan desalmado, vengo bien acobardado, aunque en mi vida temí. Buen ánimo, y caminar, que Dios lo remediará: A hidalgo, a dónde va? Que no me pude escapar! voy a esta Villa primera con negocios del Virrey. Bien obedeces su ley, pues vas de aquesa manera, que llevas? . Llevo señor. Acaba, que estás temblando? Ya señor lo estoy pensando: cartas al Gobernador. Son de importancia? . No sé, que nada me dijo a mí. Poco importa que yo aquí leyéndolas lo sabre. Mira señor, que encargó, que se las diese en su mano. Tú me réplicas villano? la jornada se acabó. Y que llevase respuesta, y mal la podré llevar, sino me la quieres dar. La respuesta será aquesta, quitárete las pestañas, las orejas y narices. Mira señor lo que dices, que no hallaré telarañas, con que la sangre se ataje, y se acabará mi vida, cualquiera cosa me pida, y no afrente mi linaje. que sin orejas, dirán, allá en cualquiera ocasión, señor, que he sido ladrón, pues quitado me las han. De esta suerte has de volver a donde el Virrey está, que viéndote así, sabrá, que lo mismo he de hacer de su persona, pues tiene Gobernador tan villano, que se atrevió a poner manó en don layme, esto conviene. Quiero saber de las cartas lo que le invía a decir, para poder escribir la respuesta antes que partas. He sabido que tenéis preso a don Jayme, con demasiado rigor por va na deuda, y que por estar pobre no la puede pagar; lo que mando es, que de mis rentas se pague, y salga de la cárcel, que su pobreza nole ha qui tado el ser noble; y a los que son de tan noble sangre como don Jaime, se les ha de favorecer en semejante ocasión, y no afrentarles, como me dicen lo habéis hecho, haced luego al punto lo que mando, que de ha cerse lo contrario, me enojaré con vos; que si su hijo es asombro de esta tierra, por haber salido mal inclina do, no es la culpa de don Jayme, que antes lo habrá sentido; juntad gente, y procurad prenderle, si tenéis anio mo para ello, y si no avisadme para que yo lo haga. Que buen padrino has hallado en la carta que has traído. La Virgen lo ha permitido, que siempre fui su abogado. Parte al punto, ve volando, que importa ser diligente. Ya voy señor a las veinte. Sí, que te están esperando, Y si a caso te dijere quien la abrio, dirás que yo, y que el verla me ofendió, que si castigarme quiere, que presto le iré a buscar, a donde echará de ver el caso que debe hacer de quien a él le puede honrar. Que no viva descuidado, que le tengo de matar, vete luego. . Sin parar, queda a Dios ladrón honrado. Que esté mi padrepreso? a dónde se habrá visto tal suceso? y siendo el agraviado, con prisiones le tenga, y maltratado? mucho siento tu afrenta, más consuélete ver, que está a mi cuenta. Que se haya recatado tanto el Gobernador? que no he hallado una ocasión si quiera, en vengar el bofetón pudiera? no importa que se guarde que de buscarla tengo, auque sea tarde. no entiendas fementido, que me has de hallar arrepentido, que antes aqueste pliego a servido de echar más leña al fuego Este hábito he tomado por sacar a este hombre de pecado, yo soy quien le defiendo, y que se vuelva a dios solo pretendo el Ángel de su guarda soy, y pretendo aquí, aun que más se arda de cólera su pecho, que se arrepienta, y pida de lo hecho perdón, ocasión tienes, que sabe Dios de males sacar bienes. De cólera reviento, y estoy tal que me falta el sufrimiento corazón, que herido estás, con el veneno de ofendido, no estés más aguardando, pues también por salir estás saltado; voy volando a vengarme, y ninguno traidor podrá llamarme, que ha de ser cara a cara el vengarme una afrenta que es tan clara. Colérico vas, detente, a dónde vas tan de priesa? Por el Cielo que me pesa encontrar este Inocente; porque hasta estar vengado, ninguno se ha de escapar, que a mis manos venga a dar. Señor estás enojado? Tanto, que te daré muerte. Pues yo qué te he hecho? Nada. Vengo a darte una embajada, y me tratas de esta suerte? Tu embajada, pastorcillo? a más furia me provocas con esas razones locas. Sepa que soy monacillo, que se cantar, Sancto fancto. La embajada quiero ver, Advierta que es de comer, no se escandalice tanto. No se acuerda, que a mi padre le mandó que le trajese unos panes que comiese? pues ayer masó mi madre, y mi padre queda malo, y por no poder cumplir a mí me hizo venir a traer este regalo. Y en verdad señor ladrón, perdone, que no se el nombre, que si yo llego a ser hombre que le tendré obligación. Si me deja de matar: así Dios le haga bueno, que a su furia ponga frevo, y no quiera hacer llorar a mi madre, que afligida quedó cuando me partí, tenga lástima de mí, y no me quite la vida. Herodes tengo de ser; porque en aquesta ocasión soy un furioso león, que tu sangre ha de beber. Y si a tu padre cogiera, porque tanto se ha tardado, le dejara aquí colgado. Mi señor, un poco espera, que pues tengo de morir, aunque sea impertinencia, como tú me des licencia, te quiero un poco decir. Rapaz quiero darte gusto, aunque no le suelo dar; que me quieres preguntar? que de responderte gusto. Qué vida tienes? . . Mi vida no es más que de bestia. . Así? pues no ves, triste de ti, que habrá día en que te pida Dios la cuenta muy estrecha? cómo te has de disculpar? Yo no me puedo saluar, que ya la cuenta está hecha. Qué dices? estás en ti? Ya para mí no hay remedio. Y si yo te diese un medio con que te salvases, di, no harás lo que te pido? He hecho tantos pecados, y están tan amontonados, que la esperanza he perdido, y no se puede hallar otro más malo que yo. Pues tú no ves que murió Cristo, para rescatar a todos los pecadores? Cristo es Dios, en el confía. Es grande la culpa mía. otros perdonó mayores. Mira un Pablo y Agustín. De estos fue su suerte buena. Mira Pedro y Madalena, que considerando el fin, y el principio que tuvieron, tú como ellos podrás ser. Remedio no puede haber para mí, que ellos hicieron penitencia con sazón, y aunque yo mayor la haga, no la habrá que satisfaga para que alcance perdón. Tú te has querido escapar, mas de poco fruto ha sido, que como ya estoy perdido, es en vano predicar. Aquí acabarás colgado, y te irás derecho al cielo, pues yo me quedo en el suelo al infierno condenado. Aunque colgado me has te pido, siendo porfiado, que te llegues al costado de Cristo, y te salvarás. Hallo tan dificultoso salvarme, como mudarse este monte, o arrancarse. cup Dios es todo poderoso. Nada a. Dios es imposible, y para que eches de ver que es inmenso su poder, y que todo le es posible. Mira el monte que se muda, y tú te puedes salvar, que Dios sabe perdonar a quien le pide su ayuda. El Ángel soy de tu guarda, que en hábito de pastor, por tenerte Dios amor, te he avisado. Aguarda, aguarda. Mi amo estará esperando a que traiga la comida, y ya viene prevenida, aunque no vendrá valleando. A donde le hallaré para que tome un bocado? un hombre en el suelo echado, sino me engaño se ve. Dónde está quiero llegar primero toco el reclamo. voto a Chisto que es mi amo, afe que hay algún azar. Que bien me caerá si es muerto; o pobre de ti Figón, que te cogen, y un jubón luego al punto tienes cierto. Quiero ver si está herido; no tiene herida alguna, o mal haya mi fortuna, que desgraciado que he sido. Qué habéis de hacer Figón, que el esparto os amenaza? hallo que la mejor traza es ser fraile motilón. Y pues que soy bandolero, pediré a su reverencia, que para hacer penitencia que me haga bodeguero. Señor, señor? muerto está, di moriste sin candela? muerto está como mi abuela, no hay si no enterrarle ya. Válgame Dios, que de cosas he visto. . Qué hay mi señor? Como otro Pablo he caído. Dime, quién te derribó? La gran carga de mis culpas, que cometí contra Dios: quién es quién melo pregunta? No me conoces? Figón, que ya traigo la comida, si a caso se alborotó el estomago de hambre, toma un trago de licor de Noc, que es excelente, y si bien me acuerdo yo, dice Pablo a Timoteo: vinum atificar cor. Ay que no estoy para gracias, es posible que yo soy Qué dices, estás en ti? Bien dices que en mí no estoy, que me han sacado de mí las cosas que me enseñó el santo Ángel de mi guarda. Qué mudanza es esta, Dios? Dime lo que ha sucedido. Oye lo que sucedio si a caso acierto a hacer de lo que vi relación. El Ángel que me acompaña al infierno me llevó, donde me enseñó una silla, hecha toda de carbón. Rodeada de piedra azufre, que arrojando gran hedor, la tenían para mí, y a los pies puesto un dragón, con una boca más grande que se verá, ni se vio, que solo para tragarme tenía hecha prevención. Hallé muchos maldicientes, tanto del murmurador, que del projimo dijeron, porque se les antojó. Vi también muchos lascibos, que tuvieron más amor a una mujer deshonesta, que no a Dios que los crió. Vi tantas cosas, y vengo tan turbado, que la voz no puede salir del pecho; traigo tanta confusión. De ver que siendo tan malo, y siendo merecedor, no de uno, de mil infiernos, alcancé de Dios perdón. Ya digo memento meí, como lo dijo el ladrón, que en todo le he de imitar, Señor, si me ayudáis vos. Pequé como otro David, y aunque es mi culpa mayor, ya tengo gran esperanza, pues manso Cordero sois. Ay de mí, que os he ofendido, sin tener más atención, oaflo que cumplir mis apetitos, hay que soy gran pecador. Válgame Dios, que tal pasa? que ha de haber para limpión, pues en todo te ha seguido? cese el ser ladrón desde hoy, y detérmina que haremos, que quien al mal te siguió, al bien te habrá de seguir. Yo quiero, si quiere Dios quedarme en aquesta sierra, donde escogeré un rincón, para hacer penitencia, ya el nombre viejo cesó. Y me visto de otro nuevo, que pues me ha salido el Sol al tiempo que iba a ponerse mi vida, será razón que restaure lo perdido. Y qué ha de hacer, señor, Florinda, si la gozaste, y la palabra te dio de ser tu mujer, y tú de ser su marido. . Figón, no traigas a la memoria aqueso, que ya pasó. Y advierte, que así me das pena, tormento y dolor; Dios sabe lo que ha de ser, y pues esto ordenó, renuncio mi voluntad, alma, vida y corazón, para que de todo haga lo que estuviere mejor. Vamos pues, señor don Pedro. Ya el don Pedro se trocó, y pues pequé como Pedro, sea mi nombre el pecador. Si tu pecador te llamas, no tengo que mudar yo, pero vamos, que también seré el hermano Figón. Triste prisión y oscura, larga y prolija, sin remedio alguno, cuando tendré ventura de verme libre; pero no hay ninguno como me ven tan pobre; que se acuerde de mí, aunque mas le sobre Aquí paso los días llorando mi desdicha, y corta suerte y aunque las ansias mías siepre están dando voces a la muerte, mil desuenturas paso, (caso. que aún la muerte del pobre no hace Lo que más me atormenta es saber que mi hijo está perdido, y es razón que lo sienta, pues en prisión padezco, y ofendi- do. que si él no se perdiera, aunque muriera aquí no lo sintiera. Tienen mucho deseo algunos de casarse, y van errados, porque es caso muy feo, tener hijos, si no han de ser honrados los buenos dan contento; pero los malos penas y tormento. Las hijas dan cuidado, y más si aciertan a salir livianas; más Dios una me ha dado, que nació para alivió de estas canas, pues aquí me visita, y de su boca para mí lo quita. Ya la estoy aguardando, y ya me espanto como no ha venido. Ya estarás esperando, pero venir más presto no he podido aquí está la comida, (rida. Dios te me guarde amén, hija que Siéntate y comeremos ambos lo que me traes. Padre amado. No hay que hacer extremos. (do. Ya comí en casa, y se quedó sobra Pues siéntate conmigo, que quiero que de todo seastestigo. De esto el Virrey me avisa, Razón será que en todo se obedezca y hágase de prisa, antes que inconveniente se te ofrezca; porque es don Jayme hidalgo, y puede ser que te dañase en algo. La deuda está pagada, señor don Jayme, sosegad el pecho, que ya no os pido nada, que el Virrey como tiene noble pecho de sus rentas lo paga. Dios que puede, señor, lo satisfaga Ya puedes libremente ir a casa, que tanto lo deseas; Rosaura está presente, y el parabién la doy. Mil años veas con gusto y regocijo, gozando de Florinda, y de tu hijo. Si no es Rosaura mía, los gustos para mí serán tormento, que no tendré alegría sin ella, pues que da a mi ser aliento. Adiós se den las gracias, pues han tenido fin tantas desgracias. Escucha, que la puerta, sino me engaño abriero con ruido, Una mujer cubierta, (do. que ya esta dentro, quien le hizo ha si- No se qué causa tenga esta mujer, que así a la cárcel venga. Ilustre Gobernador; escucha mis tristes quejas, que por tu oficio te toca, pues que la villa gobiernas. No te espante el verme así, que después que el caso sepas, si yo tuviere justicia, proveeras lo que convenga. Hija soy de nobles padres, que callo por su nobleza, mas si después importare, contaré mi descendencia. Pero, para no cansarte, soy, señor, una doncella, que en esta villa nací, pluguiera a Dios no naciera. Que si no hubiera nacido, no tuviera tantas penas; escucha, que al caso voy, aunque llena de vergüenza. Hubo en aqueste lugar un hidalgo de las prendas que para ser mi marido era justo que tuviera. Y estando bien descuidada una tarde en una huerta; una criada me dijo sus partes, y de manera me las pintó la criada, que al deseo puso espuelas, tanto, que no sosegaba hasta saber si eran ciertas las nuevas que me había dado, y como en mujeres reina siempre la curiosidad, quise verme en su presencia. Una carta le escribí, y él me trajo la respuesta; yo le di entrada en mi casa, y el aunque turbado entra, mejor dijera subió por una escala de cuerdas, que para aquesta ocasión yo misma la tenía becha. Entró al fin; y en una cuadra, dándonos luz una vela, vi ser mayores las partes que me dijeron las nuevas, Diome palabra de esposo, y estando yo satisfecha de que me la cumpliría, le di la más rica prenda que se halla en la mujer: hizo de la villa ausencia, y nunca más se acordó, señor, de hacer la vuelta. He sabido que a don Jayme darle libertad intentas, porque el Virrey ha pagado, por estar pobre su deuda. Mas yo te pido, señor, que en la cárcel le detengas, hasta que venga su hijo, y me de lo que me lleva. Que don Pedro es quien me dio palabra, y hasta que venga a cumplir lo prometido, se esté de tras de la reja. Desde ahí puede hacer don layme la diligencia, que presto traerle puede, pues su hijo está tan cerca. Y para que más te obligue a que mi razón defiendas, advierte, que quien lo pide es, señor, tu hija misma. Hay mayor atrevimiento? viose mayor desvergüenza? que una hija que yo tengo tan libremente se atreva a publicar mi deshonra! Ya fortuna dio la vuelta, y pensando verme arriba, en lo más bajo me deja. Viose mayor confusión? por Dios vivo que me pesa. Yo no se en que ha de parar Gerardo aquesta tragedia. Lástima me ha dado ver de este viejo la nobleza, y que sus honradas canas en tanto aprieto se vean. Vamos don Juan, y don Jayme se quede con sus cadenas, a donde le notifico, que si libertad desea, que haga venir a su hijo, y porque cuidado tenga, le doy de plazo seis días, No me faltaban más penas. Y si el término pasado a su hijo no presenta, acabar a con su vida, eniendo la muerte cierta. Padre, que habemos de hacer; Hija Rosaura paciencia, que las cosas de este mundo todas son de esta manera. Vete con Dios hija mía. Padre con el mismo queda. Dame un abrazo, y adiós, y mira que a verme vuelvas. Cómo te podré olvidar? Dios de su mano te tenga, ay don Pedro, que tus gustos a tu padre caro cuestan. Si quiera por cortesía, escuchad bella Rosaura, y dad un rato atención a un desdichado que os habla. Aunque en las doncellas nobles como yo, nunca se halla para hablar con los hombres, por ser de mil males causa. El término que pedís, quiero a costa de mi fama, pues no puede ser más negro el cuervo ya que las alas, escucharos esta vez, y sea en breves palabras, que aunque está mi padre preso, soy doncella, y soy honrada. Y sentiré que me vean hablando con vos. . La causa de pediros que me oigáis, no hay para que publicarla. pues es tan pública a todos, y a vos misma, solo falta que confirméis la sentencia de mi muerte, que apelarla no quiero, pues vos gustáis de que muera quien os ama, y pues es fuerza morir, por ser vos, Rosaura ingrata a mi amor, quiero hacer de mis bienes ciertas mandas, aunque si dijera males mejor sin duda acertara. Como el alma del amante se muda en la cosa amada, y vos mi alma tenéis, no puedo hablar del alma. Pero podréis advertir, que cuando yo a juicio vaya, habéis de dar cuenta de ella, pues que vive en vuestra casa. El cuerpo que ya está muerto, aunque vive el dueño, manda que para ejemplo de amantes, se le fabrique una estatua. Y se ponga este epitafío para que vuele su fama; aquí yace cierto amante, a quien dio muerte Rosaura hija de don Jayme, y quien a su amor fue tan ingrata, que gustó verle morir, por quedarse con dos almas. Queda a Dios Rosaura bella, que ya escucho las campañas, que están doblando por mí. Oye don Juan, no te vayas, que te quiero responder: tú eres noble, yo villana, tu rico yo pobre, y tú tienes blasones y armas. Yo solo tengo un escudo, y aqueste escudo es de infamia, que en el rostro de mi padre puso la mano hidalga del tuyo, y siendo esto así, mira, don Juan, que te agravias en querer casar conmigo, aunque amor todo lo iguala. Y así puedes a otra parte partir, don Juan, a buscarla, porque de oírte me canso, y tú en quererme te cansas. . Amal asunta cruel no me vuelvas las espaldas, aguarda dierva herida, escucha Tigre de Hircania. Vuelve asombro de mujeres, escucha Lucrecia casta, más valiente que Belona, y más hermosa que Palas. No te vayas tan ligera, que si el quererte te agravia, poco me falta de vida, y aquí han sido tus palabras veneno para acabarme más presto, aguarda Rosaura, que poco puedo vivir, pues que me llevas el alma. Misericordia mi Dios, pues vuestra misericordia es grande, y puso concordia entre el pecador y vos. Borrad, Señor, mi maldad, mi pecado perdonadme, y de la mancha lavadme, pues puede vuestra bondad. Conozco sacro Señor, que pequé como grosero; mas por mí, manso Cordero, en Cruz os puso el amor. Abrid mis labios Señor, para que sepa alabaros, mirad que para obligaros lloro lágrimas de amor. Si en sacrificio queréis un corazón humillado, buscadle en vuestro costado, y en él el mío hallaréis. Después que caí del Cielo procuro hacer guerra al hombre, porque no alcance renombre; y se suba allá de un vuelo. Que pues del cielo caí, porque Dios me quiso hacer, si puedo no ha de tener el asiento que perdí. Este por pies se me escapa, mas no le ha de aprovechar, porque no me ha de dejar como a toro con la capa. Que vestido de hermitaño, y con esta barba cana he de ser otra manzana con que aproveche mi engaño. Viejo me quiero fingir, para que mejor lo crea, porque cuando así me vea, piense que no se mentir. A dónde vas pecador? Quién me llama por mi nombre? Yo te llamo, no te asombre, cese el espanto y temor. Vives en aquesta sierra? Poco ha que en ella vivo. Contento en verte recibo, quién te trajo a aquesta tierra? He venido a negociar un negocio de importancia, y he tenido por ganancia venir contigo a topar, aunque me ha escandalizado lo que ha pasado. . Que ha sido Dame un rato atento oído, y lo sabrás. . De buen grado. Yo vengo noble mancebo de la villa de Hostalrie, a donde vi tantas cosas, que vengo fuera de mí. Vi en la cárcel un buen viejo, que así lo puedo decir, pues lleva con gran paciencia el mal que le hacen allí. La causa de esta prisión dicen que fue un don Luis, por cobrar cierto dinero que al viejo prestó, y en fin llegó a oídos del Virrey, y no quiso consentir que el viejo estuviese preso, y una carta escribió así. Que de sus rentas pagasen la deuda; fuéronle a abrir; pero al darle libertad se volvió a quedar allí. Porque pidio una doncella, hasta haber cumplido un sí, que le dio el hijo del viejo, no le dejasen salir. Hija del Gobernador que era esta doncella oí; y como a causa tan propia era forzoso acudir, al viejo notificó, sino quería ver su fin, que a buscar este su hijo al punto hiciese ir. Porque si no le entregaba, se apercibiese a morir, y esto sin apelación, como si fuera hombre vil. De plazo le dio seis días, hoy se acaban de cumplir, y mañana volverá su sangre el suelo en carmín Viendo pues esta crueldad, yo no lo pude sufrir, y dije mi parecer a los que estaban allí. Y uno de ellos respondió, que bien le estaba morir, pues afrentado vivía. Yo soy la causa; ay de mí. Que el mismo Gobernador, porque le llegó a pedir que se casasen los dos, en lugar de darle el sí, Con un bofeton responde: pero yo digo de mí, que si fuera en otro tiempo, cuando yo estaba en mi Abril, Y a mi padre así trataran, que fuera poco embestir, no con uno, mas con ciento, no con ciento más con mil. Que por tener tanto brío en mi mocedad; perdí ser privado de un gran Rey, que en su desgracia caí. Porque viéndome privado, un día quise subir a su silla, que es de oro, y el asiento un Serafín. Un su privado Miguel, quiso conmigo reñir, y finalmente riñó como diestro, y me rendí. Cómo era el Rey de su parte, proceso hizo contra mí, y fulminado el proceso. me destierran, y a vivir a una región muy remota desde lugo me partí, que es un Reino donde usan, mucho el azufre y añil. Y como vine a esta tierra, aqueste sitio escogí, que a propósito parece, y quiero quedarme aquí. Aunque siento haber venido, porque quisiera asistir a la muerte del buen viejo, esto pasa en Hostalric. Mi padre muere mañana, y yo quedo vivo aquí? Parece que estás turbado. Tanto, que me hará morir la relación que me has hecho. Pues qué se te pega a ti? Ser yo causa de su muerte. Eres tú su hijo? . . Sí. Pues cómo estás tan de espacio Porque deprisa ofendí al que me crió de nada; y al que sirve el Cherubín. Grande es su misericordia, y podrás perdón pedir. Dices bien, pero mis culpas temo me han de sumergir. Si todo lo que has vivido has sido malo hasta aquí, y hasta aquí te ha perdonado, muy bien puedes presumir, que perdonará también los que hicieres. . Ay de mí, que fui esclavo del demonio, casi desde que nací. Y pues que ya me escapé una vez, quiero huir, para que se me perdonen las culpas que cometí. Bien veo que hago mal, pero si puedes sufrir que muera tu noble padre, y sin hallarse a su fin. Corazón tienes de piedra, no tengo más que decir. Si mato al Gobernador tendré algún remedio? . Sí. Válgame Dios, que es aquesto gran confusión siento en mí; quién será aqueste hermitaño, que me anima el alma ansí? Si será aqueste el demonio, que me viene a persuadir que vuelva a ofender a Dios? si es ilusión? no, que vi una carta del Virrey, en que lo mismo leí, que aqueste hermitaño dice, pero persuadirme a mí que mate al Gobernador, quien me había de reñir, y procurar apartarme. de la venganza, sentir me hace mal de este caso, pero si consiento el fin de mi padre con su muerte, podrá decir Hostalrie, que soy hijo ingrato; cielos. que me aconsejáis aquí? mataré al Gobernador? vengaré mi afrenta? Sí. Pero mal hago, que Dios en su trono de cafir es el que toma a su cargo las venganzas: ay de mí. Que no se que resolverme: pero tienes de vivir don Pedro con tal afrenta? más Cristo pasó por ti sin tener culpa, y tú tienes. causa confieso que di ocasión, pero mi padre, como podré consentir que muera si está inocente? y que convierta en carmín con su noble sangre el suelo? determínome a partir, y muera el Gobernador, pues ha pretendido el fin de mi honra; y de mi padre, y sino vuelvo por mí, todo queda por el suelo, y a voces dirá un clarín, que mi noble viejo muere por traidor, y consentir, que yo que he sido su hijo me viniese a pervertir de tal suerte, que le he dado la muerte como Caín a su hermano Abel la dio. Desde que ser pretendí semejante a Dios, no he visto más confuso hombre, insistir quiero a que tome venganza, señor cómo estáis así? qué tenéis, que habéis sentido? bien os podéis descubrir, y tenerme por amigo, porque siempre pretendí aconsejar lo que importa a quien se descubre a mí. Quisiera tomar venganza de esta afrenta; y eximir a mi padre de la muerte, y considero que hay fin, infierno; y Cielo, y que Dios a quien sirve el Querubín, de los agravios es juez. Dices verdad; pero si a tu padre le dan muerte, que ha de decir Hostalrie? mucho a los padres se debe, que son principio y raiz de nuestra vida, dejando él sin principio y sin fin Dios como causa primera. Hay causa más infeliz? la ofensa de Dios me tiene, y en la oreja un retintín, de que vuelva por mi padre está zumbando, ay de mí. La ley del duelo me dice, que como puedo sufrir esta afrenta, qué haré? Si te puedes resistir, hacer lo que Dios te manda; pero qué dirán de ti? si el padre que te engendró consientes que muera así? Dios muchos ha perdonado, a Pedro, a Pablo, a Agustín, a Dimas, a Madalena, y sin estos otros mil. No se a que parte me vuelva, digo yo como Agustín: que, Dios querrá perdonarme? Ya no te he dicho que sí? Pues ya me pongo en caminó, pero quiero te advertir, que si vuelvo me recojas. Digo que lo haré por ti, que yo te haré compañía si de mí te quies servir. Pues queda adiós. Si pudiera nada me faltaba a mí. Quién es el Gobernador que da muerte a este inocente? Yo soy, qué quieres? detente. A ti te busco traidor, verdugo tuyo he de ser; porque estoy de ti ofendido, y así muere fementido. Esto ha hecho una mujer, Je sús, que muero, que muero. Prendedle, muera el traidor. Con esto cobré el honor de este pobre Caballero. Qué es esto? Murió tu padre, que este traidor le mató. Miente quien dice que yo soy traidor, . Y que te cuadre, don Juan, ver tu padre muerto, y que lo puedas sufrir? el vulgo que ha de decir, sino que es tuyo el concierto. que hacéis con esas espadas en las manos? pero estáis cobardes, o imagináis que las tenéis envainadas. Esta espada tomar quiero. a donde echaréis de ver, cobardes, que aunque mujer, sé gobernar este acero. Detente hermosa Florinda, que a tus pies rendido estoy, pero no sabrás quien soy, aunque a tu valor me rinda, hasta ver libre este viejo, y haciéndoso de esta suerte me podrás luego dar muerte. Yo te agradezco el consejo. Quitadle aquesas cadenas, y acabadas de quitar; a mí me las han de echar, que allí me están dando penas. Ya, Elorinda, que estoy preso rindo mi espada a tus pies, para que me des castigo de la muerte que intenté, Soy amigo de don Pedro, a quien tú quisiste bien, y por quien ha padecido don layme, como otro Abel. don Pedro hizo una ausencia, y yo encargado quedé de avisar lo que pasaba, pero no ha habido con quien, Supe al fin como don layme le hiciste detener en la cárcel, y por ti se quedó preso otra vez. Contaste a tu padre el caso, dijístele como el juró de ser tu marido, y tú de ser su mujer. Alborotado tu padre mandó diligencia hacer para prender a don Pedro, notifícole que seis días le daba de plazo para poderle traer, donde no, que moriría sin apelación por él. Pasáronse los seis días, y cual riguroso juez, quiso ejecutar tu padre lo que no le estaba bien. Yo supe aqueste suceso, y vine del monte a ver si era verdad lo que oí, y de aquesta suerte entré. Mas para que conozcáis quien ha sido tan cruel, descubriendo aquí mi rostro, luego me conoceréis. Don Pedro soy, qué miráis? mi noble padre vengué, que estaba mal afrentada tan venerable vejez. Preso estoy, y sin espada, que en el suelo la arrojé, para que de mí hagáis lo que quisiereis hacer. Muera el villano. . No muera, que yo le defenderé. Villana tú le defiendes? Sí, que mi marido es. Padre y hermano, qué es esto? que preso ya no te ves? Dame padre aquesos brazos. pues cumplí lo que juré. Don Juan no hallo remedio, sino que la mano des a Rosaura, pues la adoras. Si ella mía quiere ser, esta es mi mano. Si gusta mi padre de esto, si haré, pero si no es con su gusto no lo tengo de hacer. Si es que ha de haber paces hágase con mucho gusto, y a todos haga Dios bien. Cómo señora te olvidas de quién tu criada fue? Petronila aquí estoy yo, si te puedo merecer. No está ciego? . No señora, que adredemente cegué, y ya tengo lindos ojos. Pues yo tuya quiero ser, si de ello gusta Florinda. Bien lo merece tu fe. Eres Figón? . Sí señor, porque la sierra dejé inducido del demonio, que yo te dije después. Quién era el hermitañico, que a ti te hizo también venir a quitar la vida al Gobernador, afe. Posible es que era el demonio? Y como si posible es, el mismo me lo contó. Hecho me has entristecer. Pues ya logré mi deseo, pido, que todos honréis el entierro de mi padre. Vamos, porque fin se de al llanto, y a la comedia, que nos ha dado a entender, que un gusto trae mil disgustos, y Dios de mal saca bien.